Cubanálisis El Think-Tank 

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

¿Qué dice la prensa internacional

sobre el congreso del partido?

 

Raúl Castro abre debate de reforma económica en Cuba confrontado a desafíos

 

Isabel Sánchez, AFP

 

El presidente de Cuba, Raúl Castro, abrió el debate de las reformas económicas que deben ser avaladas en el Congreso del Partido Comunista (PCC), con el reto de vencer el paternalismo, crear confianza al capital extranjero y garantizar la expansión del sector privado.

 

El gobernante lideró el miércoles, según el diario oficial Granma, un encuentro de dirigentes y expertos que conducirán del 1 de diciembre al 28 de febrero la discusión popular del "Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social", base del VI Congreso que se realizará en abril, primero en 13 años.

 

Ante más de 500 participantes, Raúl Castro, de 79 años, animó la preparación del análisis que primero se efectuará en los núcleos del gobernante PCC y de la Central de Trabajadores (CTC, única) del 15 al 30 de noviembre, para después pasar a las comunidades.

 

"La economía está sometida a tensiones y transformaciones. Y el principal desafío es el cambio de mentalidad que durante muchas décadas propició el igualitarismo, el paternalismo, el pensamiento centralizado en que esperamos que la decisión venga de arriba, hasta para dar un paso mínimo. Es ahí donde más se puede tropezar", advirtió este jueves el analista económico Ariel Terrero, frecuente comentarista en la televisión cubana.

 

Raúl Castro propone, sin renunciar al socialismo, una "actualización del modelo económico" con medidas de reducción de la burocracia estatal, descentralización de la agricultura, apertura a la pequeña y mediana empresa privada, fomento de la inversión extranjera, según el texto que empezó a circular luego de que convocara el lunes al cónclave.

 

"Transformaciones que tienen que cambiar una serie de reglas del juego, como el hecho de que todos hemos estado desconectados de alguna manera del mercado, en el sentido más general, y por tanto desconectados de la economía", comentó Terrero.

 

El programa propicia "la participación del capital extranjero". Pero es necesario "Ofrecer un marco estable a los inversores que puedan tener una visión a largo término tras el bloqueo de los fondos" que hizo el gobierno en los últimos dos años por falta de liquidez, opinó un diplomático occidental.

 

El plan incluye por primera vez "la liquidación" de empresas no rentables y bajar al "número mínimo" las que operan sólo con presupuesto estatal. "Hay que ir pensando ya más con criterios reales de competitividad, con un pensamiento económico en la práctica", comentó Terrero.

 

En una medida de gran impacto social, el gobierno empezó en octubre el recorte de 500.000 empleos, primera etapa -hasta marzo- de un plan para eliminar más de un millón de puestos excedentes en el Estado (20% de su fuerza laboral).

 

Para absorber a los desempleados, autorizó la apertura de pequeños negocios, pero economistas como Terrero y Pavel Vidal -del Centro de Estudios de la Economía Cubana- advierten de la urgencia de crear un mercado mayorista y bajar los controles para potenciar la iniciativa privada.

 

El documento incluye la eliminación de una serie de subsidios como la "libreta", símbolo del igualitarismo de la revolución, que garantiza desde 1963 a los cubanos una canasta básica insuficiente, pero a centavos de dólar.

 

Los cubanos recibieron con alarma ese anuncio, pero aplauden que se prevea una flexibilización de compra y venta de casas, y una futura unificación monetaria, pues desde 2004 circulan dos monedas, lo que eleva su costo de vida pues ganan en pesos cubanos y tienen muchos gastos en pesos convertibles (equivalente al dólar).

 

Washington señaló el miércoles que ve "con buenos ojos" las reformas, aunque las consideró "pasos iniciales en lo que tendría que ser un proceso de mayor liberalización".

 

En la "actualización del modelo económico primará la planificación y no el mercado", advierte el programa, que deja claro que no habrá concentración de la propiedad privada.

 

El Congreso, previsto cada cinco años para trazar el rumbo de la revolución, debió celebrarse en 2002 pero fue postergado sin explicación y retrasado aún más con la enfermedad de Fidel Castro, que aunque fue relevado por su hermano al enfermar en 2006, conserva el poderoso cargo de primer secretario del PCC.

 

 

Raúl Castro inaugura un seminario sobre las reformas en Cuba

 

EUROPA PRESS

 

El presidente cubano, Raúl Castro, ha inaugurado un seminario con dirigentes y especialistas que se encargarán de conducir el gran debate nacional sobre las reformas económicas y sociales que tendrán lugar en la isla en los próximos meses, informó este jueves la prensa oficial.

 

Hasta el próximo sábado un total de 532 altos cargos cubanos analizarán en la Escuela Superior del Partido Ñico López el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, que contiene los cambios que debatirá el Partido Comunista de Cuba (PCC) en un sexto congreso a celebrarse en abril de 2011.

 

Castro destacó en una "breve" intervención la importancia de este seminario porque serán estos dirigentes y especialistas los responsables de "dirigir la explicación y análisis de dicho documento en los núcleos del Partido, con los trabajadores y en todas las comunidades", explica el diario Granma.

 

Por su parte, el vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo, hizo una valoración sobre el estado de la economía en Cuba y amplió sobre el contenido de los lineamientos, señala el rotativo sin ofrecer más detalles.

 

En este seminario participan miembros del Buró Político y del Secretariado del Comité Central del PCC, vicepresidentes del Gobierno, ministros, cuadros del Partido, de la Unión de Jóvenes Comunistas y de diversas organizaciones, así como profesores del sistema de Escuelas del Partido de todo el país, integrantes de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores y periodistas.

 

Castro anunció el pasado lunes la celebración del VI Congreso del PCC el próximo mes de abril, el primero desde 1997, que se debatirá exclusivamente el plan de reformas que han tenido lugar en Cuba desde hace un par de años, así como los cambios podrían concretarse en los próximos meses, a fin de aliviar los graves efectos de la crisis económica en esa isla.

 

 

Cuba se concentra en el debate de las reformas económicas

 

EFE

 

Cuba ha comenzado los preparativos del VI Congreso del Partido Comunista (PCC) con la organización de un debate nacional sobre el plan de reformas económicas que ampliará la iniciativa privada, pero que también requerirá, según expertos y analistas, un "cambio de mentalidades".

 

Hoy se conoció que el presidente Raúl Castro ha reunido en un seminario nacional a los más de 500 dirigentes que conducirán el proceso de debate "masivo" que se celebrará en todo el país durante los próximos meses para discutir la "actualización" del modelo económico socialista.

 

En la inauguración del seminario, el general Castro subrayó la importancia de la explicación y análisis que necesita un plan con el que se pretende superar la crítica situación económica que arrastra Cuba desde la caída del campo soviético.

 

Raúl Castro ha llamado a todos los cubanos a participar en el debate: el pasado lunes, cuando anunció el cónclave comunista para abril de 2011, subrayó que "el sexto será un Congreso de toda la militancia y de todo el pueblo, quienes participarán activamente en la adopción de las decisiones fundamentales de la Revolución".

 

Preparativos congresuales aparte, el documento que contiene el plan de reformas se ha convertido ya en lectura obligada no solo para los cubanos, sino también para observadores, diplomáticos, corresponsales y empresarios extranjeros en el intento de desgranar las claves de la nueva etapa económica en Cuba.

 

Entre los analistas y expertos consultados por Efe las opiniones son de todo tipo: algunos observan "realismo moderado" en el plan del general Castro, a otros les decepciona por "conservador" y "limitado" y no falta quiénes lo definen como un "sí pero no": sí a la apertura económica pero dentro del socialismo y sin reformas políticas.

 

También se han disparado las dudas, principalmente sobre el alcance e implantación de las reformas y sobre cómo reaccionarán los cubanos ante unos ajustes que implican despidos masivos en las plantillas estatales, recortes del gasto social, eliminación de subsidios y nuevos impuestos, una de las principales preocupaciones en la calle.

 

"El cómo hacerlo: eso es lo más complejo", reconoció a Efe el economista Omar Everleny, del oficial Centro de Estudios de la Economía Cubana, quien considera que el "Proyecto de lineamientos de la política económica y social" es un "buen" documento que recoge las principales inquietudes de la sociedad cubana.

 

"Toca todos los elementos importantes (...). Si se aplican todas esas medidas estructurales podríamos tener en los próximos diez o quince años un país diferente", señaló Everleny.

 

A su juicio, se trata de una de las reformas de "más calado" llevadas a cabo durante los casi 52 años de Revolución.

 

En el polo opuesto se sitúa Óscar Espinosa, otro economista pero opositor: considera que es un proyecto "muy conservador", dirigido a poner "cortapisas" al crecimiento de la iniciativa privada. Contiene algunas medidas "interesantes" pero otras muchas solo son "parches".

 

"Es cambiar algo para no cambiar nada (...) Quieren reparar algo que no se puede reparar porque ha fracasado, cuando lo que hace falta es un cambio de sistema", según Espinosa, disidente cubano encarcelado en la ola represiva de 2003 y posteriormente liberado con una licencia extra-penal por motivos de salud.

 

En lo que muchos coinciden es que los ajustes económicos deben ir acompañados de un cambio de mentalidad de los cubanos, acostumbrados al "paternalismo" socialista y poco o nada familiarizados con conceptos como despidos, salarios vinculados a la productividad, cultura tributaria o créditos bancarios.

 

"Se está planteando una apertura de mente también. Se está diciendo que si seguimos pensando como habíamos pensado hasta ahora no se va a lograr lo que está escrito en ese documento", apuntó Omar Everleny.

 

Sin renunciar a la planificación socialista, el documento económico que el gobernante y único PCC ratificará en abril propone una apertura a la iniciativa privada en Cuba con nuevas formas de gestión no estatal, entre ellas pequeños negocios privados o cooperativas en sectores como la construcción, los servicios o la gastronomía.

 

Para recuperar la deprimida economía del país, el gobierno cubano quiere atraer más inversiones extranjeras, estimular el mercado inmobiliario o crear mercados para mayoristas.

 

También habrá recortes sociales: como Raúl Castro ha anunciado durante todo su mandato, se eliminarán los subsidios excesivos y otras "gratuidades" e incluso la libreta de racionamiento desaparecerá "de forma ordenada".

 

No obstante, se preservarán las "conquistas de la Revolución": atención médica, educación, cultura, deporte y la protección y asistencia social a aquellos que lo necesiten.

 

Algunos de esos ajustes ya se han iniciado. Entre los de más impacto figuran la supresión de 500.000 empleos en el Estado en los próximos seis meses y, como alternativa, la ampliación de licencias para trabajar por cuenta propia en 178 actividades económicas, muchas de ellas con la posibilidad de que particulares contraten mano de obra.

 

 

Socialismo cubano programa su futuro

 

Patricia Grogg, Inter Press Service

 

Cuba se propone desarrollar su economía apoyándose en la integración con países amigos, aceptando capital extranjero como complemento de la inversión nacional, con uso eficiente del capital humano y el aumento de producciones de alto valor agregado, entre otras premisas.

 

El plan, empero, será en lo social menos paternalista que ahora y buscará eliminar gratuidades y el sistema racionado de distribución de alimentos, según el proyecto de lineamientos de la política económica y social que esta semana comenzó a circular como base del proceso de discusión popular previo al VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.

 

Esta cita, convocada para la segunda quincena de abril, es la encargada de acuñar reformas que ya están en marcha en materia laboral y en el sector agrícola, así como otras que aún se estudian. Es que estará dedicada por completo a la actualización del modelo económico, como indicó el propio presidente de Cuba, Raúl Castro.

 

Si bien la convocatoria tomó a muchos por sorpresa, el hecho de que su agenda se concentre en ese tema fue calificado de algo lógico y realista por sectores académicos. "La economía es la base y sobre ella se erige todo lo demás", comentó a IPS un investigador que pidió no ser identificado.

 

"Acabo de comprar el texto de 32 páginas y aún no puedo opinar en propiedad", aclaró. Pero las primeras páginas de su ejemplar ya lucían varios subrayados y anotaciones al margen. "Son aspectos que creo que habrá que esclarecer", agregó, a modo de disculpa por no abundar en el tema.

 

El documento prácticamente ya desapareció de los puestos de venta. "La gente casi me los arrebataba de las manos (...). Espero que me traigan otra buena cantidad porque muchas personas no pudieron comprarlo", comentó a IPS este miércoles una empleada de correos de la capital.

 

Analistas consideran que la VI reunión del comunismo cubano, que venía siendo postergada desde 2002, permitirá dejar atrás la economía "hecha a mano", para pasar a una estrategia ordenada, con etapas claramente definidas, que deje definitivamente atrás el llamado "socialismo real" para responder a las necesidades actuales del país.

 

Según el proyecto, la empresa estatal socialista es la forma principal en la economía nacional, pero se debe "reconocer y estimular las empresas de capital mixto, las cooperativas, los usufructuarios de tierras, los arrendadores de establecimientos, los trabajadores por cuenta propia y otras formas que pudieran elevar la eficiencia del trabajo social".

 

Entre los cambios en materia de comercialización, se espera "mercados de aprovisionamiento que vendan a precios mayoristas y sin subsidio para el sistema empresarial y presupuestado, los cooperativistas, arrendadores, usufructuarios (de tierras) y trabajadores por cuenta propia".

 

Personas interesadas en ejercer alguno de los 178 oficios autorizados para el trabajo privado consideran la venta mayorista como imprescindible a fin de abaratar los costos de sus producciones o servicios, aunque las autoridades han alertado que este paso depende de las posibilidades económicas del país.

 

Un aspecto que despierta gran interés popular es la intención de avanzar "hacia la unificación monetaria", aunque el proceso dependerá "de los incrementos de la productividad del trabajo, la efectividad de los mecanismos distributivos y re-distributivos y, con ello, de la disponibilidad de bienes y servicios".

 

"Por su complejidad exigirá una rigurosa preparación y ejecución, tanto en el plano objetivo como subjetivo", se añade en el punto 54 del texto. En esta isla caribeña circula el peso (la moneda nacional) y el peso convertible (CUC), que desde 2004 reemplaza al dólar estadounidense.

 

Entre los aspectos sensibles para un sector importante de la población cubana figura la propuesta de "implementar la eliminación ordenada de la libreta de abastecimiento, como forma de distribución normada, igualitaria y a precios subsidiados, que favorece tanto al ciudadano necesitado como al no necesitado".

 

En materia de integración económica se proyecta dar prioridad a la participación en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), cuyo nacimiento fue impulsado por Venezuela, y trabajar "con celeridad e intensamente" en la coordinación, cooperación y complementación económica a corto, mediano y largo plazo para el logro de sus objetivos.

 

Como "objetivo estratégico" se propone continuar la participación activa en la integración económica con América Latina y el Caribe y mantener la inserción en los esquemas regionales como la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), la Comunidad del Caribe (Caricom) y Petrocaribe, entre otros.

 

Aunque no está explícito en los lineamientos, el gobierno cubano continuará priorizando sus relaciones con Venezuela. Junto la convocatoria partidista el lunes por la noche, Raúl Castro informó que ambos países se encaminan hacia una unión económica y decidieron relanzar por otros 10 años el convenio integral de cooperación vigente desde 2000.

 

Según la agenda preparatoria del congreso, los debates populares en torno al proyecto se efectuarán desde el 1 de diciembre hasta el 28 de febrero. Las opiniones y sugerencias "serán tomadas en cuenta para la adopción del documento", dijo Castro, quien hizo sus anuncios con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sentado a su lado.

 

Posteriormente, en el transcurso de 2011 se llevará a cabo la Primera Conferencia Nacional del PCC "para analizar temas internos de la organización y otros asuntos de importancia nacional".

 

Inicialmente, la Conferencia se había programado para una fecha previa al VI Congreso a fin de elegir a los nuevos integrantes de los organismos de dirección del PCC, que incluyen el Comité Central, el Buró Político y el Secretariado, instancias que serían las responsables de continuar y culminar la preparación del cónclave.

 

Al respecto, el mandatario cubano y segundo secretario del PCC explicó que se decidió invertir el orden "ante el avance en la preparación de los documentos (....) para discutir el tema principal que es la economía. Aclaró, además, que un primer ejemplar del proyecto fue entregado a su hermano mayor, el ex presidente Fidel Castro.

 

El líder histórico de la Revolución Cubana enfermó gravemente en julio de 2006 y a comienzos de 2008 renunció a la posibilidad de ser reelecto presidente del Consejo de Estado, pero conserva su cargo de primer secretario del PCC, organización definida constitucionalmente como "fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado".

 

 

El racionamiento de alimentos en Cuba tiene sus días contados

 

Reuters

 

El presidente Raúl Castro está decidido a eliminar ''el paternalismo'' del Gobierno hacia los cubanos

 

Es oficial: la libreta de racionamiento, símbolo del igualitarismo profesado durante décadas en Cuba, tiene los días contados. Un documento con guías económicas publicado ayer por el Partido Comunista de Cuba (PCC) propone “implementar la eliminación ordenada de la libreta de abastecimiento”.

 

Es la sentencia de muerte de un instrumento creado en 1963 por el ex presidente Fidel Castro ante la escasez de alimentos derivada de las sanciones económicas de Estados Unidos y que, casi medio siglo después, su hermano y sucesor Raúl dice que se convirtió en una carga “irracional e insostenible” para el Estado.

 

“Raúl está dando un paso muy audaz. La gente está acostumbrada a vivir con la libreta y adquirir fácilmente sus productos básicos subsidiados”, dijo Justino Rodríguez, empleado de uno de los puntos de distribución de alimentos racionados ubicado en el Centro de La Habana.

 

Por el equivalente a 10 pesos cubanos —poco más de cinco pesos mexicanos— los cubanos reciben mensualmente una canasta básica que incluye pequeñas cantidades de arroz, frijoles, aceite y azúcar. Otros productos subsidiados como carne de pollo, pan y café, elevan el costo a alrededor de 12 pesos mexicanos.

 

La comida sólo alcanza para dos semanas, pero es crucial para familias que no disponen de ingresos alternativos como las remesas de familiares en el exterior, negocios privados o el mercado negro.

 

“Nadie puede vivir con la libreta. No alcanza, pero lo más correcto sería eliminarla y ofrecer los productos a precios razonables”, dijo Lázaro González, un carnicero.

 

El Gobierno de Raúl Castro pretende abrir una etapa económica regida por la planificación socialista, pero que dará cabida a formas de gestión privada, promoverá la inversión extranjera, y avanzará hacia la unificación monetaria.

 

Las medidas tienen que ser aprobadas por el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) a celebrarse en la segunda quincena de abril de 2011. “En la actualización del modelo económico primará la planificación y no el mercado”, dice el documento oficial.

 

Sin embargo abre la puerta a “nuevas formas de gestión no estatal” como las empresas mixtas, las cooperativas, los usufructuarios de tierras, los arrendadores de establecimientos, el trabajo privado “y otras formas que contribuyan a elevar la eficiencia del trabajo social”.

 

MODELO SOCIALISTA

 

Principales puntos

 

Cuba continuará siendo una nación socialista con una economía planificada, no de mercado.

 

Mantendrá servicios gratuitos como la salud y la educación, pero el gasto social será ajustado a los recursos disponibles.

 

El Estado expandirá el sector privado y ofrecerá créditos bancarios y acceso a un mercado mayorista de insumos.

 

La Isla seguirá atrayendo inversión extranjera y buscará nuevas fuentes de financiamiento para frenar la descapitalización del aparato productivo.

 

También reprogramará los pagos de su deuda externa y cumplirá estrictamente sus compromisos para mejorar su credibilidad.

 

Creará un sistema financiero más sofisticado, con instrumentos de control de su política monetaria. También ofrecerá créditos personales para el consumo.

 

Seguirá reduciendo el peso del Estado y eliminando subsidios. Las empresas estatales ineficientes serán liquidadas.

 

Buscará eliminar la doble moneda, un peso cubano en el que el Estado paga los salarios y un peso convertible 24 veces más fuerte en el que vende los productos importados.

 

Relajará las restricciones para la compra y venta de casas, buscando resolver el acuciante déficit habitacional. Eso aumentaría la circulación de efectivo y atraerá flujos de capital de cubanos residentes en el extranjero. El Estado no permitirá, sin embargo, la acumulación de propiedades.

 

Dará mayor autonomía al sector agrícola para reducir la dependencia de las importaciones y promoverá las exportaciones de servicios y de biotecnología.

 

 

Cuba encara la reforma del socialismo y el cambio generacional en el poder

 

Isabel Sánchez, AFP

 

El presidente Raúl Castro presentó el martes una reforma del sistema socialista para su aprobación por el congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) del próximo mes de abril, el primero en 13 años, con el fin de superar una crisis endémica y encarar un inevitable relevo generacional.

 

Las reformas consisten en una apertura mayor al sector privado y al capital extranjero pero sin renunciar al socialismo, según surge del "Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social", un documento que este martes empezó a circular para su discusión por el pueblo, antes ser sometido al VI Congreso del PCC.

 

El congreso "se concentrará en la solución de los problemas de la economía y en las decisiones fundamentales de la actualización del modelo económico cubano", dijo Raúl Castro, al convocar el lunes a la cita en un acto junto al presidente venezolano Hugo Chávez, a quien dio la segunda copia del texto después de entregárselo a Fidel Castro, según subrayó.

 

El texto reúne reformas emprendidas por Raúl Castro como la reducción del aparato estatal, ampliación del sector privado, acceso al crédito, descentralización de la agricultura, inversión extranjera, eliminación de subsidios (incluso la libreta de abastecimiento) y de la doble moneda que circula desde 2004 y afecta el poder de compra de la población.

 

La presencia de Chávez marca el peso que tiene en el proceso Venezuela, principal socio de Cuba que oxigenó a la revolución tras perder en los 90 el sostén de la disuelta Unión Soviética. "Nos encaminamos hacia la unión económica", destacó Raúl Castro.

 

Aunque constituye una instancia vital para trazar el rumbo de la revolución cada cinco años, el Congreso debió celebrarse en 2002 pero fue postergado sin explicación y retrasado aún más con la enfermedad de Fidel, que tras 48 años en el poder fue relevado por su hermano en 2006, aunque conserva el poderoso cargo de primer secretario del PCC.

 

En segundo plano durante años por el avasallador liderazgo de Fidel Castro, el PCC, calificado por la Constitución como "fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado", fue llamado por Raúl a asegurar "la continuidad de la revolución" cuando ya no estén los dirigentes históricos, que pasan de 75 años.

 

Raúl Castro defiende sus medidas como necesarias para evitar que la revolución "caiga al precipicio", arrastrada por un sistema en el que el Estado controla 95% de la economía, y está agobiado por la gigantesca burocracia, por el paternalismo, la ineficiencia productiva y la corrupción.

 

Hace dos meses, Fidel Castro sorprendió con su frase: "el modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros".

 

En octubre empezó el recorte de 500.000 empleos públicos, en un proceso que concluye en marzo y es la primera etapa de un plan para eliminar más de un millón de puestos que sobran en el Estado, lo que equivale a un 20% de su fuerza laboral, para lo cual autorizó la apertura de pequeños negocios a fin de que absorban a los cesantes.

 

Sin embargo, estas reformas son recibidas con escepticismo en medios académicos y diplomáticos. "China y Vietnam lograron su despegue económico gracias a las inversiones, pero Cuba debe recuperar prestigio para atraerlas", dijo a la AFP un diplomático, al recordar el incumplimiento de pagos a empresas extranjeras y el congelamiento de cuentas por falta de liquidez.

 

Un economista occidental radicado en La Habana advirtió que Cuba "encara un círculo vicioso, sin infraestructura para un desarrollo de la empresa privada, y el problema es que las reformas se hacen con urgencia, con el Estado al borde del abismo", apuntó.

 

Las reformas de Raúl revierten en parte la recentralización que emprendió Fidel Castro en 2004, tras una tímida apertura en los 90. "¿Hay ahora una verdadera estrategia, voluntad de hallar soluciones reales?", cuestionó el economista, que pidió anonimato.

 

Académicos cubanos advierten de excesivos controles sobre los nuevos pequeños negocios, la falta de un mercado mayorista de insumos y de estímulo a la inversión extranjera. El economista opositor Oscar Espinosa, por su parte considera que no se debe intentar reformar el socialismo sino sustituirlo.

 

"El Congreso tendrá un telón de fondo penoso: el despido de medio millón. Lo propuesto son cambios para no cambiar nada, muy limitados. Lo que urge no es la actualización del modelo sino su sustitución por otro en que se libere la fuerza productiva y avance la propiedad privada", estimó Espinosa.

 

 

Congreso en Cuba para liquidar la revolución

 

Castro anuncia un VI cónclave del Partido Comunista Cubano en abril de 2011 con la crisis como fondo

 

ESTEBAN VILLAREJO, ABC

 

El primer congreso del Partido Comunista Cubano (PCC) se celebró en 1975, diez años después de su fundación. Por aquel entonces, su «primer secretario», Fidel Castro —sigue el mismo mandamás al frente del partido aunque no sea ya el presidente de Cuba—, abordó entre otras cuestiones «los errores cometidos, el Sistema de Dirección de la Economía y el desarrollo económico futuro», tal y como se puede leer en la página web oficial del PCC (www.pcc.cu).

 

Pues bien, con boato y acompañado de su (único) aliado (el venezolano Hugo Chávez), el presidente de Cuba, Raúl Castro, anunció la celebración del sexto congreso del PCC durante la segunda quincena de abril de 2011. Será el primer congreso del PCC desde 1997 y versará sobre... «la actualización del modelo económico cubano para adoptar los lineamientos de la política económica y social del partido y la Revolución».

 

Diez años de «Cubazuela»

 

Así lo anunció de modo sorpresivo el hermano de Fidel en un acto donde se celebraba el décimo aniversario de «la alianza socialista» entre Venezuela y Cuba, eso que algunos analistas comienzan a llamar «Cubazuela». «El Buró Político ha acordado convocar el VI Congreso para la segunda quincena del mes de abril, en ocasión del 50 aniversario de la victoria de Playa Girón y de la proclamación del carácter socialista de la Revolución cubana», dijo Raúl Castro.

 

La incógnita que sopesa sobre ese sexto Congreso es si la denominada «actualización del modelo económico» será un intento de implantar la «vía china» en Cuba —«ser rico es glorioso», que dijera Deng Xiaoping— o una huida hacia adelante de la mano del socialismo bolivariano de Chávez, socio que mantiene al régimen castrista con su «donación» de 100.000 barriles de petróleo diarios a cambio de médicos cubanos en Venezuela. Chávez ratificó en el mismo acto su compromiso con la vía revolucionaria de los Castro.

 

En declaraciones telefónicas a ABC, el economista y disidente cubano Óscar Espinosa Chepe se muestra «muy escéptico» con las medidas que puedan tomarse: «Serán solo parciales o curas para un enfermo muy grave que necesita un cambio de un modelo fracasado. ¡Aquí no hay que actualizar nada! Hay que dar más papel a la iniciativa privada, permitir más movimientos individuales en la economía y ofrecer riqueza a través del trabajo a la población».

 

La otra gran incógnita que pesa sobre el congreso sería su misma celebración. ¿Cómo encajará la catatónica economía y sociedad cubana el despido anunciado de 500.000 trabajadores (el 10 por ciento de los empleados en Cuba)? ¿Podrá controlar el régimen esa bomba de relojería? Y es que han tenido que pasar 35 años para que los Castro vuelvan a darse cuenta de que «es la economía, estúpido», que dijera Bill Clinton. Vuelta a empezar.

 

 

Cuba: un documento peligroso y contradictorio

 

Guillermo Almeyra, La Jornada

 

El Partido Comunista Cubano prepara su sexto congreso para abril próximo y, para ello, emitió un documento económico-social que –para los amigos de la revolución cubana– despierta grandes preocupaciones y para la población de la isla es un golpe brutal, desmoralizador. Desgraciadamente, salvo los enemigos del proceso revolucionario, que se regocijan con las dificultades por las que éste atraviesa, no se leen análisis ni se escuchan opiniones sobre el curso que está siguiendo la revolución cubana, que sin embargo es tan decisiva para el proceso de liberación de toda América Latina. Por eso, con los límites que resultan de la posibilidad de escribir sólo un corto artículo cada domingo, me veré obligado a dedicar a este tema una serie de artículos, a sabiendas de que siete o 14 días después pocos recordarán –si lo han leído– el anterior.

 

Haré aquí algunas consideraciones generales, dejando para las sucesivas entregas el estudio de los artículos más peligrosos del documento del PCC y, naturalmente, lo que podría ser una alternativa. En primer lugar, considero que seguir con detenimiento y pasión lo que sucede y podría suceder en Cuba es un derecho y un deber no sólo de todo socialista sino también de todo latinoamericano que lucha por la independencia de nuestros países y por la liberación nacional y social del continente. En efecto, lo de Cuba es demasiado importante y demasiado grave para que sea sólo tema de discusión de los cubanos.

 

En segundo lugar, considero que si se convoca el congreso para abril de 2011 supuestamente como instancia de consulta y de decisión, no es posible empezar ya este año a aplicar medidas fundamentales e irreversibles en muchos campos de la actividad económica, colocando a todos ante hechos consumados y al congreso mismo en el triste papel de simple aprobador-legitimizador de resoluciones adoptadas por pocos en el aparato estatal. La desgraciada fusión entre el Partido Comunista y el Estado subordina el primero al segundo y le hace adoptar como propias la lógica y las necesidades estatales, anulando así su propio papel de control y de crítico y vigilante, por no hablar de su papel indirecto de portavoz de opiniones y necesidades de los trabajadores.

 

Ahora bien, como recalcaba Lenin, el Estado es, incluso después de la revolución, un instrumento de clase, la expresión de la subsistencia del mercado mundial capitalista y de los valores y métodos burgueses de dominación, lo cual obliga al partido (y a los sindicatos) a defender los derechos particulares de los trabajadores incluso contra “su” Estado y, por lo tanto, a no someterse al mismo. El hecho de que el programa económico-social que analizamos sea un programa exclusivamente burocrático-estatal destinado, según proclama, al fortalecimiento de la institucionalidad y a la reforma del Estado y del gobierno, destaca aún más el achatamiento del partido frente a éstos. Porque si por institucionalidad se entiende poner coto al arbitrio y al voluntarismo desorganizadores de la economía y causantes del despilfarro, la incuria y la falta de control que permiten la corrupción y la burocratización, no se puede olvidar que el Estado no es sólo un aparato burocrático-administrativo o represivo sino una relación de fuerzas social y, por consiguiente, la reforma del Estado debe acordar mucho mayor peso a los órganos de democracia directa, a los trabajadores que a la vez son consumidores, productores y constructores del socialismo y no meros súbditos ni objetos pasivos de resoluciones verticalistas. Además, una revolución, por definición, no es sinónimo de institucionalizar sino de renovar y democratizar profunda y totalmente las estructuras de poder permitiendo la expresión de la diferencia que existe en ese doble poder siempre latente entre la revolución (los trabajadores, en el sentido más amplio del término) y las importantes expresiones del capitalismo (como el aparato estatal, que pretende comandar al viejo modo).

 

Es, en mi opinión, muy grave que el documento para el próximo congreso del partido, aunque tenga como centro la restructuración económica, no mencione a los trabajadores (ni siquiera a los sindicatos que, en el aparato estatal burocratizado, son la correa de transmisión de éste hacia aquéllos). En 32 páginas de texto la palabra “socialista” aparece, por otra parte, sólo tres veces y no hay ni una mención a la burocracia, su extensión y sus divisiones (que cualquier cubano ve como un problema grave), ni a la democracia de los productores, ni siquiera para explicar quiénes escogerán los que serán declarados “disponibles” (que suman nada menos que un 20 por ciento de la población económicamente activa). En cuanto a los órganos populares, democráticos, de control y de planificación, brillan simplemente por su ausencia.

 

Es igualmente grave el hecho de que este documento no esté acompañado por un texto del partido sobre la fase actual de la economía mundial, la sociedad cubana, los peligros sociales y políticos de una apertura mucho mayor al mercado mundial y al mercado libre en la isla, las causas que impusieron estas medidas drásticas y de guerra (incluyendo entre ellas, autocríticamente, los errores del partido y del gobierno entre congreso y congreso y en los últimos 40 años) y que no se prepare al partido y a los trabajadores para los peligros que derivarán del reforzamiento de los sectores burgueses y de los valores capitalistas, ni se fijen perspectivas. Porque la brutalidad de la agresión imperialista y de la crisis mundial puede obligar, es cierto, a abandonar conquistas y a dar pasos atrás, pero no hace obligatorio que se escondan los retrocesos y, menos aún, que se pinten los progresos igualitarios que se tienen que abandonar forzados por el mercado mundial como si hubiesen sido negativos. Pero sobre esto volveremos en los próximos artículos, analizando el texto que, para el congreso del PCC, presentan la burocracia y la tecnocracia que controlan el Estado.