Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS  

 

 

     

                                                 Dr. Pablo A. de Cuba

SERVIDUMBRE POLÍTICA

 

Pablo A. De Cuba

 

Múltiples pudieran ser las clasificaciones a consignar sobre la realidad cubana. Sin embargo, cualquier análisis de éstas nos llevaría, infortunadamente, a una conclusión de resultados nada agradables.

 

Enumerar y vincular lógicamente los desaciertos de la política de dirección económica  mantenida durante varias décadas por parte del  gobierno absolutista centralizado cubano, seria una labor compilativa con marcada tendencia enciclopedista; por ello, tocaremos en varios artículos, si es posible, algunos de aquellos que a nuestro juicio han incidido más en las actuales condiciones de vida de la población de la isla mas hermosa que ojos humanos han visto.

 

El acontecer de estos factores, tanto de forma conjunta, combinada o aislada ha desembocado en una situación de daño irreversible en la estructura económica y social del país. Esto, como es lógico,  ha conllevado un desgaste en la credibilidad de la masa productiva cubana, agudizando, ya de forma extrema, la  falta de iniciativa y confianza en la capacidad de dirección del gobierno y con ello, a que el trabajo siempre vinculado con el Estado no traiga incentivo de desarrollo y futuro expectante en las nuevas generaciones de cubanos formados dentro del proceso socialista. El hombre de nuevo tipo, es la prueba viviente e insuperable de este proceso, reiterar sobre el tópico seria puro pleonasmo fútil.

 

Así, una de las peores consecuencias que se arrastran de resultado palpable, es la desvalorización de  la fuerza productiva cubana  en todo su sentido, asumiendo un costo humano de perdida  total en cuanto a la inversión técnica hecha por el propio Estado, y moral, respecto a la iniciativa del hombre. ¿Que queda? Solamente la expectativa en un presente vacío y defenestrado de valores consecuente y reflejo de la actitud del pueblo cubano ante su propio destino.

 

Durante estas cinco décadas el gobierno castrista ha sabido manejar la oclocracia para enarbolar los patrones fundamentales del Estado de bienestar (Salud, Educación y Justicia) como frutos del resultado del trabajo de la revolución, ocultando, a cualquier costo y manera, la condición cada vez más agravada de apéndice subsidiado de la economía cubana. La interminable letanía de postulados, campañas, experimentos, nombramientos y demás actos consecuentes a la argucia del Gobierno cubano,  ha estado presente en este decursar del tiempo en la política económica impuesta. El resultado de hoy no es producto de la casualidad. La reiteración de hechos de infausto resultado no ha cesado en la intencionalidad del régimen castrista. El ejemplo más notorio y a su vez peligroso, ha sido el iterativo fracaso de planes alimentarios. El final del camino ha demostrado lo negligente del partido gobernante en tan delicado sector económico. Baste considerar los niveles casi de hambruna que persisten actualmente en la sociedad cubana.

 

Cualquier defección al sistema en momentos de aplicación de determinada política en Cuba, sea de un oficial del gobierno, trabajador, jubilado, estudiante o ama de casa, es consecuente con lo mas severo del impopular y falto de garantías del sistema judicial cubano. La única esfera que nunca ha tenido conflicto con los gastos,  es hasta hoy día la dedicada a los órganos de control y represivos del sistema.

 

La revolución cubana no ha podido demostrar a contrario, como tampoco lo consiguió en su momento el sistema socialista mundial, lo efectivo del sistema planificado central de la economía. Solamente el tiempo, como factor esencial de la creación, ha demostrado lo ineficaz del intento. El mundo del consumo y del “confort burgués” destronó la falacia del triunfo de la “dictadura del proletariado” como aspiración humana de vivir en un sistema de escasas libertades individuales a cambio de garantías estatales de un futuro “igualitarista y luminoso”.

 

Muchas cuestiones referidas a la corrección se han intentado justificar, tanto doctrinal como teóricamente, en el mal logrado proceso económico cubano. Para muchos, el sistema correctivo de la economía cubana se hubiera logrado con el ajuste paulatino de los errores y excesos de la política de expropiación e intervención; para otros, sobre el sistema mixto de cálculo económico y centralización planificada. No faltaron  quienes  veían el abanderamiento de una economía de socialismo de mercado, etc., etc. Error de fondo. La intencionalidad clara de no lograr riquezas populares fue evidente y adelantada desde el mismo momento en que se provocó la autodestrucción política de la implantación del Sistema de Dirección y Planificación de la Economía. La alta cúpula castrista justificó un presunto desastre con un mercanchiflismo teórico revisionista (nuevo concepto de Fidel) en la forma de distribución equitativa de la riqueza. El Gobierno dejó clara la pauta de que relaciones mercantiles en el socialismo nunca serian aplicadas, salvo las que ya se imponían desde afuera a favor mismo de la cúpula dirigente. Esto no fue más que la privatización sectorial de la economía de servicios con socios extranjeros (tema de otro artículo). La ineficiencia del sistema empresarial planificado cubano asomó definitivamente en el circo del fracaso del experimento cubano.

 

La prueba del fracaso no ha detenido el nuevo puritanismo reformista del castrismo, y ahora busca condiciones de productividad económica ineficientes en un gastado y por demás inservible patrón socialista de generar riquezas, reiterando la condición de “victima” del estado revolucionario en virtud de un despliegue mediático sin base real, salvo la falta de comparación del pueblo cubano que hace factible enarbolar antaño principios de campañas tales como la agresión del imperio yanqui, ahora como gestor de la crisis mundial; culpando a las masas populares por los excesos en el consumo energético por encima de lo planificado, y ajustando el nivel de consumo alimentario “garantizado” por la revolución. Este paso dado nos indica la eficiencia del gobierno revolucionario en distribuir equitativamente su máximo logro: la pobreza.

 

Para mayor abundamiento en esta estafa institucional de carácter continuado (situación agravante) realizada por órdenes soberanas del Estado cubano, ahora un grupo de nuevos tecnócratas del socialismo caribeño, tratan de explicar la crisis actual creada por la propia base política que ejercen, es decir, los creadores explicando sus propias causas. De nuevo el aplazamiento de situaciones es el eje de continuidad política en el poder. De más está considerar que mirntrsd más tiempo le damos a los problemas, más grandes y difíciles han de ser sus soluciones, si es que, en ultima instancia, caben o quedan soluciones.

 

Por más que se esfuercen los dirigentes políticos cubanos, a esta altura del daño es casi imposible, por no pecar de absolutista, tratar de reestructurar la situación económica cubana. ¿Por qué tanto pesimismo? Pues bien, dejar como herencia tal nivel de desorganización y de infraestructura deteriorada e inservible es cuestión de tiempo, y eso es, precisamente, lo que busca ganar el gobierno actualmente. La solución ya no será asunto de ellos, y se cumplirá su profecía de que solamente la revolución se puede autodestruir. Lo que no exponen es que la autodestrucción es implosionada por ellos mismos. Esto deja claro que reestructurar es un asunto de corrección dentro de un proceso y nunca de resultado como lo es el fracaso.

 

Para agravar mas aún esta condición ya de por si fatídica del panorama económico cubano, solamente referiremos el nivel de atraso tecnológico que arrastra la sistémica cubana. Esta herencia data del Consejo de Ayuda Mutua Económica del sistema socialista mundial, mas conocido como el CAME, y se remonta a la condición de enclave militar de Cuba frente a los Estados Unidos y, a su vez, como conclave natural político frente al enemigo común del proletariado: el imperialismo yanqui. ¡Que manera más aberrante de sacrificar generaciones! La impunidad a este proceso nunca tendrá retiro.

 

Ahora, para más escombros sobre la demagogia castrista, se ha desarrollado una tendencia en los nuevos cuadros de la revolución  a entronizar una burda apofenia sobre nuevas reformas aplicadas al momento histórico, pero manteniendo los antiguos principios políticos en la naturaleza intrínseca de dichas directrices: es decir, buscan aplicar patrones inconexos a las nuevas situaciones, tratando de dar soluciones a estos fenómenos contemporáneos con soluciones arcaicas y por demás demostradas en su ineficiencia y aplicabilidad. La retórica es totalmente inconsecuente con la fecha calendario de los sucesos.

 

Tristemente, la cúpula cubana busca, a sabiendas de su propia intencionalidad (dolo),  las causas externas de su fracaso en el Oráculo de lo Imposible y, ante la imaginación del discurso, reconoce reiterados y agotados errores en su actuación y nuevamente se encamina con campañas de publicidad estática, destituciones y nombramientos, a “nuevos triunfos” del pueblo y Partido cubanos  que solamente, y bajo las actuales circunstancias, se pueden cumplir en la imaginación según la escuela de Zenón de Elea, o en el gestar del conocimiento de Eurípides en busca del significado más cabal sobre el  arte práctico del buen gobierno usado, de forma directa y honrosa,  para sellar las cualidades de los Siete Sabios de Grecia y ¿por que no? también en la crítica de Platón (ajustada a la realidad actual)  al propio sofismo por su formalismo y sus fraudes dialécticos en un, reiteramos,  sofismo inverso dentro de una moderna irrealidad cubana: bienestar mínimo colectivo.

 

La secuela que todo este tiempo de reiteradas políticas encaminadas al fracaso ha dejado, ha sido la penosa y dolosa habilidad del Partido Comunista de Cuba, como máximo órgano  rector de la sociedad cubana y con ello, responsable de los resultados de toda índole, de crear una nueva forma de sociedad endeudada en su propia existencia, es decir, la creación de una nación en condiciones de  servidumbre política.

 

Como sabemos, las crisis en si mismas implican un cambio, un momento de ruptura en el funcionamiento de un sistema. Esperamos que esa ruptura, en el caso cubano, sea para bien y de una vez y así superar el desarrollo de una angustia colectiva inevitable. Amen.

 

Cubanálisis-El Think-Tank se honra dando la bienvenida como colaborador al Dr. Pablo A de Cuba, abogado con amplia experiencia en los mecanismos jurídicos internacionales y cubanos, y conocedor de muchas interioridades y de la psicología del régimen y de sus funcionarios, fundamentalmente en el campo de las relaciones jurídicas y económicas internacionales. Con la incorporación de su talento y energía, El Think-Tank se continúa fortaleciendo con colaboradores de talla,  prestigio y profesionalismo. ¡Bienvenido a Cubanálisis, Dr.Pablo A. de Cuba!