Cubanálisis   El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS            

 

 

                               Dr. Pablo A. de Cuba

 

 

 

 

 

 

     

                                      

 

Rehenes de su propio gobierno con la gracia de otro extranjero

 

Por lo reseñado muy recientemente en los medios de comunicación, el gobierno cubano de turno ha simulado una puesta en escena refrendada en un acto de gracia frente al gobierno de los Estados Unidos. Este acto de gracia no se constriñe a una condición negociada. Al parecer, dicho suceso nunca fue impuesto en su  cumplimiento.

 

Al respecto, nos referimos  a la liberación de una serie de presos que obraron en una lista que este último gobierno (USA) le entregó al primero a raíz de los folklóricos acontecimientos relacionados con el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

 

En buena lid, tanto la costumbre como la norma escrita respecto a las relaciones entre naciones soberanas, ninguna negociación admite, bajo ninguna condición,  imposiciones. Todo se debe hacer en escenarios de igualdad y respeto mutuos y siempre, en razón de lograr mejores resultados para ambas partes, se deben hacer los ajustes y las concesiones reciprocas necesarias para concluir a buen término las negociaciones. Hasta aquí todo encaja. Pura técnica y doctrina básica sobre la práctica internacional de acuerdos y tratados.

 

Sin embargo, la realidad es otra respecto a estos avatares de la vida desigual y que hoy brega con la racionalidad mínima que deben mostrar los gabinetes gubernamentales, sus principales directores de carteras y líderes dentro de  este mundo que, de forma reiterada,  viola los espacios humanos y cae en deformaciones que destronan del surrealismo de lo ilógico la metamorfosis discontinua y lo sub-mental funcional de burócrata que ya aborrece el sentido de tolerancia hacia el género humano. Hoy la burda mentira en política es un juego de práctica diaria.

 

Lo que ha ocurrido hasta ahora respecto al juego entre Estados Unidos de América y la República de Cuba, entiéndase en la absoluta y directa responsabilidad de sus principales gobernantes, dista mucho de lo que realmente ha de ocurrir en negociaciones que buscan la distensión. Esto ha demostrado que a estos amaneceres  cualquiera puede ser elegido, pero no para gobernar. Gobernar dista mucho de ser un atributo subyacente en una elección, y el liderazgo no es cuestión de democracia ni de dictadura.

 

Llegar a un acuerdo nunca es un acto unilateral. Se requiere la capacidad y voluntad inter alias para llegar a un pacto mínimamente conveniente. Lo demás es pura imposición o capitulación. Lo peor de esto no se funda en la estafa que el propio gobierno cubano le ha propiciado a la opinión pública internacional, sino que, además, la facilitó el propio gobierno del actual presidente norteamericano.

 

La argumentación de lo anterior está expuesta en las declaraciones hechas por un alto funcionario del Departamento de Estado norteamericano que el diario miamense El Nuevo Herald reprodujo, y se encuentra fechado el día doce de los corrientes, y cito el artículo: “EEUU anuncia que Cuba ha liberado a todos los 53 prisioneros políticos”.

 

Según la cita el diario referido, este alto funcionario expuso que la excarcelación de estas personas “no constituye parte del nudo central de las conversaciones”. Es decir, podían seguir presos que eso no afectaría las negociaciones. Solo sometieron un listado sin mayor condicionamiento que tratar de ver una decisión soberana clasificada como “positiva” y “significativa” en el conocido lenguaje de la bobocracia diplomática, sin que esto, en el fondo, condicionara para nada a la parte cubana.

 

Solo es “positiva” a los alcances de paso forzado de este gobierno, y de “significativa” no representan nada en lo absoluto. El fin buscado en las  negociaciones admite que cuando los Castro quieran los meten de nuevo a la cárcel y se acabó. Quedando que toda referencia de “positiva” pase a ser irrelevante y de “significativa” a insignificante. Las orientaciones para los funcionarios norteamericanos son claras: Seguir adelante según los designios del dictatorial gobierno de Cuba, que es congruente con la absurda e inepta mentalidad de esta administración. Si existiera cualquier prueba en contrario que lo demuestren cabalmente, y yo seré el primero en retractarme.

 

Para mayor abundamiento de esta bazofia diplomática, incolora y de muy mal gusto, ha salido la sucia treta típica, y por demás reincidente, de los Castro, de utilizar a sus súbditos como tapón de cañería. Gente simple de la calle que lo único que hace es decir lo que sienten y viven a diario. De exponer en su propia tierra lo que ocurre en esa, la mayor de las Antillas; en suma, lo que sufre. Más nada. Por esa razón, estaban en una cárcel cubana. Estaban extinguiendo una condena por exteriorizar verbalmente una realidad que no es otra que la del fracaso y la ineptitud de un gobierno; de su propio gobierno. Esa es la gente que integra esa lista.

 

Por una parte, algunos de estos enlistados ya estaban en la calle, y por la otra, lo peor de lo siniestro, al límite de lo aborrecible, es que ninguno, que se conzca ahora conocido, ha sido libremente excarcelado. Nada de eso. Ninguno disfruta de cabal libertad.

 

Conocido por mi hasta al instante de redactar este artículo, el gobierno dictatorial de Raúl Castro no ha emitido ningún indulto, según corresponde técnicamente a esta supuesta etapa de normalización de relaciones, en razón de dar un paso consciente, real y efectivo, para restablecer a la población cubana las libertades ciudadanas y los derechos políticos, económicos y sociales de la nación que ahora mismo se asfixia en los resultados de su mal gobierno.

 

Ningún indulto ha salido de la supuesta decisión soberana que refiere en la misma cita anterior dicho alto funcionario. La altura debe ser referida al piso en el cual tiene la oficina, pero mentalmente su exposición constituye una grosera gracia de “estar satisfecho por el paso positivo del gobierno de Cuba”. Realmente, tal afirmación es decadente a la interpretación básica neuronal ante una realidad.

 

Estos cubanos enlistados, que por otra parte se reconoce que estaban encarcelados (no detenidos) por una causa absurda a la vista de estos días de la civilización humana -para ello  cito nuevamente el artículo al referir que por- “ejercer derechos internacionalmente protegidos o la promoción de reformas políticas y sociales en Cuba”, falta agregar estaban  cumpliendo, por tal razón, condenas injustas e inadmisibles, han salido de la cárcel con toda una gama de irracionalidad jurídica que, más que estar libres, penden igualmente de la voluntad soberana del gobierno cubano para meterlos de nuevo a la cárcel si, por algún motivo, se vieran afectadas las políticas de ambos países de restablecer las relaciones diplomáticas bajo régimen de capitulación soberana. Eso es así, relaciones diplomáticas bajo régimen de capitulación soberana aunque, a decir de este funcionario, eso no es nudo de interrupción de la capitulación. Así de sencillo.

 

Lo visto expositivamente como fundamento de estas excarcelaciones va desde “modificaciones de la medida cautelar” hasta la agobiante mencionada “licencia extrapenal”. Figura jurídica esta que ya lanzó en una oportunidad al destierro a otro grupo de cubanos en fechas pasadas.

 

Ahora no hay destierro, no pueden estafar a otro país como lo hicieron con España. Actualmente son sujetos de un mísero chantaje soberano. Insisto que es un mísero chantaje soberano ya que, y valga la redundancia, “soberano” es la palabra que ha usado este alto funcionario (es posible que mida más de dos metros) para clasificar la acción por parte del gobierno cubano, alegando legitimidad como ente de magnífica legalidad, al gobierno de Cuba. Hasta ignora lo negativo de la soberanía cubana, que recae en un partido excluyente de cualquier otra participación política. En fin, el partido de una dictadura que lo único que garantiza es, precisamente, la falta de legalidad en cualquier aspecto de la vida ciudadana.

 

El actual sistema legal cubano está muy distante de poseer una mínima relación con el debido proceso y su exigencia de garantías. ¿Para qué abundar más?: no existe un Estado de derecho ni en la sombra del ejercicio gubernamental.

 

Ya sabemos que en las alturas la falta de oxígeno daña, entre otras cosas, la capacidad cerebral. Ahí debe estar la condición de la altura de este funcionario que, por cierto, no sabemos si es real, ya que no mencionan su nombre. Y, por favor, no hay necesidad de ocultar para proteger dicha fuente por parte de El Nuevo Herald, por la mera razón de lo público y notorio de estas anomalías diplomáticas.

 

Si efectivamente no hay exigencias por parte de este gobierno, ni siquiera en lo concerniente a los prisioneros políticos y sus condiciones de efectiva libertad, además de capitular, esto es el restablecimiento unilateral de relaciones diplomáticas. Este supuesto ramo de olivo que los Castro tanto han referido, y que han enviado a estas costas del norte, definitivamente está impregnado de cianuro.

 

En resumen, esto es incongruente totalmente con los principios que enarbola esta nación de libertades.

 

En esta opción de garantizar libertades civiles, políticas y económicas, no existe ni la más remota posición Pari passu (*) entre ambas naciones. Este insuperable atributo de libertades,  le corresponde solamente a los Estados Unidos de Américas.

 

Cuba, a esta fecha, no ha dado ni siquiera señales de ningún buen gesto reciproco con los Estados Unidos de América. Reitero que si esto no esto es capitular, sigo buscando a Cervantes, y ahora admito a Sancho.

 

La libertad íntegra está todavía lejos e infecunda, aún para esos gallardos cubanos de máxima altura moral, que es lo que le falta a los endebles e incógnitos funcionarios estadounidenses y cubanos que de esto pretenden hacer un logro.

 

Estoy totalmente consciente que esta estrategia encausada por la vía diplomática no sale de la prudencia de la Casa Blanca. No faltaba más. Abur.

 

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P.D. Al “cierre” de esta artículo, me llega la noticia de detenciones masivas para un número indeterminado de ex prisioneros políticos, integrantes del grupo de activistas excarcelados tras el acuerdo entre el régimen cubano y el Gobierno de Estados Unidos que habrían sido detenidos este jueves en un operativo policial para impedir una reunión del Movimiento de Opositores por una Nueva República. Fuente: Diario de Cuba.

 

Qué casualidad, ¿verdad?.

 

(*) Pari passu es una frase en latín que se traduce en la práctica de los tratados como  “en igualdad de condiciones”, “al mismo nivel”, “con igual fuerza”, “en forma equitativa”, “en forma imparcial y sin preferencias”.