Cubanálisis   El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS            

 

 

                               Dr. Pablo A. de Cuba, Miami

 

 

 

 

 

 

     

                                      

 

QUIEBRA FINANCIERA Y LA INCERTIDUMBRE DE LOS PASOS

 

La desaparición de la base sustentable y por demás indispensable de la propiedad privada, entiéndase principalmente aquella destinada a los sectores de iniciativa y riesgo financiero, productivo y comercial, que en Cuba se materializó desde el año 1959 y la cual  se trató de justificar con la invención de un fatalismo referido a la creación de la nueva empresa estatal socialista marcó, ineluctablemente, el principio del fin de una nación que sucumbió en su autonomía económica, financiera, comercial y, en definitiva, empresarial, y pasó, con premeditada intencionalidad y organización gubernamental, al subsidio y la dependencia política y económica ambos elementos,  como pilares sustitutos y determinantes de su autodeterminación e independencia social, política y económica efectiva y cabal, estableciendo, para desgracia de toda una nación, la condición de una servidumbre política y económica a favor de un bloque de países cuya ideología (la leninista),  lo llevó a su desaparición sin méritos para el  recuerdo y con la vehemencia de un descalabro de valores de todo tipo, incluyendo los patrimoniales, educacionales y morales.

 

Respecto a Cuba, ahora ya los discursos sobran, y aflora una nueva fórmula de exposición demagógica y de alto contenido cuasi tecnócrata, trascolada en su semejanza a una infeliz, inoperante  y absurda rendición de cuentas de base popular, solo aplicable y al servicio de un cada vez menor jubileo televisivo presidido por la cúpula gobernante.

 

Esta nueva ciencia del embaucamiento político cubano se basa en sentar a rendir cuenta, mejor dicho, a exponer, a un ministro, para hablar del contenido de su inservible sector de total disfuncionalidad respecto a su utilidad social y económica.

 

Sin lugar a dudas, en esta novísima compilación de la demagogia gubernamental cubana, se centra la tarea de la más alta dirigencia política de la nación cubana. El circo se monta cada seis meses para desconsolar a sus televidentes, que no son otros que aquellos que viven en un fin inservible por el que trabajaron bajo una falsa creencia de un futuro luminoso. Esos mismos que sus descendientes buscan más emigrar que solucionar lo imposible o lo inservible, que por demás les dejan de cuota de participación social el actual gobierno cubano. Una quiebra contumaz y sin posibilidad de saneamiento o de escape al futuro.

 

Ante la notoria falta insuperable de liderazgo en Cuba, estas comparecencias oficiales sustituyen la credibilidad de quien fuese, por nefasto que fuera, el líder que desencadenó la relatoría de sucesos que condujo al hundimiento sin medida de la mayor de las Antillas.

 

Sin embargo, la realidad que impera no es otra que la falta de avance, y con ello el irreversible deterioro y descontento dentro de una nación dividida por un abismo insuperable entre una cúpula gobernante, cuyo nepotismo es sindicado, y toda una sucesión de súbditos nacionales cada vez más desafiante del propio sistema que los formó. La doctrina del hombre nuevo se fue a bolina, y no necesariamente en el 33 del pasado siglo con sombrero de pajilla y zapatos de dos tonos, sino en guarachas y vestuario desafiante con barras y estrellas y no precisamente con la hoz y un martillo.

 

Lo despreciable, pero valido, del tiempo, ha pasado jugada negativa a las justificaciones oficialistas de gritos y rogatorias de austeridad y cinturones apretados a una masa sin más cintura que una asistencia temerosa a un acto político en esa Plaza que aun llena de angustia, esculpe un monumento a un apóstol convertido a la fuerza en héroe nacional, a la par de otros héroes de una revolución de involuciones, pero que respira gracias a un batiscafo de aire del Caribe que hace suspirar a cualquier viviente en esa tierra, pero,  desde luego, opacada la nostalgia aparece el intrincado muro de sarcasmo de un gobierno que hunde más su inescapable y ya deteriorada moral.

 

De ahí, y sin más análisis, nace lo más sintetizado de la incompetencia gubernamental cubana y siembra la necesaria y por más maldecida incertidumbre en cada una de sus pretendidas y “sinceras” comparecencias sobre las difíciles condiciones económicas en las que se desarrolla el castro-nepotismo cubano. Es decir, solo hacen públicas de forma engañosa sus propias ineptitudes, y las disfrazan de valores políticos totalmente falaces. Ahora es difícil encontrar un culpable de su propio fracasado derrotero. Sin embargo, mienten al respecto y no reconocen el más mínimo error de su existencia.

 

La exposición del resultado de una medida de incapacidad económica cuya  responsabilidad es, única y exclusivamente, de los mismos que la exponen, refleja la falta de conocimiento sobre el verdadero valor que de forma insuperable ha conllevado a una crisis monetaria y crediticia que hace, sin mayor justificación, inoperante el crecimiento de lo ya negativo de la economía cubana.

 

El resultado de medir tal actual desastre, y pensamos que tras aplicar las correcciones debidas a efectos sistemáticos, es aun, a los efectos de sintetizar la realidad cubana, todavía una estimación de incertidumbre proveniente de los efectos aleatorios de la ineptocracia política dirigente, y por demás entorpecedora de cualquier iniciativa que huela a capitalismo, salvo aquella que, como es lógico, emane para su propio beneficio. Este acontecer de condiciones contrarias a lo eficaz,  unido al desinterés popular y a la falta de conocimiento de las causales reales de las estructuras de desgaste gubernamental, no toma por prudente que sus respectivos y por demás exiguos beneficios sociales están a punto de estallar. Salvo la ineptoracia expuesta y de marcada notoriedad reiterada, lo demás se convierte en una  tautología procedente del fracaso.

 

La economía cubana, ya hoy sin justificaciones ajenas más que su propio ubicuo cinismo, más que desconcertar en su contenido incierto, no supera una medida de cualquier parámetro social o económico sin una indicación cuantitativa de pésima calidad de su resultado, es decir, es inservible esta indicación expuesta de causas y efectos y es lo que denominaremos incertidumbre. La palabra “incertidumbre” significa duda, duda sobre la validez del resultado de una medida, y refleja la imposibilidad de conocer exactamente el valor del contenido que se expone para su valoración o análisis. La incertidumbre es, sin lugar a dudas, el camino hacia la desconfianza, hacia un horizonte que se ve opacado por la duda de lo efectivo y se vislumbra, al final de varios sucesos reiterados y probadamente concatenados, la frustración.

 

La estimación y alcance efectivo hacia la masa humana de las incertidumbres generadas por esta ineptocracia gubernamental cubana campante, y que se satisface en sus propias políticas de fallido reporte, no es un trabajo sencillo en el cual se busque la existencia de un  consenso de criminalidad (conspiración política de partido) pero, sin lugar a dudas, la intención de servidumbre humana es latente en los basamentos del gobierno cubano.

 

Las mejores oportunidades y condiciones (caldo de cultivo) para mantener el fatalismo, la servidumbre  y la incertidumbre a nivel social, económico, político y jurídico, es sostener la instauración como gobierno de una ideología de desgaste de masa de la cual solo emana un constante y ascendente deterioro de todos los índices de existencia humana de dicha masa, que posee capacidades cada vez más disminuidas de análisis debido a las constantes campanas de orientación ideológica e imposición de credo político que se perfilan y ejecutan de forma constante desde la cúpula gobernante y, por ende, desvirtúan a esa masa que al final  se encuentra desposeída de todo elemento propio de comparación. La inviabilidad del sistema y sus formulaciones es latente en la isla más hermosa que ojos humanos una vez miraron, pero no se hizo comprensible desde sus inicios salvo por un grupo que se tildó de traidor al sistema. Abundar es innecesario.

 

Expondremos un simple ejemplo basado en la indudable eficacia de la incertidumbre contenida en esta nueva y funesta formula de exposición ideológica del sistema de gobierno cubano: la utilización de un miembro del gabinete de ministros del gobierno que sea capaz de exponer, so pena de defenestración, las condiciones que, respecto a su cartera, atraviesa su gestión. Para más direccionalidad de exposición, expondremos el caso de Ricardo Cabrisas, un oficial de inteligencia cubano devenido en hombre de negocios gracias a la tradición de oportunismo y, a su vez, buena fe japonesa, pero que luego de cursar los cielos del mundo en incontables delegaciones oficiales como  Ministro de Comercio Exterior, se enfrenta ahora, luego de ser el “sustituto” en funciones del ya fallecido Carlos Rafael Rodríguez (Vicepresidente del Consejo de Estado), ha pasado a ser el portador de una cartera ministerial encargada de arreglar lo imposible, pero con la tónica de cambiar un discurso político de “mea culpa” tajante fuera del propio discurso agotado en contra del imperialismo yanqui y el sádico bloqueo, para ahora pasar a ser un portavoz de conceptos tecnócratas que, además de carecer de interés, son contradictorios y a su vez desmienten en su contenido una pretendida y oscura exposición.

 

No nos asustemos si se convierte en objeto de incineración futura por ser parte del fidelismo pasado, es decir, un activo partícipe del derrotero de intereses, aunque nada semejantes en cuanto al nepotismo actual. En suma, lo bajaron del avión y lo dejaron en casa, para ver si cocina.

 

Textualmente, el mencionado ministro de la cartera de economía (del cual integré su grupo jurídico a mediados de los 80 en Cuba en la esfera del comercio exterior), expuso que (…) la crisis financiera en la que Cuba ha estado envuelta en los últimos dos años empeoró durante el primer semestre de 2017 debido a (nueva fórmula de expresión) que el país tiene dificultades para obtener créditos comerciales por pagos atrasados a los proveedores (…). Falso, totalmente falso y absurdo, por el simple motivo de que las arcas de reserva en monedas libremente cambiables en Cuba se ampliaron, y con ello aumentaron ante los “impagos autorizados” por el gobierno del por demás inepto presidente venezolano Nicolás Maduro, por concepto de suministro petrolero en pago a deudas de terceros, conocido como permuta de deuda, que de una forma prudente coadyuva a “refrescar” la presión que existe ante el pago de los servicios de empréstitos financieros (intereses). Los negocios derivados de esos suministros se quedaron en cuentas “no registradas” o “compensadas con otros servicios”, como ejemplo los médicos con entidades del rubro de los hidrocarburos, entre otros traspaleos financieros.

 

Posteriormente, en ese mismo discurso ante el denominado “parlamento” cubano, señaló (…) que los ingresos por las exportaciones hasta junio eran insuficientes por 400 millones de dólares (…),  que las importaciones en el 2017 se reducirían una vez más y serían 1500 millones de dólares inferiores a lo planeado, por las dificultades “en la utilización de los créditos, limitación en la asignación de liquidez y deudas por cartas de créditos vencidas y no pagadas”.

 

Hago marcado énfasis en lo referente no a los montos, que pueden ser esos u otros (ese dato es realmente intrascendente), sino a lo contenido en conexión a las cartas de créditos vencidas y no pagadas. Esto en realmente bochornoso. Emitir esas cartas de créditos (instrumentos financieros usados para otorgar seguridad y credibilidad a los  pagos en relaciones de intercambio comerciales internacionales) sin los fondos inmovilizados o asegurados en una fecha pactada para honrar sus pagos, es lo mismo que una estafa pero, en este caso, de carácter institucional y con ello bancario. Más nunca le creerán ni a su sombra. Eso es hacer público un descrédito gubernamental. Otro más que se suma. No en falsa retórica un expresidente del Banco Central, nombrado Francisco Soberón, del que por buena fuente conocemos que se mantiene activo desde la sombra, presentó su “renuncia”.

 

Así es imposible obtener créditos, al menos de una banca interesada en crecer con captaciones y colocaciones, salvo aquella que busca desintoxicar determinado sector en el cual colocó recursos financieros, y ahora busca sacar a flote la pérdida de sus préstamos con nuevas distribuciones negociadas de fondos “frescos” para incentivar el sector del que depende su retorno.

 

Este escenario incrementa la resistencia de refinanciamiento de los acreedores y provoca una cadena de suspensión de crédito que hace inviable cualquier economía, salvo el milagro de la reanimación bajo la égida de “nuevos administradores”, y eso no se avista en la isla, donde el mal empeño político gobierna y el impedimento de surgir riquezas es la base de su expoliación constante. Criminal aseveración, pero cierta en todo su contenido. La plétora de las pruebas es notoria en toda su extensión y acumulación, máxime cuando en esta materia de comercio y finanzas y sus modalidades de fraude e incumplimiento, la “declaración de parte es relevo de pruebas”.

Es insuperable que el gobierno cubano es, a todas luces y más allá de cualquier duda razonable, un perfecto delincuente financiero; esto es sin entrar a realizar otras consideraciones de actuar antijurídico, tanto gubernamental como personal de los integrantes de tan conspicuo pero infausto grupo.

 

Lo anterior explica, además de lo delincuencial, que no hay generador de caja en la isla. No hay solvencia propia, y trabajan  esperando “qué es lo entra para pagar lo que viene por deuda”, y ese es un cálculo que incrementa en espiral ascendente -ya casi sin límites- el riesgo de incumplimiento, y acrecienta la crisis de impagos.

 

Es absolutamente imperdonable que a estas alturas de casi seis décadas de malgaste humano, un gobierno ineficaz justifique sus importaciones basadas en créditos comerciales. No pueden cubrir financieramente sus necesidades, y menos aún pagar los servicios de los empréstitos. Deudas y más deudas, y los que vengan después que se las arreglen como puedan; pero eso sí, sin tocar lo que está en la finca denominada Castro Nepotismo & Asociados, S. A, la cual se prepara para negociar expropiaciones a un descuento de capitalización de deuda pública, y con esto empeñan lo ajeno que expropiaron y  expoliaron, y por consiguiente se apropiaron de forma burda, y así aplicar una nueva formulación capaz de aumentar el fondo de su bien profunda cartera de reservas familiares. Baste recordar que muchas entidades extranjeras utilizan esas propiedades y disfrutan de sus réditos de forma dolosa.

 

Esta fórmula de aislar reclamaciones por la vía de la emisión de valores de deuda cotizables, en este caso de deuda soberana, también “contentará” a varios de los oportunistas de barrio bajo de varias plazas financieras, incluyendo la norteamericana, que buscan comprar “cascarones de huevos fecundos”, no obstante ser objeto de aborrecimiento por parte de aquellos que los aplauden. Lástima que una parte de esa especie inmunda habite en esta orilla miamense.

 

Para mayor desconcierto, el nombrado ministro le atribuye culpa de causa a una condición ajena, y es aquella que, con una total falsedad de contenido y fundamento vacío de toda veracidad y mínima lógica, acusa a la reducción de suministro de combustible venezolano, que obligó a la isla caribeña a recortar las importaciones y reducir el uso de combustible y electricidad el año pasado, ayudando a la economía a caer en recesión por primera vez en casi un cuarto de siglo.

 

Esto es el colmo de la insolencia. Por favor, señores, expongan con cordura, que hay gente que los escucha más allá de esos salones de exposición y no admiten que les entorpezcan su inteligencia. ¿Cómo que una primera recesión en un cuarto de siglo, si el país nunca ha salido de una recesión continúa desde la década de los años 70 hasta la fecha? El gobierno cubano ha mantenido a la isla en una recesión permanente, a pesar del subsidio soviético anteriormente y luego del veneno negro venezolano, que ahora pretenden compensar con importaciones “no planificadas” en el mercado abierto (generalmente pago de contado o a la vista).

 

Todos sabemos que el gobierno de Cuba no publica información actualizada sobre su  deuda, la balanza de pagos y su cuenta corriente para realizar análisis lo más coherentes posible, pero si se hace imposible tapar la crisis insuperable por la que atraviesa.

 

La accesión financiera donde no podemos ajustar ni un simple acróstico inverso de pobreza por riqueza es solo contentiva de una triada de mafiosos criminales. De una política concordante con el vacío.

 

La historia demuestra que la desventura cubana proviene de un cúmulo de cosas que no vale la pena reiterar so pena de cansancio y burla, y cuya base ha sido el reiterado fracaso de políticas engañosas y premeditadamente carentes de sustento efectivo, pero ejecutadas con toda intencionalidad por la cúpula gobernante.

 

El gobierno cubano es especialista en sentar, de forma continua e inescrupulosa, falsas expectativas, inclusive a sus propios súbditos, los cuales desertan a diario de su interés de escucha y de lamentaciones acompañadas de la siempre esperada frase de “ajustes necesarios y de limitaciones en tiempos difíciles”. Es reiterado lo que se denomina el perjurio de Estado. Ya no da más y utiliza la terminología tecnócrata en sus comparecencias preanalizadas y autorizadas a exponerse. En la actualidad no se publican “versiones taquigráficas” revisadas sino, se someten a consideración los planteamientos de los “cuadros dirigentes” antes de ser sometidos al teatro bufo del parlamento cubano y, con ello, al “análisis”, por demás y mayormente lego, del pueblo “elector”.

 

Eso sí constituye un ejemplo de una democracia superior a la tercermundista, cuyo contenido avanza sobre los pasos de la incertidumbre de un gobierno agotado desde adentro, consumido en el fracaso de su propia esencia y contenido. No hay necesidad de una dictadura para ejecutar un política de incertidumbre gubernamental.

 

Miente como gobierno más allá de lo corriente en la política aunque, ya es de uso internacional esta práctica destructiva. Una parte de esto lo demuestra su ya insostenible deuda. Ya nada es atractivo para una financiación seria en esa isla del caribe salvo los gritos muy bien “comprometidos y de charlatanería capitalista” de mantenidos políticos que duermen en sus camas de legitima  desfachatez y embaucan a una población hundida en una nación que solo pierde el apostar por su propia pobreza en busca de un salidero a su desmesurada quiebra de ya varias generaciones segadas en su futuro.

 

El gobierno sabe a toda ciencia existente que es inoperante y esta desacreditado más allá de sus fronteras. No le valen visitas inoportunas y vacías de expresidentes estadounidenses o de “empresarios” de pacotilla (uso esa frase con toda intención de reiteración); esos pasos de incertidumbre implican, a los efectos de una Cuba futura, la obligatoria institucionalización del país, en todas las esferas y sin limitación interpretativa sistémica de ninguna índole, pero también de sostener una carga de duda financiera heredada en su negatividad con toda intencionalidad.

 

No se concibe una nación civilizada sin respeto a sus propios habitantes. El Estado cubano ha demostrado tener un gobierno desleal a la concordia de las naciones.

 

El gobierno de Cuba ha mentido y sigue mintiendo a su nación y a la comunidad internacional. En fin, no es un gobierno sensato y, por ende, no es de esperar nada favorable en su actuación, solo el remanente de una accesión financiera basada en la incertidumbre de sus propios pasos, que solo conducen al incremento de la pobreza en una población sin culpa salvo aquella que emanó, en su momento, de un errado sentido de lealtad.

 

La improvisación y el voluntarismo cuentan con libre circulación en las políticas del gobierno cubano. Hablar de necesidad de inversión extranjera por parte del gobierno actual es una apología a la injuria.

 

Creer en la hipocresía es la naturaleza de existencia de un hipócrita, y eso, precisamente eso, es la condición y el calificativo del gobierno cubano: hipócrita.

 

Salud, buenas tardes y buena suerte.