Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS  

 

                                                 Dr. Pablo A. de Cuba

 

LAS PROPUESTAS DE IMPERTURBABILIDAD O ATARAXIA CUBANA (I)

 

Sabemos, al parecer con bastante claridad de definiciones, que los estoicos en sus fundamentos proclamaron que se puede alcanzar infinitamente la libertad y la tranquilidad tan sólo siendo ajeno a las comodidades materiales, la fortuna externa, y dedicándose a una vida guiada por los principios de la razón y la virtud (tal es la idea de la imperturbabilidad o ataraxia).

 

Mejor definición y contenido al respecto, puede verse publicada en el diario cubano “Granma”, órgano oficial del Partido Comunista”, el cual es el tema de análisis del presente artículo, y que más adelante abordaremos sobre el fondo temático en cuestión.

 

Será posible que esta disquisición expuesta anteriormente sea aplicable a parte de la explicación política que la “pureza moderna” del poder político cubano pretende reabonar y dar como soluciones al fenómeno cubano (¿?).

 

Pudiera ser que estemos en presencia de un estado creador superior y óptimo de la racionalidad del aparato histórico y gobernante cubano, que ha trascendido la máxima capacidad de otros pensantes, incluyendo los políticos de otras naciones, e inclusive del exilio cubano (¿?). 

Si pretendemos buscar respuesta a este elemento asumiendo una concepción materialista de la ataraxia, vista como una total “ausencia de turbación”, se hace imposible no reaccionar ante el contenido de la política de ataque mediático cubano que, a estas alturas del juego entre la Calle 8 de Miami y el Coppelia de La Habana, no ha cambiado en lo absoluto, y por demás, tiende cada vez más a ser claramente desproporcionada en los supuestos que enarbola la ecléctica dirección política cubana (no hay otra) con un bien elaborado antifaz de “reformista y cambiante” dentro de un mismo ciclo involutivo pero vigente.

 

Ahora más que nunca, el inmovilismo y la falsa retórica de “cambio” son visibles y fácilmente demostrables. Sin embargo, “se mueven” y manifiestan.

 

Pretender quedar estáticos ante tal realidad, es conducente a la falacia de que existen los supuestos “cambios”, o de que hay reformas en movimiento, o peor aún, el jueguito archiconocido de la mentira subyacente en cualquier dialogo, discurso o retórica demagógica que en su época, no ahora, la figura de Fidel Castro explotó y expandió mas allá de las fronteras cubanas sin máximos esfuerzos y “fervientes” resultados, a costa de desestabilizar regiones, sin preocupar, entre otros nefastos resultados y mutaciones arrastradas hasta ahora,  el alto costo de vidas generado

 

No estoy expresando ideas pesimistas. No hay mejor pesimista que un optimista bien informado. Tampoco estoy induciendo una posición de escéptico que pretende revelar la suspensión de todo juicio a priori (universal y necesario) en contra de cualquier existencia  de una  verdad aunque no sea absoluta.

 

Estoy en un plano de credibilidad de la realidad existente en Cuba sobre la base de una condición pensante y con sentido que no hace necesario superar el común, además de estar fundamentado en una experiencia propia vivida y conocida desde dentro el sistema, y por lo tanto busco, o por lo menos trato de buscar, un conocimiento objetivo para  luego conseguir la ataraxia, como serenidad e imperturbabilidad de mi propio ánimo, pero sin imposición y solamente después de agotar mi libre albedrío y expresarlo a “garganta y aliento de dioses”. Eso hago en estos precisos momentos.

 

Luego de esta digresión continuo mi enfoque y sus resultados derivados.

 

Patética realidad explicativa del fracaso cubano pretenden dar sus propios creadores y donde lo más interesante es cuando buscan y justifican la razón y causa de dicho fracaso en la culpabilidad del pueblo.

 

Exposición bíblica corresponde ante tal insinuación y la de “hipócritas” de fines de semanas que buscan librar a Fidel Castro como el real Fatum en una mitología cubana personificando el destino.

 

Ese propio personaje se siembra y encarna, a pesar de cualquier otra búsqueda en los oráculos sibilinos, de la fatalidad. Eso es y ha sido la existencia de este político nada común: fatal.

 

A otros con la fábula de sus méritos o genialidad. Este político es un verdadero depredador y castrante de generaciones.

 

La cúpula de Gobierno por él dirigida a un estado vergonzoso de existencia, no está acabando, sino que ha acabado ya con ese divino y digno país, pero lo peor es que aún gobiernos como el español y otros personeros de la hipocresía política, incluyendo conocidos y pretendidos portentosos personajes de las calles y también las cámaras televisivas miamenses, buscan un entendimiento oportunista y aberrantemente absurdo con el propio régimen que marcó sus propios destinos como “derrotados” en un proceso histórico de medio siglo, y donde por la fuerza y el destierro lo condenaron sin sentencia a vivir fuera de su original entorno nacional ,e inclusive los ofende constantemente o los ha encarcelado o cambiado por valores como “abarrotes” de bodegas criollas.

 

El tiempo apremia y “nada surge de la nada” (Ex nihilo nihil fit). Es casi imposible seguir la corriente de estos cantos gregorianos en total desafino y desatino, aún buscando en parte del pueblo cubano un equilibrio emocional mediante la disminución de la intensidad de nuestras pasiones y deseos y la fortaleza del alma frente a la adversidad que ellos solamente viven y no nosotros.

 

La ataraxia es, por tanto, tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación propia y no ajena, sin traslación de la razón y los sentimientos de terceros. Por esta mera falta de sintonía, es imposible que yo acepte, en lo mas mínimo, el discurso oficial cubano, y que Dios perdone a aquellos que los siguen o pretenden hacerle el juego. Todo segundo de existencia humana descuenta sobre el régimen.

 

Tomando lo pretendido en el inicio de este artículo, recurro lo que para muchos ven en lo expuesto en las páginas de Granma, el principal periódico de Cuba y medio oficial del Partido Comunista de la isla, son signos de algo (¿?).

 

Para otros, los impresos en tinta negra y roja, solamente son pura adulación de los principales dirigentes de Cuba con marcado ahínco en las “reflexiones del comandante”.

 

No sobra la facilidad  de relatoría predeterminada en el nexo causal de la desinformación para así  relatar, entre otras cosas, los logros agrícolas, el sobre-cumplimiento de metas, la apatía de los cubanos, el Estado paternalista, Chávez y su incontinencia verbal, ahora con Ramiro Valdés a su lado, pero siempre, de forma permanente e insustituible, las últimas injusticias del imperialismo yanqui en todo el mundo, y la culpa de las desgracias del subdesarrollo, el factor invernadero, Barack Obama,  y las pesadillas de la “nebulosa de Andrómeda”.

 

Incluyendo a los analistas de lo nuevo y de las reformas cubanas del “aire puro y la inmaculada concepción del poder”, hasta el propio diario oficial, nadie puede tratar de vaticinar nada sobre las ya pretendidas y gastadas reformas en la economía estatal cubana (puro espejismo), sin primero cumplir su principal función que es, por encima de cualquier cosa o argumento, promocionar y justificar todo acto o acción que tome el Gobierno cubano.

 

Cualquier otro debate es cosa popular ya juzgada y sin repercusión de ninguna índole.

 

En una actitud casi ignominiosa, y con una práctica muy parecida a la utilizada por el Ministerio del Interior y las Fuerzas Armadas Revolucionarias en los albores del proceso de “rectificación de errores” en sus asambleas abiertas, (que no fue otra cosa que “cazar brujas de ideas propias” para enmarcarlas como “revisionistas” o “pro reformistas del socialismo soviético”, en fin, hacer “fichas”), en el mencionado libelo, han comenzado a publicarse una serie de artículos de opinión que dicen ser “emanados del pueblo”, que  refieren posiciones a favor y en contra de lo que algunos cubanos denominan “privatización”, como medidas que permitirían la liberalización de la iniciativa empresarial privada a pequeña escala, que podrían generar, paso a paso,  más iniciativas emprendedoras y negocios particulares.

 

Esa es la idea que el pueblo cubano demanda pero que, sin temor al error, el gobierno actual no va a encaminar.

 

Realmente se trata solamente de una apertura de criterios “publicables” en el diario oficial del régimen sobre un debate tan viejo como oculto y por demás irrealizable ahora, del cómo reestructurar o revitalizar la anémica economía cubana, que de por si ya era ineficiente e improductiva mucho antes de que llegase la actual crisis global.

 

(continuará)