Cubanálisis El Think-Tank 

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS  

 

 

     

                                                 Dr. Pablo A. de Cuba

 

LAS PROPUESTAS DE IMPERTURBABILIDAD O ATARAXIA CUBANA (II)

 

 

Sintiendo lógica  desconfianza respecto a lo único que se puede “legalmente” leer en la nación cubana con base de criterio “público” que es, en fin, la prensa oficial, la que por demás se repite o amplia en las cadenas de radio y televisión (igualmente oficialistas), se nota la macabra idea de “criticar” medidas y formas del régimen socialista cubano que han sido “defraudadas”, y volvemos al “tema”, por la posición o actitud de los “trabajadores proletarios” del propio sistema. Sus dirigentes son inocentes de toda acción y solamente son capaces de reconocer errores de política ejecutiva.

 

Con la simple memoria de aquella frase celebre que resumió lo estéril, incapaz e inoperante de la dirigencia cubana: “ahora si vamos a construir el socialismo”, nos coloca en una posición de tal nivel de incertidumbre y perturbación para pensar: ¿y hasta ahora que hemos construido bajo su liderazgo? No obstante esta frase que resume la incompetencia de un gobierno, no desvirtúa la insistencia de mantener la reiterada culpa popular dentro de un camino de rectificación de reiterados errores. Aquí no vale filosofar sobre el contenido de los dichos o refranes populares de “errar es humano”, y el de “rectificar es de sabios”. Lo importante es que la culpa no puede caer en el suelo y solamente el pueblo, constructor de su propio destino, ha de soportarla.

 

Esta falsa liturgia de “mea culpa” que no proviene de la voz del pueblo, no cambia la actuación inquisitoria de los “propios arrepentidos” o “confietores” sobre ese mismo pueblo para encausarlos con acusaciones de “apatía social” ante conductas que atentan contra los logros de la revolución como la “apropiación y el robo” de los bienes del Estado para uso particular, “falta de combatividad” de quienes poseen la administración o dan servicios; o también la “delictiva” postura pacífica y tolerante de algunos de los “cuadros intermedios electos” de dirección del Gobierno o del Partido ante “expresiones o posturas” desafiantes de personas o “grupúsculos” desafectos a la revolución, que impiden canalizar con “claridad y transparencia” los esfuerzos del partido y del gobierno y, ¿por qué no?, del “engañó constante” de los medios de prensa extranjeros sobre la realidad cubana respecto el “universal y soberano deseo del pueblo cubano de construir su revolución” siempre y cuando sea con la actual dirigencia histórica al frente de la nación.

 

Realmente es de suma importancia el camino reiteradamente inservible de la imagen del Gobierno de Cuba regala que hace imposible cualquier estado de asimilación plausible de sus postulados. No sabemos si esa revolución es para el pueblo o simplemente esta hecha contra el pueblo, máxime cuando sus propios métodos han sido y son conducentes a la “perturbabilidad de la existencia de los cubanos”.

 

El insistido análisis de la por demás rumiada manipulación de la información de la realidad en Cuba expuesta precisamente por lo canales oficiales, produce un abierto desafió a la tranquilidad neuronal de cualquier ser humano sagazmente pensante. Si se acumulara la información en archivos para cubrir realidades estáticas y reiterativas  en sus resultados, la metafísica de la magia del “corte y pega” seria insuperable como método de reiteración e incidencia vacía de información para llegar al convencimiento de la existencia de algo imposible o de la creencia de eficiencia del absurdo.

 

Esa magia no abarca la insólita, irreverente y burda intención de las consignas ridículas del libelo cubano que pretende en la persona de su Director  ser el Lucio que en Tesalia, región griega “cuna de la magia”, quiso ser único testigo de la oportunidad de ver una “hechizo revolucionario” que en realidad lo convirtió en “burro” pero no de oro y menos aún, como conductor forzado o victima de las miserias visuales de los esclavos, al tener que leer sus propios escritos de aburrida comedia aletargante revertidas en consignas gastadas.

 

Esta gastada técnica no produce, bajo ningún concepto, un efecto positivo en el lector de análisis medio en cualquier zona geográfica salvo, transitando sobre las bases de un régimen nacionalsocialista, y tomando la fuente de la oclocracia en busca de emociones irracionales en las masas, lo cual, a estas alturas, no parece viable, máxime cuando sucesos recientes así lo demuestran, y de forma ilustrativa solamente abordaremos dos de ellos  en este articulo.

 

Lo negativamente mágico de este acontecimiento (el de in o desinformar), es que también en esta ciudad de palmeras, boleros y otros cantos caribeños se escuchen por radio “duendes” de boñiga o también voceros del vacío con pretendida cultura de contraportada, leída por payasos conectados en el éter, que reiteran, además de sus aberrantes y pobres existencias como humanos, los cantos de noticias engendradas en el seno de su propia estupidez y basura interpretativa, en busca de infundíos y chafarrinadas de hechos que ellos mismos, por su incompetencia y podredumbre mental y personal, son incapaces de producir, incluyendo hablar sobre personas de las cuales o no conocen, o les temen, pero también admiran con odio (envidia) sus talentos. Asqueante pero real existencia de varios de estos personeros del oscuro día de su bosta existencia. Lo peor es que en su deplorable, patética y repelente actuación no agradezcan y rindan tributo y gracias a la libertad que los ampara como única diosa que les conceda el privilegio de estar vivos para poder pretendidamente hablar. Roma manda a pagar con desprecio a sus espías. Perdónenlos, que son tan incapaces e irracionales en su podredumbre existencial que no saben hacer lo que hacen.

 

Cuando aún el sueño en la imperturbabilidad no ha tocado los reales montes y si los brazos de Morfeo, se hace notar claramente que sus alas apenas baten de forma vertiginosa, y la causa es que también silenciosamente Zeus ha sacrificado su existencia   al conocer de la revelación que ha hecho el propio Morfeo de los secretos de los dioses a nosotros, los simples mortales, a través de sus sueños. Esta ejecución se funda en el hecho de haber expulsado de la realidad terrenal la exclusividad de la información solo asimilable a los oídos de los Dioses. Esa realidad es la que impide el pacto con el arcángel más hermoso y soberbio del cielo: Lucifer, portador de la luz y Ángel caído fusionado con Satanás, es decir, pactar con el Diablo.

 

Está clara la intención de la fuerza política cubana de buscar una única y exclusiva doxología en pos de su propia interpretación según sus propios postulados y bajo sus propias concepciones del mundo y necesaria dependencia del hombre al Estado, en resumen, gloria in excelsis hasta la perusía de su existencia y la escatología de su fundamentación filosófica.

 

Dos golpes seguidos demuestran la gran mentira filosófica de los medios cubanos de información oficial, y también de la esencia y contenido del sistema totalitarista.

 

El primero de nuestra exposición se materializó cuando varios reporteros extranjeros denunciaron el control existente en Cuba sobre sus informaciones con una clara tónica de chantaje estatal en caso de violentarla. Una especie de secuestro verbal por parte de autoridad estatal competente o, mejor expresado, de actuar incompetente. Pura actuación violenta y fraudulenta del Estado contra la libre comunicación de una realidad imposible de ocultar como la actual crisis cubana. Pleno contenido de chantaje verbal a la opinión emitida es supuesto desfase gubernamental.

 

El segundo, el mas doloroso, con una pena desastrosa de información, recae en el asesinato de un hombre. Simplemente eso, el asesinato extrajudicial de un hombre, sin importar más nada. Asesinato de un ser viviente sin necesidad de mayor abundamiento. Asesinato de un simple cubano sin inopia de buscar o lograr una justificación.

 

Que clase de arrogancia y bajeza de un gobierno que expone como justificantes del asesinato de un hombre meras demandas de un recluso. Sean cuales sean. Reales o falsas. Nunca pueden ser base de un asesinato. Mismas demandas que sus espías poseen como condiciones de vida en el seno del imperio que los ataca.

 

¿De qué otro espanto más podemos hablar en “esta etapa decisiva de la revolución”? En esta etapa de desfachatez política. En esta etapa de criminalidad política. Esta etapa de tener un canciller indigno que ríe al son desafortunado y de contenido alcohólico de su jefe y garante explicando un asesinato.

 

Un asesinato convertido en crimen de Estado. Hemos sido testigos de la infausta involución de un Gobierno hacia el más alto concepto del despotismo. La bajeza de una dirección política de Estado desprovista de toda ética. Han matado extrajudicialmente a un hombre. No hay justificación de ninguna índole.

 

Mi país, centro de esta noticia, y mi pueblo, objeto de ella ambos,  han quedado reducidos a la condición de cautivos por dos razones: porque han perdido el primero de los derechos humanos fundamentales, el derecho a la vida, y también vejado, porque hemos quedado dominados por un Estado totalitario que autoriza sus verdugos a privar de la vida extrajudicialmente a quienes los moleste. Que simpleza para un asesinato que la perturbación, la antiataraxia más sublime del crimen de Estado: ante el inconformismo de criterio la aplicación del poder de calificación.

 

¿Para qué abundar sobre más reformas y mentiras si es un ejército de habitantes y diletantes de un reformatorio criminal el que dirige mi nación?

 

Criminales políticos militantes de un partido delincuente.

 

Politiquería barata impresa en un libelo rodea la sociedad cubana. Falsa retórica y baja calumnia de traición al vulgo es el contenido de los análisis de sus editoriales o de las reflexiones de un fatal en su existencia misma.

 

La voluntad del poder político cubano se reduce a levantar un dedo en señal de vida o bajarlo en sanción de muerte. Para la dirigencia política cubana, el suelo patrio cubano es una arena de gladiadores que ellos mismos clasifican para dejarlos hablar, para dejarlos salir del coliseo e inclusive, para dejarlos en libertad o asesinarlos si es necesario. Que bajo han caído.

 

Nadie, absolutamente nadie, tiene derecho a morir, por la mera, simple y sencilla razón de que no existe el derecho a la muerte. El derecho a la vida no depende ni de la voluntad individual, ni del consenso social, ni del juego de las mayorías. Es universal e intangible y sirve para todos. Ningún Gobierno puede apartar la vista sobre esta garantía: la de estar vivos y libres.

 

Si en la década de los sesenta el verbo de moda era fusilar y expropiar, ahora, en este Siglo XXI, es encerrar o asesinar. Que fatalidad de destino político es el cubano.

 

Basta, por Dios. Asqueante es tocar el tema hasta para criticarlo. Aún así, como asesinos tienen derecho a la defensa. Hasta sus propios aliados del miedo los han acusado. Hasta los propios amorales sin tino los han despreciado.

 

No hay ataque más grave e indigno a la vergüenza de un pueblo. Mismo que ha perdido el miedo a la verdad. Un pueblo que identifica la farsa de su propio Gobierno.

 

Entre ellos y el resto digno de la existencia humana no hay sitio en común. La realidad contenida en la información de esta sistémica es inexistente. La especialidad es infundir miedo y distorsionar la realidad circundante ha dejado de ser oído entre paredes de salitre. La falacia de no causalidad del mito socialista se desvanece en la tinta que refrenda su fracaso.

 

Medio siglo de mentiras y de infundir el miedo hace imposible concebir la ataraxia cuando un crimen de tal magnitud ha afectado la tranquilidad soberana de un pueblo. Todo lo que emana de este gobierno es perturbabilidad a la existencia racional humana de una época de turbulencias en pos de recobrar libertades perdidas en razón de actuación de partidos y gobiernos nefastos.

 

Voy a terminar, porque no quiero que la pasión perturbe más mi indignación y sacrifique mi coherencia.

 

Se ha presenciado un crimen de Estado. Sus autores no van a quedar impunes, y la historia no los absolverá.