Cubanálisis   El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS            

 

 

                               Dr. Pablo A. de Cuba, Miami

 

 

 

 

 

 

     

                                      

 

EL ULTRAJE A LA MENTIRA

 

El gobierno cubano se auto-ultraja con su propia mentira. Ha actuado libertino con una actividad grupal extática muy elitista. No sabe cómo conjugar la mentira en su reiterada política que se absorta encima de su propio fracaso. Su fútil política se manifiesta sin escrúpulo de sometimiento a un insuperable ridículo. Le miente al pueblo cubano, engaña cualquier opinión foránea y, lo peor, se hace así mismo falso en su actuación.

 

Alegan de forma enejada una pretendida aceptación exuberante y a su vez en apariencia optimista de su inocencia con un elusivo precepto de lo ambiguo, y ruega que el gobierno de los Estados Unidos de América no politice lo ocurrido. Riendas sueltas a una ironía vacía que denota excesiva estupidez y miedo. Ya han perdido hasta la más mínima razón de su propia existencia, y ahora pretenden crear una teoría a favor de la maldad y la estupidez ostensible. Son partícipes de la insolencia adúltera; acrisola de su corrupto poder político. La practican como abundada fórmula propia.

 

No tienen capacidad de salir luego de internarse en su propio laberinto de incertidumbres fútiles. No identifica, no sabe que busca  fuera de la política internacional y de las normas de convivencia dentro de la costumbre y del derecho internacional, que se asimila en la avenencia de las naciones.

 

Sencillamente se descarrila por ocultar el desasosiego de todo culpable. Teme a todo nivel su eterna recurrencia de lo mismo, de ser una víctima cuando sabe que es victimario. Se les hace imposible sustentar su propia mise-en-scène (puesta en escena) sin que no haga humillante y ridícula su defensa.

 

Sus trámites políticos y diplomáticos son constantemente de torpe solución, los cuales se materializan en una mediocre versión totalmente vacía de contenido material, y refinado como un fraude de casa de expósitos, plasmado en un acuerdo impuesto a su propio pueblo, al cual gobierna contra todo designio sano.

 

Se exponen públicamente al ridículo y caen en un delirio sin causa racional que fundamente sus alegatos, y es precisamente ahí, en los límites bárbaros e  infecundos de la razón, donde nace la falsa creencia, sin importar el ornamento del podio.

 

Como fatal gobierno, vive en una desconexión malsana del mundo. Una crisis económica ya insuperable los delata como incapaces e ineptos mundanos. Ya  es más que notoria la condición endeble de su estado de soledad nomádica, es decir, única en su putrefacto género de inservible actuación de poder e ilegítima existencia como género derivado de una entelequia desconocida en la naturaleza de la paz y la coexistencia. Se esfuerzan por esconder cualquier visus hominis ominis (visión humana que presagia) aunque sea mínimamente contraria a la de su abyecta imposición.

 

Gubernamentalmente, se reducen en pocos que deciden en sus ya reiteradas fatalidades de actuación y, por ende, desatan una teatral cólera homérica constante en busca de uno que otro deudor político, alabardero o diletante taciturno que los apoye.

 

La cúpula política cubana ha demostrado que su maldad no es en función de la ausencia del bien. El mal es autónomo en su origen y naturaleza, y se profesa intencionalmente para infringir daño sin medir consecuencias. Practican el daño y lo disfrutan, y para ello necesitan justificar la existencia de un enemigo que los aceche constantemente.

 

Es frenética la extinción de sus propuestas. Es agobiante su diatriba verbal que ya cursa el letargo final de una guerra perdida que ha arrastrado y lacerado generaciones de inocentes cubanos. Han llevado al pueblo de Cuba a la enajenación de su esencia humana, conduciéndolo a la no creación; y por ello ese mismo pueblo perdió toda la confianza respecto al juicio útil de su gobierno en el ejercicio del poder.

 

Para la condición humana es natural la búsqueda constante de soluciones creativas, nacidas muchas veces del fracaso como pavimento del camino hacia el éxito. Somos por naturaleza y esencia de la especie humana constantes creadores, y buscamos la esencia de lo que subyace en las cosas para eliminar sus límites.

 

Sin embargo, lo que busca el gobierno cubano es una fórmula humillante  en la que sus propios súbditos, agotados, desgarrados del todo y por el todo, hagan votos a favor de un infecundo proyecto histórico en busca de  un espíritu celestial a favor exclusivo de Lucifer. Es decir, de ellos mismos. Es intolerable el estatismo profesado por casi seis décadas. ¡Que inmundicia de gobierno para tan grande pueblo!

 

Ya no hay nada auténtico en los programas del gobierno. Todo lo contrario. Con plétora prueba se demuestra que sus relaciones internacionales se fundan en lo negativo de determinada tendencia política, por lo que se les hace difícil, o mejor dicho casi imposible, superar los compromisos políticos negativos adquiridos en pos de luchar contra un “enemigo eterno” que, aun de forma estúpida y absurda, le tendió la mano.

 

Tiene que morder ese lazo y deshacerlo. Solamente la traición hace posible sostener su negativo liderazgo, y eso lo hace y seguirán haciendo. La mentira, la corrupción y la deslealtad son los componentes por excelencia de su única fórmula de ganar tiempo para sostener su expoliador y espurio poder.

 

Cedamos la gracia a cualquier deidad de que cada vez se  sienta menos el sonido gutural de sus campanas inarmónicas en los estertores de su existencia. El mito perverso del poder languidece. Quisieron hacer una crónica histórica de la sepultura de Dios, pero acabaron sembrando la canonización terminal de su pernicioso gobierno y así se auto-garantizaron un cupo en el estercolero de la historia.

 

Lo peor del trasiego político de mala cumbre que se ha vivido es que, de nuevo, los cubanos somos y quedamos como ficha de cambio negociable entre estas dos orillas, solo que, en esta instancia, el máximo responsable se quedó ahora solo, aislado y lleno de miedo, pero lamentablemente dentro de esa hermosa isla.

 

Es innegable que la mayor oferta que posee hoy por hoy el gobierno a favor del pueblo cubano es la desesperanza, la cual continúa siendo de diario y libre consumo.

 

Sin embargo, seguirán cabalgando Quijotes y sus escuderos, aun sin molinos, en esa Cuba que es mi idolatría y que hoy,  a pesar de los pesares, es menos difusa y se  aleja de la insolencia despiadada y distópica de quienes la gobiernan.

 

 

Buenas noches y buena suerte