Cubanálisis   El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS            

 

 

                               Dr. Pablo A. de Cuba

 

 

 

 

 

 

     

                                      

 

EL INSOMNIO DEL DIALOGO III (FINAL)

AUSENCIA DE CONDUCTA Y DE LIDERAZGO QUE AUN QUEDA EN ESTA AMÉRICA NUESTRA

 

La estrategia de los Estados Unidos respecto al hervidero del nuevo socialismo del siglo XXI dio sus frutos iniciales, y para ello utilizó, muy inteligentemente, el liderazgo del gobierno cubano y la desmoralización del venezolano. El resto, quedó como puro paisaje dividido por un canal transoceánico.

 

Realmente lo logró de forma arriesgada, pero bien medida, a pesar de vacíos políticos e ideológicos que quedan en su contra y que no puede controlar de forma plena. Estados Unidos es un país de actuación de gobierno por leyes, y ese no es precisamente el paisaje de esta América nuestra a pesar del contenido de sus leyes.

 

Los ataques cínicos de una supuesta valentía soberana de varios presidentes de este continente, que pensaron que los aplausos hacían valer lo necio de sus discursos, y hablo  específicamente de Venezuela y Bolivia, no vaciaron el eco de una necesidad regional actual: frenar, en lo posible, una Rusia y una China que vuelan de rapiña por estos mares (no niego que la rapiña es válida, y muchas veces necesaria para purificar momentos).

 

La no inclusión de una declaración final, per se invalora (como casi siempre ocurre en estos tipos de infértiles pero expositivos cónclaves), se afianzó, y en lugar de crear obligaciones estériles de púlpito, se estableció implícitamente una posición de tomar “acciones” clasificadas genéricas respecto al desarrollo económico y social, y específicas, para ver cómo te “portas” y “conduces” ante este nuevo escenario que, además, llevó un “mea culpa” de los Estados Unidos de América en previsión de lo que sería, como así lo fue,  una galopante verborrea típica de la guerra fría en contra de esta nación.

 

Ya la antesala real de esta cumbre, con inclusión de borrascas, se veía venir desde un horizonte no libre de nubes descarriadas y llenas de sentimientos antinorteamericanos.

 

Lista y de excelente gala se transformó la ciudad capital de la República de Panamá. Como país generoso, brilló y puso a disposición de este continente su centro de convenciones y los lugares alternos designados a otras actividades colaterales y vinculadas a la cumbre. Estos lugares, serían objeto de sesiones de trabajo del plenario y de varias comisiones (mesas).

 

En la sede el plenario, solamente se pasearían los acreditados en el primer nivel de las delegaciones, a decir, su Presidente y Canciller y con ello, quedarían  registradas en el conclave principal dentro de la finca Cumbres Borrascosas.

 

En la Granja de Tordos, debían acreditarse, por una parte y previa relación, las nominadas delegaciones del evento, es decir, la reconocidas como de “gobierno” u “oficiales”, y por otra parte aquellas que asistieron ante la convocatoria de “aceptación soberana del anfitrión” cualesquiera que fueren,  donde se registraron aquellas que asisten de forma “no oficial” o “gubernamental” pero con la razón de ser “oídos”.

 

Este, digamos,  sub cónclave, incluyó los desafortunados actos llenos de violencia física,  verbal, odio racial y étnico, y siempre acompañados de una histeria de grupo sin límites cuyo contenido solo fue la ofensa y el cinismo de repetir, como una sola consigna o conclusión, el calificativo de “mercenarios” contra sus propios coterráneos.

 

Esta fauna, por demás agotadora y ya preconcebida en su grotesco diseño en la Habana, muy a la usanza de la época de los “revolucionarios” y de campañas políticas que, “sin discusión de tema”, era capaz de berrear como asnos carentes de toda afinación, en cualquier parte de esa hermosa isla y del extranjero.

 

En estos tiempos de expulsión neuronal de criterios sobre la concurrencia de un evento llamado Cumbre, que de por si se repiten sin resultados cada determinado tiempo, y a sabiendas de que son perfectos shows mediáticos y de alta costura a pesar de las costumbres de la zona geográfica, estas turbas de mixta nacionalidad, pero pagadas por la misma caja contadora de la inteligencia (¿?) cubana a expensas de las necesidades de un pueblo, debatieron a sepulcro abierto, pero con testigos y en plena ofensa al culto de la comunicación humana, lo que debía ser sobre democracia, pluralismo, libre asociación y esas clasificaciones de la condición humana aun discutidas a estas alturas de la existencia. Que bochorno de delegación. Que bajo instinto. Que asquerosa ideología para tan poca tierra.

 

Lo más bajo fue el uso de la violencia ya preconcebida desde la isla por estos esbirros de sus propios enterradores de mi país natal. El gobierno cubano autorizó integrara una delegación de “respuesta rápida” en un país extranjero. Que exposición tan desmedida del asco.

 

Lo que si quedó establecido es que Cuba (lástima de origen)  tiene a sus hijos divididos bajo una sombra de odio desprendido y cultivado en los pasillos del poder de La Habana y no de Washington.

 

Qué decir del penoso y ya repetitivo modelo de discurso del protocolo de la escuela “Nico López” del PCC en Cuba, muy a los cortes de gallardía infausta de la guerra fría.

 

La falta desafiante de la gracia del cocalero Evo el boliviano, del inmaduro y payaso Maduro con pretendida audacia de guapetón de los cerros caraqueños. No ausente de actuación dentro de este mal teatro,  también observamos una trasnochada expositora del mal tango de arrabales, y de una bailarina de samba pasada de peso, y donde ambas solo contaron de fondo musical con un dúo monotonal de maracas en  sol, pero nublado,  que desfiguró ambos bailes, pero muy acorde con actos de asesinatos y corrupción que se vuelcan en las páginas de los diarios serios y pasquines tanto locales como foráneos. Por suerte, ya notamos un Perú con ganas y postura de Altagracia bien expuesta y con resultados de valor a su favor.

 

Varios medios de comunicación desnudaron la ignorancia histórica de esta Cumbre (seis anteriores sin resultados), y los carrillones de exacerbación del sentimiento antinorteamericano ya estaban orquestados, con tiempo de anticipación además, y ya se sabía de sus ejecutores.

 

Así, dentro de este minimalista panorama descrito a grandes saltos y con el patético agotamiento en el uso de denominaciones tales como “única”; “histórico”; “nunca antes”; etc. (sin contar lo desproporcionado de los epítetos), finalizó la VII Cumbre de Las Américas, celebrada en la Ciudad de Panamá, con un derroche de especulaciones, ataques de odio nacionalista antinorteamericano, discursos incendiarios de la década de los movimientos de liberación nacional, y de cerca visto lo realmente histórico de nuestra zona geográfica, haciendo insuperable el ya centenario pensamiento de que a los latinoamericanos los reúnes fácil, pero unirlos, difícil. Así ha sido y será por muchos siglos más. Penoso, pero hasta ahora insuperable.

 

La VII Cumbre de las Américas ha dejado, en parte, el sinsabor de la poca racionalidad de entendimiento de algunas de las naciones asistentes, con discursos fuera de todo contexto, lo que se anunció de “histórico” ha quedado para estas naciones totalmente invendible. Reitero, invendible, y con apellido increíble, que por desgracia va más allá del caleidoscopio de nuestras culturas.

 

También pasaron las horas de aquellos que quieren ser escuchados y que gracias a la prensa se pudieron conocer (si concurre y depende el nivel del alcance difusivo), como parte de “los otros” que buscan ser oídos de forma simple, pero que apenas poseen identidad de rostros dentro de la sociedad cubana, salvo por los medios que coadyuvan en calzar muchos puntos que en Cuba, pese a las tormentas oficialistas, hay gente que disiente. Que quieren la libertad y tienen el coraje de hablar.

 

Que decimos de Obama que ahora es inocente de la desgracia cubana gracias a un fallo irrevocable de Raúl Castro al declararlo “no culpable” de las desgracias de los males gobiernos de la región. Muy bien, entonces ¿quien es el culpable de las penurias? Sencillo: el imperio, pero no Obama que es un addendum al caso. ¡Qué clase de política de juego y no de juego político!

 

Muchos buscamos algo de una revelación de lo oculto que lograra el inicio, aunque sea incipiente, del éxito de la unión de las naciones de este continente; pero hay una realidad, “las cosas no pueden cambiarse de la noche a la mañana”.

 

Hasta el agotamiento de lo especulativo se han seguido las reuniones de funcionarios estadounidenses y cubanos en la preparación de un encuentro que nunca llegó a concluir nada, y menos aún definiciones sobre temas tales derechos humanos, pluralismo y democracia. Eso sí, próximas y nuevas reuniones seguirán. ¿Hasta cuándo? Nadie lo sabe. Ni el arcángel caído lo sospecha.

 

El oficialismo cubano comercial vendió a Cuba como inspiración única del desembolso de capitales garantizados en el Caribe. Eso nadie, pero nadie del foro lo ingirió. Menos aún el famoso puerto del Mariel que todos conocen el problema de dragado que afecta el arribo de buques de determinado calado. Algo semejante a la entrada de la bahía de La Habana por la gracia de su túnel.

 

Por tanto, las reuniones de “expertos” y “conocedores” del mercado cubano, visto desde las alturas de un  Meliá Cohíba, se quedaron en ascuas, a pesar de conferencias sobradas de optimismo tanto sano como insano como la titulada "The Cuba Opportunity Summit" (“La cumbre de oportunidades en Cuba”), organizada por la facultad de negocios Wharton de la Universidad de Pennsylvania, la empresa Momentum, el Consejo de las Américas, y el fondo Tres Mares Group. Pura especulación de buró que pasan las expectativas de crecimiento verbal previstas en Panamá.

 

Está claro que el mínimo en la falta de transparencia y garantías dejan a Cuba sin lugar para procrear inversiones. Cuba es una nación donde hoy la mano de obra es una servidumbre potestativa del Estado. Con estas bases invertir es jugar a perder. Esto está demostrado, no hablado.

 

Es público y notorio, y por otra parte ya reiterado, que Cuba es una nación disfuncional y pobre, con una economía perversa y una libertad humana secuestrada, todo por causa de su actual gobierno que, a partir de esta Cumbre, se pasea en apacentamientos de legitimación.

 

En materia económica, el gobierno cubano es quien determina y establece las pautas que garanticen su control político y que de ninguna manera responde las demandas y requerimientos económicos.

 

Cuba, hasta ahora,  no posee un gobierno viable a la garantía de la inversión extranjera, a pesar de una legislación de medias tintas a tales efectos.

 

Lo claramente histórico es que el actual gobierno norteamericano legitimó la coexistencia del actual gobierno cubano con gobiernos legítimos aunque sean de origen, y no obstante poseer la gracia contumaz de ser un depredador de generaciones sin la más mínima ética de actuación de buen gobierno. El actual gobierno ha sido y es capaz de cercenar el futuro de sus propios súbditos. Todo ello, sin dejar aflorar la más mínima garantía de criterio común contrario. De eso no tengo la menor de las dudas, por el mero hecho de que lo viví. Así de simple. No lo leí, no me lo contaron, y menos aún lo intento explicar detrás de un escritorio. El gobierno de Cuba no ha cambiado hasta hoy. Mantiene y defiende  su  misma naturaleza, y esta Cumbre lo ha demostrado.

 

Derivada de una pequeña exposición narrativa de época, no poseo duda alguna de que Estados Unidos ha basado su “estrategia de acercamiento a lo Obama” utilizando a Cuba para coquetear con el resto de estas democracias de origen electivo, y pretender dar una cara de que “esta América nuestra” es el patio de los Estados Unidos (¿de los trastes?).

 

He notado en disímiles escritos de posiciones diversas respecto a Cuba, y ahora en  razón de esta Cumbre (Borrascosa), muchos expositores que dicen saber de Cuba solo por referencia, a diferencia de aquellos que la vivieron. He visto, oído y leído lo ingenuo y aparentemente válido (sin ser tonto) del necio hipócrita de forma concurrente. En ambos casos, independientemente del tiempo de vida dentro de Cuba, denotan estupidez de fundamentación.

 

¿Será que estos “analistas” consideran que el cambio en Cuba está en establecer relaciones con los Estados Unidos de América? Por Dios. Las relaciones van a estar condicionadas a la consolidación de criterios unilaterales por parte del gobierno cubano, y este país no las va a respetar, ya que están reguladas de forma específica y condicionante a la desaparición del régimen de gobierno actual.

 

Así, de simple ejemplo, en unas elecciones en dos años más adelante en Cuba las va a ganar el PCC cubano, y el Presidente de turno de esta gran nación enviará un mensaje de “reconocimiento, apoyo y éxitos” a la nueva administración electa en Cuba.

 

Este escenario precede un inverosímil “viva” a la incultura de la democracia. La democracia no es el voto, es una cultura de actuación y sentimiento humano.

 

Eso se hace con o sin Cumbre. Eso se hace sin mediar criterio alguno de “analista” o “expertos” de Cuba de cualquier nivel. Eso ocurre por actos volitivos de las sociedades y muchos, con estallidos de violencia y altos costos políticos y humanos. Y es precisamente a eso a lo que tanto le teme el gobierno cubano actual.

 

La política exterior de este país respecto a otra nación no la sienta el criterio de sus nacionales radicados en territorio norteamericano, es, sin anhelo de escabullir análisis de torpeza, el criterio acertado o no del gobierno norteamericano de turno.

 

El resumen de “lo histórico del caso cubano” lo compuso la conferencia de prensa del ministro Bruno Rodríguez, que se enmarcó en decir todo lo que tiene que hacer Estados Unidos, pero nada de lo que Cuba ha de ejecutar, salvo que la culpa del atraso de los cambios cubanos y de la desgracia de la isla la tiene el norte y para nada lo demostrado del fracaso del gobierno cubano.

 

El “canciller” utilizó el mismo discurso del extinto campo socialista cambiando algunos nombres. Nada de logros conclusivos mínimos. Más y más fechas, y de eso no vive la esperanza del cubano. Hasta las últimas y temibles encuestas lo demuestran. Ya lo cubanos no quieren vivir en Cuba, y Obama es más querido que los Castro.

 

La cúspide del descaro de esta conferencia, y ante las respuestas de algunas preguntas, se estableció  cuando expuso que “Cuba no acostumbra a poner condiciones por respeto a la soberanía de otros Estados”. ¡Qué clase de cinismo diplomático, a sabiendas que lo expuesto choca con la actuación de su propio gobierno sobre el irrespeto que a diario se tiene con el único exponente del ejercicio de la soberanía que, en definitiva,  es el pueblo de cualquier nación! En este caso el de Cuba.

 

Cuando el ya el agotado y contumaz fracasado gobierno de turno cubano entienda que el respeto a la dignidad de los súbditos de una nación es la máxima de ser de un buen gobierno, estaremos en la antesala de una cumbre de realidades y no de contextos caleidoscópicos.

 

El actual gobierno cubano está lejos de la base mínima de respeto a la condición humana. Queremos más pruebas que estas turbas que son, precisamente, la expresión oficial del gobierno cubano.

 

Aun NO se ha superado el capricho sobre lo imposible.