Cubanálisis   El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS            

 

 

                               Dr. Pablo A. de Cuba

 

 

 

 

 

 

     

                                      

 

EL INSOMNIO DEL DIALOGO II

 

SIN TRANSPARENCIA CONSECUENTE: PUERTAS CERRADAS. CAPITULACIONES IN CRESCENDO Y TÉRMINOS DE LEGITIMACIÓN.

 

Mientras lo frívolo del misterio desata la real falta de transparencia de este nuevo juego del dialogo Cuba-USA para restablecer relaciones de carácter diplomático, la realidad de la necesidad subyacente de estas reuniones, pero hasta ahora intocable por inalcanzables en este estado de cosas, dejan por entender claramente y sin temor a equivocarnos que el tema económico, comercial y financiero (único realmente útil) se pasa al filo de la agenda.

 

El sonido más peligroso que existe es el silencio y es ese, precisamente, el que abunda en este diálogo. No hay notas de exquisita lírica que nos otorgue ánimo alguno de escucha preferente.

 

Lo diplomático no tiene nada de relevante más allá de las  noticias y dejar por nombrados a seres humanos de ambas orillas con los infecundos pactos de cumplimento del protocolo consular emanados de la práctica de Viena; el resto, ya desde hace tiempo, está hecho y muy bien registrado en libretas de apuntes a escondidas.

 

Basta señalar que ya existen visas de cinco años a pesar de no existir relaciones diplomáticas entre ambas aceras (El Coppelia y la Calle 8). Si esto es así, es posible interpretar a futuro que la apertura de embajadas lleve consigo y se establezca el waiver (exención) de este requisito, y con ello ya deje de ser útil la ley de ajuste cubano aunque esté codificada, por el mero hecho de que, aun sin estar establecidos, ambas instituciones son de naturaleza distinta en su contenido regulatorio. De ahí que los cubanos que posean visas de cinco o más años, o en su momento exención, no podrán beneficiarse de esta norma codificada, y por ende no admitidos en la solicitud de ajuste migratorio. Mi criterio es que por ahí vienen los sonidos, sean estos con o sin pies mojados o secos.

 

Todo se ha resumido en clima profesional (lógico, no ha de ser lego), encaminado al intercambio de puntos de vistas sobre “temas específicos relacionados con el proceso de restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países”, y en esto cito al Nuevo Herald.

 

No hay dudas que la visita del gobernante cubano a la Cumbre de Panamá, además de no resolver nada, gana lo referido a legitimarse en el cónclave, esto gracias al actual gobierno de los Estados Unidos de América.

 

La agenda desmedida y caprichosa hay que cumplirla porque el Gobierno de Estados Unidos quiere que la reapertura de embajadas se produzca antes de la Cumbre de las Américas, la cual se celebrará los días 10 y 11 de abril en Panamá. Difícil de ejecutar.

 

Esto trae consigo, indeclinablemente, la legitimación de reconocimiento de actos de gobierno por parte de los Estados Unidos de América hacia el gobierno cubano. En suma, el gobierno cubano es un gobierno legítimo a la vista, y a partir  de esta cumbre a los efectos de la tipología que Estados Unidos utiliza a dichos efectos.

 

Para la relatoría periodística, no cesa el continuo refrán ya casi mañanero de lo “histórico” de este proceso. Ya cansan con lo mismo. Sin embargo, no entramos en el análisis de que lo realmente histórico sería la realización de un cambio de fondo del actual gobierno cubano. Un cambio radical en su propia naturaleza, y eso no va existir. Lo realmente histórico estaría por ejecutarse en la acera del Coppelia.

 

Estas puertas cerradas a la transparencia del dialogo no han conducido a otra cosa que meras conjeturas de medios noticiosos y realces de hechos que no van más allá de ratificar lo que se ha venido haciendo entre ambas orillas desde hace varios años. No hay necesidad de un mínimo desgaste académico para entender que la trascendencia de estas reuniones no excede el monotemático tema del restablecimiento de relaciones diplomáticas.

 

En puridad de análisis, no debemos confundir estos acercamientos con la solución de los problemas que aquejan a los cubanos de la isla. En estas negociaciones priman los intereses de los Estados Unidos para la consecución del algo que en realidad no sabemos de qué pretendida oda se establece. Recordemos que entre naciones solo hay intereses y por ende, los intereses del gobierno de Cuba no juegan ningún papel en este vals de mariposas.

 

La muy bien preparada delegación cubana no excede en su discursos de las mismas intenciones de hace más de medio siglo. El agotamiento por reiteración es notorio, y por demás público y agobiante. Partiendo, si se quiere ver esquemáticamente, desde la exacerbación de este diferendo a partir de 1959. Como es razonable, en momentos críticos ha superado desde el peligro nuclear hasta la amenaza constante de éxodos masivos.

 

Muchas de las exigencias que plantea el gobierno isleño se saben imposibles de cumplir por parte de esta nación, por el simple hecho de que están supeditadas insuperablemente a leyes. Leyes que integran una sistémica subsecuente que hay que respetar, no como en la otra orilla isleña que la ley es la voz de una persona que no hace falta mencionar, so pena de tautología ya amenazadoramente reiterada.

 

Lo anterior no desvirtúa el constante hacer facultativo del decreto presidencial que hemos  visto a gran escala en el gobierno de esta época norteamericana. Esperemos no se siente el precedente de este juego de mal humor.

 

Lo que se deja claro es que la ridiculez de la asistencia de una delegación cubana ante la izquierda alocada y por demás corrupta de esta América nuestra, deja por sentada una legitimación del gobierno cubano con la complacencia absurda del gobierno norteamericano. A esto, hay que añadir una orquestación de representación “fuera de plenario”, donde desde ambas orillas viajarán, “representada” por varios músicos muy inarmónicos y disonantes. Veremos tarimas representadas por cubanos de dos aceras. Penoso, pero cierto.

 

A saber, por la parte de la isla concurrirá el “oficial” y “legítimo” grupo acompañante a partir de ese instante, con una representación de sus “organizaciones oficiales” pagados y sustentados por las arcas cubanas, que al parecer están algo abultaditas como resultado de estos sucesos financieros en los que el gobierno “inmaduro” de Venezuela marca la nota concordante, y que se replica ante el Club de Paris por posible pago de deuda y sus servicios.

 

A paso sin cambio, de la misma nación cubana, además, viajarán por separado y a cuenta de su peculio, clasificado como de “origen mercenario” por su propio gobierno, otro grupo que busca un pequeño espacio político que no le dan, hasta ahora, ni en un juego de pelota de barrio, incluyendo la conocida y muy cubana “quimbumbia”. A esta orquesta hay que sumarle que van otros cubanos de la otra orilla, es decir, de la acera de la Calle 8, de este exilio nuestro, a buscar ser oído. Para ver, todos van legítimamente, excepto el gobierno cubano, que será coronado en la cumbre.

 

En suma, ahí veremos la concurrencia de una nación dividida por causa de un gobierno que será legitimado por el mismo que nos dio su cobija y grandeza. ¡Que tiempos trémulos ante estos sucesos! Que naturaleza estamos viendo y viviendo con una laceración de sentido que cae en el absurdo de racionalidad a causa de una capitulación que aun in crescendo (en aumento relativo) comienza a sentir sus límites de frustración.

 

Muchos hablan de tiempos de solución ya casi bíblicos (eternos) y no razonan que el futuro de Cuba es hoy y ahora. Ya hoy por hoy, los cubanos siguen igual que al inicio y le prestan cada vez menos atención a estos intercambios de pasillo.

 

Los discursos agotan la paciencia de los incomunicados, a quienes les importan tres pepinos Panamá y el Palacio de las Convenciones en la hermosa Habana, ya que, simplemente, no los conocen, a pesar de que uno de ellos está situado en su propia tierra, y ninguno les va a resolver su precaria situación, ya que su causante sigue igualito que el año pasado. Eso causa, sin lugar a dudas, desenfreno de pasiones nada amigables.

 

No caemos en la sensatez de pensar que no hay poderes ocultos en estas relaciones, sino caprichos por disfuncionalidad. Lo posiblemente pragmático de estas relaciones no se deja ver más que en el ocultamiento de un posible desenfreno de ofertas de juego (tipo el tenis de mesa de China-USA).

 

Sabemos de antemano que la exigencia base de esta disfuncional relación es dejar de actuar oficialmente contra Cuba, no importa el gobierno. Por ejemplo, está claro que para gozar y disfrutar de “tranquilidad bancaria”, aunque sea en lo diplomático, hay que estar excluido de la lista de naciones que auspician el terrorismo. Esa clasificación puede ser eliminada de un plumazo por la Secretaría de Estado.

 

Lo anterior señalado no debe ser marcado por ilación a que cualquier coincidencia con el robo institucional, el narcotráfico, la corrupción y los capitales ilegítimos ocultos de Cuba y Venezuela será pura conciencia, no necesariamente analizable y, por tanto no vinculantes con el terrorismo. Que así sea.

 

Así mismo puede pasar de dejar de establecer licencias específicas del Tesoro norteamericano (por conducto de OFAC) para actos de comercio, y se establezca una general respecto a Cuba, que solo limite el acceso al crédito directo en la banca norteamericana. Eso está muy bien, pero solo y para disfrute de las instituciones oficiales del actual gobierno de Cuba, y con ello el beneficio de sus excluyentes arcas. No importa si estas empresas sean S. A. (Sociedades Anónimas) o de otra clasificación jurídica.

 

No debemos descartar, para ser consecuentes con una realidad previsible ya desde estos instantes de esta primavera, algún que otro jueguito de complacencia sobre ventas de artículos artesanales cubanos, pero hasta ahí. Y, por favor, no exijan más que son los revolucionarios cubanos los que van ganando, y ni se hable más de eliminar el monopolio comercial y financiero cubano, y menos aun de libertad de empresa, mercado, asociación civil y económica, y mucho menos todavía, so pena de palos, de partidos políticos de oposición, salvo que yo, gobierno cubano, los constituya por mi interés, o los apruebe con mi pacto de tolerancia. Lo demás, nada.

 

Las reforma soy yo: Castro’s Company Holding.

 

Dentro de este insomnio, busco si se vislumbra, al menos en lo mínimo, que mi país, Cuba, se encamine a dejar de ser una nación disfuncional y pobre donde existe una economía que roza con lo perverso, acompañada de una libertad humana secuestrada, y todo, absolutamente todo, por causa de un gobierno infernal e ilegítimo en su propia naturaleza y esencia de origen, existencia y actuación.

 

Tratemos de seguir escribiendo sobre este tema después de la Cumbre de las Américas a celebrarse en Panamá. Y les reitero que mí más profunda satisfacción sería que me equivoque. A partir de ahí desaparecerá mi insomnio, y estaré aún más apto para brindar mi pequeño esfuerzo, en el supuesto que así lo requiera mi país.

 

Yo estoy claro que Cuba no necesita de mí, pero yo si de ella.