Cubanálisis   El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS            

 

 

                               Dr. Pablo A. de Cuba

 

 

 

 

 

 

     

                                      

 

Diálogo con la gracia de otro estado extranjero.

Dos escenas: CELAC y presos cubanos.

 

ÚNICO ACTO. PRIMERA ESCENA

 

Aunque más que reseñado y de forma constante en los medios de comunicación como una noticia relevante (realmente lo es), el gobierno de turno cubano no ha simulado, para nada,  una puesta en escena refrendada en un acto de gracia frente al gobierno de los Estados Unidos de América. Este acto de gracia no se constriñe a una condición negociada sino, totalmente lo contrario, exigible. Para la cúpula gobernante cubana, dicho suceso -que no es otro que el dialogo que actualmente estamos viviendo los interesados directos- nunca fue impuesto en su  existencia sobre bases de eliminar un mutuo disenso, sino como una victoria que se enarbola al vacío  por una parte y una capitulación de sobrada razón tecnócrata por la otra.

 

Tanto ha sido así, que la misma verborrea diletante de exigencias al límite de imposiciones del gobierno cubano, que de nuevo han salido a luz de  forma resumida pero reiterada por muchos años, ahora en la reunión de la CELAC que se acaba de celebrar en San José de Costa Rica,  han quedado muy a tono y a raíz de los ya folklóricos acontecimientos relacionados con el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambas naciones. Hasta resoluciones han salido de apoyo a favor del actual acaecer.

 

En buena lid, tanto la costumbre como la norma escrita respecto a las relaciones entre naciones soberanas, ninguna negociación admite, bajo ninguna condición, imposiciones. Sobradas son las reglas de igual naturaleza ya escritas e, inclusive, codificadas en normas y usos uniformes. Todo se debe hacer en escenarios de igualdad y respeto mutuos, y siempre en razón de lograr mejores resultados para ambas partes, se deben hacer los ajustes y las concesiones reciprocas necesarias para concluir a buen término los pactos, sean de la naturaleza que sean.

 

Los interventores en juego, sean personas soberanas o privadas, han de ser racionales en sus petitorios y no buscar adelantarse a los sucesos, sino preverlos respecto a su solución y desenlace negociable y, en lo posible, no litigioso. Todo exceso de peticiones conducentes a la irracionalidad de un pacto futuro hace de cualquier negociación un campo minado de incertidumbres y sobre-pedidos de naturaleza incongruente con la identidad de lo pretendido en el pacto. Hasta aquí todo encaja. Pura técnica y doctrina básica sobre la práctica internacional de acuerdos y tratados.

 

Sin embargo, la realidad es otra respecto a estos avatares de la vida desigual y que hoy bregan con la racionalidad mínima que deben mostrar los gabinetes gubernamentales, sus principales directores de carteras y líderes dentro de  este mundo que, de forma reiterada, violan los espacios humanos, y caen en deformaciones que destronan el surrealismo de lo ilógico,  la metamorfosis discontinua, y lo sub-mental funcional de un burócrata que ya aborrece el sentido de tolerancia hacia el mismo género humano al cual pertenece. Hoy la burda mentira en política se ha convertido en un peligroso juego de práctica diaria.

 

Lo ocurrido hasta ahora respecto al desbalance diplomático entre Estados Unidos de América y la República de Cuba, entiéndase en la absoluta y directa responsabilidad de sus principales gobernantes, dista mucho de lo que realmente ha de ocurrir en negociaciones que buscan la distensión y acuerdos oportunos. Esto ha demostrado que en muchos  amaneceres  cualquiera puede ser elegido presidente de una nación, pero no por ello está apto para gobernar. Gobernar dista mucho de ser un atributo subyacente en una elección, y el liderazgo no es cuestión de democracia ni de dictadura.

 

La cesión, la enajenación, el legado y otros actos jurídicos de análoga naturaleza han de ser reservados a la voluntad unilateral de una parte del negocio jurídico de que se trate, pero llegar a un acuerdo nunca es un acto unilateral. Se requiere la capacidad y voluntad inter alias para llegar a un pacto mínimamente conveniente. Lo demás es pura imposición o capitulación.

 

Lo peor de esto, no se funda en la estafa que el propio gobierno cubano le ha propiciado a la opinión pública internacional, sino que, además, la facilitó el propio gobierno del actual presidente norteamericano al ser su copiloto.

 

Hace apenas unas horas, en la referida reunión del CELAC, y ante un grupo muy bien diseñado para ser receptor de valentías extemporáneas y de escándalos anti-protocolo, un pretendido enhiesto Raúl Castro ha puesto su voz para exigir se levante el embargo; las transmisiones de Radio y TV Martí;  se devuelva al gobierno cubano el territorio de la Base Naval de Guantánamo y, además, se indemnice al pueblo de Cuba por los daños y perjuicios sufridos desde la implantación del Acta de Comercio con el Enemigo, es decir, el nombrado embargo de Estados Unidos de América contra Cuba.

 

Esta es una muestra clara de exposición pública ingrata de un ilegítimo representante de un estado soberano en la antesala de algo que le corresponderá en su momento como pacto de nación y no de gobierno de turno. Lo ridículo de la actuación supera cualquier expectativa de visionario.

 

Raúl Castro ha dado claras muestras de exigencias irracionales respecto a la continuidad del dialogo, y con ello, de la negociación entre ambas naciones. El gobierno de turno cubano está demostrando ex profeso su provocada incapacidad de entendimiento a su tiempo. Si condicionan esas exigencias al encadenamiento actual del dialogo, estaríamos en la antesala de una posible suspensión del mismo. Cosa esta que siempre el actual gobierno ha buscado, para así pretender justificar su propia incompetencia.

 

Sin lugar a dudas, lo crítico del argumento campea en la falacia de su contenido cuando arremete exponiendo que exigirle a Cuba que cumpla algo (sin determinar lo que es), sería totalmente contrario a la ética. La posición de héroe le toca al castro-totalitarismo cubano, y la victima del imperio sigue siendo el pueblo cubano.

 

De por sí, al final del camino, lo que vimos en la repetida obra de las reuniones regionales de organismos multinacionales de esta América nuestra ha sido, en efecto, no más que la buena voluntad de todos los soberanos de ser ricos y sanos sin saber cómo, y no pobres y enfermos como seguimos siéndolo. Eso sí, gastando dinero y tiempo, y siempre alguna que otra mediática demostración de grosería diplomática con tónica de alcohol.

 

Del consenso de este foro, de nuevo las sempiternas declaraciones que pueden ser firmadas por todos los integrantes de un conjunto de personas que, a la hora de tomar acciones de gobierno, piensan de muy diversas y hasta opuestas formas, por lo que el beneplácito solamente se puede lograr sobre las generalidades de siempre, reiterando, y cito:

 

“… el fortalecimiento de la unidad en la diversidad, la integración, la cooperación, la solidaridad y el desarrollo de las capacidades nacionales y regionales, de modo tal que nos permitan avanzar hacia una mayor prosperidad y bienestar de los pueblos latinoamericanos y caribeños”.

 

(…) “La erradicación de la pobreza y el desarrollo sostenible con inclusión social, económica y financiera, son desafíos que exigen esfuerzos globales, regionales, y nacionales, locales y de las comunidades. La erradicación irreversible de la pobreza es a su vez requisito indispensable para el desarrollo sostenible y para asegurar la igualdad de oportunidades de progreso en las sociedades. No puede haber desarrollo sostenible sin la inclusión de los grupos en situación de vulnerabilidad, tales como los pueblos indígenas y otros pueblos tribales, afro-descendientes, mujeres, personas adultas mayores, personas con discapacidad, migrantes, niños, niñas y adolescentes. La equidad, la inclusión social, económica y financiera y el acceso a un crédito justo, son centrales para asegurar a todos el acceso integral a la justicia, a la participación ciudadana, al bienestar y a una vida digna. La promoción de la cultura de paz y de no violencia son también elementos fundamentales para la consecución del desarrollo sostenible”.

 

Y lo más importante para el Gobierno cubano fue, de nuevo, que el cónclave se alió al clamor, y solicita, incondicionalmente, el levantamiento del… No hace falta citarlo, por tautológico, y lo que sea semánticamente entendible de embargo o bloqueo. Pura retórica en una afirmación del foro de auténtico contenido afirmativo obvio, redundante y por demás, vacío.

 

ÚNICO ACTO. SEGUNDA ESCENA

 

Consideramos que se mantiene el camino de las negociaciones pero, previo a lo actuado en la escena anterior, contemplamos un supuesto estado de excitación o pre-arranque antes de salir a la acción (estado de sats) y leemos en la prensa miamense, en específico en el conocido El Nuevo Herald, una argumentación expuesta en las declaraciones hechas por un alto funcionario del Departamento de Estado norteamericano, que el diario miamense reprodujo, y se encuentra fechado el día doce de los corrientes, y cito el artículo:

 

“EEUU anuncia que Cuba ha liberado a todos los 53 prisioneros políticos”.

 

Según cita el diario referido, este alto funcionario expuso que la excarcelación de estas personas

 

 “no constituye parte del nudo central de las conversaciones”.

 

Es decir, podían seguir presos, que eso no afectaría las negociaciones. Solo sometieron un listado, sin mayor condicionamiento que tratar de ver una decisión soberana clasificada como “positiva” y “significativa” en el conocido lenguaje de la bobocracia diplomática, sin que esto, en el fondo, condicionara para nada a la parte cubana.

 

Solo es “positiva” a los alcances de paso forzado de este gobierno, y de “significativa” no representa nada en lo absoluto. El fin buscado en las negociaciones admite que, cuando los Castro quieran, los meten de nuevo a la cárcel y se acabó. Quedando que toda referencia de “positiva” pase a ser  irrelevante, y “significativa” a insignificante. Al parecer, por los sucesos que acontecen en este extremo de los presos políticos, las orientaciones para los funcionarios norteamericanos son claras: Seguir adelante según los designios del dictatorial gobierno de Cuba, que es congruente con la absurda e inepta mentalidad de que de esta forma, según determinado protocolo, se llega a la democracia en Cuba. Cualquier prueba en contrario, yo seré el primero en retractarme.

 

Para mayor abundamiento de esta bazofia diplomática incolora y de muy mal gusto, ha salido la sucia treta típica, y por demás reincidente, de los Castro, de utilizar a sus súbditos como tapón de cañería. Gente simple de la calle que lo único que hacen es decir lo que sienten y viven a diario. De exponer en su propia tierra lo que ocurre en esa, la mayor de las Antillas; en suma, lo que sufre ese que se llama cubano. Más nada. Por esa razón estaban en una cárcel. Constaban extinguiendo una condena por exteriorizar verbalmente una realidad que no es otra que la del fracaso y la ineptitud de un gobierno; de su propio gobierno. Esa es la gente que integra esa lista.

 

Por una parte, algunos de estos enlistados ya estaban en la calle; y por la otra, lo peor de lo siniestro al límite de lo aborrecible, es que ninguno, que se sepa hasta ahora, ha sido libremente excarcelado. Nada de eso. Ninguno disfruta de cabal libertad.

 

Conocido por mi hasta al instante de redactar este artículo, el gobierno dictatorial de Raúl Castro no ha emitido ningún indulto, según corresponde técnicamente a esta supuesta etapa de normalización de relaciones, en razón de dar un paso consciente, real y efectivo, para restablecer a la población cubana las libertades ciudadanas y los derechos políticos, económicos y sociales de la nación, que ahora mismo se asfixia en los resultados de su mal gobierno.

 

Ningún indulto ha salido de la supuesta decisión soberana que se refirió en la misma cita anterior de dicho alto funcionario. La altura del funcionario debe ser referida al piso en el cual tiene la oficina, pero mentalmente su exposición constituye una grosera gracia de “estar satisfecho por el paso positivo del gobierno de Cuba”. Realmente es decadente a la interpretación básica neuronal ante una realidad de tal afirmación.

 

Estos cubanos enlistados, que por otra parte se reconoce que estaban encarcelados (no detenidos) por una causa absurda a la vista de estos días de la civilización humana -para ello cito nuevamente el artículo al referir que por- “ejercer derechos internacionalmente protegidos o la promoción de reformas políticas y sociales en Cuba”, falta agregar estaban  cumpliendo, por tal razón, condenas injustas e inadmisibles, han salido de la cárcel con toda una gama de irracionalidad jurídica que, más que estar libres, penden igualmente de la voluntad soberana del gobierno cubano para meterlos de nuevo a la cárcel si, por algún motivo, se vieran afectadas las políticas de ambos países de restablecer las relaciones diplomáticas bajo régimen de capitulación soberana. Eso es así, relaciones diplomáticas bajo régimen de capitulación soberana, aunque a decir de este funcionario, eso no es nudo de interrupción de la capitulación. Así de sencillo.

 

Lo visto expositivamente como fundamento de estas excarcelaciones, van desde “modificaciones de la medida cautelar” hasta la agobiante mencionada “licencia extrapenal”. Figura jurídica esta que ya lanzó en una oportunidad al destierro a otro grupo de cubanos en fechas pasadas.

 

Ahora no hay destierro, no pueden estafar a otro país como lo hicieron con España. Actualmente son sujetos de un mísero chantaje soberano. Insisto que es un mísero chantaje soberano ya que, y valga la redundancia, “soberano” es la palabra que ha usado este alto funcionario (es posible que mida más de dos metros) para clasificar la acción por parte del gobierno cubano, alegando legitimidad como ente de magnífica legalidad al gobierno de Cuba. Hasta ignora lo negativo de la soberanía cubana, que recae en un partido excluyente de cualquier otra participación política. En fin, el partido de una dictadura que lo único que garantiza es, precisamente, la falta de legalidad en cualquier aspecto de la vida ciudadana.

 

El actual sistema legal cubano está muy distante de poseer una mínima relación con el debido proceso y su exigencia de garantías. ¿Para qué abundar más? No existe un Estado de derecho ni en la sombra del ejercicio gubernamental. Buscar conclusiones heurísticas es totalmente imposible. Baste recordar que para el gobierno cubano son delincuentes comunes.

 

Ya sabemos que en las alturas la falta de oxígeno daña, entre otras cosas,  la capacidad cerebral. Ahí debe estar la condición de la altura de este funcionario que, por cierto, no sabemos si es real, ya que no mencionan su nombre. Y, por favor, no hay necesidad de ocultar para proteger dicha fuente por parte de El Nuevo Herald, por la mera razón de lo público y notorio de estas anomalías diplomáticas.

 

Si efectivamente no hay exigencias por parte de este gobierno, ni siquiera en lo concerniente a los prisioneros políticos y sus condiciones de efectiva libertad, además de capitular, esto es el restablecimiento unilateral de relaciones diplomáticas. Este supuesto ramo de olivo que los Castro tanto han referido, y que han enviado a estas costas del norte, definitivamente está impregnado de cianuro.

 

El alcance de un acuerdo entre soberanos con el objetivo de normar sus relaciones, tiene alcance y efectos en las vidas de sus súbditos.

 

En resumen, esto es incongruente totalmente con los principios que enarbola esta nación de libertades.

 

En esta opción de garantizar libertades civiles, políticas y económicas, no existe ni la más remota posición pari passu entre ambas naciones. Este insuperable atributo de libertades le corresponde solamente a los Estados Unidos de Américas y no a la Cuba de hoy.

 

Cuba a esta fecha, no ha dado ni siquiera señales de ningún buen gesto recíproco con los Estados Unidos de América. Reitero que si esto no esto es capitular, sigo buscando a Cervantes, y ahora, admito a Sancho.

 

La libertad íntegra está todavía lejos e infecunda aún para esos gallardos cubanos de máxima altura moral, que es lo que le falta a los endebles e incógnitos funcionarios estadounidenses y cubanos que de esto pretenden hacer un logro.

 

Estoy totalmente consciente que esta estrategia encausada por la vía diplomática no sale de la prudencia de la Casa Blanca. No faltaba más. Abur.