Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

                                                                                                Dr. Antonio Morales-Pita, Chicago

“Connotación económica, política y represiva de un precio tope.

Caso de la libreta de abastecimientos en Cuba”

 

 

Primera Parte – El concepto de precio tope y sus implicaciones económicas

 

Surgimiento del precio tope. Veamos un ejemplo numérico.

 

a)      Supóngase que la oferta y la demanda para un producto dado, para las condiciones del mercado, es de 50 unidades a un precio unitario de $9.

 

b)       Al disminuir el precio del producto de $9 a $7, aumenta su cantidad demandada, por ejemplo de 40 a 80 unidades, por cuanto el consumidor (de acuerdo con su propio interés) está más incentivado en adquirir el producto a un precio más bajo; al tiempo que disminuye la cantidad ofertada - digamos de 50 a 40 unidades - dado que el productor (de acuerdo con su propio interés de obtener ganancias que lo ha llevado a montar un negocio, contratar personal, etc.) está menos motivado en producir en grandes cantidades si el precio baja. En este ejemplo el precio tope[1] es precisamente $7.00, y normalmente es establecido mediante una regulación gubernamental.

 

c)      Como que, al bajar el precio, la demanda subió hasta 80 unidades y la oferta bajó a 40 unidades, se ha creado una escasez del producto en 40 unidades porque se ha establecido un precio tope de $7, que ha provocado que la demanda sea mayor que la oferta. Ni el consumidor ni el productor tienen malas intenciones de querer crear artificialmente una escasez.  Cada uno de los dos actores económicos procede de acuerdo con sus intereses como consumidor o como productor.  El consumidor tiene recursos limitados y desea obtener el máximo de productos con el mínimo de gastos.  El productor ha invertido sus ahorros en crear un negocio, desarrolla el empleo, demanda productos intermedios de otros fabricantes, y desea obtener el máximo de ganancias con el mínimo de gastos.

 

La consecuencia económica inmediata del establecimiento de un precio tope (que en un primer momento beneficia a los consumidores y les permite adquirir el producto a un precio más bajo) es incluso en el corto plazo la escasez del producto con su secuela de corrupción – dado que algunos consumidores de mejor situación económica tratarán de adquirir el producto escaso sobornando a los productores y pagándoles por encima del precio tope – de líneas de espera y de racionamiento como ha venido ocurriendo en Cuba desde los primeros años del triunfo revolucionario.

 

Aunque en la vida real hay consumidores aprovechados y productores acaparadores, la ciencia económica parte de comportamientos individuales propios a los intereses de cada actor económico. La motivación para una compra-venta no es filantrópica, sino mercantil.

 

Segunda Parte - Consecuencias del establecimiento de un precio tope por parte de un gobierno democrático y de un gobierno comunista.

 

 

Una de las principales funciones de un gobierno democrático es mantener la competencia en el mercado, dado que ella es la causa principal de la eficiencia económica. Si por circunstancias coyunturales [por ejemplo, afectación a la producción por catástrofes naturales, o un mejoramiento abrupto de una zona o ciudad] se incrementa la demanda y disparan los precios, el gobierno puede intervenir para atenuar temporalmente los efectos de la ley de la oferta y la demanda (o como se dice en economía, los efectos de la mano invisible) y fijar legalmente un precio tope. Las consecuencias de un precio tope tienen diferentes efectos a corto o mediano plazo.  De inmediato protegen al consumidor y ponen una barrera al productor. Sin embargo, la escasez no tarda en surgir, lo cual implica el surgimiento del mercado negro, las ventas subrepticias, discriminación en repartir lo que normalmente se puede regular por el libre mercado. El gobierno podría mantener esta “protección” al consumidor por un tiempo limitado – suficiente para volver a la normalidad – y hasta subsidiar temporalmente también a algunos productores que podrían estar cercanos a la bancarrota.  El precio tope es una solución temporal en un sistema democrático, en el que el gobierno no pretende intervenir a los productores privados, y al propio tiempo debe defender los intereses de las clases más pobres de la sociedad. Se supone que se está hablando de un gobierno democrático que no sea corrupto y que represente los intereses de las diferentes clases sociales respetando la propiedad privada y la libertad individual de selección.

 

El mantenimiento de la eficiencia económica y el respeto a la propiedad privada no se encuentran entre los postulados de un gobierno comunista. Cuando un gobierno de este tipo toma el poder pacífica o violentamente por lo regular no manifiesta en forma abierta su esencia comunista y la cubre de un ropaje nacionalista, humanista [como el caso de la revolución cubana en el 1959] o patriótico que enarbola la defensa de los pobres.  Por lo tanto, aquí el establecimiento de un precio tope no es necesariamente temporal, sino puede ser válido mientras subsista el sistema que lo implantó.

 

Un gobierno comunista puede provocar deliberadamente escasez decretando medidas populistas. El gobierno de Fidel Castro adoptó medidas  que le granjearon rápidamente la simpatía del pueblo, tales como la reducción de los alquileres en un 50%, la gratuidad de la salud pública y la educación, el libre acceso a espectáculos deportivos, el casi libre acceso a los clubes, etc.  Estas medidas - a corto plazo convenientes para la población - en breve tiempo aumentaron desmesuradamente la demanda y redujeron muy fuertemente la oferta de productos [desestimulada por el bajo nivel de precios, el proceso de socialización del gobierno y la ineficiencia productiva de los inexpertos nuevos dueños de  negocios – los interventores].  En el artículo[2] el autor expone razones por las que la ineficiencia económica es inherente al sistema comunista.

 

La política de gratuidad detonó un exceso de dinero que originó un proceso inflacionario, ocultado por la política gubernamental de fijación de precios y el racionamiento que ha caracterizado a la economía socialista cubana desde 1959. 

 

 La escasez engendró: (a) colas para adquirir multitud de productos (alimentos, ropa, calzado), y sobre todo un profundo déficit de vivienda que llega a niveles inusitados de hacinamiento y separación de matrimonios; (b) surgimiento del mercado negro y del trueque por la falta de valor del peso cubano; (c) corrupción generalizada en toda aquella empresa estatal que produjera algún producto o servicio posible a consumir por el pueblo; (d) envidia y confrontaciones por la posesión de prácticamente cualquier artículo; y su materialización más concreta: la libreta de abastecimientos para adquirir alimentos, ropas y calzado, que será analizada en la sección siguiente de este artículo.

 

Antes de concluir las consecuencias de un precio tope para los gobiernos autoritarios de izquierda, es interesante analizar la utilización política que hacen de esta medida originariamente económica. La lógica reacción de los productores, ante la fijación del precio tope,  sirve de pretexto para la intervención de empresas privadas que han tenido la necesidad de reducir su actividad productiva o de servicio y son acusadas de boicotear el proceso revolucionario simplemente por adoptar una actitud consecuente con sus intereses.  El origen de la escasez fue el precio tope establecido por el gobierno y son culpadas las víctimas directas de esa acción porque “no obran en consonancia con las necesidades del pueblo”.  Pedirle a un capitalista que produzca sin tener ganancias o incluso con pérdidas es equivalente a privar a un obrero de la capacidad de hacer huelga o de defender sus derechos elementales.  Sobre las dos clases ejerce su influencia el régimen comunista porque ataca al productor privado en su legítimo interés de obtener ganancias por haber invertido sus recursos financieros y su trabajo en una empresa arriesgada; y, al propio tiempo, arremete contra los derechos del trabajador porque lo priva, no solamente de la motivación para trabajar y participar de los frutos de su trabajo en un mercado libre, sino que también le priva de su derecho a la huelga porque “atenta contra los intereses del pueblo” y puede llegar a convertirse en “traidor a la patria” representada por un gobierno “popular”. Fidel Castro al inicio del proceso revolucionario se identificaba a si mismo con los próceres de la independencia; y, ya consolidado el proceso socialista, se autodefinió como la patria; por lo tanto, discrepar del presidente era estar en desacuerdo con la patria.

 

Tercera Parte - Carácter económico, político y represivo de la libreta de abastecimiento

 

 

Desde el punto de vista económico, la libreta de abastecimiento era la respuesta a la escasez mediante una supuesta igualdad de todos los miembros de la sociedad para repartirse los resultados de la ineficiencia económica del sistema y de los múltiples y profundos errores económicos cometidos por la dirigencia revolucionaria[3].  El embargo del gobierno de los Estados Unidos ha tenido su nivel de participación en esta escasez (que nunca ha afectado a las altas esferas del gobierno y el partido), pero su efecto fue mermado por el subsidio del gobierno soviético durante casi treinta años.  Sin embargo, el embargo de los Estados Unidos es presentado por la cúpula dirigente cubana como la única causa de todas las calamidades económicas, exceptuando los ciclones y alguna que otra sequía (que también son culpados por las escaseces hasta varios años después de haber afectado el país).

 

La libreta de abastecimiento es el medio de controlar la demanda y de justificar una política “igualitaria” de distribución de productos.  A partir de ese momento – y hasta la aparición del dólar estadounidense en la década de los ochenta - a la mayor parte de los ciudadanos cubanos  le correspondería comprar la misma cuota de alimentos, ropa y calzado, y la escasez de vivienda sería uno de los más graves problemas del país, los cuales curiosamente se presentaban como virtudes del socialismo por su igualitarismo en la distribución. Con independencia de los años del período especial posteriores a la caída de la antigua Unión Soviética, la libreta nunca pudo darle al pueblo una cantidad mínima satisfactoria de carne, leche, huevos, vegetales, jabón de cualquier tipo, ropa interior o exterior, zapatos. El pueblo nunca pudo ver correspondencia entre el volumen de trabajo que desplegaba y los productos o servicios que podía comprar con su salario. En otras palabras, la libreta nunca pudo cumplir un rol económico.

 

Desde el punto de vista político la libreta justifica la “justeza igualitaria del sistema”, sirve para justificar el culto a la pobreza y la “superioridad” del socialismo sobre el capitalismo en la “distribución del ingreso”, y muy especialmente para justificar una dependencia absoluta del pueblo hacia el gobierno. El ciudadano cubano medio no puede soñar con romper esa dependencia deficiente en la alimentación, el vestido y el calzado. Solo pudo librarse temporalmente de ese yugo cuando pudo tener acceso al dólar aunque su salario se pagaba en pesos cubanos.  No hay opción dentro de la libreta. Si algún alimento que “le toca” no le gusta, o  se lo come a regañadientes o pasa hambre. Si el par de zapatos que se pudo comprar el día “que le tocaba” no le gustaba o le convenía a su pie, tenía la opción de comprar el producto y después tratar de cambiarlo por otro o andar descalzo. Políticamente la libreta es un medio para privar al cubano del preciado bien de la libertad.  Cuando la oferta es inferior a la demanda, el productor es el rey.  Desde los inicios del proceso revolucionario, el consumidor nunca ha sido el rey, puesto que siempre ha jugado el papel del subyugado, del esclavo, del que tiene que agradecer la posibilidad de comprar bajo cualesquiera condiciones.

 

Desde el punto de vista represivo, la libreta es un formidable instrumento de control de la población y de información al gobierno. La libreta localiza a todos los cubanos y registra su movimiento entre barrios, ciudades, municipios o provincias. Si alguien disiente de la revolución solamente por palabra o por firmar el Proyecto Varela, mediante la libreta se sabe dónde está.  Si alguien está aunque sea temporalmente en el extranjero, esto se reporta en la libreta.  Allí también se registran los nacimientos y fallecimientos. En esta represión participan no solamente los órganos oficiales del gobierno, sino también el comité de defensa de la revolución que vigila lo que comen y visten las personas que viven en su jurisdicción.  Si un individuo deposita una lata de sardinas vacía en un latón de basura, no tiene acceso al dólar y esa lata no fue distribuida por la libreta, seguramente el comité se encargará de averiguar de qué forma pudo  adquirir el producto. Durante mucho tiempo la tenencia de dólares (sin que hubiera recepción desde el extranjero)  fue motivo de encarcelamiento para alguien que pudiera haber adquirido esa moneda mediante su trabajo ofrecido a un extranjero (por ejemplo, reparación de un carro, o traducción de algún documento).

 

En conclusión la libreta de abastecimientos no podrá eliminarse de la economía cubana hasta que ocurra el tan anhelado cambio de sistema hacia una economía de mercado, en la cual no sea necesario repartir la miseria y se respete la libertad de cada ciudadano.

 

Cuarta Parte - Comentarios sobre el artículo de la periodista Anita Snow

 

 

Sobre la base de los planteamientos anteriores, se deja al lector el análisis de los siguientes aspectos contenidos en el artículo de Anita Snow:

 

a)      El título del trabajo es “Libreta : El reto de alimentar a todos los cubanos”.  En primer lugar, la libreta incluye también ropa y calzado; en segundo lugar, en realidad no logra cumplir ninguno de sus cometidos por cuanto no es suficiente como reconoce el propio trabajo de la periodista. El título debería hace referencia a que no cumple el reto.

 

b)      2do párrafo – “protege a los sectores más vulnerables sin acceso a fuentes de divisas extranjeras”. Si no protege a todo el pueblo, tampoco parece probable que pueda proteger a los más vulnerables.

 

c)      3er párrafo – “algo seguro, a un precio módico y garantizado para todos", comentó a la AP la empleada pública Paloma Pérez, de 42 años.” La periodista recoge este criterio de la Sra. Pérez. La pregunta a formular es ¿se incluye en el precio módico el carísimo componente de vivir sin libertad?

 

d)      4to párrafo – “Si se suspendiera este sistema muchas personas se verían afectadas, como los jubilados, los pensionados o las madres solas". El artículo no contempla la posibilidad de sustituir el ineficiente sistema de racionamiento por uno basado en una economía de mercado en la cual se pudieran crear fuentes de empleo privadas y los trabajadores pudieran cambiar libremente de empleo y defender sus derechos.

 

e)      7mo párrafo – “Esto, representa un tercio de las 3.300 calorías que los cubanos ingieren diariamente, según estimado del gobierno.” ¿Es lógico confiar en un estimado hecho por el gobierno cubano y contraponerlo a cifras de otros países cuyo producto bruto interno anual per cápita es superior al de Cuba como México, y cuyo nivel de pobreza es mucho más bajo que el de Cuba? En general las cifras emitidas por el gobierno cubano no son del todo confiables.

 

f)        8vo párrafo – “Además están las comidas que se ofrecen en los centros de trabajo o escolares…” Se da un carácter suplementario o complementario al abastecimiento con este tipo de alimentación. Es lícito preguntar ¿la periodista ha tenido oportunidad de consumir productos en comedores obreros y estudiantiles en Cuba como para suponer que pueden ser complementarios en la alimentación? La experiencia del autor durante más de treinta años en Cuba refuta ese hecho especialmente durante el período especial.

 

g)      11no párrafo – “Nacida en marzo de 1962, la libreta fue creada para que cada persona pueda adquirir a precios bajos una ración básica, en un momento en que el gobierno de Estados Unidos interrumpió el comercio provocando una alarmante escasez.” Se menciona al embargo como única causa de la escasez, y ¿dónde está la ineficiencia económica del sistema comunista, plagada de errores gravísimos como la desastrosa e imposible campaña de los diez millones de toneladas que nunca se produjeron y afectó a todos los restantes sectores de la economía? ¿dónde están los procesos de rectificación admitidos por el propio partido comunista que han estado dirigidos a tratar de resolver las deficiencias económicas y los desvíos de recursos? En párrafos posteriores hay referencia a comentarios de dirigentes del régimen que corroboran ineficiencia del sistema.

 

h)      Los comentarios del economista disidente Oscar Espinosa Chepe son muy acertados y contradicen una parte importante del contenido del artículo. Es evidente que Espinosa vive en Cuba en las condiciones propias del pueblo cubano.