Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

                                            Dr. Antonio Morales-Pita, Chicago

Y sin embargo, la dictadura cubana no se cae ¿por qué?

 

Antonio Morales Pita

 

La historia política mundial indica como una regularidad generalmente aceptada que una de las razones más trascendentales para el derrocamiento de una dictadura es el empeoramiento de la situación económica del país que la sufre.

 

El destacado científico Robert K. Schaeffer[1] plantea claramente que “el estancamiento económico fue una causa primaria de la democratización en la Unión Soviética y en Europa del Este, al tiempo que las sanciones comerciales, el embargo y la desinversión jugaron un rol mayor en África del Sur.  En estas diferentes regiones, las crisis económicas de un tipo u otro, complicadas con problemas asociados con derrotas militares, la enfermedad o muerte de un dictador añejo, un levantamiento popular o una superpotencia modificada han forzado a los dictadores a entregar el poder”[2].

 

En la misma obra el Dr. Schaeffer plantea que: “Pocos analistas o movimientos disidentes opuestos a la dictadura han esperado que los dictadores propongan reformas fundamentales o que rindan el poder sin luchar.  Pero muchos de esos tiranos cedieron el poder de esta forma, ya sea abriendo negociaciones con sus oponentes, dejando sus cargos y retirándose de la vida pública.  Desde luego, los movimientos disidentes y las protestas populares jugaron un importante papel en algunos países como Corea del Sur, Polonia y África del Sur.  Pero en la mayor parte de los casos, los movimientos de masas organizaron protestas solamente después de que los dictadores hubieron iniciado las reformas”[3].

Estas premisas para el derrocamiento de una dictadura se cumplieron también en Cuba. El dictador Gerardo Machado y Morales, presionado por una mala situación económica, una pobreza galopante, revueltas populares, y huelgas masivas tuvo que dejar el poder en el 1933. El dictador Fulgencio Batista Zaldívar tuvo una situación similar y tuvo que dejar el poder en el 1958. En este caso jugó un papel fundamental el ejército rebelde que estaba derrotando al tirano.

La situación económica en Cuba desde el 1959 hasta la actualidad se ha caracterizado por un estado de crisis permanente atenuado por el enorme subsidio soviético durante tres décadas, y por el también considerablemente “generoso” subsidio de Hugo Chávez. La década de los noventa ha sido el mayor exponente de la fracasada política económica de Fidel Castro al cesar la mayor fuente de subsidio y quedar al descubierto la endeble base económica. Uno de los análisis más completos que he leído en este sentido es el realizado por el Dr. Carmelo Mesa Lago[4]. En otras palabras, están dadas las condiciones económicas para un estallido social que pudiera derrocar la tiranía caeteris paribus (es decir, suponiendo todos los demás factores como constantes).

El autor de este artículo presenta tres posibles escenarios en el tránsito de Cuba hacia la economía de mercado[5] en dependencia del estado de la economía, la cohesión dentro del Partido Comunista, el grado de apoyo del gobierno venezolano, la situación de las relaciones comerciales con China, la posible explotación de los yacimientos de petróleo entre Cuba y la Florida, los precios del níquel y del azúcar, y la intensidad de la represión interna.

El tercer escenario supone el exacerbamiento de la situación económica, una posible desintegración del Partido Comunista, un apoyo inestable de Hugo Chávez, comercio desfavorable con China, explotación no realizada de las reservas petroleras en el Estrecho de la Florida y el estallido de una guerra civil.

Es harto conocido que el no logrado objetivo del embargo norteamericano era el debilitamiento de la economía, que viabilizaría la erupción social. El embargo norteamericano ya ha cumplido más de cuatro décadas, y el régimen no ha sido derribado.

Al observar el constante y creciente agravamiento de la economía cubana y el grado de inmovilismo existente en la cúpula dirigente y especialmente en Raúl Castro, quien promovió un proceso de análisis y discusión de problemas suscitando esperanzas en un pueblo frustrado, todo parece indicar que debe existir otras causas (incluidas en el caeteris paribus) que han contribuido a que no se cumpla la relación entre agravamiento de la economía y el levantamiento de las masas.

Si analizamos las diferencias más sobresalientes entre el derrocamiento de las dictaduras de Machado y Batista y la persistencia del régimen castrista, se puede citar las siguientes:

 

1)      dos dictaduras de derecha (no apoyadas por el pueblo) respecto a una dictadura de izquierda (que contó con el apoyo mayoritario del pueblo en sus primeros tiempos).

2)      Las de derecha duraron menos de ocho años, la de Castro será cincuentenaria en menos de cuatro meses.

3)      Las de derecha se concentraron en Cuba, al tiempo que la de Castro extendió sus tentáculos hacia otros países y participó en movimientos “de supuesta liberación” en América Latina y África. Cuba se ha convertido en un santuario internacional para comunistas o para enemigos de los Estados Unidos.

4)      En las tres dictaduras existió represión gubernamental, para parte de los opositores; pero la de los Castro es una represión física, psicológica, multilateral y abarca en mayor o menor grado tanto a los opositores internos como externos.

5)      En las dictaduras de derecha, la participación política era opcional; en la de Castro nadie quedaba al margen de la política porque Castro logró identificar a la revolución con la patria.

6)      En las dictaduras de derecha algunos cubanos marcharon al exilio; en la de Castro ha existido y existe una emigración masiva por etapas que alcanza aproximadamente un millón de personas. La dictadura de Castro dio origen a la diáspora cubana.

7)      Aunque en las dictaduras de derecha hubo represión física, fue posible derrocarlas por un grupo de líderes con el apoyo del pueblo.  La dictadura de Castro no ha sido derrotada hasta la fecha. ¿Por qué?

 

En la relación “causa – efecto” entre el empeoramiento de la situación económica y el derrocamiento de la dictadura en el caso cubano contemporáneo existe un importante elemento que la distorsiona y no ha sido mencionado: la represión, astutamente concebida e implementada por Fidel Castro. El autor puede establecer la siguiente secuencia entre etapas de la represión dictatorial castrista:

                      

                                Elementos preparativos para la represión

 

1-     La temprana oposición del gobierno norteamericano y la eliminación de la cuota azucarera fueron utilizadas, entre otras cosas, para justificar la penetración soviética en la economía cubana y acelerar el proceso de socialización de la producción.

 

2- Aprovechar el derrocamiento del impopular régimen de Batista y promulgar medidas populistas y supuestamente patrióticas que le granjearon el apoyo de la mayor parte del pueblo.

 

3-     La sustitución de los valores propios del cubano (Dios, familia y patria) por el de un  patriotismo socialista (en realidad, patriotero o chovinista) antepuesto a los intereses individuales y dispuestos a combatir en apoyo a otros regímenes socialistas o radicales.

 

4-     La intervención de todos los medios de comunicación masivos y lograr su supeditación a los intereses de la revolución.

 

5-     La incautación por el gobierno de las armas en poder de la población a raíz de la campaña “Armas para qué” realizada a principios del proceso revolucionario en el que se establecía la ecuación entre el ejército y el pueblo. Esta campaña estaba orientada a desarmar al Directorio Revolucionario 13 de Marzo. Posteriormente, a mediados de los sesenta, se recogieron las armas personales de los milicianos, y se prohibió a los militares llevar las armas para la casa, a excepción de las pistolas de los oficiales. A mediados de los setenta también se prohibieron las pistolas de los oficiales fuera del servicio de guardia.

 

6-     Un intenso proceso de adoctrinamiento con extensos discursos diarios en ataques al sistema norteamericano con el uso de la prensa intervenida y mediatizada a favor del gobierno.

 

7-     La consolidación del liderazgo personal de Fidel Castro y la eliminación de cualquier dirigente que pudiera competir en aceptación popular, por ejemplo la misteriosa desaparición de Camilo Cienfuegos, el juicio contra el general Ochoa y los hermanos de La Guardia, la defenestración de cualquier ministro o dirigente de alto nivel que se haya opuesto a alguna de sus medidas.  Fidel Castro, utilizando el abuso del poder, ha logrado imponer una unidad a la fuerza entre los elementos revolucionarios.

 

8-     Al propio tiempo que imponía la unidad dentro de la clase gobernante, propiciaba y estimulaba la desunión entre las fuerzas opositoras.

                                                    

                                  

Elementos integrantes de la represión

 

1- La creación de organizaciones revolucionarias a nivel de cuadra, que se han convertido en vigilantes de toda actividad o manifestación inconformista ante la revolución.

 

2-La conversión comunista de los objetivos de los sindicatos obreros en una correa de transmisión del único partido, y no para defender a los trabajadores.

 

3- Unificación de todos los partidos revolucionarios en el Partido Unido de la Revolución Socialista bajo la presidencia de Fidel Castro, que fue convertido en 1965 en el Partido Comunista de Cuba.  Fin del pluripartidismo.

 

4-Represión multilateral: física (policía, seguridad del estado, partidista, sindicatos laborales, el CDR, las brigadas de acción rápida); psíquica (intenso adoctrinamiento, introducción de odio hacia el gobierno norteamericano, hacia la economía de mercado, hacia los grandes y pequeños enemigos o inconformes con el proceso revolucionario,  rechazo y falta de aprobación social hacia la pertenencia a instituciones religiosas, amenazas imaginarias de     guerras, recelo, desconfianza y delación hacia todo aquello que pudiera disentir de los lineamientos oficiales).

 

Vale destacar un punto aparte sobre la confrontación y el ataque físico y psicológico hacia los que manifestaban su deseo específico de abandonar el país, puesto de relieve especialmente en el 1980 durante el éxodo del Mariel.

 

5-La paulatina y sistemática destrucción de la infraestructura cubana, sobre todo en los sectores del transporte y las comunicaciones – lo cual dificulta la formación de un fuerte grupo opositor.

 

Una de las principales consecuencias de la represión es que ha sembrado divisiones entre los cubanos, las cuales conducen a una inmovilidad tanto en los elementos de la oposición como en las propias fuerzas afines al régimen.

 

Las divisiones entre cubanos asumen las formas siguientes[6]:  

 

·        Entre clases sociales en función del acceso al dólar.

 

·        Entre condicionales e incondicionales (a favor o en contra de Fidel, quien se identificaba con la revolución y posteriormente con la patria) así como entre estos dos grupos y el pueblo desilusionado e impotente.

 

·        Entre miembros de la familia.

 

·        Entre creyentes y no creyentes.

 

·        Entre cubanos radicados en Cuba y en el extranjero.

 

·        Entre cubanos radicados en el extranjero la división se manifiesta en función del momento de llegada a los Estados Unidos, y de su aceptación o rechazo al embargo norteamericano.

 

En apretada síntesis, la emigración cubana hacia los Estados Unidos asciende a una cifra aproximada al millón de personas[7] que han ido llegando en grupos dependiendo de la política de apertura o cierre establecida directamente por Fidel Castro y del momento en que sus intereses fueron atacados por la revolución.
 

Antes de 1990, la principal razón de la emigración era política - la búsqueda de la libertad, exceptuando probablemente a una parte de los que salieron por el Mariel en 1980 que podrían abrigar mejores oportunidades de vida; a partir del derrumbe de la Unión Soviética, y el consecuente establecimiento del período especial, existe una mezcla de motivos políticos y económicos, especialmente en los emigrantes más jóvenes.

 

La labor divisionista del régimen ha sembrado el rencor, el recelo y la división política a ultranza entre los cubanos.  La falta de unidad entre los cubanos es uno de los resultados más efectivos de la represión.

 

Uno de los sectores de la población cubana residente en Cuba, que experimenta la represión en forma más despiadada es la disidencia y, en forma algo más general, el movimiento por la democracia y los derechos humanos.

En el ensayo[8] Utset hace un análisis muy interesante de la evolución del movimiento democrático en Cuba.  Haciendo un análisis tipo SWOT[9], Utset concluye que las fortalezas son: la capacidad de sobrevivir y resistir (a pesar de la migración crónica y la extremadamente fuerte represión), autoridad moral y solidaridad y apoyo transnacionales.

 Como debilidades señala una débil conexión con el ciudadano de a pie, “exilio interno” que limita proyecciones hacia las masas (frecuentemente la oposición se percibe como si existiera en un vacío, en un “ring” de boxeo contra las autoridades teniendo a la población como los  espectadores), una estructura organizativa subdesarrollada, así como que el plan estratégico y táctico está considerablemente limitado. Se han manifestado compases de espera en momentos en que hubiera sido necesaria la acción.

 

El autor de este trabajo está de acuerdo con lo planteado hasta aquí por Utset, pero hay un factor que no se ha mencionado: la falta de unidad dentro de las filas de la disidencia, la cual impide hacer un plan estratégico y táctico, dificulta un acercamiento a las masas (por demás extremadamente difícil por la fortísima represión) con una plataforma programática única. La disidencia cubana enfrenta, por un lado, directamente la represión más pertinaz y sistemática del régimen; y, por el otro, la represión psicológica a la que está sometida también la población.

 

La unidad es extremadamente difícil de lograr bajo las condiciones represivas del régimen castrista, pero cuando se logra – aunque fuera parcialmente – arroja resultados positivos. Como ejemplo reciente está la liberación del roquero Gorki Águila, que fue posibilitada por la unión de un grupo de compatriotas liderados por Yoani Sánchez. Este reportaje fue publicado por www.cubanet.org en su edición del 7 de septiembre del 2008.

 

El 28 de agosto del corriente este grupo fue a un concierto de Pablo Milanés, en la Tribuna Antiimperialista, en el que estaba presente la policía política y un impresionante operativo policial y al lado del escenario desplegó una sábana con el nombre de Gorki clamando por su libertad.  Se hizo presente la represión, se propinaron golpes tanto a hombres como a mujeres, se dispersó el público cercano, decenas de policías se tiraron de camiones, pero Yoani y algunos miembros del grupo llevaron a la Internet una crónica de lo sucedido.

 

Al final de este episodio de coraje se hizo el juicio a Gorki en el que participaron periodistas extranjeros y; aunque de inicio lo acusaron de un “delito” que implicaba prisión, finalmente lo sancionaron con una multa de 600 pesos cubanos (unos 25 dólares). En definitiva  el roquero independiente estuvo detenido  por cuatro días. Fue un triunfo de un grupo de jóvenes que ni siquiera se consideran disidentes, pero que sí se oponen al régimen a través de su música de rock y con un blog en la Internet.

 

En realidad la represión es el instrumento del que ha dispuesto el régimen para evitar el alzamiento de las masas ante el recrudecimiento de la crisis económica; a su vez, el elemento que mantiene fuerte la represión e impide su derrota por parte de la oposición es la propia división creada por Fidel Castro entre los disidentes, los cubanos “de a pie”, los cubanos en el exilio a favor y en contra del embargo.

 

La división es tan aguda que hasta en momentos de colosales desastres naturales que afectan directamente la vida del pueblo cubano, las divisiones se mantienen entre los cubanos en Cuba que necesitan la ayuda urgente de sus compatriotas en el exilio y entre los exiliados cubanos en pugna por suspender el embargo por tres meses o en dejarlo como está.

 

La soberbia del régimen castrista no acepta ayuda humanitaria llegada a través de canales no adeptos al régimen. El presidente norteamericano mantiene su postura de mantener el embargo y de exigir la apertura de las cárceles.

 

Como conclusión, difícilmente se logre un acuerdo que permita a los cubanos necesitados recibir lo indispensable para sobrevivir los embates de dos ciclones que han devastado centenares de miles de maltrechas viviendas y reducido aún más los medios de vida.

 

Y el régimen se seguirá manteniendo porque resultará más fuerte la falta de unidad entre los cubanos que la solidaridad humana entre compatriotas.

 

Esta situación de perentoria ayuda a los cubanos afectados por dos huracanes violentos en menos de diez días y la falta de apoyo material del exilio cubano por el choque de criterios respecto al embargo, hace ver claramente que Fidel Castro es el gran beneficiario de esta política, no solamente porque le ha permitido encontrar un chivo expiatorio a sus múltiples descalabros económicos, sino porque ha reforzado la separación entre los cubanos, que ha sido, es y será su mejor arma contra la democracia en Cuba.

 

En un reciente, profundo y analítico artículo[10] de los editores de Cubanálisis  existe una frase final que encuentro muy relacionada con la consecuencia de no lograr unión entre los cubanos. Esta frase hace una proyección en el futuro sobre los efectos de la permanencia de esta situación de encrucijada e inmovilismo.

 

“En esos tiempos, la biología habrá pasado la cuenta inevitable a casi todos los personajes históricos de ambos lados del Estrecho de la Florida, y serían nuevas generaciones intermedias las que llevarían a cabo la transición hacia la democracia cubana que Fidel Castro nunca quiso, Raúl Castro no pudo ejecutar, los cubanos hasta ahora no sabemos canalizar, y  Estados Unidos y el exilio no han podido propiciar.”

 

En el exilio existe un gran número de economistas cubanos insignes que pudieran hacer un aporte considerable a la construcción de una democracia fuerte en Cuba, una cantera formidable de empresarios exitosos que han contribuido considerablemente a convertir a Miami en una de las ciudades más importantes de la “América Latina”, y a demostrar la eficiencia de la economía de mercado, así como en general una cantera inagotable de cubanos que desean firmemente la libertad y la democracia para nuestra necesitada patria.

 

En Cuba hay una disidencia valiente que lucha en condiciones represivas extraordinarias en el marco de una infraestructura deshecha y una economía en estado deplorable que vive ahora bajo las consecuencias del azote de hasta ahora dos enormes calamidades naturales. En Cuba también hay una juventud que reclama un mejor futuro y está convencida de la inutilidad del fidelismo-raulismo.

 

Pero en Cuba hay también una masa de pueblo desorientada, desesperanzada, que en su mayor parte no cree ya ni en Fidel, ni en Raúl, ni en las consignas vacías del comunismo. Esa masa necesita de dirigentes unidos que le den una perspectiva hacia un futuro alcanzable y la convenza de que se puede vivir sin el paternalismo del gobierno, de que es capaz de crecer por si sola bajo una economía de mercado, y que puede ser libre para elegir qué comer, qué ropa usar, y por quién votar en las elecciones.

 

Solamente la unidad entre todos los cubanos amantes de la democracia y la libertad podrá dirigir esa masa que, cuando esté consciente de su fuerza, podrá entonces sobreponerse al vil adoctrinamiento y a la cruel represión del régimen de Castro.

 

El autor es del criterio que los cubanos dirigentes del exilio, quienes al menos pueden reunirse, comunicarse fácilmente por teléfono y por Internet, tomar un avión y viajar por todo el país, y disfrutar de libertad, debieran tratar de soslayar o incluso llegar a eliminar diferencias y ser los primeros en unirse.

 

Una vez lograda en lo fundamental una unión en el exilio sería menos compleja una unión con la disidencia cubana, que ya ha empezado a unirse bajo el impacto de los desastres naturales.

 

Este autor tiene la esperanza de que aún se esté a tiempo de evitar el fatal desenlace de dejar a las generaciones futuras la tarea de democratizar a nuestro país. La unión entre los cubanos amantes de la libertad y la democracia es una condición necesaria para vencer la tiranía. La tarea es harto difícil para todos, pero la historia de Cuba recoge episodios heroicos de nuestros mambises que lograron vencer obstáculos aparentemente insalvables, se unieron y derrotaron al enemigo.


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[1] UNDERSTANDING GLOBALIZATION – The Social Consequences of Political, Economic and Environmental Change- by Robert K. Schaeffer, 3rd edition, Rowman & Littlefield Publishers, Inc. 2005

[2] Ibidem, página 124.

[3] Ibidem, página 123.

[4] Mesa Lago, C. The Cuban Economy at the Crossroads: Fidel Castro’s Legacy, Debate over Change and Raúl Castro’s Options,  Real Instituto Elcano,  Cubanalisis Think-Tank, junio 30, 2008

[5] Morales-Pita, A. Possible scenarios in the Cuban transition to the market economy. Papers and Proceedings of the 17th Annual Meeting of the Association for the Study of the Cuban Economy (ASCE), Miami, Florida, August 2-4, 2007, Pp 329 – 340.

[6] Morales-Pita, Antonio , Sobre la Falta de Unidad entre los Cubanos, The Think Tank Cubanalisis, Dic. 31, 2007.

[7] Manuel Cereijo, 49 Años y 9 Meses después… INGMCA, 8/29/2008

[8] Xavier Utset, The Cuban democracy movement: an analytical overview Independent Consultant Washington, DC. El Think-Tank de Cubanalisis, August 2008

[9] Se conoce por las siglas SWOT a una herramienta de planificación utilizada para analizar cuatro componentes de una organización u objeto de análisis, es decir sus fortalezas (strengths), sus debilidades (weaknesses), las oportunidades que se le presentan (opportunities) y finalmente las amenazas que deberá probablemente enfrentar (threats).

[10] Yañez  Eugenio, Juan Benemelis , Arencibia Antonio – La Estrategia General del General - Cubanálisis El Think Tank – Junio 16, 2008.