Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

                                            Dr. Antonio Morales-Pita, Chicago

 

¿Cómo influiría una posible recesión norteamericana en la economía cubana? (primera parte)

 

Análisis de la recesión en los Estados Unidos

 

El objetivo de este trabajo es doble; por un lado, analizar la situación económica de los Estados Unidos y, por el otro,  su posible influencia sobre la economía cubana. 

 

Una recesión puede ser definida como la reducción del nivel total de la producción, el ingreso, el empleo y el comercio siempre y cuando estos duren por lo menos seis meses. La política fiscal (mediante la administración del gasto gubernamental y los impuestos) y la política monetaria (a través del aumento o reducción del dinero en circulación) son los instrumentos utilizados para estabilizar la economía y superar la recesión. Por cuanto, según el criterio generalizado entre los economistas, el aumento del nivel de gastos  es  el factor que permite superar la fase de recesión y comenzar la recuperación económica, ambas políticas están llamadas a fomentar el incremento en el nivel de gasto en la población.  El gobierno (considerando las restricciones presupuestarias) crea empleos, aumenta sus gastos y reduce sus ingresos; al tiempo que el banco central (en el marco de presiones inflacionarias) reduce la tasa de interés y compra bonos al sector bancario y a la población en general.  

 

En un sistema democrático como el nuestro el gobierno puede decidir como manejar el presupuesto, mientras que el banco central trata de estimular el fomento de inversiones  en el sector privado bajando la tasa de interés y aumentando el precio de los bonos para fomentar su venta por parte de los bancos. Es importante recordar que el dinero es creado cuando los bancos conceden préstamos, lo cual es propiciado si la tasa de interés disminuye.  Asimismo, para que un banco pueda prestar dinero, tiene que tener el resguardo de reservas, las cuales son incrementadas directamente cuando vende bonos al banco central.  Para que la política monetaria pueda ser llevada eficazmente se requiere de la participación de los bancos y de las firmas del sector privado.  En una democracia, el banco central no puede obligar al sector privado a realizar inversiones, sino que tiene que usar los recursos de estimulación económica.

 

El monitoreo de la situación económica es utilizado tanto por el gobierno como por el banco central analizando el comportamiento del desempleo y la inflación, que son los principales enemigos de la estabilidad en la economía.  La mayoría de los principales indicadores económicos tienen repercusión directa o indirecta sobre el desempleo y la inflación.

 

Situación económica en los Estados Unidos

 

Los problemas económicos más acuciantes en los Estados Unidos durante el inicio del 2008 son el aumento en el precio del petróleo, la crisis hipotecaria, la inestabilidad en la bolsa de valores, el déficit en la cuenta corriente del balance de pagos, y la depreciación del dólar.

 

El autor analizará cada uno, primero individualmente, y después en su conjunto para tratar de establecer la influencia sobre la estabilidad económica del país.

 

El aumento en el precio del petróleo. Por cuanto el petróleo es un componente importante, tanto del consumo personal (sobre todo en los Estados Unidos, cuyo índice de autos per cápita es el más alto del mundo - 1 cada dos personas) como del industrial, su aumento influye poderosamente en el peligro de inflación.

 

En el período 2002 – 2008 el precio del barril de petróleo ha tenido una tendencia ascendente desde $25 hasta $100. El alza en el precio de un producto es debida en términos generales al aumento de la demanda y/o a la reducción de la oferta. El precio del petróleo ha sido afectado por ambas variables económicas.

 

Por el lado de la oferta[1], esta cuatro duplicación del precio se ha debido en parte a limitaciones en la oferta por: (a) problemas políticos al concentrarse la producción en zonas de conflicto bélico y en países inestables como Venezuela; adicionalmente los gobiernos en casi todos los países ricos en petróleo desde Ecuador hasta Kazajstán están tratando de aprovechar los beneficios de los altos precios del petróleo y limitan la participación del sector privado, cuya eficiencia es superior a la estatal en cualquier parte del mundo; (b) insuficiente nivel de inversión y mantenimiento tecnológicos de las plantas existentes que fueron parcialmente desatendidos a inicios del siglo dado el bajo precio predominante desde las dos últimas décadas del siglo anterior y que no han podido igualar el desarrollo de la demanda por falta de equipos y personal especializado; (c) la capacidad de las plantas existentes en las firmas del hemisferio occidental tienen poco margen de ociosidad; y, en los Estados Unidos en particular, además confrontan bajos niveles de inventario;  (d) en el mundo existen yacimientos de petróleo para seguir incrementando la producción, pero en los últimos tiempos se han encontrado en lugares de difícil acceso que necesitan grandes inversiones en capital físico y humano como en las arenas canadienses contaminadas con alquitrán, en zonas inexploradas del Mar del Norte, y en las profundidades del Golfo de México al norte de Cuba; (e) el alto precio del petróleo no se ha traducido en un aumento de las ganancias en el sector privado por lo cual no se estimula el incremento de la producción[2] (f) problemas meteorológicos en el Golfo de México que han afectado la producción en Texas, etc. 

 

Por el lado de la demanda, los crecimientos de las economías china, india y del oriente medio han provocado incrementos notables de la misma. En estos países los precios del petróleo y diesel son subsidiados o están sujetos a precios topes[3], por lo que no se estimula la reducción en su consumo.  La economía china[4] en términos relativos consume más petróleo que los Estados Unidos, pero el consumo de petróleo en los Estados Unidos no se ha reducido a pesar de que el precio del galón se aproxima a los $4.00.  En los últimos años ha crecido la producción de etanol a partir del maíz en los Estados Unidos y en Brasil a partir de la caña de azúcar, pero quedan aspectos tecnológicos y económicos por resolver tanto en la producción de los nuevos combustibles como en las de su consumo por la industria automovilística.

 

Tomando en cuenta que la oferta no presenta probabilidades de crecer  en forma notable, y que la demanda no da señales de reducirse en el resto de este año, es de esperar que el precio del petróleo se mantenga  en el entorno $90-$100 por barril con más probabilidades de crecer ligeramente que de disminuir. Como dato adicional en la reunión del Primer Forum Económico Mundial, celebrado en Suiza del 23 al 27 de enero del 2008, el aumento en los precios de la energía y alimentación se consideró como la tercera de las diez mayores amenazas al crecimiento global.

 

La crisis hipotecaria - La rama hipotecaria juega un importante papel en la economía norteamericana por su capacidad de absorción de empleos y por la repercusión que tiene sobre otras industrias, como la del mueble, efectos eléctrico-domésticos, materiales de construcción, hotelería, alquileres, etc. Una crisis en este sector ha sido factor desencadenante de una crisis económica en el pasado y lo sigue siendo en la actualidad, en particular con respecto a la denominada “sub-prime”, que motiva a los compradores por cuanto durante los primeros años los pagos mensuales se fijan a una tasa de interés por debajo de la promedio, transcurridos los cuales, la tasa de interés varía en función de la tasa de interés establecida por el Banco de la Reserva Federal (FED).

Entre los clientes de este tipo de hipoteca están los que compran para vender en el futuro. La lógica es comprar barato y vender antes de que la tasa suba. Este procedimiento es beneficioso para el prestamista siempre y cuando pueda vender la casa a un precio superior al que le costó, lo cual se dificulta en tiempos económicos adversos como los actuales.[5]

En un informe preparado por el Banco of America Securities[6] se aprecia que en los Estados Unidos el volumen de hipotecas con tasas reajustables alcanzaron en el 2007 cerca de 40 billones de dólares, de los cuales alrededor de 32 correspondieron a la categoría “sub-prime”; para el 2008 se plantea un crecimiento hasta 50 y 37 billones respectivamente en el verano para descender a niveles cercanos a los 40 y 30 a finales de año.

Después de cinco años de rápido crecimiento, el mercado se estancó en el 2006 con una reducción simultánea de las ventas.  Desde entonces los bancos y prestamistas han dificultado la adquisición de hipotecas aumentando las restricciones al tiempo que los embargos y las subastas de casas embargadas aumentaban. Los precios de las casas han descendido en una encuesta de veinte ciudades norteamericanas de junio del 2006 al 2007 en un 3.5%, y en un subconjunto de 10 ciudades hasta un 4.1%.[7]  El precio promedio de venta de casas descendió a $230,200.  Los problemas sobrepasan los deudores con pobres historias de crédito y ya alcanza algunos con mejor historial de crédito. La acumulación de casas no vendidas indica que los precios van a continuar descendiendo.  Los precios más bajos de las casas obligarán a los americanos a gastar menos y ahorrar más, proceso que está aún por comenzar dada su idiosincrasia gastadora.

La debilidad en la economía suscitará preocupaciones crediticias más allá del sector hipotecario residencial.  La propiedad comercial parece estar más vulnerable.  Las tasas de incumplimiento en el mundo corporativo seguramente van a crecer[8].  Las tasas de incumplimiento en deudas con alto interés deberán quintuplicarse de 0.9% en el  2007 hasta el 4.9% en el 2008.  Un crecimiento acelerado de los incumplimientos y las pérdidas pueden provocar un pánico en el mercado financiero.

“La tormenta financiera que fue comenzada en el mercado hipotecario de “sub prime” el año pasado se ha transformado en un huracán.  Las ráfagas que comenzaron por un proceso descuidado de préstamos se extendieron al mercado de seguridades respaldadas con activos, después a los balances financieros de los bancos, y más recientemente a los mercados de bolsas de valores”[9].

Otro aspecto a tomar en cuenta en la tendencia decreciente del valor de las viviendas es el papel de los “baby boomers”, quienes durante las tres últimas décadas han propiciado aumentos en los precios de las casas, compraron casas grandes y segundas viviendas. Pero cuando cumplan la edad del retiro en el 2011, la situación puede cambiar.  En un estudio realizado por Farell Myers, de la Universidad de Southern California, se muestra que entre los grupos de 20-24 hasta los 50-55 años  el número de compradores excede al de vendedores de casas.  A medida que se pasa de grupos de menor a mayor edad el margen se estrecha, alcanza la igualdad a la edad del retiro, y a partir de ese momento el número de vendedores sobrepasa a los compradores llegando hasta una diferencia del 8% a los ochenta años.[10] La relación de ancianos con respecto al número total de las personas en edad laboral será del 0.67 en las dos próximas décadas.  Por lo tanto,  a menos que la juventud incremente su propensión hacia la compra de casas o se registre un incremento de la inmigración, las perspectivas de aumento en el precio de las casas no son halagüeñas ni el corto ni el mediano plazo.

La Secretaría del Tesoro está proponiendo un paquete generoso de rescate para los hipotecarios con una situación intermedia entre financieramente responsables y morosos, así como una ampliación en el valor de las compras de casas para las empresas gubernamentales que financian y garantizan los préstamos hipotecarios.  La efectividad de estas medidas se está poniendo en duda por parte de algunos críticos quienes plantean que las mismas postergarán la solución definitiva del problema por cuanto solamente abarcará una parte de los hipotecarios sujetos a perder sus casas.  Además la participación del gobierno puede limitar los derechos de los acreedores.  La experiencia internacional sugiere que la profundidad de los mercados financieros depende de la fortaleza de los derechos de los acreedores.

[11]Todo lo anterior sugiere que el impacto del plan será probablemente modesto. Puede racionalizar el proceso del replanteo de las tasas de interés, pero puede afectar el deseo de los inversionistas de adquirir deudas “sub-prime” en el futuro.  Por lo tanto, el autor no opina que la situación de bajos precios y pocas ventas de casas se pueda resolver durante el 2008.

La inestabilidad en la bolsa de valores.

 

Las tendencias al alza o la baja en la bolsa de valores están grandemente influidas por las expectativas de cambios en los parámetros económicos. La reducción de un cuarto de punto en la tasa de interés de los fondos federales puede provocar un alza aunque la materialización de las inversiones suscitadas por esa reducción demore meses en ocurrir.  El proceso inversionista en si mismo es altamente volátil por cuanto depende de factores variables, tales como ganancias esperadas, descubrimiento de innovaciones tecnológicas en la esfera productiva, tasas de interés promedio en los bancos en relación con la tasa de ganancia probable a partir de esa posible inversión, el comportamiento de la demanda agregada en el país y para un producto en particular, así como la estabilidad del sistema bancario y financiero en general. El proceso de globalización contribuye a la variabilidad de la bolsa por cuanto alzas o caídas en las bolsas de otros países como Inglaterra, Japón y Brasil también pueden afectar.  En última instancia la estabilidad en la bolsa de valores depende del estado de la economía interna y externa y se manifiesta diferentemente para las numerosas firmas que participan dentro del mercado.

 

Durante el primer semestre del 2007, los principales indicadores del mercado de valores (Dow Jones y NASDAQ composite) mostraron una tendencia creciente entre uno y diez por ciento, pero a partir de julio comenzó una tendencia opuesta situando en enero del 2008 al Dow Jones un 15% por debajo del inicio del año y un 30% desde el 30 de junio.  El NASDAQ llegó a alcanzar un 15% en octubre y descendió un 20% en enero.  Los mercados mundiales tuvieron un comportamiento análogo al del NASDAQ y el mercado japonés en particular registró el descenso mayor[12].

 

En opinión del autor las causas de este descenso desde el segundo semestre del 2007 pueden atribuirse a la crisis hipotecaria y su extensión al mercado crediticio así como al consiguiente empeoramiento de la economía norteamericana agravado por la tendencia creciente en los precios del petróleo y de los alimentos (fuente posible de inflación).  Durante el último trimestre del 2007 el FED estuvo balanceando las probabilidades de recesión e inflación hasta que a finales de diciembre redujo la tasa de interés en un cuarto de punto.  Esta situación de incertidumbre se reflejó en una baja en el mercado de valores (mayor venta que compra de bonos y acciones), la cual provocó una inesperada reducción de la tasa de interés de ¾ de punto en enero del 2008 con la expectativa de una reducción de medio punto adicional en la reunión oficial del  FED a finales de enero.    En condiciones relativamente normales la profunda disminución de la tasa de interés suscitaría un alza en el mercado de valores porque se facilitaría la concesión de crédito y la inyección de dinero en la economía. Sin embargo el mercado crediticio todavía está estancado y sigue afectando la fortaleza del sistema financiero, sin la cual los bancos pierden sus posibilidades de préstamo.  Existen además dos factores adicionales que empeoran la situación: la repercusión negativa de la baja en la bolsa de valores norteamericana  sobre los mercados internacionales de bolsa y la reducción de las ganancias de bancos e importantes corporaciones en los momentos actuales.

 

La permanencia o cierto agravamiento de los factores que dieron origen al descenso de la bolsa en el cuarto trimestre del 2007 y en las primeras semanas del 2008 así como el grado de incertidumbre sobre el efecto de la reducción consecutiva de las tasas de interés y la posible aparición de tendencias inflacionarias que pudieran frenar este proceso, permiten augurar un comportamiento fluctuante y una tendencia predominantemente descendente del mercado de valores norteamericano durante el 2008.

 

El déficit en la cuenta corriente del balance de pagos

 

El balance de pagos es un estado de cuenta que resume todas las transacciones externas de un país con el resto del mundo  durante un período, frecuentemente un año calendario.

 

El balance de pagos se compone de dos grandes secciones: la cuenta corriente para operaciones efectuadas durante el año (exportación e importación de mercancías y servicios, entrada y salida de ingresos por inversiones, así como de transferencias monetarias por otros conceptos) y la cuenta de capital que representa el balance de inversiones norteamericanas en el extranjero y de inversiones extranjeras en los Estados Unidos.

 

En el período[13] del 2001 al 2006 el  déficit en la cuenta corriente ha ascendido de $384 hasta $811 billones que representan respectivamente desde un 3.9 hasta un 7.1% del producto bruto interno, es decir que se ha prácticamente duplicado respecto al principal indicador económico.  El  componente fundamental de este déficit es el que tiene lugara en el balance comercial que ascendió de $429 hasta $838 billones en el mismo período. Por lo tanto, la principal causa del déficit en el balance de pagos es que los Estados Unidos importan mucho más de lo que exportan.  El carácter altamente consumidor del pueblo norteamericano, que también se manifiesta en el hecho de que el consumo personal representa como promedio el 70% del producto bruto interno desde el 2001 al 2006. Este indicador ha ido ascendiendo paulatinamente desde un 64% al inicio de los ochenta.

 

Las medidas recomendadas para resolver esta situación desfavorable es expandir las exportaciones y reducir las importaciones mediante la depreciación del dólar.  Un dólar depreciado abarata y hace más atractivas las exportaciones al tiempo que encarece y no estimula las exportaciones.  La reducción de la tasa de interés llevada a cabo por el FED coadyuva a reducir la demanda del dólar para inversiones extranjeros y simultáneamente estimula las inversiones en el mercado interno que son necesarias para salir de la recesión.

 

La tarea, sin embargo, es compleja por la larga tradición de consumo importado del pueblo norteamericano y la apertura al libre comercio que en los Estados Unidos se refuerza por la concertación de tratados de libre comercio con varios países en el continente americano.  Por otro lado, desde el 2002 el dólar se ha estado depreciando con respecto al euro, e incluso recientemente con respecto al dólar canadiense y, sin embargo, el déficit en el balance comercial se ha mantenido creciendo en términos absolutos y relativos respecto al producto bruto interno.

 

Además la ulterior depreciación del dólar afectaría las reservas internacionales que mantienen varios países y debilitaría el papel de los Estados Unidos como potencia mundial.

 

El autor opina que, aunque el balance en cuenta corriente podría mejorar si se incrementan las exportaciones, es poco probable que durante el 2008 pueda ocurrir un mejoramiento considerable de este indicador.

 

La depreciación del dólar

 

En el mercado mundial el dólar puede fluctuar con respecto a las restantes monedas convertibles y entonces puede depreciarse o apreciarse si su valor de intercambio decrece o aumenta con respecto a las contrapartes. Por ejemplo, en el año 2002 el euro tenía un valor de $0.86, mientras que a inicios del 2007 reporta un valor de $1.48.  En este caso se habla de una depreciación y no de una devaluación.  La depreciación es resultado del libre juego de la oferta y la demanda, mientras que la devaluación es una variación oficial (y por ende gubernamental) de la moneda de un país en términos de otras monedas.

 

Si la cotización del dólar sigue disminuyendo respecto a otras monedas fundamentales del comercio mundial se pueden confrontar las siguientes situaciones desfavorables para la economía norteamericana[14]:

·                    Dado que las reservas de dólares constituyen cerca del 70% de las reservas internacionales, su depreciación conlleva una enorme pérdida de capital en los bancos internacionales. Esta desfavorable situación puede provocar que los bancos centrales quieran reducir sus pérdidas y deshacerse de los dólares causando un incremento en la oferta de dólares y un consecuente gran descenso en el valor de la moneda.

·                    El déficit en la cuenta corriente es cubierto con compras extranjeras de activos en dólares, ya sea bonos, acciones o propiedades.  En la medida en que crezca la deuda externa de los Estados Unidos, mayor será el riesgo de que no pueda cumplir con sus obligaciones financieras.  Esta situación se agrava cuando la economía no está creciendo adecuadamente.

·                    La crisis crediticia ha afectado la reputación de los mercados de capital de los Estados Unidos.

·                    Los países petroleros del Golfo Pérsico están considerando abandonar la fijación en su paridad con el dólar, la cual les ha obligado a comprar dólares para prevenir que sus monedas nacionales se aprecien. Al propio tiempo la reducción de la tasa de interés en América les es trasladada por la fijación en la paridad y les dificulta luchar contra la inflación.  Estos países pudieran disminuir su demanda de dólares si la confianza en esta moneda se debilita aún más.

·                    Los gobiernos de Irán y Venezuela han planteado oficialmente la sustitución del dólar por el euro en las cotizaciones del petróleo. Si esta propuesta progresara, se infligiría un golpe considerable al papel del dólar como instrumento de cambio internacional.

 

Sin embargo, el papel del dólar como medio internacional de cambio es diferente de su papel como moneda de reserva. El dólar, al prevalecer en los grandes y líquidos mercados mundiales, cumple bien su función como medio de cambio, aunque esté fallando en su función de reserva.

 

El autor opina que pudiera haber más de una moneda como medio principal de cambio en el mercado mundial, en cuyo caso el euro podría compartir esa función con el dólar.  Cuando en 1999 se creó el euro, las monedas sustituidas (el marco alemán, el franco francés y la lira italiana) representaban menos del 20% de las reservas oficiales mundiales. Actualmente sus reservas se han incrementado hasta el 25%.

 

Respecto a la caída del dólar resulta necesario analizar sus causas,[15]  las cuales se analizan a continuación:

 

·                    En primer lugar, el empeoramiento de la situación económica norteamericana desde el inicio de la presidencia del Sr. Bush hasta el momento actual, según se aprecia claramente de los datos siguientes: 1)  a partir del segundo semestre del 2007  el desempleo – que era del 4% a finales del 2006 - aumentó hasta un 5%; 2) la tasa real de crecimiento del consumo desde el 2000 se ha estado situando por encima de la tasa rea del producto bruto interno real y ha alcanzado una diferencia superior al 0.6% [16] a principios del 2008,  al tiempo que  la deuda real del consumidor aumentaba de un 4.5% en el 2000 hasta un 7% en la actualidad;  el superávit que recibió la actual administración [que representaba el 2% del producto bruto interno (PBI)] se ha convertido en un déficit a partir del 2002 llegando hasta cerca de un 4% del PBI en 2003 y 2004 como resultado de los enormes gastos de la guerra en Irak y las reducciones en las tasas de impuestos a las clases adineradas. Los costos acumulados hasta el momento de la guerra en Iraq hasta el momento ascienden por lo menos a $3,000 billones de dólares[17]. La justificación para este enorme gasto fue la alegada tenencia de armas nucleares por parte de Saddam Hussein, que fue negada por la historia, y que no ha servido para combatir al terrorismo ni para aprender a Osama Bin Laden. Es incalculable el beneficio que ese dinero hubiera traído al país de haberse invertido en educación e infraestructura.

·                    La postura intransigente del gobierno norteamericano ante la guerra de Irak, que contó con muy poco respaldo internacional, ha repercutido negativamente sobre la imagen de los Estados Unidos en el mundo y traído dificultades comerciales a las firmas norteamericanas en el extranjero.  La merma  en el volumen de transacciones en dólares, reducen su demanda internacional y por ende su valor.

·                    Divergencia cíclica entre la economía americana y la del resto del mundo. Mientras que el FED ha estado reduciendo la tasa de interés para estimular la oferta monetaria y la economía, los demás países líderes económicos mundiales no lo han hecho.  La menor tasa de interés en América, necesariamente reduce su cotización.

·                    La crisis crediticia se ha concentrado en activos en dólares y América está dejando de ser un lugar ideal para conservar el dinero. Los flujos de capital neto se han reducido grandemente desde que comenzó el problema con el crédito. Por lo tanto, la demanda por el dólar ha disminuido por este motivo.

·                    Algunos países petroleros del Golfo Pérsico, como se ha planteado anteriormente, podrían modificar la fijación de su moneda con el dólar. Las expectativas de que el euro pudiera sustituir al dólar de por sí constituyen un factor que disminuye la demanda del dólar.

 

La solución podría radicar dentro del país mediante una intervención gubernamental para reducir el déficit en la cuenta corriente y, por parte del FED, detener la reducción de la tasa de interés. Externamente, los países que han fijado su moneda en la paridad con el dólar, podrían tener otra moneda en sus reservas sin que necesariamente agoten sus reservas de dólares, lo cual implicaría altos costos para todas las partes incluyéndolos a ellos mismos.

 

Existen aspectos favorables para que el dólar se mantenga como medio principal de intercambio internacional, a pesar de la depreciación del dólar. Habría un inconveniente para los bancos en transferir sus reservas de dólares en euros, por cuanto: 

 

a)                  al resultar el euro más caro que el dólar, los bancos no estarían muy dispuestos a cambiar la moneda en sus reservas;

b)                 no parece probable que Japón comience a vender sus enormes reservas de dólares, sino que por el contrario podría intervenir para prevenir que el dólar caiga frente al yen;

c)                  por razones similares China se auto infringiría una pérdida al vender su enorme existencia de dólares.

d)                 el euro se apreciaría aún más frente al dólar, la demanda del euro y consecuentemente la tasa de interés aumentarían, se afectaría su balance comercial y podría frenarse el desarrollo económico de Europa ya sea con una inflación o con una recesión causada por el freno a las inversiones.

e)                  La reducción de la existencia de dólares en los bancos mundiales repercutiría desfavorablemente sobre la depreciación del dólar, prevendría al FED reducir las tasas de interés, aumentaría el peligro de inflación y sumiría a los Estados Unidos en una profunda recesión o depresión, que – dada la dependencia mundial respecto al dólar – afectaría considerablemente a la economía mundial, a pesar de la independencia relativa de las economías emergentes.

 

Puesto que los Estados Unidos es aún la mayor potencia económica mundial, existe la posibilidad de una mejoría en la economía americana, que pueda hacer subir la demanda del dólar y por ende su valor.

 

Recientemente el gobierno está propiciando una política fiscal expansiva con reembolsos a la población que, de ser aprobados por las dos cámaras, podrían reanimar el nivel de consumo a partir del mes de abril, además de reducciones de impuestos para estimular al sector empresarial.

 

 Por su parte el Banco Federal de la Reserva ha continuado reduciendo las tasas de interés y, aunque esta política puede limitar la lucha contra un proceso inflacionario (que se encuentra latente o incipiente ante el alto precio del petróleo y de los alimentos) de momento ha provocado una reacción positiva en la bolsa de valores.  Las sucesivas reducciones en la tasa de interés ya la han situado a nivel del 3%.  La del 30 de enero ha posibilitado a los bancos a rebajar la tasa de interés “prima” (que es la cotizada a sus mejores clientes) de un 6.5% a un 6%, que es el nivel más bajo de este indicador desde la primavera del 2005. 

 

Se espera que los reembolsos a la población y a los impuestos surtan efecto a partir de abril y puedan reanimar la economía hasta finales de año, donde las reducciones de impuestos puedan materializar su efecto sobre el sector industrial con un posible aumento del empleo. La inflación, sin embargo, se puede presentar si los precios del petróleo y de los alimentos continúan su tendencia creciente, en cuyo caso sería conveniente aumentar la tasa de interés.

 

Existe otro aspecto positivo al final de este año: la expectativa sobre la elección de un nuevo presidente que ponga fin a la guerra en Irak, dirija su atención a reparar sus secuelas negativas en lo económico, lo político y lo social y concentre sus esfuerzos en resolver los problemas económicos internos así como que permita a esta gran nación recuperar prestigio y confianza internacional.   El carácter democrático de los Estados Unidos y su constitución que impiden la reelección presidencial añaden expectativas de progreso a este país.

 

En el caso en que en realidad se llegara a producir una recesión en los Estados Unidos, ¿habría alguna repercusión negativa sobre la economía cubana?  A este tópico se dedicará la segunda parte de este trabajo.


 

[1] The oil price. Peak nationalism, Revista The Economist, 5 de enero del 2008, página 10

[2] Big oil. Over a barrel, Revista The Economist, 10 de noviembre del 2007, página 80

[3] Oil. Super spiked, Revista The Economist, 3 de noviembre del 2007, página 88

[4] OPEC. Sheikh up, Revista The Economist, 5 de septiembre del 2007, página 16

[5] Antonio Morales-Pita. “La Tasa de Interés y la Economía”  Periódico La Raza,  30 de noviembre y 14 de diciembre del 2007,  página 11.

[6] “Scattering cash”, Revista The Economist, 24 de enero del 208,

[7] Vinnee Tong, AP  Business Writer “Home prices: steepest drop in 20 years”

[8] “A long slog”,  revista The Economist, 12 de enero del 2008, página 13

[9] The markets.  It is rough out there, Revista The Economist, 24 de enero del 2008

[10] Ann Arbor, Michigan “Baby boom and bust. American house prices”, revista The Economist, 19 de enero del 2008, pag. 85

[11] Shuttearstock “Scattering cash. A deal is struck, it seems, on a stimulus package for America’s economy”,  revista The Economist del 24 de enero del 2008.

[12] “A wild ride” “There will be odd rallies, but fear will continue to stalk the financial markets”,  revista The Economist, 24 de enero del 2008.

[13] U.S. Department of Commerce, Bureau of Economic Analysis,www.bea.gov

[14] “The falling dollar.  Losing faith in the greenback”,  revista The Economist, 29 de noviembre del 2008

[15] “The panic about the dollar”, revista The Ecconomist, November 29, 2007

[16] Desde 198I hasta finales del siglo las tasas da crecimiento del consumo real y el producto bruto interno real eran similares con la excepción del 1991 en que el consumo excedió al producto en 0.4% aproximadamente. A partir del inicio de la administración actual se registró una tendencia creciente de la diferencia alcanzando el máximo de 0.6%. Desde el 2006 ambas tasas de crecimiento comienzan a descender. Estos datos fueron tomados del reporte especial “How real was the prosperity?” de Michael Mandel, Revista Business Week, edición del 4 de febrero del 2008, página 24.

[17] Joseph Stiglitz, “The Economic Consequences of Mr. Bush”. Diciembre del 2007, www.vanityfair.com