Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

                                                      Dr. Antonio Morales-Pita, Chicago

ComentARIOS SOBRE EL LIBRO Cuba: What Everyone Needs to Know, DE LA DRA. Julia E. Sweig

 

Dr. Antonio E. Morales-Pita

 

Versión en español del informe discutido en DePaul University, Chicago, Illinois, el 27 de Octubre de 2009, con la Dra. Julia Sweig, cuando presentó su libro “Cuba: What Everyone Needs to Know”, publicado en Julio 2009 por Oxford University Press.

 

En el libro de referencia, la Dra. Sweig se da a la tarea de responder 126 preguntas complejas sobre Cuba que comprendían un largo período desde el comienzo del siglo veinte hasta la actualidad, con énfasis en la época del régimen de los Castro y en las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.

 

Esta es una tarea enorme aún para científicos cubanos que han vivido en Cuba al menos durante treinta años después del 1959, y que estén íntimamente conectados con su país de origen si tuvieron que emigrar, y preferiblemente que sean especialistas en historia de Cuba y en política económica internacional. La tarea se hace aún más compleja si se recuerda que la información oficial del gobierno de Cuba es escasa y frecuentemente manipulada. Como si todo esto fuera poco, existen diferentes interpretaciones de idénticos hechos históricos entre los cubanos que residan dentro y fuera de la Isla.

 

Por lo tanto, admiro el esfuerzo y la dedicación de la Dra. Sweig, primeramente al formularse preguntas de tamaña dificultad; y, en segundo lugar, en responderlas sobre la base de su limitada experiencia de vida en Cuba, complementada por la literatura consultada.  Reitero que la Dra. Sweig ha mostrado una profunda dedicación como científica al haberse adjudicado esta compleja tarea.  Yo la felicito.

 

Sobre la base de ser un científico cubano, que creyó en la revolución cubana durante treinta y dos años, que estuvo directamente involucrado en la planificación de la zafra azucarera durante veinticinco años, que perteneció a la primera generación de economistas marxistas cubanos y que tuvo que emigrar porque – a pesar de sus doctorados en economía concluidos en la antigua Unión Soviética – no pudo ser útil a su país por no permitírselo el régimen y en particular el propio Fidel Castro, y con profundo respeto por la autora del libro anteriormente referido, me gustaría comentar algunas de las cuestiones planteadas en el libro que captaron mi atención.

 

·        En la introducción del libro se plantea el párrafo siguiente, cuyos subrayados han sido hechos por mí:

 

Pero en esta visita, yo vi y sentí que Cuba es un país que se mueve hacia adelante. Y hay que darle el crédito a Fidel Castro porque, aunque su personalidad ha dominado la revolución y todo en Cuba, lo que también ha resultado evidente de esta visita es que él ha puesto en su lugar a un gobierno y a un estado institucionalizados, los cuales – aunque ineficientes y carentes de transparencia – puede funcionar y funciona sin él”.

 

Después del 1959, Cuba nunca se ha podido mover hacia adelante sin el apoyo de la antigua Unión Soviética, Venezuela, o algún otro país. Es un hecho incontrovertible que, como resultado de la ineficiencia económica del régimen, Cuba ha pasado de ser el primer exportador de azúcar de caña en el mundo a ser un país importador de azúcar.

 

Parecería como si el concepto de que el gobierno cubano funcione no se correspondiese o no estuviese relacionado con la obtención de resultados negativos tangibles, tales como la ruina de la industria azucarera, de la agricultura, de la ganadería vacuna, y el haber mantenido al país bajo un régimen de racionamiento general de productos durante casi cincuenta años. ¿Un gobierno que funcione necesita reprimir cualquier opinión que difiera de las proclamas políticas, o reprimir a prestigiosos científicos cubanos que estaban proponiendo soluciones que diferían de las orientaciones arbitrarias y a veces hasta caprichosas de los líderes del gobierno cubano?

 

Se puede considerar como una contradicción el siguiente planteamiento formulado en la página xviii por la Dra. Sweig:

 

Hay algunas cosas que han cambiado muy poco: Los cubanos todavía sufren un sistema monetario y un mercado negro descabellados, una burocracia que se inmiscuye en todo, y un estado que se encuentra donde quiera. Casi todo el mundo invierte un buen número de horas que pudieran ser productivas, simplemente esquivando las estructuras formales de la economía estatal para resolver sus necesidades diarias elementales.  La población cubana se mantiene saludable y bien educada pero enfrenta una enorme escasez de trabajos productivos, una prensa controlada por el gobierno y un sistema político opaco con un solo partido”.   

 

Las percepciones del Profesor Emérito cubano, el Dr. Carmelo Mesa-Lago [“La Economía Cubana en una Encrucijada”, publicada el 30 de junio del 2008 en el Think Tank de Cubanalisis.com], así como de periodistas y economistas independientes dentro de la Isla como Oscar Espinosa Chepe o de académicos que escriben en el Think Tank de Cubanálisis, conducen a diferentes conclusiones sobre el funcionamiento de la economía cubana.

 

·  En la página 44 que se refiere a la pregunta:  ¿En definitiva, el comunismo conduce a la falta de democracia?, la autora plantea que:

 

Fidel había prometido celebrar elecciones dentro de dos años después del triunfo de la revolución argumentando que un proceso electoral inmediato carecería de sentido por cuanto era aparente el apoyo abrumador que existía por el proceso revolucionario”. Un poco más adelante en la página 45 se escribe que: “La disidencia era tolerada solamente de forma limitada y solamente dentro de los confines de instituciones aprobadas oficialmente”.

 

En realidad no queda claro si los planteamientos anteriores implican que la respuesta de la Dra. Sweig a su propia pregunta es que en Cuba no hay democracia. La respuesta a esta importante pregunta no es transparente. En mi opinión, hubiera sido más preciso haber explicado por qué Fidel Castro no celebró las prometidas elecciones, pero no hay mención ulterior sobre este punto.

 

·  En la página 130 se encuentra la siguiente pregunta ¿Por qué el régimen no se ha caído? La Dra. Sweig plantea que:

 

Fue a través de su presencia omnipresente [la de Fidel Castro] que muchos cubanos (aún cuando algunos de sus vecinos se habían vuelto apáticos o abandonado el país definitivamente) continuaron viendo a la revolución como un conjunto de ideales con los cuales ellos estaban identificados”.

 

Esta es una pregunta relevante y pertinente por cuanto durante las primeras décadas posteriores al 1959 yo fui testigo de que el pueblo cubano sentía admiración y respeto por Fidel Castro. Sin embargo, yo también fui testigo de que ya en la década de los ochenta y especialmente después de la caída de la Unión Soviética, el sentimiento del pueblo cubano por Fidel Castro no era apoyo, sino temor, debido al reforzamiento de la represión como la misma Dra. Sweig menciona en varias ocasiones en su libro.

 

Uno de los columnistas más ampliamente leídos en el idioma español es el periodista cubano Carlos Alberto Montaner, quien en su reciente trabajo titulado “Cincuenta años de revolución cubana” plantea claramente que “el régimen no se ha caído porque tanto Fidel como Raúl Castro no han perdido la más mínima oportunidad para que pueda existir discrepancia organizada en ninguna esfera del país. Ningún dirigente oficial cubano puede expresar una opinión diferente de las versiones oficiales sin ser removido de su cargo, y en el mejor de los casos condenado al ostracismo. El partido, el aparato administrativo, los militares y la policía, la prensa, y  el poder judicial, se encuentran todos bajo el control absoluto de los hermanos Castro”.

 

Dada la importancia de esta pregunta, hubiera sido útil haber citado la fuente específica relacionada con la oración “muchos cubanos continúan viendo a la revolución como un conjunto de ideales.” Si la susodicha oración expresa la opinión de la autora, hubiera sido conveniente explicar cómo se pudo arribar a esta conclusión.

 

·  En la página 142 ¿Cual fue la causa de la crisis de los balseros en el 1994? la Dra. Sweig escribe:

 

Desde el 1980 cuando tuvo lugar la crisis de los balseros en el Mariel no se había observado un nivel tan alto de descontento popular. Aquel mes de julio, un grupo de cubanos lograron abordar una barcaza hasta alejarse siete millas de la bahía de La Habana. En lugar de evitar la salida de la barcaza y arrestar a sus ocupantes, la guardia costera cubana los persiguió, utilizó mangueras de apagar fuegos de alta presión contra sus ocupantes logrando hundir la embarcación y quitarles la vida a las 41 personas que estaban a bordo”.  

 

La Dra. no menciona en el libro que entre los muertos había niños y mujeres.

 

 

·  Más adelante en la misma página ella se refiere al “Maleconazo” de esta forma:

 

Pero este hecho ofreció una prueba palpable de la ira y la frustración imperantes en Cuba en aquellos momentos. Claramente el gobierno necesitaba una válvula de escape para que saliera el vapor”.  La innovación y la desesperación caracterizaron ese día. Primero en botes, y después en una amplia variedad de vehículos flotantes hechos de tubos, madera e incluso remanentes de carros abandonados, números crecientes de balseros cubanos comenzaron a salir hacia la Florida, eventualmente por millares”.

 

En mi opinión las palabras de la Dra. Sweig en este punto pudieron haber sido complementadas concluyendo que la razón de la crisis fue la desesperación del pueblo cubano que no podía seguir suportando el modo de vida comunista, y aceptó la posibilidad de morir en el mar tratando de alcanzar la libertad antes de continuar viviendo bajo el régimen de Castro.

 

·        En la página 149 que contiene la pregunta ¿Que tal la situación de los derechos humanos en general durante este período?  la Dra. Sweig escribe:

 

El gobierno cubano ha ofrecido una variedad de respuestas a la presión externa y al apoyo extranjero a las actividades opositoras al regimen. A veces, el régimen se ha infiltrado en las filas de los grupos disidentes; en otras ocasiones las autoridades simplemente las han ignorado.  Otras tácticas son ataques públicos (realizados por individuos organizados por el gobierno y que se conocen como actos de repudio) así como también otras formas más sutiles de acoso, como penetrar espías dentro de los grupos disidentes, dentro de los miembros de las familias y sobre otras personas que supuestamente hayan recibido ayuda de un gobierno extranjero o del exilio cubano. Asimismo tampoco han desaparecido los arrestos masivos y encarcelamientos a la antigua aunque menos frecuentemente que en los primeros años de la revolución.  En el mes de marzo del 2003, por ejemplo un grupo de activistas de derechos humanos recibieron uno de los golpes más significativos desde el fin de la Guerra Fría cuando las autoridades arrestaron a 75 periodistas independientes, organizadores en defensa de la democracia y otros disidentes.  En lo que fue llamado la “primavera negra” los oficiales cubanos persiguieron a esos que supuestamente habían colaborado con, o recibido fondos del gobierno de, los Estados Unidos, de los grupos de los cubano-americanos y/o organizaciones internacionales que claman por más democracia y derechos humanos. Desde aquellos momentos no ha tenido lugar otra acción de proporciones similares”.

 

Como  punto final en la respuesta a esta pregunta, y como consecuencia de la información contenida en la propia obra, hubiera sido conveniente concluir que de hecho los derechos humanos no son respetados en Cuba, ni siquiera los de las mundialmente famosas Damas de Blanco, cuyos esposos o familiares cercanos fueron enviados a la cárcel durante la campaña de la “primavera negra”. En las publicaciones electrónicas www.cubanet.org y www.cubanalisis.com se puede encontrar pruebas explícitas y contundentes de la sistemática violación de los derechos humanos en Cuba.

 

Libros y artículos escritos por científicos extranjeros sobre Cuba, como el que he estado comentando en este trabajo, sugieren la conveniencia de establecer colaboración conjunta con científicos cubanos que han vivido de primera mano la realidad de la revolución cubana para tratar de desenredar la madeja del llamado “socialismo cubano”. Personalmente aceptaría la oportunidad de escribir artículos conjuntos con la Dra. Sweig sobre la experiencia cubana y su repercusión en la América Latina.