Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

Marcharse de Cuba a EEUU mientras aún se puede: miles de cubanos, en ruta

 

Casi 2.000 cubanos permanecen atrapados en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua, desde donde tratan de llegar a EEUU. En Cuba, muchos sienten que es "ahora o nunca"

 

Grettel Reinoso, El Confidencia, España

 

“¿Dónde están los derechos humanos? ¿Por qué este maltrato? Somos seres humanos, no somos animales. Simplemente lo que pedimos es pasar”, grita desesperado un joven mientras a su alrededor proliferan los gases lacrimógenos y las balas de goma. Es parte del grupo de casi 2.000 cubanos que, atascados en la frontera norte de Costa Rica, esperan que Nicaragua les dé paso para continuar su ruta hacia Norteamérica, tras haber conseguido un salvoconducto humanitario de las autoridades costarricenses. Entre ellos se encuentran mujeres embarazadas, ancianos y niños. Managua, sin embargo, se mantiene firme.

 

Las imágenes difundidas por internet son bastante dramáticas y han movilizado a la comunidad cubana dentro y fuera de la isla, en apoyo a sus compatriotas. Los 'hashtags' #soncubanos o #QuePasenLosCubanos se han vuelto tendencia entre las comunidades latinas, en especial de los países implicados, y hay quien ha puesto incluso un filtro de bandera cubana en su foto de perfil de Facebook. Pero el tema continúa sin solución y ha desatado una verdadera crisis en la región.

 

Una situación que, además, pone de manifiesto cierta paradoja: ante el temor de que el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, que tantas esperanzas despierta en el resto del mundo, suponga la revocación de los privilegios de inmigración de los que ahora disfrutan los ciudadanos de la isla, son miles los cubanos que se han puesto en camino hacia EEUU en los últimos meses.

 

Susana Sánchez llegó a territorio norteamericano hace tres días. El nombre es ficticio: prefiere no identificarse puesto que muchos amigos todavía no saben que se ha marchado y quiere decírselo en persona. “Vivía en Ecuador desde hace un año y medio, pero nunca pude trabajar como profesional en mi ramo. Al comenzar la crisis con el precio del petróleo, la situación se fue agravando en el país y todos los productos se encarecieron, incluso los de primera necesidad. Además, la política de Correa es un poco inestable y cambiante de acuerdo a las coyunturas momentáneas”, indica.

 

La Ley de Ajuste Cubano, vigente desde 1966, permite la entrada “bajo palabra” de todo ciudadano que llegue irregularmente a territorio estadounidense “En Ecuador existe una cierta xenofobia hacia los cubanos, sean profesionales o no, y esto obstruye mucho el acceso a buenas plazas laborales. Sumando esto al restablecimiento de relaciones entre Estados Unidos y Cuba, y una posible eliminación del trato preferencial a los cubanos, la decisión estaba prácticamente tomada”, dice Susana. “Solo quedaba armarse de valor, pues la trayectoria es complicada”, comenta a El Confidencial.

 

El 'trato preferencial' al que se refiere es la llamada Ley de Ajuste Cubano, aprobada en 1966 en plena Guerra Fría con el objetivo de fomentar la migración y demostrar internacionalmente el fracaso del sistema cubano. Esta normativa permite la entrada bajo palabra ('parole') de los cubanos a territorio estadounidense, donde reciben de forma automática un permiso de trabajo y ayudas económicas, y pueden solicitar la residencia permanente tras un año y un día de permanecer en suelo norteamericano.

 

Desde 1995 se aplica también la política 'Pies secos­ pies mojados', bajo el mandato del presidente Clinton, por la que se acepta la entrada al país de todos los cubanos que logran poner pie en tierra norteamericana. En cambio, aquellos que son interceptados en el mar por los guardacostas estadounidenses son devueltos a Cuba, o en casos excepcionales en que se acepta una apelación de asilo, enviados a teceros países en calidad de refugiados.

 

Matar por un pasaporte cubano

 

El Gobierno cubano condena estas medidas, y alude a que su carácter exclusivo y preferencial ­no son aplicables a ciudadanos de ningún otro país del mundo­ estimula la salida ilegal del país, ya que al mismo tiempo el Gobierno norteamericano niega a los cubanos una gran cantidad de visados, que permitirían una emigración legal y segura. En Centroamérica, en las rutas clandestinas de migración, un documento de identificación cubano es un objeto tan preciado que se llega a asesinar por él.

 

“Decidí irme de Cuba porque después de estudiar y trabajar no podía mantenerme con mi salario, ni para vivir una semana solos mi hijo y yo. No tenía calidad de vida, y sobre todo quería ser libre, tener un documento para ir donde me diera la gana y librarme de tener que vivir con la doble moral que se vive en Cuba”, relata Indira Romero, actriz de profesión. “Cuba se convirtió para mí en una cárcel donde yo no hacía más que soñar con volar y partir. Me fui por mi hijo, por su futuro, para que no fuera como el mío”, dice.

 

Con 30 años, Indira se fue a los Estados Unidos vía México, adonde pudo llegar de manera legal, invitada a un evento en 2013. “Tuve la suerte, que no tienen muchos cubanos, de entrar a México de forma legal. Pude sacar pasaje por avión y conocía las tarifas de los policías mexicanos”, relata. Hizo el viaje con su pareja y una amiga, “en un día, de Tepatiplán a Guadalajara, y de Guadalajara a Reynosa”. En ese aeropuerto tuvieron que pagar un soborno inesperado a un policía mexicano que se negaba a dejarles pasar. Después, un taxi, 100 dólares por cabeza, hasta la frontera estadounidense. Una vez allí, se limitó a cruzar la frontera y acogerse a la Ley de Ajuste Cubano.

 

México es una de las principales rutas migratorias terrestres a los EEUU. La otra es desde Canadá.

 

México es, de hecho, una de las principales rutas migratorias a los EEUU, por lo que las autoridades mexicanas han endurecido las políticas de concesión de visados a los ciudadanos cubanos. El pasado 8 de noviembre, el presidente Raúl Castro se reunió con su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto, para firmar un acuerdo migratorio que también disparó las alarmas. Si bien nadie sabe en qué consiste, el jefe de Estado mexicano declaró que su objetivo es garantizar el flujo “legal, seguro y ordenado” de personas entre ambos países.

 

El otro punto de acceso terrestre es Canadá, desde donde muchos migrantes ilegales entran en el norte de Estados Unidos por caminos rurales no vigilados. Ya en territorio estadounidense, los cubanos tan solo deben presentarse en una comisaría de policía y declarar su situación.

 

“Cuando crucé la frontera, escuché el horror de los cubanos que pasan más de 40 días atravesando países desde Ecuador hasta los Estados Unidos, sin dinero, sin comida, y muchos golpeados”, dice Indira. “Recuerdo uno que estuvo en dos tiroteos y lo asaltaron, le quitaron documentos y el dinero. Al hijo de una amiga lo secuestraron y ella tuvo que pagar 3.000 dólares. Tuvo suerte. Definitivamente, los cubanos ahora tienen pánico a que la ley desaparezca, porque les será mucho más difícil ingresar a los Estados Unidos”, comenta.

 

Regularizaciones en 24 horas

 

El periplo de Susana fue atípico. Su pareja había hecho el viaje antes, a través de Colombia, pero a ella le asustaba emplear esa ruta. No obstante, descubrió que los residentes en Ecuador podían optar a un visado turístico en Nicaragua. Como ella tenía trabajo estable en el país, y tras largos interrogatorios, el consulado nicaragüense en Quito decidió concederle el permiso de viaje. “De ahí pude seguir hacia Honduras, donde me entregué a las autoridades para solicitar un salvoconducto”, cuenta. A partir de ahí, muchas horas de autobús hacia el norte, un cruce nocturno en balsa del río que separa Guatemala y México, y una vez allí, una visita al puesto de emigración en Tapachula para regularizar su situación en el país.

 

El resto consistió meramente en llegar a la frontera estadounidense por sus propios medios. Susana voló hasta Tijuana. “Emigración revisó todos mis papeles, me dio salida y de ahí salí hacia la frontera por un camino tranquilo y lleno de personas”, explica. “Me habían recomendado ese paso fronterizo ya que no es muy común que los cubanos pasen por ahí”, cuenta, lo que reduce las posibilidades de ser asaltado. “Al llegar a la frontera me entregué y estuve unas ocho horas esperando mi proceso. Cerca de las dos y media de la madrugada del siguiente día, ya tenia mi ‘parole’ norteamericano”.

 

Las nuevas reformas que está llevando a cabo el Gobierno cubano, apoyadas y propuestas por el pueblo en la consulta popular que dictara los llamados 'lineamientos', no parecen ir lo suficientemente rápido y muchos jóvenes cubanos empiezan a perder la paciencia, viendo que se les va la vida en el proceso. Es el caso de un matrimonio de profesionales, conocidos de la autora de este reportaje ­cuyos nombres preferimos obviar­, que llevan meses preparando trámites y recaudando el dinero necesario, que es bastante, para cumplir con todos los requerimientos que pide el Gobierno de Canadá en su programa de visados permanentes a profesionales que quieran vivir y trabajar en ese país.

 

Mientras cuentan sus días en Cuba, estudian inglés y francés, pasan cursos para enriquecer su currículo, y tratan de vender su casa. En Canadá los espera parte de su familia. Tienen la entrevista a finales de este año en la embajada canadiense, y confían en reunir los puntos necesarios para ser aprobados.

 

Canadá escoge a sus inmigrantes de acuerdo a sus competencias, cualificación, experiencia laboral, estabilidad o por reunificación familiar. Esta vía para salir de Cuba está siendo utilizada por muchos jóvenes profesionales cubanos, especialmente parejas casadas que tengan un respaldo económico para cumplir con los requisitos. Según datos del Gobierno de Canadá, entre 2005 y 2014 la cifra de cubanos que han recibido residencia permanente en ese país ronda las 12.000 personas.

 

Pero esta ruta sigue siendo un lujo que muchos cubanos no pueden permitirse. Además, la mayoría de los migrantes cubanos prefiere ir a los Estados Unidos, sobre todo a Florida, donde están sus familiares o amigos. Aunque muchos esperan sus visados, las trabas del proceso legal y su duración, además de las prebendas para con los cubanos, hacen que la opción de llegar a Estados Unidos de forma ilegal, y por tierra, haya cobrado auge en los últimos años y no parezca tan descabellada. El hecho de que desde principios de 2013 los cubanos ya no necesiten permiso de salida para abandonar la isla ha facilitado la cuestión.

 

Crisis entre estados

 

Pero una cosa es salir y otra es entrar a otros países, como ha descubierto el grupo de casi 2.000 cubanos bloqueado frente a Nicaragua. Mientras estos emigrantes pernoctan en condiciones precarias junto a las oficinas fronterizas de Costa Rica, o en albergues que han dispuesto las autoridades de ese país en la zona, las dos naciones centroamericanas se encaran en un conflicto político, que aunque tiene raíces históricas, vuelve a aflorar acerca de quién tiene la responsabilidad ante tal situación.

 

El Gobierno de Nicaragua ha llevado el tema este martes ante la Comisión de Seguridad del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), y el de Costa Rica podría hacerlo ante la Organización de Estados Americanos (OEA). El paso fronterizo se encuentra obstaculizado para vehículos, con lo cual el transporte internacional de carga y pasajeros se está viendo afectado, en parte, según medios locales, por la presencia de grupos de cubanos que bloquean las carreteras como medida de presión ante el Gobierno nicaragüense. Los propios emigrantes, sin embargo, lo han desmentido en algunos vídeos compartidos en las redes sociales.

 

En su cuenta de Facebook, el presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, ha declarado que el drama de los cubanos que marchan rumbo a Estados Unidos es humanitario, y por lo tanto la respuesta de su país también debe serlo. Es por ello que ha reafirmado su política de fronteras abiertas ante la oleada de cubanos que sigue llegando. Mientras la crisis migratoria se convierte en crisis política y diplomática, el paso a Costa Rica por Canoas, en la frontera con Panamá, permanece abierto, y entre el domingo y el mediodía del martes ingresaron a ese país otros 350 cubanos, que se suman a los casi 2.000 varados en la localidad de Peñas Blancas.

 

Las autoridades costarricenses hablan de poner un barco para que los cubanos no tengan que pasar por Nicaragua, pero esto viola la legislación de EEUU

 

La situación se sigue complicando para Costa Rica, pues alrededor de una docena de cubanos desesperanzados han solicitado asilo en ese país, cifra que podría aumentar mientras pasen los días y no se resuelva la cuestión. Se ha hablado de la voluntad de las autoridades 'ticas' de poner un barco para transportar a los cubanos a su destino final sin tener que pasar por suelo nicaragüense, si bien esta medida es bastante polémica por motivos políticos, empezando por el hecho de que contradice la propia legislación migratoria de los Estados Unidos.

 

Ante semejante crisis, el gran ausente es el Gobierno cubano, que se limitó a sacar una nota oficial en nombre del Ministerio de Relaciones Exteriores en la que declara: “Estas personas han salido de Cuba de manera legal hacia diferentes países de América Latina, cumpliendo todos los requisitos establecidos por las regulaciones migratorias cubanas. En el intento de llegar a territorio de los Estados Unidos se han convertido en víctimas de traficantes y de bandas delincuenciales, que de manera inescrupulosa lucran a partir del control del paso de estas personas por Sudamérica, Centroamérica y México”. Las autoridades cubanas, según el comunicado, se han mantenido “en permanente contacto con los gobiernos de los países implicados, con el objetivo de encontrar una solución rápida y adecuada, que tome en consideración el bienestar de los ciudadanos cubanos”.

 

El Gobierno de la isla anuncia también que aquellos cubanos que salieron de Cuba de manera legal y cumplen con las regulaciones migratorias vigentes pueden regresar al país si así lo desean. Pero a través de las redes sociales muchos cubanos clasifican de inútil o retórica dicha declaración, que nombra a los Estados Unidos y sus políticas de 'pies secos pies mojados', la Ley de Ajuste Cubano y el 'Programa de ‘Parole’ para profesionales médicos cubanos' como únicos culpables, por fomentar la emigración ilegal.

 

“Yo nunca arriesgaría mi vida por mejorar la que tengo, pero si mucha gente se ha tirado al mar, ¿por qué temer a cruzar disímiles fronteras? El resultado final de llegar aquí es que ves un país nuevo, que te da muchísimas oportunidades”, dice Indira. “Salí de un lugar donde me sentía enclaustrada, como se sienten los cubanos que ven que se les va el tiempo. Vale la pena luchar. No veo un triunfo en quedarse en Cuba. No me quisiera ver entre los que se quedaron esperando otros 100 años de Revolución. Para mí 30 fueron suficientes”.