Dr. Manuel García Díaz, España

 

 

Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

Cubanálisis-El Think-Tank se honra en dar la bienvenida en nuestras páginas al Dr. en Ciencias Económicas Manuel García Díaz, economista cubano asilado en España. "Manolo" García fue profesor en la Universidad de La Habana 1962-1968 y 1986-1991,  y en la de Granada (España) 1991-2010. Estuvo profundamente involucrado en la elaboración de los documentos económicos del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba (1975), y entre 1976 y 1986 fue Vicepresidente de la Junta Central de Planificación (JUCEPLAN) en Cuba. Cuando Fidel Castro desató la locura del "Proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas", fue acusado por un empecinado y furioso Fidel Castro de formar parte de  “…un grupo de tecnócratas, enemigos personales míos, que hundieron al país y no se pegan un tiro”. En este excepcional trabajo que publicamos hoy en exclusiva nos presenta un riguroso análisis de los llamados "Lineamientos" aprobados en el Sexto Congreso del PCC y nos demuestra fehacientemente "a donde nos llevan".

¡Bienvenido a Cubanálisis, Manolo García!

 

Séptimo Congreso del Partido Comunista Cubano. ¿A dónde nos llevan?

La actualización del modelo; desde las posiciones de Marx.

 

A Mansilla, que también fue mi profesor

 

El documento del VI congreso del PCC aprobando la actualización del “modelo cubano” poco dice sobre sus objetivos.

 

Afirman los que dirigen su implantación que sus bases son las posiciones teóricas de Marx, Engels y Lenin.

 

Ser conocedor del “lenguaje utilizado por los marxistas, me da la posibilidad de interpretar correctamente sus pronunciamientos teóricos y sus experiencias prácticas. Desde las posiciones teóricas y con el instrumental analítico utilizado en “El Capital” he examinado la “actualización”. He encontrado evidencias de los objetivos que se quieren alcanzar.  En este escrito se exponen los resultados.

 

Comencemos con el documento “Lineamientos de la política económica y social del partido y la revolución”.

 

LA INFORMACIÓN: PRIMERAS IMPRESIONES

 

Es el documento más importante del VI Congreso. Sometido a consulta con la ciudadanía. En él se detallan las medidas a implantar, pero hay pocos o indicio alguno de los objetivos que se pretenden alcanzar y muy pocas informaciones concretas de las medidas y objetivos.

 

Lo más concreto es la declaración categórica: se puede cambiar todo, con un único límite “la empresa estatal”. Complementada con la declaración de que todo lo que se cambie tendrá que crear condiciones que mejoren o faciliten el funcionamiento de la empresa estatal.

 

La información disponible indica que la empresa estatal será nuestra “estrella polar”.

 

Los “Lineamientos…” y declaraciones publicadas evidencian:

 

- Partes importantes del sistema que aparecen a implantar, existen en la práctica desde hace años.

- Se quieren eliminar las que provocan resultados indeseados e introducir todos los que puedan provocar el comportamiento adecuado.

- El más alto nivel del país decide las modificaciones del modelo y la redacción de las medidas.

- La versión para divulgar se redactó en forma de lineamientos: se describe el comportamiento pero se dice poco o nada de cómo hacerlo.

 

La dirección operativa de este proceso la realiza el Sr. Marino Murillo Jorge. Para ejercerla, se ha organizado  una Comisión de Implementación.

 

En la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) el Sr. Murillo declaró que se trabaja en la conceptualización  del modelo; parece haber varios grupos en esa tarea.

 

Para evitar interpretaciones distintas de  un mismo fenómeno, hecho o vocablo hay que HABLAR EL MISMO IDIOMA.

 

Hay que definir el objeto: el proceso de actualización del modelo cubano. Se pretende desvelar la totalidad del sistema  de dirección de la economía.

 

De lo publicado sobre el modelo que ha pasado por mis manos, lo más sobresaliente es “Lineamientos”. También destacan varios artículos teóricos sobre el concepto “propiedad” en la teoría de Marx. Ninguno de estos trabajos ha sido señalado como vinculado al proceso de conceptualización del modelo. Oficialmente no existe vínculo entre éstos y el proceso de actualización.

 

Como primera manifestación pública de la actualización tomamos la advertencia que en 2007 hace Raúl Castro sobre las  dificultades en la economía. Posteriormente se publicó la primera variante de los Lineamientos. En la ANPP Murillo informó de su conceptualización.

 

Entre los escritos oficialmente no vinculados con la actualización, el titulado “La propiedad social en la construcción socialista cubana. Notas para un debate”, se presenta como resultado del proyecto de investigación “La propiedad social en los fundamentos del proceso de dirección socialista” que comenzó sus trabajos en 2007. Las coincidencias sugieren su relación con la actualización.

 

Dando orden lógico a la cadena “oficial” de hechos, declaraciones, definiciones y acciones del proceso de actualización aparece la secuencia:

 

Propuesta de medida (Lineamiento) → Implantación de la medida → Fundamentación de su necesidad → Justificación de su estructura y acciones.

 

Antes de la etapa Propuesta de medida (Lineamiento) no aparece acción alguna. Resalta la ausencia de los objetivos a alcanzar y las condiciones que deben cumplir las tareas programadas. Es evidente que no es racional ni posible obviarlas.

 

Parece que existen varios grupos que se ocupan de la justificación ideológica de las medidas. Los trabajos de conceptualización adoptan formas más propias de estudios teóricos (que lo son), que definiciones de instituciones y mecanismos de las actividades económicas concretas (que deberían serlo por tratarse del programa de reformas).

 

Hay  que trabajar con lo que tenemos. Un conjunto muy útil es el Sistema Estadístico Nacional. Ofrece información muy extensa que permite desvelar comportamientos causados por la actualización.

 

Ante la falta de determinada información que es imposible que no exista, pero no es perceptible ni mensurable, puede resultar válido acudir a especulaciones.

 

Es casi imposible que los trabajos teóricos a los que nos estamos refiriendo, se hayan realizado sin la debida autorización de la jefatura del país. En ellos hemos captado formulaciones de conceptos e ideas de cuestiones vinculadas al modelo cubano.  Tomamos como trabajos de conceptualización a los realizados en el proyecto de investigación teórica antes mencionada. Al hacerlo, se forma un nuevo conjunto de informaciones básicas formado por: Los Lineamientos; los trabajos del Instituto de Filosofía; los datos publicados por la ONE y toda la que obtengamos durante el análisis y exposición del objeto.

 

Es muy significativo que Marino Murillo señalara la empresa estatal como único límite de los cambios a hacer. Debemos tenerlo en cuenta, pero no absolutizar. El propio Murillo implícitamente reconoce que hay vida económica más allá de la empresa estatal.

 

Incluimos esa afirmación en el conjunto de información sobre nuestro objeto de estudio.

 

BUSCANDO EL ESLABÓN PERDIDO

 

Raúl Castro, reconoce públicamente de dificultades para abastecer normalmente a la población a mediados de 2007.

 

Aparece el sector estatal agropecuario como líder indiscutible en el desaprovechamiento de los recursos utilizados. Todos los resultados absolutos y relativos reflejan que el sector agrícola estatal ocupa, sin excepción, el último lugar de los indicadores de eficiencia. Sin duda la empresa estatal es la principal fuente del problema en la agricultura.

 

En la industria alimentaria, se destaca la escasez de alimentos procesados para el consumo de la población. Aparece causado principalmente por problemas de abastecimiento de productos agropecuarios; nuevamente aparece la empresa estatal.

 

En la industria ligera, los problemas también aparecen asociados principalmente a dificultades en empresas estatales para el suministro de materias primas agropecuarias que se utilizarían como medios de producción en las empresas.

 

En la producción del sector de productores por cuenta propia, que no cuenta con fuentes oficiales de abastecimiento, se mantiene un pequeño flujo de productos a la población.

 

Y así podemos seguir ítem tras ítem y comprobar la existencia de una regularidad: en el origen de las dificultades lo habitual es encontrarnos con la empresa estatal. Luego, si seguimos la lógica analítica de Marx, deberemos comenzar así la exposición de los resultados del análisis:

 

“La producción de bienes y servicios para la población cubana en las instalaciones productivas estatales encargadas de ello aparece, en primer término, como un enorme cúmulo de justificaciones, incumplimientos y otras causas y motivos que la dificultan e impiden su realización, y la empresa estatal como la institución mayoritariamente  causante de tal incumplimiento. Nuestra investigación, por consiguiente se inicia con el análisis de la “empresa estatal”, comenzando por la obra de los “conceptualizadores”.

 

A LA LUZ DE LO QUE MARX DIJO, NO DE LO QUE “QUERÍA DECIR”

 

Todos ellos declaran su convicción de ser seguidores de las teorías de Marx, Engels y Lenin. Hacen fe de su convicción, habitualmente, mediante solemnes declaraciones escritas en “lenguaje filosófico”. Así llamó Marx al “estilo” que encontramos en abundantes obras de muchos filósofos. En ellas predomina un vocabulario barroco, pleno de sinónimos poco conocidos, vocablos en desuso, palabras inventadas. Todos ellos mezclados en oraciones de hechura compuesta, donde una derivada lleva a otra y viceversa, hasta que se llega a describir una idea mediante una redacción rayana en lo ininteligible. Con frecuencia, el uso de este “lenguaje” los conmina a inventar palabras para expresar conceptos también inventados. Para cerrar el círculo, el concepto “creado” se vinculará al contenido de un fenómeno, para lo cual tienen que inventar una vida de acciones y relaciones tan complejos como los conceptos inventados. Un proceso que va “del pensamiento a la práctica”; Inventan palabras para las cuales tienen que inventar la vida. Así, en los años 60 del pasado siglo, se engendró “el hombre nuevo” coherente con la “empresa estatal”.

 

Este estilo de redacción, utilizado por algunos académicos sociales, en su tiempo fue criticado por Marx de forma irónica, contundente:

 

Uno de los problemas más difíciles para los filósofos es el descender del mundo del pensamiento al mundo real. La realidad inmediata del pensamiento es el lenguaje. Y como los filósofos han proclamado la independencia del pensamiento, debieron proclamar también el lenguaje como un reino propio y soberano. En esto reside el secreto del lenguaje filosófico, en el que los pensamientos encierran, como palabras, un contenido propio. El problema de descender del mundo de los pensamientos al mundo real se convierte así en el problema de descender del lenguaje a la vida”. (Marx, K. Miseria de la Filosofía).

 

Ahora ese estilo nos afecta directamente, por ser el utilizado en los escritos que hemos encontrado de los conceptualizadores del modelo cubano. Quede claro que me refiero a la forma de expresar sus ideas; en ningún caso me refiero a intenciones, si las hubiese.

 

Tomar sus obras como fuente de información y a la empresa estatal como elemento primario nos dota de un conjunto de informaciones que pueden resultar decisivos para desvelar los objetivos del proceso de actualización del modelo cubano y de sus probables resultados.

 

QUÉ DIJO MARX SOBRE LA PROPIEDAD; NO LO QUE “QUISO DECIR”

 

La cuestión que con mayor frecuencia es sometida a crítica por los los “conceptualizadores” es la cuestión de la “totalidad” por haber sido “olvidada o relegada” como cualidad fundamental de la propiedad socialista. Dicen:

 

En estas citas, un tanto extensas se resume, a nuestro modo de ver, la estrecha unidad entre la economía y la política en el desarrollo del proceso emancipatorio socialista, manifiesta en las experiencias reales en particular en Europa posteriores a la Revolución de Octubre, y en las reflexiones académicas que las acompañaron. Estamos ante un proceso de reapropiación por los individuos de su propia vida social, como totalidad cada vez más alienada hasta la ruptura que marca el inicio de la transformación socialista; una ruptura que es continuidad, en tanto se debe desarrollar necesariamente abriendo paso a la realización de todas las potencialidades de los individuos socializados, con todos los requerimientos materiales y espirituales que ello conlleva. Proceso que como sistema constituye, descansa, manifiesta, la compleja estructura funcional reproductiva de la propiedad social en su transformación socialista como nueva totalidad en construcción”.  (García, J. P. et al, “Mercado, planificación, ‘el socialismo posible’: la propiedad desde Marx hasta hoy”,  Internet).

 

Se “curan en salud” alertando de la comisión de ese error, durante el proceso de actualización del modelo cubano y posteriormente durante el proceso:

 

En la transformación socialista -precisamente por sus ideales estratégicos anunciados, y asimilados como necesidad del desarrollo histórico por los seres humanos, aunque en medidas distintas por cada individuo y en un complejo proceso de legitimación-, se confirma el papel activo, incluso decisivo de la política: como actividad integradora, momento del proceso de identificación de necesidades, definición de cómo satisfacerlas, de las acciones prácticas para ello, su implementación, evaluación, control de la política que, como ya Lenin adelantara, es “expresión concentrada de la economía” (…) a la vez que su anticipación, y deviene decisiva en los momentos de transición entre dos estadios  diferentes como totalidades bien identificadas. Y así resulta insoslayable su lugar en la transformación de la propiedad como sistema, en el desarrollo del sistema de propiedad socialista”. (García, J. P. et al, “Mercado, planificación, ‘el socialismo posible’: la propiedad desde Marx hasta hoy”,  Internet).

 

Argumentan que olvidar la totalidad en “el sistema de propiedad socialista” provoca “olvidar” la concepción ideológico-conceptual central de las teorías de Marx, Engels y Lenin: las clases y la lucha de clases que son el motor de la historia.

 

¿Cuál es el problema? Marx (como otros académicos) consideran que la propiedad es una relación entre personas en relación con cosas. Relación normada institucionalmente, destacando su particular importancia en toda actividad social. Es evidente que estará involucrada en todo tipo de actividad de la sociedad. Por consiguiente, deberá normarse en su totalidad.

 

En la teoría de Marx ocupa un lugar central. Marx lo deduce al analizar el modo capitalista de producción.

 

En el Tomo I es muy evidente el papel de la propiedad como relación determinante de la naturaleza de la totalidad.

 

En el Tomo III culmina su  definición en la esfera de la producción:

 

En todos los casos es la relación directa entre los propietarios de las condiciones de producción y los productores directos -relación ésta cuya forma eventual siempre corresponde naturalmente a determinada fase de desarrollo del modo de trabajo y, por ende, a su fuerza productiva social- donde encontraremos el secreto más íntimo, el fundamento oculto de toda la estructura social, y por consiguiente también de la forma política que presenta la relación de soberanía y dependencia, en suma, de la forma específica del estado existente en cada caso. Esto no impide que la misma base económica –la misma con arreglo a las condiciones principales- en virtud de incontables diferentes circunstancias empíricas, condiciones naturales, relaciones raciales, influencias históricas operantes desde el exterior, etc., pueda presentar infinitas variaciones y matices en sus manifestaciones, las que sólo resultan comprensibles mediante el análisis de esas circunstancias empíricamente dadas”. (Marx, K. “El Capital”, Tomo III).

 

El concepto “propiedad” queda integralmente definido (en la esfera productiva), como relación de producción y como totalidad. Es lo que dijo Marx, que puede ser correcto o no; pero ahora, en este instante del análisis, eso no importa. Aquí, ahora, lo que se discute es lo que realmente dijo Marx. Y lo que encontramos escrito en su obra cumbre es que, sin restar un ápice de importancia a la lucha de clases, es que la propiedad ocupa el lugar central en el sistema de instituciones de toda sociedad por ser el fundamento de toda la estructura social. Incorpórese este concepto en el análisis que ha hecho o hace cada conceptualizador y se obtendrán resultados distintos a los que han divulgado.

 

Yo pasé por esa experiencia cuando en los años 1967-1968 hice el intento de que, en las discusiones sobre la dirección de la economía, se tuviera en cuenta el concepto de propiedad elaborado por Marx (ver artículo en la revista Teoría y Práctica Nº 33). [1]

 

El concepto de “propiedad” propuesto era el considerado por Marx: la relación directa entre los propietarios de las condiciones de producción y los productores directos.  De tal concepto se deduce que esa relación determina la naturaleza de las demás relaciones del proceso de organización y realización del proceso de producción.

 

La propiedad sobre las condiciones de producción es la relación de producción primaria de la organización del proceso de producción. En un plano más amplio, es la totalidad de las relaciones sociales, es el sistema de instituciones rector de los procesos de su creación, reproducción, organización y liquidación.

 

El siguiente paso tenía que ser (y en el caso actual también lo es) analizar la “propiedad estatal” sobre los medios de producción.

 

Cuando escribía el citado artículo, me ocurría que cualquiera fuera el camino que tomara me llevaba siempre a que el Estado, como propietario de las condiciones de producción, se apropiaba del producto que de esa actividad se recibía; en ningún caso aparecía indicio alguno de que el obrero (productor directo) podía apropiarse del producto. Era inevitable llegar a la conclusión de que la “propiedad estatal”, no es más que propiedad privada del Estado. Pero esa conclusión era impublicable en aquellos tiempos. Necesitaba una “salida” que me permitiera exponer la relación con total exactitud y una forma que la enmascarara. Lo intenté mediante una aseveración tan inverosímil como absurda: “El estado obrero representa los intereses del obrero, se apropia el producto en representación del obrero. Luego la apropiación del producto no es directamente social, sino mediante la apropiación del Estado, es decir, es indirectamente social”. ¡Qué vergüenza!

 

PERO SE MUEVE

 

Los actuales conceptualizadores toman ese punto de partida (o uno muy similar)  y afirman la necesidad de diferenciar, en la actividad de la empresa estatal, las funciones estatales de las funciones empresariales.

 

Con esas ideas comienzan a argumentar la necesidad de introducir y combinar elementos que conformen una estructura que garantice el funcionamiento y permanencia de la empresa estatal.

 

Diferenciar y separar las tareas de la actividad económico - productiva de las de control estatal conlleva diferenciar dos clases de trabajadores:

 

  • los dirigidos (trabajadores de las actividades empresariales) y
  • los dirigentes (trabajadores  de las actividades de control estatal).

 

De tal distinción y división de las tareas se deriva que en la empresa existirán dos estructuras administrativas: la “empresarial” y la “estatal”.

 

Argumentan que se ha olvidado que con el ascenso de los obreros al poder no desaparece la lucha de clases; sólo cambian las condiciones en que se lleva a cabo.

 

La tarea prioritaria del nuevo Estado socialista es crear las partes del “motor” que moverá al sistema.

 

¿SEGUNDAS PARTES?

 

Para que “arranque el motor” y funcione como factor principal del desarrollo se presenta, como única alternativa viable, convertir el Estado socialista en “dictadura revolucionaria del proletariado”, sobrentendida la idea de que es inevitable el empleo de la violencia física.

 

La dictadura del proletariado tendrá que neutralizar a la pequeña burguesía; sobre todo al campesinado; utilizar a la burguesía en la organización de la sociedad, e inculcar una nueva disciplina en los trabajadores.

 

Como si de un axioma se tratase, los conceptualizadores enjuician:

 

“…en esta  conceptualización de forma de “lucha de clase” del proletariado en el poder, la inculcación de una nueva disciplina”, se recoge concentradamente la esencia de la nueva socialidad en construcción”. (García, J. P., “Clases, Lucha de clases y Estado en la transformación socialista”, Internet).

 

¿Qué se quiere exponer con esta expresión? ¿Qué la naturaleza (lo esencial) de la sociedad del post capitalismo es la transformación de la conciencia de los individuos? ¿Qué la tarea de inculcar una nueva disciplina es el contenido de la “lucha de clases” en este período de la historia? ¿Qué “inculcar la nueva disciplina” significa convencer a los trabajadores dirigidos que su separación y diferenciación de los dirigentes es una de las más importantes tareas en la nueva organización social? ¿Significa que los dirigidos deber considerar que lo que reciben por  su participación en el proceso de producción es lo que con justicia le corresponde? ¿Qué es lo que con toda justicia le corresponde porque es decisión razonada, calculada y asignada por los dirigentes? ¿Significa que es lo justo, pues es lo que posibilitan los resultados del proceso de producción y distribución del producto?

 

Todo indica que se está intentando infiltrar en el modelo cubano, como constructor de la “nueva socialidad”,[2] al “hombre nuevo” de los años 60. Ahora con el disfraz de “proletario en el poder”.

 

Con los disfraces de trabajadores dirigidos o dirigentes resulta insoslayable el lugar que ocuparán en la transformación de la propiedad. Fungirán como elementos del “motor de la historia” durante el proceso de actualización del modelo cubano. Serán el centro de la nueva etapa, ya que recoge el objetivo fundamental a alcanzar, la esencia de la nueva socialidad, que consistirá en la inculcación de una nueva disciplina,  esencia de la nueva sociedad en construcción.

 

De tal manera conceptualizan el proceso de lucha de clases como motor del desarrollo social. Es la idea de una nueva organización social para trascender al capitalismo, y que cumple el requisito de ser fruto de la lucha de clases. Así conciben el proceso de liquidación del capitalismo y construcción de la nueva sociedad de naturaleza socialista (la nueva socialidad). Es la “construcción consciente” del modelo cubano que, hasta ahora, sólo existe en el pensamiento de los conceptualizadores.

 

Falta un detalle: queda “el problema de descender del mundo de los pensamientos al mundo real… descender del lenguaje a la vida”. Esto se logra, según los conceptualizadores, por la acción consciente del proletariado en el poder. Hay que elaborar el programa de tareas que permitirían la actualización del sistema económico que conlleva:

 

1)      Hay que cambiar las estructuras de gobierno del país.

2)      Las nuevas estructuras, instrumentos y mecanismos sociales deben garantizar la continuidad y estabilidad de las existentes.

3)      El proceso se presenta como un cambio radical del sistema de dirección de la economía.

4)      Se podrá calificar de cambio total o de una nueva sociedad y se rechazará que se trate de una reforma.

5)      Se considerará como proceso normal de la construcción de una nueva sociedad post-capitalista.

6)      Con el aplastamiento de los propietarios capitalistas desaparece la lucha de clases que hasta ese momento existía. Hay que sustituirlo de manera consciente. ¿Qué se quiere decir? Supondremos que se refiere a que la dirección del país decidirá qué hacer.

7)      Buscar, entre las relaciones sociales existentes, cuáles pueden funcionar en la nueva sociedad y comportarse como el “motor del desarrollo”.

8)      Considerar que lo esencial a lograr mediante la “lucha de clases” para liquidar al capitalismo, es la transformación de la conciencia de los individuos.

9)      Lo más importante en esa lucha de clases es  inculcar una nueva disciplina; es el contenido de la “lucha de clases” en este período de la historia.

10)  “Inculcar la nueva disciplina” significa convencer a los trabajadores que su separación y diferenciación en dos grupos (dirigidos y dirigentes) es uno de los objetivos más importantes del proceso de construcción  de la nueva organización de la producción social.

11)  Entre las funciones de las nuevas instituciones estatales, una de las más importantes es decidir la distribución del producto final entre los consumidores finales. En primer lugar, cuánto se destina a la acumulación y cuanto al consumo, cuánto al consumo social y cuánto al consumo personal.

12)  En las empresas estatales corresponderá a la superestructura estatal determinar la distribución del producto correspondiente en salario y otras formas de ingresos de los trabajadores.

13)  Tales procedimientos de distribución del producto son los más justos, porque se distribuye lo que sea posible. Los cálculos de lo que corresponde a cada entidad y, sobre todo, a cada trabajador lo determinan las estructuras estatales (los dirigentes) en representación del estado.  Así no queda espacio para intereses que no sean los estatales.

14)  Los dirigidos deber considerar que lo que reciben por  su participación en el proceso de producción es lo que con justicia le corresponde; porque es decisión razonada, calculada y decidida por los dirigentes.

 

El punto débil de tal re-conceptualización es que el único argumento de su veracidad es achacar la idea a Marx, definiendo una nueva esencia (naturaleza) de la sociedad, que no se corresponde con las ideas de Marx, ni con la vida, que es aún más grave.

 

El uso de tales prácticas obliga, primero, a demostrar la veracidad de sus tesis. En segundo lugar, mediante citas textuales demostrar lo que dijo Marx.

 

En muchos escritos los conceptualizadores obvian todo eso y, sin más argumento que “Marx dijo…” (lo cual no demuestra nada) se presenta como cierta una tesis.

 

No hay que ser muy avispado para reconocer la recreación del “hombre nuevo” conceptualizado en los años 1965 - 1970. La mayor diferencia es que aquel “hombre nuevo” se formaba con educación y el ejemplo de los “dirigentes”; mientras que el “nuevo hombre nuevo” se forma con educación y las muelas del molino de la “lucha de clases”.

 

CLASE, ESTADO; MODELO

 

Indudablemente la historia es una fuente principal de información. Es imposible no tener en cuenta hechos de la práctica histórico-concreta.

 

Excepto los niveles alcanzados de escolarización, de salud y de deportes, no es posible mostrar ningún avance de la actividad económica en comparación con la situación en 1959.

 

No es posible soslayar el hecho de que el motivo para proclamar la urgencia de la actualización del modelo es que “estamos en el borde del abismo”.

 

Al examinar la actividad de los conceptualizadores, también hemos encontrado declaraciones, aclaraciones, afirmaciones y, sobre todo, informes sobre los resultados de trabajos de investigación científica, que suministran una cantidad notable de información. Luego, son información para el análisis del modelo cubano lo siguiente:

 

- El estado organiza el nuevo núcleo productivo, integrando a los actores y factores en una empresa estatal.

- Las  empresas serán propiedad del estado socialista.

- El Estado realiza en la empresa dos funciones fundamentales: garantiza el cumplimiento de las órdenes, normas y compromisos, y realiza el proceso de inculcación de una nueva disciplina.

- Las diferencias de la naturaleza y objetivos de las mencionadas tareas exigen su distinción y separación precisa en dos conjuntos disjuntos: las empresariales y las estatales.

- El Estado permitirá, previa solicitud, formas no estatales de producción.

- El Estado garantiza la acción coordinada de los organismos de la administración central del estado y de las relaciones internacionales.

 

Incluirlas como presentes en el proceso de actualización exige, a nivel  de empresa,

 

  • existirá, en cada nodo de producción, una estructura técnico-productiva encargada de organizar, realizar y entregar la producción;
  • se creará en la empresa una estructura estatal encargada de controlar el cumplimiento de las obligaciones de la estructura técnico productiva;
  • se garantizará prioritariamente la inculcación de la nueva disciplina.

 

A nivel supra-empresarial,

 

  • se creará una estructura estatal que supervise el funcionamiento coordinado de los organismos de la administración del estado y de las relaciones exteriores.

 

Estos cambios se reflejan en los lineamientos:

 

1)      Al definir el papel de cada estructura en la organización de los procesos técnico-productivos en empresas. L - 06; 07; 08

2)      Al definir cuáles otras formas de organización se autorizarán. L - 02

3)      Al separar las actividades estatales de las empresariales. L - 04; 06

4)      Al definir cuáles actividades empresariales deberá controlar el Estado. Las funciones financieras deben ser tratadas independientemente, pues pueden ser utilizadas desde el exterior de la empresa para influir en sus resultados. L - 13; 14

 

Esas modificaciones provocan los siguientes cambios en la estructura social.

 

Los trabajadores se dividen en dos grupos:

 

- Los que trabajan en la estructura técnico - productiva: los dirigidos

- Los que trabajan en la estructura estatal: los dirigentes.

 

Las diferentes funciones causan la diferenciación de criterios evaluativos del trabajo y pueden derivar en conflictos entre dirigentes y dirigidos.

 

La oficialización de su división en dirigidos y dirigentes genera calificativos, cualidades, formas de valoración del trabajo y, sobre todo, la diferenciación de su retribución. De hecho, hace ya muchos años existe y es creciente, aunque nos resistimos a reconocerla.

 

Esas diferencias se expandirán a otros niveles. Su existencia puede llevar a una división en el grupo “dirigentes” y se elevará la posibilidad de multiplicar la existencia de estamentos. Toda la población conoce que hay un grupo que tiene un rango superior. Su existencia se ha justificado por razones históricas.

 

La actualización no creó esos grupos; se limitó a mejorar sus condiciones de vida. El proceso actual los hará “salir” a la superficie y hacer explícitamente evidente la existencia de grupos sociales diferentes, con niveles de consumo superiores.

 

Y que las instituciones, cuya implantación constituyen la actualización del modelo, tienen como función la reproducción ad perpetuam de la división estamental de la sociedad cubana.

 

Esta función conlleva limitar, con tendencia a eliminar, los movimientos intergrupales verticales, ralentizando el perfeccionamiento de la actividad económica.

 

Reconocer explícitamente esas diferencias y desigualdades y su utilización consciente,  causaría un gran impacto en la población. Mostraría que son grupos contrapuestos: dirigidos y dirigentes.

 

En esa relación el dirigente, representante de los intereses del estado, actúa para que el dirigido cumpla el plan en todos sus aspectos.

 

Dos cuestiones se deben resaltar.

 

Primera: el plan son números en papeles. Representan las órdenes del estado. Hay que concretarlas en programas que se realizan en tiempo y espacio.

 

La segunda es similar, pero referida al proceso de producción, ya que su dinámica crea situaciones no previstas.

 

En ambas hay que tomar decisiones. ¿Quién decide? ¿Cómo se puede garantizar que el 100% de las decisiones así tomadas se corresponden, simultáneamente, con los intereses del Estado y con las necesidades del cliente?

 

En la vida real la acción del Estado es la actividad de personas que lo representan en un lugar y un momento dados. Cada decisión que toma el Estado no es más que la aplicación del criterio que tenga la persona que en ese momento y lugar debe decidir: ese es el Estado y esos son sus intereses. En estos límites y condiciones se realizan todas las actividades del Estado y de la Sociedad Civil. La actualización del modelo cubano no es la excepción.

 

En Cuba se aspira a monopolizar por el estado el 100% de la actividad económica. Es un sistema dinámico, complejo, de información incompleta y varios grados de libertad.  El 100% de las tareas del estado serían cumplidas por individuos en los que se supone el conocimiento de las instituciones, la más íntegra honestidad, y la capacidad de, entre varias alternativas, escoger la que más conviene a los intereses del estado. Una desviación en cualquiera de ellas abre brechas que nutren el surgimiento de actividades económicas diferentes de las que se planificaron.

 

Relato dos casos.

 

El primero, una empresa estatal de venta de pollo asado que vendía su producción a otra empresa estatal de venta de pollo crudo. En el polo en que el precio del pollo era menor se simulaba su procesamiento y venta y se ingresaban en el banco. Ese pollo se trasladaba (crudo) a la otra empresa, donde así se vendía; su precio oficial era superior al de la primera empresa. El diferencial de precios se utilizaba para pagar los pollos que se compraban, y el resto era beneficio.

 

El segundo, una empresa clandestina fabricante de tejas metálicas para techos. El producto que utilizaba era la lámina de zinc en rollos; se cortaban en pedazos, se acanalaban y empacaban. Los rollos de zinc se importaban y entraban al país por el puerto de La Habana. Desde allí se trasladaban en camiones a los destinatarios. Pero, en ocasiones,  algunos de esos camiones hacia una parada “no programada” en la susodicha fábrica, donde descargaba parte de los rollos. Estos se convertían en tejas metálicas y se vendían a “clientes” privados. Dada que la procedencia de la materia prima hacía que esta tuviera “muy bajo costo”, se extendió el “surtido” con la utilización de rollos de aluminio laminado. El producto que se importaba y se despachaba hacia las empresas productoras, se distribuía y cobraba. Pero a una parte de esos clientes se les cobraba un plus, que pagarían con gran satisfacción los usuarios finales.

 

Dos tipos de empresas, dos formas de violar las expectativas del estado. Dos formas de organizar los procesos productivos. En fin, de hecho dos tipos de empresas no consideradas en la legislación económica y comercial. Dos modos de producción. Dos actividades delictivas.

 

Junto con decenas de empresas de similar pelaje, se crean y medran a sus anchas gracias a la lamentable situación de los controles de la actividad económica.  No hay mecanismo alguno que impida el surgimiento espontáneo de nuevos modos de producción.

 

La actualización del modelo cubano es la “remodelación” de un sistema complejísimo. Reconoce diferencias en las estructuras institucionales del estado y de la sociedad civil. Es una tarea muy compleja y de gran envergadura, y el impacto por errores o violaciones es sobre una economía que “está al borde del abismo”.

 

¿A DÓNDE NOS QUIEREN LLEVAR?

           

En lo visto no se percibe nada halagüeño. Y solamente hemos examinado la relación más simple: la unión de los factores de producción en la formación del núcleo productivo en forma de empresa estatal; actuando el Estado en calidad de propietario de los factores materiales de producción y de la fuerza laboral del individuo.

 

Se puede colegir que en el modelo económico cubano la base de la superestructura social y elemento básico sería la “empresa estatal”. [3] Estaría compuesta de los siguientes elementos simples: dirigentes, dirigidos, medios de producción y otras condiciones materiales de producción.

 

- Los dirigidos no poseen mercancía alguna que vender; ni siquiera su fuerza de trabajo. Como individuo factor del proceso de producción,  es propiedad de otro.

- Los factores materiales de la producción son propiedad de otro.

- Los dirigentes deciden, determinan y controlan la programación y utilización de los dirigidos.

- De facto (con la  actualización del modelo cubano, lo será también de jure) los dirigentes deciden y dirigen la organización del proceso de producción social. No son propietarios de los factores de producción, pero como componentes de la estructura estatal de la empresa  son su poseedor, pues deciden su uso, se hacen poseedores de la producción, la vende en las condiciones que contrató con el cliente, y cobra.

 

Aquí nos encontramos con una situación muy “curiosa”: cuando termine de ejecutarse  el proceso de actualización (tal como ahora está concebido), los trabajadores de las empresas estatales no tendrán derecho a decidir dónde y cómo utilizar su fuerza de trabajo; como portador de la fuerza de trabajo pertenece al grupo de los DIRIGIDOS.

 

Un buen día percibe que no es igual a todos los demás. La Ley, en el papel, dice que todos tienen los mismos derechos. Pero él se percibe distinto. Es distinto. Sabe que para ser jurídicamente iguales al resto de los ciudadanos tendría que poder disponer de su físico,  tener soberanía  de su individualidad, ante todo sobre su fuerza de trabajo, ser él quien decida su utilización. Pero, según el modelo cubano, corresponde al Estado decidir, de por vida, cómo se utilizará su fuerza de trabajo. De hecho y de derecho su cualidad esencial la determina el Estado. Es propiedad del Estado. De hecho y de derecho es un esclavo laboral del Estado.

 

En la actualidad también vende a la empresa su fuerza de trabajo. Pero actualmente la vende por un tiempo corto. En la práctica actual puede decidir cambiar la forma de utilizar su fuerza de trabajo. Al analizar esta  relación en el marco del capitalismo Marx desvela que el tiempo de venta de la fuerza de trabajo tiene que ser por un corto período de tiempo. Si se vende para un largo período de tiempo, de hecho se vende a sí mismo, se transforma de hombre libre en esclavo.

 

El dirigido, durante la jornada laboral, carece de libertad y derechos propios. Está sometido a la voluntad de otra persona que, en calidad de funcionario de la estructura estatal en la empresa, controla su actividad.

 

Caracterizar a los otros grupos es imposible. La información disponible es insuficiente.  Pero hay un grupo con características muy reveladoras: el de la utilización de fuerza de trabajo cubana por entidades extranjeras. La actividad laboral la realiza en los locales, con la información, en beneficio de, y bajo la dirección operativa del ente extranjero para el que realiza un servicio. Pero no es empleado de esta empresa. Pertenece, como dirigido, a una empresa estatal cubana que lo alquila a la empresa extranjera.

 

De los restantes grupos sociales poco puede deducirse de las escasas informaciones que pueden conocerse de los documentos oficiales. El modelo económico cubano, aunque reconoce y promueve el desarrollo de fórmulas no estatales de gestión de la propiedad,  le asigna el papel preponderante a la empresa estatal socialista. Según declaraciones de Murillo, porque en esta dirección debe ir el desarrollo de los mecanismos del modelo económico.

 

El resultado que se quiere alcanzar es fortalecer y extender la propiedad estatal sobre las condiciones de la producción. Es decir, intenta extender el monopolio de la actividad económica.

 

Las autoridades cubanas consideran que la empresa estatal es socialista, y su reproducción garantiza el mantenimiento y expansión de las relaciones socialistas.

 

Los conceptualizadores “argumentan” que según Marx la naturaleza de la empresa estatal es el socialismo, y acuden al Manifiesto Comunista. Pero no demuestran nada. Decir “Marx lo afirma”, sólo significa que Marx lo dijo, pero no demuestra nada. Falta, primero, mostrar qué es lo que dice; segundo, demostrar que es una hipótesis cierta. Y no hacen ni lo uno ni lo otro.

 

En la Asamblea Nacional del Poder Popular la presentan  como la panacea universal para la actividad económica socialista. ¿Y que muestra su historia?

 

PARADIGMA DE INEFICIENCIA Y FRACASO

 

Sus orígenes se remontan a la confiscación de los complejos azucareros. El primer acto fue convertirlas en cooperativas, de acuerdo con lo establecido por la primera Reforma Agraria. Pero de inmediato el gobierno percibe que  era un paso “erróneo”; se pasaba de la propiedad capitalista a una cooperativa,  y sus trabajadores, una enorme masa de obreros pasaban a ser propietarios. Era un retroceso social. Lo correcto sería pasar de obrero explotado a obrero en el poder. Eso sólo era posible si fuesen “empresas  estatales”.

 

La empresa estatal es presentada como la solución “históricamente” correcta ante las manifestaciones de ineficiencia en la esfera económica, por lo que se propone extenderlas y fortalecerlas. La actividad agropecuaria ha sido el escenario preferido.

 

Sin embargo, las estadísticas muestran que para todos los cultivos, escalas, locaciones y condiciones geofísicas,  los resultados de la economía agropecuaria estatal son los peores. Sobresalen sólo en los más sublimes fracasos. Todos pueden mostrar su condición de empresa estatal; algunos del privilegiado título de “Plan Especial”. Y nada más. Un magno objetivo, un status privilegiado, un nombre que entusiasma,  y un rotundo fracaso.

 

La nueva empresa estatal cubana que resultará del proceso de actualización no será más que la actual dotada del minúsculo arsenal que le aportará el proceso de actualización. La capacitará para participar más activamente en operaciones coyunturales de corto ciclo. Pero, como eslabón del proceso de reproducción social, asumiendo riesgos y aprovechando oportunidades, la empresa estatal permanecerá en la inopia. Esto último tiene un lado muy positivo: limita el crecimiento del poder monopólico de este tipo de empresa.

 

Más de sesenta años de señorear con poder omnímodo en nuestro país han demostrado, hasta la saciedad, que no existen límites para su ineficiencia: nada ha sido más ineficiente que la empresa estatal.

 

La extrema debilidad o inexistencia de sistemas de control, el poder que le confiere su carácter “estatal”, y las posibilidades de acceder como monopolio a los nuevos flujos (sea cual sea el tipo de valor que fluya) conforman una muy peligrosa “totalidad”. Le confieren autoridad para realizar acciones propias del proceso de unión de los factores de producción. Pueden crear sistemas propios para la canalización de productos y dinero ajenos al control externo, convirtiéndose en

 

“… todo un sistema de fraude y engaño… una producción privada sin el control de la propiedad privada”. [4]

  

No han sido pocos los complejos productivos ilegales que, como si fuesen empresas estatales,  participaban en el ciclo de rotación de la producción convirtiendo parte del flujo en bienes de su propiedad. La actualización del modelo fortalece ese peligro, facilita incrementar la corrupción ¡en Cuba!, donde los sistemas de control fueron víctimas de un minucioso proceso de destrucción. No se tuvo en cuenta que eran mecanismos necesarios para programar, dirigir y controlar la producción. Son factores de producción; instrumentos imprescindibles  para controlar y dirigir los procesos de producción. Fueron sistemáticamente aniquilados. El factor humano a ellos vinculados fue salvajemente vilipendiado y estigmatizado. Su reivindicación, a partir de 1975, ha sido débil y vacilante.

 

 Aún hoy, lo más común, en los sistemas de contabilidad  y control de la producción es su existencia plagada de errores. Se hace difícil entender que todavía un altísimo porcentaje de empresas estatales carezcan de sistemas de contabilidad. Y nadie es capaz de decir dónde, cuándo y cómo se acabará con esa aberración. Y así hemos llegado al “borde del abismo”.

 

¿A DÓNDE NOS QUIEREN LLEVAR?

 

Como complemento de la “empresa estatal” se establece: “La planificación abarcará no sólo el sistema empresarial estatal, sino también a las de capital mixto y a las formas no estatales de producción que se apliquen”. (L - 05)

 

Ante todo, se incrementa el poder monopolista de la empresa estatal. Esta medida, según se deduce de las particularidades del funcionamiento del monopolio en búsqueda del punto de máximo beneficio, conduce a un funcionamiento más ineficiente, a frenar el desarrollo técnico de la producción en el sector.

 

Además, somete a todos los productores a la obligación de emplear los mecanismos del plan, lastrando a las empresas con una pesada carga burocrática.

 

En las condiciones que hemos examinado, con  el probable cambio en las relaciones económicas con los Estados Unidos, crecerán exponencialmente los flujos fuera de control y con ello las oportunidades de apropiación ilegal de los flujos. Para evitarlo el estado cuenta solamente con la propiedad estatal como mecanismo para dirigir dichos flujos por los canales legales. Por ello, es altamente probable que ocurra lo que sobre ello pronosticó Marx:

 

“… en determinadas esferas establece el monopolio, por lo cual provoca la intromisión estatal. Reproduce una nueva aristocracia financiera, un nuevo tipo de parásitos en la forma de proyectistas, fundadores y directores meramente nominales; todo un sistema de fraude y engaño, con relación a fundaciones, emisión de acciones y negociación de éstas. Es una producción privada sin el control de la propiedad privada”. [5]

 

Y la actualización empuja a la empresa estatal hacia esas posiciones.

 

Hemos contrastado las posibles acciones de actualización en la empresa estatal y posibles resultados y situaciones que puedan producirse con las ideas de Marx en las que desarrolla teorías sobre la propiedad estatal.

 

Se hace evidente que Marx consideraba un error grave la utilización de la categoría propiedad estatal o empresa estatal en situaciones normales o para los casos en que se trata de resolver cuestiones del desarrollo.

 

Valora la utilidad de la forma estatal de la empresa como parte de la solución solamente en el caso de la agricultura. Como por naturaleza la tierra es limitada y su propiedad inevitablemente es monopólica, puede ser fructífero el monopolio estatal sobre la tierra para erradicar o evitar que se produzcan situaciones perjudiciales por el aprovechamiento indiscriminado del monopolio por algunos individuos.

 

En este contexto los conceptualizadores emplean la expresión “el máximo poder del estado” insinuando el empleo de la violencia física para imponer  su política. Creo, sin embargo, que cuando Marx se refería al máximo poder o máxima fuerza del estado se trata de la potestad del estado para legislar y dirigir mediante instituciones aceptadas por la sociedad  civil como rectoras de todas sus acciones y actitudes.

 

En fin, es en el tratamiento de la propiedad (donde se trata por Marx el caso de la propiedad estatal) donde los conceptualizadores le achacan a Marx la “paternidad” y promotor de la naturaleza socialista de la categoría “empresa estatal”. El objetivo, dados los resultados que plasman en sus escritos es utilizar, “Marx dijo…”  como argumento demostrativo de la certeza de lo que sin más pruebas afirman. En las obras de Marx conocidas por quien esto escribe, no he encontrado evidencia de ellas. Estas ideas  han sido atribuidas erróneamente a Marx.

 

Adicionalmente, hemos analizado las conceptualizaciones más importantes que se utilizan como sustento teórico del proceso de actualización. Cómo hipótesis de contaste también hemos empleado única y exclusivamente las ideas plasmadas, escritas por Marx en sus obras “El Capital” y “Elementos Fundamentales para la Crítica de la Economía Política” (Borrador) 1857 – 1858. En ellas se plasma prácticamente toda la obra de Marx desde 1850 hasta su muerte. Cuando ha sido necesario acudir a sus palabras, a pesar de ser consciente de que abusaba del lector, repetía íntegra y textualmente lo que Marx escribió. Bajo esas condiciones se examinó la obra escrita de los conceptualizadores; obra que sus autores califican como síntesis de los resultados alcanzados. Frente a esas ideas, las ideas de Marx y sólo de Marx.

 

Desde la teoría de Marx se llega a la conclusión de que el modelo actual de dirección de la economía cubana (el modelo cubano) ha llevado al país al borde del abismo. Es incapaz de operar eficientemente la exigua estructura productiva. Es incapaz de promover cambios que redunden en mayor eficiencia y producción. El hecho de que el análisis desde el enfoque de Marx lleve a tales desastrosas conclusiones gana notoriedad en este caso porque muy frecuentemente se utiliza como único argumento demostrativo la afirmación “Marx dijo”, ”Marx demostró” y se acepta como la verdad, sin más argumentos. Y se plasma en la actualización, proceso que, como hemos visto, se trata de algo que va más allá de una simple “puesta al día”.

 

Como vimos más arriba, al institucionalizarse la estructura de la empresa estatal propia del modelo cubano, el trabajador traspasa una barrera y penetra en un espacio en el que no puede decidir libremente su futuro laboral. Es potestad del estado decidir dónde trabajará. De hecho y de derecho su cualidad esencial la determina el estado. Es propiedad del estado. De hecho y de derecho es un esclavo laboral del estado.

 

Al examinar, desde las teorías de Marx, la empresa estatal en Cuba hemos demostrado que esta categoría del modelo cubano es similar a la definida por Marx como propiedad capitalista. Las diferencias consisten, primero, en que en Marx la categoría “propiedad capitalista” significa propiedad privada sobre los factores materiales de producción. La categoría “empresa estatal” en el modelo cubano significa propiedad sólo del Estado: luego, privada y monopolista.

 

En segundo lugar, en el modelo cubano el estado también es propietario de sus trabajadores en tanto portadores de fuerza de trabajo. Como modo de producción es similar a la comuna asiática esclavizada.

 

La empresa estatal, como relación esencial del “modelo cubano”, determina la naturaleza del modo de producción que se está implantando. Marx, reflejando esas cualidades, lo llamaría Modo de Producción  Esclavista Monopolista de Estado.

 

El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general”. [6]

 

Notas:

 

[1] Revista publicada por las Escuelas de Instrucción Revolucionaria del Partido Comunista de Cuba

[2] Palabra no existente en castellano. La entenderemos como “característica o grado de socialismo en una cosa”

[3] Desde hace unos pocos días se utiliza más el vocablo “socialista” en lugar de “estatal”

[4] Marx, K. “El Capital” Tomo III, (Vol. 6), pág. 103, Ed. Siglo Veintiuno, Argentina, 1976

[5] Marx, K. “El Capital” Tomo III, (Vol. 6), pág. 103, Ed. Siglo Veintiuno, Argentina, 1976

[6] Marx, K., Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política

 

Bibliografía:

 

---------- “Lineamientos de la política económica y social del partido y la revolución”.

Alhama, R. et al, “La propiedad social en la construcción socialista cubana. Notas para un debate”, Internet.

García, J. P.”Clases, lucha de clases y Estado en la transformación socialista”, Internet.

García, J. P. “Mercado, planificación, ‘el socialismo posible’: la propiedad desde Marx hasta hoy”, Internet.

García, M. “Sobre la propiedad socialista”, Revista Teoría y Desarrollo nº 33.

Marx, K. “El Capital”, Tomos I, II y III, Ed. Siglo XXI.

Marx, K. “Elementos fundamentales para la crítica de la economía política”, Tomos I, II y III, Ed. Siglo XXI.

Marx, K. “Miseria de la Filosofía”, Archivo Marx – Engels.

Marx, K. y Engels, F. “La ideología alemana”, Ed. Pueblos Unidos.

Marx, K., “Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política”.