Cubanálisis El Think-Tank

                               ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

  

            Eugenio Yáñez

            Juan Benemelis

            Antonio Arencibia

           

LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ - 3

PASADO, PRESENTE Y FUTURO DE LA CUBA REVOLUCIONARIA (FINAL DE PARTE 3)

 

    

Y DESPUÉS DE MEDIO SIGLO, ¿QUÉ?

 

Los paradigmas y supuestos que hasta hace poco se conjugaban para analizar la situación cubana han variado drásticamente. Durante el primer año y medio de Raúl Castro parecía disponer de alternativas para salir del atolladero y consolidar su sucesión y la del equipo que lo sustituiría: el vacío creado por la desaparición pública de Fidel Castro, y la conformación de un equipo leal alrededor de su persona, le permitieron aventurar ideas y consideraciones tanto en política exterior como domestica.

 

No se unió personalmente a la comparsa chavista, bajó el tono agresivo respecto a Estados Unidos, envío señales para negociar con Washington, calibró posibilidades de adquirir energía en Angola y otros países, declaró una vía de reforma estructural y nuevo estilo de dirección a fin de sacar a la Isla del callejón sin salida que implicó el castrismo, y sobre todo el período especial, y prometió mejorías en el nivel de vida y el consumo .

 

Sin embargo, las variables cambiaron: la relativa recuperación de Fidel Castro, quien comenzó a interferir en la estrategia general, tanto política como económica, y la crisis financiera internacional que golpeó también a países de los que Cuba depende económicamente, como Venezuela, España, China y Rusia.

 

La catástrofe de los tres huracanes agravó mucho más las crisis en la vivienda y la alimentación: no se materializó una ayuda sustancial definitoria por parte de los aliados cercanos como China y Rusia. Los venezolanos cumplieron sus compromisos, pero eso no marcó una diferencia visible.

 

A todo esto se suma la caída de los precios del níquel, primer renglón de obtención de moneda dura del país, y desavenencias con la Sherritt por pagos pendientes. La caída de los precios del petróleo hace mucho menos atractivas las inversiones en los yacimientos marinos de la Zona de Exclusividad Económica en el occidente de la Isla. Habrá que ver ahora si Brasil cumple su compromiso de comenzar la exploración de petróleo a profundidad cerca de las costas cubanas en 2009, pues se pretende que antes del 2012 el país sea autosuficiente en petróleo, a partir de la producción de tierra firme.

 

Lo único positivo que puede mostrar el raulato es una cierta mejoría en el transporte en general y la telefonía, aunque todavía se notan grandes deficiencias en puertos, transporte de carga y sistemas de almacenaje. El resto del panorama se conforma con una cuestionable información estadística oficial que infla todos los resultados a niveles de maravilla, y que sorprendentemente han terminado por aceptar los organismos internacionales, contra todo sentido común y prácticas en el mundo. Los índices de libertad económica de The Heritage Foundation siguen colocando a Cuba en los últimos lugares, superando solamente a Corea del Norte y algún que otro "estado fracasado". Una cosa es la información estadística y otra muy diferente la mesa de los cubanos a la hora de cenar.

 

La sesión de diciembre 2008 de la Asamblea Nacional fue bastante aburrida, sin nada importante que mostrar: la nueva ley de seguridad social no resuelve nada a corto plazo; algunos esperaban discusiones o decisiones en temas sobre los que se ha especulado demasiado, como las reformas para emigrar (tarjeta blanca, permiso de salida) o la legalización de los transexuales, ambos de dimensiones y trascendencia diferente, pero todo fue más de lo mismo. La esperada reestructuración del aparato gubernamental fue pospuesta un año más, para fines del 2009, lo que acontecería después del congreso partidista. 

 

Política exterior

 

Si anteriormente Raúl Castro trató de asegurar alternativas energéticas a la dependencia venezolana, en la actualidad ese país  es el suministrador fundamental y la única opción que dispone el régimen en materia de energía: por eso está realizando todos sus esfuerzos para apuntalar políticamente a Chávez y, en caso de peligro, no dudaría en asesorar o hasta intervenir con una maniobra de fuerza para que el teniente-coronel preserve el poder, o para santificar un posible fraude electoral, por ejemplo, si el referéndum del 15 de febrero no otorga la victoria a Chávez. La generosa chequera de Chávez se ha visto constreñida por su enorme e incontrolado gasto social y el descenso vertiginoso de los precios del petróleo, y Cuba debe asegurar, en cualquier circunstancia, que la ayuda siga fluyendo, aún a costa de un brutal golpe de estado.

 

Las negociaciones político-económicas con Rusia, si bien se han ampliado a partir de los intereses geopolíticos rusos, no alcanzan ni de lejos la condescendencia preferencial que la otrora Unión Soviética otorgaba a Cuba, ni nunca lo harán. Rusia ha jugado la carta del Caribe, no solo con Cuba sino también con Venezuela y Nicaragua, como balance a la presión norteamericana en el Cáucaso, pero muy lejos de las tensiones de la guerra fría, y mucho más como advertencia que como compromiso definitivo. En este contexto, todo es negociable.

 

La presidencia de Barack Obama y un hipotético mejoramiento de relaciones con Estados Unidos no implicarían de manera automática un respiro económico para el régimen a largo plazo: puede esperarse estabilidad en la relación migratoria, y deben elevarse los viajes de cubanoamericanos a la Isla y las remesas a familiares y amigos, aunque esto pudiera verse limitado por los efectos de la crisis económica en Estados Unidos. Aún en el mejor de los casos el impacto económico de viajes y remesas a largo plazo seria relativo, y no lo suficiente como para sacar a Cuba de su crisis. No se vislumbra que el país, por su insolvencia y sus deudas, pueda obtener créditos norteamericanos a largo plazo si no se produce primero un levantamiento del embargo, y para ello hay todo un camino pendiente de negociaciones, concesiones de ambas partes, y barreras de carácter psicológico que necesitan tiempo y paciencia, sin resultados garantizados.

 

A finales del 2009 Cuba traspasa la presidencia del Movimiento de los No Alineados (NOAL) a Egipto, y su política mundial tercermundista reducirá su alcance. Aunque siga siendo parte de la troika NOAL por cierto tiempo, deberá concentrarse en sus relaciones con América Latina y el Caribe, Rusia, China, Irán y España, pero muy lejos del alcance planetario que supone la presidencia del NOAL. El presidente Lula ha facilitado las cosas al régimen al asegurar su incorporación al Grupo de Río y diversas instituciones latinoamericanas, pero hay que ver si el gobierno del general está realmente dispuesto a aprovechar las oportunidades que se abren, o se mantendrá en su terca posición "antimperialista" de juguete.

 

La realidad socio-económica

 

La situación interna es dramática, sobre todo en el sector de la vivienda, para el cual no existe solución general: la industria de materiales de construcción no dispone de la infraestructura imprescindible para hacer frente con rapidez a las necesidades del fondo de viviendas que necesitan reemplazarse y repararse.

 

Tampoco la infraestructura del país está preparada para acelerar la economía de acuerdo a las necesidades modernas: las vías de comunicación son inadecuadas, el nivel de computadoras per cápita es risible, no existen suficientes teléfonos, y el acceso a la Internet esta vedado o completamente regulado. Aunque todo lo disponible funcionara de maravillas, una recuperación del país en estas condiciones tendría que llevarse a cabo a la velocidad que permitía la era pre-computacional, que resulta insuficiente en los tiempos de la globalización, mucho más con los grandes abismos creados durante medio siglo.

 

El dilema de la eficiencia empresarial y de buscar que los salarios se correspondan con el trabajo no ha sido abordado a fondo más allá de discursos y propaganda. Las medidas adoptadas sobre la relación trabajo-salario son insuficientes, puesto que lo fundamental,  las motivaciones individuales que llevan a una mayor productividad laboral, preocupan a un timorato y envejecido liderazgo, pos sus implicaciones sociales. ¿De qué vale elevación de salarios y acumulación de ingresos por los campesinos sin la correspondiente contraparte de bienes disponibles?

 

Y no puede desconocerse la colosal barrera psicológica: tras cincuenta años de vivir como avestruces con la cabeza enterrada en la arena, los vínculos con la libertad, la modernidad, el mercado, el desarrollo y el progreso son difíciles de comprender y aceptar cuando se vive con el  convencimiento de que no hay nada que pueda ser superior al socialismo cubano, y lo único que se pretende es "perfeccionarlo" o "reinventarlo". Mientras la iniciativa privada y el emprendimiento individual sean vistos como pecados demasiado capitales, y la sociedad civil como una aberración de mercenarios, y todas las culpas se pretenden achacar al adversario, será muy difícil avanzar realmente por ningún camino, si siquiera el de reformas "socialistas".

 

En estos momentos, al cumplirse cincuenta años de la revolución, ya Raúl Castro sólo cuenta con una alternativa real para salir de la crisis general que enfrenta en la agricultura y la industria de materiales de construcción sin poner en peligro el poder de la gerontocracia:

 

 

 

 

Y tendría que lograr estos objetivos en un plazo demasiado corto, pues las tensiones y presiones de todo signo, nacionales e internacionales, son muy grandes y crecientes. Los seis años que pidió para tratar de resolver los problemas de la vivienda son una ilusión, y además apostando a que en ese plazo el país no sea barrido por más ningún huracán.

 

Igualmente, no puede pretender continuar importando alimentos a precios cada vez más altos y pagados al contado, cuando más de la mitad de las tierras está sin cultivar, la eficiencia "socialista" de las que producen son un insulto a la inteligencia, y cientos de miles de cubanos sin trabajo ni vivienda estarían dispuestos a convertir esas tierras en riqueza si realmente tuvieran oportunidades justas para hacerlo.

 

Las desavenencias de Raúl Castro con el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés y algunos generales "africanos", que existían al comenzar la sucesión, y que fueron potencial para un enfrentamiento de lealtades, son historia y solo persisten en analistas de segunda. Los jefes de ejército en la actualidad han sido nombrados por el general-presidente, y los mandos militares no son su preocupación en estos momentos. Considerando que el "peligro de agresión imperialista" solo existe en el periódico "Granma" y algunas declaraciones de Ricardo Alarcón, la lealtad de la maquinaria represiva al raulismo está garantizada.

 

Fidel Castro, después de cuarenta y ocho años de poder unipersonal, absoluto e inapelable, ha buscado todo el tiempo manipular la sucesión para que no se produzca el desmontaje de su imagen y su obra, pero esa política ha creado un circulo vicioso que implica impedir todo tipo de reformas, aún a costa de la aniquilación de los cubanos, y hasta de Cuba como nación. 

 

En estos mismos instantes su estado de salud es más desconocido que nunca, aunque hay indicios que señalan a un deterioro general, y se trata de una persona con más de ochenta y dos años de edad, pero si a pesar de todo eso mantiene capacidad de interferir por mucho tiempo más, Raúl Castro está, sencillamente, en una trampa de la que ya no podrá salir: deberá ser fiel a la soberbia y la ambición de su hermano, y permitir que la nación se vaya a pique, o hacer algo efectivo por el país y el pueblo que dice amar y representar.

 

Raúl Castro y su élite gerontocrática se sienten legitimados por un pasado guerrillero que no pueden transferir a la siguiente generación de dirigentes. La única forma viable para una transferencia del poder de Raúl Castro y su grupo a la siguiente generación, sin un drama lamentable, terrible y sangriento, tiene que basarse en un país recuperado o recuperándose, con soluciones radicales para sus problemas fundamentales de vivienda, alimentación, consumo e infraestructura, por no mencionar las libertades políticas y los derechos humanos, asignaturas pendientes.

 

Sin embargo, la senda por la que se transita actualmente no lleva a ese camino, y la retórica "revolucionaria" de Raúl Castro sobre una transferencia de poder automática y tranquila a la siguiente camada de dirigentes no tiene fundamento. Por mucho que repita la "caravana de la libertad", en patéticas celebraciones con parodias de lo que una vez fue una explosión de pueblo, no habrá esta vez ilusión ni esperanza en la tanqueta de la victoria traicionada.

 

La única legitimidad que podría sostener en el poder al grupo que Raúl Castro designe a su vez como sucesores de la dirigencia histórica sería un cambio visible en el nivel de vida y el consumo de la población. De no ser así, y sin instituciones estatales y partidistas sólidas, lo que sobrevendrá tras el raulato será una cruenta y caótica lucha por el poder, en la cual las fuerzas armadas tendrán la voz cantante, y los cubanos, como nación y como pueblo, la peor y la más triste parte, un colosal baño de sangre, o ambas coas a la vez.

 

Cuba, como nación y como pueblo, merece un futuro más aceptable que el que está diseñando un timorato Raúl Castro de la mano de su enfermo, moribundo y megalómano hermano, tras cincuenta años de lo que ha resultado ser la mayor estafa en la historia cubana.

 

Y la revolución que se fue a bolina quedará en la historia como un interminable y cruento camino de cincuenta años avanzando agotadoramente hacia ningún lugar.