Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

  Las reformas en Cuba: racionales pero con efectos sociales adversos.

La educación en el mapa de la política social actual.

 

Entrevista al profesor Carmelo Mesa-Lago, Catedrático Distinguido Emérito de Economía y Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Pittsburg.

 

Danay Quintana Nedelcu, Cuba Posible

 

Introducción

Uno de los analistas más citados dentro y fuera de la Isla sobre las reformas actuales en Cuba es el profesor Carmelo Mesa-Lago, cuyo haber investigativo acumula numerosos textos y artículos donde examina desde hace varias décadas “el caso cubano”. Su periodización sobre la trayectoria de la política económico-social de la Cuba socialista a modo de ciclos resulta de extraordinario valor analítico, en tanto permite reconocer patrones históricos, discontinuidades y conexiones entre distintos períodos según los rasgos de las decisiones de gobierno en materia de política económica y social, todo ello basado en numerosas fuentes estadísticas, análisis de discurso, métodos comparado entre otros. 

En esta ocasión, el propósito fundamental de la entrevista a Mesa-Lago fue profundizar, dentro del mapa y escenario actual de las reformas, el lugar que tiene la política educativa actual. Incluso vamos un paso antes: ¿Existe alguna política educativa explícita como parte de las reformas actuales en Cuba?

 

Llama la atención que entre los tantos escritos de académicos sobre los cambios actuales en Cuba: económicos, laborales, migratorios, tributarios, el “problema” educativo ha quedado rezagado en el debate público si se le piensa de manera comparada con el resto de las reformas. Con la intención de contribuir a este debate, el experto en análisis de políticas, Mesa-Lago, ofrece su perspectiva sobre el lugar de las decisiones en materia de educación en el contexto nacional de las reformas actuales. 

 

Una mirada apurada a las estadísticas hace sospechar que “algo está pasando”. Por ejemplo, en el 2012, según la ONEI, la educación fue en la estructura del PIB el rubro que tuvo la más baja tasa de crecimiento con un -3,8 por ciento. Para tener una idea del descenso, nótese que en 2007 la tasa había sido mayor a un 9 por ciento. La significativa caída de este indicador estuvo fuertemente ligada (entre otras razones) a una reducción histórica de la matrícula escolar, sobre todo en el nivel superior donde, de más de 700 000 jóvenes matriculados en 2007, en el año 2013 la matrícula universitaria había descendido a alrededor de 200 000 estudiantes, sobre todo, debido al cierre de la mayoría de las sedes municipales universitarias que habían proliferado como parte de La Batalla de Ideas que dirigió Fidel Castro.

 

Tomando las cifras anteriores como provocación para adentrarnos al terreno de la educación en Cuba, surgen varias preguntas que se abordarán en esta entrevista: ¿Hay una política educativa clara como parte de las reformas actuales cubanas? ¿Cuáles son las principales decisiones en materia educativa del actual gobierno cubano? ¿Qué relación existe entre educación, economía y desarrollo hoy en el país? 

 

Para los analistas de políticas públicas, Cuba representa un caso de particular interés en tanto permite realizar exámenes de largo aliento versus miradas cortoplacistas. En este sentido, me remito a la sistematización analítica que hace en su libro Cuba en la era de Raúl Castro (Editorial Colibrí, 2012), donde retoma su concepto de ciclos de políticas para describir distintos momentos de una trayectoria de políticas revolucionarias por más de 50 años. Siguiendo sus propios conceptos de políticas idealistas y pragmáticas, alejándose o acercándose al mercado, ¿en qué momento nos encontramos? ¿Cómo hemos llegado a la actualidad?

 

El ciclo actual responde a una lógica pragmática sin dudas ya que las reformas económicas estructurales de Raúl están orientadas al mercado. Podemos debatir su velocidad, si son lentas, si son suficientemente profundas o no. Uno de sus rasgos esenciales es que ellas van en contra del idealismo, del igualitarismo salarial, de la movilización (prácticamente eliminada al terminar la Batalla de Ideas). En los ciclos pragmáticos hay una reducción en el gasto social, lo que nos conduce a pensar que el actuar es coherente. 

 

Por el contrario, los ciclos idealistas priorizaron los servicios sociales gratuitos, la movilización de las masas, el énfasis en la creación de un “hombre nuevo”, los incentivos morales, entre otros mecanismos. Todo ello resultaba en una expansión del gasto social (a modo de salario indirecto o salario social en términos marxistas, comparado con el salario monetario) contra un estancamiento o reducción de dicho gasto en los períodos pragmáticos.

Cuando hablamos de educación o de política social en general lo que ocurre es que varios cambios económicos tienen efectos sociales adversos, por lo que hay que emprender acciones de política social que enfrenten dichos efectos. Por ejemplo, en el último ciclo idealista bajo Fidel la matrícula universitaria aumentó tres veces entre los cursos 1989/90 y 2007/08 (la cúspide) y específicamente la de humanidades y ciencias sociales en 40 veces. Bajo las reformas de Raúl se redujo la matrícula general en 72 por ciento y las humanidades/ciencias sociales en 83 por ciento, aunque todavía en 2014 era 567 por ciento en comparación al año 1989. Por otro lado entre 1989/90 y 2007/08 disminuyó la matrícula en ciencias naturales y matemáticas, mientras que creció muy poco en ciencias técnicas y agronomía, todas ellas carreras esenciales para el desarrollo y, aunque aumentó con las reformas, todavía en 2014 las ciencias naturales y las matemáticas estaban 30 por ciento por debajo del nivel de 1989. Estas cifras hasta ahora me hacen pensar que los ajustes no se han hecho de manera sistemática. 

 

Dentro del mapa actual de las reformas en Cuba, ¿qué lugar le daría a la actual política educativa? Comparándola con las otras, el análisis de la política actual educativa ha quedado rezagada en el debate público.

 

En realidad, el gobierno de Cuba no ha hecho pública una estrategia, una política específica de educación. Lo que ha ocurrido es una reducción de los gastos sociales que incluyen educación, salud, pensiones, asistencia social y vivienda, y que como ha afirmado en varias ocasiones Raúl Castro, son gastos tan grandes que resultan insostenibles financieramente (ver Figura 1).

 

Figura 1. Reducción del gasto social en Cuba 2006-2012

(como porcentaje del presupuesto estatal y del PIB).

 

 

Fuente: ONEI

 

En trabajos míos anteriores he analizado las estrategias más relevantes de reducción de gastos en la política social y dentro de ella en el sector educativo. En este sentido, por ejemplo, está la eliminación por las reformas actuales de los llamados “maestros emergentes”, una política de Fidel en el contexto de la Batalla de Ideas lanzada a inicios de la década pasada. Dicho programa se originó debido a una severa escasez de maestros, no porque no hubieran suficientes graduados para cubrir las plazas necesarias (la matrícula en pedagogía creció 19 por ciento en 1989-2014) sino porque los docentes tenían unos salarios muy bajos, lo que hacía que buscaran ocupaciones más remuneradas en el sector privado, produciendo esto un importante déficit de profesores. A muchos de los maestros emergentes los traían del campo, les daban un entrenamiento muy rápido y los ponían al frente de las aulas. Eso tuvo un efecto nefasto en la ortografía, las matemáticas y la historia. Entonces se encontró que los exámenes de ingreso a la universidad tenían una serie de fallas (1), deficiencias que se volvieron públicas y propiciaron un debate dando como resultado algunos ajustes, como el endurecimiento de dichos exámenes (2) y la fijación de cuotas en ciertas carreras con matrícula excesiva. También se recontrataron maestros que se habían retirado y  se aumentaron los salarios para atraer a los que estaban en otras actividades. Después de eso no hemos tenido información publicada en Cuba sobre la calidad de la enseñanza (3).

Para evaluar el impacto de esa política de reducción en la matrícula universitaria total acudimos al Anuario Estadístico de Cuba publicado por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información  (ONEI)(4): la referida matrícula en todas las instituciones de educación superior alcanzó su cénit en el curso 2007/08, pero después cayó en picado desde 2008/09 a 2013/14. Como resultado, las cifras del curso 2013/14, muestran que la matrícula universitaria total se redujo en un 72 por ciento (respecto al cénit), y cayó 14 por ciento (respecto a 1989/90), o sea, que la matrícula hoy es inferior a la que había antes de la crisis (ver Cuadro 1).

 

No obstante la reducción no es igual en todas las carreras. Por ejemplo, en humanidades y ciencias sociales, en educación, en economía y en educación física hubo una disminución de alrededor de un 80 por ciento. En medicina y agronomía se contrajeron en un 59 por ciento, un problema grave que debe solucionarse. Por el contrario, las ciencias naturales y las matemáticas aumentaron un 13 por ciento (ver Cuadro 1).

 

Cuadro 1. Evolución de la Matrícula Universitaria por Disciplinas, 1989-2014.
 

  

 

Disciplinas

      Cambio porcentual entre

2007/1989

2014/2007

2014-1989

Humanidades/ciencias sociales

3,943

-83

567

Medicina

  403

-59

106

Educación

     8

-82

  19

Economía

 396

-81

  -5

Educación física

 381

-83

-21

Ciencias técnicas

   43

-23

  10

Agronomía

   38

-59

-44

Ciencias naturales/matemáticas

  -39

 13

-30

Art

  -38

-15

-48

Total

  208

-72

-14

                                                

                                                Fuente: ONEI, 2002, 2008, 2003.


Este comportamiento es positivo porque había una matrícula universitaria hipertrofiada que se ha desinflado en parte por el cierre de prácticamente las 3.000 sedes universitarias municipales que se abrieron en todo el país con el programa de universalización de la educación superior que creó Fidel en un período de dos o tres años a principios de siglo. Yo había señalado en varios de mis trabajos que en Cuba había aumentado mucho la matrícula a nivel primario y que básicamente era 100 por ciento, mientras el nivel secundario cubría un 80 por ciento. Estas cifras colocaban al país en una posición altamente competitiva respecto a otros de América Latina (la elemental más o menos igual a la de los países más desarrollados socialmente y la secundaria mayor), pero tenía una matrícula baja en el nivel superior, alrededor de un 14 por ciento. Eso hizo que Fidel lanzara, como parte de la Batalla de Ideas, ese programa, provocando una explosión en la matrícula superior para tratar de alcanzar la cifra más alta de la región. Pero surgieron nuevos desafíos: cómo iban a contratar tantos profesores; dónde iban a conseguir empleo los estudiantes graduados; cómo iba a ser la calidad de la enseñanza. Estas preguntas las hice yo en el año 2003, y la política de Raúl me da la razón.

 

Sin embargo, aunque hay avances aún quedan problemas. En carreras como agronomía, tan necesaria para la producción de alimentos en el país, todavía en 2013/14 la matrícula estaba 44 por ciento por debajo respecto al curso 1989-90. 

 

Por otra parte, la matrícula en ciencias naturales y matemáticas aumentó 13 por cierto respecto al año cénit, pero bajó 30 por ciento cuando la comparamos con 1989/90. Hay un 19 por ciento de aumento en pedagogía comparado con el curso 1989-90, pero una caída de 5 por ciento en economía. Queda mucho por hacer en este sentido. 

 

También hay un problema con el número de graduados que ha disminuido notablemente como resultado de la contracción de la matrícula. Había dicho años atrás que se debía revisar la política de otorgamiento de becas universitarias a los extranjeros, porque aunque beneficiosa y solidaria era muy costosa en un contexto de escasez, y las  cifras muestran recientemente que ha habido una disminución en esas becas. Los becarios llegaron en el curso 2008-09 a un máximo de casi 415 000 y eso ha ido bajando sistemáticamente hasta 150 000 en el 2013-14, una reducción de 64 por ciento, lo cual es importante. 

¿Qué connotación tiene el pragmatismo de las reformas actuales en una política educativa que hereda predominantemente una lógica idealista? 

 

Como ya expliqué, ahora no estamos frente a una lógica idealista, pues he demostrado que los recortes son coherentes con los ciclos pragmáticos, sin embargo, sí creo que falta una estrategia de educación a largo plazo. Un maestro tiene cada vez más oportunidades de trabajar en el sector privado, vender comida, poner un paladar, o sacar licencia de repasador: el imán para el maestro de salirse del empleo estatal es muy grande. El Estado hizo algunos incrementos nominales del salario de los maestros, pero cuando se toma en cuenta la inflación, el promedio sigue estando  por debajo del nivel de 1989. 

 

Como parte de las reformas orientadas hacia el mercado y a la transferencia de propiedad estatal a las propiedades cooperativa y privada, el país está incentivando la creación de empleo no estatal y ciertamente se registra un aumento notable en los trabajadores por cuenta propia, aunque todavía está a menos de la mitad de la meta para 2015, o sea, no ha sido lo suficientemente rápido. Pero no hay una escuela de administración de negocios en Cuba y se ha reducido notablemente la matrícula en las escuelas vocacionales, así como tampoco hay entrenamiento público para los cuentapropistas, aunque empiezan a ofrecerse algunos aislados cursos en determinadas universidades (5). 

 

Se está creando una importante fuente de empleo que es mejor remunerada que el empleo estatal. Por ejemplo, los pequeños restaurantes (paladares), campesinos privados, los que se dedican a la manufactura a nivel rudimentario están vendiendo y ganando dinero. Pero no se permite a los profesionales, quienes no tienen un sueldo adecuado en el sector estatal, desempeñar su oficio por cuenta propia. Por ejemplo, un arquitecto tiene demanda en Cuba hoy; aunque no se han vendido casas al nivel que se esperaba por la falta de poder adquisitivo, la gente hace arreglos o construye casas por esfuerzo propio porque las viviendas construidas por el Estado se han reducido considerablemente. Hay una necesidad de arquitectos privados pero legalmente ellos no pueden trabajar por cuenta propia aunque parece que lo hacen de manera oculta. 

 

El salario medio en Cuba en 2013 fue de 471 pesos nacionales (CUP), y según la tasa de cambio de CADECA (Casa de Cambios), equivale a 19 ólares por mes. No se puede sobrevivir con ese sueldo. Según mis cálculos ese salario alcanza para comprar los productos esenciales de la libreta de racionamiento y algunas otras cosas. La libreta solo cubre de 7 a 10 días al mes y durante el resto del tiempo las compras se hacen en los mercados agropecuarios o en las tiendas estatales en pesos convertibles (CUC). Si no se recibe remesa o se trabaja en el sector privado es muy difícil sobrevivir, y eso explica el robo de bienes en el trabajo estatal, para “resolver”. 

 

Hay un problema también de cultura y mentalidad. Muchos docentes universitarios cubanos se formaron antes del colapso de la Unión Soviética. Posteriormente se hicieron cambios importantes en el currículo, se actualizó un poco la bibliografía y con ello muchos libros de economía marxista desaparecieron. No ha habido, por otro lado, un desarrollo importante de la enseñanza de la economía, digamos la neoclásica, que es esencial para entender el mercado. A medida que el sector del mercado y de propiedad privada se expande uno debe formar profesionales entrenados en ese campo. En Cuba casi todos los economistas, por lo menos los que conozco son macroeconomistas. Por cuatro años la CEPAL ofreció en La Habana una maestría en economía de mercado, incluyendo microeconomía, pero con un límite de 15 alumnos y se cerró después. La Universidad de Murcia con la Iglesia Católica también dictó dicha maestría por dos años y como la anterior, desapareció. Hay un grupo de cuentapropistas dueños de micro-negocios que está recibiendo unos cursos de entrenamiento en administración, contabilidad, mercadeo, y ya son unos miles que han sido entrenados pero eso se hace de manera privada y no por el gobierno, que debería hacerlo. 

 

La otra cosa es que de acuerdo con las reformas que se están implantando en Cuba, sería muy importante aumentar la oferta de educación vocacional (6), porque toda esta pequeña microempresa lo necesita. Requiere de personas que sepan de albañilería, de plomería, carpintería, lo que en sentido general llamamos oficios. No necesita un bachillerato y tampoco un título universitario. En Cuba hay una población que está muy bien educada y se ha formado un enorme capital humano que se desperdicia, porque no está empleándose en lo que puede hacer y está recibiendo un salario muy bajo.

 

Las estadísticas más recientes en relación a la educación técnica y profesional (según el Clasificador Uniforme de Actividades Educacionales que reporta la ONEI) muestran una disminución constante del grupo de los técnicos medios y un aumento considerable de los obreros calificados, ¿cómo interpretaría este comportamiento a la luz de las reformas económicas?

Me parece correcto, pero no veo por qué tiene que reducirse uno de los dos, cuando realmente ambos deberían estar aumentando para cubrir las demandas actuales de los trabajos de oficios. 

 

Las escuelas vocacionales bajaron de 30 (2008-09) a 10 (2012-13), o sea, un tercio de lo que había antes. La enseñanza técnica y profesional escendió también de 529 a 479 escuelas. Sin embargo, la matrícula de los obreros calificados ha aumentado de 26 000 a 91 000,  casi cuatro veces, mientras que la matrícula del técnico medio se ha reducido a menos de la mitad. Veo bien el aumento del obrero calificado y no entiendo por qué la reducción de los técnicos medios y vocacionales. 

 

¿Qué sentido podemos darle a estas cifras? ¿A qué cree usted que responden los cambios reflejados en estas estadísticas? ¿A una racionalización del gasto? ¿A un modelo de desarrollo basado en una economía de alto valor agregado? ¿A una nueva estructura de exportaciones?

Es difícil basado en esas cifras decir “aquí hay una estrategia de tal tipo”. Hay declaraciones generales pero vagas, hay cosas que hacen sentido pero otras no. Por todo ello no puedo decir que hay una política explícita del gobierno, una estrategia definida. No obstante, algo está claro porque se aprecia en distintas áreas: la política de Raúl de disminuir el gasto social ha conseguido resultados y la Figura 2 exhibe la caída en el gasto educativo como porcentaje del PIB.

 

Figura 2. Reducción del Gasto Educativo 2008-2013 (como % del PIB).

 

 

Fuente: ONEI

 

También en salud ha habido un recorte fuerte: se han cerrado hospitales rurales, los médicos de familia han disminuido a la mitad porque se han enviado muchos a Venezuela, Brasil y otros países. 

 

Pero los recortes en servicios como educación y salud no se hacen sin resultados sociales adversos. En la política de salud hay un problema de acceso a nivel primario que empieza a ser reconocido, como también hay dificultades en los servicios especializados pues muchos de sus profesionales están fuera del país, por ejemplo, para operaciones oculares. También hay dificultad con el cierre de hospitales rurales, pues aunque se reasignan los pacientes a los hospitales regionales, algunos quedan cerca y otros lejos y esto dificulta el acceso al servicio. No obstante, el Ministro de Salud Pública ha afirmado que no ha habido una disminución en el acceso a la salud. 

 

Lo único que no se ha recortado es el gasto de pensiones, porque Cuba tiene una enorme cantidad de jubilados y pensionados, incluso con el aumento gradual de la edad de retiro en cinco años para ambos sexos a partir de la reforma de 2008 y que se completará este año. Pero por otro lado, la pensión media ajustada a la inflación sigue estando a la mitad de lo que era en 1989. En adición, el problema anterior se complica con la situación actual demográfica del país. Cuba tiene la segunda población más envejecida de América Latina y el Caribe, sólo después de Uruguay que es la primera pero que la Isla sobrepasará en 10 años. Las edades de retiro todavía no se corresponden con la alta esperanza de vida que oficialmente se reporta tiene el país: la segunda de la región. Por lo anterior, pienso que hay que aumentar la edad de retiro todavía más porque de lo contrario es imposible mejorar este problema, no puede un país como Cuba tener esa edad de retiro tan baja. Según la especialista cubana en política social Mayra Espina, el sector de los jubilados es de los más notables dentro de los grupos de pobreza en Cuba. Es un grupo que por lo general depende de las remesas del exterior o de la ayuda de la familia. De lo contrario se les hace difícil sobrevivir pues las bajas pensiones (equivalentes a US$6 mensuales) no alcanzan. Hay muchos de ellos que trabajan por ejemplo vendiendo cosas en las calles, como muestra el filme cubano “Suite Habana”.

 

Por último pero muy importante, es que ha habido una notable reducción de la asistencia social. En el VI Congreso del Partido de 2011 se acordó que a aquellas personas jubiladas y pensionadas con alguien en la familia en condición de ayudarlos se le retiraría la pensión. Ha habido una caída drástica tanto en términos de números de personas que reciben asistencia social como en términos de presupuesto. Claro, la política de la focalización se aplica en todas partes para evitar que los beneficios lleguen a los que no las necesitan, pero Cuba tiene una situación muy especial de necesidad a nivel nacional. Entonces, decirle a la gente “si tú tienes familiares o parientes que te ayuden ya no te doy pensión”, conlleva que esas personas pueden estar en una situación muy difícil también. Eso afecta enormemente a los jubilados y pensionados y va en contra de lo que está ocurriendo y es que, las reformas económicas son racionales, y yo estoy de acuerdo con ellas, pero, muchas provocan efectos sociales adversos. Si hay una expansión de la población vulnerable, como estoy seguro que la hay -para no decir pobre-, en vez de reducirse la asistencia social debe extenderse. Para paliar los efectos adversos de las reformas estructurales debe haber una red mínima de protección social (ver Figura 3).

 

Figura 3. Reducción de los beneficiarios y el presupuesto de asistencia social

2006-2013.

 

Fuente: ONEI

 

Hay un éxito en términos de reducir el gasto pero no hay una estrategia de política social, o una estrategia de educación que diga por ejemplo, la carrera de agronomía es necesaria para incrementar la producción agrícola, que es esencial para reducir las importaciones de alimentos, que alcanzan los 2 mil millones de dólares. Las ciencias técnicas son cruciales para el desarrollo pero no veo que haya una política clara, definida, al menos en base a información pública y las estadísticas oficiales.

 

¿Se está delineando con las reformas actuales un nuevo modelo de desarrollo?

 

Cuba tiene un modelo de desarrollo desde los 90 y de manera ampliada después especialmente en el siglo XXI, pero los economistas cubanos consideran que no es una estrategia adecuada. Ha pasado de una economía que descansaba en la exportación de materias primas como el azúcar, el puro, el níquel, etcétera, a una economía basada en los servicios. La fuente principal de ingreso en divisas al país son los servicios profesionales en el exterior. El problema que tiene eso, de acuerdo a economistas como Pedro Monreal, Omar Everleny Pérez Villanueva, Juan Triana y Ricardo Torres, es que se necesita una transformación, o sea, tiene que haber un desarrollo basado en promover aquellos tipos de trabajo y de exportaciones que tengan un efecto multiplicador de la economía. Pero ni el azúcar, ni los puros ni el níquel lo tienen, y tampoco la exportación de profesionales, porque los envías al exterior y entra el dinero pero eso no genera valor agregado. El sector de servicios es casi dos tercios del PIB, aunque recientemente ha habido una reducción. 

Lo que nos ha enseñado la historia es que en el proceso de desarrollo, lo primero que aumenta es el sector agrícola, después el industrial y luego el sector terciario que son los servicios. Pero en Cuba hubo un desarrollo de la industria que abortó por el proceso de desindustrialización a partir de la caída del campo socialista; según el Anuario Estadístico de 2013, el índice de producción industrial en ese año era un 53 por ciento de lo que fue en 1989, o sea ha caído un 47 por ciento. La agricultura no se ha desarrollado ni tecnológica ni productivamente, y en consecuencia es incapaz de alimentar a la población por lo que hay que importar considerablemente para cubrir la demanda de alimentos. La economía cubana es como un niño con cuerpo esquelético y una cabeza muy grande que no se puede soportar: los servicios no dan para poder engordar a ese niño; hay que desarrollar la industria y la agricultura, así como las exportaciones de esos rubros con énfasis en el valor agregado. 

 

Los acuerdos del VI Congreso del Partido tienen una serie de ideas sobre las que se basa la estrategia, pero son ideas muy vagas, con muchas metas que no cuajan. Por ejemplo, se dice que hay que aumentar las exportaciones y sustituir las importaciones, sí ¿pero de qué manera? Es como una lista para ir a la bodega. Hasta ahora ni la mayoría de los economistas cubanos ni los extranjeros vemos una estrategia definida. 

 

A modo de pistas, ¿con qué otras experiencias socialistas podríamos establecer puntos de encuentros y desencuentros para comprender mejor los cambios en la Cuba de hoy? 

Acabo de terminar un ensayo comparando las reformas de Cuba con las de China, aunque le he sacado la parte social (que incluye la educación) por razones de espacio; este último trabajo será publicado en China.

 

Al hacer el ejercicio de comparación entre las reformas estructurales del país asiático y las de la Isla algunas diferencias resultan notables. La revolución en China ocurrió 10 años antes que en Cuba (1949 y 1959 respectivamente), pero si se toma el 78 como punto inicial de las reformas chinas, vemos que éstas comenzaron 29 años después de la revolución en aquel país, mientras que las de Cuba se tardaron 48 años en iniciar (si se toma 2007 como punto cero de los cambios). De ahí que se pueda concluir que las reformas cubanas aparecieron de manera muy tardía en comparación con el gigante asiático. Más aún, las reformas chinas avanzaron con rapidez, fueron profundas y lograron resultados substanciales, mientras que las reformas cubanas son lentas, con obstáculos y hasta ahora no han tenido efectos tangibles.

 

Usted ha planteado que uno de los mayores obstáculos en la implementación de las reformas es un disenso en la dirigencia política cubana… 

 

En política hay una diferencia importante entre Cuba y China. Mao  Tse-tung y Fidel Castro eran los líderes máximos de las revoluciones en los respectivos países. Mao murió en 1976 y sólo después despegaron las reformas en su país. 

 

Fidel todavía está vivo. Raúl no tiene el mismo poder de su hermano y ha de gobernar con algunos líderes históricos que han mostrado ser bastante resistentes a las reformas. Aunque realmente nadie sabe, yo no creo que hay unidad en la dirigencia como repetidamente ha dicho Raúl. 

 

Es que no se puede explicar de otra manera, porque se toman medidas adecuadas, pero después les ponen tantas trabas, obstáculos e impuestos, que es como si la mano derecha hiciera una cosa y la izquierda otra. Yo digo en el ensayo mencionado antes que hay una especie de compromiso, y de él sale un híbrido que no rinde frutos, porque las reformas hasta ahora no han tenido los efectos económicos esperados. Si tomamos el año 2007 como punto de partida -que fue cuando empezaron algunos de los cambios- estamos hablando de casi ocho años. Si tomamos el 2008, que es cuando oficialmente Raúl fue nombrado Presidente del Consejo de Estado y se aprobó la primera ley de usufructo, son 6 años y medio. A Raúl Castro le quedan escasamente tres años para terminar su mandato de dos términos, pues ha anunciado que se retirará en febrero de 2018, y es importante que avance rápido en el proceso y que éste ofrezca resultados. Usualmente ocho años son suficientes para hacer cambios; en América Latina el máximo general, con algunas excepciones, es ocho años.

 

La explicación que da Raúl por la lentitud es que hay que andar “sin prisa pero sin pausa”. Él dice: nosotros no podemos implementar con velocidad reformas a nivel nacional porque son cosas nuevas y no tenemos experiencia, hay que hacerlo con pruebas piloto, a escala local, y después si dan resultados hacemos ajustes, y la expandimos a todo el país. Eso me parece racional porque Fidel hacía lo opuesto y sobran ejemplos para ilustrarlo, como la zafra de los 10 millones de 1970: los planes se hicieron después que él decidió la meta. Pero Raúl no tiene tiempo, pues se va en febrero de 2018. Y aunque no tiene el mismo poder que tuvo Fidel es el que tiene más poder ahora y de eso no hay duda. No sabemos si Miguel Diaz-Canel, el Primer Vicepresidente del Consejo de Estado va a suceder a Raúl, y si lo hace, qué poder tendrá frente a las fuerzas armadas o el partido para poder implementar las reformas.

 

Para terminar y aunque sea de forma breve, ¿qué comentarios tiene sobre el nuevo escenario bilateral Cuba–Estados Unidos? ¿Qué posibles caminos se abren entre ambos países?

Es muy difícil en poco tiempo. Yo he estado en contra del embargo y lo hice público en 1968 en un programa nacional transmitido desde Miami. También apoyo la normalización de las relaciones. El gobierno cubano ha liberado a Alan Gross, a un espía cuya identidad se ignora, y a 53 presos políticos. Además, Raúl expresó frente a los dirigentes de América Latina que Obama es un hombre honesto y que no es responsable de la actuación respecto a la Isla de los nueve presidentes anteriores. Estrechó la mano a Obama en la Cumbre y apoyó el proceso. Por su parte, Obama entregó a los tres espías (héroes) cubanos, promulgó regulaciones que expanden el comercio y los viajes a la Isla, solicitó la exclusión de Cuba de la lista de países terroristas (lo que se materializará a fines de mayo) y pidió al Congreso que levante el embargo, en un escenario en que el Partido Republicano controla ambas cámaras y el Tea Party, así como siete congresistas cubano-americanos, dicen que se está dando mucho a cambio de poco. 

 

¿Hay una asimetría en los pasos que está dando cada parte? 

 

Las tres rondas de conversaciones terminan diciendo que han sido muy respetuosas, productivas y francas, pero no se anuncia algo concreto. Se dice con razón que es difícil avanzar después de 55 años de hostilidad, pero uno esperaría que tras más de cuatro meses de reuniones (desde que se hizo público el acuerdo de normalización) se anunciase algún progreso específico. 

 

Además hay dos problemas. Primero: Raúl ha hecho una serie de reclamaciones públicas, donde pide: 1) el levantamiento del embargo, que está fuera de las manos de Obama y depende del Congreso, controlado por los republicanos; 2) sacar a Cuba de la lista de países terroristas (7), que Obama ya ha anunciado que lo hará; 3) que se devuelva la Base Naval de Guantánamo, lo que creo que es factible siempre y cuando se comprometa Cuba a no arrendársela a Rusia ni a China, porque eso es una preocupación en algunos sectores duros; 4) que se indemnice a Cuba por los daños producidos por el bloqueo que según la cuenta cubana asciende a US$180.000 millones; 5) que se terminen las transmisiones de radio y TV Martí (también se ha pedido que se anule la ley de ajuste cubano, porque es un imán para la emigración cubana hacia Estados Unidos). Todo esto me parece lógico que se negocie de manera secreta, pero no que se haga públicamente, porque le da municiones a los que quieren mantener el embargo a toda costa para que cuando se presente el tema en el Congreso, puedan decir, miren todo lo que Cuba pide y ¿qué nos dará a cambio?

 

El segundo problema es Venezuela. Cuando salió la declaración de Obama de que Venezuela era una amenaza para Estados Unidos me pareció un error, porque así le daba un pretexto a Maduro para responder del modo en que lo hizo. Roberta Jacobson, la negociadora estadounidense, ha dicho públicamente que las palabras que se usaron no eran las apropiadas, que podía haberse dicho de otra forma y que realmente Venezuela no es una amenaza para Estados Unidos. Esto provocó la campaña de recolección de las 10 millones de firmas, protestas, pronunciamientos, y que Maduro consiguiera del congreso venezolano autorización para gobernar por decreto, o sea que el tiro (de Obama) salió por la culata. Raúl enseguida apoyó a Maduro y le dijo a Estados Unidos que no podía usar la política de la zanahoria con Cuba y la del garrote con Venezuela. Todo esto creó un serio peligro de que Maduro se convirtiese en el foco de la Cumbre, desplazando la reconciliación de Estados Unidos y Cuba. La política conciliatoria de Obama y el apoyo de Raúl al proceso finalmente lograron evitar la confrontación.

 

El pasado septiembre, Venezuela cortó a la mitad el suministro de petróleo a Cuba. Las cifras del Anuario del 2013 indican una caída de un 17 por ciento en el comercio de mercancías entre ambos países y los datos preliminares de 2014 que disminuyó otro 35 por ciento. Hay un estimado que indica una reducción en un 36 por ciento de la compra de servicios profesionales cubanos. Son tres golpes que afectarán la economía cubana. La única alternativa viable que tiene Cuba es la normalización con Estados Unidos, sin que ello implique que Cuba renuncie a su soberanía. Pero no hay acuerdo sin que cada parte ceda un poco, de lo contrario no es negociación.

 

La visión de Cuba es que es un país soberano y que la negociación con Estados Unidos no significa que ceda en su política internacional y apoye a sus aliados. Además, a pesar de los recortes, Venezuela sigue siendo el primer socio comercial de Cuba, suministrador de petróleo y comprador de servicios profesionales.

 

Por el lado contrario, hay quienes ven en esto el patrón que hubo antes, cuando tres presidentes norteamericanos entablaron negociaciones con Cuba y ellas se frustraron por una acción cubana. Por ejemplo, empezaron las negociaciones secretas bajo el gobierno de Gerald Ford y se terminaron porque Cuba entró en la guerra de Angola. Luego con Jimmy Carter se produjo un intercambio entre las secciones de intereses, comenzó a discutirse el intercambio comercial pero Cuba entró en la guerra entre Somalia y Etiopía que entonces eran dos países socialistas, a favor de Etiopía. Bajo Clinton, quien tenía mayoría para vetar el proyecto de la Ley Helms-Burton, que es la que endurece el embargo, Cuba derribó dos aviones de la organización Hermanos al Rescate que detectaban balsas de emigrados en el mar y distribuían volantes políticos en Cuba. Eso hizo que demócratas que estaban a favor de Clinton para apoyar el veto se volvieran al otro lado y el presidente se vio obligado a firmar la ley. 

 

Por último, la Unión Europea, bajo la posición común orquestada por Aznar cuando era jefe del gobierno español, comenzó a cambiar y mandaron a Cuba un representante belga, quien abrió una pequeña oficina en la Isla para entrar en negociaciones con el fin de que el país empezara a recibir ayuda económica, pero entonces ocurrió “la primavera negra” y pusieron en prisión a 75 disidentes, y la Unión Europea cerró la oficina. La pregunta que algunos hacen es si el patrón se reprodujera, ¿qué alternativas tendría Cuba?

 

Opino que Raúl es diferente pues desde que empezó su mandato ha manifestado varias veces su intención de conversar con Estados Unidos, pero en igualdad de condiciones como naciones soberanas. Además, en la Cumbre abrazó el proceso y alabó a Obama. Ahora es necesario que Cuba dé un paso para dinamizar el proceso, por ejemplo, en el controvertido asunto de que la embajada de Estados Unidos en La Habana pueda recibir a ciudadanos cubanos y que se permita a sus diplomáticos viajar por toda la Isla, al igual que la embajada cubana en Estados Unidos.

 

Llevo 56 años estudiando Cuba y siempre ocurren cosas impredecibles que me dejan perplejo. Mi esperanza es que el proceso de normalización avance en los dos países para el bien de ambos.

 

Notas:

1. Según datos oficiales del Ministerio de Educación Superior, para el curso diurno en el año 2010 sólo aprobó el 32% de los presentados a los exámenes de ingreso.

2. Una medida que se implantó fue la obligatoriedad de aprobar cada uno de los exámenes de ingreso a la educación superior: Matemática, Español e Historia de Cuba. “Eso ha limitado el acceso a las plazas que se convocan pero no es que las plazas hayan disminuido”. Rodolfo Alarcón en entrevista con Fernando Ravsberg, http://bit.ly/1KS3eM3  

3. Existen algunos informes actuales de organismos internacionales que destacan los logros educativos del sistema de enseñanza en Cuba. Los más recientes han sido publicados este año por la UNESCO, CEPAL y el Banco Mundial.

 

4. www.one.cu

 

5. Se conocen de algunas experiencias iniciales de formación de cuentapropistas en la Universidad de La Habana (http://bit.ly/1JTYTKC)  y en la Universidad de Las Tunas (http://bit.ly/1dSugrW).  Los temas que se enseñan están relacionados con emprendimiento, gestión de negocios, mercadotecnia, contabilidad, administración de empresas, técnicas de dirección entre otros.

 

6. Obreros calificados según el nomenclador de la ONEI, grupo que se incluye en la educación técnica y profesional.

 

7. Esta entrevista se realizó cuatro días antes de la reunión de la Cumbre de las Américas en Panamá pero fue revisada y actualizada por Mesa-Lago el 5 de mayo de 2015.