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ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 Las mentiras de La Habana: Cómo ocultó Cuba los salarios de los médicos cubanos en Brasil y cómo se implicó a la OPS

 

Mirta Fernández y Pablo Díaz Espí, Madrid, en Diario de Cuba

 

En un intento de dar respuesta a las que califica de "insidias" sobre el programa Más Médicos y las condiciones laborales de los médicos cubanos en Brasil, el sitio oficial Cubadebate dijo que estos "no reciben salarios" pues son "becarios".

 

"Los colaboradores en Brasil no reciben salarios, porque no son empleados del sistema de salud, sino becarios que prestan servicios especializándose en servicios primarios de Brasil, que es lo permitido por la Ley Federal del Programa Más Médicos", dijo el medio.

 

Sin embargo, los cables de la embajada brasileña en La Habana que reconstituyen la negociación para la creación del programa Más Médicos -clasificados como reservados, mantenidos en secreto por cinco años y obtenidos por DIARIO DE CUBA-, cuentan otra historia.

 

Médicos 'contratados'

 

El 20 de abril de 2012, el vicepresidente de negocios de la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos (CSMC), Tomás Reinoso, se reunió en La Habana con el encargado de negocios de la Embajada de Brasil, Alexandre Ghisleni.

 

Reinoso aseguró entonces al diplomático brasileño que los servicios comerciales cubanos englobaban desde el envío de médicos y enfermeras, hasta la asesoría para la construcción de hospitales y la elaboración de sistemas de salud. Reinoso aclaró que Cuba ofrecía "precios ventajosos a sus socios", entre los que mencionó a "Argelia, China, Jamaica, Portugal, Qatar y Surinam, además de Venezuela".

 

Un mes más tarde, el 22 de mayo, en una reunión en La Habana del Grupo de Trabajo Brasil-Cuba para Asuntos Económicos y Comerciales, quedó registrado que "en el encuentro sostenido entre el jefe de la delegación brasileña y la viceministra de Salud Pública de Cuba [Marcia Cobas], se ratificó por la parte brasileña el interés de 'contratar médicos cubanos'".

 

Posteriormente, el 22 de junio, tras una visita al Departamento de América Central y el Caribe en La Habana, el coordinador de Integración Regional del Ministerio de Salud de Brasil ratificó que su ministerio "está negociando con instituciones de salud de Cuba la venida de 6.000 médicos cubanos que serían 'contratados para trabajar' en áreas remotas de Brasil".

 

Según el funcionario, el proyecto habría sido iniciado de modo reservado, dada la preocupación por la repercusión de la entrada de los galenos cubanos en la comunidad médica brasileña. La presidenta de la República, dijo, deseaba ver el proyecto completado para finales de ese año.

 

Ante semejante urgencia, tan solo una semana después, entre el 27 y el 29 de junio, otra delegación brasileña, presidida esta vez por el secretario de Gestión de Trabajo y Educación del Ministerio de Educación, Mozart Sales, se reunió con dirigentes cubanos "con la finalidad de avanzar en las negociaciones para la contratación de médicos cubanos". En esas reuniones, el principal punto de divergencia fue "el valor a ser pagado por cada médico cubano".

 

La Habana anuncia en ese momento la designación de la Comercializadora de Servicios Médicos para la firma del contrato, a partir de un modelo que ha servido como base para la exportación de servicios médicos cubanos a "países como Qatar, Angola, Portugal, Kuwait y otros".

 

En relación con la cantidad a pagar, el embajador brasileño en La Habana, José Eduardo M. Felicio, recabó informaciones en otras sedes diplomáticas acerca del valor cobrado por Cuba a otros países "a los que exporta ese tipo de servicios". El resultado de tales indagaciones se hace explícito en el siguiente cable: "Se percibe que el precio del servicio es variable, dependiendo de la negociación bilateral, al ser consideradas por el Gobierno cubano las condiciones económicas del socio que desea importar los servicios médicos. Conforme se ha comprobado, la cantidad propuesta a Brasil es similar a la cobrada de países como Venezuela y Qatar".

 

Llegados a este punto, las delegaciones se enfrentan al delicado tema de "la forma del convenio". Se preguntan si debería ser "un contrato de compra de servicios médicos, de carácter comercial, o si convendría firmar un acuerdo intergubernamental, con mayor seguridad y compromiso". La desventaja de esta última variante, advierten, es que "un acuerdo intergubernamental […] tal vez tenga que ser sometido al Congreso [de Brasil], donde, por cierto, generaría polémica".

 

Aparece la Organización Panamericana de la Salud (OPS)

 

El medio estatal cubano Cubadebate afirma que "el Gobierno de Brasil no paga salarios a la OPS sino que paga por los servicios que la organización ha contratado al Ministerio de Salud Pública".

 

La OPS no se mencionó en la negociación del contrato de los médicos cubanos por parte de Brasil hasta diciembre de 2012, durante la visita a La Habana del ministro de Salud brasileño, Alexandre Padilha. Es decir, entre febrero y diciembre, los representantes de Cuba y Brasil solo hablaron de "contratación" de médicos cubanos. En ningún momento se les calificó como "becarios".

 

La idea de implicar a la OPS, expresada por el ministro Padilha, respondió a dos razones: evadir al Congreso brasileño, al que habría que haber acudido en caso de acuerdo bilateral, y no inclinar hacia el lado cubano la balanza comercial entre ambos países, cosa que habría sucedido si Brasil pagaba directamente a La Habana por los médicos contratados.

 

Según los cables diplomáticos en poder de DIARIO DE CUBA, el ministro Padilha ofrece la triangulación con la OPS como solución: "En vista de la inexistencia de un acuerdo bilateral, aprobado por el Congreso brasileño, que permita la transferencia de recursos de la Unión a Cuba en el área médica, el lado brasileño presentó a consideración la propuesta de utilizar la Organización Panamericana de la Salud como intermedia, caracterizando la contratación de los servicios como cooperación en el área médica".

 

Ante tal propuesta, el Ministro de Salud Pública cubano, Roberto Morales, "apuntó las dificultades que surgirían con el involucramiento de una tercera parte en el proyecto", "en particular, con el hecho de que los recursos tendrían que ser tramitados por una organización con sede en Washington, lo que por sí solo generaría el riesgo de aplicación de normas del embargo norteamericano a las operaciones del proyecto".

 

Es en este momento, ante estas objeciones del ministro Morales, que su homólogo brasileño, Alexandre Padilha, contrapropone que la participación de la OPS central "se limite a la aprobación del proyecto, y que todas las operaciones de transferencia de recursos se realizasen directamente entre las oficinas [regionales] de la Organización en Brasilia y en La Habana".

 

El ministro Morales considera de manera positiva esa contrapropuesta, y no es hasta la tarde del 3 de diciembre -seis meses después de iniciadas las negociaciones- que se celebra una reunión técnica entre los miembros de las dos delegaciones y los representantes de la OPS en Brasilia y La Habana. Según los cables diplomáticos, "los representantes de la OPS se mostraron entusiasmados con el proyecto, que, si se aprueba en las condiciones actualmente discutidas, sería el mayor de la historia de la Organización en volumen de recursos y personal movilizado".

 

Recién incorporados al proyecto, los representantes de la OPS "afirmaron no tener aún claridad en relación con los requisitos técnicos necesarios para hacer viable su funcionamiento, pero aseguraron la plena disposición de la Organización para hacer los ajustes que sean precisos".

 

En ese momento, el máximo representante de la OPS en Brasil ya era el cubano Joaquín Molina.

 

Lo que revelan los cables

 

Los cables diplomáticos brasileños alrededor de la negociación con La Habana por la venta de servicios médicos y el surgimiento del programa Más Médicos, revelan que la inclusión de la OPS en el proyecto fue un subterfugio con dos objetivos: evadir el control del Congreso de Brasil y evitar que la balanza comercial bilateral se inclinara del lado cubano.

 

El rol de La Habana significó la participación cubana en un fraude orquestado por el Gobierno de Dilma Rousseff; también, su intervención en el diseño de un esquema que ahora pretende que le sirva de coartada, cuando declara que los médicos cubanos eran en realidad becarios, y que lo que se les pagaba -suma de la que la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos retenía más del 70%- no eran salarios.

 

"El Gobierno de Brasil no paga salarios a la OPS sino que paga por los servicios que la organización ha contratado al Ministerio de Salud Pública", dice el oficialista Cubadebate, cuando fueron los gobiernos brasileño y cubano quienes acudieron e implicaron a la OPS, meses después de haber empezado sus negociaciones, para solventar las barreras legales del acuerdo que acabarían alcanzando.

 

La OPS, por su lado, adoptada por Cuba y Brasil como solución para sus negocios, entró de lleno en ellos, al aceptar una comisión de la parte escamoteada del sueldo del personal médico cubano.