Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

La política de la historia y su perversa aplicación castrista

 

Pedro Pablo Arencibia Cardoso

 

NOTA DE CUBANÁLISIS-EL THINK-TANK

 

Teniendo en cuenta las innumerables carencias y vacíos en el conocimiento de la historia cubana por parte de muchísimos compatriotas, de todas las edades, tanto dentro de Cuba como en la diáspora, Cubanálisis-El Think-Tank comenzará a publicar poco a poco diferentes materiales que puedan arrojar luz sobre hechos e interpretaciones de procesos y acontecimientos de nuestra patria sobre los que en los últimos casi sesenta años en Cuba solamente se publican versiones oficialistas y adaptadas a los intereses del castrismo.

 

Nos parece un material excelente, oportuno y actual para comenzar estas publicaciones el discurso del colega Dr. Pedro Pablo Arencibia, editor del blog Baracutey Cubano, que pronunció recientemente al momento de recibir el Premio Libertad-Derechos Humanos 2016 que le entregó en Miami la prestigiosa Asociación por la Paz Continental (ASOPAZCO), premio que en el mismo evento fue entregado también al Presidio Político de Mujeres Cubanas.

 

No se trata de un ensayo o un artículo de fondo, sino sus palabras a los asistentes al acto. Sin dudas, Pedro Pablo Arencibia podría escribir muchísimo más sobre el tema, pero baste con esta presentación para dar a los lectores una muestra de la importancia del tema en cuestión.

 

El título de este artículo es responsabilidad de Cubanálisis-El Think-Tank

 

 

Palabras de Pedro Pablo Arencibia Cardoso al recibir el Premio

 

Muy buenas noches a todos.

 

Mis felicitaciones al colectivo con el que comparto este prestigioso premio: el Presidio político de mujeres cubanas, el cual desafortunadamente ha tenido pérdidas muy sensibles en estos últimos meses.

 

Mi primer agradecimiento para Dios, fuente y origen de nuestra existencia y de nuestros dones y talentos.

 

Deseo expresar mi gratitud a la Junta Directiva de Asopazco por  este galardón que hoy me honra recibir, así como a sus asesores y, por supuesto, a Maripaz, cuya voz e intensa labor por la liberación y la democratización de Cuba conocí hace décadas a través de las ondas, clandestinas en Cuba, de Radio Martí y de la Voz de la Fundación Cubano Americana, esta última desaparecida hace ya muchos años. Gracias a Dios no ha ocurrido así con la Asociación por la Paz Continental, Asopazco, cuya existencia se mantiene sin haber cedido en los principios sobre los cuales fue creada, mostrando así una larga trayectoria de honorable integridad, valga la redundancia, en que la acertada presidencia de Maripaz Martínez Nieto ha tenido mucho que ver.

 

Gracias por su asistencia a los patriotas aquí presentes, así como a los amigos y familiares que hoy nos acompañan; mi recuerdo para los familiares y amigos que físicamente hubieran estado aquí de no haber fallecido, como son, por sólo dar algunos ejemplos, mis padres y el siempre bien recordado patriota de trato amable pero flamígera  pluma Orlando Fondevila Suárez.

 

Gracias a mis familiares que con su obra de amor han hecho posible que en tiempos, como los de hoy, hayan asumido gastos y obligaciones de mi responsabilidad y así yo poder  sacar adelante día a día y durante estos casi doce años, sin perseguir ni obtener lucro alguno, esa “antología” diaria, más que selección, de asuntos históricos y políticos cubanos que es el blog Baracutey Cubano.

 

¿Por qué surgió el blog Baracutey Cubano? Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana y Borrás, más conocido como George Santayana, quién nació en Madrid el 16 de diciembre de 1863 y falleció en Roma el 26 de septiembre de 1952, fue un filósofo, ensayista, poeta y novelista español-estadounidense que expresó: «Aquellos que no recuerdan el pasado, están condenados a repetirlo», palabras de las cuales se infiere el valor pragmático de la Historia, valor que puede ser anulado cuando se rememora, escribe o se recibe una historia manipulada en la que se tergiversan y ocultan hechos y se desfiguran o esconden personajes que intervienen en ella; honrar, al que se lo merece, honra, pero la historia bien contada tributa mucho más que honra. La tecnología cambia cada vez con mayor dinamismo, no así  el ser humano; esa característica del ser humano puede ser aplicada, con la ayuda del conocimiento de la historia, para no repetir errores del pasado. Sin embargo, en mi libro Paradigmas psicopedagógicos y caminos de la investigación matemática en la enseñanza de la Matemática universitaria y media, señalo de manera explícita un importante factor que obstaculiza ese valor pragmático que aporta el conocimiento de la historia:

 

La formación de la conciencia y de una disposición determinada ante la vida ha sido un objetivo muy importantes de la labor del educador sobre sus educandos; objetivo que en los sistemas totalitarios se ha centrado y materializado en forma de adoctrinamiento ideológico y político de sus estudiantes”.

 

Y añado más adelante:

 

Este autor (es decir: el que ahora les habla)  también sugiere tener en cuenta elementos del paradigma Humanista; sobre todo aquellos concernientes al respeto hacia la dignidad y la libertad del individuo así como de su individualidad irrepetible, de tal manera que el individuo no sea absorbido o «masificado» por la sociedad o por un régimen o sistema político totalitario…  y este otro que está encerrado en las siguientes palabras llenas de optimismo y esperanzas que pertenecen a la Teoría de los Constructos Personales, de George Kelly:

 

‘... Nadie está obligado a marginarse de la corriente de la vida; nadie necesita dejarse atrapar por las circunstancias; nadie tiene por fuerza que convertirse en víctima de su propia biografía’.”

 

Palabras de las que se infiere, aplicadas al tema que nos ocupa, que no importa la manipulación de la historia y el adoctrinamiento político-ideológico en que fue atrapada una persona; esa persona puede zafarse de esas redes y avanzar en la vida, pero ahora con el conocimiento de la verdad. Por otra parte, ante el supuesto relativismo de la verdad y su dependencia  respecto al  “color  del cristal con que se mira”, rechazo a Campoamor y me hago eco de las palabras del poeta español Antonio Machado: “La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés” y las de François Jacob cuando  critica el descrédito a la razón que hace la postmodernidad: “El siglo XVII tuvo la sabiduría de considerar la razón como una herramienta necesaria para tratar los asuntos humanos. El Siglo de las Luces y el siglo XIX tuvieron la locura de pensar que no sólo era necesaria, sino suficiente, para resolver todos los problemas. En la actualidad, todavía sería una mayor demostración de locura decidir, como quieren algunos, que con el pretexto de que la razón no es suficiente, tampoco es necesaria”.

 

La historiografía cubana anterior a 1959 se ocupaba básicamente de la historia de los hechos, o sea, de la exposición de los hechos históricos sin profundizar grandemente y de manera sistemática en las causas que los motivaron. En la historia de los hechos se entiende por lo general  que el objetivo del historiador es exponer los hechos de la mejor forma y que hablen por sí solos. El papel del historiador no era construir una historia ajustada a su afinidad política, aunque es cierto que antes de 1959 se dieron excepciones. Una de ellas es la revisión de la historia cubana que apareció en la revista Masas, revista de la cual el comunista Carlos Rafael Rodríguez fue director; otra excepción fue cierta parte de la historia que escribió Emilio Roig de Leuchsenring.

 

Después de 1959 y de manera casi inmediata se dio un vuelco radical en la historiografía cubana, pues a partir de ese momento se escribe en Cuba una perversa historia de Cuba con  un preconcebido objetivo de carácter político ideológico: situar al “Innombrable” (así llamaba el gran arquitecto y urbanista Nicolás Quintana a nuestro extinto Lord Voldemort nacido en Birán) como el culmen de la historia patria, colocándolo en un lugar equivalente al lugar que ocupa Jesucristo en la economía de la salvación cristiana. La preeminencia de satisfacer ese objetivo ha sido tal, que la historia de los hechos se ha visto afectada en gran medida. Se desarrolló lo que se conoce en el mundo académico como la política de la historia.

 

La política de la historia no surgió ni se desarrolló por primera vez en Cuba; su surgimiento en la historia mundial es de hace siglos, aunque es cierto que, en el siglo XX y en lo que va del XXI, su uso y efecto sobre la humanidad han alcanzado dimensiones nunca antes conocidas debido al avance tecnológico que han tenido, entre otros, los medios masivos de comunicación.  Desarrollar la política de la historia no es per se algo negativo, aunque Jürgen Habermas, sociólogo y filósofo alemán, ha escrito que “La política de la historia es el fin de la  historia de los hechos”; pero este que les habla hoy, un modesto matemático y bloguista aficionado a la historia, no está totalmente de acuerdo con esa afirmación: lo que sucede es que bajo determinadas condiciones político-sociales como las que existen, por ejemplo, en las dictaduras totalitarias, la política de la historia  es el fin de la historia de los hechos y la existencia de una única y oficial política de la historia.

 

En Cuba la dictadura castrista es totalitaria pese a sus maniobras, mal llamadas reformas, que siempre ha llevado a cabo en estos 58 años para mantener el poder político, causa por la que en Cuba desapareció la historia de los hechos; pero también es justo decir que en los años 90 del pasado siglo XX, al comenzar el mal llamado Período Especial, algunos pocos historiadores, incluidos académicos, abordaron y desarrollaron contenidos en su obra que se apartaban en cierta medida de la línea oficial, hasta que sobre ellos se manifestó nuevamente la represión de la burocracia paragubernamental en la versión de la teoría del palo y la zanahoria, o en su lugar el ostracismo y la muerte incruenta.

 

No obstante, es importante puntualizar que la exposición no objetiva de la historia por perseguir objetivos políticos o ideológicos no es la única causa de distorsión de la historia. Veamos: “La verdadera República de Cuba” es un libro escrito por el patriota recientemente fallecido Dr. Andrés Cao Mendiguren, que, según mi opinión, es uno de los mejores libros que se ha escrito sobre la historia política de la república cubana (1902-1958) por la exhaustiva relación de los hechos que en él se exponen. En dicho libro podemos leer  lo siguiente sobre la nación cubana:

 

“… esa nación se alcanzó muy pronto en décadas posteriores, aunque en 1959 fue demolida por los que usurparon el poder, y ha sido vilipendiada por una oleada de intelectuales comprometidos o mediocres. El testimonio de ello es que Cuba ocupaba las primeras posiciones en todos los renglones de los anuarios de las Naciones Unidas para la América Latina. Y hay que reconocer que estos logros tan destacados no se hubieran podido conseguir  si nuestros gobernantes, y a pesar de sus errores, no hubieran tenido interés y acierto para resolver los problemas de la sociedad cubana, si nuestros legisladores no nos hubieran dado una legislación avanzada y moderna, o si el pueblo cubano no hubiera estudiado y trabajado para superarse. El pueblo cubano era exigente  y siempre aspiraba a lo mejor, pero tenemos que acusarnos de un pecado,  y es que cuando no lo lográbamos plenamente, en vez de analizar los fallos  y aplaudir lo logrado, prodigábamos una crítica irresponsable”. (Cao, 2008, p. 87).

 

Para concluir, ya va siendo hora, deseo mostrar con un ejemplo el beneficio que nos aporta el conocimiento de la historia para entender mejor el presente; para ello les leeré unas breves palabras que aportan gran luz sobre las relaciones entre EEUU y la anterior República de Cuba, que fueron pronunciadas en 1913 por ese arquetipo de integridad que fue Manuel Sanguily, quien fuera Coronel del Ejército Libertador, Senador de la República y Ministro de Estado [Relaciones Exteriores] del gobierno de José Miguel Gómez, en un memorable discurso en el teatro Politeama ante el cuerpo diplomático acreditado en Cuba:

 

Mantendrá el Gobierno las relaciones más cordiales en el orden diplomático y de los negocios, con las naciones amigas entre nosotros dignamente representadas, y sobre todo cultivará los grandes y vitales intereses que en franca y afectuosa correspondencia nos ligan a los Estados Unidos, no ya solo en consideración a las ventajas que deriva de ellos nuestra economía, sino por los incomparables servicios que el pueblo y el Gobierno americano han prestado a la causa de la justicia, de la civilización y de nuestra nacional soberanía.

 

Y no os sorprenda esta sincera manifestación de quien siempre ha vivido inquieto y receloso en el temor de los grandes y los fuertes. Dos veces -una, por la ceguedad de nuestra vieja y orgullosa Metrópoli; otra por enconos fratricidas-, vinieron aquí los americanos traídos por su fortuna o llamados por nuestras discordias, y siempre se retiraron de nuestro territorio, haciéndonos el doble beneficio de construir dos veces la república, y dejándonos en el corazón atribulado, desengaños y escarmientos; más en ambas ocasiones, motivos superiores de admiración y de gratitud por esa magnánima conducta que jamás en la historia habían observado los pueblos fuertes y triunfantes con los débiles, conturbados y decaídos”.

 

Muchas gracias por su atención y Dios los bendiga a todos. ¡Cuba será libre!