Cubanálisis  El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

Lázaro González, Toronto, Canadá

 

 

                               

 

 

                                

 

Unificación Monetaria en Cuba: Un arroz con mango Neocastrista [2]

 

Ni el séquito de los príncipes guerreros ni el de los héroes revolucionarios

se preocupan para nada de las condiciones de una economía normal”

 

Ejecución de la Reforma de Precios Mayorista y Minorista

 

Toda vez que por razones editoriales este examen de la unificación monetaria se publica en tres partes, resulta conveniente considerar que las distorsiones introducidas en los registros financieros de las empresas cubanas analizadas anteriormente, se trasladan automáticamente a las bases de datos sobre las cuales se efectuaran las reformas de precios mayoristas y minoristas. Se ha procurado en la presente versión omitir detalles menores de las normativas que no contribuyen al enriquecimiento del análisis y que pueden obstaculizar la reflexión.

 

Generalidades de la Reforma de Precios Mayorista

 

La Resolución No. 20/2014 del MFP tiene como objetivo instrumentar la Política de Precios aprobada, mediante la revisión y actualización de los procedimientos metodológicos generales para la formación y modificación de los precios mayoristas, las tarifas técnico-productivas y las tasas de margen comercial.

 

Su Artículo 2 prescribe la aplicación de la Metodología para la formación de los precios mayoristas de los bienes, entendiéndose como tal a todos los productos y servicios. Se exceptúan de ella los precios de acopio de las producciones agropecuarias y de los servicios del sistema de la construcción que se rigen por regulaciones específicas, aunque no de los principios generales, las tasas de margen comercial que utilizan y a la determinación de los tributos a incluir en sus precios, los cuales se rigen por lo que se norma en la presente.

 

Estarán facultados para aprobar precios mayoristas de acuerdo con los métodos establecidos en la Resolución No. 20 un grupo de instituciones del poder central del estado y el gobierno, sin que en ningún caso se le conceda a la empresa ese derecho:

 

  • Órganos y organismos de la Administración Central del Estado,
  • Organizaciones superiores de Dirección Empresarial,
  • Consejos de la Administración de las asambleas provinciales del Poder Popular o del municipio especial Isla de la Juventud,
  • Administraciones de las asambleas provinciales del Poder Popular de Artemisa y Mayabeque.

 

Tan temprano como en el Capítulo 3 de la Resolución No. 20 los gestores de la reforma general de precios dejan claramente establecido el alcance y el rol que le reservan a la empresa en tanto célula económica de la sociedad en el marco de la reforma estructural que se establece, como una simple suministradora de información y absolutamente dependiente de los designios de la burocracia tecnocrática y del poder político. La empresa, en tanto creadora de riqueza económica y social, es impedida incluso dentro del marco de la planificación central de ejercer la necesaria independencia relativa que requiere para potenciar su rol de satisfacer las demandas de bienes y servicios. No lo podían hacer peor.

 

Y en ello incluyen no solo a todas las empresas estatales cubanas, sino que igualmente deben regirse por lo estipulado las unidades presupuestadas, las sociedades mercantiles, y otras personas jurídicas autorizadas, de capital totalmente cubano, entre sí, o entre estas con personas naturales y otras formas de gestión no estatal, empresas mixtas, asociaciones económicas internacionales, representaciones o entidades extranjeras, y organizaciones o asociaciones no gubernamentales.

 

Por su parte, en el Artículo 5 se establecen los principios generales de la formación de los precios mayoristas, las tarifas técnico-productivas y las tasas de margen comercial

 

  • Garantizar la recuperación total de los costos y gastos de las producciones y servicios, las obligaciones fiscales que correspondan y asegurar, además, un nivel de utilidad.
  • Los precios mayoristas se forman para la primera calidad. Productos y servicios con calidad inferior a la primera, tienen obligatoriamente precios inferiores.
  • Se pueden realizar rebajas en los precios mayoristas por mejoras de la eficiencia y de la eficacia de la gestión empresarial, vencimiento de la vida útil del bien u otras consideraciones de la entidad.
  • Los precios mayoristas se forman por correlación con el mercado interno o externo o por métodos de gastos.
  • En los casos que se considere que el precio fijado por correlación no cumple con las condiciones establecidas en esta Metodología, el Ministerio de Finanzas y Precios (MFP) puede anular el precio e indicar que se corrija, que se forme por el método de gastos o fijarlo centralmente si fuese necesario.
  • En los casos en que los productos o servicios tengan características monopólicas, y los precios externos o internos que se toman como referencia generen márgenes de utilidad superior al valor clave de 1.5 veces al establecido como máximo por el MFP, para la sección o división de la economía, no se aplican estos precios a la economía interna y se forman por métodos de gastos.
  • Los precios mayoristas de las producciones o servicios nacionales que no tengan referencias del mercado externo o interno, de los productos o servicios importados o cuando puntualmente se decida por el MFP, se forman por métodos de gastos, tomando como base los costos y gastos necesarios más una determinada utilidad. En tal sentido, tienen carácter de máximas las tasas de utilidad para la formación de precios mayoristas, así como los coeficientes para la determinación de los gastos indirectos, a reconocer en dichos precios.
  • Para las relaciones entre las entidades estatales cubanas, con las empresas mixtas, asociaciones económicas internacionales, representaciones o entidades extranjeras, y organizaciones o asociaciones no gubernamentales, así como con personas naturales y otras formas de gestión no estatal, se procura utilizar en todos los casos el método de formación de precios por correlación, excepto para aquellos bienes que se fijan centralmente por la autoridad competente, o se autorice un método de formación diferente por este Ministerio.
  • Con independencia del método de formación de precios que se utilice, es necesario elaborar la Ficha para Precio o Tarifa y es de obligatorio cumplimiento confeccionar expedientes que fundamenten la formación de los precios mayoristas.
  • Los precios mayoristas y márgenes comerciales a aplicar en las relaciones monetario mercantiles, así como los acuerdos que se establecen entre las partes, deben consignarse en los contratos, los cuales deben precisar el contenido, rango, condiciones de entrega, calidad y cuanta otra información se considere válida para garantizar la mayor transparencia en la transacción comercial a realizar.
  • Los clientes están en el derecho de conocer la sustentación de los elementos componentes de los precios mayoristas.
  • Los precios mayoristas y las tarifas técnico-productivas cuya facultad de aprobación se centraliza en el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros o en el MFP tienen carácter de máximos, excepto en los casos en que puntualmente se defina un tratamiento diferente. La condición de precios mayoristas o tasas de margen comercial máximos no da derecho al proveedor o prestatario del servicio a aplicar el límite aprobado con carácter de máximo, sino que los precios se deben acordar entre las partes y consignarlos en los contratos.
  • Los productores no pueden estar ajenos a las señales del mercado, pues de los precios que en este se logren dependen sus beneficios o afectaciones.
  • El MFP puede evaluar la aplicación de tratamientos diferentes en cuanto a la formación y modificación de precios mayoristas, tarifas técnico-productivas y tasas de margen comercial, cuando puntualmente se requiera.
  • Excepcionalmente, cuando por decisiones del país el precio mayorista no permita recuperar la totalidad de los costos y gastos, se puede asumir la cuantía que no se cubra con el precio o tarifa, mediante financiamientos con cargo al Presupuesto del Estado u otras transferencias del mismo, aprobados por el MFP.

 

I) Calculo del Precio Mayorista del Producto Importado [Pmi]

 

Dado el elevado impacto en la economía cubana de la importaciones (18.8% del PIB del ano 2012 a valor de costo a precios corrientes y 27.5% a precios constantes de 1997 según http://www.one.cu/aec2012/datos/5.12.xls), que de acuerdo con la ultima cifra publicada (a un año y tres meses de concluido el 2013 aun Cuba no ha informado en su limitado Anuario Estadístico las cifras correspondientes a ese año) ascendió a 13,800.9 millones, situando el déficit del saldo comercial externo en 8,223.6 millones, es adecuado referirse en primer término a la formación del precio mayorista del producto importado [Pmi].

 

El mismo se determina por la siguiente expresión: 

 

Pmi = Pcif + MC + A + O + T

Donde:

§         Pcif = Precio CIF [costo de adquisición, seguro y flete]

§         MC = Importe del margen comercial del importador

§         A = Arancel y/o Servicios Aduanales.

§         O = Otros gastos [gastos portuarios/aeroportuarios por concepto de manipulación (agrupe, desagrupe), confección y corrección de documentos, emisión de BL (comprobante de embarque) en destino, los movimientos de los contenedores, la asistencia técnica, en caso que se requiera, la seguridad de contenedores, fumigación, las supervisiones que realizan las entidades autorizadas en destino (apertura, resellaje de contenedores y supervisión de calidad) el pesaje obligatorio y los servicios fitosanitarios)].

§         T = Impuestos y contribuciones que correspondan.

 

Las empresas importadoras estarán obligadas a confeccionar los expedientes de formación del precio de cada producto importado, conservándolos a los efectos de auditorias e inspecciones por un periodo no menor a cinco años. 

 

Estas entidades están especializadas en ramas y subramas de la economía; no obstante, cada una de ellas opera con decenas de miles de diferentes productos en términos financieros, contractuales y transporte y almacenamiento por demás en constante modificación. ¿O estarán pensando en contratar como especialistas de precios de comercio exterior y archivistas, al más de un millón de empleados estatales en las listas de disponibles, y habilitar las decenas de túneles construidos en la década del 80 como centros de conservación de las decenas de miles de toneladas de documentos?

 

Se impone detenerse brevemente en la estructura de las importaciones cubanas, para captar en su real dimensión el efecto que sobre la economía nacional tiene la nueva metodología para la formación de los precios. 

 

En las importaciones predominan los bienes intermedios, que son aquellos que pueden destinarse tanto al consumo o a la inversión.

 

Estructura de las Importaciones (2012)

Total

%

Total

13,800.90

100.0

  Bienes de consumo

1,693.70

12.3

  Bienes intermedios

10,989.00

79.6

  Bienes de capital

1,118.20

8.1

Fuente: http://www.one.cu/aec2012/datos/8.8.xls

 

La estructura de las importaciones de mercancías, según el Clasificador Uniforme para el Comercio Internacional, corrobora la alta dependencia del combustible foráneo (46.9% en valores), a pesar de los favorables términos comerciales en materia de precios y créditos con Venezuela.

 

Estructura de las Importaciones de Mercancías según Clasificación Uniforme para el Comercio Internacional [CUCI]

 

2012

Total

%

 

 Total

13,800,851

100

 

De ello:

13,798,944

 

 
 

   Productos alimenticios y animales vivos

1,644,877

11.9

 

   Bebidas y tabaco

27,861

0.2

 

   Materiales crudos no comestibles, excepto combustibles

239,378

1.7

 

   Combustibles y lubricantes, minerales y productos anexos

6,475,033

46.9

 

   Aceites, grasas y ceras de origen animal y vegetal

164,653

1.2

 

   Productos químicos y productos conexos, n. e. p.

1,225,362

8.9

 

   Artículos manufacturados, clasificados según el material

1,415,344

10.3

 

   Maquinaria y equipo de transporte

1,939,893

14.1

 

   Artículos manufacturados diversos

666,543

4.8

 

 

 

 

Nota: Como se observa existe una diferencia de 1,907.1 millones entre el total de las importaciones y el “De ello” que se valoriza en 13798,944 millones, pero que sin embargo si están considerados en el peso especifico de cada rubro. (Calculado por el autor a partir de http://www.one.cu/aec2012/datos/8.10.xls)

 

Es conveniente precisar que los efectos de las importaciones en las economías nacionales están asociados al clima económico, monetario, fiscal, legal, etc. Contrariamente a la opinión generalizada que las importaciones lesionan la economía deprimiendo la industria local y el mercado laboral y por ello son partidarios de políticas de sustitución de importaciones a toda costa y a todo costo, solo son validas en ciertos contextos; porque lo cierto es que ellas también ejercen un impacto favorable al permitir el acceso a productos mas económicos, novedosos, de mejor calidad o que no se producen internamente y, a su vez, estimulan la competitividad de la empresa nacional y contribuyen a la liquidez financiera que incrementa el ahorro y la inversión. El proteccionismo arancelario rampante y la sustitución de importaciones voluntarista conforman mecanismos de la competitividad espuria en la que se enfrascan sin éxito algunas naciones como Cuba.

 

La íntima relación entre la balanza comercial (dinámica exportaciones-importaciones), la inversión y el ahorro nacionales puede ser expresado sintéticamente como:

 

PIBpm = C + I  + G + X – M

Donde:

  • PIBpm : Producto Interno Bruto a precios de mercado
  • C: Valor total de los bienes consumidos
  • I: Formación bruta de capital [inversión]
  • G : Gasto publico [gobierno]
  • X : Valor total de las Exportaciones
  • M : Valor total de las importaciones

 

Deduciéndose que:

 

A – I = X – M; es decir:

 

Ahorro - Inversiones = Exportaciones - Importaciones

 

Entonces, ¿será necesario explicárselo nuevamente a los encargados de la actualización del modelo económico cubano, o será suficiente por esta vez? Bien debieran hacer habitualmente sus deberes como el humilde escolar de las Cuchillas del Toa, y tomando las propias cifras estadísticas que emiten, practicar las sencillas operaciones de sumar y restar, hasta que la operatoria conceptual se les implante por repetición en el hipotálamo. Quizás en ese momento algún personaje con suficiente poder de decisión comprenda que el financiamiento para la formación del capital bruto tan necesario para restaurar la planta industrial cubana se encuentra en:

 

Inversiones = Ahorro - (Exportaciones + Importaciones)

 

Toda vez que en el precio de importación en condiciones CIF la componente en divisas extranjeras es mayoritaria, su conversión en pesos cubanos (CUP) agravada por la inconvertibilidad real de este último, se trasladará a todo el sistema empresarial por la vía de la formación de los precios mayoristas, y a la población a través de los minoristas. Es decir, en la operatoria cotidiana de una empresa importadora que compra bienes en dólares canadienses y los transfigura en pesos cubanos sin convertibilidad real reconocida, a una tasa de cambio fijada arbitrariamente por el Banco Central a la paridad con el dólar norteamericano, a razón de 1 CAD = 0.905 CUP (marzo 28/2014) y registra contablemente la operación en pesos cubanos como costo de la mercancía vendida, traslada hacia el resto de la economía empresarial y nacional, a través del precio de venta comercial mayorista, la irracionalidad a caballo desbocado.

 

Ello afectará en un escenario mínimo al PIB en el orden del 18.8% a precios corrientes, con mayor incidencia en los bienes intermedios y combustibles, que constituyen en valores el 79.6 y 46.9% respectivamente de las importaciones.

 

II) Cálculo del Precio Mayorista de Productos y Servicios Nacionales

 

II.1) Precios Mayoristas de los Productos y Servicios Exportables y/o que sustituyen Importaciones

 

Siguiendo el criterio de privilegiar a los productos asociados al comercio exterior, el Artículo 10 de la referida resolución regula el tratamiento a los precios mayoristas de los productos y servicios exportables y/o que sustituyen importaciones.

 

Para ello se establece que su formación tome como referente los similares del mercado exterior de acuerdo a características, propiedades y funciones. Estos se determinan por las empresas productoras o de servicios, a partir de los reales de exportación, por acuerdo con las entidades comercializadoras (exportadoras), las que reciben el margen comercial que les corresponda, y se resarcen de los gastos por los servicios aduanales y la transportación desde el almacén del productor hasta su entrega al comercializador.

 

Y aquí hay un galimatías no común a los precisos términos con que suelen y deben expresarse los tecnócratas de la economía, toda vez que los precios de los rubros exportables cubanos en términos de operaciones reales no tienen por qué ser semejantes a sus similares en el comercio internacional.  De hecho nunca lo son, pues la complejidad de estas operaciones, donde intervienen numerosas variables de condiciones de producción, comercialización, financieras, arancelarias, coyunturales, geográficas, etc., impiden que el mismo producto se comercialice en términos análogos.

 

En extremo parca la información que intencionalmente se brinda por la Oficina Nacional de Estadísticas con un retraso además de más de 15 meses, que impide formarse juicios de valor definitivos, aunque sea posible extraer conclusiones parciales. Forma parte del secretismo de estado a la usanza por las autoridades cubanas.

 

Estructura de las Exportaciones por grupo de productos -2012 [MMP]

Total

5,577.3

%

  De ello:

1,802.8

32.3

   Productos agropecuarios

24.2

0.4

   Productos de la pesca

65.6

1.2

   Productos de la industria azucarera

476.6

8.5

   Productos de la minería

1,012.0

18.1

   Productos de la industria del tabaco

224.4

4.0

Fuente: Calculado por el autor a partir de  http://www.one.cu/aec2012/datos/8.7.xls

 

Y con cierto desglose según el CUCI y un indiscriminado criterio para definir el “De ello”:

 

Exportaciones de mercancías según Clasificación Uniforme para el Comercio (CUCI) - 2012 (MP)

 

Valor

%

Total

5,577,268

100.0

 De ello:

             2,879,899

51.6

Productos alimenticios y animales vivos

570,329

10.2

Bebidas y tabaco

316,992

5.7

Materiales crudos no comestibles excepto combustibles

1,082,279

19.4

Aceites, grasas y ceras de origen animal y vegetal

729

0.0

Productos químicos y productos conexos, n. e. p.

620,141

11.1

Artículos manufacturados, clasificados según el material

144,599

2.6

Maquinaria y equipo de transporte

104,699

1.9

Artículos manufacturados diversos

40,131

0.7

                 Fuente: Calculado por el autor a partir de http://www.one.cu/aec2012/datos/8.9.xls

 

Nota: Para un mayor detalle consultar: http://www.one.cu/aec2012/datos/8.11.xls

 

Donde se aprecia que apenas el 16.3% de la muestra constituyen productos no primarios. Es asumible que la mayor parte del 48.4% no revelado por la estadística oficial lo constituyan la reexportación de petróleo y productos derivados que tienen un origen foráneo, como es ampliamente conocido. Si en ejercicio no baldío dedujéramos este rubro, el monto total de las exportaciones cubanas, en una cartera de productos fundamentalmente primarios, estaría en el orden de menos de 3,000 millones, elevando a más de 10,000 millones el déficit de la balanza comercial y cercano al 15% del PIB del 2012 (73,242 millones).

 

Luego el impacto solo cuantitativo directo en la economía interna a precios corrientes se ubicaría en un rango entre el 14.7 y el 18.8%. Si se considera el 46.9% de importaciones de combustibles en condiciones virtualmente de regalías, entonces el impacto rondaría el 40%, y por el carácter estratégico en el funcionamiento del país su supresión repentina abocaría a retomar la “Opción 0”, mal tolerada por la población en la década del 90 pero intolerable y no viable hoy. La atención estratégica-operativa que Cuba le presta a la situación política y económica venezolana queda explicita, y cobran sentido igualmente tanto el chantaje ecológico que constituyen las fracasadas pero solo pospuestas prospecciones petroleras cercanas a las costas norteamericanas y la “tentación” del mega puerto y la Zona Especial de Desarrollo de Mariel, entre otras campañas propagandísticas e inteligencia de menor relieve.

 

II.2) Precios Mayoristas de los Productos y Servicios  Nacionales No Exportables

 

II.2.1) Precios Mayoristas de los Productos y Servicios  Nacionales No Exportables con Sustitutos o Similares en el Mercado

          Interno

 

Para el caso de los precios mayoristas de los productos y servicios nacionales no exportables que tienen presencia de similares o sustitutos en el mercado interno, ya sean importados o de producción nacional, como norma forman sus precios mayoristas por correlación con sus similares o sustitutos del mercado interno, siempre que con la aplicación de este precio se cubran todos los costos y gastos, de lo contrario, se forman por métodos de gastos.

 

En cuestión de lo que se trata es de identificar el precio que reconoce el mercado para productos similares o sustitutos, sean importados o de producción nacional, y para ello se toman en cuenta condiciones de calidad, formato y vida útil, entre otros atributos. Y si es genéricamente positivo tomar como referencia al precio de mercado, en el contexto de una economía de la escasez como política promocionada por el estado donde coexisten diferentes mercados, el precio reconocido para un bien o servicio depende del entorno en que este se realice. Las normativas no acotan el espectro referencial del mercado, por lo que la posibilidad en una economía de subsistencia y escasez estructural de privilegiar los precios del mercado subterráneo es real y ello entraña graves peligros.

 

Se debe procurar que el precio que se establezca resulte competitivo respecto a sus similares o sustitutos y que contribuya por esta vía a la sustitución de importaciones, al establecer precios que resulten más competitivos que sus similares o sustitutos importados.

 

Nuevamente aparecen incongruencias o imprecisiones en los procedimientos normados que es preciso puntualizar. En primer lugar, porque el precio de los productos similares elaborados por otras entidades foráneas o locales no garantiza necesariamente la recuperación de los costos y gastos de la entidad particular -posiblemente operando en condiciones diferentes-, que lo está conformando. En este caso se instruye que se emplee el método de gastos, pero este a su vez tampoco asegura por si mismo que el precio resulte competitivo. ¿Cuántas empresas distribuidas por todo el territorio nacional rectifican ejes de cigüeñal de motores que tienen sus propias estructuras de costos y gastos y condiciones operacionales diferentes? ¿O cuál es el precio puesto en un taller cubano de cigüeñales listos para la orden de exportación en China continental, Alemania o Panamá? Y como “correlacionar” los precios, que a pesar de la unificación monetaria conservan componentes en divisas extranjeras y pesos cubanos, de los reparados en las instalaciones de Cubana de Acero en la Calzada de Vento con los de los talleres de tuneros de Acinox o de un cuentapropista en el patio de su casa en Jacomino? ¿Dónde está disponible esa base de datos que permite la correlación competitiva y compatible con márgenes de utilidad?

 

Se instruye que la formación por el método de correlación debe tomar en cuenta la calidad equivalente de sus similares de referencia en el mercado interno o externo, cuando lo cierto es que complacencia relajante experimenta el empresario o particular cuando logra adquirir o resolver el producto necesario, sea este de origen chino, alemán, cuentapropista o de Hialeah. En condiciones de subsistencia y escasez, los conceptos de calidad son superfluos excepto para las élites.

 

Igualmente es de obligatorio cumplimiento la elaboración un protocolo, aprobado por la máxima autoridad facultada para la aprobación de los precios mayoristas. Sin ánimo de adormecer al lector con el entramado burocrático diseñado, observemos detenidamente los procedimientos que instruye la Resolución 20 en su Sección Tercera:

 

a) Descripción precisa de los productos y servicios de exportación y sustitutos de importación, lo que estos comprenden, así como modalidades y condiciones de la prestación del servicio, atributos, entre otros aspectos que se consideren.

b) Bases en que se sustenta la correlación de precios:

b.1) A partir de las referencias de precios de productos y servicios similares internos o externos se describen las técnicas o mecanismos de correlación a aplicar.

b.2) Precisiones de los elementos que constituyen valor agregado que deben respaldarse en el precio que se determine y su modo de valuación.

b.3) Otros aspectos a considerar sobre estudios de precios del mercado de referencia, que pueden ser internos o externos, según proceda. Las referencias pueden ser varias, en cuyos casos se sugiere la determinación de bandas de precios y sustentar las comparaciones, de acuerdo a las características de los similares más afines por atributos, prestaciones u otros parámetros que se definan.

c) Generalidades de la Ficha Técnica del producto o servicio, en la que se describen los procesos tecnológicos y sirven de base para la determinación de los costos y gastos.

d) Especificidades para la elaboración de los costos y gastos del producto y servicio, para la cual se toman como referencia los elementos de costos y gastos de la Ficha de Precio o Tarifa.

e) Explicación y leyenda de las hojas de trabajo complementarias, en caso de que se requieran, con la descripción de los aspectos a considerar.

f) Especificidades en la determinación de los precios de producciones y servicios para exportar o sustitutos de importación (tratamientos específicos a las exportaciones de servicios u otros proyectos, entre otros).

g) Otros aspectos que se requieran.

h) Para correlacionar se pueden aplicar mecanismos, tales como:

h.1) Fórmulas o relaciones porcentuales con relación al o los parámetros del producto tomado como base.

h.2) Asignar puntos a cada uno de los parámetros que caracterizan al producto y sirvan de base para establecer la comparación con el que se le forma el precio. En el caso del producto seleccionado como base, la suma de los puntos será igual a 100, y para el que se está correlacionando será el resultado de la valoración en coordinación con el área técnica, que podrá ser inferior o superior a la puntuación del producto base.

h.3) Otras vías, que deben definirse y explicarse en los procedimientos antes referidos.

 

Si la salud lo acompaña, concluirá su anunciado último mandato el Presidente de los Consejos de Estados y Ministros y Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba en el 2018 y el referido procedimiento aun estará en proceso de ejecución y revisión. Ya que las políticas y normativas públicas, máxime si son de naturaleza intrusivas y francamente intervencionistas, como es el caso, deben sustentarse no en las elucubraciones de los despachos, sino en la práctica real de la calle.

 

Cuando se utiliza el método de correlación no se establece tope para los precios. Debe mantenerse un permanente sistema de monitoreo sobre la aceptación de los precios por el mercado y, de ser necesario, se realizan reducciones o incrementos, a los fines de garantizar la correlación entre la producción y el consumo, para evitar desabastecimientos por excesos de demanda o lenta rotación de los inventarios por excesos de oferta. El método de correlación, además de garantizar la competitividad, debe mantener el equilibrio entre la oferta y la demanda, se afirma con absoluta severidad, y nada mas errado como generalización de una política pública.

 

Este súbito interés en la competividad empresarial es un folklorismo simbólico para disfrazar de modernidad el control neocastrista sobre la variable precio, que fácilmente es desmentido por el hecho de que Cuba nunca ha podido ser evaluada en el Índice de Competitividad Global que anualmente prepara el Foro Mundial por no enviar la información correspondiente. [30]

 

El precio ciertamente es una de las variables que impactan la competividad (no confundir competencia con competitividad que son conceptos relacionados pero diferentes), pero ante todo la de los bienes que se adscriben a la competividad tipo precio como los bienes y servicios estandarizados; mientras su importancia disminuye sensiblemente en el caso de los productos que se insertan en el mercado basados en una competividad que privilegia otros elementos como la calidad asociados a la innovación tecnológica, el know how, la información, etc. De igual manera es una vulgarización conceptual afirmar que el precio debe equilibrar la oferta con la demanda, lo que conduciría al estancamiento en un ciclo de reproducción simple; sino que el precio actúa como regulador de la producción, del uso y disposición de los recursos económicos, de la distribución y el consumo, y contribuye de esa manera a la regulación del sistema económico.

 

En los términos en que está diseñada la reforma de precios, efectivamente uno de los objetivos que se persigue es acotar la demanda pública y privada solvente al insuficiente nivel de oferta que brinda la empresa estatal y la restringida actividad económica cuentapropista. Lo recomendable es exactamente lo opuesto a lo que se norma.

 

En vez de limitar por intermedio de los precios la demanda, habría que favorecer la expansión de esta última por diversos mecanismos, entre ellos el precio mismo, para estimular la reanimación de la oferta de los productores estatales y privados. Toda vez que el mecanismo para restringir la demanda actúa a través de la elevación de los precios, las afectaciones al consumo productivo y el nivel de vida de la población serán significativas. Una espiral inflacionaria sería la consecuencia mas visible, por cuanto el incremento de precios se origina a nivel mayorista, induciendo la elevación del PIB a precios corrientes, lo que sería una magnifica oportunidad para emplearlo como bandera propagandística del éxito de las reformas. Realmente lo que estaría sucediendo es un proceso estanflacionario, por cuanto a la inflación la acompañaría un estancamiento real de la producción de productos y servicios materiales con la consiguiente elevación del desempleo real, aunque valorativamente se aprecie un crecimiento del PIB por el incremental de precios.

 

La siguiente tabla muestra el comportamiento en los últimos 6 anos del Índice de Precios macroeconómico calculado empleando el Deflactor Implícito [31] que muestra la cantidad de veces que han aumentado los precios de la producción nacional depurada de duplicaciones, como consecuencia del incremento en el índice implícito de precios del PIB.

 

Índice de Precios empleando el Deflactor Implícito [%]

 

2007

2008

2009

2010

2011

2012

Oferta global

133.0

139.5

133.7

132.2

143.4

146.9

    Producto interno bruto a precios de mercado

133.5

133.1

133.9

135.5

141.4

145.7

Importaciones de bienes y servicios

130.2

173.8

132.4

116.0

153.5

153.1

Demanda global

133.0

139.5

133.7

132.2

143.4

146.9

    Demanda interna

137.1

147.5

145.4

140.2

149.7

151.7

        Formación bruta de capital

99.9

123.9

115.1

116.0

91.3

92.1

        Consumo final

143.4

152.3

150.4

143.9

159.3

162.1

            Gobierno general

170.6

194.4

190.6

172.3

190.5

183.2

            Hogares

129.2

129.5

128.5

129.2

143.5

151.9

Exportaciones de bienes y servicios

116.5

109.5

92.1

106.1

123.2

131.5

 Fuente: http://www.one.cu/aec2012/datos/5.4.xls

 

No es objetivo del presente trabajo efectuar un análisis detenido del comportamiento del PIB ni de la inflación, pero la información oficial corrobora la presencia de una espiral inflacionaria interna. 

 

Asimismo, en el 2012 se observa un magro crecimiento e incluso negativos en las actividades económicas, con la excepción de los servicios empresariales, construcción, industria azucarera, transporte y comercio.

 

   Tasas del PIB por clase de actividad económica a precios de mercado/ Precios constantes 1997

CONCEPTO

2007

2008

2009

2010

2011

2012

Producto interno bruto

7.3

4.1

1.4

2.4

2.8

3.0

 Agricultura, ganadería y silvicultura

19.6

0.6

3.3

-5.1

5.0

0.5

 Pesca

1.7

1.4

-44.0

-24.7

-12.1

4.6

 Explotación de minas y canteras

4.0

3.2

-3.3

7.4

1.4

1.9

 Industria azucarera

-3.4

15.8

-1.4

-13.1

5.0

7.7

 Industrias manufactureras (excepto Industria  azucarera)

10.1

4.9

1.0

1.6

3.9

2.0

 Construcción

-8.6

2.4

0.6

-7.5

-7.3

11.2

 Suministro de electricidad, gas y agua

7.9

0.6

0.8

-1.7

2.7

4.4

 Transportes, almacenamiento y comunicaciones

6.4

6.6

2.5

2.6

3.6

6.2

 Comercio; reparación de efectos personales

-0.3

-3.4

0.1

2.0

5.5

5.3

 Hoteles y restaurantes

4.9

10.2

10.0

7.3

9.1

5.1

 Intermediación financiera

9.2

5.3

1.3

0.5

1.2

0.5

 Servicios empresariales, activ. Inmobiliarias  y de alquiler

7.2

1.9

0.5

6.1

3.4

14.4

 Administración pública, defensa; seguridad social

5.8

3.3

6.5

1.7

1.5

-0.1

 Ciencia e innovación tecnológica

10.0

24.4

10.7

7.8

7.8

7.0

 Educación

9.1

3.1

1.5

4.5

-5.3

-3.8

 Salud pública y asistencia social

21.0

12.7

3.4

5.6

3.4

0.4

 Cultura y deporte

13.8

1.2

0.6

7.8

-1.8

-0.2

 Otras activ de serv comunales, de asociaciones y personales

12.1

1.2

5.4

-0.1

1.6

-0.7

 Derechos de importación

-0.8

7.1

-36.5

4.4

31.7

-2.2

Fuente: http://www.one.cu/aec2012/datos/5.9.xls

 

Resumiendo:

             Tasas de crecimiento del PIB a precios constantes 1997

 

2007

2008

2009

2010

2011

2012

Producto interno bruto a precios constantes

7.3

4.1

1.4

2.4

2.8

3.0

Producto interno bruto a precios constantes per cápita

7.3

4.1

1.4

2.4

2.8

3.7

Deflactor implícito del PIB (1997 = 100)

33.5

33.1

33.9

35.5

41.4

45.7

                                                        Fuente: http://www.one.cu/aec2012/datos/5.1.xls

 

Por otra parte, se ha declarado oficialmente que de un 3.7% de crecimiento del PBI previsto para el 2013 solo se alcanzo un 2.3%, mientras que para el 2014 se programa un raquítico 2.2% que consolida definitivamente la tendencia al estancamiento económico a pesar de las generosas contribuciones y regalías que disfruta en virtud de motivaciones políticas. El país no puede permitirse continuar pagando el elevado costo de oportunidad en que esta incurriendo, so pena de retornar a los ya inviables anos de la década de los 90; imponiéndose la adopción de un paquete de medidas que garanticen crecimientos promedio anuales mínimos del PIB del 7-8% en términos reales de bienes y servicios y no por variaciones de precios como pretende la reforma general de precios.

 

Dado los niveles de inflación y crecimiento económicos oficialmente reconocidos, las evidencias indican que Cuba se encuentra en una situación de estanflación técnica luego de 8 años -justamente el periodo máximo que abarcan los dos mandatos presidenciales permitidos en los Estados Unidos- que Raúl Castro comenzara el proceso de reformas. Evidentemente el poder político en Cuba no se conserva ni determina por los resultados de las políticas socioeconómicas públicas ni las consideraciones de los ciudadanos.

 

La estanflación es considerada como uno de los peores escenarios económicos que enfrentan las autoridades por la resistencia que presenta en su administración. En el caso que nos ocupa,  la complejidad estructural de la misma es equivalente a la que se observó a nivel mundial durante la Crisis del Petróleo de 1973 y la Gran Recesion (2008-2014) e incluso a la generada en la isla por la desintegración de la Unión Soviética y el campo socialista. En economías de mercado libre una inflación moderada y controlada mediante el tipo de interés central (un ejemplo notable ha sido Canadá, que ha mantenido a la baja la tasa de interés para estimular el crecimiento económico y escapar de la crisis que estremeció a los principales países desarrollados entre ellos su principal socio comercial), constituye un factor estimulador al crecimiento económico. Sin embargo, en la propuesta cubana, a diferencia de las economías de libre mercado, la inflación actual se agudizará por una reforma fiscal y no monetaria de los precios, que no se conforman en un mercado libre, sino como resultado de decisiones burocráticas con inspiración política. De esta manera son precios artificiales sin referencia con el mercado real, que restringen deliberadamente la demanda publica y privada, a los efectos de preservar la pobreza estructural social en tanto uno de los sostenes del sistema de control y coerción social que sostiene el poder político.

 

Contrariamente a lo que ocurre en la economía mundial, donde la inflación moderada y controlada estimulan el crecimiento económico por una parte y por otra las medidas restrictivas a la inflación propenden a potenciar el componente recesivo, en la reforma propuesta por las autoridades cubanas de unificación monetaria nominal y formación de precios artificiales la inflación genera estancamiento, que potencialmente se agrava por las condiciones de economía abierta, devaluación de la divisa y contracción del consumo de los bienes importados.

 

Los elevados gastos públicos y la emisión monetaria como principal mecanismo para financiar déficits presupuestarios, junto al intervencionismo detallista de la actividad económica de un Estado “benefactor”, así como el acceso a recursos materiales y financieros en términos políticos y no económicos, confirman los temores que la actualización del modelo económico del “papa estado” que aun hoy es por los grados de libertad controlada que otorga, constituya una simbiosis de la fidelidad comprometida de la Economía del Don [32] y un keynesianismo harapiento y vulgar con el neocastrismo vergonzante.

 

Alguna sensatez económica se muestra finalmente en el Artículo 15, cuando precisa que en virtud de las modalidades, características y complejidades de las actividades de servicios, las tarifas se forman por oferta y demanda, sin dejar de considerar las referencias de similares, las bandas de precios o tarifas y las prestaciones. Cuando ello no fuera posible se prevé que se formen por el método de gastos. Se dictamina que las tarifas deben cubrir los costos, gastos y compromisos fiscales, pero el mercado solo reconoce dentro del universo de sujetos económicos que incursionan en él a aquellos que operan con los mejores índices de competividad, ya sea por precio, calidad o en definitiva las mejores marketing mix de las clásicas “4P’s” de Philip Kotler o las “8P’s” de Lovelock and Wirtz. [33]

 

Previendo la situación de insolvencia descrita y en la atmosfera protectora remanente, el Artículo 16 prescribe que aun cuando no se cubran todos los costos y gastos se pueden aplicar precios por correlación, en cuyo caso se asumen las afectaciones por la entidad o por el Presupuesto del Estado, cuando sea previamente autorizado por el MFP. Otra oportunidad perdida para relanzar la empresa cubana, pues mientras se financien perdidas se desestimula la competividad y permanecen en el mercado sujetos económicos que no tienen razón de estar.

 

De la gama de métodos de formación de precios, los gestores de la presente reforma consideran solamente el de correlación analizado anteriormente y el mencionado de gastos. Esquematismo y rigidez, además de facilismo, nos presenta la propuesta de reforma de precios, que no considera otras opciones como la formación de precios por el punto de equilibrio y las utilidades netas, la demanda, en función del comprador, la competencia, etc.

 

Tampoco se valoran diferentes estrategias alternativas de precios de extendida práctica, y que le proporcionarían flexibilidad a las empresas con vistas a optimizar su posicionamiento en los nichos de mercado. Los precios son estos, sentencian, y aquello de precios de penetración, máximos, de lanzamiento, altos, moderados y bajos, así como precios estacionarios, flexibles o estáticos, que se aplican para lograr objetivos concretos con sus productos y servicios, son cosas no consideradas en la doctrina burocrática-militarizada de la economía, para solo apuntarlo a la ligera.  Esperar además que se valore que el precio -la única que genera ingresos y no es superfluo subrayarlo- es solo una variable de marketing, es temática disidente.

 

A propósito, el propio Kotler se refería a la importancia estratégica del precio:

“Sea cual fuere el objetivo, las organizaciones que utilicen el precio como herramienta estratégica se beneficiarán más que aquellas que simplemente dejen que los costos o el mercado determinen su precio”; [34] o los burócratas del gobierno -añadiría-, de conocer la experiencia cubana.

En concreto, toda la sapiencia y flexibilidad tecnocrática considera que los precios mayoristas son los que aplican las entidades productoras, importadoras y comercializadoras mayoristas, y que se encadenan de la siguiente forma:

 

  1. Precio a la salida de las empresas productoras
  2. Precio de industria. Las diferencias entre el precio a la salida de la productora y el estándar de la industria se aporta al Presupuesto del Estado o se subsidia. Este precio de industria se elabora a partir de los denominados costos estándar u objetivo, que deben apoyarse en normas y normativas “científicamente argumentadas”, aunque en su etapa inicial, mientras las condiciones organizativas no permiten una gran rigurosidad en el cálculo, se identifican como “costos normados” de acuerdo a lo que se prescribe. Sin embargo, estos costos estándar o normados que elaborara alguna oficina centralmente, constituyen el metrónomo tecnocrático para esquilmar a la mayoría de las empresas que no podrán satisfacer tales “científicamente argumentadas” normativas y se verán obligadas a aportar al presupuesto del estado un flujo de efectivo constante en virtud del “diferencial” de precios. En esta dirección sería mas apropiado calcular los costos de la industria por la media real ponderada de las empresas.
  3. Precio a la salida de las empresas importadoras (producto situado en el primer almacén de las circuladoras mayoristas).
  4. Precio a la salida de las empresas comercializadoras (cuando el producto sale de los almacenes mayoristas en cualquiera de sus niveles de circulación).
  5. Precio de acopio (costos y gastos incluyendo el acarreo y transporte hasta el lugar convenido con las comercializadoras, sean estatales o no). Dado que el 89.2% de la producción física de la agricultura no cañera en el 2012 fue producida por el sector no estatal, [35] será interesante observar la interrelación de los sujetos económicos en torno a este precio correlacionado.
  6. Tarifas técnico-productivas: Las tarifas de los servicios que se prestan entre entidades empresariales o de estas a unidades presupuestadas u otras formas organizativas de producción y servicios.

 

II.2.2) Precios Mayoristas de los Productos y Servicios  Nacionales No Exportables Sin Sustitutos o Similares en el Mercado Interno

 

Para aquellos bienes y servicios que no son fondos exportables y no cuentan con similares o sustitutos en el mercado interno, el método de formación de precios indicado es el de gastos, cuya expresión sintética es:

 

Pep = C + G + U + T

 

Donde:

 

  • Pep = Precio de la empresa productora
  • C = Costo de producción
  • G = Gastos a reconocer en el precio
  • U = Utilidad
  • T = Impuestos y contribuciones que se definan

 

Resaltando en primer plano las distorsiones que en este precio introducirá la aberración de costos y gastos resultante de la unificación monetaria previamente analizada.

 

Previo a examinar en detalle el proceso enunciado, se debe resaltar que el Artículo 20 establece que la formación de precios mayoristas para los servicios de la Construcción se sustituye gradualmente, y pasan a acordarse entre las partes, pero siguiendo los principios que se establecen en la Metodología. Para ello, se toman como referencia las bases normativas de costos directos (materiales, mano de obra y equipos) que actualiza periódicamente el Ministerio de la Construcción, así como las referencias de precios externos, según proceda. Y aunque lastrado por las bases normativas de costos directos que a pesar de ser actualizadas con cierta periodicidad, carecen de fundamentación técnica además de la contaminación referida, es un paso de avance en materia de formación de precios y no por casualidad, sino como consecuencia de la complejidad del sector, como ocurre en el caso de los servicios.

 

Se establece por los patrocinadores de la reforma, la determinación de los costos unitarios directos e indirectos. En tiempos que se cuantifican por yottabytes de información y donde la incertidumbre y la difusidad son gerenciadas en el discurrir del caos, nos proponen formalizar la economía como se alinea una escuadra de infantería desde los tiempos de la hégira aristotélica de 2 + 2 = 4  y la longitud pitagórica de la hipotenusa de un triangulo cuadrado.

 

Conjuntamente con la deformación en los sistemas de costos provocada por la dualidad monetaria, otros factores han provocado que el cálculo de los costos unitarios constituyan una asignatura reprobada en Cuba. Entre ellos las propias normas de contabilidad empleadas y el rechazo a elaborar planes sustentados en la optimización de las variables empresariales en beneficio de la planificación centralizada. Pregúntesele al artero dúo director-contador por los costos unitarios directos de una rosca zurda y recibirá un “revirón” de ojos conjuntamente con una lección gratis no solicitada de economía socio-partidista.

Y tal pareciera que alguien está conspirando para garantizar el trabajo futuro de los auditores de la Contralora General, pues los costos unitarios directos se establece sean elaborados a partir de normas de consumo y de trabajo económicamente fundamentadas y en ningún caso en los costos reales. “De buenas intenciones esta hecho el camino al infierno”, se afirma y algunos atribuyen a Francisco de Sales, pero lo cierto es que los inspectores encontraran razones suficientes para su labor, pues las referidas normas de consumo y trabajo económicamente fundamentadas no existen, o están desactualizadas, o no son técnicamente sustentables y, en ultima instancia, porque contienen no solo errores técnicos de medición y registro, sino de contaminación asociadas a la dualidad monetaria vigente por 20 años y a la unificación actual que la solapa.

 

Cumplir con el adecuado registro contable de los gastos de materias primas y materiales, energéticos, humanos y de equipos tecnológicos y automotores, así como a las normas del proceso aplicados a la elaboración de un producto o prestación de un servicio, es tarea que rebasa las actuales posibilidades de la empresa cubana. Calcular además los costos unitarios directos asociados a cada uno de ellos requiere registrar con precisión cronométrica a nivel de cada orden de trabajo concreta las operaciones en las que se desglosa el proceso de fabricación de un producto concreto o prestación de un servicio.

 

Si alguna eminencia de la indigencia conceptual concreta refugiada en las entelequias en cualquier latitud aun no conoce como transcurre el día a día de una empresa cubana donde se producen interrupciones del servicio eléctrico programadas e imprevistas, roturas de equipos tecnológicos principales cuyo circuito eléctrico o electrónico hay que encomendárselo personalmente al agregado comercial de la sede diplomática cubana en Madrid para que lo gestione en Bilbao, o de una simple hoja de segueta mecánica que debe esperar por su localización en un estante oscuro de una importadora por un jamás apremiado vendedor y que interrumpe el flujo normal productivo, donde aun están por identificar los puntos limitantes (cuellos de botella) y su impacto cuantificado en el empleo de la capacidad tecnológica-productiva instalada, haría bien en canjear su mullida poltrona por rústico andamio colgante de montador estructural.

 

En un taller mecánico u obra en ejecución donde la joven técnica en organización del trabajo y los salarios, contrapartida supervisora de las anotaciones de las operaciones que realiza el jefe de brigada a cargo, enfrenta a diario el dilema de cumplir rigurosamente sus funciones o velar por los requerimientos elementales de su descendencia preescolar, o el propio compañero responsable para el que la diferencia entre “un montón” de arena normado técnicamente y “un montón” de arena real define con cruda persuasión de que lado está su deber prioritario.

 

Pero este entorno mundano, reguetonero y no euclidiano, bonchista y caótico, donde se comparte el paradigma de “no coger lucha” y el “nadie quiere a nadie”, provoca el rechazo por urticaria contaminante en observadores cartesianos de consejos de ministros, burócratas y observadores elitistas que reaccionan de la manera mas pedestre posible: desconociéndolo. 

 

Con desparpajo oficinesco se declara que a los efectos de elaborar las fichas técnicas para los precios y tarifas Se puede aceptar, como una adecuada utilización de las capacidades instaladas un mínimo de hasta el 75 % de aprovechamiento de la capacidad instalada”. [36]

 

Al respecto un grupo de investigadores universitarios señalaron:

“Lo primero que da por sentado el Dr. González Jordán es que “el procedimiento tradicional para el cálculo de la capacidad es ampliamente conocido y se encuentra detalladamente expuesto en diversos trabajos”. Esto que no dejó de ser una verdad casi absoluta en la década de los años 80, en los años 90 e incluso actualmente, ya no fue ni es tan así; pues con la llegada del Período Especial y la baja carga de la actividad industrial se perdió la costumbre y la necesidad de calcular este indicador.

Hoy con asombro hemos revisado documentos donde la Capacidad Productiva Disponible es superior a la Capacidad Productiva Potencial.” [37]

Se estipula la comparación de la Ficha para el Precio o Tarifa con productos análogos de la empresa y de los productores más representativos en cuanto a eficiencia, tecnología y volumen de producción, lo que supone un escalonamiento del proceso y un organismo asesor que brinde la oportuna asesoría técnica y no un ’’Día Cero” para el diluvio.

 

Expuesto despiadadamente a la mirada se encuentra el calamitoso estado de la planta industrial y la infraestructura económica, con la excepción de algunos enclaves altamente priorizados, pero lo que predomina es el deterioro, el abandono, la obsolescencia productiva y tecnológica y el canibalismo de toda calaña. Basta observar las ruinas de un antaño floreciente central azucarero luego del redimensionamiento de la industria azucarera, y que ahora constituyen testigos mudos del desastre de una política voluntarista e irracional que alcanzó a los pobladores y a la vida socioeconómica y cultural de la región.

 

Las estadísticas oficiales brindan una lectura macroeconómica de la actual situación:

 

Estructura porcentual con relación al PIB a precios corrientes 2012

Oferta global

120.3

    Producto interno bruto a precios de mercado

100.0

    Importaciones de bienes y servicios

20.3

Demanda global

120.3

    Demanda interna

94.9

        Formación bruta de capital

8.6

        Consumo final

86.3

            Gobierno general

31.9

            Hogares

54.4

   Exportaciones de bienes y servicios

25.5

Fuente: http://www.one.cu/aec2012/datos/5.2.xls

 

Donde claramente se observa que a pesar de la descapitalización y obsolescencia tecnológica y física de la planta industrial cubana, la formación bruta de capital es el renglón mas desfavorecido de la política económica, con apenas el 8.6% respecto al PIB.

 

Precisando la estructura interna de la formación bruta de capital encontramos:

 

Formación Bruta de Capital a precios corrientes 2012

 

Valor

%

Formación bruta de capital

6,271

100.0

  Formación bruta de capital fijo

5,758

91.8

     Construcción

3,599

57.4

     Maquinarias y equipos

1,219

19.4

     Otras inversiones

743

11.8

     Reparaciones capitalizables

198

3.2

  Variación de existencias

513

8.2

Fuente: Estimaciones del autor basadas en http://www.one.cu/aec2012/datos/5.16.xls

 

Lo que corrobora lo errado de una política económica que no solo no garantiza una alimentación básica, una vivienda habitable y un empleo remunerado que eleve el nivel de vida de la población, sino que la insuficiente formación bruta de capital que no garantiza la tasa de reposición, lejos de priorizar la inversión en equipamiento tecnológico-productivo y capital fijo lo relega a menos del 20%.

 

Continuando con el examen de lo normado, deberá delimitarse en cada caso si los gastos de distribución y ventas se consideran en la formación del precio mayorista o si se corresponden al margen comercial. Estos se incluyen en los casos que no proceda la aplicación de una tasa de margen comercial y se determinan mediante la utilización del coeficiente aprobado según corresponda, multiplicado por el salario de los obreros directos a la producción. Algo superfluo per se, por cuanto se trata de empresas comercializadoras donde estos gastos se corresponden con la propia naturaleza de la actividad que realizan.

 

Entre otras normativas de interés, se prescribe que para la formación de precios tampoco se reconocen en el costo de la producción o los servicios, los siguientes gastos:

 

  • Los gastos de embalaje y transportación, compensados por el comprador por sobre el precio de empresa
  • Las multas, recargos y compensaciones por incumplimiento de obligaciones contractuales que deba asumir la empresa
  • Los pagos efectuados a partir de la distribución de la ganancia
  • Las pérdidas por pedidos anulados
  • Los gastos financiados por el Presupuesto de Inversiones
  • Las pérdidas por desastres naturales, de acuerdo con las disposiciones vigentes y los gastos relacionados con la prevención o la liquidación de las consecuencias de los mismos
  • Los gastos y las pérdidas incurridos en la paralización de fábricas, talleres o líneas de producción ocasionados por decisión estatal o causa de fuerza mayor o que sean reclamables a terceros
  • Los gastos de capacitación considerados como gastos sociales, incurridos en la elevación del nivel cultural y técnico de los trabajadores

 

Notable por lo festinado es sin dudas la directiva que dictamina que en la ficha no pueden reconocerse incumplimientos de la productividad, por lo que solo se considera, para cada operación, el tiempo normado según la carta o ficha tecnológica, y no el real utilizado. Y no fuera jolgorio tecnocrático y evasión de responsabilidad gubernamental si efectivamente las cartas o fichas tecnológicas estuvieran actualizadas y técnicamente argumentadas, algo que no fue posible lograr a pesar de todos los esfuerzos en el periodo de la institucionalización soviética de 1976-1986. Algún funcionario público de alta jerarquía debiera reconocer que las áreas técnicas y diseño, al igual que las de organización del trabajo y los salarios y metrología y control de la calidad, constituyen simples decorados carnavalescos en las empresas cubanas.

 

Por otra parte, es conveniente precisar para lectores no familiarizados con los procedimientos internos a un flujo productivo, que lo normado en las cartas o fichas tecnológicas se concreta en la orden de trabajo como documento primario y rector contra la cual se descargan las materias primas, materiales básicos y auxiliares, herramientas, la tasa horaria de equipos y fuerza de trabajo por categoría ocupacional y tiempo empleado, así como combustibles, lubricantes, energía eléctrica y agua; donde estos últimos en la mayoría de las ocasiones no hay mas alternativa al registro que su prorrateo, por la imposibilidad práctica de en las condiciones cubanas particularizar los consumos. Es más, cualquiera que haya permanecido un par de horas en una instalación productiva habrá observado la “movilidad” fraccionaria y diferencial de materiales, equipos y trabajadores de una tarea a otra, donde no se concluye una para comenzar una segunda y otra tercera.

Para el caso de Otros Gastos Directos, lugar preferido para proteger de ojeadas impertinentes lo conveniente, se registra “al bulto” todo aquello que pueda justificarse por ese concepto. Ahí van a parar, hasta en los mas esforzados controles, la chapistería y pintura del auto del compañero del organismo superior o la remodelación de la paladar de Robertico, convertida así en exclusivo restaurante, y los motherboards que se ofertan en Cubisima.com.

 Por otra parte, el tratamiento a los Gastos Indirectos asociados a la Producción, los  Gastos Generales y de Administración, al igual que los de Distribución y Venta y los correspondientes al financiamiento a las organizaciones superiores de dirección, tampoco se calculan por los reales de cada entidad, sino se determinan por unos Coeficientes Máximos de Gastos Indirectos aprobados por el MFP para las diferentes secciones y divisiones de la economía aplicados al salario de los obreros directos a la producción.

 

A tales efectos no se consideran como costo los conceptos de Gastos Generales y de Administración, los de Distribución y Venta, los intereses y comisiones bancarias, la Contribución a la Seguridad Social, ni las prestaciones de ésta a Corto Plazo, tampoco se incluye el Impuesto por la Utilización de la Fuerza de Trabajo; en tanto de los Gastos Financieros solo se consideran los intereses y comisiones bancarias. Los pagos por concepto de estimulación que dependan del resultado de la gestión de las entidades no forman parte de los costos y gastos a reconocer en el precio y se asumen con las utilidades.

 

Para la determinación de la Masa de Utilidad, se aplicará una normativa igual o inferior a la máxima aprobada por el MFP a los costos totales. En la base sobre la que se aplica como se ha mencionado, no se incluyen los gastos Generales y de Administración, los de Distribución y Venta, los Financieros, los pagos por concepto de Seguridad social a corto plazo, Contribución a la Seguridad Social, el Impuesto por la Utilización de la Fuerza de Trabajo y otros tributos.

 

Para los casos de aquellas producciones con insumos de alto valor y frecuentes modificaciones de precios, el MFP puede determinar se aplique la tasa de utilidad como un porcentaje de los gastos directos y los gastos asociados a la producción, sin incluir los insumos, para no estimular indebidamente producciones elaboradas con materiales más costosos. Es revisada anualmente.

 

De tal manera que el Precio o Tarifa Mayorista puede expresarse genéricamente de la siguiente manera:

 

Precio o Tarifa = Total de Costos + Total de Gastos + Masa de Utilidad

 

La empresa no está autorizada a la eventual revisión de estos coeficientes, con lo cual pierde la agilidad operativa requerida para responder convenientemente a las modificaciones de un mercado nacional en proceso de modificación, sino que la misma es atribución de los órganos y organismos de la Administración Central del Estado, las organizaciones superiores de Dirección Empresarial, los consejos de la Administración de las asambleas provinciales del Poder Popular o del municipio especial Isla de la Juventud, así como las administraciones de las asambleas provinciales del Poder Popular de Artemisa y Mayabeque y las entidades que correspondan, lo solicitan a este Ministerio (MFP) para su evaluación y decisión. La supervivencia de una liebre no puede estar enyuntada a una turba de saurópodos.

 

Las regulaciones para las tarifas de los servicios son de aplicación general para las técnico-productivas (entre entidades estatales), las de otras formas de gestión no estatal y para las de la población. Se anuncia que cuando se determine expresamente por el MFP, las tarifas a la población pueden también ser aplicadas a entidades estatales, lo cual tendería a la formación de una tarifa única que pudiera responder eventualmente al mercado.

 

En las tarifas de los servicios de reparación y mantenimiento, la normativa de utilidad se aplica sobre el Costo Total, compuesto por los Gastos Asociados a la Producción y los Servicios más los Gastos Directos, sin que en ellos se incluyan los costos de las partes, piezas y accesorios que se sustituyan, los que se cobrarán de forma independiente. El servicio de alquiler de locales, equipos, etc., es considerado bajo este acápite. La formación de las tarifas puede resumirse con la siguiente expresión:

 

T = C + G + U + I

 

Donde:

 

  • T = Tarifa técnico-productiva o para la población
  • C = Costo total [no incluye partes, piezas o componentes]

§         G = Gastos a reconocer en la tarifa

§         U = utilidad

§         I = impuestos y tributos que correspondan

 

En términos de modificación de los precios mayoristas formados por métodos de gastos, se prescriben algunas condicionantes:

 

  • Deben trasladarse los efectos de las variaciones de precios del mercado externo de las materias primas e insumos contenidos en los productos y servicios
  • Ante incrementos de los precios en el mercado externo de las materias primas e insumos de los productos y servicios u otros factores que provoquen incrementos de los costos y gastos, las entidades productoras o de servicios no están obligadas a modificar los precios de dichas producciones, siempre que cubran los costos y gastos necesarios y generen un mínimo de utilidad

§         Ante disminuciones de los costos totales de las producciones y servicios, los precios se pueden mantener hasta el límite en que la utilidad contenida en los mismos no exceda de 1.5 veces a la aprobada con carácter de máxima, siempre que los niveles de venta en físico no se afecten. Para estimular las ventas, se pueden disminuir los precios.  Acotar a la cifra clave de 1.5 veces la utilidad real respecto a la normada, en un contexto en que las empresas pueden retener el 50% de la misma para necesidades de reposición y/o expansión, no contribuye ni al financiamiento de los déficits presupuestarios ni al relanzamiento de la empresa.

§         Los precios mayoristas formados por métodos de gastos no se pueden incrementar para cubrir pérdidas de eficiencia o una deficiente gestión del productor. En consecuencia, no proceden las modificaciones de estos precios por:

a)              Bajo aprovechamiento de la capacidad instalada. Se considera bajo nivel de aprovechamiento cuando este sea inferior al setenta y cinco por ciento (75%).

b)              Factores que alteren el funcionamiento normal de la empresa productora. Por ejemplo, incumplimientos de los indicadores de eficiencia previstos para nuevas inversiones.

  • Los precios que se determinen se pueden modificar cuando las condiciones lo aconsejen, de manera que mantengan una adecuada correlación entre la oferta y la demanda
  • Las modificaciones estructurales por la fusión de entidades o de carácter interno, entre sus unidades básicas, así como la aplicación de nuevos sistemas de pago, deben expresarse en la disminución de los costos unitarios de los productos o servicios, mediante la reducción progresiva de los gastos indirectos unitarios, por lo que no deben producirse incrementos de precios por estos conceptos
  • La modificación de los precios mayoristas que no estén centralizados en el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros o en el Ministerio de Finanzas y Precios, se aprueban por el nivel autorizado para ello, y es requisito indispensable que previo a la aprobación de la referida modificación, se cumpla con las siguientes condiciones:

a.           Que el precio o tarifa no requiera transferencias o financiamientos del Presupuesto del Estado o incremente la tasa por ingreso bruto para su otorgamiento.

b.          No se afecte el cumplimiento de los compromisos de ingresos al Presupuesto del Estado

 

Antes de continuar en el próximo segmento con el examen de lo dispuesto por las Resoluciones No. 20 y 21/ 2014 del MFP en materia de Márgenes Comerciales y Precios y Tarifas Minoristas (a la población), es conveniente precisar el alcance de lo establecido para la formación de los Precios Mayoristas.

 

Suele suceder que personas no familiarizadas con la estructura sistémica de la economía, solo reaccionen ante variaciones de los precios minoristas, sin meditar en el impacto que reformas como la que tenemos ocasión de examinar a nivel interempresarial pueden afectar su consumo privado.

 

Los procesos de exportación-importación, producción, distribución-redistribución y consumo productivo o personal; definen niveles de agregación-desagregación de la actividad económica de la sociedad. De tal manera que se establece una interrelación dinámica entre las esferas en que actúan las empresas y sujetos económicos en general, que se corresponden con los diferentes niveles del sistema de precios.

 

El bien que concluye su ciclo económico integrándose al proceso productivo de una fabrica o en la mesa hogareña, tuvo su origen en la importación o en la producción local y antes de llegar al consumo final sea productivo o personal; recorrió la cadena logística empresa importadora-empresa mayorista-empresa minorista o empresa productora mayorista- empresa comercializadora mayorista-empresa comercializadora minorista. Donde a cada transacción económica le corresponde un precio determinado.

 

Así tenemos en el sector de comercio exterior y productivo nacional los siguientes tipos de precios:

 

  • Precio Mayorista del Producto Importado
  • Precios Mayoristas de los Productos y Servicios Exportables y/o que sustituyen Importaciones
  • Precios Mayoristas de los Productos y Servicios  Nacionales No Exportables
  • Precios Mayoristas de los Productos y Servicios  Nacionales No Exportables con Sustitutos o Similares en el Mercado Interno
  • Precios Mayoristas de los Productos y Servicios  Nacionales No Exportables Sin Sustitutos o Similares en el Mercado Interno

 

Mientras que en el siguiente nivel de la cadena logística correspondiente a la comercialización mayorista y minorista (distribución y redistribución) encontramos los siguientes precios:

 

  • Precio Comercial Mayorista
  • Precios Minoristas

 

Integrando el precio en cada nivel se encuentran la Utilidad y los Márgenes Comerciales según el tipo de actividad que desarrolle la entidad.

 

Se evidencia que cualquier variación de los Precios Mayoristas en cualquiera de sus formas se incorpora a los costos y gastos del subsiguiente nivel logístico, con lo cual el ciudadano común no acostumbrado a prestarle atención a estos ríspidos temas, pronto sentirá el efecto en su bolsillo. [38]

 

(continuará)

 

ENLACE A PRIMERA PARTE: Unificación Monetaria en Cuba: Un arroz con mango neocastrista [1]

 

Notas:

 

Conferencia pronunciada por invitación de la Asociación Libre de Estudiantes de Munich [1919]

[30] Ver  Clasificación según el Índice de Competitividad 2013-2014: Global Competitiveness Index, desarrollado y publicado anualmente desde 1979 por el Foro Económico Mundial

[31] Deflactor implícito del PIB: Constituye un valioso instrumento que permite delimitar el aumento de precios de la producción interna descontando las duplicaciones en la agregación macroeconómica como resultado del incremento en el índice de precios del PIB. Puede emplearse ramalmente o como un indicador promedio ponderado de la economía nacional. Puede ser calculado de las siguientes maneras:

§             Dividiendo el producto interno bruto a precios de cada año entre el PIB en un año base.

§             Multiplicando la oferta monetaria por su velocidad dividida entre el PIB a precios constantes.

§             Multiplicando el aumento anual de precios de los años entre sí en fracciones decimales.

§             Como suma de la tasa media anual de crecimiento en los precios en términos decimales + 1 elevado a “n” que corresponde al periodo de análisis.

[ 32] Es una teoría social traducida del inglés como gift economy o economía del regalo, que proviene de antiguas sociedades guerreras donde se espera que los que reciben el don o prebendas de los jefes en reciprocidad ofrezcan apoyo político, servicios militares, lealtad, etc.  El intercambio de favores como paradigma social.

[33] Lovelock, C. and Wirtz, J./ Services Marketing: People, Technology, Strategy. 6th Edition 2007.

[34] “Dirección de Marketing”, Duodécima Edición, de Kotler Philip y Keller Kevin, Prentice Hall, 2006, Págs. 437 y 439.

[35] Calculado por el autor a partir de http://www.one.cu/aec2012/datos/9.10.xls y http://www.one.cu/aec2012/datos/9.11.xls

[36] Resolución No. 20/2012 del MFP-Anexo 2.f y Artículo 37: “Se considera bajo nivel de aprovechamiento cuando este sea inferior al setenta y cinco por ciento (75 %)”

[37] Ver CONSIDERACIONES SOBRE LA DETERMINACIÓN DE LA CAPACIDAD EN LA INDUSTRIA. UNA EXTENSIÓN A LOS SERVICIOS/ Pozo Rodríguez, J.M.; Kidito Da Gama, M.X.; Rodríguez Cotilla, Z.

[38] Las variaciones de precios que experimentan los bienes y servicios pueden ser calculadas empleando el Índice de Precios al Productor [IPP] para el consumo productivo y el Índice de Precios al Consumidor [IPC], mas conocido por razones obvias y que mide la variación de precios de una canasta de bienes y servicios representativos del consumo privado.