Cubanálisis El Think-Tank 

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS  

     

                                                 Lázaro González, Toronto, Canadá

 

EL SUCRE: FRACASO ANUNCIADO DE UN GOLPE DE ESTADO

 

"Esta es una moneda que acuñamos de manera simbólica con el rostro inmortal del mariscal de América. Evo te doy un sucre, tú que eres marxista-leninista (...) te damos el sucre para que lo custodies en el lago de Titicaca"

Hugo Chavez

 

“Ahora resulta que progresistas son aquellos que se sienten enormemente solidarios con el prójimo y entonces pretenden ayudarle no con su propio dinero, sino con el tuyo”.

Gordon Liddy
Periodista norteamericano

I

 

Durante los días 13 y 14 de diciembre se realiza en La Habana la Octava Cumbre del ALBA, en ocasión del 5to aniversario de la fundación de la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América, concebida en sus inicios como una alternativa al ALCA.

 

Aunque ni siquiera en el sitio oficial del ALBA se informa de la agenda de la cumbre, cualquier observador medianamente informado puede pronosticar el aluvión de las “contundentes victorias” alcanzadas contra el imperialismo gracias a esta alianza.

 

Entonces las expectativas estarán centradas en si las condiciones físicas y mentales de Fidel Castro, cofundador junto a Hugo Chávez, le permiten hacer la anunciada aparición de 1-2 horas en la presidencia del evento, tal y como ha venido pregonando el presidente venezolano.

 

m´sd allá de las fanfarrias que tocarán en La Habana, e independientemente de si Fidel Castro hiciera su primera aparición publica en m´sd de 3 años, hay un tema de extraordinaria importancia para este grupo regional, que comenzaá a operar en enero del 2010 y que ha venido siendo diseñado e instrumentado en un marco de semi-oficialidad.

 

En ocasión de la III Cumbre Extraordinaria de los grupos del ALBA [noviembre 2008], el presidente ecuatoriano y economista graduado de la Universidad de Harvard, Rafael Correa, propuso la creación de una moneda para comercializar dentro del grupo.

 

Según sus propias palabras, se imponía la creación de una nueva “arquitectura financiera” que les permiierta a los países miembros del grupo ser independientes del sistema global.

De acuerdo con el economista-presidente, esta nueva “arquitectura financiera regional” se sustenta en tres pilares:

·        La creación de un “Banco de Desarrollo Regional”, que posibilitara  “tener la capacidad de capitalizarnos” según sus palabras

·        Constitución de un “Fondo de Reserva Regional”

·        Establecimiento de una “coordinación monetaria”

El objetivo del Banco de Desarrollo consiste en el financiamiento de proyectos de infraestructura, además de algo tan vago como “conectividad” según expresión del propio presidente.

Por su parte, el Fondo de Reserva es pensado en los términos de la economía chancletera que solo comprenden la mayoría de los estadistas del grupo, y que consiste en “tener reservas que respalden crisis”. No es lo mismo que 10 países tengan 100 en reserva de manera separada, a que todos juntos tengan 500 en reserva, esos 500 pueden dar mayor seguridad que 100 de manera separada”, explica doctoralmente el presidente Correa.

Dicho de otra manera, nos apropiaremos del dinero que consideremos conveniente en el momento oportuno.

La denominada “coordinación monetaria”, se concibe como el establecimiento de mecanismos de compensación en el comercio interregional y se concreta en una moneda contable por el momento, aunque no se descarta convertirla en moneda física de curso legal en un futuro, y que para no quedarse a menos el presidente Chávez se apresuró a denominarla Sucre.

En otra diáfana lección de economía estilo campaña “Barrio Adentro”, el presidente ecuatoriano argumentó: Honduras me vende 200 y yo le vendo 150. El tiene un saldo a su favor de 50, y a final de año se hacen las cuentas y se pagan las diferencias”.

“¿Qué hace falta para comenzar hacer todo esto?, se preguntaba Correa en aquella ocasión. Voluntad política. Esto lo podemos empezar a hacer mañana”.

Escuchar una expresión de esta naturaleza proveniente de Fidel Castro, Hugo Chávez, Daniel Ortega o Evo Morales, no sorprendería a nadie, especialistas en voluntarismos extemporáneos como son. Pero en boca de un graduado de una de las m´sd prestigiosas universidades del mundo, es razón suficiente para afirmar que el distinguido presidente ecuatoriano pasó por Harvard pero Harvard no pasó por él.

 

II

 

Benigno Regueira, quien es el coordinador y representante del grupo de trabajo del Banco Central de Cuba para la puesta en practica del Sucre, afirmó recientemente que están creadas las condiciones técnicas para el buen funcionamiento de la nueva moneda interregional, y su puesta en practica debe concretarse el próximo enero, luego de conformarse los respectivos comités técnicos en las naciones miembros.

 

Según declaraciones anteriores de Chávez, se supone que comience a operar el 1ro de enero del 2010, aunque con el secretismo conspiratorio con que suelen ejecutar sus operaciones, no existen hasta el momento pronunciamientos oficiales.

 

El Sucre, como se ha denominado la nueva moneda no solo es un homenaje al libertador de Ecuador en la batalla de Pichincha en 1822, el mariscal Antonio José de Sucre, sino que el nombre de este artilugio proviene ante todo de ser un Sistema Unificado de Compensación Regional de Pagos.

 

Resulta necesario exponer algunos elementos claves de la Teoría del Dinero, a los efectos de entender y evaluar que es el Sucre en tanto unidad de cuentas.

 

La intención declarada es que el Sucre constituya el germen de una futura moneda física de curso legal para los países miembros del ALBA, con pretensiones de convertirse en la moneda latinoamericana tal y como lo es hoy el Euro para la Unión Europea.

 

Por consiguiente, el Sucre no circulará entre los países signatarios, ni funcionará como unidad de valor de los bienes y servicios que se produzcan en cada país por el momento. De igual manera no ejercerá una de las funciones del dinero de ser medio de atesoramiento.

Técnicamente, el Sucre no es más que un registro contable y financiero de las transacciones entre los países miembros del esquema.

Se argumenta que su propósito central es estimular y facilitar el comercio exterior dentro del bloque, lo cual es extremadamente cuestionable, dada la inexistente integración económica de las economías nacionales del grupo y la falta de complementación de las mismas, a pesar de las voluntades políticas de sus impulsores.

Las verdaderas intenciones del voluntarismo político expresado en la nueva “arquitectura financiera”, es establecer un férreo control monopólico no solo sobre las exportaciones e importaciones del grupo, que lo convierte de hecho en un comercio en especie, sino lo que es m´sd grave aun, en el control absoluto de las riquezas de cada país puestas a disposición de un grupo de individuos sin supervisión política ni legal.

Dentro de la aridez de los análisis sobre el tema, afortunadamente algunas voces se han levantado para criticar el esquema.

El ex presidente de Bolivia Jorge Quiroga califico de exabrupto de Evo Morales participar en el pacto y argumentó:

"Les aseguro que va a erosionar enormemente la confianza en la moneda boliviana ahora y a futuro, al entrar en esa clase de aventuras con países que no tenemos relación comercial, que tienen políticas cambiarias insostenibles".

En Nicaragua, el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, José Adán Aguerri, señalo que el 90% de las exportaciones nicaragüenses se dirigen a países donde “prevalece la divisa dólar.

Por su parte el secretario del Observatorio de Política Fiscal de Ecuador, Jaime Carrera, expreso en una entrevista para la AFP que la instrumentación del Sucre “entorpecerá el comercio en virtud de que el cruce de cuentas se realizará a través de los bancos centrales”. Y añadió: “…en el caso de Ecuador, habría incertidumbre al creerse que sería una medida camino a la desdolarización de la economía…”.

Existen otros elementos ajenos a la tozudez política difíciles de soslayar:

Es virtualmente inexistente a excepción de los hidrocarburos, y ello en los casos de Cuba y Nicaragua, una profunda interrelación en las economías nacionales.

Asimismo, y también con la excepción de los hidrocarburos, el resto del comercio interno del ALBA es realizado por pequeños y medianos negocios, por lo que no queda claro como liberarían los pagos a los mismos, considerando que las compensaciones de los saldos se ejecutaran anualmente.

Con su “A Theory of Optimum Currency Areas” [1961], Robert Mundell propone la idea de construir un área monetaria óptima, sustentada en tipos de cambios fijos sin restriñir la movilidad de los factores productivos, que permitiera referir los precios de los bienes y servicios a una unidad de cuentas común.

Posteriormente a finales de la década, los trabajos de Friedman sobre los tipos de cambios libres convencieron al entonces mandatario norteamericano Richard Nixon para concluir con la convertibilidad del dólar e introducir el libre mercado de divisas que eliminó de hecho el acuerdo de Bretton Woods.

Cuarenta anos antes del proyecto Sucre, la Comunidad Económica Europea experimentó afectaciones en su comercio intrarregional por la inestabilidad de los medios de pago. Y subrayo “comercio intrarregional”.

En tales circunstancias decidieron construir su propio medio de pago.

Las administraciones europeas, bien distantes de las latinoamericanas y en particular a las caóticas, voluntaristas y populistas del bloque del ALBA, tardaron casi una década solamente en elaborar una canasta de monedas.

Los europeos comenzaron por reducir las bandas de flotación de sus respectivas monedas nacionales frente al dólar, para posteriormente construir una unidad de cuentas diferente al dólar denominada DEG (Derechos Especiales de Giro), la cual solo en 1979 se transforma en la ECU.

El ECU también funciono como un activo de reserva y sus bandas de fluctuación se ubicaban en un rango del ±2.25%.

Existen igualmente otras experiencias que se acometieron a raíz de la crisis asiática de finales de la década de los 90.
 

III

Considerando que una unidad de cuenta es una expresión unitaria de valor a partir de la cual se establecen los precios de los bienes y servicios, la misma se estructura a partir de las monedas nacionales de cada país.

Entonces la determinación del valor de la unidad de cuenta pasa por la ponderación del valor de cada moneda nacional con el PIB y el volumen de transacciones entre los países del bloque, tal y como explica el modelo del profesor Ogawa [1].

Por consiguiente, la escasísima integración económica, las grandes diferencias en los PIB y en el valor de las monedas locales, introducirán grandes distorsiones en la determinación de la unidad de cuentas.

Tanto en Ecuador, donde circula el dólar de Estados Unidos y en Bolivia con el Boliviano, que tiene paridad con el dólar estadounidense, la circulación monetaria es relativamente estable.

No ocurre lo mismo en Nicaragua donde se emplea el Córdova de Oro y en Venezuela con el Bolívar.

Caso sui generis es el de Cuba, que no puede emplear el dólar norteamericano en sus transacciones internacionales y que carece de un divisa internacional. El denominado Peso Cubano Convertible (CUC) opera solo en el mercado interno a tasas de cambio arbitrarias respecto a las divisas extranjeras y al peso nacional, sin ninguna fundamentación económica.

No ha sido revelado el artilugio mediante el cual “una moneda cubana” puede formar parte de una unidad de cuenta internacional. No es posible en los marcos de la teoría y técnica económica incorporar a una ponderación una moneda sin convertibilidad. Sencillamente la anularía.

A su vez, la crónica debilidad de las economías básicamente primarias y con deformaciones estructurales graves, las hacen extremadamente vulnerables a los acontecimientos económicos y financieros internacionales. La pretendida independencia económica a la que se aspira no pasa por el aislamiento sino por la complementariedad.

Por otro lado, como ha verificado la experiencia histórica, la integración monetaria es resultado de un proceso de integración económica previa, y no su punto de partida.

Se requiere la creación de una zona de libre comercio entre las naciones, seguida por una integración de las políticas aduaneras, para continuar con un mercado común complementario e integrado con la libre circulación de los factores productivos y comerciales.

Solo después de andar ese engorroso proceso, están creadas las condiciones mínimas para proyectar una integración monetaria. 

IV

 

De lo que trata este trabajo es de desentrañar las esencias del Sucre como moneda virtual de un grupúsculo regional con más voluntad política que potencial económico.

 

El convenio constitutivo describe al SUCRE como un “mecanismo de cooperación, integración y complementación económica y financiera, destinado a la promoción del desarrollo integral de la región latinoamericana y caribeña”, y estipula que estará regido por un Consejo Monetario Regional con representación jurídica propia y sede en Venezuela, acompañado de una Cámara Central de Compensación de Pagos y del Fondo de Reservas y Convergencia Comercial.


Los nueve países de América Latina y el Caribe que integran el ALBA, compendian un PIB anual combinado de unos 540,000 millones de dólares.

 

Nótese que el 66.3% del PIB total del mini-bloque regional es aportado por Venezuela [357,795 millones de dólares].

 

Suramérica en su conjunto alcanza un PIB de 3641,908 millones de dólares, por lo que el área del Sucre representa solo el 14.8%

 

Brasil aporta el 54.3% del PIB de America Latina [1’.979,632 millones de dólares] que añadido al de Argentina conforman el 70.0% del PIB regional. Solo el PIB de Argentina ascendente a 571,537 millones de dólares, un 5.8% superior al de las nueve naciones que forman el mini-bloque regional adscrito al Sucre.

 

Y he aquí la primera debilidad de la zona Sucre que el flamante economista de Harvard, presionado por los voluntarismos de sus acreedores políticos, no tiene el tino necesario para evaluar objetivamente.

 

Para la mayoría la política es el arte de concretar lo posible; para Fidel Castro lo imposible; para mí lo necesario. Y entonces el presidente Correa comete uno de sus peores errores económicos y políticos, al postrar su autoridad académica a los voluntarismos anacrónicos de la populachera dictatorial.

 

En una perspectiva global la potencialidad económica del ALBA es insignificante.

 

Bolivia, con una población similar a la de Portugal, tiene un PIB casi veinte veces menor.

 

Un país pequeño como Bélgica, de 10.3 millones habitantes, y que no cuenta con importantes recursos naturales, presenta un PIB semejante al de Venezuela. Por otro lado, Holanda, con 16.2 millones de habitantes, muestra un PIB 1.6 veces superior al venezolano.

En el supuesto improbable que México, Brasil y Argentina se sumaran en algún momento al grupo del Sucre, su potencialidad conjunta alcanzaría a la de Italia.

 

Dicho de otra manera, la nueva arquitectura financiera que promueven los líderes del ALBA tiene un peso específico a nivel global de 0.01. Y ahí reside una de las grandes debilidades del esquema voluntarista castro-chavista.

 

En la aventura del Sucre no participaran las pequeñas naciones caribeñas del grupo como Dominica, San Vicente y las Granadinas, y Antigua y Barbuda. Por consiguiente el esquema se aplicara a los flujos comerciales entre Ecuador, Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua y Honduras.

 

No quedan claros los procedimientos financieros, bancarios y contables de este mecanismo que tendrá al banco del ALBA como centro de las transacciones.

 

La suscripción de este país al pacto sucedió en los momentos en que Manuel Zelaya era el presidente de Honduras, por lo que habrá que esperar por la reacción del nuevo mandatario hondureño y el congreso de esa nación.


Otro serio problema que enfrentará el Sucre en tanto moneda de cuentas intrarregional esta asociado a la estructura económica y exportadora de los países signatarios.

 

La economía venezolana es básicamente primaria y concentrada alrededor de la extracción y refinación de petróleo, del cual posee la séptima reserva mundial.

 

Poco m´sd del 79% de los ingresos externos proceden de las exportaciones petroleras, con un 66.7% concentrada en el mercado norteamericano. Otros destinos son Colombia, Países Bajos, México, Ecuador y Brasil. Se verifica una tendencia al crecimiento con países miembros de los bloques regionales de la Comunidad Andina, el Mercado Común Centroamericano, el Mercosur y el Caribe

 

Bolivia, por su parte, alcanzó una cifra record de exportaciones en el 2008 con 6,836 millones de dólares, constituyendo las ventas de hidrocarburos y minerales el 72% de las mismas.

 

Las ventas de gas se realizan a Brasil y Argentina [la producción de petróleo se dedica al consumo local], en tanto que el principal mercado externo para los minerales es Corea del Sur.

 

En Ecuador el petróleo representa el 40% de los ingresos por exportaciones. Otros productos exportables son los plátanos [1er lugar mundial], flores y cacao. La industria nacional es básicamente de consumo local, aunque el desarrollo de la industria del software especializado en sistemas bancarios cuenta con prestigio regional.

 

Sus principales socios comerciales son Estados Unidos, Chile, y la Unión Europea, así como Bolivia, Perú, México, Argentina y Colombia.

 

La economía nicaragüense es básicamente agraria, representando los productos agrícolas el 60% de las exportaciones, que proporcionan la raquítica suma de $300 millones de dólares anuales.

 

Las exportaciones cubanas de mercancías en el 2008 fueron de 3,679.6 millones de dólares, en tanto las importaciones ascendieron a 14,249.2 [déficit comercial de 10,569.6 millones de dólares]. Cuba importa 3.9 veces más mercancías de las que es capaz de exportar.

 

Los destinos principales de las exportaciones cubanas son los siguientes:

 

  • Europa 812.394 millones, donde los Países Bajos con 288.628 y España con 197.398 son los m´sd significativos.
  • Asia, donde a China se exportaron 677.107 millones de dólares
  • América con 1,690.183 millones, destacándose Canadá con 767.462 y Venezuela con 414.776.
  • África por su parte es destino de 288.142 millones de dólares

  

Una mirada más detenida al objeto del presente trabajo permite observar que las exportaciones cubanas al grupo del Sucre, con la excepción de Venezuela, son insignificantes, totalizando solamente 436.556 millones de dólares, que constituyen el 11.9% del mercado exterior cubano.

 

  • Bolivia 17.801 [0.48%]
  • Ecuador 2.800 [0.076%]
  • Nicaragua 1.179 [0.033%]
  • Venezuela 414.776 [11.3%]

 

Este breve recorrido por el destino de las exportaciones cubanas evidencia palmariamente que el grupo del Sucre es irrelevante para Cuba en términos de comercio exterior, excepto por la conocida dependencia del petróleo subsidiado e impagable que Hugo Chávez le envía a su mentor político.

 

Dicho m´sd claramente, el SUCRE, en tanto Sistema Único [algunas informaciones sustituyen “único” por “unitario”] de Compensación Regional de Pagos para las operaciones de comercio exterior entre los países miembros, carece de la m´sd mínima fundamentación económica.

 

El Sucre o la nueva arquitectura financiera que se orquesta no es más que una grave y peligrosa variante de putschismo político, que entre otras cosas puede enmascarar transferencias de recursos financieros de fuentes del bloque hacia cualquier destino sin supervisión legal ni fiscal.

 

Como nunca antes los pueblos y países de estas naciones, así como todo el tejido económico y empresarial, están expuestos al saqueo impune en beneficio de sus administradores.

 

Como ejemplo explicito de lo expresado anteriormente, en los días previos a la Cumbre de la Habana, sesionó la Comisión Mixta Cuba-Venezuela.

 

En su contexto se suscribieron casi 300 proyectos de cooperación por valor de 3,185 millones de dólares, que de acuerdo a la expresado por el Ministro de Energía de Venezuela y presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, elevan a 8,700 millones el monto de la cooperación entre ambas naciones.

 

Los ministros de economía y los presidentes de los respectivos bancos centrales –para no referirnos a los encargados de administrar directamente el esquema-, de estas naciones, no son más que soldados que reciben acriticamente las órdenes de sus generales. Convertidos los órganos e instituciones representativas de la sociedad civil en simples aglomeraciones de pingüinos, y anuladas las voces disidentes por la descalificación o la represión indiscriminada, las manos quedan libres para que comandantes guerrilleros, tenientes coroneles, cocaleros y ambiciosos disfrazados de académicos, dispongan plenamente y sin contratiempos de la riqueza de las naciones del grupo.

 

 

 

Notas:

 

[1] Ogawa, Eiji y Kentaro Kawasaki, “Possibility of Creating A common Currency Basket for East Asia”, Japan Bank for International Cooperation, September, 2003