Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS  

     

                                                 Lázaro González, Toronto, Canadá

 

ECONOMÍA POLÍTICA DE LA TRANSICIÓN (3): LAS CLAVES DE LA POBREZA ESTRUCTURAL

 

“The more the state 'plans' the more difficult planning becomes for the individual.”

Friedrich August von Hayek

Cuba no es un país subdesarrollado o en desarrollo o en vías de desarrollo o emergente de acuerdo a las preferencias en el empleo de los términos, del denominado Tercer Mundo como el enfoque tradicional desde cualquier ideología o escuela económica lo encasilla. Y no lo es porque el régimen cubano ha creado y aplicado intencional y sistemáticamente con relativo éxito un sistema de reproducción de la pobreza estructural del país en tanto sistema de coerción, represión y control social, el cual no tiene similitudes con las estructuras de los países de la periferia económica mundial.

Sin pretender considerar el caso cubano como una exclusividad histórica inédita y sin precedentes, las singularidades de un proceso asentado por mas de medio siglo, que se caracteriza por la crisis crónica de los valores ciudadanos y una estructura socioeconómica deformada a limites  extremos, que hunde en el marasmo de una bancarrota de espiral negativa a una economía exhausta, le confiere unas peculiaridades que impiden la aplicación de las políticas de ajustes estructurales clásicas.

Algunas de las claves del sistema en el orden socioeconómico son las siguientes, presentadas no necesariamente en orden de importancia:

1) Mecanismos económicos y extra económicos que mantienen la inmovilidad del individuo, la familia, las regiones y el país en su conjunto, en el sentido en que no puedan rebasar los limites de pobreza convenientes para la subordinación a la nomenklatura y al poder central; lo que los incapacita para contribuir al crecimiento económico del país y a su propia prosperidad.

 

Desde las prohibiciones para fijar libremente residencia en cualquier provincia ¿Habría que explicarle a Fidel y Raúl Castro, y a todos los tecnócratas que en los últimos 50 anos han “planeado” el desarrollo socioeconómico y territorial del país hasta el ultimo detalle, cuales son las verdaderas causas de la emigración interna, principalmente desde las provincias orientales, donde se concentra el 45% de la población y mas del 75% de la pobreza del país hacia la Ciudad de la Habana y su periferia?

 

¿No hubiese bastado con una simple orden de Fidel Castro para que la siempre obediente y fiel nomenklatura hubiera ejecutado una estrategia coherente de desarrollo armónico y proporcional de todas las regiones del país?; ¿Habría necesidad de explicárselo a alguien en un sistema que funciona por ordenes y no por leyes, intereses económicos, procedimientos e instituciones?

 

Hasta un sistema salarial por debajo del nivel de reproducción de la fuerza de trabajo, pasando por la intencionadas trabas burocráticas -a pesar de lo que declare la prensa oficial- para recibir una ínfima área de tierra infestada del árbol nacional para con medios precolombinos y sin ninguna asistencia gubernamental intentar cultivar una tierra que nunca les pertenecerá.

 

Del acoso a las iniciativas económicas individuales en todas sus formas que en una proporción significativamente elevada llena espacios que al mercado estatal le es imposible, frecuentemente con mayor eficiencia y calidad; solo para ejemplificar el empleo consciente y sistemático de mecanismos inmovilidad social en tanto factor componente de la pobreza estructural piedra angular de un sistema de coerción social.

 

2) Estricto y subyugado acceso a los mercados de productos primarios convenientemente subsidiados en una farsa de populismo igualitarista conocida como “Libreta de Abastecimientos” que, siendo insuficiente en tanto canasta básica en cantidad y calidad nutricional, empuja al individuo con todas las fuerzas de la lucha por la supervivencia a lograr obtener de cualquier manera -licita, ilícita, corruptiva e incluso parasitaria en términos de desarrollo y prosperidad económica-, los recursos financieros necesarios para complementar precariamente las necesidades básicas.

 

La estafa estatal que constituye el mercado del CUC, que esquilma los remanentes que las leoninas tasas de cambio que se aplican en las CADECAS, así como contra las divisas extranjeras y los bienes y servicios, donde predomina la supervivencia, y que están distorsionados por costos, precios, dualidad monetaria, estructura, cautivos de disposiciones arbitrarias de un capitalista único y convenientemente jerarquizado e intocable.

 

Por ello es que la solución a la economía cubana no transita solamente por el cambio de las estructuras de propiedad, aunque sea condición necesaria.

 

Y la reiterada insistencia en este aspecto va dirigida a llamar la atención sobre la euforia facilista que supone que “entregarle” o concederle el derecho a adquirir un activo capitalizable a un ciudadano o grupo de ellos por si mismo crea riqueza.

 

La sustitución del capitalista castrista por el capitalista mafioso-monopolista en el mercado reproduciría los esquemas de la pobreza estructural, sin descartar, como analizaremos en otro momento, que miembros de la nomenklatura convenientemente posicionados y con el sentido de la oportunidad que brinda la desvergüenza, se conviertan en accionistas mayoritarios de CADECAS, Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD), instalaciones turísticas, fábricas de cemento y níquel, y de cuanto esté fuera del alcance de las instituciones y la auditoria social por arte de birlibirloque.

 

La libre competencia puede ser una entelequia de soñadores mientras los bribones de todas las denominaciones danzan el baile de los tiburones. Experiencias existen y Cuba no estará exenta de los buitres transmutados en capitalistas.

El individuo está obligado por el sistema imperante a complementar la satisfacción de sus necesidades básicas acudiendo al mercado en moneda fuerte, cuando puede.

Una simple mirada al listado de los productos “estrellas” en las TRD por su nivel de comercialización, permite apreciar el bajo nivel científico-tecnológico incorporado a los mismos y el carácter primario de las necesidades que satisfacen:  

  • Carne fresca de Cerdo
  • Conserva de Tomates (excluye jugos)
  • Productos lácteos
  • Pan y Dulce
  • Bebidas no Alcohólicas
  • Cervezas
  • Bebidas Alcohólicas
  • Jabón de Tocador
  • Jabón de Lavar
  • Papel Sanitario y Servilletas
  • Tabacos y Cigarros
  • Pinturas
  • Refrigeradores.

 

3) Absoluta prohibición de acceso por los individuos a los mercados de bienes intermedios y de capital, monopolizados centralmente por el nivel superior al gobierno que en Cuba toma las decisiones, y que asigna a las entidades estatales los medios que considera, y no los solicitados en cantidad, calidad y surtido, y por los que las entidades deben desembolsar cifras excesivas fijadas caprichosamente con el único objetivo de, esquilmando las precarias finanzas institucionales, no permitir que ni siquiera las entidades estatales alcancen una relativa libertad de compra e inversión de acuerdo a lo que sus ejecutivos consideran mas conveniente para la misma.

 

Recuerdo, estando en Cuba, que como parte de la negociación de equipos pesados de construcción con TriStar, compañía canadiense que representaba a la división de equipos de construcción de la Daewoo de Corea del Sur, logramos que en el paquete licitado Mr. Sarkis su presidente, donara una retroexcavadora Daewoo.

 

El acto de entrega se efectuaría en ocasión de la I Feria Internacional de la Construcción a celebrarse en Pabexpo. Varios ministros y viceministros asistieron al acto de entrega de la llave al destacado operario de equipos pesados de una cantera muy importante situada en la provincia Habana. Hay que apuntar que Carlos Lage había sido convenientemente consultado desde el primer momento y había dado su aprobación.

 

No transcurrieron 24 horas para que un emisario del equipo de coordinación y apoyo –gobierno particular de Fidel Castro al margen de la constitución y el sistema institucional del estado y el gobierno- se personara directamente en el despacho del entonces Ministro de la Construcción, Ing. Juan Mario Junco del Pino, exigiéndole la llave de la retroexcavadora, para enviarla a la Reserva Especial del Comandante en Jefe.

 

Hoy por hoy, un cuentapropista que vende pizzas en el portal de su casa no puede comprar un modesto horno comercial para elaborar las mismas; como tampoco los aspirantes a campesinos, ilusionados con la tenencia de una parcela de tierra en usufructo reversible en cualquier momento, pueden adquirir bienes y aperos de labranza que posibiliten una explotación mas humana y comercialmente justificable de la misma, y sus derechos se limitan a comprar en la tiendas municipales habilitadas para ello, a precios exorbitantes y en CUC, los mas rudimentarios medios que el castrismo decide.

 

Con guatacas, picos, machetes y limas no se construye un agricultura moderna y sustentable, que permita en un plazo prudencial revertir la insostenible importación del 80% de los exiguos alimentos que consume el país, y en el mejor de los escenarios posibles apenas se logra una economía de supervivencia para los involucrados.

 

¿Por que entonces no se le conceden créditos comerciales con tasas de interés realmente estimulantes y accesibles, o con interés cero, como cuando realmente se quiere estimular un sector o rama de la economía nacional, y se permite el libre acceso a los mercados de bienes intermedios y de capital?

 

La respuesta no se puede encontrar en un texto para estudiantes de economía de Harvard y ni siquiera en la mayoría de los estudios de nuestros expertos. La respuesta reside en que el castrismo, en tanto doctrina de control social, es incompatible con la libertad de escoger, de ser consumidor y ciudadano.

 

4) Los mercados inmobiliarios, internacionales y financieros constituyen fuentes naturales de creación, distribución y redistribución de riquezas.

 

¿Quién en Cuba, salvo la realeza que se auto-otorga todos los derechos, y sus amanuenses, empleados en función de instrumentos ejecutores mas que como verdaderos actores, como el reciente caso de Conrado Hernández, tienen acceso a ellos?

 

Es una simple coincidencia que la “princesa” Mariela Castro, posible heredera al trono, o al menos su relacionista publica, no haya encontrado el amor de pareja en ninguno de los más de 5 millones de cubanos del sexo masculino que habitan la isla, ni siquiera en el jet set nativo; o que el sportsman Tony Castro Soto del Valle haya sido pescado in fraganti en un prolongado chat con una supuesta belleza colombiana.

 

Después de la pronosticada congestión aérea que explicó Ricardo Alarcón como justificación para no permitir la libre salida del país, ¿como se explican las eventuales visitas privadas de Raúl Castro al sur de Italia, aterrizando en helicóptero en un exclusivísimo club de golf de 18 hoyos? ¿O las compras de propiedades por parte de Fidel Castro Diaz-Balart en Chile, España o Italia, siempre bien asesorado por el intimo del Comandante, el empresario seguroso Max Marambio?

 

Constituyendo el avanzado deterioro de la infraestructura física del país, una de los principales obstáculos a la aplicación de políticas económicas publicas, el gobierno no permite articular un mercado que, tomando las medidas financieras adecuadas, podría convertir en demandas las ancestrales necesidades acumuladas en este campo.

 

Si la alimentación es la primera prioridad individual de la existencia física, la vivienda en Cuba se erige como la prioridad de carácter social: desde las reconcentraciones de campesinos de los años 60 y principios de los 70 (que los desnaturalizaba como estrato social y rompía sus riquísimas tradiciones centenarias con el pretexto de mejorar sus condiciones de vida, y que dieron origen a pueblos como Sandino y Valle Grande), hasta las 74 mil viviendas pendientes de reparar solo en Pinar del Río, según informa el ultimo pleno del partido del territorio, pasando por aquellas anquilosadas estructuras empresariales de uniones de empresas constructoras de viviendas (cuya fuerza laboral, improvisada a pie de obra en un elevado porciento, constituían parte de ese otro ejercito de esclavos enyugados por la necesidad de una vivienda que fue el movimiento de microbrigadas, y que lo mismo era enviado a construir túneles que consultorios médicos que cualquier otra misión sagrada del Emperador en Jefe).

 

Cuando alguien, haciendo un uso oportunista de la vital necesidad de tener una vivienda, envía a un chofer, mecánico, obrero textil o cocinero a colgarse en un andamio exterior en un edificio del Consejo de Estado de 23 y E, en El Vedado,  donde hoy viven algunos de los amanuenses mas sumisos y útiles, no solo sabe que en algún momento uno de ellos se despeñará al vacío por su inexperiencia en esa compleja y especialidad labor, con lo que se convierte en un homicida intencional indirecto, sino que, además, convierte la necesidad vital humana en un mecanismo de obediencia y sumisión incondicional.

 

Porque ese hombre que, temblando, se sube sabiendo que puede perder su vida en cualquier instante, también sabe que la vivienda de su familia le será otorgada por méritos, marchas del pueblo combatiente, guardias cederistas y sumisión, en una asamblea de trabajadores de su centro de trabajo, dirigida y previamente “amarrada” por los “factores”, es decir, la claque del poder.

 

Al castrismo no le interesa resolver el problema de la vivienda en Cuba, aunque pudiera, porque perdería una de sus más obedientes y multipropósito divisiones de unidades de aseguramiento del sistema: mecanismos socio-sicológicos no explorados por nuestros analistas, de los esquemas de perpetuación de la polaridad riqueza-pobreza, como le hubiese gustado explicar a un monaguillo marxista o a Mariela Castro.

 

Siendo factor integrante de la infraestructura del país, la vivienda es hoy agonía para la población, medio de coerción para el gobierno, y corrupción en el mercado informal.

 

Dos, tres, y hasta cuatro generaciones de cubanos, conviven en condiciones paupérrimas en la misma vivienda, con todos los fenómenos negativos asociados, sin que el régimen haya querido y podido al menos detener o revertir el deterioro acelerado.

 

Por cada vivienda nueva que se construye o remodela, siguiendo parámetros de habitabilidad tan flexibles y condicionados a la voluntad política del territorio, que cuatro paredes y un techo de cualquier material llegan a constituir una “vivienda terminada”, quedan totalmente destruidas 2.3, según nuestros muy conservadoras estimados.

 

Si en el año 1994, uno de los peores de la crisis permanente denominada eufemísticamente “Período Especial”, las empresas constructoras estatales concluyeron 21,813 viviendas, 14 años después, en el 2008, la cifra es de 18,729 [14.1% de decrecimiento].

 

Los déficits en tecnologías, proyectos, materiales de construcción, fuerza de trabajo, y equipos y medios especializados, así como deficiencias del proceso inversionista, son invocados por el régimen como causas; pero no lo serían si las imperiosas y agónicas necesidades de viviendas se concretaran en demandas tangibles, concretas, y estructuradas de acuerdo al nivel de ingresos de los individuos.

 

Pero el magro nivel de los mismos, que el gobierno impone, hace imposible en términos sociales estructurar esas necesidades en demandas, que generaría un mercado para satisfacerla.

 

No faltan jóvenes que renieguen del noble oficio de constructor, sino incentivos; no faltan equipos y materiales de construcción, sino mercado que los demande. Entonces, las causas últimas de la desolación del hábitat cubano no residen en la deformación estructural de la economía, que imposibilita el desarrollo de extensos programas de construcción de viviendas y obras inducidas, o en el embargo o bloqueo, de acuerdo al prisma de unos u otros, sino en que intencionadamente el castrismo establece como uno de los principios axiomáticos de su política económica no permitir que las necesidades se transformen en demandas, por la vía de acotar a niveles por debajo del índice de pobreza real el techo de los ingresos de la población.

 

Cuando un cubano sea ciudadano, no importa que sea médico, albañil, mecánico, chofer de alquiler, campesino, chapista, bodeguero o vendedor ambulante, y devengue lo que su talento, habilidades y esfuerzos le permitan,  la demanda, y con ella el mercado, se estructuraran para satisfacerlas según corresponde.

 

En todos los países económicamente desarrollados y democráticos los gobiernos despliegan diferentes incentivos para que así sea, incluso para la construcción de viviendas para personas de bajos ingresos o que tienen que ser subsidiadas.

 

No obstante, en Cuba existe y florece un mercado inmobiliario informal, cuya sede visible mas relevante ha estado ubicada en los alrededores del Paseo del Prado habanero, a pesar de todos los intentos por abolirlo, donde bajo la denominación de permutas la población, conjuntamente con verdaderos agentes inmobiliarios (aunque sin la calificación profesional ni la ética exigida a esta profesión), realizan todo tipo de transacciones, con la seguridad que siempre habrá un funcionario de la oficina municipal de la vivienda que por cierta suma de dinero asentará en los registros oficiales que la misma se efectúo 20 años atrás, o no se detendrá a examinar como alguien puede ser tan “listo” para convencer a otro a permutar un cuarto en un solar de la Habana Vieja por un apartamento en Miramar.

 

Mercado informal, regulado por las nunca escritas leyes de lo subterráneo, es el resultado de las necesidades y la política conscientemente prohibitiva del régimen en esta materia, que generan corrupción, malversación, estafas, y que contribuyen a la deformación de los valores cívicos de la población.

 

(En una ocasión la recientemente fallecida en un accidente, Celia Hart Santamaría, de augusta cuna, explicaba como había permutado la casa materna, con playa privada, en avenida 1ra y calle 182, en el reparto Flores, por un modesto apartamento, gracias a una abultada compensación monetaria correspondiente).

 

La población cubana no tiene acceso a los mercados internacionales ni financieros, por razones obvias, y solo son permitidas la recepción de remesas familiares y la aperturas de cuentas bancarias en pesos cubanos y en CUC, siempre con el sobresalto que se ponga en practica cualquiera de las medidas acordadas referidas a la congelación de los saldos de las cuentas bancarias en cualquier moneda, o el cambio de la tasa de cambio sin explicación de ninguna índole (y efectuada de manera conspirativa en el mejor estilo guerrillero de actuar en la sombra y atacar por sorpresa), tal y como ha sucedido con unas quinientas empresas extranjeras, que han visto como, sin previo aviso e indefinidamente, el gobierno les ha congelado los saldos de sus cuentas bancarias, que ascienden, según diferentes economistas, entre los 600 y 1,000 millones de dólares.

 

Según estimaciones nuestras, existen mas de 3 mil 400 millones de pesos cubanos, cuyos tenedores privados han extraído de la circulación mercantil. Cifra para nada despreciable considerando que representan más de 136 millones de CUC, unos 170 millones de dólares estadounidenses a la artificial tasa actual, con la característica añadida que están altamente concentrados en un segmento muy reducido de la población.

 

La circulación bancaria muestra similar comportamiento. Unos 740 millones de pesos cubanos -30 millones de CUC- igualmente fueron retirados de las cuentas bancarias privadas.

 

En 2008 los ingresos totales de la población ascendieron a unos 43,637.6 millones de pesos, de los cuales salarios y otras remuneraciones constituyen apenas el 43.9% [lo que debería hacer meditar a los teóricos del proletariado sobre la estructura de clases en Cuba], mientras el 39% de ellos, es decir, 17,030.8 millones, corresponden a otros ingresos, de los cuales están exceptuados campesinos privados, cooperativistas, UBPC agrícolas y los ingresos del sector privado no agropecuario. Cifra enorme, absoluta y relativamente, e igualmente concentrada en un segmento muy estrecho de la población.

 

Considerando, además, que los saldos bancarios de las cuentas corrientes rondan los 7,000 millones de dólares, la masa de dinero en manos privadas, de una u otra manera, sobrepasa los 11,000 millones de dólares, un 24% del PBI del 2008. Esto no es solamente una cifra enorme, sino que constituye un poder económico real que en un movimiento convergente, aunque resultado de reacciones independientes, tiene la potencialidad de desestabilizar al régimen.

 

Pero también tiene el potencial de erigirse en uno de los apalancamientos internos de la transición económica y sin dudas lo será.

 

5) Los pobres suelen tener mala salud, revelan los estudios sobre la pobreza en numerosos países y regiones, lo que contribuye a la disminución de su productividad laboral y su capacidad de administración y generación de conocimientos.

 

La salud pública, junto con la educación, constituyen sin duda alguna los estandartes emblemáticos del castrismo. Desde políticos de cualquier color hasta ciudadanos comunes de cualquier país lo reconocen y admiran. Pero el sistema de salud pública castrista también opera como un mecanismo de coerción y control social de la población.

 

Porque es un sistema de salud sustentado en atención primaria, carcomido por misiones de inteligencia estilo barrio adentro y apalancamientos electorales populistas con sustanciales créditos políticos en votaciones en los organismos internacionales (como es el caso de las misiones medicas que se envían a decenas de países solo con el real objetivo de garantizar la lealtad del tirano local en momentos de votaciones en organismos internacionales) o algún favor requerido.

 

Sistema que se caracteriza en lo interno por el monitoreo pasivo de enfermedades asociadas básicamente a estilos y condiciones de vida como las enfermedades cardio o cerebro-vasculares, cáncer, obesidad, tabaquismo, diabetes y las provocadas por déficits dietéticos, avitaminosis e insalubridad generalizada, sin excluir las periódicas pandemias infecto-contagiosas, casi siempre achacables directa o indirectamente al enemigo imperialista, responsable, en ultima instancia, de los problemas de la recogida de desperdicios domésticos, vertederos de basuras y proliferación de vectores y aguas albañales.

 

Para los conocedores de la nomenklatura cubana, bastaría indicar algunos de los ministros de salud de Cuba durante estos años; José Ramón Machado Ventura, Sergio del Valle y José Ramón Balaguer: todos ellos miembros destacados de la más rancia militancia ortodoxa y fidelidad castrista.

 

Pero también habría que subrayar la calidad de vida de la gerontocracia que detenta el poder en Cuba comparativamente con la población adulta del país. Efectivamente, los pobres tiene tienen mala salud.

 

6) El sistema de educación como mecanismo esencial del sistema de coerción y control social y de reproducción de la pobreza estructural.

 

Bien temprano en su vida Fidel Castro experimentó por si mismo la importancia estratégica de los sistemas de educación en la sociedad humana. Y a ello dedicó personalmente, y desde el primer momento, grandes esfuerzos y recursos:

 

La Campana de Alfabetización, que hoy se reproduce en cuanto país puede con sus cartas de agradecimiento de “Ya se leer Fidel”; maestras Makarenko, plan de becas que fraccionaba la familia cubana y sustituía sus valores tradicionales por los castristas, escuelas al campo y en el campo, la universidad para los revolucionarios, la educación general integral, entre otras muchísimas, fueron y continúan siendo en gran medida, mecanismos de control y coerción social.

 

Pero en el sistema de castas cubano, la elite y la sub-elite disfrutaron de una educación diferenciada. No es muy conocida por muchos la escuelita de La Coronela donde la Primera Dama en la sombra ejerció como directora por muchos años, que fue una representación de la educación selectiva de los descendientes de las elites.

 

Los pobres estructurales, es decir, la inmensa mayoría de la población, han sido objeto por medio siglo de la domesticación impartida con vistas a garantizar la reducción al mínimo de su movilidad laboral, geográfica y social por la vía de la alineación del capital humano en tanto factor de ruptura de la pobreza.

 

La conocida afirmación de que no se puede ser, a la vez, comunista, inteligente y honesto, porque si se es comunista e inteligente no se puede ser honesto, o si es honesto e inteligente no se puede ser comunista, expresa, a nivel de sabiduría popular, las esencias del sistema educativo cubano: hay que garantizar que esa mayoría de pobres jamás sea capaz de romper las barreras reservadas solamente para las elites sucesoras.

 

7) La pobreza estructural tiene también una componente demográfica y generacional. Los esquemas de reproducción socioeconómica del castrismo no han subestimado el factor demográfico, con una tasa de reproducción negativa que emplea cualquier elemento que la favorezca, desde el aborto indiscriminado hasta los elementos de control de la natalidad, envejecimiento progresivo de la población, y disminución absoluta y relativa de la población económicamente activa, constituyen una pesadísima carga para la transición económica del país.

 

Siendo la emigración la primera causa de la disminución de la población residente, por esa vía el país pierde no solo parte de la población económicamente activa, sino que suele suceder que los emigrantes son los más calificados y con más capacidad de adaptación.

 

8) La pobreza estructural limita la creación y el desarrollo de nuevas tecnologías y la formación de sinergias científico-tecnológicas aplicables.

 

Solo una fracción de los cientos de miles de graduados universitarios en Cuba están vinculados a actividades de investigación y desarrollo, que se realizan en unidades concentradas en los denominados “Polos Científicos” subordinados y férreamente controlados por un Consejo de Estado donde una sola voz orienta y ordena las directrices centrales de los proyectos de investigación.

 

Desvinculados de las reales problemáticas que confronta la sociedad, el efecto socioeconómico de la investigación y desarrollo en Cuba es uno de los más bajos de la región.

 

Mientras el Coeficiente de Invención alcanza niveles de 5.99 en Brasil, 3.52 en Chile y 2.79 en Argentina, Cuba exhibe un paupérrimo 0.66, que explica por si solo el resultado concreto de la política científico-técnica del castrismo, y que es fuente a su vez de reproducción de la pobreza.

 

Mención aparte para las ciencias sociales y humanísticas, donde tímidas posiciones reformistas en los marcos del sistema han sido brutalmente reprimidas.

 

Así, el régimen logra controlar en condiciones de esclavos no de la ciencia y el saber, sino del sistema, a sus más talentosas personas. La capacidad del país para recibir transferencia tecnológica, administrarla y eventualmente crear nuevas tecnologías es muy limitada.

 

País enclaustrado y cerrado al intercambio de información tecnológica y científica, nos presenta a ingenieros termo-energéticos operando plantas con más de 60 anos de atraso tecnológico, y a economistas que no conocen ni siquiera por sus nombres a paradigmas del conocimiento como Hayek y Sen.

 

En los análisis de matrices DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades) sobre Cuba, se subraya como una fortaleza de primer orden en la transición la calificación de la fuerza laboral y técnica.

 

Y sin dejar de reconocer la importancia indudable de este elemento, considero que el mismo ha sido híper-valorado más por el número que por la calidad de esa fuerza de trabajo calificada y su real capacidad de adaptación a los nuevos escenarios:

 

Primero, porque los profesionales cubanos transitamos todos por cada nivel del mediocre y castrador sistema castrista de enseñanza-aprendizaje, desde el círculo infantil hasta la educación postgraduada.

 

Segundo, porque el nivel de desactualizacion de la fuerza calificada, excepto algunas especialidades, respecto a la frontera tecnológica mundial, es de varias décadas. No estoy totalmente seguro que la mayoría de los científicos, tecnólogos, contadores y cientistas sociales pueden salvar la brecha tecnológica en el breve periodo de tiempo que el proceso de transición les concederá.

 

Cuba, sin grandes recursos naturales que explotar mas allá del níquel, el turismo y las arriesgadas y costosas exploraciones petroleras, puede no ser suficientemente atractiva para la inversión extranjera directa como se suele considerar, dado el extremo deterioro de su infraestructura física y la desactualizacion y baja productividad de su fuerza de trabajo en general y calificada en particular.