Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS  

 

                      Lázaro González, Toronto, Canadá

CUBA, LA FNCA Y EL ARTE DE LA GUERRA


La Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) ha hecho publica sus recomendaciones al Presidente Barack Obama para impulsar una activa estrategia de “pasos calibrados” con vistas a normalizar las relaciones entre los dos países. Un Nuevo Camino para la Política de los Estados Unidos hacia Cuba: EL PUEBLO COMO EJE DE CAMBIO.

 

Quizás por la extensión del mismo [16 cuartillas] o por coincidir con las Pascuas, el documento no ha recibido la atención que el mismo amerita, en tanto son escasas las propuestas concretas en esta dirección. El tema de la transición hacia una sociedad democrática continua siendo, a pesar de los esfuerzos de muchos disidentes y analistas, eminentemente reactiva y no proactiva, al caracterizarse la mayoría de los pronunciamientos por responder a coyunturas de acciones generadas por el castrismo o los Estados Unidos. Los aportes de la cubanología, con contadas excepciones, sufren el mismo síndrome reactivo.

 

Precisamente por ese valor del trabajo y su enfoque de buscar soluciones y estrategias no en respuesta a acciones del castrismo, sino generadas en función de un futuro positivo para nuestra patria, es vital analizar en detalle el documento, pues como en toda obra humana, que no puede ser perfecta pero si perfectiva, hay elementos muy positivos y otros que tal vez no serían tan efectivos ante la respuesta práctica castrista que sin dudas vendrá.

 

El documento esta precedido por una introducción del Chairman de la FNCA, quien cita al entonces candidato presidencial Barack Obama en ocasión del Día de la Independencia Nacional de Cuba:


“tras décadas de presionar por reformas desde la cúpula hacia la base, necesitamos una agenda que promueva la democracia, la seguridad y las oportunidades, desde la base hacia la cúpula”.

 

Tal vez el ahora Presidente de los Estados Unidos no haya imaginado que tal afirmación sería tomada como coordenada central para construir un nuevo camino para la política norteamericana hacia Cuba.


Y desde el propio titulo del documento se deja por sentado que el PUEBLO DEBE SER EL EJE DEL CAMBIO, lo que va a marcar todo el azimut de la propuesta de la FNCA y que iremos analizando en sus detalles.

 

El Sr. Mas Santos concluye su introducción con una afirmacion que no se corresponde exactamente con la esencia de la concepción estratégica planteada, y que seguramente será blanco de sus opositores, al poner en primer plano los intereses y la seguridad de los Estados Unidos y colateralmente que ayude al pueblo cubano a alcanzar la democracia y la prosperidad [1]

 

En el capitulo I se hace un bosquejo de las politicas norteamericanas hacia Cuba durante el medio siglo transcurrido desde la administración Kennedy hasta George W. Bush. La taxonomía de la FNCA [existen otras propuestas pero no son relevantes a los efectos del presente análisis] identifica cuatro estrategias básicas:

  • Cambio de régimen [1959-1964]
  • Contención [1964-1977]
  • Acercamiento [1977-1978]
  • Reacción cautelosa [1978-...].

 

La propuesta presentada diagnostica la presente realidad cubana de forma en cierto sentido inexacta: "Con un líder enfermo y ausente, una cohorte de envejecidos partidarios de línea dura frustrando cualquier movimiento hacia reformas significativas...”: no reconoce la presencia intangible pero amenazante de Fidel Castro y la realidad de la consolidación de Raul Castro y del grupo designado por él en los enclaves de poder, que les permiten ejecutar y controlar las operaciones previstas para realizar la verdadera sucesión del castrismo a la segunda generación, además de los evidentes -diga lo que se diga- éxitos en política exterior que pueden conducir al Presidente Obama a una emboscada en la próxima Cumbre de las Américas y sufrir su primer contundente revés político.

En términos de la vida cotidiana de la población -que no en términos de sociedad civil, que seria mas útil e integrador-, el diagnostico expresado en una generalización de las condiciones diarias de vida: "... y un creciente sentido de desesperación dentro de la población cubana que se encuentra cada vez más incapacitada de satisfacer sus necesidades básicas..”.

El pueblo cubano no está desesperado ni incapacitado como sociedad [en términos de "situación revolucionaria"] de satisfacer sus necesidades básicas; ciertos sectores de la población [ancianos, retirados, marginados, poblaciones de ciertas áreas rurales y semi-rurales, entre otros] cargan sobre sus espaldas los mayores efectos de la crisis cubana, pero mediante diferentes vías [remesas familiares, corrupción, robo, mercado negro, extorsión, prostitución y un largo etcétera] el hombre común logra sobrevivir, y en algunos casos incluso disfrutar de un nivel de vida material similar o cercano a muchos de sus compatriotas emigrados.

El diagnostico concluye con una afirmacion absoluta: "En vez de la transición pacífica hacia la democracia que todos deseamos, futuros acontecimientos podrán sumir al pueblo cubano en el caos, y por ende obligar a los Estados Unidos a tomar acciones unilaterales...”

Si algo se ha demostrado que saben hacer excelentemente bien en La Habana es gerenciar las inconformidades sociales antes de que las mismas se vertebren en intereses sociales estructurados. Los expertos en las en ocasiones mal interpretadas concepciones sobre la Teoría del Caos, tienen sin duda una fuente de información valiosa que incorporar.

Por otro lado, La Habana también tiene mucho que mostrar en evitar “acciones unilaterales” de los Estados Unidos, y el propio Raul Castro en alguna ocasión expresó que evitar la guerra es ganarla [2]. Cualquier acción unilateral que Cuba se ocupara eficientemente de no provocar, y si no pudiera evitarla, garantizaría de antemano su papel de victima del imperio del mal y el apoyo universal a una acción tan deplorable. Si de lo que hablamos es de un par de rockets milimétricamente colimados para acabar con la causa real de todos los problemas, aun siendo un opositor a ultranza de semejante proceder, me sentiría francamente defraudado por el medio siglo de sufrimientos que se pudieron haber evitado.

Mientras por un lado se afirma que "Este camino no puede ser asumido o sostenido únicamente por los Estados Unidos. Requiere que los actuales gobernantes de Cuba, o sus sucesores, entiendan que independientemente de los cambios en la política de los Estados Unidos, los reclamos de reforma que exige el pueblo cubano son absolutamente esenciales para la estabilidad y la prosperidad futura de la nación y tienen que ser respetados"; por otro se niega "... el gobierno de Castro no iniciará libremente el camino hacia la democracia. Ha tenido amplias oportunidades para emprender voluntariamente dichos cambios en sus más de cincuenta años de poder desenfrenado y no lo ha hecho”; siendo la solución propuesta a esta antinomia: "Debe potenciarse al pueblo cubano, a través del apoyo de la política de los Estados Unidos, para que pueda expresarse, organizarse, y actuar pacíficamente en pro del cambio democrático".

Como bien se reconoce en la segunda parte de la paradoja, Fidel y Raul Castro no han tenido ni tienen absolutamente ninguna voluntad de desarrollar cambios que conduzcan a una democratización del país. Solo circunstancias extremas como la bancarrota de la economía, en tanto expresión de un modo de gerenciarla, la imposibilidad demostrada a pesar del soporte incondicional pero necesariamente acotado de Hugo Chávez, de encontrar un partner que cuente con posibilidad real de suplir los déficit y no cuestionarse el sistema político como lo hiciera la ex Union Soviética [han intentado infructuosamente con China, Rusia y Brasil] es lo que provoca la estrategia de acercamiento cauteloso y largamente planificado en sus mínimos detalles al único candidato posible: los Estados Unidos de America. 

El régimen conoce que está cercano al limite que Maquiavelo brillantemente conceptualizó: "Todos los Estados bien gobernados y todos los príncipes inteligentes han tenido cuidado de no reducir a la nobleza a la desesperación, ni al pueblo al descontento".

En ese contexto, La Habana va con un programa máximo, mínimo y probable, que se ubica entre el levantamiento incondicional del embargo y el reestablecimiento de relaciones politicas, diplomáticas y, sobretodo, comerciales normales sin concesiones en el sistema de poder interno y, levantamiento parcial del embargo con algunas concesiones en términos de derechos humanos [liberación de los presos de conciencia, disminuir el nivel de alerta represiva contra la oposición, etc.]. En ningún caso La Habana pondrá en la mesa de negociaciones cambios políticos que supongan pérdidas de cuotas de poder significativas que impidan gobernar la isla como si fuera la hacienda del viejo Ángel Castro. No hay dudas ni confusiones en ello.

Por razones de espacio y en vistas que de una manera implícita ya han sido abordados, omitiremos un análisis detallado de los objetivos expresados para esta propuesta, a los efectos de poder concentrarnos en los procedimientos concretos que según la FNCA permitirán alcanzarlos.

El Capitulo III dedicado a las recomendaciones al Presidente Barack Obama se estructura en cuatro segmentos:

  1. Incrementar el apoyo a la sociedad civil cubana
  2. Incrementar los intercambios de persona a persona
  3. Mejorar la comunicación para promover la libertad de información
  4. Aplicar esfuerzo diplomáticos bilaterales y multilaterales con propósitos específicos

 

1] Incrementar el apoyo a la sociedad civil cubana

 

Luego de un fragmentado periplo por las experiencias de Europa del Este, apoyado por opiniones de líderes como Vaclav Havel y Lech Walesa, se intenta trasladar esas experiencias a la Cuba con medio siglo de castrismo sin realizar el imprescindible tamizado de las mismas:


Concretamente se proponen las siguientes acciones:

  • Levantar las restricciones a remesas familiares de cubano americanos
  • Levantar las restricciones del 2004 que limitan la inclusión de ciertos artículos en los paquetes de ayuda humanitaria a Cuba e incrementar el peso permitido en dichos paquetes
  • Permitir la ayuda directa en efectivo
  • Imponer un requerimiento de costos compartidos para las ONGs basadas en Estados Unidos
  • Permitir la concesión de "sub-grants" a las organizaciones de sociedad civil independiente basadas en Cuba
  • Requerir que los receptores de "grants" de la USAID para Cuba gasten al menos el 70% de los fondos que reciben en programas dirigidos a ayudar a la sociedad civil cubana
  • Promover el desarrollo y el crecimiento de microempresas en Cuba permitiendo micro prestamos privados
  • Permitir el incremento de la ayuda privada a los grupos pro democracia

 

La consideración de que “La política es el arte de lo posible”, atribuida por unos a Bismarck y por otros a Leibniz; o la interpretación de Fidel Castro de que “La política es el arte de hacer posible lo imposible”; no constituyen a los presentes efectos un axioma valido. Charles Murras (1868-1952), quien puede ser un desconocido para muchos de nuestros políticos y politólogos, nos dejo una concepción que vincula lo necesario a lo posible entendido como que la política es el arte de hacer posible lo necesario. Evita Perón arribo a conclusiones similares cuanto sentenciaba que donde quiera que hubiese una necesidad había un derecho.


Y es exactamente aquí donde radica la praxis política de un castrismo en su fase sucesoria que hace posible lo que es necesario para conservar lo que constituye la razón suprema de su existencia: EL PODER. Todo lo demás es secundario "El que quiere ser tirano y no mata a Bruto y el que quiere establecer un Estado libre y no mata a los hijos de Bruto, sólo por breve tiempo conservará su obra" - Maquiavelo.


De ahí que las dos primeras propuestas de la FNCA sean bienvenidas, pero el resto de ellas requiere analizar en detalles mucho más. Pensar que La Habana permitirá el financiamiento externo de la oposición o el desarrollo de un tejido empresarial privado mediante el otorgamiento de micro-créditos no es realista en tanto supondría el principio del fin del régimen.


2] Incrementar los intercambios de persona a persona

  • Eliminar las restricciones a los viajes familiares y humanitarios de cubanoamericanos
  • Promover y mejorar los programas de viajes a Cuba bajo las siguientes categorías de licencia: Apoyo al pueblo cubano, apoyo humanitario, estudios académicos e intercambios culturales

 

3] Mejorar la comunicación para promover la libertad de información

  • Actualizar radio y televisión Martí
  • Mejoras en las comunicaciones

 

Cualquier variante tecnológica aplicada para lograr que las señales de ambas emisoras sean recepcionadas en Cuba generaría inmediatamente contra-medidas de neutralización sin límites tecnológicos y presupuestarios; a lo que se añadiría una ofensiva política y diplomática que provocaría una respuesta de condena al agresor radio electrónico.


4] Aplicar esfuerzos bilaterales diplomáticos bilaterales y multilaterales con propósitos específicos

  • Restablecer las reuniones migratorias semestrales
  • Eliminar las restricciones del personal de la Sección de Intereses de Cuba en los Estados Unidos, a cambio de que el gobierno cubano haga lo mismo con el personal de la Sección de Intereses de los Estados Unidos dentro de Cuba
  • Identificar y abrir canales de comunicación [con personas de “mentalidad reformista” dentro del gobierno y el aparato militar]
  • Alentar y desarrollar la cooperación internacional en apoyo al desarrollo de la sociedad civil en Cuba

 

Las reuniones migratorias semestrales fueron suspendidas por la insistencia de Cuba en introducir en la agenda de las mismas temas ajenos a la migración. Con un mecanismo de consultas regular el contenido de las mismas seria un punto más en la agenda.

 

Permitir la libre movilidad por todo el territorio estadounidense del personal de la Sección de Intereses de Cuba en los Estados Unidos es potenciar las posibilidades de las operaciones de inteligencia y contrainteligencia que Cuba despliega. Por otro lado, Cuba denunciaría sistemáticamente los movimientos del personal norteamericano en la isla, acusándolos de ayudar al trabajo de la contrarrevolución financiada por Washington.

La identificación de mentalidades reformistas en el seno de las instituciones militares, gubernamentales y partidistas no solo es difícil de realizar en condiciones de doble moral y estrecha vigilancia sobre los "cuadros", sino que los mismos no disfrutan de posibilidades reales de ejercer su reformismo: los casos de Lage y Pérez Roque están bien frescos en la mente de todos.


Si el objetivo central de las propuestas estratégicas de la Fundación Nacional Cubano Americana es situar al PUEBLO COMO EL EJE DEL CAMBIO, las medidas enunciadas se encuentran en la línea de posibilidades operativas de neutralización por parte del régimen, y por consiguiente no cumplirían el propósito para las que fueron diseñadas.


Por otra parte, no es posible ayudar a una Nación a tomar conciencia de su responsabilidad en tanto destino histórico, como expresara Francisco J. Hernández, Presidente de la FNCA, en declaraciones recientes al El Nuevo Herald [3]; los pueblos la toman por si mismos y sus líderes son solo intérpretes de esa conciencia.

 

Mis comentarios tienen solamente la intención de alertar sobre aspectos que podrían perder efectividad ante la respuesta del castrismo, y van dirigidos no a restar méritos al documento, sino a contribuir a pensar de conjunto las mejores maneras de implementación. Estoy seguro que en la Fundación Nacional Cubano Americana tomarán nota de ello, sabiendo que cualquier programa político debe ser objeto de revisión constante a los efectos de adecuarlo convenientemente a las realidades cambiantes.

Para encontrar soluciones es necesario, antes que todo, buscarlas, y es lo que hace este valioso documento, de ahí su interés e importancia en los actuales y previsibles escenarios.

                                                                    
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[1]
"La Fundación Nacional Cubano Americana se encuentra preparada para contribuir con nuestros mejores esfuerzos en apoyo a una política de Estados Unidos hacia Cuba que responda a los intereses y la seguridad de los Estados Unidos y ayude al pueblo cubano a realizar su ideal de democracia y prosperidad".

[2] Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz... To fight and conquer in all your battles is not supreme excellence; supreme excellence consists in breaking the enemy's resistance without fighting. -Sun Tzu: the Art of War


[3] “Con esto queremos decir que no podemos quedarnos de brazos cruzados.
Tenemos que ayudar al pueblo de Cuba a tomar conciencia de su responsabilidad” - Francisco J. Hernández,  Presidente FNCA.