Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS  

     

                                                 Lázaro González, Toronto, Canadá

 

CUBA: LiberaliZACIÓN y desarrollo

 

 “If you don't know where you are going, every road will get you nowhere” - Henry A. Kissinger

 

“El pueblo que quiere ser libre, es libre en comercio” -  José Marti

 

Convencido que el intercambio de criterios sobre temas sustantivos de Cuba enriquece la interpretación de las complejas realidades en medio de escenarios inciertos y múltiples y pueden brindar la adecuada conceptualización a la actividad practica de los lideres; desearía introducir en el debate de conceptos el rol que en la reestructuración económica del país en particular y de la sociedad en general debe desempeñar el “empresario”.

 

Con posterioridad a la II Guerra Mundial y con particular énfasis luego de la desintegración del sistema colonial, numerosos economistas, sociólogos y expertos en diversos aspectos del saber social, comenzaron a elaborar diferentes  enfoques teóricos del problema del desarrollo.

 

En tal sentido son aceptadas cinco corrientes de pensamiento en dependencia del peso relativo que le conceden a uno u otro factor de la vida social: 1] Psicosocial -Lucian W. Pye -; 2] Económico –marxistas, Rostow, Frank-; 3] Comunicación - D. Lerner-; 4] Institucional – Pye-; Teoría de las Elites, sustentada en la acción de "agentes modernizadores", emigrantes en unos casos o la elite revolucionaria en otros.

 

El objetivo común de estos enfoques reside en alcanzar un incremento de la renta del ingreso per capita en ocasiones asociado con una mayor equidad en la redistribución social del mismo.

 

Pero el hecho que empleemos el limitado espacio con que contamos para referirnos a estas conceptualizaciones del desarrollo reside en que estos estudios nos han demostrado que la vieja creencia, aun hoy sustentada por numerosas personalidades políticas, académicas y ciudadanos comunes, de que siempre el crecimiento económico conduce a la estabilidad política y la democratización no se verifica en la práctica. Lamentablemente muchas veces se incrementan los factores anti-democráticos y desestabilizadores, y más lamentable aun es que en el caso cubano se siga confiando en ello en términos de trazados de políticas.

 

En un escenario como el actual, donde la administración Obama levanto unilateralmente las restricciones a las remesas y los viajes de los cubanos residentes en los Estados Unidos en tanto símbolo de una nueva relación por construir entre los dos países, e independientemente del efecto económico y humano que las mismas crean, no existen fundamentos para afirmar que las mismas contribuirán a la democratización de Cuba. Por el contrario, no se puede descartar el hecho que el régimen pueda incrementar el nivel de represión y coerción social.

 

Gobiernos, instituciones, políticos, sociólogos, economistas, religiosos, fanáticos, y hasta filántropos, han realizado múltiples esfuerzos –en ocasiones heroicos- por ayudar a los países pobres en general y a Cuba en particular. En ocasión de los tres huracanes que azotaron la isla el pasado ano, la solidaridad humana y material sin distinción de ideologías o credos políticos se hizo presente desde virtualmente cualquier confín del planeta. Y, no solo en momentos de crisis, Cuba ha recibido por diferentes conceptos ayudas y donaciones para el desarrollo, por valor de varios billones de dólares, sin considerar el periodo de las subvenciones masivas soviéticas.

 

Pero la situación socioeconómica de Cuba lejos de mejorar empeora en virtualmente cada uno de los indicadores socioeconómicos; desde la decreciente tasa de natalidad que no garantiza la reproducción simple de la población, y el envejecimiento absoluto y relativo con calidades de vida paupérrimas, y que no obstante se presentan por el régimen como un logro del sistema cuando es una aberración, hasta la tasa de descapitalización de la economía y el saldo abrumadoramente negativo de la balanza comercial.

 

Y es que todas las ayudas y donaciones al margen de la férrea política gubernamental al respecto, olvidan lo que constituye el eje central del crecimiento y desarrollo económico: el empresario.

 

En momentos en que políticos, académicos y cubanos en general ponen grandes esperanzas en las acciones unilaterales del gobierno norteamericano para, si no normalizar, al menos aliviar las tensiones a ambos lados del Estrecho de la Florida, se impone incorporar a la agenda política y teórica del examen detallado de las reformas socioeconómicas el factor de la iniciativa empresarial.

 

En tal sentido, seria mas conveniente convertir las esperanzas en medidas concretas que incentiven y activen las reservas de formación de pequeñas y medianas empresas en la anquilosada Cuba de los Castro.

 

Un pequeño empresario exitoso es un factor más influyente que 100 discursos de cualquier político entusiasmado. Si estamos de acuerdo con que Cuba tiene que reincorporarse con peso propio en el mundo, y ocupar el lugar que le corresponde dentro de las naciones civilizadas, no tiene otras opciones que hacerlo con aceleración exponencial, si no quiere recorrer nuevamente el largo camino del infortunio.

 

Y el factor central y sujeto dinamizador de ese proceso es la iniciativa empresarial, concretada en el empresario que será capaz, a pesar de todos los contratiempos, de crear proyectos viables y factibles y concretarlos en la dinámica del mercado en forma de empresa. Si a los efectos de la dinámica cuantitativa de la macroeconomía es importante el tamaño de la misma, el impacto social es independiente de sus magnitudes, y ello genera a su vez un efecto multiplicador de la iniciativa empresarial.

 

No estamos haciendo un llamado al establecimiento de un capitalismo “salvaje”, y quizás sería conveniente en este punto precisar que la equidistancia entre la política y la ética en programas de desarrollo se corresponde con lo racional y oportunamente conveniente y lo deseado.

 

El realismo político –y económico- tiene autonomía sobre lo ético aunque más de medio siglo de igualitarismo grosero haya impregnado la conciencia del individuo de valores errados. El ser humano, en tanto único y diverso, es esencialmente concreto; con necesidades, aspiraciones y ambiciones únicas al margen de los principios generales que nos son consustanciales a todos.

 

Más de 10 años de investigaciones sobre las relaciones entre la libertad económica y el crecimiento económico por parte de The Wall Street Journal y The Heritage Foundation, han evidenciado que existe una relación directa entre ambos conceptos.

 

El examen del 2009 Index of Economic Freedom por países así lo confirma. Los Top Ten del 2009 fueron los siguientes:

 

1.         Hong Kong

2.         Singapur

3.         Australia

4.         Irlanda

5.         Nueva Zelanda

6.         Estados Unidos

7.         Canadá

8.         Dinamarca

9.         Suiza

10.       Reino Unido

 

En América Latina, Cuba se ubica en el ultimo lugar de la región, mientras que a nivel global  ocupa el ranking 177, solo superada por Zimbabwe [178] y Corea del Norte [179].

 

El Índice de Libertad Económica se conforma a partir de la evaluación de los siguientes indicadores:

 

  • Libertad de negocios
  • Libertad de inversiones
  • Libertad de comercio
  • Libertad financiera
  • Libertad fiscal
  • Derechos de propiedad
  • Tamaño del gobierno
  • Nivel de corrupción
  • Libertad monetaria
  • Mercado de trabajo libre

 

Si nos atenemos al hecho que Cuba obtiene solo un average de 27.9 cuando la media mundial se ubica alrededor de 60, eso expresa claramente la distancia que nos separa del resto del mundo, no importa lo que digan los Castro o sus acólitos.

 

A pesar de ello, con voluntad política y racionalidad como antes expresábamos, es posible crear el clima apropiado para que florezca el generador del desarrollo económico: el empresario.

 

Así lo demuestra la dinámica de los países que han ascendido o descendido rápidamente en el Índice de Libertad Económica: ejemplos como los de Botswana y Cabo Verde en contraposición a Zimbabwe en África; Chile [11º nivel mundial] y El Salvador con Venezuela en América Latina; o los casos mas conocidos de Singapur, China y la India. También existen ejemplos dramáticos en el Primer Mundo: Suecia, que hace unos años ocupaba el 4º lugar, para el 2009 se ubica en la plaza 26, en virtud de las medidas reguladoras que ha implementado.

 

La generación china que sufrió la Revolución Cultural, o la chilena la dictadura de Pinochet, han podido palpar que, a pesar de errores cometidos en los procesos de liberalización económica, sus hijos y ellos mismos viven mejor que 25 anos atrás. Lo mismo sucederá en Cuba.

 

Y esta afirmación, que puede resultar rotunda, es en si misma positiva en su acepción conceptual, en tanto que la liberalización no esta asociada directamente a los recursos materiales, financieros, tecnológicos o humanos, sino al macro y micro entorno legal, sistemas jurídicos, políticas publicas y fiscales, y a los valores y normas de conducta que afectan la iniciativa empresarial.

 

El objetivo es que Cuba se inserte en el Circulo Virtuoso de la Modernidad a través de priorizar la iniciativa empresarial, promoviendo medidas con alto impacto en la competitividad, pero que no resulten polémicas en tanto sean ampliamente aceptadas y solo requieran de modificaciones legislativas para su implementación, sin costos adicionales.

 

Entre otras significativas limitantes a este proceso se pueden mencionar:

 

  • Deplorable estado de la infraestructura física, de transporte y la logística empresarial
  • Baja eficiencia del sistema aduanero
  • Elevada dependencia foránea de suministros energéticos
  • Ineficiencias y polinización del sistema judicial
  • Alta deuda externa y restringido acceso a fuentes de financiamiento
  • Capital humano desmotivado y precaria preparación gerencial de los ejecutivos empresariales
  • Políticas inadecuadas en inversión y desarrollo tecnológico
  • Dualidad monetaria y fuerte presencia del mercado informal y no estructurado
  • Corrupción
  • Excesiva regulación y tutelaje a la actividad empresarial tanto estatal como a las empresas mixtas, extranjeras y particulares

 

Un entorno institucional y jurídico que garantice la libertad económica crea las  condiciones esenciales para lograr un crecimiento económico sostenido. La historia económica moderna así lo corrobora, y Cuba no es la excepción.

 

¿Por qué Chile crece y se desarrolla mientras Cuba languidece? Las respuestas se encuentran en las políticas públicas aplicadas en uno y otro país y no en la dotación de recursos autóctonos o foráneos. Mientras Chile se ubica en el lugar 11 en el Índice de Libertad Económica, Cuba esta en el 177.

 

Y es que los empresarios no solo crean riqueza, sino que conforman una sinergia social de liberalidad e innovación que es además fuertemente critica contra las barreras que la limitan.

 

La politización del sistema jurídico cubano que no ofrece las garantías mínimas en tanto es un simple ejecutor de las decisiones que previamente se toman, será inexorablemente una de las primeras barreras que habrá que dinamitar. Sin transparencia y apego irrestricto a las normas del derecho no se desarrolla un país.