Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS  

 

 

     

                                                 Lázaro González, Toronto, Canadá

 

 CUba: Crisis del sistema bancario o crisis del pensamiento economico cubano

 

“Al tratar el tema de la política monetaria es necesario tener presente que en el caso de Cuba, por no tratarse de una economía de mercado, la misma adopta características particulares al existir una planificación central, fundamentalmente, de tipo financiera”.

Banco Central de Cuba

 

“It is well enough that people of the nation do not understand our banking and monetary system, for if they did, I believe there would be a revolution before tomorrow morning”.

Henry Ford

 

“Monetary policy itself cannot sensibly be directed at reducing imbalances”.

Timothy Geithner

 

El economista, investigador y profesor de la Universidad de la Habana, Pavel Vidal Alejandro, ha publicado un notable trabajo sobre la crisis bancaria cubana actual (1).

 

Significativo análisis por el tema en cuestión abordado, que ha sido coto reservado a expertos bancarios, y de difícil comprensión para la mayoría del propio claustro de economistas, y por las aristas del tema que aborda en el contexto de la crisis estructural y crónica de la economía cubana.

 

Sin embargo, como es normal en el análisis científico, el intercambio de puntos de vista sobre un aspecto o temática concreta, lejos de entorpecer la comprensión analítica, contribuye decisivamente al acercamiento conceptual mas preciso de la realidad objeto de estudio.

 

Solo en ese sentido deseo examinar la crisis bancaria cubana actual, incorporando otros elementos que el profesor Vidal no consideró.

 

Es muy difícil comulgar con el criterio de que “A inicio de 2009 el escenario financiero se complicó en extremo y derivó en una crisis bancaria”, según sostiene Vidal, por dos razones:

 

En primer lugar porque el sistema financiero no es subsumible dentro del sistema bancario, aunque este ultimo puede considerarse en alguna medida parte integrante del primero, pero disfrutando de una relativa independencia, que está condicionada por las prioridades de política económica instrumentada en cada momento.

 

Ello significa que escenarios adversos en alguno de ellos no necesariamente tienen que afectar al otro. Por consiguiente, no se puede afirmar categóricamente que la “complicación” del escenario financiero cubano provocó una crisis bancaria.

 

En segundo lugar, y sustentando lo anterior, la crisis financiera cubana es intrínseca al sistema económico entronizado en el país, teniendo su momento culminante en la moratoria de pagos a los países acreedores de Cuba pertenecientes al Club de París, en 1986, y que se prolonga hasta el presente (2) (3).

 

Conviene recordar la gran campaña mediática internacional que desarrolló Fidel Castro durante la segunda mitad de los anos 80, en contra del pago de la deuda externa, y que tuvo sus escenarios descollantes en dos conferencias internacionales realizadas en La Habana, bajo el criterio que la misma era impagable e incobrable.

 

Sin embargo, un Brasil con una deuda externa de más de 100 billones de dólares, en el lapso de apenas 8 años, le propinó un rotundo mentís a la oportunista propaganda de Fidel Castro, y no solo la honró debidamente, sino que hoy disfruta de un amplio saldo neto de reservas de divisas internacionales acumuladas.

 

En tercer lugar, porque el sistema bancario cubano ha sido diseñado y desarrollado no atendiendo a las prioridades de la circulación monetaria y los escenarios financieros, sino como uno de los instrumentos adicionales del control y coerción social de las personas y las entidades.

 

Por consiguiente, escenarios financieros y banca cubana actúan con rutinas y esquemas diferentes, de acuerdo a las órdenes que reciban según sean las conveniencias.

 

Entre las posibles causas de la extrema crisis de liquidez que el profesor Vidal excluye, se encuentra el retiro masivo de efectivo de las cuentas de ahorro de la población. No la descarto, pero llamo la atención que la ultima oportunidad en que la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) brindó información sobre el ahorro de la población data del 2006 (4), omitiendo en lo sucesivo el tema en los anuarios estadísticos.

 

El que las operaciones vinculadas a las cuentas de ahorro –y corrientes también-, en las diferentes monedas y las transacciones en las casas oficiales de cambio -y en los mercados informales, igualmente habría que añadir-, se mantengan funcionado normalmente, no sostiene por sí misma la tesis del autor y, por el contrario, refuerza el criterio de que existe una masa significativa de circulante en manos de la población al margen de las instituciones oficiales.

 

Guardando las prudenciales reservas con la información estadística que proporciona la ONE se puede, no obstante, llegar a perfilar una aproximación al complejo fenómeno de la circulación monetaria en Cuba y al impacto que las recientes medidas "aperturistas" traerán sobre la misma.

 

En el año 2004 se produce un punto de ruptura en la tendencia de la relación circulación mercantil (bienes y servicios realizados) - egresos (sumatoria de los salarios, sueldos y pagos a cooperativistas, campesinos y privados), que se prolonga hasta el 2006, donde se ralentiza el crecimiento y se produce por primera vez el fenómeno de que los egresos comienzan a superar a la circulación mercantil.

 

Esto tiene al menos tres causas: 1) cantidades crecientes de dinero salen de la circulación mercantil vía ahorro privado; 2) parte de los egresos se destinan a adquirir bienes y servicios en el mercado negro; 3) egresos derivados del mercado negro y otras fuentes son destinados a adquirir bienes y servicios. Por supuesto, estos no son factores que actúan independientemente, sino que su interrelación complejiza el análisis, sobre todo al no contar con información fiable o no contar en muchos casos con ninguna.

 

Si en el 2007 la circulación mercantil crece un 4.8% respecto al 2006, el total de egresos lo hace en un 10.9%, generando unos 3 mil 202 millones de pesos (mas de 133 millones de cuc, unos 12 cuc per capita) que están directa o indirectamente fuera de la circulación mercantil oficial.

 

Por otro lado, los depósitos en las cuentas de ahorro en el 2007 decrecieron un 4.7%, en tanto las extracciones lo hicieron en un 5.8%. Lo que confirma que los tenedores de dinero, en este caso ahorristas, se están moviendo hacia un mercado de bienes y servicios no controlado por los mecanismos estatales. A primera vista no parece una cifra relevante, pero si lo es: 699.7 millones de pesos cubanos, unos 29 millones de cuc, salieron también de la circulación bancaria. Solo considerando estos factores, la población cubana ha puesto fuera del ámbito gubernamental 3,902.5 millones de pesos cubanos (mas de 162 millones de cuc), que sumados al saldo promedio aproximado en cuentas de ahorro de unos 6,200 millones hace que la disponibilidad de dinero de los cubanos sobrepase los 10 mil millones de pesos (10 mil 102 millones, unos 420.9 millones de cuc) el 21.3% del Producto Interno Bruto de Cuba en el 2007.

 

Otro tema es la estructura de esa tenencia de dinero y sus orígenes, para lo que no se cuenta con la mínima información fiable para analizarla. Que eso crea demandas es positivo, que genera desigualdades es inevitable.

 

En un contexto en que se ampliara el trabajo por cuenta propia, particularmente en la esfera de los servicios y micro empresas productivas, el tema de los recursos financieros autóctonos no será un obstáculo insalvable para un segmento de la población.

 

El posterior comportamiento de esta situación solo es conocido por los insiders, pero tengo la certeza que la misma se ha convertido en una tendencia, dada la falta de credibilidad del sistema bancario y del gobierno cubano ante la población, y la incertidumbre reinante.

 

Si el gobierno congela las cuentas en divisas de las empresas extranjeras que operan en el país, igualmente tiene previsto hacer lo mismo, en caso necesario, con las cuentas corrientes y de ahorro de la población. Y eso el que en Cuba no lo sepa o vive en otra galaxia o no emplea el transporte publico.

 

Pero aunque se encuentre en el programa de emergencia financiera del país recomendada por los burócratas de la economía cubana, la misma tiene un elevado costo socio-político y carece de sentido económico, precisamente por lo opuesto a lo que el profesor Vidal argumenta.

 

Desde que el entonces presidente norteamericano Richard Nixon declarara, el 15 de agosto de 1971, la inconvertibilidad del dólar estadounidense en oro, quebrando así por imperativos de la economía norteamericana y mundial los acuerdos de la conferencia de Bretton Woods de 1944, que fijaba una convertibilidad del dólar a una tasa de 35 dólares por onza troy de oro, las economías nacionales y mundial, los mercados financieros, los sistemas bancarios, la circulación monetaria y el crédito, se rigen por otras coordenadas.

 

Ya las economías y las finanzas no se rigen por un orden newtoniano, sino por el caos y la incertidumbre, y las recientes crisis que han sacudido al mundo recientemente y de las cuales aun no se ha recuperado completamente, así lo confirman.

 

Luego, cuando se afirma que “Los bancos cubanos se han visto afectados por un exceso de emisión de pesos convertibles muy por encima de la liquidez en divisas necesaria para hacer funcionar integralmente el sistema de pagos”, se esta incurriendo en un error de juicio, en tanto hoy los bancos centrales operan con activos de respaldo entre el 2 y el 8% de la cantidad de dinero emitido, esté en circulación, atesorado, ahorrado, en bonos y certificados, u otras formas de valor (5) (6).

 

Los bancos centrales requieren operar con las denominadas reservas bancarias, que no son más que la cantidad minina de dinero que las instituciones financieras deben retener para hacer frente a los depósitos efectuados, y generalmente se calcula como un por ciento de los mismos (usualmente un 2%). Esas cifras en Cuba son secreto de estado, y se determinan a discreción de la máxima autoridad del país, que la estima y emplea a su entera conveniencia, sin necesidad de rendirle cuentas a las autoridades del propio banco central, ni al gobierno, ni al mal llamado parlamento cubano.

 

Pregúntesele hipotéticamente a Marino Alberto Murillo Jorge Vicepresidente del Consejo de Ministros y Ministro de Economía y Planificación, a Lina Olinda Pedraza Rodríguez, Ministra de Finanzas y Precios, o a Gladys Bejerano Portela, Vicepresidenta del Consejo de Estado y Contralora General de la República, si tienen siquiera una idea del monto de las reservas particulares de Castro I y Castro II, o de los múltiples negocios, transacciones y movimientos de recursos de todo tipo, incluyendo los financieros, que mueven en cualquier punto del globo terráqueo que les aporte réditos económicos y/o políticos, y la respuesta, también hipotética, será que no tienen la mas remota idea de que eso ocurra.

 

Pero existe y funciona con una eficiencia que no desean para la economía nacional, pues comprometería su poder político. Luego, cuales son los saldos financieros totales con que opera el clan de Birán? Nadie lo sabe, fuera de los que tienen que saberlo. La prestigiosa revista Forbes cometió un error metodológico y de juicio garrafal cuando estimó la fortuna personal de Fidel Castro.

 

Es probable que la academia cubana no conozca que Fidel Castro es el principal prestamista de la economía cubana, imponiendo tasas de interés de hasta el 20% mensual (¡¡¡mensual!!!, no anual) a las emergencias financieras del gobierno.

 

En Cuba, hoy por hoy, la emisión de pesos convertibles no ejerce el efecto que el profesor Vidal le concede, dado que la única alternativa a su convertibilidad –y a la del peso cubano-, a excepción del fragmento altamente perseguido del mercado informal, es el monopolio cambiario que ejerce el estado mediante el sistema de casas de cambio (Cadecas).

 

Se suele considerar que la creación del peso convertible en 1994 tuvo como objetivo central la recaudación de circulante en manos de la población. Y efectivamente, cumple esa función doblemente, cuando impone tasas cambiarias arbitrarias a la convertibilidad del mismo y del peso cubano, así como a las divisas extranjeras. Por un lado, se recaudan masas significativas de efectivo mediante la convertibilidad, imponiendo tasas de cambio leoninas, y por el otro, con la aplicación de impuestos comerciales entre el 200 y el 300% en los establecimientos de venta de bienes y servicios a la población.

 

Pero no es la única función que ejerce el peso convertible, y ni siquiera es la más importante en términos del régimen. El objetivo central del mismo, y del sistema de convertibilidad en Cuba, no reside eminentemente en lo económico, sino en la esfera socio-política, en tanto es un mecanismo de control social, que el profesor Vidal no toma en consideración en su notable articulo.

 

Donde ocurre el grave conflicto que no se examina, es que la masa monetaria en manos de la población con posibilidades de convertibilidad a CUC no encuentra una oferta de bienes y servicios que se corresponda con la aun básica, pero en proceso de estructuración acelerada, de la demanda solvente en manos de la población.

 

Esto ejerce una presión inflacionaria que se verifica en todos los mercados, estatales o no, incluyendo el mercado negro o informal.

 

Porque no nos estamos refiriendo a necesidades e intereses acumulados durante más de medio siglo de carencias materiales y espirituales, sino de tenedores de masas de dinero con capacidad de generar y estructurar demandas.

 

La real dimensión de la crisis crónica de la economía cubana no se produce en la esfera de la circulación monetaria, como se expone, sino que se manifiesta en lo que pareciera sencillo de resolver, que es financiar la compra de productos y servicios que den respuesta a las demandas estructuradas con los leoninos impuestos comerciales.

 

Bajo este esquema estuvo operando el sistema durante poco mas de una década, pero la insostenibilidad de la economía por la crisis de su sector productivo, la falta de competitividad de sus exportaciones, y efectivamente el deterioro de los índices de precios del mercado mundial en renglones tradicionalmente exportables en sentido general, impide continuar operando bajo este programa, y ello conduce a la brusca contracción de las importaciones, incluso de productos básicos, y al consiguiente desabastecimiento de los mercados.

 

Pero esto, en términos de circulación monetaria, que es el objetivo de análisis del presente trabajo, remite a las reservas monetarias internacionales del país.

 

Las mismas están conformadas por los diversos renglones que componen el capital nacional, como resultado del ahorro público y privado generado por los saldos netos de las transacciones internacionales del país. 

 

De acuerdo con la ONE, el saldo neto del comercio exterior cubano presentó en el 2009 un déficit de 6,030.5 millones de pesos

 (http://www.one.cu/aec2009/esp/20080618_tabla_cuadro.htm.).

 

A excepción de las donaciones otorgadas (6.3 millones) y recibidas 399.7 millones) las cuales no se incluyen en el saldo comercial exterior, y que necesariamente no tienen un origen estatal, particularmente en el caso de las segundas, las exportaciones cubanas son virtualmente 100% de origen estatal.

 

Como se observa, Cuba contabiliza en su sistema de cuentas nacionales las transacciones comerciales internacionales en pesos cubanos. Pero ni este ni el peso convertible son aceptados como medios de pagos internacionales, por lo que las operaciones se realizan en divisas reconocidas que pueden cumplir esa función.

 

Luego, hay que registrar todas esas operaciones empleando tasas cambiarias convenientes para el Banco Central de Cuba, pero en cualquier caso desconocidas hasta por los propios especialistas fuera del proceso concreto, con lo cual los resultados arrojados pueden apuntar en cualquier dirección.

 

Un elemento de sumo interés en las condiciones en que opera la economía cubana “oficial”, en contraposición a la “real”, en que se desenvuelven eficientemente los miembros del clan Birán, es que generalmente el elemento donde reside el mayor volumen de las reservas monetarias internacionales se ubica en inversiones financieras en el exterior a corto plazo.

 

¿Cuantos especialistas existen en Cuba en este tema, desconocido y vedado no solo para la población, empresas e instituciones, sino también para la propia nomenklatura? Los que el clan estrictamente necesita.

 

Pero la mayor falacia de este sistema de cuentas nacionales reside en que el peso cubano ni es una moneda estable, ni esta solidamente respaldada por una economía interna con amplia participación en el comercio internacional, y por consiguiente no es convertible a ninguna divisa extranjera, ni puede ser empleada como medio de pago internacional.

 

Similar situación se presenta con el peso cubano convertible.

 

Por consiguiente, ninguna persona sensata le presta la menor atención a las cifras que registra la ONE, y por ello el castrismo lleva su propio y secreto registro de cuentas nacionales. Para los ministros de economía, finanzas y la controladora general, está la estadística oficial. Igualmente está disponible para académicos nacionales y “cubanologos” en el extranjero, pero para el clan que realmente tiene que tomar decisiones en tiempo real las mismas son inservibles.

 

Otro tema ineludible en una aproximación al sistema bancario cubano y su crisis, es el referido a la banca central, denominada en la isla como Banco Central de Cuba.

 

Internacionalmente se considera que un banco central es la institución responsable de establecer y regular la política monetaria de un país. Por ello es una entidad pública, con carácter autónomo e independiente del gobierno nacional.

 

Sin embargo, el Banco Central de Cuba ni establece ni regula la política monetaria del país, ni es una entidad publica, ni es autónomo, y está absolutamente subordinado no ya al gobierno, sino a la libre voluntad de los Castro.

 

Lo anterior se verifica con un rápido examen de las funciones de un banco central:

 

•           Mantener el valor de la moneda nacional y la estabilidad de los precios

•           Garantizar la estabilidad del sistema financiero

 

En el caso cubano, el valor de la moneda nacional se fija arbitrariamente sin sustento económico, por lo que no es posible garantizar una estabilidad de los precios, agravado por los profundos desequilibrios entre las necesidades acumuladas, las demandas solventes y las ofertas. (7)

 

Para solventar cualquier duda al respecto, consúltese la siguiente tabla publicada por el Banco Central y válida entre el 4 y 5 de agosto.

 

       País                          Sigla                                            Moneda                                                         TC

 

GBP

Libra Esterlina

1.4714 

CAD

Dólar Canadiense

0.9101

CHF

Franco Suizo

0.8800

JPY

Yen Japonés (*)

1.0729

MXP

Peso Mexicano

0.0717

DKK

Corona Danesa

0.1636

NOK

Corona Noruega

0.1546

SEK

Corona Sueca

0.1296

EUR

Euro

1.2187

CUC

Peso Convertible

1.0000

USD

Dólar USA

0.9259

 

(*) El tipo de cambio del JPY está referido a cien unidades

 

NOTA DEL BANCO CENTRAL DE CUBA SOBRE LA UTILIZACION DEL TIPO DE CAMBIO OFICIAL

 

El tipo de cambio oficial del Banco Central de Cuba se publica exclusivamente para ser utilizado por las empresas cubanas, al registrar transacciones que se realizan en moneda extranjera.

 

Este tipo de cambio no es válido para operaciones de compraventa de moneda entre las instituciones financieras y la población o las empresas.

 

La mayor aberración en materia financiera que se haya registrado palidece ante la anterior nota.

 

Para mas detalles sobre los roles que desempeñan las bancas centrales, y que en el caso cubano no se pueden desempeñar a plenitud, ver (9).

 

El Banco Central de Cuba justifica sus limitaciones con el argumento de que Cuba no es una economía de mercado, y la existencia de una planificación central particularmente en la esfera financiera. Pero, pésele a quien le pese y duélale a quien le duela, la economía cubana tiene una base mercantil, aunque el mercado se exprese de manera cautiva, y no tanto causado por una planificación centralizada realmente omnipresente, pero muy limitada en la operatividad concreta, sino por una voluntad de gobierno personal despótica, voluntarista, enajenada, mafiosa y caprichosa.

 

De ahí que el alcance de la banca central en Cuba en el trazado y regulación de la política monetaria sea muy limitado, reduciéndose a controles analítico-burocráticos sobre las tasas de interés y los coeficientes de encajes o de reserva.  Las decisiones estratégicas, e incluso operativas de cierto relieve, no se toman por la banca central, sino en Punto Cero o en el 4to piso del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

 

Descontando la “otra” política monetaria interna y externa privada del clan, que despliegan, y donde el punto más visible se sitúa en los negocios al alrededor del grupo empresarial del MINFAR denominado Gaesa, que gerencia no el más capaz, sino el más confiable por el momento, el gracias a Raúl Castro, coronel Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, esposo de su hija mayor Deborah Castro Espin.

 

Pero no es todo de lo que en materia de economía y administración de empresas tiene que atender la cúpula del poder en Cuba. Recientemente, uno de los únicos tres cubanos aceptado por el programa federal de protección de testigos del gobierno estadounidense, el ex oficial de la inteligencia cubana Manuel De Beunza, rompió su silencio de muchos años y explicó ante las cámaras de la televisión sus funciones.

 

Entre ellas se encuentra la creación de 277 compañías desde Japón hasta Argentina, más dos bancos, cuyas acciones están convenientemente endosadas a nombre de Fidel Castro Ruz y se guardan presumiblemente en las bóvedas del Banco Central de Cuba, o en algún sitio aun mas protegido de miradas indiscretas.

 

¿Cuantos otros y nuevos De Beunza, están operando para la Castro Brothers Corporation en todo el mundo? Es algo que solo ellos saben, y que posiblemente jamás conoceremos en toda su magnitud.

 

Para más información al respecto, consultar FIDEL CASTRO, INC.: A GLOBAL CONGLOMERATE/ Maria C. Werlau (10)

 

Entonces, ¿cuál es la real dimensión de la economía cubana? ¿Cuáles son sus flujos de caja, su liquidez, sus ratios, su real política monetaria y cambiaria? Estas y otras preguntas no encuentran respuestas ni por expertos nacionales o foráneos, porque una de las claves de la economía y del análisis económico es la transparencia de su funcionamiento.

 

Es deber de la banca central brindar información publica sobre todos los aspectos de su política monetaria, de forma comprensible para el ciudadano común. Igualmente está obligada a rendir cuentas de su gestión ante la población y sus representantes democráticamente elegidos, y revertir al estado los beneficios netos del periodo, o incrementar los fondos de reserva que tenga estipulado en sus reglamentos constitutivos.

 

Quizás solo bastaría preguntarle a profanos y a especialistas quien es el compañero Ernesto Medina Villaveirán.

 

Conociendo que el denominado Banco Central de Cuba no ejerce absolutamente ningún control en el trazado de la política monetaria de esta parte significativa de la economía cubana, conformada y sustraída aviesamente por el clan de Birán, su rol en el trazado y regulación de la política monetaria del país es bien limitado.

 

Por consiguiente, la influencia de la banca central cubana en la masa de dinero que circula en el país con vistas a contrarrestar procesos inflacionarios; de desempleo, como el próximo despido de mas de un millón de trabajadores estatales; así como la regulación flexible y estimulante de las tasas de intereses privadas y publicas (las empresas cubanas no pueden realizar inversiones financieras de ninguna índole, y las tecnológicas y de equipamiento son centralmente programadas), y un sistema cambiario que permita regular el valor del peso cubano y del peso convertible frente a las divisas extranjeras es muy escaso.

 

En este engendro de capitalismo de estado faraónico en que se ha convertido el castrismo, la banca central es ante todo una institución de recopilación estadística para que otros, sin mucho tiempo y con escasos conocimientos en la materia, tomen las decisiones a instrumentar.

 

Desde el momento en que se declara la inconvertibilidad del peso cubano en el cual perciben su salario los trabajadores estatales (83.8% del total de los trabajadores empleados, a los que habría que añadir una fracción significativa de los cooperativistas y trabajadores por cuenta propia) y se crea un instrumento como el peso convertible, que es un factor enajenante en lo económico y discriminatorio en lo social, la banca central no puede regular el valor de la moneda ni garantizar la estabilidad de los precios, máxime aun en un escenario donde las necesidades acumuladas por mas de medio siglo, no se corresponden con la capacidad adquisitiva de la mayoría de la población para convertirlas en demandas concretas, en un contexto de severas restricciones de las ofertas incluso de productos básicos, lo que genera una espiral inflacionaria ante la cual las autoridades económicas del país son impotentes. 

 

Pero para culminar el desorden monetario del país, la tasa cambiaria del peso convertible cubano frente a las divisas extranjeras es arbitraria, y tiene racionalidad económica solo en los marcos de un absoluto monopolio mafioso.

 

La dualidad monetaria implantada existente en el país cobra sentido solo como un mecanismo de exclusión y esquilmación social, por ello no es posible comulgar con las conclusiones del profesor Vidal Alejandro en un trabajo anterior (11) cuando afirma, entre otros intentos de acaramelamiento con el régimen, que “La utilización del peso convertible, tanto por la población como por las empresas, significa una mayor oportunidad de hacer política monetaria”.

 

Asimismo logran despojar a la población de los dólares norteamericanos y otras divisas internacionales, a cambio de los certificados solo con valor nominal, denominados popularmente “chavitos”, o pesos convertibles para el régimen, y los colocan por un lado en los mercados internacionales de reservas con vistas a obtener dividendos, y por otro permiten financiar inversiones impostergables o “priorizadas”, o sencillamente destinarlos a la “Caja Central” y a las “Reservas Estratégicas”, sin rendir cuenta de esas decisiones y sus resultados.

 

En tanto que la política monetaria encuentra su expresión material en el dinero, cualquier análisis de la misma debe considerar como se verifican en Cuba las funciones del dinero.

 

El dinero es ante todo medida de valor, y por consiguiente es una unidad contable. En un sistema monetario dual como el cubano, donde los diferentes factores del proceso productivo y de servicios se cuantifican en una u otra moneda, y se convierten a pesos cubanos en razón de un peso convertible = un peso cubano para el sistema empresarial, y de un peso convertible = 20 pesos cubanos en las casas de cambio oficiales y de un USD = 0.9259  para el registro de las transacciones comerciales internacionales, entonces por ejemplo, ¿cuál es el costo bruto de producción de una libra de malanga o de un kilowatt de energía eléctrica generado?

 

Misión imposible, y las consecuencias que ello crea en el registro del dato primario no siempre bien estimado por los expertos, y por consiguiente en el sistema de cuentas nacionales del país, que más tarde los mismos expertos tomarán como fuente para aplicar técnicas de análisis exógenas a estas realidades draconianas, son funestas.

 

Si en la economía contemporánea el caos y la incertidumbre forman parte consustancial de su dinámica y se asumen como tales, el caos y la incertidumbre absoluta señorean en los intrincados laberintos de la economía cubana, sin que especialistas ni estadistas acierten a comprender las claves de los problemas. Cualquier mediocre analista que intente aplicar a la política monetaria cubana, por ejemplo, un análisis Fisher (12), o es un insensato o requiere urgente tratamiento siquiátrico.  

 

Por otra parte el dinero es también un instrumento de honrar deudas y medio de adquisición. La mayoría de los cubanos se niegan a pagar los créditos bancarios que permitieron concretar la asignación a precios exorbitantes de un set de equipos electrodomésticos. La población, por la capacidad adquisitiva de ese peso cubano, “hace como que trabaja mientras el estado hace como que le paga”.El dinero cubano, en cualquiera de sus dos formas, no permite saldar deudas internacionales contraídas; luego, sin tecnicismos y como lo aprecia el hombre común, ¿para qué sirve el dinero cubano?

 

En tanto que el dinero conserva su valor, permite ser empleado como medio de atesoramiento. Sin embargo, la inmensa mayoría de las cuentas de “ahorro” en Cuba están en pesos cubanos o convertibles, los cuales están sujetos a cualquier decisión de convertibilidad o congelamiento, tal y como ocurrió con los saldos de las cuentas de las empresas extranjeras que operan en Cuba, y a las cuales se le ha ofrecido, sin otra alternativa, sin garantías ni colaterales, descongelar las cuentas en un plazo de cinco anos a un pírrico interés anual del 2%, y con la condición que permanezcan abiertas sus operaciones en Cuba.

 

¿Constituye ello un estimulo no ya a la imprescindible inversión extranjera en el país, sino al simple intercambio comercial? La respuesta, por trivial y fácilmente percibida por empresarios extranjeros, es un rotundo no.

 

En el orden interno, actualmente se aplican tasas de interés a los créditos en pesos cubanos a la población del 8% para el consumo y del 9% para la “inversión” y para necesidades de efectivo; mientras los depósitos obtienen entre un 2.5 a un 7%, dependiendo del plazo de termino.

 

Para las empresas están vigentes en moneda nacional tasas del 5 al 7% con variaciones de hasta un 2% (3-9%) de acuerdo a la calidad del cliente, en tanto que en “moneda libremente convertible” las mismas se sitúan en un absurdo 11%, que entorpece y desestimula la renovación tecnológica de la planta industrial obsoleta y la imprescindible política expansiva que hay que emprender.

 

Contraproducentemente, estamos en presencia de una política monetaria restrictiva, cuyo objetivo central es disminuir la cantidad de dinero en la circulación para con ello restringir la demanda a niveles mínimos. Absurda manera de estimular el consumo y la recuperación económica.

 

De lo que se trataría seria de implantar una agresiva política monetaria expansiva mediante la reducción de las tasas de interés y el encaje bancario que permitiría elevar el financiamiento del consumo privado y los proyectos de inversión empresariales, con la misma masa monetaria disponible. También se podría instrumentar la venta de deuda pública con el objetivo de incrementar los volúmenes de efectivo disponible para lograr un mayor multiplicador de los mismos. Nada que lesione los “sagrados” principios de la Revolución, muy por el contrario, seria un factor importante que la malanga y la calabaza llegaran a la mesa del cubano con estabilidad, y que las empresas aun estatales puedan encontrar oportunidades de reanimación (13).

 

Si bien es cierto que el déficit fiscal está acotado por el presupuestario en moneda nacional, no ocurre lo mismo para los pesos convertibles, como bien señala el profesor Vidal, pero es que estos flujos de caja son administrados por la verdadera Caja Central del país, que tiene en Fidel y Raúl Castro sus accionistas, si no absolutos, al menos mayoritarios, y donde el banco central actúa simplemente como un registrador de operaciones declaradas.

 

Otro elemento de indudable interés del tema objeto de análisis es el tipo de cambio fijo que aplica Cuba. No solo contra viento y marea se ha sostenido este tipo de cambio, sino también contra todo raciocinio económico, pues si bien es un factor que atenúa la presión inflacionista que golpea brutalmente a la población, no permite alcanzar la estabilidad macroeconómica deseada, tal y como se revela explícitamente en la economía cubana.

 

Pero en Cuba el control de cambios no es solo fijo sino absoluto, sustituyendo la oferta y demanda de dinero por mecanismos administrativos, con lo cual los desajustes macroeconómicos son igualmente absolutos e irreversibles en el marco de este sistema de gestión.

 

No hay espacio en un sencillo artículo para extenderse con el detenimiento requerido sobre otras aristas del tema que reclaman atención, entre ellas las relaciones entre el tipo de cambio fijo, la política monetaria y el movimiento de capitales.

 

Sustentada en el modelo econométrico IS-LM, la “Trinidad Imposible” como es mas frecuente denominado, establece que es imposible satisfacer simultáneamente las tres condiciones de un tipo de cambio fijo, una política monetaria autónoma y el libre flujo de capitales (14).

 

Hipótesis corroborada en infinidad de oportunidades, y que resulta inestimable en las condiciones en que opera y se prevé que funciona el sistema económico cubano en el corto y medio plazo, en tanto el carácter abierto del mismo, la insistencia en emplear tipos de cambios fijos, conducen a la restricción del libre movimiento del dinero o a impedir una política económica autónoma por parte de la banca central. Conociendo o no la “Trinidad Imposible”, el castrismo, desde su mas insano instinto de supervivencia, ha cortado por la sano y establece la política cambiaria leonina que considera, concentra en sus manos todo el movimiento de los efectivos del sistema bancario y financiero, y por si fuera poco subordina al Banco Central de Cuba a su voluntad expresa.

 

El profesor Vidal asume como positivo el severo ajuste realizado por el gobierno de Raúl Castro. Y efectivamente se requería de un ajuste de gastos, pero complementado con agresivas medidas reanimadoras y expansivas. Una contracción de las importaciones y las inversiones del orden del 37.3 y 16% respectivamente en solo un año no es un simple ajuste de gastos, sino un tiro de gracia listo para ser disparado a todo el entramado empresarial y social del país.

 

La solución propuesta (“Se necesita de un préstamo externo multimillonario que pueda ser empleado para cubrir el déficit de liquidez y poner en orden el sistema de pagos” – Vidal), no rebasa el clásico proxenetismo castrista de medrar bajo el tronco protector de un “bondadoso” financista externo no muy exigente ni con los retornos ni con las voluntades políticas del clan.

 

Por otra parte, el referido préstamo multimillonario se escurriría como agua entre los dedos, por la incapacidad del actual mecanismo económico y político de generar riquezas a partir del mismo.

 

Modifíquense las reglas del sistema, con lo cual se modificaría el sistema mismo, y Cuba no requerirá de créditos multimillonarios que, siguiendo al propio Fidel Castro, serían igualmente impagables, porque la propia población y los inversionistas extranjeros se encargarían de generar la riqueza que por mas de medio siglo le ha estado vedada a los cubanos.

 

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1.         Pavel Vidal Alejandro: La crisis bancaria cubana actual. Jul 12/10

2.         El informe anual 2009 del Club de Paris, precisa que Cuba es el segundo deudor mundial absoluto con  30.410 millones, solo superada por Indonesia con una población 21 veces mayor, lo que sitúa a Cuba como el mayor deudor absoluto per capita del mundo, con mas de 2,715 dólares por habitante.

3.         Los detalles de la deuda exterior de Cuba, pueden ser apreciados en

 http://www.cartadecuba.org/deuda_exterior_de_cuba.htm

4.         http://www.one.cu/aec2008/esp/23_tabla_cuadro.htm

5.         Reservas de oro de los bancos centrales

6.         Los bancos centrales amarran sus reservas de oro

7.         Como autoridad rectora de la banca cubana, el BCC tiene la misión de:

•           Emitir la moneda nacional y velar por su estabilidad.

•           Contribuir al equilibrio macroeconómico y al desarrollo ordenado de la economía.

•           Custodiar las reservas internacionales del país.

•           Proponer e implementar una política monetaria que permita alcanzar los objetivos económicos que el país se

             plantea.

•           Asegurar el normal funcionamiento de los pagos internos y externos.

•           Dictar normas de obligatorio cumplimiento.

•           Ejercer las funciones relativas a la disciplina y supervisión de las instituciones financieras y las oficinas de

             representación que se autorice establecer en el país y cualesquiera otras que las leyes le encomienden.

 

Además de las clásicas funciones referidas anteriormente, el Banco Central de Cuba debe acometer otros retos: perfeccionar el sistema monetario de manera tal que viabilice la ejecución de la actividad económica, permita su medición precisa, contribuya a que los análisis de eficiencia se hagan sobre bases reales y estimule la eficacia de la economía en general y, muy en particular, la productividad del trabajo; normalizar las relaciones financieras externas del país -incluido el tema de la deuda externa- y apoyar las gestiones de crédito de los bancos integrantes del sistema nacional y de las empresas cubanas, mediante contactos bilaterales con otros bancos centrales, organismos de seguro de crédito a la exportación y otras instituciones financieras oficiales y privadas. http://www.bc.gov.cu/Espanol/default.asp

8.         Al tratar el tema de la política monetaria es necesario tener presente que en el caso de Cuba, por no tratarse de una economía de mercado, la misma adopta características particulares al existir una planificación central, fundamentalmente, de tipo financiera.

De acuerdo con estas consideraciones, los instrumentos de política monetaria empleados en la labor del Banco Central hasta el presente son: los controles sobre las tasas de interés y los coeficientes de reserva o encaje legal, entre otras provisiones.

Para la confección e implementación de la política monetaria, en 1998, se creó en el Banco Central de Cuba el Comité de Política Monetaria, el cual se reúne semanalmente con varios objetivos: analizar la evolución de la liquidez monetaria; dictaminar sobre las tasas de interés que se aplican en el sistema financiero; examinar el mercado de cambios donde opera la Casa de Cambios CADECA S.A. y, en general, revisar, conocer y tomar decisiones en todo lo concerniente a la política monetaria del país.

Desde el año 1999 se han logrado importantes avances en la formulación e implementación de la política monetaria. En este sentido, se han puesto en práctica medidas e instrumentos con el propósito de atemperar al desarrollo de la economía la situación monetaria de las empresas y la población.

En ese mismo año se modificó la política de tasas de interés para la moneda nacional, fijándose topes del 5% para el corto plazo y del 7% para el mediano y largo plazos; de esta forma se eliminó el elevado número de propósitos y las tasas de interés que existían hasta esa fecha. Como parte de esa nueva política, se le proporcionó a los bancos la posibilidad de mover esos topes un +/- 2% en dependencia del propósito del crédito, calidad del cliente y otras consideraciones, siempre tomando en cuenta los análisis de riesgos que se efectúen. De acuerdo con esto, el rango de tasas para el otorgamiento de los créditos puede variar desde un 3 hasta un 9%, sin que signifique una onerosa carga financiera para las empresas.

En cuanto a la política de créditos, la misma se basa en que el financiamiento, tanto en moneda nacional como en divisas, se efectúe a través de los intermediarios financieros y bajo rigurosos análisis de riesgos.

Con relación a los créditos en moneda nacional a la población, se continúan aplicando las tasas de interés aprobadas a finales del año 1998 para tres categorías de financiamiento: préstamos al consumo con una tasa hasta el 8%; para inversiones con un 9% como máximo y para préstamos en efectivo, también hasta un 9%.

Asimismo, a partir del año 2000, los bancos están autorizados a captar depósitos a plazo fijo en moneda nacional de las personas naturales con tasas de interés atractivas que oscilan entre el 2.5 y 7.5% anual en dependencia del plazo, que van desde los 3 meses hasta los 3 años. Esta medida permite que la población coloque nuevos recursos en esta modalidad de ahorro o inmovilice parte del ahorro ordinario que posee por determinados períodos de tiempo, lo cual repercute favorablemente en el seguimiento y control de la oferta monetaria.

Las tasas de interés de los créditos a las empresas, en moneda libremente convertible, se encuentran en niveles razonables, alrededor del 11%, lo que ha redundado en un aceptable costo de financiamiento a la economía.

Las tasas que se aplican sobre los depósitos, en divisas, las fijan los bancos comerciales directamente y están en relación con las tasas internacionales vigentes en cada momento.

Al mismo tiempo se ha autorizado la captación, por los bancos comerciales, de depósitos a plazo fijo en moneda nacional procedentes de empresas que se encuentran en la aplicación del sistema de perfeccionamiento empresarial.

El encaje legal o coeficiente mínimo de reservas se continúa aplicando sobre los depósitos a la vista de los bancos comerciales del sistema. El encaje es del 10%, para la moneda nacional, y 5.5%, para la divisa. Este instrumento de política monetaria ha permitido actuar sobre la liquidez del sistema bancario y, por ende, en la expansión o contracción del crédito a la economía.

Se ha estado trabajando en la elaboración del sistema de agregados monetarios, con el objetivo de ir perfeccionando el control sobre la oferta monetaria. En estos agregados monetarios está incluida, tanto la moneda nacional como la divisa, y sus componentes son: la liquidez en poder de la población, a la vista o a plazo, y los saldos de ahorro de las empresas y otras entidades que operan en la economía. También, se ha determinado la composición de la base monetaria donde se incluye el efectivo en circulación fuera del Banco Central, más las reservas de los bancos comerciales depositadas en el Banco Central.

En este tema es importante destacar que debido a las características que posee nuestra economía, el componente de mayor importancia en los agregados monetarios, para monitorear el comportamiento de los precios, es precisamente la liquidez en manos de la población, que incluye el efectivo en circulación y las cuentas de ahorro a la vista.

Por otra parte se están realizando trabajos que permitirán estimar, entre otros elementos, la demanda de dinero de la economía, a través de técnicas econométricas, contando para ello con la asesoría de técnicos pertenecientes a Bancos Centrales de América Latina.

En cuanto al mercado cambiario, la tasa de cambio del mercado informal de CADECA, después de mantenerse estable durante dos años en alrededor de 20 pesos por dólar, al finalizar el año 2001 sufrió una depreciación que la llevó hasta alrededor de 26 pesos por dólar debido, principalmente, a los acontecimientos internacionales y al impacto de la recesión económica mundial en la economía cubana.

La existencia de una doble circulación monetaria es un aspecto que dificulta la conducción de la Política Monetaria en la actualidad. Este es un tema de atención y cuya solución está vinculada al crecimiento de la economía del país, al incremento de financiamiento del déficit por Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos, sobre todo a mediano y largo plazo, y al incremento de las Reservas Internacionales a niveles aceptables. En estos años se han realizado distintos trabajos de investigación, por especialistas del Banco Central de Cuba, donde se analizan las experiencias de otros países latinoamericanos que enfrentan una situación similar.

http://www.bc.gov.cu/Espanol/pol_monetaria.asp

9. Principales roles de los bancos centrales:

•           Custodios y administradores de las reservas de oro y divisas convertibles

•           Proveedores de dinero con curso legal y amparado en reservas bancarias

•           Diseno y ejecución de politicas cambiarias

•           Responsables de las políticas monetarias y la estabilidad de precios;

•           Prestadores de los servicios de Tesorería y agentes financieros de la  

            Deuda Pública de los gobiernos nacionales

•           Asesores del Gobierno, en los informes o estudios que resulten

            procedentes.

•           Auditores, encargados de realizar y publicar las estadísticas relacionadas

            con sus funciones;

•           Prestamistas de última instancia (bancos de bancos);

•           Promotores del correcto funcionamiento, de la estabilidad del sistema

            financiero y los sistemas de pagos;

•           Supervisores de la solvencia y del cumplimiento de la normativa vigente,

            de las entidades de crédito, otras entidades o mercados financieros cuya

            supervisión esté bajo su tutela.

10.       FIDEL CASTRO, INC.: A GLOBAL CONGLOMERATE/ Maria C. Werlau

11.       Implicaciones de la circulación del peso convertible para ...

12. Una aproximación simplificada de la Teoria Cuantitativa del Dinero de Irwing Fisher podría verse de la siguiente forma:

 

 

 

Donde:

•           V es la velocidad de circulación del dinero que se asume como una constante

•           M es la masa monetaria

•           P el nivel de precios

•           Q es la producción de bienes y servicios

13. Efectos de una política monetaria expansiva

 

     Donde:

•           r tasa de interés

•           OM oferta monetaria

•           E Tasa de equilibrio

•           DM demanda de dinero.

 

14. THE MUNDELL-FLEMING MODEL