Cubanálisis  El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

Huber Matos Araluce, San José, Costa Rica

 

 

                               

 

 

                                

 

EL MITO DEL EMBARGO Y LA ENCUESTA DEL INSTITUTO REPUBLICANO INTERNACIONAL

 

Una de los más sorprendentes resultados de la reciente encuesta del Instituto Republicano Internacional (IRI) tiene que ver con el embargo y el aislamiento de Cuba.

 

Esta encuesta se realizó en la Isla del 29 de febrero al 14 de marzo de 2012. Se entrevistaron 787 adultos en 14 provincias cubanas, tiene un margen de error de +/- 3.5 por ciento, y un nivel de confianza del 95 por ciento. Es la séptima llevada a cabo por el IRI en Cuba desde el 2007. 

 

Los resultados de la encuesta refutan el argumento principal de quienes se han opuesto al embargo alegando que:

 

Este sirve de excusa al gobierno cubano ante la población para justificar la pobreza y la represión.

 

Armados de este argumento, quienes se han opuesto al embargo estadounidense han asegurado por años que sin él, el régimen ya no tendría forma de explicar el bajísimo nivel de vida de la población.

 

También afirman que el régimen se quedaría sin excusa para justificar la represión, y que la dictadura castrista no podría presentar a los Estados Unidos como el agresor.  

 

La encuesta del IRI demuestra que:

 

La mayoría del pueblo cubano no cree que el embargo sea la razón de su bajo nivel de vida. 

 

En otras palabras que se ha estado utilizando un argumento que no tiene sustento en la realidad.

 

En la gráfica: ¿Cual considera Usted que es el mayor problema en Cuba? hay una lista de opciones a escoger. 

 

Las respuestas demuestran que solo el 4% de los cubanos encuestados en la Isla señalaron que el embargo y el aislamiento son el principal problema de Cuba. 

 

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El 80% indicó que los problemas más serios son: los bajos salarios, la doble moneda y la escasez de alimentos. 

 

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Como las encuestas del IRI comenzaron desde el año 2007, en la gráfica se puede apreciar que desde entonces, aunque ha cambiado la importancia del embargo, la mayoría de los cubanos no lo ha considerado como la causa principal de sus problemas.

 

Ante la evidencia queda descartado el argumento de que el levantamiento del embargo dejaría al régimen sin excusa ante el pueblo. 

 

Esta manipulación de la opinión pública en el mundo ha sido el producto de la propaganda oficial y de la falta de objetividad de los medios de prensa de Occidente y de muchos académicos. Han repetido y utilizado este argumento sin cuestionarlo ni investigarlo.

 

La encuesta también demuestra que el tema del embargo es de menor importancia en el sector de cubanos con mayor preparación académica en la isla y entre aquellos con menor nivel de instrucción.

 

 

Como podemos apreciar, entre los cubanos sin nivel educativo el embargo no aparece como un problema. Entre los cubanos con nivel de primaria y con estudios universitarios o más, el 1% y el 2% respectivamente, consideraron al embargo como “problema”. Entre los cubanos con nivel universitario, solamente el 2% lo consideró problema en Cuba.

 

En un país sin libertad de prensa, en que el comentario personal, aunque limitado, es la fuente de información no censurada o manipulada, es razonable creer que de alguna forma la población con educación universitaria ejerce influencia importante sobre los demás.

  

Aun más significativo es el hecho de que la juventud (entre 18 y 29 años) no le da al embargo prácticamente ninguna importancia (el 1%), como demuestra la gráfica.

 

 

Es una prueba de que la propaganda oficial ha fracasado con la juventud cubana y con la población con nivel universitario.

 

Los resultados de esta encuesta contradicen, como se ha señalado, la prevaleciente creencia en el exterior de que el embargo es una preocupación fundamental para el pueblo cubano. 

 

La propaganda oficial, consciente de que la población no lo ve así, ya no utiliza la acusación con la misma frecuencia de antes. El propio Raúl Castro llegó a reconocer públicamente que los problemas de Cuba no se pueden explicar siempre con el embargo.

 

A pesar de esto, para consumo externo, el régimen y sus aliados fuera de Cuba continúan insistiendo en el levantamiento del embargo.

Ya no tanto para “demostrar” que el embargo es la causa de la miseria que se vive en Cuba. Ahora se insiste en que el embargo impide una normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos. Esta normalización facilitaría una transición en Cuba.

 

Este cambio táctico en el uso del embargo se debe a que el régimen cree que la economía castrista podría detener su deterioro con inversiones extranjeras, acceso al mercado americano, y los ingresos del turismo estadounidense.

 

En estos dos últimos rubros, el embargo estadounidense si representa un verdadero escollo a la normalización política, a la recuperación económica y a la consolidación de la tiranía en Cuba.

 

La propaganda se ha encaminado a demostrar que una minoría cubana en el exilio, una mafia, es la que manipula la política cubana de los Estados Unidos y limita las libertades (para viajar) de los americanos y de la mayoría de los cubanos que viven en ese país.

 

Otro aspecto relacionado con el embargo es si éste es una excusa útil sin el cual la dictadura castrista se quedaría sin explicaciones por sus desastres.

 

Este razonamiento es resultado de un desconocimiento básico de la historia de las dictaduras y los dictadores.

 

Si tener que empezar desde muy atrás, tenemos el caso de Hugo Chávez, un aliado y un subordinado del castrismo, cuyo gobierno tiene a los Estados Unidos como uno de sus principales socios comerciales.

 

La Venezuela chavista no tiene un embargo estadounidense, todo lo contrario, pero Chávez es el enemigo permanente del “imperialismo americano”. Muchos de sus seguidores dentro y fuera de Venezuela están de acuerdo con él.

 

Los enemigos de Mao en el exterior no le eran útiles para reafirmar su poder personal en China. Por esta razón inventó la excusa de que en el Partido Comunista Chino había enemigos. Razón por la cual desató la “Revolución Cultural Proletaria” contra millares de sus camaradas y sus familiares. Quienes durante años fueron brutalizados injustamente.

 

O después de Mao, en 1999, cuando el régimen chino se lanzó contra el movimiento espiritual Falun Gong. ¿Había excusa para perseguirlos? No importa. Sus seguidores fueron reprimidos en China por medio de métodos que implicaron la tortura y el asesinato. Las excusas y los enemigos las fabrican las dictaduras a su antojo o a su conveniencia.

 

En el caso cubano ya tenemos los nuevos argumentos. Por ejemplo, según Mariela Castro declaró al pueblo americano en CNN, Yoani Sánchez es una mercenaria. La acusó de que ha recibido medio millón de dólares, y eso es un delito. 

 

Como anteriormente mencionamos que plantea el régimen, el exilio que se opone al embargo es una mafia minoritaria, y la oposición democrática está formada por mercenarios y vende-patrias.

 

Quienes crean que sin el embargo el castrismo quedaría sin excusas tienen una visión muy benevolente del totalitarismo castrista.

 

Sin el embargo estadounidense, y sin la Posición Común de la Unión Europea, la tiranía en Cuba podría consolidarse económicamente y lanzar contra la oposición una campaña tan brutal que no quedaría un opositor auténtico en las calles de Cuba. Seguramente habría que enterrar a los que ya están marcados por el régimen.

 

El tema nos debería llevar a analizar si las penalidades contra las dictaduras pueden justificarse moralmente. O si hay que desecharlas cuando no logran resultados inmediatos, o al plazo que alguien se le ocurra decidir que ya es suficiente. Pero estos aspectos, aunque no son nuevos, exigen mayor espacio y otra oportunidad.