Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

                                Huber Matos Araluce, San José, Costa Rica

                                

 

Cuba en el limbo y el error de Obama ( 2 )

 

La política de tomarlo con calma

 

No han pasado dos meses desde la reunión en octubre entre el Obama y Rodríguez Zapatero, en que el primero le pidió al segundo que interviniera con Raúl Castro a ver si continuaban dando “pasos”, cuando Arturo Valenzuela, Secretario de Estado Adjunto para Latino América, parece ser interprete de una negativa de Raúl a Obama. EFE y El Nuevo Herald reportan el 11 de diciembre de 2009 que Valenzuela ha declarado:

 

El Gobierno de EEUU se está tomando con "calma'' el acercamiento y el diálogo que inició la Administración del presidente Barack Obama con Cuba porque no busca un ‘‘cambio súbito'' en este momento en sus relaciones con La Habana…Washington pretende "tomar el pulso a la situación'' en Cuba para "ver cómo salir adelante''…''Lo que estamos viendo de cara al futuro es cómo seguir avanzando'' en los temas de interés común para EEUU y Cuba, agregó el alto funcionario…Sin embargo, recalcó que se trata de "algo que nos estamos tomando en estos momentos con calma''…''No es una cosa en que se está buscando un cambio súbito en este momento. Estamos avanzando'', subrayó el diplomático.

 

Así que el acercamiento y el dialogo que inició la Administración del presidente Obama hacia el castrismo hace un año, ahora hay que tomarlo con “calma” porque Washington en estos momento no  busca un cambio súbito en La Habana. Valenzuela, igual que Obama en sus comentarios a Zapatero, parece sugerir que en algún momento si se buscó un cambio súbito, pero por alguna negativa o por un acuerdo con la tiranía se modificó el objetivo estadounidense de un cambio súbito por otro tipo de cambio.  Un cambio a largo plazo.

 

Los comentarios de Arturo Valenzuela dan por descartado los “pasos” que Obama le pidió a Raúl por medio de Rodríguez Zapatero. 

 

¿Cuánto dura un cambio que no es súbito? ¿Cuál es el plazo? ¿Cuándo y con cuál criterio se decidió y quien definió las características del cambio y como llegar a alcanzarlo? ¿Le ha aceptado Washington a Raúl Castro el plazo de 20 años que pidió hace años una misión de  militares castristas? ¿Se harán públicos los términos en una segunda administración de Obama?  Son muchas las preguntas sin respuesta. 

 

Señalemos diferentes posibilidades:

1)     Se reacciona  ante el fracaso de un año de repetidos intentos estadounidenses, sin respuesta positiva por parte del castrismo y sin querer aceptar el fracaso de la política de “pasos y conciliación”.  Entonces se inventa o se acepta el argumento de la imposibilidad del cambio súbito y se recurre a la figura de la toma del pulso, porque no hay idea de cómo proceder.  No se quiere hacer un esfuerzo por reformular esta política a una más proactiva, por temor a parecerse a la que pusieron en práctica administraciones republicanas y demócratas antes de la llegada de Obama a la Casa Blanca. En resumen, dejemos a Cuba en el limbo.

2)     O se ha llegado a la conclusión de que por el momento es mejor no hacer nada en el asunto cubano. Hay que dejar pasar el tiempo hasta que se gane la reelección y entonces, al no necesitar ya los votos del exilio cubano, se puede levantar el embargo unilateralmente, sin condicionar el respeto a los derechos humanos en Cuba y llega a un acuerdo con la tiranía que facilite las inversiones estadounidenses en Cuba.

3)     Washington se lavaría las manos dejando en otros (la comunidad internacional) la responsabilidad lo que pase con Cuba. Como declaró Valenzuela el asunto: “es cómo seguir avanzando'' en los temas de interés común para EEUU y Cuba”. Que no son necesariamente los temas de interés del pueblo cubano, sino los temas de interés común que puede haber entre una administración estadounidense, que ha demostrado pragmatismo e inexperiencia, y una tiranía en Cuba que ha demostrado su resistencia a cambios que la alejen del poder y sus privilegios. En cuyo caso un acuerdo entre Obama y Zapatero podría diluir en el seno de la “comunidad internacional” el rol de los Estados Unidos en cuanto a la política hacia Cuba. Algo parecido a lo que trató de hacer en Honduras, cuando en lugar de ejercer su liderazgo y condenar la violaciones a los Constitución de ambas partes, estuvo de acuerdo hasta con Hugo Chávez, en exigir una restitución de Zelaya, objetivo que era un absurdo político, aunque una popular posición demagógica.

Con Irán se fracasó ¿con el castrismo no?

 

El mismo Subsecretario de Estado en sus declaraciones pareciera que descifra el enigma de lo que realmente piensa hacer la administración de Obama respeto a Cuba, pero sin dudas es evidente que lo prioritario del mensaje es no reconocer el error.

 

Washington pretende "tomar el pulso a la situación'' en Cuba para "ver cómo salir adelante”.   Luego entonces la razón no es sobre si el cambio que se busca en Cuba debe ser súbito o lento.   La razón es que no se ha podido “salir adelante,” que es una forma diplomática de decir algo para no admitir que se ha fracasado y como no se ha podido “salir adelante,” hay que tomarlo con calma.

 

Da la impresión que el argumento de que no se busca un cambio súbito es una cortina de humo introducida por el Departamento de Estado para encubrir el hecho de que el castrismo no ha correspondido a los pasos que por un año ha dado la administración de Obama con su nueva política de apertura. O que como señalamos en la segunda interpretación, se ha llegado a un acuerdo después del fracaso de la política de “pasos hay conciliación” y se están esperando las circunstancias propicias para implementarlo.

 

En contraste recordemos que los meses que demoró Obama para tomar una decisión sobre el envío de más tropas a Afganistán fueron razón de crítica y alarma.  Es difícil imaginar a Obama anunciando  que lo de Afganistán había que tomarla con calma, que su administración se iba a dedicar, por un tiempo indeterminado, a tomarle el pulso a la situación en Afganistán para “ver cómo salir adelante”.

 

O que en el caso de Irán, como la política de apertura y negociaciones con Mahmoud Ahmadinejad  tambien ha fracasado, el presidente igualmente anunciaría que se la iban a tomar con calma para tomarle el pulso a la situación y ver cómo salir adelante”.

 

Por el contrario, la Secretaria de Estado, Hilary Clinton ha reconocido públicamente que la política de apertura hacia Irán ha fracasado y considera necesario recurrir a otros procedimientos.

 

Cuba no es Afganistán ni es Irán, lo sabemos. Ni Latinoamérica es una prioridad para los Estados Unidos y por esta razón y este error, hoy tienen un grupo de países liderados por el eje castro-chavista que en su alianza con Irán representan un problema potencial para los Estados Unidos en el frente terrorista. Además de el problema que representa para el desarrollo en Latinoamérica la amenaza y la intromisión de este grupo.

 

En Cuba no mueren estadounidenses como en Irak y Afganistán, quienes mueren o son golpeados en las calles y brutalizados en las cárceles son los cubanos. No se cuestiona aquí la importancia relativa para los Estados Unidos de Irán y  Afganistán comparados con Cuba. 

 

Ni se critica una cuestión de moralidad de la política estadounidense hacia a Cuba. Lo que se critica es una cuestión de procedimiento, de haber formulado una política equívoca cuyos fundamentos fueron prejuicios ideológicos. 

 

Lo que se critica es no aceptar su fracaso, de querer cubrirlo con una cortina de humo en lugar de llamar a una revisión para a determinar que sucedió, donde se erró, y que debe y puede hacerse. 

 

A menos que la intención sea otra y hay indicios de que puede serlo. En sus conversaciones con Rodríguez Zapatero, Obama parece haber ido bastante más allá de pedirle que intercediera con Raul Castro para que correspondiera con cambios.

 

Según el embajador español en Costa Rica Obama se ha puesto de acuerdo con Zapatero para tratar de sustituir la “Posición Común” Europea respecto a Cuba.  

 

Quieren sustituirla por una política que no condicione las relaciones entre los Estados Unidos y la Unión Europea con el régimen castrista, a cambios hacia el respeto de los derechos humanos en Cuba.  

 

El Embajador de España en Costa Rica, en un artículo “Nueva política hacia Cuba” publicado por La Nación de Costa Rica el 28 de octubre de 2009 nos da la pista.

Continuará…