Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

                                Huber Matos Araluce, San José, Costa Rica

                                

 

CÓmo intenta sobrevivir el castrismo

 

Hace casi un mes, el domingo 24 de mayo, durante una conversación telefónica, Laura Pollán me dijo:

 

“Húber, no van a soltarlos a todos, porque los presos son monedas de cambio.” 

 

Los acontecimientos le han dado la razón a la valiente dirigente de las Damas de Blanco.

 

Cada vez más el anuncio y eventual liberación de los presos políticos se perfila como una maniobra que nada tiene que ver con una decisión del castrismo -hacia un cambio en Cuba- aunque España, algunos corresponsales de prensa extranjera en La Habana y uno que otro “experto académico” aseguren lo contrario.

 

Al régimen le conviene que se especule que el “diálogo” con la Iglesia Católica puede ser el inicio de un nuevo rumbo. Siempre mantendrá bajo la manga la opción de no hacer nada o de dar luego dos pasos hacia atrás. Cualquiera que sea el camino eventual que tome la dictadura, tendrá como propósito afianzarse en el poder.

 

Cuando se analiza el panorama general, se descubre detrás de esta cortina de humo el objetivo prioritario de la tiranía castrista: consolidar a Hugo Chávez en el poder en Venezuela. Lo demás es entretenimiento para el público y alguna intención de evitar que aumente el deterioro que han sufrido ante la opinión pública internacional.

 

Para la dictadura la situación no es nada fácil. La oposición democrática dentro y fuera de Cuba encontró en la muerte de Zapata y en el desafío de las Damas de Blanco un motivo de orgullo que en pocas semanas creó una especie de frente común. En la isla, la población rechazó la forma en que el gobierno quiso justificar ambos atropellos. El reto de Guillermo Fariñas le complicó la situación.

 

Respondiendo a un llamado de Gloria Estefan, ciento cincuenta mil cubanos se manifestaron en Miami en apoyo a las Damas de Blanco. El artista Andy García organizaba otra marcha en California, y en muchas ciudades del mundo grupos de cubanos también expresaron su solidaridad.

 

La condena de la Unión Europea, como consecuencia de la muerte de Zapata y de los atropellos a las Damas de Blanco, y en sintonía con la decisión ya tomada por los miembros de la UE de rechazar la iniciativa española de eliminar la Posición Común, fue otro golpe contundente para el castrismo.

 

A esto se sumaron dirigentes y grupos socialistas en varios países que hicieron declaraciones denunciando estos abusos. Algunos sectores de la izquierda parecen haber comenzado a tomar distancia del fracaso de la “revolución cubana”.

 

No todo comenzó con Zapata. El descontento del pueblo en la isla lleva ya años… ha pasado de la queja a la crítica y de la burla al desprecio hacia el grupo gobernante. Es cada vez mayor el número de cubanos que ya no achaca al “bloqueo” la precaria situación  económica en que viven. La percepción colectiva es que la crisis que viven es producto de la rigidez del  sistema,  la corrupción de los funcionarios y la incompetencia de Raúl Castro.

 

El hecho es que el pueblo no quiere trabajar. Cuba no tiene suficiente petróleo para satisfacer sus necesidades internas, la agricultura es un desastre sin solución a la vista, las industrias se van derrumbando una por una y el financiamiento externo es nulo o muy limitado.  

 

La cúpula en el poder nunca había tenido que enfrentarse a una situación tan negativa; a la que hay que sumar el escepticismo de los mandos medios, que están convencidos de que la dirigencia no tiene la capacidad ni la voluntad para buscar una solución.  

 

¿Cómo sobreviven?

 

Con las exportaciones por el suelo y un déficit comercial escandaloso, el régimen sobrevive por los ingresos de tres fuentes: 1) Los dólares del turismo de los países democráticos.  2) Las remesas y envíos de los exiliados. 3) La subvención chavista.

 

El turismo

 

El ingreso turístico es frágil. Es una industria que en buena parte depende del nivel de percepción sobre el país a visitar que se tiene en los mercados de origen. En la medida en que la imagen del régimen se deteriora en el exterior, un viaje de diversión y descanso a Cuba puede dejar de ser atractivo. Con un ingreso aproximado de 2,000 millones de dólares anuales, el turismo ayuda, pero no resuelve los serios problemas del país.

 

Solo el ingreso del turismo estadounidense pudiera cambiar considerablemente la situación, y lo más importante es que amortiguaría  la perdida eventual de la subvención venezolana, que es la mayor preocupación de los castristas.

 

Los exiliados

 

Las remesas y los envíos de comida, medicinas, ropa, etc., de los exiliados a sus familiares en Cuba, representa una fuente de ingresos de mayor importancia. Los cálculos oscilan entre 800 y 2500 millones de dólares anuales.

 

Con la moneda convertible de esta fuente, el gobierno cubano compra en los Estados Unidos la mayor parte de la comida que consume el pueblo cubano, el 85%. Pero este ingreso depende de disposiciones legales en los Estados Unidos. Hoy son liberales, mañana pueden cambiar. En el mejor de los casos, un aumento anual de las remesas y los envíos tampoco está garantizado.

 

La subvención venezolana

 

El volumen o valor de la subvención y el comercio con Venezuela se calcula en unos 5,000 millones de dólares, aunque seguramente es mayor. Debe haber partidas secretas que se manejan a muy alto nivel entre los Castro y Hugo Chávez.  Esta es la única fuente de ingresos que está bajo el control de los castristas, y la única que puede crecer sustancialmente.

 

La estrategia

 

Al examinar las tres fuentes principales de ingreso el gobierno no tiene que hacer mucho esfuerzo para comprender que ni el crecimiento del turismo ni el de las remesas de los exilados es un asunto fácil. 

 

Podría mantenerse el nivel actual a corto y mediano plazo, pero también puede descender. Solo un acuerdo con el gobierno en Washington puede eliminar las restricciones que prohíben al los turistas estadounidenses viajar a Cuba.

 

Para lograrlo tendrían que contar con la ayuda del presidente Obama y el Partido Demócrata. La situación política en los Estados Unidos exige a los demócratas concentrarse en temas de interés al electorado estadounidense. En el campo internacional el gobierno de Obama tiene que alcanzar algunos objetivos estratégicos importantes. El asunto cubano no forma parte del menú. 

 

Aunque no parece, el tema de la reelección de Obama está a la vuelta de la esquina, y en una democracia el capital político hay que administrarlo con mucha prudencia. Obama no parece dispuesto a arriesgar el voto cubano exilado. Ha prometido no negociar con el gobierno en la isla hasta que esté decidido a respetar los derechos humanos. El turismo estadounidense es una carta muy importante en esa negociación.

 

En el caso de la Unión Europea las circunstancias son igualmente desalentadoras para la tiranía. España no pudo convencer al bloque de la Unión Europea de cambiar la Posición Común por una política favorable al castrismo.

 

Una liberación de presos políticos, aunque fuese parcial, podría facilitarle a España  el alegato de que el diálogo entre la Iglesia y el gobierno de Cuba es el camino a seguir.

 

España tendría que volver a intentar un cambio de la “Posición Común”, que exige unilateralmente un mejoramiento de los derechos humanos en Cuba como condición a un acercamiento político entre el gobierno cubano y el bloque europeo. Eso estaría por ver, porque los países europeos no son novatos a la hora de tratar con regímenes totalitarios.

 

Por todas las anteriores razones la atención de la tiranía se concentra en lo que tienen en sus manos: Venezuela.

 

Si Hugo Chávez se consolida en Venezuela no habrá quien le impida duplicar la ayuda al régimen castrista. Quien crea que Chávez no podrá hacerlo porque no tiene con qué, debería repasar los ingresos que tiene Venezuela.

 

Al “heredero” de Fidel Castro no le importa cómo vive su pueblo, él está repitiendo en su país lo que hizo su padre político en Cuba. Si ese es el precio a pagar por el control total del poder Chávez lo hará… lo está haciendo.

 

 Continuará