Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

                                Huber Matos Araluce, San José, Costa Rica

                                

 

CÓMO INTENTA SOBREVIVIR EL CASTRISMO ( I I I, final)

 

¿Puede fracasar el plan castro-chavista?

 

Como hemos descrito en los artículos anteriores, la prioridad de la estrategia del castro-chavismo ha sido consolidar su poder en Venezuela, un país continental con más del doble de la población de Cuba: 11.4 vs. 28 millones de habitantes, y más de ocho veces sus dimensiones: 109,886 vs. 916,445 km2, donde se encuentran unas de las mayores riquezas energéticas del mundo.

 

Lamentablemente para el castrismo, su victoria en Venezuela no llegó durante su apogeo político anterior a la desintegración de la URSS en 1990; sin embargo, el ascenso de Chávez al poder ha evitado el colapso económico en Cuba. 

 

El estímulo político inicial del castrismo al chavismo guarda cierta similitud con lo que representó el castrismo para la élite comunista soviética a principios de la década de los sesenta. En ambos casos lo que pareció ganancia se convirtió en un lastre.

 

En la URSS ya había señales de agotamiento y atrofia cuando Fidel Castro llegó al poder en Cuba en enero de 1959. Para la vieja y frustrada nomenclatura rusa, la adopción pública que poco tiempo después hizo Castro del comunismo soviético fue una transfusión de optimismo. Los logros del comunismo quedaban cada vez más rezagados con relación con a los del capitalismo. El castrismo les hizo creer que quizás, a la larga, el comunismo triunfaría en el mundo.

 

El precio de esa seducción fue muy caro para la URSS. Fidel Castro, manipulador extraordinario, comprendió muy temprano que el costo anual de la subvención soviética solo podría justificarse en Moscú, siempre y cuando él y Cuba se convirtieran en peones indispensables en la Guerra Fría, en la cual la URSS se jugaba su prestigio.

 

El  inmenso costo económico de la subvención soviética a la Cuba castrista, sumado a los cuantiosos gastos que incurrieron los soviéticos en el Tercer Mundo al dejarse entusiasmar en aventuras militares, contribuyeron al deterioro económico de la URSS y en cierta medida a su fin como potencia.

 

Chávez cae en la trampa

 

Hugo Chávez parece haber caído en la misma trampa. Reclutado por Castro antes o poco tiempo después de su fracasado golpe militar en Venezuela, el aspirante a hombre fuerte se enroló en un esquema similar. En este caso seria la conquista de Latinoamérica, el sueño frustrado del Che Guevara, a quien Castro, en vez de ayudar, había abandonado en tierras bolivianas, después de haberlo echado a un lado en Cuba.

 

La tarea asignada a Chávez era también un proyecto de conquista con pocas posibilidades de éxito, pero le convenía a Fidel. Una vez embarcado en el plan, Chávez necesitaría la asistencia de los servicios de inteligencia, el aparato represivo, la oficialidad de las fuerzas armadas castristas, más el apoyo y reconocimiento público del Comandante en Jefe cubano, Fidel Castro, Máximo Líder de la izquierda latinoamericana.

 

Castro involucra a Chávez en un curso de acción que vuelve al venezolano completamente dependiente del régimen de la isla. Por sus servicios, el castrismo empezará a recibir petróleo venezolano y otras subvenciones imprescindibles. Los triunfos iníciales de Chávez son un aliento a la frustrada nomenclatura cubana, como en sus inicio fueron los de Castro para la dirigencia soviética.

 

El romance dura ya más de una década, durante la cual otros gobiernos latinoamericanos se han sumado a un proyecto bautizado como el rimbombante apelativo de Socialismo del Siglo XXI, que ni es socialismo ni mucho menos de este siglo, sino un esquema populista –desorganizado y mal administrado- cuyos precursores habían fracasado en el siglo anterior.

 

En algún momento de estos pasados diez años, los costos políticos y económicos de la aventura castro-chavista comenzaron a debilitar a Hugo Chávez dentro y fuera de Venezuela

 

Por las inmensas riquezas de Venezuela, un chavismo autóctono pudo haber tenido un impacto menos negativo y tal vez hasta positivo en este país y en Latinoamérica, siempre y cuando hubiera llegado a un compromiso con las fuerzas opositoras venezolanas. Por haberse plegado al espejismo castrista y a las manipulaciones de Fidel Castro, hoy marcha hacia el fracaso.

 

¿Cuándo?

 

Una relación simbiótica

 

Mientras llega el fin de la presidencia de Hugo Chávez, el castrismo, como una sanguijuela, se apropia de parte de la riqueza venezolana bajo el esquema de pago de servicios. En Venezuela hay aproximadamente 30,000 médicos y otros profesionales de la salud cubanos. Como contrapartida, este país envía a Cuba 100,000 barriles de petróleo diarios.

 

El intercambio comercial entre ambos gobiernos asciende a más de cinco mil millones de dólares anuales, y Cuba no tiene otra cosa que exportar a Venezuela más que servicios.

 

Entre ellos personal de asesoría, control y vigilancia de zonas claves para la seguridad del régimen chavista. Este es uno de los aspectos que más disgusta a los venezolanos.

 

La cuestión de la salud ha sido utilizada inteligentemente por ambos gobiernos, aunque Cuba se ha quedado sin médicos, y el costo de este servicio para Venezuela es escandaloso.

 

¿Gana o pierde Chávez?

 

Creer que Hugo Chávez va a dejar el poder por perder una elección es desconocer la realidad venezolana. Pero tampoco se puede ignorar que la apariencia de participar en el juego democrático es muy importante para él. Su objetivo es hacer creer a un porcentaje de sus seguidores, y sobre todo a los indecisos –un sector clave en Venezuela- de que no hay peligro de caer en un proceso totalitario.

 

Con una muy limitada solidaridad democrática internacional, la oposición democrática, consciente de que la opción militar no existe por el momento, tiene que jugar el juego electoral para capitalizar el desgaste gradual y aparentemente inevitable del oficialismo.  Muchos pueden creer que la oposición venezolana es inocente; no lo es, es valiente y realista.

 

Tienen que ir recogiendo en sus filas a los disidentes, uno por uno, o aliarse con ellos.[i]  Chávez se juega en este septiembre una carta clave en Venezuela: las elecciones de la Asamblea Nacional, en la que tiene que mantener un control mayoritario importante para allanar el camino a su reelección. 

 

A toda costa se propone evitar que la oposición y la disidencia chavista puedan poner en peligro sus ambiciones. En la medida en que Chávez tenga que recurrir al abuso para ganar estas elecciones, su caudal político disminuye, y el de la oposición y la disidencia aumenta. No son las mejores noticias para quienes quisieran una solución inmediata o a corto plazo.

 

¿Qué piensa el castrismo?

 

Para el régimen en Cuba la situación es de incertidumbre; los recuerdos del fin de la subvención soviética están aun frescos. 

 

Aunque Chávez maneja el poder como un autócrata, un aumento sustancial de la subvención venezolana al castrismo solo puede ser posible en dos circunstancias:

 

1) Un incremento importante en los precios del petróleo.

 

2) Una situación que obligue a Chávez a apartarse de su actual estrategia, y en su lugar reprima brutalmente a la oposición y asuma el poder en forma totalitaria.

 

Si la capacidad mental de Fidel Castro fuera normal, es muy probable que presionara por la segunda opción en Venezuela, pero este no es el caso. En su lugar, Raúl Castro ha demostrado mediocridad y temor.

 

Si para el castrismo la pérdida del poder de Chávez sería fatal, para éste un cambio en Cuba podría acelerar su fin como gobernante. Mientras tanto, el deterioro económico y político de cada uno de estos regímenes influye negativamente en el del otro.

 

El castrismo se encuentra en su ciclo final, siguiendo los pasos de los regímenes comunistas que conformaron la URSS.

 

Por demasiado tiempo han jugado la carta chavista. Por imperativo político y económico tiene que llegar a un acuerdo con los Estados Unidos. 

 

No hay opción china ni vietnamita sin el mercado estadounidense.

 

Con la complicidad de la OEA, el castrismo fracasó en su primer intento el año pasado.

 

¿Fracasará en la nueva ofensiva?

 

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[i] El politolo[go] Fernando Mires ha hecho dos análisis brillantes sobre Venezuela: La Hibridocracia y Venezuela: la salida será por el centro.