Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

  

                      Comandante Huber Matos Benítez

José Martí según la última patraña de Fidel Castro

 

Fidel Castro acaba de publicar otra de sus llamadas reflexiones. En La fruta que no cayó, el dictador trata una vez más de desfigurar la historia de Cuba para justificar sus errores y sus mentiras.

 

Voy a comentar sobre su afirmación de que los Estados Unidos proclamaban la anexión de Cuba para demostrar como el dictador tergiversa la historia sobre este tema. Vamos a ver claramente la falsedad de su afirmación cuando dice que estábamos condenados a no existir como nación. Nos daremos cuenta como trata de manipular el juicio de Martí sobre estos asuntos para hacerlo su aliado, cuando en realidad la opinión de José Martí desmiente lo que hoy afirma Fidel Castro.

 

Según él dictador, nuestro país estaba destinado a desaparecer como nación. Lo cito textualmente:

 

“Cuba se vio forzada a luchar por su existencia frente a una potencia expansionista, ubicada a pocas millas de sus costas, que proclamaba la anexión de nuestra isla, cuyo único destino era caer en su seno como fruta madura. Estábamos condenados a no existir como nación”.

 

La figura de su panfletaria reflexión: La fruta que no cayó, se infiere de una carta privada escrita por John Quincy Adams (*) a Hugh Nelson, el “embajador” de los Estados Unidos en España, en la cual le comenta:

 

 “Hay leyes de gravitación política, como de gravitación física, y Cuba, separada de España, tiene que gravitar hacia la Unión… No hay territorio extranjero que pueda compararse para los Estados Unidos, como la isla de Cuba… ha venido a ser de trascendental importancia para los intereses políticos y comerciales de nuestra Unión”.

 

Lo que plantea, en una carta privada, el entonces Secretario de Estado de los Estados Unidos es que, por gravitación política, Cuba, separada de España, se inclinaría hacia los Estados Unidos. Fidel Castro escribe que Estados Unidos “proclamaba la anexión de nuestra isla”. No hay en ese siglo ninguna proclamación de los Estados Unidos de que Cuba va o debe llegar a ser territorio estadounidense.

 

La política oficial, la proclamada por los Estados Unidos sobre sus países vecinos fue la Doctrina Monroe.  En ésta, inspirada por el propio John Quincy Adams, Estados Unidos le negaba el derecho a las naciones europeas a apoderarse de ninguna nación latinoamericana. La Doctrina Monroe les brindo seguridad a los independentistas latinoamericanos.  

 

Nuestra afirmación no debe ser interpretada por nadie como que somos inocentes y que desconocemos que Estados Unidos estaba poniendo una barrera a los imperios europeos y defendiendo sus intereses y ambiciones en el continente americano.

 

Pero la Doctrina Monroe tienes do filos. Uno para los europeos y otro para Washington. No era fácil a los Estados Unidos negarle el derecho a los europeos y al mismo tiempo apoderarse de países en este continente. José Martí lo sabía, y de esto hablaremos luego.

 

Cuando John Quincy Adams escribió sobre su ley de gravitación política, no podía imaginarse que tres cuartos de siglo después la lucha de los mambises y la simpatía que ésta logro entre los propios americanos, haría muy difícil que una vez que Cuba lograra su independencia nuestro país se convirtiera en parte de los Estados Unidos.

 

Es cierto que otros políticos americanos de ese siglo y en ese tiempo vieron en Cuba un gran potencial económico, y trataron de comprarle Cuba a España en más de una oportunidad.  Pero de esto a la proclamación de la que habla Fidel Castro hay un largo trecho, que él utiliza para deformar la historia ante quienes no la conocen.

 

Haciéndose el experto sobre el tema, Fidel Castro falsamente afirma ahora que estábamos condenados a no existir como nación, por las ambiciones expansionistas de Estados Unidos, y para tratar de demostrar su afirmación el dictador utiliza a José Martí, primero diciendo una verdad para luego insertar su mentira. Veamos.

 

En la irreflexión Fidel Castrto habla de:

 

 “de la gloriosa legión de patriotas que durante la segunda mitad del siglo XIX luchó contra el aborrecible coloniaje impuesto por España a lo largo de 300 años, José Martí fue quien con más claridad percibió tan dramático destino”.

Con este párrafo queda claro que la lucha de los cubanos no fue contra los Estados Unidos, sino contra España, por su independencia. Es al final de este párrafo, cuando dice que fue José Martí quien vio con más claridad tan dramático destino. Es cuando el dictador comienza a distorsionar a José Martí y a la historia.

 

¿Cual dramático destino es el que dice Fidel Castro que vio José Martí? 

 

Pues el destino de que los Estados Unidos se iban a apoderar de Cuba en aquellos tiempos. 

 

Para demostrarlo, cita a Martí cuando el apóstol escribió que tenía el propósito de:

 

“… impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y

caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso.”

 

En la cita que acabamos de leer está todo muy claro. Martí dice que la independencia de Cuba impediría a tiempo la expansión de los Estados Unidos por las Antillas. Martí no expresa preocupación porque Estados Unidos se apodere de Cuba una vez que ésta sea independiente. 

 

La solución de José Martí para evitar que los Estados Unidos se extiendan en las Antillas es la independencia de Cuba, porque si Cuba gana su independencia, ya como una nación soberana Estados Unidos no solo no puede apoderarse de ella, sino que no podrá extenderse sobre las Antillas.

 

José Martí no niega las ambiciones expansionistas de los Estados Unidos, lo admite, pero reconoce que el freno a estas ambiciones es la independencia de Cuba. 

 

Y lo dicho por José Martí tiene sentido. En Estados Unidos hay intereses que quieren que Cuba, como colonia de España, pase a ser parte de los Estados Unidos. También en los Estados Unidos había una contrapartida a estos intereses expansionistas. 

La mayoría de los dueños de periódicos estadounidenses, y un parte del pueblo estadounidense, apoyaba la guerra de los mambises contra España y el derecho de Cuba a su independencia.

 

La simpatía entre muchos estadounidenses que querían que Cuba fuera independiente y no estaban a favor de escamotearles a los cubanos su independencia. Además, no era fácil, para el país que había proclamado la Doctrina Monroe, invadir una republica independiente y apoderarse de ella.

 

Para que el tema quede claro, repito la cita de José Martí que usa el propio dictador Castro en su reflexión.  Esto dice Martí:

 

“… impedir a tiempo con la independencia de Cuba…

 

Para evitar que los Estados Unidos:

 

“se extiendan por las Antillas… y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto

hice hasta hoy, y haré, es para eso.”

 

Mas visionario no puede haber sido José Martí. Para él, mientras Cuba fuera una colonia española había ese peligro. España en esos momentos estaba en la quiebra económica y su imperio ultramarino se había desplomado. 

 

El peligro que veía Martí es que, mientras Cuba fuera una colonia española, por una guerra o bien por una compra, nuestro país podía pasar a manos de los Estados Unidos. 

 

Cincuenta años antes de que Martí se preocupara por la expansión de los Estados Unidos en las Antillas, la entonces Republica de Texas había sido anexada por Estados Unidos en 1845. Y en 1803 Estados Unidos le habían comprado a Francia los dos millones de kilómetros cuadrados que formaban el territorio de Louisiana. También Florida había sido negociada entre Estados Unidos y España en 1819 en el tratado Adams-Onis, por el que la Florida pasó a los Estados Unidos y se delimitó el territorio con lo que es hoy México, conocida entonces como Nueva Granada.

 

Así que: La fruta que no cayó, no cayó por la visión de José Martí y por el sacrificio de los mambises y del pueblo de Cuba. 

 

Fue tal la legitimidad ganada por los mambises y reclamada por el pueblo de Cuba que, a pesar de la Guerra Hispano-Americana, en la que los Estados Unidos derrotaron a España, los Estados Unidos no pudieron quedarse con Cuba, y la enmienda que dejaron en nuestra constitución, la enmienda Platt, fue derogada luego por los cubanos en 1934. 

 

No pasó lo mismo con la isla de Puerto Rico y con las Filipinas, que la España derrotada tuvo que ceder a los Estados Unidos.

Aunque los revolucionarios filipinos declararon la independencia en 1898, Estados Unidos no la reconoció hasta el 4 de julio de 1946, en que entregaron la soberanía a los filipinos sin necesidad de una guerra.

 

En el caso de Cuba se alcanzó un grado importante de independencia en 1902. De ahí en adelante les tocó a los cubanos luchar para derogar la enmienda Platt y poco a poco alcanzar su soberanía.

 

 Y todo esto mucho antes que apareciera Fidel Castro en escena, y mucho antes de que él traicionara la revolución cubana y convirtiera a Cuba en un apéndice del comunismo soviético, comprometiendo la soberanía alcanzada a la URSS en sus designios estratégicos y su pugna con los Estados Unidos.

 

En La fruta no cayó Fidel Castro una vez más ha mentido. Ha citado a José Martí sin darse cuenta que el propio Martí desmiente su argumento demagógico.

 

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(*) John Quincy Adams: sexto presidente de los Estados Unidos (1825-1829). Secretario de Estado del presidente James Monroe (1817-1825). Diplomático, Senador y Congresista. Hijo de John Adams, uno de los “padres fundadores” de los Estados Unidos y su segundo presidente.