Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

  

                                                                          Dr. Eugenio Yáñez

                                                                                                                                                            

 

UN AÑO ON-LINE: LO QUE HEMOS APRENDIDO

 

El 6 de noviembre del 2006 se puso on-line Cubanálisis-El Think-Tank. Debió haber sido a las doce de la noche, pero solo fue posible casi a las seis de la mañana, pues no se tenía la más remota idea de cómo poner una página on-line: de ahí los desaciertos de diseño, las imágenes fuera de posición, los errores gráficos de los que algunos se burlaban. Pero ya Cubanálisis estaba on-line.

 

Se había decidido comenzar una página enteramente nueva de cualquier forma, sin contar con ningún financiamiento, y aprender sobre la marcha. Tres semanas antes, un artículo de análisis nuestro había sido censurado en la página digital donde se publicó: resultaba inaceptable. Cuando alguien se considera con derecho a decidir si la libre opinión de un ser humano debe ser conocida en su totalidad, parcialmente, o ignorada, las cosas no andan bien. Por lo que se decidió crear Cubanálisis-El Think-Tank, donde el único criterio de censura seria el rigor profesional y la seriedad de los análisis, sin etiquetas prefabricadas ni guardianes de textos sagrados.

 

Al presentar la nueva página, Eugenio Yáñez y Juan Benemelis escribieron: “El Think Tank de Cubanálisis tiene su compromiso permanente solo con la nación cubana y su destino, la democracia y el Estado de derecho. Afortunadamente, no somos dueños de la verdad, y mucho menos en exclusiva. Concedemos espacio a todo razonamiento, sin etiquetas anacrónicas de derecha o izquierda, progresista o reaccionario, made in USA, Cuba, Europa, América Latina o cualquier parte del mundo. Consideramos opiniones alternativas como verdaderas herramientas para acercarse a conclusiones más acertadas, por lo que no necesitamos rechazarlas ni defendernos de ellas”.

 

Tras un año on-line se han ganado muchas experiencias y aprendido muchas cosas, pues tenemos la gran suerte de no ser de aquellos que ya lo saben todo y no tienen nada que aprender. Mientras otros anuncian cantidades siderales de hits, Cubanálisis-El Think-Tank ha publicado en este primer año 107 extensos análisis originales sobre la realidad cubana, tres de ellos como documentos especiales que, de conjunto, conforman el único análisis completo de los primeros catorce meses de sucesión en Cuba. Análisis donde se habló, en su momento, de temas que solamente ahora comienzan a ser mencionados por otros especialistas.

 

Nunca Cubanálisis-El Think-Tank ha ofrecido “primicias” o “sensacionales revelaciones” que jamás se confirman, y que tanto abundan en otros medios. Nunca ha suscrito rumores que se propagan como el viento, y cuando cientos de cadenas internacionales de televisión se congregaron en La Habana para la “reaparición” del Comandante en Cama, Cubanálisis había dicho lapidariamente: “No hay regreso para Fidel Castro”.

 

Cubanálisis-El Think-Tank ha publicado análisis escritos por otras personas con los cuales no coincide, pero si han reunido los requisitos de seriedad y rigor profesional han tenido espacio, y lo seguirán teniendo en estas páginas digitales. Nunca se han publicado insultos, vulgaridades o ataques personales, que no tienen cabida aquí. Como se dijo desde el primer día, “la crítica al régimen cubano no es razón suficiente para publicar en El Think Tank: barricadas y aquelarres no tienen oportunidades aquí”.

 

Cubanálisis ha recibido feroces acusaciones en todo el espectro de los epítetos, desde “raulistas” y “agentes del enemigo” hasta “fauna contrarrevolucionaria” o “asalariados de la CIA”, además de los patriarcales comentarios de los consejos de sabios de la tribu que  consideran a sus analistas como muchachitos bien intencionados.

 

Nunca se ha respondido directamente: no hace falta. La publicación de Cubanálisis-El Think-Tank es la respuesta, siempre analizando con espíritu positivo. 107 documentos de análisis en un año es un promedio de dos nuevos análisis cada semana: ¿cuántos pueden mostrar este resultado? Cubanálisis-El Think-Tank se lee en 65 países de los cinco continentes, y cada vez son más los lectores dentro de Cuba. Con tales tareas por el frente no queda tiempo ni intención para responder insultos o desprecios.

 

Algunos amigos preguntan cuantos analistas hay en el Think-Tank, teniendo en cuenta la cantidad de estudios que se publican y la diversidad de temas que se abordan: ¡bien que vendría ampliar El Think-Tank! Otros suponen que Cubanálisis recibe por alguna vía algún tipo de financiamiento: ¡Ojalá! O que todo un poderoso aparato técnico respalda este esfuerzo. ¡Tampoco!

 

Cubanálisis-El Think-Tank es, como dijo Thomas Edison, 1% de inspiración y 99% de transpiración: esfuerzo, perseverancia y disciplina, cada día, cada hora, los 365 días del año. Hace meses incluyó una sección de materiales en idioma inglés para facilitar el acceso a sus páginas de lectores que no dominan el español.

 

Durante este primer año se ha puesto on-line diariamente desde varias ciudades y países: cuando el lector entra a Cubanálisis no le interesa saber por donde anda el equipo de trabajo o que problemas ha debido enfrentar; busca información, no le interesa conocer dificultades. Para justificaciones del por qué no se hacen las cosas ni se logran los objetivos basta con “Granma”, “Juventud Rebelde”, los incontables medios oficiales cubanos y sus subsidiarias de izquierda en América Latina y Europa.

 

Cubanálisis-El Think-Tank ha marcado la verdadera diferencia entre reproducir noticias sobre Cuba, que es lo más común, y realmente analizar información: el verdadero análisis profesional, sin predeterminaciones ni pasiones, es tal vez el producto más escaso entre tantos “analistas” del mundo digital, escrito y radio-televisivo. Todos pueden disponer de la misma información en nuestros días: la diferencia está en cómo se analiza.

 

No hay gurús en Cubanálisis-El Think-Tank, ni tampoco seres de otro mundo. Solamente profesionales de muchos años de experiencia que trabajan rigurosamente, aprenden de las opiniones alternativas y son firmes convencidos de que cuando solo se está viendo un escenario es que el problema no es bien conocido, y hay que seguir analizando más a fondo. Aferrarse a un solo escenario es la mejor demostración de que no se entiende el problema y, a la vez, una firme garantía para equivocarse.

 

No hay críticos más fuertes de los proyectos de publicación de Eugenio Yáñez que Juan Benemelis y Antonio Arencibia. Benemelis escucha a Arencibia y Yáñez antes de dar por terminado su análisis de cualquier tema. Arencibia siempre pide a Yáñez y Benemelis opiniones y críticas antes de considerar que su análisis ya es publicable.

 

Pero todas las críticas son fraternales y en positivo: frases como “¿qué te parece si esto se dijera así..?, o “esa opinión es muy interesante, pero hay otra manera de ver este punto…”, o “aunque eso sea así, tenemos que estar claros si en la percepción de los lectores será interpretado de esa forma”, o “sí, yo estoy de acuerdo, pero no se si todos los lectores tendrán ya toda la información necesaria para aceptar ese criterio, o si debemos desarrollarlo más y publicarlo la semana que viene”. Cuando se escribe algo que los lectores no entienden no hay que pensar que esos lectores son tontos, sino que no se logró escribir adecuadamente lo que se pretendía decir.

 

Lo menos importante son las opiniones personales, preferencias o deseos de cada quien: la conclusión a que lleva el análisis es una, que en muchas ocasiones no coincide con lo que preferirían los analistas. De creerse dioses, dichos analistas forzarán el análisis para que el resultado sea el anteriormente pensado, suene agradable a los propios oídos, o para aspirar al premio de la popularidad.

 

Los profesionales, sabiendo que no son infalibles, se dan cuenta que sus opiniones previas estaban erradas, y que hay que seguir aprendiendo cada día. Y que, igual que el médico, al hacer un diagnóstico o un pronóstico no están expresando sus deseos ni sus simpatías o antipatías por el paciente, sino describiendo realidades y requerimientos.

 

Cuantas veces en el Think-Tank, después de arribar a una conclusión, se ha comentado con toda sinceridad: ¡ojalá que estemos equivocados y que las cosas tomen un rumbo más positivo! Cuando realmente es consecuente consigo mismo, el analista riguroso se interesa más por la conclusión razonable que por quién tiene razón. El ego no cuenta.

 

A lo largo de este primer año Cubanálisis-El Think-Tank ha disfrutado del privilegio de haber contado con la colaboración, sin ningún tipo de compensación, que Cubanálisis no puede ofrecer, de un grupo estelar de analistas, entre los que se incluyen, para mencionarlos en orden alfabético, Juan Antonio Blanco, Juan Clark, Ileana Fuentes, Jorge Hernández Fonseca, Américo Martín, Huber Matos Araluce, Alberto Muller, Antonio Morales-Pita, Jorge A. Pomar, Armando Ribas, Jorge Sanguinetty, y Amir Valle.

 

Y ha podido publicar, en coordinación con sus autores, excelentes documentos de Enrique Encinosa, Gabriel Salvia, Belén Oliveros y  Juan José López de CADAL, Monika Krause-Fuchs y Jirina Ziklová.

 

A todos los colaboradores, permanentes u ocasionales, Cubanálisis-El Think-Tank les agradece públicamente su colaboración y reitera que estas páginas están a su disposición. A quienes no hayan sido invitados todavía, o hayan declinado la invitación, considérense invitados desde ya: no es necesario coincidir en los puntos de vista o las interpretaciones de los temas: basta que se expongan con seriedad y rigor profesional.

 

También en este año Cubanálisis-El Think-Tank ha tenido el honor de publicar continuamente análisis, crónicas y reportajes de periodistas independientes desde dentro de Cuba, que día a día arriesgan su libertad y su integridad física por ejercer su derecho humano inalienable a expresar libremente su opinión.

 

Aunque en muchas ocasiones la extensión de estos materiales, por razones obvias, es menor que la habitual en los análisis que se publican en El Think-Tank, o los puntos de vista que sustentan no coincidan necesariamente con los de Cubanálisis, se ha mantenido y se mantendrá la publicación de esos materiales escritos dentro de Cuba, además de por la calidad intrínseca de los mismos, por absoluta solidaridad, respeto y admiración hacia sus autores, sin sectarismos ni discriminación política, siempre que observen los estándares de rigor y profesionalismo.

 

Cubanálisis-El Think-Tank decidió salir on-line confiando en que la solidez de sus contenidos y la seriedad en el uso del idioma lograría la indulgencia de los lectores en cuanto a la debilidad de su diseño. A título personal, Heber Martínez, en Miami, dedicó horas de su escaso tiempo libre para ayudar-aprendiendo y luchar con el software en los montajes iniciales de la página, y no escatimó tiempo ni esfuerzo hasta que Cubanálisis pudo gatear-caminar por sí misma, y aún después. Reconocerlo públicamente es un elemental deber de agradecimiento.

 

La indulgencia de los lectores en cuanto al diseño ha estado muy presente, pero no tiene que ser ni será eterna: existen ahora posibilidades, gracias al apoyo desinteresado de otros profesionales, de presentar un diseño más moderno, y se ha comenzado a trabajar en eso. Con un poco de suerte, y mucho esfuerzo, es probable que próximamente presente un “look” diferente y mejor, que los lectores agradecerán.

 

A los miles y miles de lectores que leen cada día Cubanálisis hay que hacerles patente el más profundo agradecimiento y respeto por permitir a Cubanálisis la oportunidad de exponer sus puntos de vista.

 

Y manifestarles la decisión de continuar trabajando con los mismos estándares de rigor y profesionalismo que ha sido la característica distintiva de este primer año.

 

Confíen en que, si hay alguna diferencia, será para mejor.