Cubanálisis El Think-Tank

           ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

   

Dr. Eugenio Yáñez, Estados Unidos

 

 

 

Siete años de Cubanálisis

 

Cubanálisis-El Think-Tank cumple siete años esta semana.

 

En Cuba, al arribar a esa edad los niños pierden el derecho a tomar leche, porque “la revolución” no puede garantizar ese alimento esencial para el crecimiento y el desarrollo de los menores después de los siete años. Y como esa “revolución” es incapaz de producir suficiente leche para que la población cubana pueda tomarse al menos un vaso diario del preciado líquido, como prometió el general-presidente, sencillamente le retira a los niños el derecho a tomar leche después de cierta edad.

 

Y peor aún, aunque “la revolución” no puede producir la leche necesaria para la población en sus ineficientes empresas estatales ni con sus burocráticos mecanismos de planificación centralizada, le prohíbe a los cubanos producirla por su cuenta, distribuirla y venderla directamente a la población, y persigue y sanciona a quienes lo hagan, porque “la revolución” no puede permitir eso, ya que si lo permitiera, ¿para qué se necesitarían tantos “dirigentes” y burócratas viviendo a costa de los que no tienen derecho ni a tomar leche después de los siete años?

 

Sin embargo, al llegar a sus siete años Cubanálisis-El Think-Tank son otros los retos que debe enfrentar, porque nos tocó -o decidimos- nacer adultos desde el primer día, y sin nada garantizado en ninguna libreta digital de abastecimientos: ni recursos, ni tecnología, ni apoyo técnico, ni financiamiento.

 

Al comenzar solamente contábamos con una férrea voluntad de hacerlo, un sólido deseo de mantener siempre el compromiso con el rigor profesional y el análisis desapasionado, y una autoimpuesta obligación de ganar la confianza de los lectores en base a la seriedad de nuestro trabajo y una inquebrantable disciplina para estar presentes cada día en la lucha diaria por la comunicación responsable y por hacer una diferencia entre reproducir noticias y analizar información. Nada de eso ha cambiado en estos siete años.

 

Desde el primer momento dejamos claro que no competíamos “contra nadie, ni en Internet ni en los medios tradicionales”, y que no pretendíamos “ser sustituto para nada. Simplemente, un complemento para el estudio del drama cubano y la búsqueda de soluciones”.

 

No fueron pocos los que no auguraban para Cubanálisis-El Think-Tank demasiado futuro, sobre todo cuando se dieron cuenta que no nos mostrábamos autocomplacientes ni preferíamos caminos trillados, sino que entrábamos a analizar temas y escenarios que en otras publicaciones se daban por hechos consumados e inamovibles, se consideraban tabúes, o simplemente no se les daba importancia o se ignoraban.

 

Sin embargo, mantuvimos todo el tiempo la línea editorial basada en la seriedad del trabajo y en el análisis de fondo, sin dejarnos llevar por veleidades del momento, por sensacionalismos absurdos o por enfermizos deseos de dar un “palo periodístico” o la “primicia”.

 

Mantuvimos siempre el principio ético de dar el crédito correspondiente a todo trabajo que se publicara, fuera un original nuestro o la reproducción de algún material publicado en cualquier otro lugar. De tal manera, todo lo que ha aparecido en nuestras páginas ha mencionado siempre no solamente el nombre del autor o autores, sino también la fuente de donde se tomó el material que se muestra. Nunca hemos pretendido, como hacen algunos, publicar algún material sin los correspondientes créditos, para evitar que se pueda pensar que fue escrito especialmente para Cubanálisis-El Think-Tank si no lo ha sido.

 

Ahora, siete años después de haber comenzado, algunos de los que no nos auguraban ningún futuro ya han dejado de publicar, por una razón o por otra. O se repiten con los mismos temas y consignas de hace muchísimos años, mientras las nuevas y cambiantes realidades cubanas pasan frente a ellos sin que se den cuenta, porque siguen aferrados a la Cuba que dejaron atrás hace casi medio siglo y que ya no existe. No nos alegramos de eso, simplemente lo constatamos al hacer este balance de nuestros primeros siete años.

 

Que positivo sería, al escribir sobre Cuba, si todos supieran utilizar el modo subjuntivo y las formas condicionales de los verbos, para no pecar de absolutos. Con eso, y aceptando que nadie es dueño monopólico de la razón, ni puede serlo, lo que actualmente se publica sobre Cuba experimentaría un mejora inmediata y sustancial.

 

Continuamos con la tarea impuesta por nosotros mismos desde el primer momento de hacer llegar a los lectores materiales alrededor del tema cubano o muy cercanamente vinculados al tema cubano, como el venezolano o el “bolivariano”, o temáticas de geopolítica global que de una manera u otra inciden sobre la realidad cubana.

 

Los reproducimos seleccionando cuidadosamente entre todos los que hayan sido publicados en cualquier parte del mundo. Y no siempre hacerlo significa que estamos de acuerdo con los contenidos y enfoques que se expresan. Fundamentalmente estamos en desacuerdo con aquellos que conciben a “Cuba”, “Fidel Castro” y “la revolución” como sinónimos, ignorando a más de dos millones de cubanos que vivimos fuera de nuestra Patria y a todos los que dentro de la Isla no comulgan con esa “revolución” ni aceptan la dictadura del “máximo líder” ni de su camarilla.

 

Publicar en nuestras páginas tales materiales no significa compartir sus enfoques o conclusiones. En ocasiones es todo lo contrario: los hacemos para que se vea y conozca cómo en tantas y tantas ocasiones la superficialidad, la chabacanería en el análisis, la información incompleta, confusa o errada, se utilizan por algunas personas como patente de corso para presentarse y venderse como especialistas en el tema cubano, cuando están separados a distancias siderales de la realidad de nuestra nación.

 

Hemos mantenido todos estos años, y lo seguiremos haciendo, la publicación sistemática de trabajos de periodistas independientes cubanos, de los de verdad, los que durante años han batido el cobre y recibido amenazas, golpes, represión y cárcel por desarrollar dignamente su trabajo, y no se han amilanado.

 

De igual manera, damos entrada en nuestras páginas, sin ningún temor ni discriminación, a las nuevas hornadas de comunicadores independientes dentro de Cuba que unen su sangre nueva con la experiencia de los más curtidos y contribuyen paso a paso a la consolidación de un periodismo sólido, riguroso y profesional, del que todos los cubanos podremos estar orgullosos cuando la prensa en Cuba sea una clara y limpia manifestación del derecho inalienable a la libertad de pensamiento y expresión, y no un monopolio de una agrupación política que, además de discriminatoria, se caracteriza por su incultura, su carácter retrógrado y su ineficacia.

 

Lo anterior no significa que abrimos nuestras páginas a todo lo que se publique dentro de Cuba por el simple hecho de haber sido escrito allá, pues cerramos férreamente nuestros espacios a mentirosos, divisionistas, oportunistas y trepadores sin ética, a la chabacanería, la grosería, el lenguaje soez, la mediocridad o la falta de rigor.

 

Cuando consideramos que lo que se dice por algún comunicador desde la Isla no se corresponde con la realidad, es exagerado, está distorsionado, puede conducir a interpretaciones erróneas, o simplemente no se puede demostrar, sencillamente no lo reproducimos en nuestras páginas.

 

Como tampoco reproducimos absurdas polémicas, acusaciones cruzadas, insensatas batallas internas o acusaciones pueriles, o innecesarios choques de egos. Todas las mencionadas situaciones podrán conducir a muchas cosas, pero no a lo que consideramos pueda ser lo mejor para el futuro de nuestro país.

 

Muchos amigos, o simplemente colegas, nos han pedido muchas veces que publiquemos esto o lo otro, a nombre de determinada organización, sea de dentro de Cuba o fuera de ella. La respuesta siempre ha sido y será la misma: a nombre personal publicamos todo lo que consideremos que tenga rigor profesional, importancia y valor para Cuba y para los cubanos, sin detenernos a pensar ni por un segundo si estamos de acuerdo o no con quien escribe.

 

Sin embargo, nada a nombre de ninguna organización, proyecto o grupo. Por una razón muy sencilla: si publicamos una declaración, carta abierta, llamamiento o cualquier documento de una formación determinada deberemos publicarlos todo lo que nos llegue de las demás, para no discriminar a nadie. Por ese camino, se distorsionaría la razón de ser de Cubanálisis-El Think-Tank hasta hacerle desaparecer.

 

Hemos mantenido, y seguiremos manteniendo, la reproducción de materiales en inglés sobre el tema cubano. Por una parte, para que los interesados en estos asuntos, que por cualquier razón no puedan leer en español, o les cueste trabajo hacerlo, tengan acceso continuamente a informaciones sobre el tema cubano en un idioma de uso casi universal.

 

Además, para que nuestros lectores puedan estar informados sobre las temáticas que se manejan en idioma inglés sobre Cuba. Para que pueda verse claramente que una parte de lo más trabajado y serio sobre temas cubanos en idioma inglés surge de corresponsales extranjeros en la Isla, que a pesar de tener que escribir con mucho cuidado para evitar choques con los mecanismos de censura y desinformación del régimen, ofrecen de forma sistemática abundantes noticias y documentos de alto valor informativo e interés sobre Cuba y los cubanos.

 

Pero estamos obligados a hacer una selección en ese campo, porque muchos materiales en inglés sobre Cuba, escritos fuera de la Isla, pecan de superficialidad extrema, información incompleta, despiste, o hasta evidente desinformación, mientras otros se limitan a bailar con la música que toca el régimen y reproducen sin el más mínimo enfoque crítico las versiones de La Habana sobre todos los acontecimientos que comentan, actuando como cajas de resonancia de la dictadura, y no siempre queda claro si lo hacen conciente o inconcientemente.

 

Y finalmente, para que se pueda constatar, porque vale la pena, que mientras muchos de nosotros piensa en nuestro futuro como país, en la democracia y el Estado de derecho, y en todo lo que sería necesario hacer para reconstruir nuestra nación tras la larga noche del totalitarismo, son muchísimas las personas en todas partes del mundo que lo único que ven, conocen y les interesa de Cuba es lo folklórico y superficial.

 

Les interesan los autos de los años cincuenta del siglo pasado, la arquitectura colonial, La Habana Vieja, el Floridita, bailar música cubana que llaman “salsa” porque no saben lo que dicen, la Bodeguita del Medio, los paseos al aire libre en Viñales y Baracoa, Cayo Coco y Varadero, el daiquirí y el mojito, las playas, el Malecón, las jineteras, o las fotos y leyendas de Che Guevara y Fidel Castro, sin preocuparse para nada por promover la democracia entre los cubanos o transmitirles a ellos información valiosa y útil sobre el mundo real fuera de Cuba, a pesar de las numerosas campañas de determinados grupos ¿oportunistas o pro-castristas? que aseguran que el turismo masivo de americanos a Cuba sería favorable para el desarrollo democrático de la Isla.

 

El despiste y el desinterés de esos personajes son tales que la más reciente filigrana en la que se entretienen consiste en pretender que la ciudad de La Habana, derruida como está, abandonada, sin mantenimiento constructivo ni pintura, donde no se recoge regularmente la basura, escasea el agua potable, y los baches en las calles en muchas ocasiones crean un paisaje urbano post-bélico, esté aspirando a ser considerada Ciudad-Maravilla.

 

También hemos mantenido y seguiremos manteniendo la sección titulada “Castrismo”, donde se reproducen íntegramente y sin alteraciones materiales elaborados desde lo que se consideran posiciones revolucionarias, y hasta castristas. Tan fielmente respetamos los documentos originales en esta sección que hasta mantenemos las faltas gramaticales, de ortografía y de concordancia que en no pocas ocasiones dejan algunos demasiado incultos “compañeros” en sus trabajos publicados en la prensa castrista o en alguna letrina digital de las que tanto abundan en el ciberespacio.

 

Mantener esta sección ha sido muy útil para dos cosas: por una parte, para mostrar la cada vez más crónica indigencia intelectual y falta de argumentos realistas de vulgares apologistas que defienden la tiranía totalitaria a partir de posiciones supuestamente intelectuales, aunque en muchas ocasiones son incapaces de salirse del dogmatismo y el esquematismo, de las frases huecas y las consignas repetidas hasta el aburrimiento, sin aportar nada que valga la pena para el pensamiento humano.

 

Y por otra parte, con esta sección, mostrar el cada vez más creciente grupo de personas que quieren ser honestas y que se sienten íntimamente comprometidas con algo abstracto que todavía llaman “el proyecto  revolucionario cubano”, del cual formaron parte en su momento de una u otra forma, pero que sin embargo no se sienten vinculados con el régimen actual, al que acusan de estar conduciendo al país hacia un capitalismo de Estado salvaje y cínico, echar abajo poco a poco todas las conquistas de la revolución, favorecer una camarilla que se ha ido apoderando de las principales riquezas y recursos del país, y estar creando sistemáticamente una casta parasitaria enriquecida a través de la corrupción y los privilegios.

 

En años anteriores hemos reseñado en más o menos detalle todos los aspectos que hemos ido señalando a lo largo de nuestro trabajo, cuando tantos estaban enfocados en otros asuntos y observando árboles que les impedían ver el bosque.

 

No creemos que haga falta hacerlo ahora otra vez. Está claro todo lo que nuestro equipo de trabajo, ese Think-Tank que algunos subestiman o desprecian, aunque tantas veces se plagia por algunos incapaces de reconocer créditos ajenos, ha aportado a lo largo de estos siete años al estudio serio de la verdadera problemática cubana.

 

Digamos, de manera muy sencilla, que desde hace un tiempo nuestra Patria está entrando de lleno en el post-castrismo, lo que señalamos con nuestros sistemas de alerta temprana hace ya mucho, y seguimos trabajando en el análisis detallado de esa realidad y de sus perspectivas.

 

Y, si quieren como provocación o como hipótesis para debate, digamos claramente que no vemos ni en Alejandro o Mariela Castro Espín, ni en Antonio Castro Soto del Valle ningún protagonismo en el post-castrismo, más allá de como componentes “revolucionarios” del jet-set cubano o del folklore nostálgico de las viudas de Marx.

 

En Cubanálisis-El Think-Tank nos sentimos honrados con todos quienes han colaborado con este esfuerzo a lo largo de estos siete años, siempre de manera voluntaria, gratuita y sin pedir nada a cambio, lo mismo desde Estados Unidos u otros países como dentro de Cuba. La salud no siempre ha acompañado a todo nuestro equipo, pero a pesar de todo nos ha permitido seguir luchando sin temor contra molinos de viento.

 

Por eso en este aniversario tenemos muy presentes a quienes todavía siguen junto a nosotros en estos momentos, de una manera u otra, de acuerdo a sus posibilidades reales y dificultades, y también a quienes en estos momentos ya no nos acompañan por diferentes causas, otros compromisos o situaciones que no siempre han resultado todo lo halagüeñas que hubiéramos preferido. A todos hacemos muy patente, una vez más, como siempre hemos hecho y haremos, nuestro orgullo de haber podido contar con ellos, y nuestro permanente agradecimiento.

 

Permítannos terminar este peculiar “festejo de cumpleaños” con las mismas palabras que lo hicimos el año anterior.

 

Para finalizar, aunque parezca un lugar común, estamos obligados, una vez más, a darle las más sinceras gracias a todos nuestros lectores, que se cuentan con números bastante impresionantes y continuamente crecientes, porque sin esos lectores no seríamos lo que somos hoy, ni Cubanálisis-El Think-Tank podría seguir siendo, como ha sido hasta ahora y lo va siendo cada vez más, un referente, la diferencia entre publicar noticias y analizar información.

 

Gracias, muchísimas gracias.