Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

                                                 Dr. Eugenio Yáñez, Miami

PERSONALIDAD DE RAÚL CASTRO Y SUCESIÓN RAULISTA: CRITERIOS DE EXPERTOS DE SERVICIOS DE INTELIGENCIA Y DEL RÉGIMEN CUBANO

Una recopilación de documentos significativos

 

 

Las declaraciones de altos jefes de inteligencia de Estados Unidos en la sesión pública del Comité de Inteligencia del Senado habrán sorprendido a muchos, pero no a Cubanálisis-El Think-Tank, que desde su puesta on-line en noviembre 6 del 2006 ha insistido en que Raúl Castro ha estado ejecutando una sucesión planeada de antemano de conjunto con Fidel Castro y los tres Comandantes de la Revolución.

 

En el libro “JAQUE AL REY. La muerte de Fidel Castro (con carácter provisional)”, que ya estaba en imprenta al momento de aparecer www.cubanalisis.com on-line, se explica detalladamente esta situación y se ofrecen abundantes evidencias y documentos que sustentan estos criterios. El libro ahora está en librerías de Miami y se puede obtener a través de www.amazon.com .

 

Rechazado al principio, el concepto del afianzamiento de Raúl Castro como resultado de un plan de sucesión concebido meses antes de la Proclama del 31 de Julio donde Fidel Castro transfiere sus poderes “con carácter provisional” ha ido ganando espacio y fuerza en las intervenciones en los medios y publicaciones de diferentes analistas, aunque no siempre se reconocen la fuente ni se otorgan los créditos correspondientes a Cubanálisis-El Think-Tank. 

 

Las declaraciones de John Dimitri Negroponte, Director Nacional de Inteligencia de Estados Unidos, y del Teniente General Michael D Maples, Director de la Agencia de Inteligencia de Defensa (institución donde estuvo infiltrada por años la espía al servicio del gobierno cubano Ana Belén Montes), no dejan lugar a dudas sobre el reconocimiento de facto de que Raúl Castro tiene “firme control” del gobierno y que lo podrá mantener, “cuando menos en el corto plazo”.

 

Ni Negroponte ni el teniente general Maples podrían ser acusados de “raulistas” o de “desconocer lo que sucede en Cuba”, como en ocasiones se ha escrito y hablado sobre los criterios sustentados por Cubanálisis-El Think-Tank, el libro JAQUE AL REY, o el trabajo conjunto que ha aparecido publicado por muchos días en El Nuevo Herald bajo el título “La Larga Marcha de la Sucesión”.

 

Para información y examen de su cada vez mayor cantidad de lectores, Cubanálisis-El Think-Tank presenta a continuación varios documentos de suma importancia, críticos y apologéticos, actuales y antiguos, de la inteligencia americana, soviética, rusa y rumana, relacionados entre sí por contribuir a la caracterización de la personalidad y el estilo de dirección de Raúl Castro. Si por separado cumplían una misión informativa, de conjunto pueden dar una idea más precisa de la personalidad del actual hombre fuerte de Cuba, aferrado al poder y creando condiciones para impedir un tránsito a la democracia y el estado de derecho.

 

El lector encontrará primero la noticia de las declaraciones de los Jefes de Inteligencia de Estados Unidos el pasado 11 de enero del 2007 ante el Comité de Inteligencia del Senado. A continuación, un extenso reportaje sobre Nokolai Leonov, el agente de la KGB que hizo contacto con Raúl Castro en 1953 (¡hace ya 54 años!), expresando sus recuerdos y criterios sobre el hoy hombre fuerte de Cuba. Posteriormente, ese mismo Leonov, ya como Teniente General retirado y ex Jefe de la Dirección de Análisis de Inteligencia soviética en la siniestra KGB, en una entrevista por la televisión rusa en 2001, analizando la cancelación por el gobierno ruso de los acuerdos con el gobierno cubano sobre la base de espionaje electrónico “Lourdes”.

 

Continuando, la apología del periódico “Granma” titulada “Cercanía de Raúl”, por José R. Fernández, “el gallego”, y Asela de los Santos, publicada en ocasión del cumpleaños 75 de Raúl Castro para “vender” su imagen a Cuba y el mundo, cuando ya Fidel Castro se sabía marcado de muerte, aunque su crisis de salud no era todavía de público conocimiento. Y para finalizar, un artículo del rumano Ion Mihai Pacepa, quien tuvo el grado de Mayor General y fue el oficial de más alto rango que desertó del antiguo bloque soviético.

 

Esta recopilación de materiales pretende coadyuvar al análisis y caracterización de la personalidad y estilo de dirección de Raúl Castro, contribuir a entender el proceso de sucesión que se vive en Cuba en la actualidad y tratar de elucidar sus posibles desarrollos futuros.

 

Cubanálisis-El Think-Tank los publica íntegros, sin mutilaciones, modificaciones o comentarios añadidos sobre el texto, como es su línea editorial habitual: de la precisión de las afirmaciones y acusaciones responden sus autores, no Cubanálisis. Sin embargo, ello no significa que en algún momento esta recopilación intente enaltecer la figura ni defender la conducta o las posiciones de Raúl Castro.

 

Estudiar al adversario es la mejor manera de prepararse para enfrentarlo; subestimarlo o pretender ignorarlo, la mejor para fracasar. Analicen los lectores por sí mismos y lleguen a sus conclusiones.

 

 

 

Raúl Castro se mantendrá en poder, dice jefe de inteligencia

 

elNuevoHerald.com. NESTOR IKEDA, Associated Press, Enero 11,2007

 

 

WASHINGTON - La transferencia del poder en Cuba ha empezado y todo parecía indicar que el presidente interino Raúl Castro seguirá manteniendo "el poder y estabilidad" después de la muerte de su hermano Fidel Castro, cuando menos en el corto plazo, dijeron el jueves dos jefes de inteligencia estadounidenses.

 

John D. Negroponte, director de la Inteligencia Nacional, una superagencia que agrupa entre sus dependencias a la CIA y FBI, dijo que hay varios "factores clave que influirán los acontecimientos" post-Castro en Cuba y que será importante observar en ausencia del "icónico líder cubano".

 

Mencionó entre ellos la "capacidad de cohesión de la elite" de gobierno, la "astucia de Raúl Castro para demostrar que es el sucesor nato" y la "presión que pueda ejercer la población" sobre el gobierno en busca de reformas políticas y económicas.

 

Negroponte formuló sus comentarios en una audiencia abierta al público ante el Selecto Comité de Inteligencia del Senado, a la cual compareció junto con el teniente general Michael D. Maples, director de la Agencia de Inteligencia de la Defensa, entre otros.

 

Según Maples, Raúl Castro tiene "el firme control" del gobierno en Cuba y todo parecía indicar que "mantendrá el poder y estabilidad después de la muerte de Fidel Castro, cuando menos en el corto plazo".

 

Castro cedió sus poderes a Raúl en julio para que el veterano gobernante pudiera someterse a una operación abdominal por una dolencia desconocida.

 

Negroponte dijo el mes pasado que Fidel Castro estaba moribundo y que no creía que retornaría a sus funciones plenas de gobierno, un comentario que no repitió en la audiencia.

 

"La transición post-Castro en Cuba ha empezado", afirmó.

 

Maples dijo que "Raúl Castro goza de un amplio respeto y apoyo entre los jefes militares que tendrán un papel crucial en una sucesión permanente de gobierno".

 

El senador demócrata por Florida, Bill Nelson, le pidió más adelante a Negroponte una respuesta directa a su pregunta: ¿Qué va a pasar en Cuba después de la muerte de Fidel Castro?

 

"En realidad no lo sé", contestó Negroponte.

 

Dijo que se había hablado en meses recientes sobre "muchas cosas", pero lo que ha tenido "muy poca mención es lo que puede hacer el pueblo cubano".

 

"Fidel Castro y su hermano han estado trabajando para un aterrizaje sin sobresaltos", dijo Negroponte.

 

 

 

 

 

RAÚL CASTRO

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Por Yuri Plutenko, Revista “Estado de la Unión” (Rusia-Belarús). RIA Novosti, Enero 13, 2007

 

 

Nikolai Leonov:

         "Al Che Guevara le encontraron mi tarjeta de presentación.  Sobre ello escribió toda la prensa mexicana".

 

Esto ocurrió hace cincuenta años temprano en la mañana.  El 2 de diciembre de 1956, llegó a las costas de la provincia de Oriente de la Isla de Cuba el yate "Granma" y ochenta y dos jóvenes, vestidos con trajes de campaña, desembarcaron en la orilla.  Muy pronto, sólo quedaron doce vivos.  Después les llamaron "Barbudos".  Así comenzó uno de los principales episodios de la legendaria Revolución Cubana.  Antes fue el asalto al cuartel "Moncada", la cárcel, el destierro fuera del país.  Por delante- la vida en campaña en la Sierra Maestra, la lucha y la victoria...

 

Este día se convirtió en la Fiesta Nacional de Cuba.  Después de derrocada la dictadura de Batista, este día se comenzó a celebrar como el Día de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que en todos estos años ha encabezado uno de los participantes en aquellos hechos: Raúl Castro Ruz.  Acerca de su amistad de muchos años con este legendario hombre, sobre episodios de la lucha revolucionaria en Cuba, nos cuenta Nikolai Leonov, Diputado a la Duma Estatal de Rusia, Doctor en Ciencias Históricas, Profesor del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú (MGIMO).  Algunos hechos que expone Leonov eran desconocidos hasta ahora por ser calificados de secretos:

 

El 5 de mayo de 1953, en el puerto de Génova subimos juntos a bordo del crucero italiano "Andrea Gritti", pero entonces aún no nos conocíamos.  En el barco se encontraba un grupo de estudiantes latinoamericanos, que participaron en la preparación del Festival de la Juventud.  En las manos de uno de ellos vi el libro escrito por Makarenko "Poemas Pedagógicos" en español.  Después resultó ser que el libro se lo había regalado un compañero mío.  El mismo sirvió como pretexto para conocernos.

 

 Raúl Castro se presentó el mismo, era estudiante de segundo año de la Facultad de Leyes de la Universidad de La Habana.

 

Navegamos más de un mes por el Atlántico de Génova al puerto mexicano de Veracruz.  Estos fueros días inolvidables para mí.  Raúl Castro fue el primer extranjero que yo conocí.  Conversamos muchas horas, yo le conté sobre la Unión Soviética.  Él a mí me contó muchas cosas sobre su hermano mayor, un conocido abogado habanero.  Incluso, planificamos visitar a Fidel en la calle Tejadillo.  Pero no me permitieron bajar a puerto, las relaciones diplomáticas de la URSS con Cuba estaban rotas.  Durante nuestro viaje, Raúl me ayudó a resolver algunos problemas domésticos, en realidad era mi primer viaje al extranjero, era un diplomático joven e inexperto.  Raúl me ayudó a conseguir las cosas que eran necesarias para el trópico y en Islas Canarias los muchachos me trajeron a bordo un gran racimo de plátanos de cincuenta kilogramos aproximadamente.  Antes de ese momento, yo sólo había visto plátanos en fotos.

 

Saben, en el barco nos hicimos amigos de verdad.  Yo enseñé a Raúl y a sus compañeros a jugar ajedrez.  Jugábamos días enteros.  Incluso por la noche, cuando en el barco todo estaba en calma, nuestras batallas ajedrecísticas continuaban en la cubierta superior.  Él me enseñó a jugar al tenis de mesa. 

 

En esa época, también celebramos en el barco el cumpleaños de Raúl Castro.  El 3 de junio de 1953, nuestro barco entró a la bahía de Willemstad, capital de Curazao.  Ese día cumplía 22 años.  Fuimos al mercado y compramos muchas frutas del trópico y preparamos una gran mesa festiva a bordo...

 

Después ocurrió un hecho divertido: Raúl llevaba una cámara fotográfica e hizo fotos durante el viaje.  El rollo se reveló en un laboratorio del barco y llegando a la Habana yo le pedí a Raúl cortar del rollito todos los cuadros donde yo estaba.

 

Nos recomendaron no hacer cosas como esa de hacernos fotos, para evitar provocaciones.

Esto provocó asombro en Castro, incluso irritación.  No entendía por qué debía echar a perder su rollo.  Pero yo insistí.  Raúl cortó media docena de cuadros y me los entregó molesto.

 

En la Habana, el rollo fotográfico le fue confiscado a Raúl por la policía de Batista.  Por ironías del destino, resultó que yo había salvado fotos históricas.  Esos negativos fueron muy apreciados por mí, los escondí y conservé hasta que triunfó la Revolución Cubana.

 

Después de ese memorable viaje, llegué a México y comencé a trabajar como "practicante" en la embajada soviética.  Cuan grande fue mi asombro, cuando mes y medio después escuché la noticia sobre el asalto al cuartel "Moncada".  Sencillamente, estaba pasmado: entre los nombres de los principales participantes de aquellos hechos estaba el nombre de mi amigo Raúl.  Nos despedimos en la Habana el 5 de junio y ya el 26 de julio estaba combatiendo con las armas en las manos contra Batista.

 

Yo seguía todas las noticias procedentes de Cuba, cada paso de Raúl y Fidel Castro.  La pedí al Embajador atender Cuba, recopilar todos los materiales sobre Cuba para enviarlos a Moscú.  Y quizás, esto se convirtió en la obra de mi vida, yo he seguido a Cuba por más de medio siglo.

 

Más tarde supe, que Raúl dirigió un destacamento especial durante el asalto al cuartel "Moncada".  La misión de su grupo era ocupar el edificio del Tribunal y desde su techo apoyar con fuego el asalto.  Raúl no esperó la señal sobre el inicio del asalto y cayó en una trampa.  Con él sólo había varios combatientes cuando al edificio entró una patrulla norteamericana.  Por los relatos de los testigos, supe que Raúl demostró en ese momento su heroísmo.  Logró arrebatarle de las manos la pistola al oficial, desarmaron la patrulla y abandonaron el edificio.  Nadie de su grupo murió ni cayó prisionero.  Regresaron de Santiago y se escondieron.  Por radio transmitieron que los cabecillas del asalto, Fidel y Raúl Castro, eran buscados por la policía.  Y a los pocos días les arrestaron.  Pasó la primera ola de crueles represiones.  Junto con Fidel, él fue condenado a diez años de cárcel.  Pero debido a la presión de la opinión pública los liberaron y deportaron a México. 

 

Y en el verano de 1956, me encontré por casualidad con Raúl Castro en México.  Fue muy emocionante...

 

En aquel entonces, después de tres años de nuestra despedida en el puerto de la Habana, conocí al Che Guevara en el apartamento de Raúl Castro en México.  Fui el primer soviético que conoció al renombrado compañero "Che".  Le prestó ayuda médica a Raúl y otros compañeros enfermos.  Yo mantenía en secreto mis encuentros con los revolucionarios cubanos.

 

El Che Guevara me pidió le buscara unos libros en español.  Esos libros eran "Chapaev" de Furmanov, "Un Hombre de Verdad" de Boris Polevói y "Así se templó el acero" de Nikolai Ostrovski.  Los hallé en nuestra Embajada.  Mantuve amistad con el Che Guevara hasta su viaje a Bolivia, donde murió.  En agosto de 1956, la policía mexicana arrestó a mis amigos y al Che le encontraron mi tarjeta de presentación.  Sobre este hecho escribió toda la prensa mexicana.  Me enviaron para la URSS como una persona que "mantenía contactos no autorizados con extranjeros".

 

En los periódicos cubanos publicaron que Fidel y Raúl Castro habían muerto.  Pero, más tarde, a comienzos de 1957, el periodista norteamericano Herbert Matthew  los visitó en las montañas.  Él publicó fotografías de Fidel y Raúl Castro que evidenciaban que en la Sierra Maestra existía un foco revolucionario.  Esa noticia me alegró extraordinariamente: ¡estaban vivos!

 

Más tarde, Raúl Castro me contó, que a los pocos días después del desembarco en Alegría de Pío, el destacamento fue diezmado por las tropas de Batista.  Esa fue su única derrota.  Después, sólo ganaron.

 

Después del combate en Alegría de Pío, hasta el lugar designado en la Sierra Maestra sólo llegaron 12 combatientes de un total de 82.  Al mismo tiempo, el grupo más grande, compuesto por cinco hombres armados, lo llevaba Raúl Castro. 

 

Y cuando Herbert Matthew llegó hasta él, resultó ser que ellos habían organizado un truco propagandístico.  En aquellos momentos, los revolucionarios sólo tenían una ametralladora y llevaron a Matthew por un camino sinuoso para que les diera tiempo a colocar esa ametralladora en varios lugares, dando la impresión de que lo llevaban por muchos puntos de control donde todos tenían ametralladoras.  El efecto de ese estrategia militar fue muy fuerte.

 

Después, en su libro sobre Fidel Castro, Matthew escribió que, de todos los que estaban junto a Fidel, el que mayor impresión le causó fue Raúl, quien "merecía un libro aparte".

Durante la lucha en la Sierra Maestra, se pusieron de manifiesto las grandes capacidades de organización de Raúl Castro.  Fue a él, precisamente, a quien Fidel le encomendó crear un segundo frente, que actuaría más al norte del lugar donde estaban ubicadas las principales bases guerrilleras del ejército de Fidel.  Raúl construyó allí un aeródromo.  Comenzó a realizar las primeras reformas sociales y agrarias.  Llevó a cabo una lucha decisiva contra los bandidos, que bajo el aspecto de guerrilleros saqueaban a los campesinos, le robaban el ganado, violaban  a las mujeres.

 

Los guerrilleros supieron que los aviones de Batista aterrizaban en el aeródromo de la Base Militar Norteamericana de Guantánamo, allí cargaban las bombas con las que bombardeaban las zonas guerrilleras.  Los combatientes de Raúl apresaron a varias decenas de infantes de la marina norteamericana de esta base.  Se desencadenó un gran escándalo: los guerrilleros, compuestos por estudiantes y campesinos, habían arrestado a experimentados soldados "supermanes", ¡y en grandes cantidades, un ómnibus completo!  El Cónsul norteamericano fue rápido a entablar conversaciones.  Raúl Castro puso una sola condición: que suspendieran su participación en la guerra apoyando a Batista y entonces los guerrilleros liberarían a los infantes de marina.  

 

Y los EE.UU. suspendieron el suministro a los bombarderos de Batista.

 

Por aquel entonces, al campamento de Raúl Castro llegó también la dirigente de la clandestinidad Vilma Espín, que más tarde se convirtió en su esposa.  Recientemente celebraron medio siglo de llevar juntos una vida feliz.  En estos momentos, ella dirige la Federación de Mujeres Cubanas.

 

Se casaron después del triunfo de la Revolución.  Tienen cuatro excelentes hijos: tres hijas: Deborah, Nilsa y Mariela y un hijo: Alejandro.  Raúl Castro es un maravilloso padre y abuelo.  Tiene ocho nietos.

 

En general, quiere mucho a los niños y ha hecho mucho para que en Cuba no haya infancia abandonada.  Recuerdo, como sentó los muchachos en un ómnibus y los llevó a la playa Varadero.  El propio Raúl se vistió con una camisa sencilla y un sombrero de pajilla.  Nadie lo reconoció.  Le pidió a los custodios en la playa: ¡"Déjennos pasar, llevo niños"!  Y cuando lo dejaron pasar, se puso tan contento como los niños.  Habló imitando a un campesino y los muchachos, entre los que estaban los hijos del Che Guevara, se rieron a carcajadas.

 

Cuando sus niños eran pequeños, Raúl los llevaba a la escuela caminando 6 y 7 cuadras sin escolta ni carro de seguridad.  En estos momentos, todos esos niños son adultos.  Una de sus hijas trabaja en Educación Preescolar.  Otra es ingeniera en Economía Portuaria.  La tercera trabaja en la Industria Alimenticia.  El hijo Alejandro es oficial del Ministerio del Interior.

 

Después de la victoria de la Revolución en Cuba, Raúl Castro encabezó las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.  Durante la Crisis de Octubre de 1962, Fidel lo envió a la provincia de Oriente para el supuesto caso de una invasión de los norteamericanos.

 

Después de la Crisis de Octubre, especialistas militares soviéticos participaron activamente en la construcción del nuevo ejército cubano.  En Cuba trabajó gran cantidad de asesores nuestros.  En la esfera militar, nuestros países siempre tuvieron las mejores relaciones.  Raúl Castro recorrió muchos países, estudiando la experiencia extranjera.  Recopiló lo mejor que tenían otros ejércitos para "armarse".  También estuvo muchas veces en la URSS.  El año pasado estuvo en comisión de servicio en China, donde estudió la experiencia militar que tienen allí.

 

A inicios de 1980, comenzó la crisis en nuestra colaboración militar.  Raúl Castro se encontraba en Moscú con una delegación militar.  Lo invitaron al Comité Central a conversar con los miembros del Buró Político: Gromiko, Andropov, Ustinov.  Para entonces, ya Brezhnev estaba enfermo.

 

Nuestros militares hicieron una declaración, que sumió a los cubanos en un shock: la URSS no lucharía por Cuba.  Quitamos el escudo nuclear que siempre, como aliado, había defendido a Cuba de un posible ataque norteamericano desde los tiempos de la Crisis de Octubre de 1962.  En ese entonces, esta información era completamente secreta.  Es cierto que la URSS le propuso a Cuba la cantidad de armas, municiones y medios técnicos que necesitaban. 

 

Ya en 1980, Fidel y Raúl elaboraban la teoría de la guerra del pueblo, basada en la doctrina militar de Cuba.  Su esencia consiste en que, en caso de un ataque de los EE.UU., comenzarían una guerra guerrillera de todo el pueblo, en la que participará todo el pueblo cubano.  Me parece, que algo parecido es lo que vemos hoy en Iraq.

 

En Cuba se crearon las Milicias Populares.  Casi toda la población masculina en edad de ser llamados, recibió preparación militar.  Se creó una infraestructura para llevar a cabo una guerra guerrillera total.  Yo vi los refugios donde se ocultan los tanques blindados, la artillería.  Esta concepción hace que, incluso hoy, los EE.UU. se contenga de cualquier intención de agresión.

 

Cuba vivió una difícil situación después de la destrucción de la URSS.  Y claro está, Raúl Castro, junto a su hermano, tuvo que ocuparse tanto de los problemas económicos, como del Estado.  En aquella época, Fidel Castro dijo que nos adaptaríamos a nuevas condiciones cuando el socialismo sufriera una derrota temporal y conserváramos las conquistas de la Revolución: educación y salud pública gratuita, etc.  Raúl Castro comenzó a hacer reformas e introdujo algunos mecanismos de mercado en la economía de Cuba.  En estos momentos, en la Habana hay cerca de cuarenta mercados donde se pueden comprar producciones agrícolas a precios libres.  Se han liberado algunos sectores de la economía.  Esto recuerda la simbiosis de la economía planificada y la economía de mercado de China.

 

Ya hace cuatro meses que Raúl Castro dirige el país debido a la enfermedad de su hermano. Celebró la Cumbre de Países No Alineados.  La dirección del país es tan efectiva como al nivel de dirección de Fidel.  Esto confirma la veracidad de aquellos que dicen, que ¡el sucesor de Fidel sólo puede ser Raúl Castro!

 

En más de una ocasión he tenido que jugar el papel de coordinador cuando ha sido necesario acordar posiciones entre Moscú y la Habana.  Rememoraré un caso dramático sobre el que aún nadie conoce.

 

Sus lectores serán los primeros a quien les contaré acerca de ello.

 

En el verano de 1973, nuestro Ministerio de Defensa tomó la decisión secreta de suministrar medios técnicos militares a Chile. Eso fue poco antes de la muerte de Allende en septiembre de 1973.  Yo fui enviado a la Habana para consultar con los compañeros cubanos.  La misión era muy urgente: nuestros barcos ya se encontraban en el mar con las armas a bordo, a medio camino de Chile. La reacción de Fidel y Raúl Castro ante mi noticia fue extremadamente negativa.  Me dijeron: "Los cañones y tanques de ustedes pueden ser utilizados mañana contra Salvador Allende.  Ustedes no conocen la situación de Chile.  Según nuestros datos, el ejército está conspirando con Pinochet".

 

En aquellos momentos, el servicio de inteligencia cubano en América Latina era, realmente, más fuerte que el nuestro.  En el acto mandé la información al "centro".  El Buró Político tomó la decisión de hacer regresar nuestros barcos con las armas.  De esta manera, ni un solo cañón soviético cayó en poder de Pinochet.  ¡Imaginen el daño que se hubiese provocado al prestigio de la URSS si le hubieran disparado a Allende con nuestras armas!

 

Informamos a Allende sobre la intentona golpista que se estaba preparando.  Pero estaba predestinado a morir como un héroe.

 

Ahora otro episodio:

 

Cuando las tropas somalíes invadieron Etiopía, en el país no había fuerzas para rechazar la agresión.  Nuestros generales propusieron buscar una salida mediante conversaciones. 

 

Los cubanos propusieron asestar un contragolpe.  En aquel momento, allí había dislocada una división de tanques cubana. Triunfó el punto de vista cubano, varios cientos de tanques fueron lanzados hacia el flanco del ejército invasor.

 

Y los cubanos les organizaron a los somalíes un segundo Leningrado.  Esto constituyó una derrota total.  Es gracioso, pero el hecho es que los generales soviéticos, que se manifestaron en contra de ejecutar esa operación, más tarde fueron condecorados con una orden.

 

Muchos me preguntan: ¿en estos momentos, es posible una invasión norteamericana a Cuba?

        

Bush es impredecible.  Pero en las condiciones actuales eso es poco probable.  En estos  50 años, hubo momentos más favorables para invadir, pero no obstante, los norteamericanos no se decidieron.  Hoy, su problema es con Iraq, Afganistán.  Es así como los norteamericanos pierden sus posiciones, tanto en el mundo, como en América Latina.

        

Dirigir tropas a Cuba y empantanarse allí, no es la mejor perspectiva para los EE.UU.  Mucho menos, cuando en América Latina: Venezuela, Bolivia, Chile, Ecuador, esto es catalogado, hablando con benevolencia, de una manera negativa.  Daniel Ortega ganó en Nicaragua.  En Panamá Martín Torrijos.  En México, la mitad de los electores vota contra el candidato proamericano.  Bajo la influencia de Cuba, América Latina ha cambiado radicalmente su aspecto político y social.

        

Quisiera comentar por separado sobre la Base de los EE.UU. en Guantánamo...

        

La lucha por eliminar la base aún se mantiene.  En la práctica del derecho internacional, no hay documentos donde se permita dominar por siempre a un territorio extranjero.  La retención de la Base es un acto de venganza contra Cuba. En estos momentos, se utiliza ilegalmente como cárcel.  Según el acuerdo inicial, esa Base está destinada para abastecer de carbón a la flota norteamericana.

        

Sobre cárcel,  ¡allí no hay escrita ni una sola palabra!..

 

 

 

 

Entrevista en la televisión rusa del Teniente General (RETIRADO) Nicolai LeonoV, ex Jefe de la Dirección de Análisis de la Inteligencia Soviética y Doctor en Ciencias Históricas, sobre el centro de espionaje electrónico “Lourdes”. Octubre 18, 2007.

 

Moderador: Todo parece indicar que el Presidente decidió entregar, es decir, cerrar dos bases. No las necesitamos más. 35 años estuvo la base en Cuba, había exploración radioelectrónica en todo el hemisferio americano. Ahora parece que no la necesitamos, vamos a economizar recursos. ¿Los argumentos que brindaron el Presidente y Kvashnin, el Jefe del EMG, lo convencieron de que no necesitamos estas bases?

 

Leonov: No me convencieron de ninguna forma, son insostenibles, porque realmente esta es una base nuestra de exploración radioelectrónica que existe hace 37 años, desde 1964. De estos 37 años, 28 fue explotada por nosotros gratuitamente. Solo a partir de 1992 se empezó a pagar por el arrendamiento de esta, primero 90, después 160 y luego 200 millones de dólares. Y el hecho es que nos es extremadamente necesaria. No tenemos otro punto de vista. No tenemos otro punto en la Tierra desde el cual pudiera garantizarse la recolección de información de inteligencia precisa. Todo esto, todas estas cuatro décadas se ha dicho que la base había sido creada para seguir el comportamiento de los norteamericanos, cómo ellos cumplen los acuerdos sobre la reducción de los armamentos estratégicos, sobre el ABM. Y de pronto nos encontramos ante el dilema: o mentimos o ahora no nos hace falta.

 

Moderador: ¿Y es necesaria?

 

Leonov: Pero claro, por supuesto. Hace solo 10 meses atrás, Putin estuvo en Cuba, visitó el Centro Radioelectrónico junto con Fidel y no dijo una sola palabra de que Rusia se preparaba a liquidar este centro. Incluso, por escrito dejaron claro su deseo de desarrollar este centro, perfeccionarlo en interés de ambos países. Y de repente, de manera absolutamente inesperada, aunque se desarrollaban conversaciones sobre el monto de la compensación entre representantes competentes, de repente en un día, anteayer 16 de octubre, dos representantes especiales del presidente Putin se presentaron ante el Gobierno de Cuba y exigieron de forma categórica, declarar públicamente la cancelación de las funciones de este acuerdo y que este centro se cerraba. Los cubanos, naturalmente, no entendieron. Se desarrollaban conversaciones normales en las que se preveía que con un año de antelación debíamos alertar si queríamos denunciar el acuerdo. Y aquí de pronto, la exigencia, es decir, desde una óptica política. Los cubanos escriben muy bien en su nota. Ellos dicen que todo parece indicar que se presentó el deseo de hacerle un regalo a Bush en vísperas del próximo encuentro de Putin y Bush en Shanghai.

 

Moderador: Y a nosotros ¿qué regalos nos van a hacer? Hoy hablamos de los intereses nacionales rusos (en otra parte del programa), entonces ¿qué regalos nos han hecho en los últimos tiempos?

 

Leonov: Este Centro fue durante todo el tiempo como una espina en la garganta de los norteamericanos. Siempre nos han exigido su cierre y nosotros siempre mantuvimos nuestras posiciones.

 

Moderador: Ahora, ellos tienen, al norte de Noruega...

 

Leonov: Ellos siempre han tenido en Noruega, Turquía, antes en Irán. Ellos, prácticamente, tienen estaciones de todo tipo, por lo menos algunas decenas...

 

Moderador: ¿Y no los cierran?

 

Leonov: Claro que no, los ucranianos lanzaron un cohete contra nuestro TU-154 y los norteamericanos fueron los primeros en detectar que fue tumbado por un cohete.

 

Moderador: Y nosotros, los primeros en decir que no.

 

Leonov: Nosotros fuimos los primeros en desviar nuestras ideas. Este centro radioelectrónico nos es extremadamente necesario. Pero, evidentemente, en nuestro Gobierno hay cierto grupo, partido, lobby muy fuerte, pronorteamericano que han destruido la voluntad del Presidente y lo han obligado a pronunciarse con tales declaraciones. No podemos compensar esto de ninguna forma. Eso que Kvashnin dijo de que construiremos radares, lanzaremos satélites, pero no dijo cuántos años requeriría hacerlo. Este centro está funcionando y la situación del mundo es tal que hablamos de la guerra de las civilizaciones. La histeria es tal que hablamos de la III Guerra Mundial. Y en este momento cerrar esta base, cuando los norteamericanos están abriéndola en Uzbekistán, en Tayikistán, metiendo las narices en Abjasia. Ahora este comportamiento es totalmente incomprensible. Todo parece indicar que la perrita rusa una vez más se ha caído de espaldas y levantado las patas ante el sabueso norteamericano. Para mí, eso es muy doloroso.

 

Moderador: ¿Cómo es posible comportarse así con un aliado?, otra vez con Cuba, ya que de la nota cubana se desprende que para ellos era inesperado. ¿Cómo se comportarán con nosotros? Con Yeltsin se comportaban de una manera porque entregaba, traicionaba, daba. Y que no se diga que nosotros continuamos esta política.

 

Leonov: Ya los norteamericanos se dieron cuenta de que Rusia se encuentra en el carril de Gorbachov y Eltsin. Nosotros siempre hemos abandonado a Cuba. Cuando hubo que quitar los cohetes en el 62 no le preguntamos a Fidel. Llegamos, nos los llevamos y no le preguntamos a nadie. Cuando retiramos a la Brigada que estaba allí durante varias decenas de años, los relegamos también a un segundo plano. Nunca los consultamos, nunca contamos con nuestros aliados. Cuando rompimos las relaciones económicas, lo mismo. Y ahora se repite la historia. Rusia se comporta incorrectamente con aquellos países que han estado dispuestos a apoyar relaciones de aliados. Esto es lamentable para un Estado. ¿Quién querrá ser aliado nuestro? Difícilmente alguien.

 

Moderador: Por otra parte, usted ha dicho que las acciones del Presidente se parecen a las acciones de Yltsin y Gorbachov. Por ejemplo, a mí esto me causa temor. Sabemos adónde condujeron la política exterior, sin hablar ya de la política interna, estos dos dirigentes del país.

 

Leonov: Me parecía que Rusia, medio año atrás, había adquirido cierta estabilidad geopolítica. Con China había relaciones normales, con Europa también, con EE.UU. igualdad de distanciamiento y de repente en el transcurso de los últimos meses esto ha comenzado a destruirse. Parece que el tren estatal anda descarrilado. En los últimos tiempos hemos renegado de nuestros amigos en Pridnestrovie, en Abjasia. Frenamos la unión con Belarús y por el contrario nos rebajamos ante aquellos países que siempre fueron socios complejos. Los norteamericanos observan todas las medidas discriminatorias. Cualquier cosa que Bush le diga a Putin será una mentira, palabras vacías. Créame que yo tengo la experiencia de haber estudiado durante 40 años la política exterior norteamericana y de sus dirigentes.

 

Moderador: Muchas gracias.

 

 

 

CERCANÍA DE RAÚL

 

Por: JOSÉ RAMÓN FERNÁNDEZ y ASELA DE LOS SANTOS


Periódico Granma, Junio de 2006. 

 

 

Cada uno de nosotros tiene hermosos recuerdos y hondas vivencias de su relación con Raúl Castro, el jefe, el dirigente, el compañero, el hombre, a quien nos unen profundos afectos y enseñanzas a través de décadas.

 

Una, lo conoció en plena guerra de liberación, cuando le confió la tarea de organizar el sector educacional en el II Frente Oriental Frank País que tenía a su mando. El otro, cuando Raúl, en los primeros meses de 1959, procedente de Santiago de Cuba, asumió el cargo en La Habana, ocasión en que lo recibió y tuvo una larga conversación. A partir de enero de 1959, fue nombrado Director de la Escuela de Cadetes, y posteriormente de otros centros de preparación militar, bajo su mando, y ocupó el cargo de Jefe la Dirección de Preparación Combativa de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, antes de desempeñarse como Viceministro.

 

Durante aquel primer encuentro, Raúl se interesó por conocer la edad de su interlocutor. Saber que tenía 36 años le motivó un comentario jocoso. "¡Qué viejo tú estás!", expresó. Cuando, años después, el Ministro arribó a la misma edad, quien esto escribe lo visitó en su oficina y, luego de felicitarlo, le devolvió sus palabras. Raúl rió como él sabe hacerlo, a plenitud, y reconoció que el problema de la edad que advertimos en otros, es siempre relativo y tiene una dependencia estrecha de la que tenemos y seamos capaces de demostrar. Traemos a colación esta anécdota porque él la ha repetido muchas veces ante miles de compañeros, y volvió a recordarla, y esa vez por escrito, cuando uno de los autores de estas páginas cumplió ochenta años.

 

Pero más que los recuerdos de una y otro, este es un texto escrito a cuatro manos con el propósito de ofrecer nuestra modesta aproximación al compañero Raúl, o dicho en otras palabras, dar una visión de Raúl desde nuestras vivencias.

Ha sido un forjador extraordinario de cuadros y un excelente compañero. Un hombre sumamente organizado, ordenado, sistemático, exigente. Enemigo acérrimo de la injusticia. Predica con su ejemplo y es capaz de censurar o estimular cuando tiene que hacerlo. Un padre preocupadísimo por la educación y el cuidado de sus hijos. Un hombre criollísimo, afable, atento, chistoso, con un carácter muy abierto y profundamente humano.

 

Sobre todo esto hablaremos más adelante.

 

EL JEFE

 

La guerra de liberación forjó en Raúl las cualidades de mando que lo caracterizan. Él conceptualizó lo que debe ser un jefe cuando en una ocasión al referirse a Fidel, aseveró que en nuestro Comandante se advertían las cualidades y virtudes que, en opinión de Engels, debe reunir un jefe militar, a saber: identificación absoluta con los intereses del pueblo, profundos conocimientos militares y elevada cultura, dada no solo por una vasta preparación profesional, sino por su dimensión política, militar e ideológica. Un jefe asimismo dará muestras de modestia y sencillez en el trato, será capaz de formular con precisión sus ideas y tendrá la habilidad necesaria para trasmitirlas. A partir de las enseñanzas de Fidel, esas cualidades cristalizaron en Raúl y lo han acompañado a través de toda su ejecutoria. Sus condiciones de jefe no son únicamente resultado de su capacidad de aprendizaje. Le nacen de sí mismo.

 

Raúl es sistemático en su estilo de trabajo y dirección. Cuando toma una decisión va a sus detalles, pero además a las relaciones y al entramado de actividades y plazos que reclama su cumplimiento. Sin cansancio ni desmayos sigue la trayectoria de sus órdenes e indicaciones, y de esa manera enseña a sus subordinados la importancia de la constancia en una tarea y de su seguimiento. Constancia y seguimiento que de perderse podrían conducir al debilitamiento de esa tarea, por bien que haya sido diseñada.

 

Recordamos, a modo de ejemplo, cuando en los años iniciales de la Revolución concibió la creación de las Escuelas Vocacionales Militares Camilo Cienfuegos como cantera natural de las escuelas de cadetes para la formación de oficiales y cuadros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. En la construcción de aquel proyecto que devendría estimulante realidad, Raúl seguía paso a paso, y hasta el detalle, todo lo relacionado con aquellas escuelas que el pueblo llamó de Camilitos: la selección de alumnos y profesores, la edificación de los planteles en cada provincia, el diseño de los uniformes y el aseguramiento de la base material de estudio. Insistió en que se fuese muy cuidadoso en la confección de los reglamentos pues lo que se pretendía era educar a adolescentes y estimular sus vocaciones como futuros oficiales.

 

La certeza de aquella concepción, unida a las lecciones de sistematicidad en el trabajo que dio a los que vieron nacer y desarrollarse aquella idea, ha sido confirmada en el decurso de décadas en las que esos centros vocacionales egresaron miles de jóvenes que continuaron estudios en las escuelas de cadetes, y hoy podemos decir con orgullo que en las filas de nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias contamos con generales de brigada, coroneles, teniente coroneles, mayores y oficiales de diversas graduaciones que estudiaron en los Camilitos.

 

Otro tanto habría que decir del quehacer de Raúl en el perfeccionamiento del servicio militar que prepara a nuestros jóvenes para la defensa del país y los forma como ciudadanos comprometidos con su patria. Es idea suya la Orden 18, que posibilita la entrada en la universidad a los bachilleres una vez salidos de filas. Y aleccionadora es su preocupación por la compleja labor de las estructuras y plantillas de las FAR en función de niveles crecientes de eficiencia, sentido del ahorro, capacitación continua en la doctrina de la Guerra de Todo el Pueblo y la elevación permanente de la preparación combativa y política de millones de compatriotas.

 

Hombre de la Revolución a quien ha tocado la misión histórica de tomar grandes decisiones, es juicioso y reflexivo en sus valoraciones. Sabe examinar con detenimiento todos los factores que intervienen en un proceso que es objeto de análisis. Una de las lecciones que se aprenden a su lado es la de alejarse de los análisis unilaterales para dar paso al enfoque multilateral de los problemas. A su vez, es enérgico para exigir que las misiones se cumplan con la calidad que requieren.

 

ESTILO DE DIRECCIÓN

 

El compañero Raúl muestra, con su ejemplo personal, un sentido ético y pautas de comportamiento y actuación en la labor de dirección. No perdamos de vista que el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, bajo su conducción, ha sido y es escuela y cantera de cuadros para la dirección de nuestro Partido, el Gobierno y el Estado, y, al mismo tiempo, ejemplo de organización, austeridad y control de los recursos para otros ministerios.

 

Su estilo de dirección, no solo en la vida militar, sino en las tareas gubernamentales y partidistas, demuestra lo sustancial de ese enfoque integral en el trazado de pautas y en su control eficiente. Modesto y firme a la vez, Raúl educa en la importancia de la elaboración colectiva de las ideas, el control colectivo de la marcha de las misiones, del papel estratégico de la unidad, la cooperación y el espíritu colectivista a la vez que combate la vanidad, la autosuficiencia, la pedantería, el individualismo y todo rasgo negativo y contrario a la moral socialista en que nos forjamos. De esto dan fe generaciones de oficiales y cuadros políticos formados en estas concepciones.

 

Otra de las enseñanzas que emanan de su ejemplo personal y su estilo de dirección es la importancia de tomar decisiones oportunas. Nos ha educado en la necesidad de prever, de pensar en profundidad, de saber decidir... son estos elementos cruciales en el combate y en la vida política, donde la toma de iniciativas y el estudio del enemigo evita que nos sorprendan desprevenidos. Por eso reclama a los cuadros que estén informados, documentados, que desarrollen la habilidad de saber ponerse en la posición del adversario y que se entrenen en la toma de decisiones bien pensadas y a tiempo. Inteligencia, reflexión, celeridad, decisión... son elementos que Raúl enseña a armonizar en la teoría y en la ejecución práctica.

 

Faceta nada secundaria de su labor educativa es el empeño del Ministro de las FAR por inculcar en la conciencia de subordinados la necesidad de tener en cuenta el costo de cada misión y la trascendencia decisiva de la economía. No es esta una preocupación suya actual o reciente. Insiste en eso desde hace cuarenta y siete años.

 

Vienen a nuestra memoria sus exigencias en los tiempos iniciales de la preparación combativa y la formación de oficiales y sus interrogantes de entonces: "¿Cuánto cuesta cada proyectil?" "¿Cuánto cuesta la preparación de un oficial?" "¿Cuánto combustible se gasta en el traslado de tropas?" "¿Cuánto es el costo de esta maniobra?" El Ministro no admitía que sus oficiales desconociésemos lo que costaba una misión, un ejercicio, un movimiento militar y nos exigía un especial esfuerzo de análisis para buscar las alternativas más racionales desde el punto de vista económico.

 

Nos reclamaba saber el costo de cada pieza de la base material de estudio, de los materiales gastables, de las prácticas, y nos instaba a forjarnos una conciencia de ahorro de todos los preciosos recursos que significaban la propia supervivencia de la Revolución y que nuestro pueblo, con enormes sacrificios, ponía en nuestras manos, consciente de que la vida demostraba que la defensa era tarea primordial y asunto de vida o muerte para los destinos del país, y en este sentido nos recordaba que los revolucionarios que olvidaron esa lección de la experiencia histórica lo pagaron muy caro, con sus propias vidas y con la existencia de sus revoluciones.

 

Raúl se ha desempeñado como Primer Vicepresidente de nuestro país. Y lo ha hecho, con gran sentido ético, con cuidado y claridad. Ejerciendo sus funciones como Ministro, Vicepresidente o Segundo Secretario, y respetándolas.

 

PERMANENTE EDUCADOR

 

Desde esas posiciones ha sido un permanente educador en la línea de principios en los que Fidel forjó a los combatientes desde los tiempos iniciales de la lucha revolucionaria.

Desde la difícil y compleja responsabilidad de segundo al mando, Raúl enseña desde su propio ejemplo personal lo que hay que exigir de cada uno de nuestros militantes, de nuestros cuadros, de los revolucionarios todos. Hace cuarenta y tres años, en memorable y aleccionador discurso en ocasión de un acto de constitución del Partido en el Pico Turquino expresó que la posesión del carnet de la organización no otorga ningún derecho especial. Y añadió que nadie imagine que porque el Partido dirige, hay que hacer caso a lo que diga cualquiera de nosotros por el hecho de ser militante, sino que el militante tiene que ganarse con su trabajo la atención que esperamos del pueblo y de las organizaciones de masas.

 

Como todos los educadores auténticos, el compañero Raúl reiteraba en aquella ocasión que un revolucionario no conquista, mantiene y eleva su prestigio en virtud de un carnet, sino con el fruto del trabajo militante, con su responsabilidad, con su actuación, con su disposición para el sacrificio, entendiendo por tal no únicamente el sacrificio de un instante, en un momento de combate, si el combate se impusiera, sino con la abnegación aparentemente pequeña, aparentemente insignificante, pero permanente, día a día, hora a hora.

 

Otra de las constantes de su labor educativa es la idea de que el militante, el revolucionario tiene que desplegar una disposición y una voluntad de aprendizaje permanente; que la condición de revolucionario se perfecciona por la experiencia, el estudio, las lecciones de la vida y la actitud combativa y transformadora ante los problemas.

 

Explicaba el papel de la vanguardia, la misión de sumar siempre más y más compañeros a las filas de nuestra causa patriótica. Él, que vio nacer una Revolución con un puñado de hombres y que cuenta hoy con todo un pueblo, decía, recordando la razón que tenía Fidel, que en los primeros y difíciles momentos de la gesta, los iniciadores fueron como un fósforo que pugna por mantenerse encendido en medio de una tempestad y que aquel fósforo se convirtió en antorcha y que mientras más eran los que alcanzaban a ver su resplandor, más se nutría, mayor era su fuerza, más extendía su luz.

 

En el proceso de educar en los principios de la crítica y la autocrítica, Raúl ha demostrado la necesidad de plantear los problemas con toda honestidad y valentía a fin de propiciar el debate franco y constructivo en pos de la solución de dichos problemas o para eliminar las deficiencias.

 

Ha reiterado a través de los años a cada nueva hornada de cuadros políticos y militares su idea de que la persona que no tiene dónde plantear un problema, evacuar una duda o formular una crítica, habla donde no debe o con quien no le corresponde y que eso se evita solo cuando cada cual sabe a dónde puede acudir para exponer su queja, preocupación o inquietud. Así, debemos educarnos y ayudar a educar a los demás a que planteen sus problemas observando las reglas de lugar, tiempo y forma. O como precisa siempre: en el lugar indicado, en el momento oportuno y con la forma correcta.

 

VALORES PATRIOS

 

Estudioso y conocedor de nuestra historia, Raúl ve en ella una fuente de formación de valores patrióticos. Desde la llegada del pueblo al poder, concibió las conmemoraciones históricas como vías de instrucción y educación revolucionarias. Expresa que las fechas patrias deben servir de recuento y análisis; de ejemplo, estímulo y aliento. Exhorta a que se refuerce el contenido político e ideológico de conmemoraciones y efemérides revolucionarias, tanto nacionales como internacionales, a fin de que, ajenas a todo formalismo y espectacularidad, contribuyan al logro de objetivos concretos como la mejor forma de honrar a héroes y mártires.

 

La columna vertebral de su obra educativa en todos los sectores de la vida de la nación y del pueblo es el concepto, heredado de nuestras tradiciones patrióticas e inculcado por nuestro Comandante en Jefe, de que los principios nunca son negociables por adversas que puedan ser las circunstancias.

 

Sus ideas de la educación patriótica están enlazadas orgánicamente con la educación en el internacionalismo desde la raigal definición martiana de que "patria es humanidad". Dice que ancha es la patria de los revolucionarios y que debemos estar dispuestos a acudir a cualquier país desde donde se nos llame y, sentencia, "con ese espíritu ha de educarse nuestra juventud".

 

Ha explicado, en su labor de educación política, el papel del partido como garantía de la continuidad de la Revolución. Hace treinta y tres años, cuando concluía una reflexión en torno al análisis de la estructura del Comité Central, decía con la vista puesta en el futuro:

A los dirigentes históricos de la Revolución, minuto a minuto, el tiempo nos pasa su cuenta inexorable y nos va acortando la vida. Y con este trabajo estamos preparando, con la participación de ustedes, al gran dirigente de nuestra Revolución de hoy, de mañana y siempre que será nuestro Partido Comunista.

 

Desde la dirección del MINFAR, tarea de gran importancia que no es segunda de ninguna, sabe Raúl el costo de la victoria, pero comprende a la perfección lo que significaría una derrota. Por ello, con voluntad firme e indoblegable ha educado a jefes y a oficiales en la convicción del Comandante en Jefe de que las victorias se forjan antes de las batallas, de que un pueblo muy bien preparado para la guerra es la mejor garantía para evitarla. De ahí su concepción de que la preparación combativa y la preparación política constituyen una unidad indisoluble. En intervenciones magistrales ha explicado que el binomio unidad política-preparación militar de los revolucionarios cubanos hace que el enemigo piense una y otra vez el costo que tendría que pagar en vidas si osara atacar a este pueblo que desde que conoció la libertad está dispuesto a defenderla con su sangre. Una de las misiones estratégicas de Raúl ministro y, por encima de todo, educador político, sobre cuyos hombros ha pesado y pesa la organización y preparación del país para la defensa, ha sido y es forjar la convicción de que tenemos que trabajar para la victoria tanto desde las "trincheras de piedras" como desde las "trincheras de ideas".

 

VILMA

 

Nadie puede dudar del tiempo que le reclaman las enormes tareas que la Revolución y personalmente el Comandante en Jefe depositan en él. Sin embargo, Raúl siempre ha encontrado tiempo para atender a su familia y preocuparse por la educación de sus hijos que, ya adultos, son personas trabajadoras, responsables, sencillas y de gran calidad humana. Raúl y Vilma, formaron sus hijos desde sus valores y ejemplos personales. Hablar de Raúl con respecto a su familia es imposible sin aludir a Vilma, figura imprescindible en la historia y en la obra de la Revolución. Vilma, a quien Raúl admiró desde que la conoció y después amó. Vilma, la combatiente clandestina, la insurrecta del alzamiento del 30 de noviembre de 1956, la guerrillera en la Sierra y la protagonista, a partir de 1959, de la revolución que se produjo dentro de la Revolución por la emancipación e igualdad de la mujer.

 

Con autoridad moral incuestionable, el Segundo Secretario de nuestro Partido se ha referido al papel de la familia en la educación de niños y jóvenes y ha destacado con palabras claras el papel de los padres, con consejos y preceptos, pero sobre todo con su ejemplo, en la educación de los hijos.

 

CONFIANZA EN LOS JÓVENES

Su conocimiento de la vida, de los seres humanos, sus convicciones revolucionarias y su confianza infinita en los jóvenes hacen del compañero Raúl un calador profundo en la esencia de la educación de las nuevas generaciones, así como un crítico contundente de formas y métodos que no se corresponden con cada tiempo histórico, con cada nueva etapa del desarrollo de la Revolución, con la realidad, con la vida misma. Reconoce que los jóvenes de hoy son en efecto más exigentes porque son incomparablemente más capaces, más instruidos, más cultos y, sobre todo, más críticos, y que no es un mal síntoma que sean así, sino al contrario. Ha alertado, al mismo tiempo, que lo erróneo es querer llegar a ellos mediante fórmulas esquemáticas, con recursos triviales y argumentos insustanciales. A su juicio, para llegar a la mente y al corazón de los jóvenes, fortalecerlos ideológica y políticamente, despertar su interés y estimular sus motivaciones, el trabajo político-ideológico tiene necesariamente que ganar en extensión y en profundidad, tiene que ser incomparablemente más riguroso y, sobre todo, más moderno.

 

Por eso está convencido de que cada generación necesita de sus propias motivaciones y de sus propios valores, a la vez que insiste en dejar bien claro que nadie será hoy revolucionario solo porque le expliquemos la penuria que padecieron sus padres y abuelos. Hablar de ello es importante, pero la evocación de la triste realidad que le tocó conocer a los antepasados de esos jóvenes tiene que ir acompañada de la argumentación que les indique qué deben hacer en esta hora y qué les depara el porvenir. Raúl concibe la educación de los jóvenes con los jóvenes como protagonistas de su propia formación, como participantes activos en su aprendizaje, en la labor transformadora, en llevar siempre a la Revolución a nuevas metas, a nuevos niveles de desarrollo, como herederos de la experiencia de los que le precedieron, pero con luz propia, iniciativa, creatividad y un profundo sentido del compromiso de ser continuadores cualesquiera que sean las dificultades.

 

Es una personalidad de carácter fuerte. Inquebrantable, sensible, jovial, con una inteligencia preclara. Su visión de la cultura, sus estudios, la práctica revolucionaria, sus experiencias políticas y las enseñanzas de Fidel le hicieron ver claro que la solución de los grandes problemas de Cuba en la segunda mitad del siglo XX estaba en la liberación nacional y en la revolución social por la vía de la lucha armada y por la educación y la cultura.

 

Los medios de propaganda del mundo capitalista de hoy —esa maquinaria sofisticada y tenebrosa al servicio del engaño y la distorsión de la verdad que el mismo Goebbels hubiera envidiado— han tratado de dibujar, desde hace muchos años, la imagen de Raúl como un ser extremista, hosco y áspero en sus relaciones humanas, desprovisto de sentido del humor y carente de sensibilidad. Lo hace así el enemigo porque sabe muy bien lo que Raúl representa para la Revolución, para nuestro pueblo y para los destinos del país. No es casual entonces que traten de desfigurar su imagen. Claro, ya se sabe en manos de quién están esos medios y quiénes pagan lo que en ellos se divulga.

Cómo van a hablar bien de Raúl los medios de propaganda del capitalismo. Cómo van a tener un acercamiento honesto a una persona que se sabe que es firme en lo que debe demandar de cada tarea que encomienda sin dejar por ello de ser afable, afectuoso, humano, comprensivo; que sabe ser serio y exigente y, al propio tiempo, amistoso y capaz de escuchar el relato de una anécdota o disfrutar de un chiste. Un ser profundamente humano.

 

CAMINANDO CON FIDEL

 

Uno de los aportes de Raúl a la experiencia revolucionaria cubana es, sin dudas, la creación del Segundo Frente Oriental Frank País. Fue ese Frente, como se ha dicho, un Estado en la guerra y una demostración de que es posible desarrollar una obra de justicia social en pleno fragor de los combates, en plena lucha de liberación.

 

Raúl ha explicado cómo el compañero Fidel le anticipó sus ideas en torno a la estrategia a seguir en el curso de la guerra revolucionaria. Fue en diciembre de 1957 en un lugar conocido como Balcón de la Habanita donde se encontraba la Columna 1 "José Martí" al mando del Comandante en Jefe, en acciones combativas entre Pilón y Manzanillo. Fidel era del criterio de que una vez consolidado el frente de la Maestra habría que crear nuevas columnas guerrilleras y, entre otras, enviar una a la zona de la Sierra Cristal, otra al este de la Maestra, en las proximidades de Santiago de Cuba; otra a la región central del país y una más hasta Pinar del Río, la más occidental de las provincias cubanas. Esa fue la estrategia concebida y a Raúl le esperaba una importante nueva misión.

 

Dice al respecto en su Diario de Campaña en las anotaciones correspondientes al mes de febrero de 1958:

 

(...) Febrero- domingo 23. Caminando con Fidel por el patio de la casa, me informó que escogiera 50 hombres para realizar la misión que le pedí una vez. Me volví loco de contento y empecé a trabajar preparando a la gente. Le puse por nombre "Operación Frank País" en honor al inolvidable combatiente caído. Ese mismo nombre sería el de la Columna y el del Frente que se abriría (...)

 

El día 1ro de marzo de 1958, en horas de la mañana, los integrantes de las columnas número 3 y número 6 se reunieron en la comandancia del Che Guevara en Pata de la Mesa. Aproximadamente a media mañana tuvo lugar un importante intercambio con Fidel.

 

Debemos recordar que como expresión de la idea estratégica del Comandante en Jefe, en la Columna 1 José Martí, en la Sierra Maestra, se forjaron los jefes y el núcleo fundador de las restantes columnas. De esa manera, valiosos compañeros aportarían al Segundo Frente el concurso de su experiencia, de su valor, de su voluntad revolucionaria. Acompañarían a Raúl veteranos del desembarco del Granma, combatientes del alzamiento del 30 de noviembre en Santiago de Cuba, campesinos y obreros, hombres hechos en los combates. La escuela de Fidel se multiplicaba y se escogía a Raúl para esa trascendente misión por sus probadas condiciones revolucionarias, sus valores como jefe, su autoridad político-militar indiscutida y su don especial para interpretar y concretar las ideas del fundador del Ejército Rebelde. Una misión excepcional requería de un jefe excepcional. Este fue Raúl, avalado por la vida y por la historia.

 

La marcha hacia la fundación del Segundo Frente Oriental Frank País tiene una especial huella sentimental e histórica: desde los días del Moncada, es esa la primera vez en que Fidel y Raúl no estarán juntos.

 

Por fin, a las cuatro de la tarde del 11 de marzo de 1958, luego de una marcha de veinte horas, tenía lugar el acontecimiento esperado: la Columna 6 Frank País llegaba a Piloto del Medio, al norte del municipio de San Luis. Concluía la operación que el propio Raúl llamó Frank País y quedaba abierto oficialmente el Segundo Frente Oriental con el nombre luminoso del maestro y dirigente nacional del Movimiento Revolucionario 26 de Julio.

 

El Frente quedó organizado en columnas de combate, la Fuerza Aérea Revolucionaria y en departamentos que se ocupaban de los asuntos de Guerra, Justicia, Propaganda, Finanzas, Construcciones y Comunicaciones, Buró Agrario, Buró Obrero, Sanidad y Educación. El funcionamiento de este aparato de la administración del territorio liberado propició mejorías en las condiciones sociales de los pobladores de aquella región serrana, que, como otras tantas del país, habían sido históricamente olvidadas por los diferentes gobiernos que Cuba sufrió durante la república neocolonial. Por ejemplo, al valorar el trabajo allí realizado en las esferas de sanidad y educación, dijo el compañero Raúl:

 

El prestigio que alcanzó la labor sanitaria y de educación que se desarrolló con la población civil fue un incentivo que acrecentó su decidida colaboración con el Ejército Rebelde y contribuyó de modo muy especial a enraizar el respeto que sentía por él. He considerado siempre que el conjunto de ese esfuerzo constituyó de hecho un trabajo político y social masivo de inestimable valor que hizo sentir de modo muy directo a los habitantes de aquellos territorios lo que representaría el triunfo de la Revolución.

 

UNA EXPERIENCIA FORMIDABLE

 

Bajo la conducción de Raúl, en el Segundo Frente y en plena guerra de liberación nacional, se desarrolló una experiencia formidable. Baste recordar que se construyó un grupo de escuelas y se pusieron en funcionamiento otras, hasta un total de más de cuatrocientas, haciéndose ya realidad la profecía que el propio Raúl había enunciado, cuando casi al amanecer del 17 de enero de 1957, viendo arder el cuartel de La Plata, (al que él mismo prendió fuego), momentos después de la primera victoria del Ejército Rebelde, escribió en su diario: Desde lo lejos, se veían arder sobre los cuarteles de la opresión, las llamas de la libertad. Algún día no lejano sobre esas cenizas levantaremos escuelas.

 

También se instalaron no menos de veinte hospitales, además de la labor que se acometió en la construcción de caminos, pistas de aterrizaje, el establecimiento de una importante red de comunicaciones por teléfono y plantas de radio entre las columnas rebeldes, sin olvidar las actividades de tipo jurídico-civil y las de la prensa revolucionaria. No olvidar que aquel territorio libre de Cuba fue el escenario del Congreso Campesino en Armas, el 21 de septiembre de 1958, y del Congreso Obrero en Armas, el 8 de diciembre del mismo año.

 

Singular experiencia fue la creación de la Escuela de Instructores Políticos para la Tropa José Martí. Raúl sabía que el camino a la libertad pasaba por la preparación de las personas, por el acceso de estas a la cultura, en primer lugar a la cultura política, a la comprensión de la situación del país y la necesidad de un cambio. Entonces, en aquel año de decisivas acciones militares contra la tiranía, sin dejar de combatir, existió una escuela política donde se enseñaba Historia y Geografía de Cuba, Cívica basada en el ideario martiano, Objetivos y Problemas de la Revolución cubana; asignaturas que tenían un enfoque encaminado a explicar la injusticia social en nuestro país y lo que habían significado los gobiernos y los monopolios norteamericanos en la frustración de la independencia del país, su apoderamiento de nuestros recursos económicos y su apoyo a la tiranía de Batista.

 

Raúl explicaba personalmente en esa Escuela los temas que tenían que ver con la ética del combatiente; la ética de un ejército revolucionario que jamás maltrató a un prisionero y que acabó con los abusos que se cometían con la población campesina y los desmanes que bandidos y tropas de la tiranía perpetraban en aquella zona.

 

El Segundo Frente fue también expresión de la obra del Ejército Rebelde en los territorios que liberaba. Fidel estuvo siempre consciente de que tan imprescindible como el armamento para la derrota del ejército enemigo, eran las armas de la cultura, de la educación, de las expresiones de la justicia social para contribuir de manera raigal a la emancipación de cubanas y cubanos. En este sentido, la obra que los combatientes, bajo la dirección de Raúl, acometieron allí fue la anticipación de lo que sería el Estado revolucionario cuando el pueblo llegó masivamente al poder por primera vez en nuestra historia.

 

Fidel calificó el Segundo Frente como "modelo de organización, administración y orden", y esa valoración de nuestro Comandante en Jefe es la opinión del gestor principal de las ideas que se concretaron en esa estratégica experiencia a la que Raúl consagró toda su inteligencia y energía. Se insertaba en la concepción de la Revolución que concebía la extensión y ampliación de los frentes de combate dentro y fuera de la provincia de Oriente. La concreción de esa estrategia obligó al enemigo a dividir sus fuerzas y reveló progresivamente su incapacidad para detener el avance del ejército revolucionario. Fue una fragua de la que salieron cientos de combatientes y cuadros bajo la guía de su fundador y jefe, el Comandante Raúl, quien a lo largo de todos estos años ha construido, con su energía, probada capacidad de mando y magisterio permanente, unas Fuerzas Armadas que demuestran su patriotismo, profesionalidad, calidad, capacidad y sentido militante del internacionalismo.

 

CAPAZ, RESPONSABLE Y BRILLANTE

 

En el tejido de esta historia está la voluntad indoblegable de Raúl para formar jefes, oficiales y combatientes cumplidores de su deber, conscientes de que el amor a la Patria es lo primero. Ellos, a su vez, saben inculcar a sus subordinados la decisión acerada de ser firmes defensores del socialismo y de la soberanía, conocedores de que si perdiéramos el socialismo perderíamos la soberanía y nuestra independencia como nación.

 

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias nacidas con el Ejército Rebelde el 2 de diciembre de 1956 han crecido y se han multiplicado para llegar a constituir hoy una fortaleza inexpugnable en defensa de la Revolución, que equivale a decir en defensa de los sueños y esperanzas de nuestro pueblo y de los que junto a nosotros, en otras partes del planeta, creen no solo en la posibilidad, sino en la necesidad de un mundo mejor. En la forja de ese puño de acero está la obra de millones de revolucionarios, mas un lugar muy especial en la historia de las FAR lo tienen la consagración y la energía creadora de Raúl, su fidelidad al Comandante en Jefe, y su confianza en que aquella semilla que se sembró desde la epopeya del Granma continúe germinando, invicta y pujante en las nuevas generaciones de soldados de la Revolución.

 

Gianni Miná, en su célebre entrevista con Fidel, al hablar de los hombres de la Revolución, preguntó al Comandante en Jefe:

 

¿Y su hermano Raúl?

 

Fidel, con gran objetividad, respondió: Es capaz, responsable y brillante...

 

El sagaz periodista italiano volvió a la carga en otro momento de la entrevista: "Comandante, ¿su sucesor será su hermano Raúl? ¿Qué cualidades posee él que usted no tiene y, a su vez, cuáles defectos tiene él que usted no tiene?"

 

Respondió Fidel:

 

Oye, me vas a poner a hacer un examen comparativo entre dos hermanos. Yo creo que no sería correcto que me pusiera a hacer ese tipo de examen.

 

Añadió:

 

Lo que ocurrió es que al principio de la Revolución nosotros conocíamos los planes de la CIA para asesinarme, un método, algo que han tratado de hacer durante mucho tiempo, y lógicamente, había que tomar algunas medidas preventivas. En aquella época se hablaba mucho de que Raúl era más radical, todas aquellas cosas. Yo llegué a la conclusión de que realmente, en aquel momento, en aquellas circunstancias, ante el pueblo había que explicar que la eliminación física mía no liquidaría la Revolución y que inmediatamente habría otro jefe revolucionario. Y en mi opinión, el compañero que estaba más preparado de todos, al que conocía muy bien, para realizar esa tarea, era el compañero Raúl. Desde entonces se estableció ese precedente y se creó el cargo, incluso de Segundo Secretario del Partido.

 

Fidel le contaba a Miná, el momento en que a Raúl se propuso para ocupar el cargo de Segundo Jefe del Movimiento 26 de Julio. Fue el 21 de enero de 1959, solo tres semanas después del triunfo de la Revolución, en el grandioso acto, denominado "Operación Verdad", efectuado, frente al entonces Palacio Presidencial. Allí, el Comandante en Jefe después de hacer mención a la preocupación del pueblo por su seguridad, esclareció su invariable determinación de desafiar tranquilamente todos los peligros, y que pase lo que pase, a la Revolución no la detendrá nada ni nadie. Y les dijo a sus enemigos que detrás de él vienen otros más.

 

Luego expresaría que: Para tomar todas las medidas de precaución, porque aquí hay que estar prevenidos contra todo, le voy a proponer a la Dirección del Movimiento 26 de Julio que designe al compañero Raúl Castro como Segundo Jefe del Movimiento 26 de Julio.

 

Lo hago no porque sea mi hermano, que todo el mundo sabe cuánto odiamos el nepotismo, sino porque honradamente lo considero con cualidades suficientes para sustituirme en el caso que yo mañana muriera en esta lucha, porque además, es un compañero de firmes convicciones revolucionarias, que ha demostrado su capacidad en esta lucha, que fue de los que dirigió el ataque al Moncada, de los que estuvo dos años en la cárcel, de los que organizó el Segundo Frente Frank País, y de los que ha dado relevantes pruebas de capacidad como organizador y militar. Ojalá que en este caso no se hubiese tratado de un hermano mío, ojalá hubiera sido otro; para que no quedara la menor sospecha de que se trata de favorecer a un familiar.

 

Más adelante, continuó Fidel: Y al plantear aquí la necesidad de que el pueblo esté alertado y esté prevenido contra cualquier agresión en la persona de uno de sus dirigentes, al plantear aquí esa necesidad, lo hago con una fuerte convicción, de hombre que no solo le preocupa el presente, sino también el futuro de la Patria, de hombre que le preocupa la Patria no solo mientras viva, sino también cuando muera. Y al plantear aquí, que considero que el compañero Raúl Castro podía sustituirme en este caso, no es que yo decida unilateralmente, sino yo quiero consultar con el pueblo si está de acuerdo (Aclamaciones y gritos de "SÍ").

 

La historia, la vida y el respaldo del pueblo se ha encargado de corroborar la certeza de esa decisión y del acuerdo popular.

 

 

 

 

¿Quién es Raúl Castro?


Por Ion Mihai Pacepa, Comandante General, rumano, el oficial de mayor rango que abandonó el antiguo bloque soviético. Ceausescu y su esposa fueron condenados a muerte al final de un juicio en el que la mayor parte de las acusaciones provenían casi literalmente de su libro “Horizontes Rojos”.

 

¿Quién es Raúl Castro? Un tirano al que sólo un hermano puede querer

Es posible que Fidel Castro este muriéndose la cama. Quizás ya haya muerto. Desafortunadamente, en los países comunistas de herencia latina, los tiranos vienen pares –compre uno y llévese otro de regalo. La Rumanía comunista tuvo a Nicolás y Elena Ceausescu. Cuba tiene a Fidel y a Raúl Castro. El día de Navidad de 1989 los rumanos lograron librarse de los dos Ceausescu y, veinte años más tarde, Rumanía entraba a formar parte de la OTAN.


Pronto Cuba será abandonada a un sólo Castro, que es el heredero del trono. Pero, ¿quién es realmente Raúl Castro? Algunos países occidentales especulan con la posibilidad de que Raúl pueda estar barajando la posibilidad de virar hacia un gobierno colectivo y una democracia: eso no es más que un cuento de hadas. Ojalá estuvieran en los cierto, pero Raúl Castro ha conseguido transformar un auténtico paraíso de este mundo en una cárcel y tenemos razones para creen que continuará convertir a Cuba en una tiranía incluso peor.


Me he reunido con Raúl en numerosas ocasiones tanto en Cuba como en Rumanía. Él era el responsable de coordinar los servicios de inteligencia cubanos (Dirección General de Inteligencia o DGI) y a principios de los años setenta se vio inmerso en una operación de drogas junto a la agencia donde yo trabaja (Departamentul de Informatii Externe o DIE). Cuando Raúl no estaba en La Habana o en Moscú estaba en Bucarest. Juntos trabajábamos, pescábamos, buceábamos y hablábamos. Nos retábamos él uno al otro en competiciones de tiro –Raúl tiene un buenísimo disparo. Conducíamos juntos nuestros idénticos coches de la marca Alfa Romeo. Y jamás vi un atisbo en él que me indujera a pensar que alguna vez quisiera democratizar Cuba.


Raúl estaba siempre borracho –de alcohol de vanidad personal. Mi contraparte cubana en inteligencia en aquellos años, Sergio del Valle, que fue el compañero más cercano Raúl en los años de Sierra Maestra le solía llamar “Raúl el Terrible” en alusión al primer rusó que se autoproclamó zar. Raúl era el, no coronado, zar cubano –su título oficial era General Máximo. Fidel pronunciaba los discursos, hora tras hora y, mientras Raúl, dirigía la economía cubana, la política internacional, el comercio exterior, el sistema judicial, las cárceles, incluso la administración de los hoteles y las playas.


Generalmente, se le Raúl como un discreto ministro de defensa pero, Raúl también ha sido la cabeza brutal de una de las instituciones más criminales del comunismo cubano: la Policía Política. Le conocí en esa faceta. Raúl era cruel e inmisericorde; ha cooperado en el asesinato y represión de miles de Cuba y no tengo ninguna duda de que luchará con todas sus fuerzas para mantener su poder. En caso contrario, en algún momento se vería obligado a responder por su crímenes y, que yo sepa, Raúl Castro no es un suicida.


Antes de conocerle personalmente, Nikita Khrushchev y el general Alexander Sakharovsky, el creador de la estructura de la inteligencia rumana y en ese momento cabeza del servicio de inteligencia internacional soviético (Pervoye Glavnoye Upravleniye) me habían dibujado a grandes rasgos el perfil de Raúl Castro. Corría el año 1959. Los dos soviéticos habían venido a Bucarest el 26 de octubre para un periodo de “seis días de vacaciones en Rumanía”. Era la primera vez que Khrushchev cogía unas vacaciones tan largas en el extranjero y, Rumanía, nunca había sido destino de sus vacaciones. El dirigente soviético estaba ahí para discutir sobre la revolución que se estaba desarrollando en Cuba con el entonces líder rumano Gheorghe Gheorghiu-Dig, hasta ese momento, el único tírano comunista gobernando un país de herencia latina.


Khrushchev soñaba con pasar a la historia como el líder soviético que había conseguido llevar el comunismo al continente americano y estaba dispuesto a poner todo el empeño necesario para que ese sueño se convirtiera en realidad. Pero Khrushchev desconfiaba de Fidel Castro alegando que no era marxista. Los líderes del Partido Comunista de Cuba estaban convencidos de que Fidel Castro era un aventurero peligroso y la burocracia soviética también encontraba reparos en apoyarle.

 
Sin embargo, Khrushchev confiaba en Raúl. Según los testimonios de Sakharovsky –que a mediados de los años cincuenta lleva a Raúl a Moscú- fue un amor a primera vista. A los dos, a Nikita y a Raúl, les encantaba el vodka y los estaban fascinados con el marxismo. Los odiaban la escuela, la religión y la disciplina. Ambos se jactaban de ser unos expertos militares. Estaban obsesionados con el espionaje y el contraespionaje y ha ambos les gustaba dormir con las botas puestas. Sakharovsky considera que es esta “ardiente relación” es la que impulsa a Khrushchev a lanzarse por completo a apoyar la revolución cubana.
Siguiendo las órdenes de Khrushchev, Sakharovsky asigna Raúl Castro un consejero de inteligencia: Nikolay Leonov, el mayor experto en Latinoamérica de la PGU.

Leonov –actualmente Comandante General retirado de la KGB y miembro de la Duma- facilitó a Raúl información sobre las fuerzas armadas del entonces dictador Batista y ayudó a Raúl a trazar el plan de la guerrilla. En junio de 1957, Leonor le entregó a Raúl unas fotografías que mostraban cómo Washington estaba apoyando a Batista con armas y ayuda logística y sugirió a Raúl que tomara a varias docenas de americanos como rehenes con el fin de forzar a Eisenhower a que se quedara al margen. Raúl siguió su consejo. En junio de 1958, los guerrilleros secuestraron a medio centenar de civiles y militares americanos y canadienses que estaban trabajando en Cuba. Batista, que temía por la vida de los secuestrados, declaró el alto el fuego y eso permitió que los soviéticos pudieran llevar más armas a Cuba. El destino de la revolución cubana había cambiado para siempre. Además, se había introducido la era de los secuestros como arma de lucha.


En la noche del 31 de diciembre de 1958, el dictador Fulgencio Batista huye en avión de Cuba y los hermanos Castro toman el control del país. Durante los meses siguientes, Raúl es el encargado de organizar la ejecución de cientos de policías y oficiales del régimen de Batista. Los prisioneros fueron ejecutados y sus cuerpos fueron enterrados en fosas comunes a las afueras de Santiago de Cuba.
Un año después aterriza en La Habana el dirigente soviético Anastas Mikoyan y es recibido por Fidel, Raúl y consejero de la KGB Aleksandr Shitv: la operación consistía en ayudar a Raúl a crear una KGB cubana y un ejército al estilo soviético. En 1962, Khrushchev, nombra a Shitov embajador en Cuba lo que supone un hecho sin precedentes. Pronto, Moscú comenzaría a establecer en secreto bases para lanzar misiles en Cuba. Khrushchev, Raúl y Shitov –no Fidel- estuvieron a un ápice de conducir al mundo a una guerra nuclear.

 

El abril de 1971 visité Cuba como miembro de la delegación del gobierno de Rumanía para conmemorar el décimo aniversario de la victoria de Castro en Bahía de Cochinos. Un par de días después de la ceremonia, Raúl me invitó a ir con Sergio del Valle a pescar en su barco. También invitó a un soviético que se presentó como Aleksandr Alekseyev. “Este es Shitov”- me susurró al oído Sergio del Valle- “ahora es consejero de Allende”. (El marxista Salvador Allende había sido elegido presidente de Chile en las elecciones del pasado noviembre). Ahí, en ese barco, comprendí de una forma más clara que nunca que Raúl, y no Fidel, era quien estaba llevando los mandos de aquella revolución cubano.
En 1972, tuve que organizar el viaje de Ceausescu a La Habana y fui su mano derecha durante toda la visita. Fidel era la cabeza visible, Raúl el movia los hilos. La primera dama de Cuba no era la mujer de Fidel sino la de Raúl. A Elena Ceausescu le estraño pero ambas mujeres conectaron a la perfección. Las dos, Elena y Vilma Espin Guilloys, habían abandonado sus estudios en la escuela; ambas querían ser químicas; las dos habían logrado reconocidos doctorados en la universidad, ambas se unieron al partido comunista antes de que hubiera llegado al poder en sus respectivos países, llegaron formar parte del Consejo de Estado y las dos eran presidentes de la Federación de Organizaciones de mujeres en sus países.


Durante esa visita, los hermanos Castro y Ceausescu acordaron aventurarse en el tráfico de drogas. Querían regir los destinos del mundo con las drogas. “Las drogas pueden hacer mucho más daño al imperialismo que las armas nucleares”-pontificaba Fidel. Raúl estaba de acuerdo: -“Las drogas pueden erosionar el capitalismo desde dentro”. En esas conversaciones nunca escuche la palabra “dinero” pero yo ya estaba administrando el dinero estaba generando Rumanía con estas operaciones. Todo este dinero era transferido a las cuentas personales de Ceausescu. En 1978, cuando afortunadamente pude abandonar Rumania esa cuenta, que llamaban AT-78, tenía un saldo de 400 millones de dólares –a pesar de las considerables dentadas que provocaba Elena con sus gastos en joyería y abrigos de lujo.

 

En 2005, Fidel Castro enfureció cuando Forbes publicó un reportaje en el que estimaba su fortuna personal en 500 millones de dólares. Este año la revista a elevado su fortuna a 900 millones. Considerando particularmente la miseria en que vive Cuba esa dinero será probablemente suficiente para poder sobornar a sus fieles seguidores y comprar las nuevas fidelidades que necesita.
En 1973 pasé mis vacaciones en La Habana. Raúl me llevó a visitar una fábrica enorme que fabricaba maletas con doble fondo y otros artilugios para esconder mercancía para, secretamente, poder transportar armas y explosivos con fines terroristas. En ese momento, la DGI que dirigía Raúl, estaba trabajando a contrareloj tratando de extender la influencia de Cuba en América Latina y en los países del tercer mundo. En particular, estaban deseosos de consolidar el poder de los sandinistas en Nicagarua, fomentar una guerra sangrienta en El Salvador y apoyar junto a la Unión Soviética el asalto al poder del Movimiento para la Liberación de Angola. La DGI de Raúl también contaba con consejeros e instructores en las bases de la Organización Palestina de Liberación y había establecido una estrecha cooperación con Libia, Yemen y el Frente Polisario de Liberación en el Sahara oriental. A mediados de 1970 mi DIE estaba trabajando conjuntamente con la DGI de Raúl apoyando a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), una organización insurgente, antiamericana y marxista que cuyo objetivo era difundir el comunismo en Latino América.



 

En diciembre de 1974, Raúl Castro vino a Bucarest para solicitar apoyo político y de inteligencia a su nuevo Directorio de Liberación Nacional, un grupo cuyo objetivo era coordinar campos de entrenamiento para la guerrilla y terrorismo y crear movimientos de liberación nacional y gobiernos antiamericanos como aquellos en Nicaragua y Granada. Consiguió las dos cosas.


Es evidente que no tuve más acceso a la información relativa a la exportación del terrorismo y la revolución por parte de Fidel Castro, pero soy consciente de que en 2001 su FARC en Colombia fueron responsables de 197 asesinatos. El 11 de abril de 2002, las mismas FARC secuestraron a 13 congresistas colombiano de un edificio gubernamental en Cali y tomó como rehén a la candidata presidencial Ingrid Betancourt. El 13 de febrero de 2003, las FARC derribaron un avión de la CIA que trasportaba la información electrónica al sur de Colombia, tomando a tres oficiales de la CIA como rehenes. Ahora, las FARC, están tratando de derribar a toda costa el gobierno pro-americano de Álvaro Uribe, cuyo padre fue asesinado por las mismas FARC en 1983. Quiero también destacar que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que es un ferviente admirador de los hermanos Castro, ha amenazado a Estados Unidos con cancelar sus exportaciones de petróleo y ha intentado comenzar una guerra convencional contra la vecina Colombia, el principal aliado de Estados Unidos en la región.


Nadie, ni en Cuba ni en el exterior, tiene una idea clara del futuro –político y de salud- de Fidel Castro. Quizás, todavía hay algo más que Raúl ha podido haber aprendido de sus maestros de la KGB. Leonid Bresnev murió el 10 de noviembre de 1982 pero el máximo dirigente de la KGB, Yury Andropov, logró mantener su muerte en secreto por varios días ganando el tiempo suficiente para maniobrar la forma de colocarse en el poder. Una vez situado en el Kremlin, el cínico de Andropov, se presentó ante los países occidentales como un comunista moderado. Era un hombre sensible, cálido, valedor de Occidente que, en ocasiones, disfrutaba tomando una copa de whisky, leyendo novelas inglesas, escuchando jazz americano y la música de Beethoven. Andropov no era nada de eso.
Puede que Raúl esté tratando de presentarse como un ángel inocente. Pero la era del secretismo de Andropov ya ha desaparecido. Ruego que los otros que conocen a Raúl de la forma en que yo conocía a Ceaucescu den un paso al frente y desenmascaren al tirano cubano, permitiendo que el mundo pueda contemplarle desnudo, tal cual es: un asesino y terrorista internacional que ha hecho una fortuna con el tráfico ilegal de armas, drogas y seres humanos.

 

 

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