Cubanálisis El Think-Tank

           ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

   

Dr. Eugenio Yáñez, Estados Unidos

 

 

 

Parece que fue ayer… pero ya hace 10 años

 

Parece que fue ayer… como dice la canción de Armando Manzanero, pero ya hemos cumplido diez años con Cubanálisis-El Think-Tank on-line, día tras día, desde el 6 de noviembre del año 2006.

 

Eran tiempos confusos entonces. La enfermedad de Fidel Castro que le había obligado a alejarse del poder “con carácter provisional” estaba envuelta en niebla y su real estado de salud era cuestión puramente especulativa, pero las últimas imágenes públicas del tirano antes de esa salida de escena mostraban avanzado deterioro físico y desgaste por la edad y el exceso de protagonismo, ya que lo mismo hablaba de una crisis internacional que explicaba en televisión la mejor manera de cocinar arroz blanco en una olla eléctrica.

 

Sin embargo, últimamente su presencia pública había disminuido, pues ya no aparecía “hasta en la sopa”, como se dice en Cuba, y tras los anuncios que dieron la vuelta al mundo en minutos sobre la enfermedad y alejamiento del poder del dictador habían aparecido solamente unas cuantos fotos del “Magno Paciente”, en cama o sentado en un sillón, y con vestuario de convaleciente. Como se decretó oficialmente el secretismo y la desinformación, lo poco que se podía saber por los cubanos de a pie y el público en general en todo el mundo venía de palabras que pronunciaba el caudillo venezolano Hugo Chávez, tan poco confiables como si vinieran de cualquier comisario político o del libelo conocido como periódico Granma.

 

El presidente de Estados Unidos en aquellos momentos era George W Bush, y en sentido general Washington no daba la impresión de comprender exacta y detalladamente todo lo que estaba sucediendo en la isla, cuáles eran las diferentes posiciones y movimientos dentro de la élite del poder cubano, y cuáles las perspectivas inmediatas y a mediano plazo del nuevo escenario creado con el abrupto alejamiento del poder de Fidel Castro.

 

El exilio y la oposición interna parecían también relativamente aturdidos con la nueva situación. Se había especulado durante mucho tiempo con que la madre de todas las soluciones pasaba por la ausencia del caudillo del poder, y de repente se pensaba en su desaparición física a punto de cumplir ochenta años, cuarenta y ocho de ellos ejerciendo el poder absoluto como le daba la gana e ignorando todas las instituciones y eventuales alternativas tanto de políticas como de dirigentes. Por eso imaginarse una Cuba donde no estuviera presente Fidel Castro no era en aquellos momentos un ejercicio intelectual vacío o quimérico, sino un escenario no solamente posible, sino también probable.

 

Sin embargo, la incertidumbre creada por la realidad de un Fidel Castro que de hecho no estaba muerto, pero tampoco estaba vivo, dado su impreciso estado de salud y la falta de información al respecto, dificultaba cualquier análisis serio y daba pie a múltiples especulaciones, rumores y declaraciones insensatas, así como a la aparición de expertos de café con leche aguada y “especialistas” extranjeros en el tema cubano que en algunas ocasiones distaban demasiado no solamente de serlo, sino incluso de parecerlo.

 

Mientras tanto, sin pretender desarrollar posiciones teóricas ni mucho menos, un grupo de valientes mujeres, familiares de los presos políticos de la bochornosa Primavera Negra del 2003, continuaban manifestándose a pesar de la brutal represión desatada por Fidel Castro. La violencia represiva pretendía impedir los reclamos de libertad democrática que bullían en la sociedad cubana, y el régimen había llegado al extremo de enjuiciar a 75 activistas pacíficos por intentar ejercer su derecho a la libre expresión y a libertades fundamentales de cualquier sociedad decente, a los que se les impusieron condenas de hasta 28 años de cárcel para que sirvieran como “escarmiento” al resto de los inconformes entre la población.

 

En protesta ante aquella barbarie, esas mujeres salían a las calles todas las semanas a rezar en las iglesias y después a desfilar pidiendo la libertad de sus familiares injustamente encarcelados. Entonces eran bestialmente reprimidas y golpeadas por el llamado “pueblo enardecido”, que no era otra cosa que turbas de energúmenos de la más baja calaña organizados bajo las “orientaciones” de jenízaros de los aparatos de seguridad castristas, tan inmorales como sus subordinados. En no pocas ocasiones el “premio” que se entregaba a ese detritus social al terminar la represión con el arresto de las manifestantes tras las golpizas consistía en una pequeña cajita de cartón con un poco de arroz congrí y algunos pedazos de pescado.

 

Han pasado ya diez años, y de aquellos energúmenos que golpeaban a mujeres indefensas y la caterva de segurosos que dirigían las “operaciones”, aunque continúan reprimiendo, solamente queda la bochornosa mala fama que se ganaron merecidamente, y la naturaleza repugnante e imperdonable de sus actos. Sin embargo, de aquellas valientes mujeres que semana tras semana resistían la brutalidad gubernamental sin desfallecer o rendirse, hoy todo el mundo las conoce y respeta por el lugar que supieron ganarse en esta historia: son Las Damas de Blanco.

 

En el  plano internacional a fines del 2006 las cosas no andaban mejor ni mucho menos. Prácticamente en todo el mundo se escribía sobre la ausencia de Fidel Castro del poder y se expresaban todo tipo de opiniones, desde las muy sensatas hasta las más disparatadas, en ocasiones muy responsables y con utilización efectiva de la información disponible, pero en otras con un nivel de irresponsabilidad y especulación propios de cualquier república bananera (aunque muchas de esas portentosas barrabasadas se escribieran en Europa o en países “cultos” de América Latina).

 

Algunos de los titulares de artículos en la prensa de todo el mundo por aquellos tiempos pueden dar una ligera idea de lo que se hablaba y cómo se enfocaban entonces las cosas. Véanse algunos, sin orden de importancia o significación, sino simplemente recogidos de un gigantesco listado entre todo lo que hemos publicado, fundamentalmente en aquellos ya lejanos finales del año 2006, tras el alejamiento del poder del disminuido Comandante por problemas de salud:

 

No vemos ninguna posibilidad de cambio de ninguna clase hasta que Fidel se haya ido.

Después de Fidel Castro, ¿que?

Se van los Caimanes.

Fidel Castro cercano a la muerte.

Lo que nos espera.

Congresistas de EEUU esperanzados en el diálogo.

La Cuba de Raúl en el contexto latinoamericano.

Nuevas señales de atrincheramiento.

Cuba después de Castro.

Coloquio Internacional Memoria y Futuro: Cuba y Fidel.

La sucesión ya sucedió, aunque algunos no se han dado cuenta.

Cuba después de Castro, ¿hacia dónde?

Cuba sin Fidel y sin apertura.

Mirando a Cuba futura.

Cuba, comienzo de un fin.

La sociedad civil en su laberinto.

Un largo fin de año.

La élite ante la nueva realidad.

Cuba y la guerra fría caribeña.

Pensando las Cubas posibles.

Cuba: Entre la senilidad de la revolución, la lucha fraccional y las perspectivas futuras.

Una nueva realidad: la sucesión permanente.

¿Fin del castrismo internacional?

Entre la conciliación y la polémica.

Para que Cuba viva libre todos los cubanos deben ser libres.

Analistas creen que Washington debe hacer un gesto tras la oferta de Raúl Castro.

El surrealismo de la “sucesión” cubana.

Apuntes para la transición a la democracia.

Sucesión en parihuelas.

Largo interinato compartido.

Del totalitarismo carismático al totalitarismo burocrático.

Final de año... ¿Año del final?

Cuba 2007. Un país en terapia.

Cuba después de Castro.

Fidel Castro habría muerto y su cuerpo estaría en un congelador.

Hasta donde yo se, Fidel Castro no tiene cáncer...

La isla de la fantasía.

Lo que viene en Cuba en el 2007.

Cuba entre la esperanza y el miedo.

Cuba: 2006 de sorpresas, 2007 de incertidumbres.

Los diálogos pendientes.

Cuba después de Fidel Castro. Perspectivas y Posibilidades.

Hay tres tendencias disputándose el poder.

Congresistas de Estados Unidos no perciben cambios.

 

En medio de toda aquella vorágine decidimos crear Cubanálisis-El Think-Tank, no porque pensáramos que teníamos la respuesta a todas las preguntas, o ni siquiera todas las preguntas adecuadas que habría que hacerse, sino porque nos interesaba participar de manera constructiva en un análisis colectivo amplísimo que no solamente se estaba llevando a cabo, sino que estábamos convencidos que continuaría profundizándose y desarrollándose con el paso del tiempo.

 

Y también porque nos interesaba poder disponer de una plataforma digital donde la publicación de nuestras ideas no estuviera sometida a las voluntades, intereses, agendas, frustraciones, intenciones, o quién sabe qué miserias humanas de quienes decidían lo que se publicaba y lo que no, o si se publicaba completo o se cercenaba de acuerdo a opacas inclinaciones, en ocasiones hasta sin dar explicaciones del porqué de los rechazos.

 

Por eso desde el primer día definimos públicamente que

 

“El Think Tank de CUBANÁLISIS no compite contra nadie, ni en Internet ni en los medios tradicionales, ni pretende ser sustituto para nada. Simplemente, un complemento para el estudio del drama cubano y la búsqueda de soluciones.

 

El Think Tank de CUBANÁLISIS tiene su compromiso permanente solo con la nación cubana y su destino, la democracia y el Estado de derecho. Afortunadamente, no somos dueños de la verdad, y mucho menos en exclusiva. Concedemos espacio a todo razonamiento, sin etiquetas anacrónicas de derecha o izquierda, progresista o reaccionario, made in USA, Cuba, Europa, América Latina o cualquier parte del mundo. Consideramos opiniones alternativas como verdaderas herramientas para acercarse a conclusiones más acertadas, por lo que no necesitamos rechazarlas ni defendernos de ellas”.

 

Hoy podemos decir, orgullosamente, que hemos sido fieles a esos principios enarbolados desde el primer minuto on-line y que siguen siendo la estrategia conceptual que nos guía y nos anima en todo nuestro trabajo.

 

Durante estos diez años hemos contado con la colaboración de valiosos colegas en diversas partes del mundo, y debemos destacar que ninguna persona que ha publicado en Cubanálisis ha recibido ni un centavo como compensación, porque sencillamente nuestra página digital no recibe financiamiento alguno y se mantiene solamente en base a nuestros esfuerzos.

 

No todos los que comenzaron o se incorporaron posteriormente continuaron todo el tiempo con nosotros, por diferentes razones, interpretaciones diferentes de conceptos y políticas de trabajo, sobrecargas de otras tareas o cuestiones de salud, aunque la más lamentable de todas las razones que han impedido haber continuado colaborando es porque algunos de esos colegas y amigos ya no están en este mundo.

 

Si fuéramos comunistas no mencionaríamos a los colaboradores que por discrepancias o por criterios diferentes ya no participan en este esfuerzo, pero afortunadamente ni somos comunistas ni castristas, que no es lo mismo, pero es igual a los efectos de las censuras y tergiversaciones históricas. De manera que, en este décimo aniversario, destaquemos claramente que el proyecto lo iniciaron en Miami, Eugenio Yáñez, Juan Benemelis y Antonio Arencibia, y que posteriormente se fueron incorporando otros colegas que han tenido más o menos participación y aportes durante estos años, o que generosamente nos facilitaron documentos escritos por ellos anteriormente para su reproducción en Cubanálisis.

 

En este extenso grupo debemos mencionar a Huber Matos Araluce (Costa Rica), Lázaro González (Canadá), Antonio Morales Pita (Chicago), Jorge Pomar (Alemania), Ileana Fuentes (Miami), Américo Martín (Venezuela), Pablo de Cuba (Miami), general Rafael del Pino (Estados Unidos), Diego Trinidad (Miami), Jorge Hernández Fonseca (Brasil), Armando Ribas (Argentina), Jorge Sanguinetty (Miami), Comandante Huber Matos (Estados Unidos), Armando Navarro (España), profesor Juan Clark (Miami), Ricardo Santos (República Dominicana), Waldo Acebo (Hialeah), Iván César Martínez (Jamaica), Dimas Castellanos (Cuba), Amir Valle (Alemania), Huber Matos Garsault (Jacksonville), Pedro Pablo Arencibia (Miami), Darsi Ferrer (Estados Unidos), profesor Rolando Castañeda (Estados Unidos), Frank Díaz Pou (Miami), Manuel “Manolo” García (España), Pedro Campos (Cuba), y esperamos sinceramente que en la prisa de escribir este resumen de colaboradores no hayamos tenido la pifia de no mencionar a algunos, no por falta de agradecimiento sino por un imperdonable desliz. A todos, independientemente de la cantidad de colaboraciones con que hayan contribuido o del tiempo que se hayan mantenido colaborando, nuestro más profundo y sincero agradecimiento y respeto.

 

Es obligatorio también hacer referencia a la desinteresada colaboración y esfuerzo de Heber Martínez, en Miami, que ante nuestra indigencia de conocimientos de computación y software para comenzar a publicar una página web no tuvo reparos ni excusas y nos ofreció generosamente su tiempo y su experiencia para que pudiéramos dar los primeros pasos en este fascinante mundo, gracias a lo cual hoy podemos hablar de nuestro décimo cumpleaños on-line.

 

Nos interesa destacar un factor, fundamental para todos nosotros: nuestra línea editorial de no permitir en ninguna circunstancia insultos personales ni polémicas estériles entre cubanos cuyo enemigo común es, o debería ser, la dictadura castrista. Ni publicamos ningún tipo de documento a nombre de organizaciones de ningún tipo ni de partidos o grupos, porque de hacerlo para una agrupación deberíamos hacerlo para todas. Ni reproducimos comunicados, denuncias, cartas abiertas, “aclaraciones”, “llamamientos urgentes”, convocatorias o anuncios para reuniones o actividades de cualquier tipo, no porque consideremos que no sean importantes, sino porque no se corresponden con el perfil analítico de Cubanálisis-El Think-Tank.

 

Finalmente, un punto referente a la libertad de expresión: la respetamos estrictamente y la defendemos hasta sus últimas consecuencias, llegando hasta aquella famosa frase de “no estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a expresarlo”. Y así lo aplicamos tanto a nosotros mismos como a todos los que escriben desde Estados Unidos o cualquier país del mundo, así como a los respetados periodistas independientes que lo hacen desde dentro de Cuba.

 

De ahí que nunca, en ninguna circunstancia, alguien pueda señalar que le censuramos un trabajo o parte de él porque no estábamos de acuerdo con algo de lo que se expresaba. En eso hemos sido muy concretos y claros desde el primer instante: los únicos elementos que impiden que publiquemos cualquier material son la ausencia de rigor y profesionalismo, falsedades históricas, lenguaje chabacano, groserías, tergiversación de hechos, y factores de esa índole. Y así lo seguiremos haciendo.

 

En cuanto a la visión de la otra parte, la de los defensores del castrismo y la dictadura, somos posiblemente el único medio digital cubano no oficial que desde su inicio, hace ya diez años, publica sistemáticamente una sección con materiales elaborados por voceros de la tiranía o por simpatizantes de la misma, algunos con argumentos muy serios y que invitan a la discusión rigurosa y profunda, y otros que son pura bazofia propagandística, para que los lectores puedan estar al tanto de cómo se manejan las informaciones (y desinformaciones) del otro lado.

 

Sin embargo, somos nosotros quienes decidimos lo que publicamos en este sentido y lo que no. Y nunca le hemos dado oportunidad en esta sección, ni se la daremos, a troles y provocadores al servicio de la dictadura, cuya única intención es desviar la atención de los temas fundamentales de análisis. Nuestro concepto de respeto irrestricto a la libertad de expresión no incluye abrirle las puertas a los enemigos del pueblo cubano, bajo ningún pretexto. Esos despreciables ya tienen demasiados recursos de propaganda y división desde el castrismo, que para eso no se limita ni escatima dinero o acciones de cualquier tipo, como sin embargo lo hace para producir o importar alimentos, medicinas o vestuario para la población cubana.

 

Celebramos con orgullo nuestros primeros diez años on-line. Parece que fue ayer cuando comenzamos, pero todos estos años han sido posibles gracias a nuestros lectores, que han reconocido en Cubanálisis un medio serio y responsable, que no pretende tener respuesta para todas las preguntas, sino sencillamente intentar ser capaz de poder formular las preguntas adecuadas para de esa manera comenzar a entender cuestiones que resultan esenciales. Nuestro agradecimiento a todos esos miles y miles de lectores que nos hacen el honor de leernos y considerar nuestros criterios, aunque no estén de acuerdo con ellos. Eso es lo que se llama intercambios respetuosos.

 

Gracias una vez más a todos, a quienes reiteramos nuestro firme y profundo compromiso de continuar trabajando para poder constituir un aporte positivo al análisis constante de la dramática problemática cubana, y seguir persiguiendo nuestro objetivo de demostrar la diferencia que existe entre reproducir noticias y analizar información.