Cubanálisis El Think-Tank

           ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

   

Dr. Eugenio Yáñez, Estados Unidos

 

 

 

Nueve años de Cubanálisis… y, como de costumbre, seguimos

 

El 6 de noviembre Cubanálisis-El Think-Tank cumple 9 años on-line.

 

Se dice fácil, pero lograrlo implica un esfuerzo, constancia y voluntad que requiere dedicar horas y horas para lograr que cada noche, alrededor de las 12, haya subido la página de Cubanálisis con la noticia más importante del día, y que cada lunes sea actualizada la página completa, especialmente en lo que se refiere a artículos de “Análisis en El Think-Tank”, de los que ya en estos momentos suman 1,047 publicados en esta Sección.

 

Todos ellos se mantienen disponibles al lector a través del enlace titulado “BUSQUE AQUÍ TODO LO PUBLICADO EN EL THINK-TANK” que aparece en la parte inferior de la columna de la izquierda, así como la relación de todo lo publicado en todas las secciones desde el primer día, que aparecen en los correspondientes enlaces a “ARCHIVO CUBANÁLISIS” para los años 2006-2008, 2009-2010, y 2011-2015.

 

Además de esos elementos mencionados anteriormente, que constituyen la razón de ser de Cubanálisis-El Think-Tank, bajo el criterio medular de establecer la diferencia entre reproducir noticias y analizar información, y que van dejando para quienes vengan detrás una narrativa cronológica de lo fundamental que se ha movido en todas partes alrededor de los análisis políticos sobre el tema cubano durante estos últimos nueve años, hemos publicado también otras secciones que recogen lo más significativo sobre el tema escrito en Cuba o en el extranjero. Esos trabajos aparecen en los apartados titulados “Cuba en la Prensa Mundial”, “Periodistas Independientes desde Cuba”, “Section in English”, y “Castrismo”, y además se actualizan continuamente “¿Quién es quién ahora en Cuba?” y el resto de las secciones fijas de nuestro sitio digital.

 

Lo que incluimos en esas secciones es lo que consideramos más representativo sobre las temáticas en cuestión, y nótese que más representativo no necesariamente equivale a lo mejor. En ocasiones publicamos determinados materiales -sin acotaciones, coletillas ni comentarios- para que los lectores tengan idea también de la cantidad de superficialidades y temas poco importantes que se abordan en el mundo al hablar de Cuba, a veces escritos por personas que no tienen ni la más mínima idea de las realidades cubanas.

 

En cierto sentido, algo similar hacemos en la Sección “Castrismo”, donde también de forma ocasional se publican los raros análisis serios y bien argumentados en defensa de las posiciones del régimen. En ese sentido incluso a veces incluimos bodrios producidos por gacetilleros de la más baja calaña intelectual y moral, para que los lectores puedan tener idea también de los integrantes de las huestes que defienden lo indefendible, sea por cinismo, ignorancia, vanidad, envidia, comprometimiento, o todo a la vez.

 

Desde que aparecimos on-line hace nueve años hemos ganado muchos nuevos amigos… y -como es natural- no pocos enemigos.

 

Muchas páginas sobre el tema cubano que estaban en la red cuando nosotros surgimos, ya no lo están, por diferentes razones. Las más tristes, naturalmente, son las de excelentes cubanos en cualquier parte que, aun con la salud muy quebrantada y en muy difíciles condiciones, mantuvieron sus esfuerzos divulgativos hasta los últimos momentos de su vida. Para ellos nuestro recuerdo y nuestro respeto.

 

Numerosas páginas nuevas han surgido después de la nuestra, y damos y daremos siempre la bienvenida a todas y cada una de ellas, pues consideramos que no estamos en ninguna competencia con nadie, sino todos en el mismo esfuerzo porque se conozca la realidad de los cubanos, sus anhelos, sueños y esperanzas, y también sus errores y fracasos. Más importante que las veces que puedan haber caído los cubanos a lo largo de esta larga y dura lucha, son las veces en que la historia de nuestro país recuerda que hemos sabido vencer la adversidad y las dificultades.

 

Nos honra que el régimen nos odie: muy triste sería si nos consideraran personas moldeables o acomodables de acuerdo a sus intereses y objetivos, o candidatos al reclutamiento.

 

Sin embargo, hay otras personas que nos odian tanto o más que los tiranos: son aquellos pobrecitos envidiosos -cubanos y extranjeros- que nos plagian sin ser capaces de reconocer las fuentes, que publican fragmentos de nuestros análisis -o análisis completos- sin mencionar el origen de lo que publican, y nos atacan abierta o solapadamente en busca de respuestas nuestras que les permitan disfrutar de algún protagonismo que de otra manera no logran alcanzar.

 

A ellos nunca les daremos la oportunidad de alimentar sus egos y sus envidias con respuestas de parte nuestra: su frustración tendrán que rumiarla solos o con sus compinches, pero nunca con nuestra colaboración. Hay cosas mucho más importantes en esta vida que perder el tiempo con sietemesinos mentales y petimetres digitales.

 

Consideramos que estamos on-line para contribuir positivamente a los esfuerzos de los cubanos por la libertad, la democracia y el estado de Derecho en nuestra Patria, pero nunca nos hemos sentido por encima de nadie ni con facultades para dictar cátedras de nada, porque ni somos superiores ni pretendemos serlo.

 

Una vez más, con mucho orgullo, reproducimos aquí lo que proclamamos desde aquel 6 de noviembre del 2006, cuando aparecimos en la red por primera vez, y que hemos mantenido inalterablemente hasta el día de hoy:

 

“El Think Tank de CUBANÁLISIS no compite contra nadie, ni en Internet ni en los medios tradicionales, ni pretende ser sustituto para nada. Simplemente, un complemento para el estudio del drama cubano y la búsqueda de soluciones.

 

El Think Tank de CUBANÁLISIS tiene su compromiso permanente solo con la nación cubana y su destino, la democracia y el Estado de derecho. Afortunadamente, no somos dueños de la verdad, y mucho menos en exclusiva. Concedemos espacio a todo razonamiento, sin etiquetas anacrónicas de derecha o izquierda, progresista o reaccionario, made in USA, Cuba, Europa, América Latina o cualquier parte del mundo. Consideramos opiniones alternativas como verdaderas herramientas para acercarse a conclusiones más acertadas, por lo que no necesitamos rechazarlas ni defendernos de ellas.

 

Ni se repudia la percepción desde el lado contrario: será bienvenida si realmente es un análisis maduro y respetuoso. Pero rechazamos los insultos y ataques personales como forma de debate en este espacio cibernético. La crítica al régimen cubano no es razón suficiente para publicar en El Think Tank: barricadas y aquelarres no tienen oportunidades aquí”.

 

Esa posición, con la que hemos sido consecuentes todo el tiempo, no implica en ningún momento que nos neguemos a ver las realidades o que nos convirtamos en apologistas de tirios o troyanos. No son pocas las opiniones diferentes que hemos tenido y tenemos con personas e instituciones del exilio cubano, así como con opositores y disidentes dentro de Cuba, que por vías legítimas buscan soluciones al drama nacional.

 

Y las palabras vías legítimas no las escribimos al azar: ni el terrorismo ni el gangsterismo los consideramos opciones convenientes o recomendables para enfrentar la dictadura en pleno siglo 21, aunque en etapas anteriores de nuestra historia hayan tenido -por ambos bandos- un papel determinado.

 

No siempre simpatizamos con estrategias, tácticas, procedimientos o declaraciones de instituciones o personas de la oposición o el exilio, y eso ni nos quita el sueño ni nos limita a decirlo muy claramente cuando ha resultado necesario. Pero siempre lo hemos dicho a quien hay que decírselo y sin tener que estarlo gritando a los cuatro vientos.

 

Sin embargo, en ningún momento hemos utilizado ni utilizaremos nuestras páginas para atacar, desacreditar o mucho menos insultar a esos cubanos que dentro de la isla o fuera de ella mantienen firmes sus convicciones, no se dejan derrotar por el desánimo, los cantos de sirena, la represión brutal, la nostalgia, o los espejismos momentáneos. Aunque no estemos de acuerdo ni compartamos las mismas opiniones de quienes, en diferentes frentes y condiciones, se enfrentan a la tiranía sin temor.

 

Siempre respetaremos a todos los opositores y exiliados, incluyendo a algunos de esos cubanos, dentro o fuera de Cuba, que en ocasiones recurren a iniciativas, ideas o actuaciones políticas que se acercan o hasta llegan a traspasar los límites de lo inteligente o lo políticamente pragmático.

 

Pero aun así no se nos olvida que nuestros enemigos no son esos cubanos que piensan diferente a como lo hacemos nosotros, sino aquella gerontocracia enquistada en La Habana que hace más de medio siglo provoca sufrimientos, dolores, miserias y tristezas a todos los cubanos, tanto los de dentro de la isla como los de la diáspora, y los seguirán provocando mientras no se logre una verdadera solución del drama cubano.

 

Por tanto, nunca seremos nosotros quienes hagamos el trabajo sucio del castrismo. Ya bastantes enemigos tienen los opositores y exiliados, atacados permanentemente por los abiertamente declarados castristas y por pseudo-intelectuales “objetivos” -que nunca han logrado destacarse a base de talento y esfuerzo- que se suben al carro de lo indefendible para tratar de aparecer, como sea, en algún medio.

 

Tampoco seremos nosotros quienes estemos interesados en lanzar el “palo periodístico” o la “primicia” alborotadora sin evidencias comprobadas o comprobables, quimera que se disuelve al poco tiempo como castillo de arena a la orilla de la playa, y que brinda a sus progenitores una atención momentánea que muy rápidamente se tiene que pagar con gran pérdida de prestigio, tan pronto se hace evidente que se trataba solamente de venta de humo o intentos de cambiar espejitos y cristales de colores por metales preciosos. Pero lo más grave de esos desvergonzados intentos es suponer que los lectores-televidentes-oyentes son tontos de remate que solamente se informan con lo que dicen los anuncios de los buhoneros políticos, los charlatanes de siempre y los vendedores de utopías al por mayor.

 

Sin rigurosa ética profesional es imposible que pueda existir el análisis en serio. Y lo menos importante en todo el proceso son nuestras preferencias personales o nuestras simpatías o antipatías hacia determinadas personas o situaciones. Los analistas que pretendamos serlo a cabalidad debemos llegar a las conclusiones que demandan los análisis, no a las que nos gustarían de acuerdo a nuestras preferencias.

 

Y no olvidarse nunca de que en las casualidades pueden creer los enamorados, pero no quienes intenten ser precisos en los análisis de situaciones y realidades políticas en un tema tan complejo, confuso y sinuoso como el cubano. Sobran quienes se saben las respuestas antes de que se conozcan las preguntas, y muchas veces o casi siempre tienen la solución correcta para el problema equivocado. Sin embargo, no abundan demasiado quienes sean capaces de establecer las preguntas adecuadas para llegar a conclusiones realistas, útiles y orientadas hacia el futuro. Para nosotros, la pregunta adecuada siempre nos ha interesado mucho más que la respuesta superficial o apresurada.

 

Nuestro prestigio en estos nueve años se ha basado todo el tiempo en que no damos como segura ninguna información que no haya podido ser verificada y comprobada, y cuando ese no es el caso siempre aclaramos que nos estamos refiriendo a temas que hasta ese momento son solamente rumores, comentarios sin confirmación, o las opiniones muy personales de esta o aquella persona, y no un hecho comprobado.

 

Una de las obligaciones del análisis político riguroso, como lo hemos practicado siempre en Cubanálisis, es poder dominar el idioma en que se escribe, y saber perfectamente la diferencia, escribiendo en español, entre el indicativo, el subjuntivo y el condicional, y que no es lo mismo decir que el régimen hizo algo que decir que el régimen habría hecho algo.

 

De la misma manera que hay que dominar los tiempos de los verbos, y si se pretende ser serio y respetado no puede escribirse, por ejemplo, que “Raúl Castro visita Rusia” si se trata de una visita que se producirá la semana siguiente. Aunque muchos que se llaman periodistas pero son en realidad gacetilleros de opereta, no tengan ni idea de lo que hablamos aquí.

 

Otro factor importante para el análisis de la problemática cubana es conocer realmente la forma en que funcionan las cosas en la isla. Si a un primer secretario provincial del Partido lo nombran presidente de la comisión organizadora de algo de carácter nacional, es evidente que no lo están “tronando”, sino preparando para que se haga cargo de una nueva actividad en la que será “electo” tan pronto esa actividad preparatoria se convierta en un resultado específico.

 

Recuerdo hace años a un “experto” en temas cubanos que durante muchos años había obtenido su salario posando como tal, pero que, sin embargo, no estaba enterado de que en la prensa oficial cubana se señalan a los presentes en una actividad de acuerdo a su rango en el partido y no a sus cargos de gobierno, por lo que un miembro del Comité Central sin ningún cargo en el gobierno era mencionado antes que cualquier Ministro no miembro del Comité Central cuando se hacía referencia a quienes presidían una actividad.

 

Recuerdo otros, que también han hecho su vida en el campo de la especialización sobre temas cubanos, que se desayunaron el día que les mencioné que para conocer el orden jerárquico en el Buró Político del partido no hacían falta espías de la CIA ni filtraciones secretas de ningún tipo, porque bastaba por observar en el periódico Granma el orden en que se mencionaban los miembros elegidos para ese Buró Político o el Secretariado cuando se daban las noticias sobre el congreso del partido y la elección de sus órganos superiores. Sin embargo, no sucede así cuando se trata de los miembros del Comité Central (una cantidad mucho mayor que los miembros del Buró o el secretariado), que entonces son presentados en orden alfabético.

 

Por nuestra parte volvemos a aclarar que nosotros en Cubanálisis-El Think-Tank, nunca hemos recibido dinero ni apoyo material para nuestro trabajo, nunca hemos tenido “grants” o subvenciones de ningún tipo ni de ningún lugar para nuestra página digital, de manera que todo lo que hemos hecho durante estos nueve años ha tenido que ser sin dejar de ganarnos el sustento diario honestamente, para nosotros y nuestras familias.

 

Cubanálisis no ha sido ni es para nosotros un medio de vida, sino una razón para vivir. Pero también reiteramos que aunque no es nuestro caso, no estamos en principio contra ninguna persona o institución vinculada al tema cubano que reciba ayudas gubernamentales o privadas para funcionar, ni con ese mecanismo en sí mismo.

 

Así que, para nuestra completa satisfacción, somos inmunes a las consabidas acusaciones de “mercenarios” que la dictadura castrista lanza constantemente contra todos los que piensen de manera diferente a lo que se dispone en las muy sabias y muy democráticas “orientaciones” del partido comunista, o de “vividores”, con lo que se acusa desde el exilio o la oposición a quienes reciben ayudas y se considera que no hacen todo lo necesario para merecerlas o que las utilizan indebidamente, fantasma que en los últimos tiempos ha golpeado fuertemente a determinadas organizaciones dentro y fuera de Cuba.

 

En ocasiones, en medio del cansancio por el esfuerzo, así como por la proliferación de sitios digitales que abordan el tema cubano, desde los más serios hasta los más superficiales o incluso desprestigiados, ha habido instantes en que nos hemos preguntado muy seriamente si ya hemos cumplido con lo que nos correspondía y es momento de dejar a otros continuar con estas preocupaciones.

 

Sin embargo, esa idea se desvanece cuando vemos a la prensa castrista falsificando permanentemente la historia de “la revolución”, a la vez que de las etapas anteriores solamente utiliza lo que le conviene para su propagandas y beneficio; cuando comprobamos que cubanos jóvenes y no tan jóvenes dentro de la isla o fuera de ella que no saben ni siquiera quienes fueron Félix Varela, Francisco de Arango y Parreño, José Antonio Saco, Jorge Mañach, Guillermo Cabrera Infante, Leví Marrero, Herminio Portell Vilá, o Carlos Márquez Sterling.

 

O cuando leemos un reportaje de una agencia noticiosa americana desde Cuba hablando de las maravillas y todo lo bucólico que representa hacer un viaje en tren desde Santiago de Cuba hasta La Habana disfrutando sus paisajes paradisíacos, o recomendando al potencial turista darse un salto en “el trencito de Hershey” hasta las áreas de lo que fuera una de las instalaciones económicas más prósperas y desarrolladas en las zonas rurales antes de 1959, y que hoy están en lamentable estado de decadencia y miseria, desconociendo las penurias y lamentos de los cubanos de a pie obligados a utilizar ese medio de transporte porque, simplemente, no tienen otro.

 

O cuando vemos a un medio de prensa escrita en español del sur de Florida reproducir ese mismo bodrio sobre los ferrocarriles cubanos y las “maravillas” de realizar ese viaje disfrutando de paisajes cubanos “detenidos en el tiempo”, olvidando el infame servicio a los viajeros, la falta de ofertas de alimentación o agua, los insoportables calores en un viaje que puede durar hasta 24 horas sin aire acondicionado ni ventilación adecuada, o los olores a orines y excrementos continuamente presentes en estos tan “folclóricos” trenes cubanos, entonces nos damos cuenta de que no existe otra opción para nosotros que continuar con nuestro esfuerzo mientras la vida y las fuerzas nos lo permitan, para no terminar siendo cómplices, aunque fuera por omisión, de todo este desastre en que se han convertido, gracias a la tan efectiva y perniciosa propaganda castrista, la temática cubana en todos los medios de difusión masiva, tradicionales o digitales.

 

O cuando vemos incluso al libelo Granma confundiendo a los Vicepresidentes del Consejo de Ministros como Vicepresidentes del Consejo de Estado, y llamándolos Vicepresidentes cubanos cuando no lo son, demostrando un bajísimo nivel profesional y cultural, y un deterioro sistemático del que debería ser el órgano de prensa más importante de la dictadura y sin embargo se comporta quizás como un periodicucho municipal de tercera categoría, que debería dar vergüenza a sus directivos.

 

O cuando vemos tantas y tantas publicaciones en todas partes confundiendo a “Cuba” con su dictadura y a los tiranos y su camarilla con “la revolución”. Porque son bochornosas las informaciones que nos dicen que “Cuba exige tal o más cual cosa”  cuando quien lo está exigiendo es el gobierno cubano; o que “la posición de la revolución sobre tal asunto” es esta o aquella, cuando se trata de las opiniones de funcionarios que no han sido electos por nadie y a nadie le interesa que ocupen esos cargos; o los periodistas de cuarta categoría que para saber supuestamente lo que piensan “los cubanos” entrevistan a hijos y sobrinos de los dictadores, y les ríen las gracias.

 

Cuando se ven tantas cosas como las mencionadas, es evidentemente que no hay derecho al descanso o el abandono del camino. De manera que seguiremos como hasta ahora, esforzándonos por dar lo mejor de nosotros para el análisis de la problemática cubana y la denuncia de las arbitrariedades, abusos e ilegalidades de la tiranía.

 

En todos estos años hemos tenido algunos colaboradores participando de una u otra forma casi todo el tiempo, y otros que lo han hecho durante algún tiempo y que, por diferentes razones, no lo han seguido haciendo, así como algunos que han colaborado ocasionalmente, y otros que se han ido incorporando más recientemente.

 

En cuanto a agradecimientos, no discriminamos en lo más mínimo. Para todos los que están y los que han estado, nuestro más profundo agradecimiento y respeto. En nuestra página digital se participa voluntariamente y sin ningún tipo de compensación, lo que hace mucho más generosa la colaboración, en el sentido de que quienes participan se restan parte de su tiempo personal para contribuir de una forma u otra en este proyecto, que ya a estas alturas, después de nueve laboriosos y productivos años, no es mío ni tuyo ni de nadie, sino de todos los cubanos, de una forma u otra.

 

Para terminar, como siempre, aunque resulte redundante, nuestros más calurosos respetos y agradecimientos a los personajes más importantes de nuestro proyecto: nuestros lectores, todas esas personas que nos leen, nos critican, nos proponen ideas para que nuestro trabajo mejore continuamente, nos recomiendan acciones, temas a analizar y aportan sus criterios sin alardes ni desesperos de protagonismo.

 

A todos esos lectores, como siempre, gracias.

 

Muchísimas gracias.