Cubanálisis El Think-Tank

           ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

   

Dr. Eugenio Yáñez, Estados Unidos

 

 

 

Lo que se dice en el mundo SOBRe la década de Raúl Castro

 

Alrededor del 31 de julio y 1 de agosto de este año se escribieron cientos (¿miles?) de artículos, trabajos periodísticos, comentarios y opiniones con relación a los diez años de lo que podría llamarse “la era de Raúl Castro” desde que Fidel Castro se vio obligado a hacerse a un lado por limitaciones de salud.

 

Hubo valoraciones de todo tipo en lo que se publicaba: mesuradas, apologéticas, tontas, paranoicas, superficiales, despistadas, lógicas, ilógicas, confusas, anti-todo, profundas, documentadas, exhaustivas, desordenadas, irrespetuosas…

 

Es interesante ver como, independientemente de las posiciones políticas que asuman quienes escriben, se repiten continuamente lugares comunes: como hablar de “Cuba” cuando se trata de acciones correspondientes al gobierno cubano, que no necesariamente representa a todo el país, pues no ha sido legítimamente electo; o la superficialidad con que tantas veces se hace referencia a supuestas “reformas” en cualquier medida que haya implementado Raúl Castro, aunque haya sido solamente una acción puntual y única sin demasiada trascendencia en ningún sentido; o referirse a “reformas políticas” durante estos diez años, cuando lo “político” es lo que menos se ha modificado en la década raulista, donde la mayor parte de las acciones han sido en el plano económico, y en cierto sentido social, desde renegociar la deuda externa hasta eliminar subsidios a la población.

 

Llama también la atención el cariño casi amoroso con que muchos de los que escriben, una buena parte de ellos que lo hacen en español, se refieren a “Raúl” y a “Fidel” como si se tratara de parientes cercanos o personajes a los que los unen relaciones personales y amistosas durante muchos años, y no parecen sentir la necesidad de referirse a ellos utilizando el nefasto apellido Castro tras sus nombres de pila, apellido tan relacionado al gran daño que han hecho ambos hermanos en la historia de Cuba.

 

¿Tales periodistas hablarán de “Mauricio” para referirse al presidente argentino Macri? ¿O de “Juan Manuel” para mencionar al colombiano Santos? ¿O de “Enrique” si se trata del mexicano Peña Nieto? ¿O de “Rafael” si hablan sobre el ecuatoriano Correa?

 

¿Estas personas que escriben así tal vez lo hacen porque se consideran a sí mismos “revolucionarios”? ¿O porque admiran a los dictadores tropicales? ¿Hacían lo mismo con Perón, Pérez Jiménez, Rafael L Trujillo o Anastasio Somoza? Tal vez sea el caso. Tal vez no. Sin embargo, algunos de los que pecan en este aspecto tienen sobradas credenciales anticastristas.

 

¿Por qué entonces esa familiaridad y cordialidad hacia los dictadores cubanos, a los que tantas veces llaman casi cariñosamente “Raúl” y “Fidel”, como si no tuvieran apellido o emularan en grandeza a personajes históricos de los que basta mencionar el nombre para que todos sepan de quién se trata?

 

Porque basta decir nombres como Napoleón, Julio César, Atila, Calígula, Carlomagno, o Mao; apellidos como Hitler, Mussolini, Lincoln, Nasser, Churchill, o de Gaulle; o incluso algún alias o “nombre de guerra” como Lenin, Stalin, Che, o Tirofijo, para identificar con una sola palabra a esos personajes trascendentes, estén del lado del bien o del mal.

 

Pero ese no es el caso de los hermanos Castro, que mientras más tiempo transcurre más resultan mediocres dictadores tropicales que aunque hayan destruido a Cuba, los cubanos y la nación cubana, en un genocidio antropológico que ha durado más de medio siglo, terminan siendo cada vez menos significativos en un mundo globalizado en el siglo 21.

 

En este número de Cubanálisis-El Think-Tank podrán constatarse estos aspectos a los que hago referencia en varios de los autores que reproducimos.

 

Nuestro sitio web publicó el primero de agosto “Diez años sin Fidel Castro en las candilejas”, un extenso artículo de análisis de más de 6,500 palabras sobre el tema, que aparece bajo mi firma y que todavía puede leerse en primera plana en la sección “Se mantiene esta semana en el Think-Thank”. Unos días después publiqué en Cubaencuentro un resumen de la parte referida a los diversos cambios concretos materializados en el país durante estos diez años, bajo el título de “Los cambios en la década de Raúl Castro”.

 

En el presente número de Cubanálisis publicamos ahora una selección de materiales sobre el mismo tema, de lo que apareció durante esos días en mucha prensa en el mundo. En la sección El Think-Tank reproducimos un artículo titulado “Qué ha cambiado en Cuba”, bajo la firma de la Redacción de Cubaencuentro, del que aclaro que yo personalmente no tuve nada que ver.

 

Y lo aclaro no porque me interese desinteresarme de su contenido o sus conclusiones, o porque discrepe de lo que en él se señala, sino porque aunque colaboro sistemáticamente con esa publicación no soy parte de su equipo de redacción, además de que como también he hecho referencia más arriba al artículo que publiqué en Cubaencuentro y que se reproduce esta semana en la sección “En la prensa mundial”, no deseo que algún lector me adjudique una autoría que no merezco en este caso, sobre un artículo del que tuve conocimiento cuando lo leí publicado, como cualquier otra persona.

 

En la sección “En la prensa mundial” se incluyen artículos de diversa procedencia sobre el mismo tema del decenio de Raúl Castro: españoles, mexicanos, cubanos residentes en el exterior, puertorriqueños, venezolanos, y un resumen elaborado por colegas de Martínoticias en Estados Unidos. Muchísimos más quedaron sin publicar por limitaciones elementales del máximo de extensión al que podemos aspirar en una misma entrega.

 

Nuestro objetivo al presentar todos estos materiales no es juzgarlos ni cuestionarlos, sino ofrecer a los lectores una muestra lo más amplia posible dentro de las limitaciones de brevedad a las que estamos obligados, sobre cómo se ha manejado y presentado esta cruda realidad de la década de Raúl Castro en idioma español. Y también para que quede claro que en tema tan complejo y con tantas ramificaciones no se puede reducir a un par de cuartillas o a veces menos, como ocurre en algunos casos.

 

También en la sección de “Periodistas independientes desde Cuba” se incluye un artículo  sobre el tema escrito desde la isla, y los otros tres de esa sección se refieren a cuestiones muy concretas que también sufren los cubanos cotidianamente, como la falta de derechos ciudadanos, el control totalitario y la censura sobre la prensa cubana, y los continuos fracasos del sistema.

 

Curiosamente, en la prensa en inglés el tema se trató muy rápidamente y no se insistió demasiado en él una vez pasada la fecha. Es por eso que en la sección en inglés esta vez aparecen trabajos sobre las oportunidades y amenazas que el actual entorno cubano representa para los emprendedores americanos; la utilización de trabajadores hindúes en la construcción en Cuba; y consejos para eventuales turistas americanos que visiten Cuba, y que cada vez serán más, aun sin que se amplíen las autorizaciones actualmente existentes o se eliminen las restricciones a los americanos para viajar a Cuba.

 

Y en la sección “Castrismo”, continuando con lo que ya mostramos la semana anterior, otro artículo de otro jenízaro ideológico del régimen justificando la “necesidad” de que la totalidad de la prensa cubana sea estatal y controlada por el partido comunista, y donde, aunque no lo dice directamente, está implícito que la intención es poder afianzarse cada vez más en el poder por parte de los mismos que lo han detentado durante cincuenta y siete años sin haber sido capaces de resolver los gravísimos problemas del país, sino que más bien los han ido complicando y empeorando cada día que pasa, con las expectativas de soluciones reales cada vez más lejanas y abstractas.

 

Esperemos que esta selección de materiales en esta edición de Cubanálisis-El Think-Tank  contribuya a ampliar los horizontes sobre estos temas que ya tienen nuestros lectores, con el criterio de que existe una gran y real diferencia entre reproducir noticias y analizar información.