Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

                                                                          Dr. Eugenio Yáñez

                                                                                                                                                            

 

LAS TROMPETAS DE LA GUERRA DESAFINAN EN MACONDO

 

El presidente venezolano hablaba por televisión en el programa “Aló, Presidente” el domingo 2 de marzo, execrando el preciso y certero operativo colombiano que despachó directamente al "paraíso" al segundo al mando de la narcoguerrilla colombiana, "Raúl Reyes", integrantes de su banda y algunos turistas revolucionarios que le acompañaban.

 

El presidente, visiblemente molesto, se dirigió a uno de los dóciles subordinados presentes frente a él:

 

-Señor Ministro de Defensa:

 

-El ministro de defensa chavista, general de opereta Gustavo Rangel Briceño, saltó como un resorte y se puso en posición de “firmes”.

 

-"...muévame 10 batallones hacia la frontera con Colombia, de inmediato, batallones de tanques. La aviación militar que se despliegue"...

..."Pongo a Venezuela en alerta y apoyaremos a Ecuador en cualquier circunstancia"...
 

Al terminar la orden de movilización, el presidente continuó insultando y hablando de otros temas relacionados. El señor ministro de defensa se sentó nuevamente, muy tranquilo, a continuar escuchando el discurso de su jefe en el programa televisivo, pues ya la orden estaba dada.

 

No consideró necesario volverse a levantar de su asiento y salir a impartirla, llamar a un asistente, o ni siquiera utilizar su teléfono celular: supondría que la fuerza armada se habría enterado de la orden por televisión. ¿Quién sabe?

 

El presidente y comandante en jefe de las tropas venezolanas a las que había dado la orden de movilizarse "de inmediato" no pareció darse cuenta de este tan poco operativo detalle por parte de su ministro, y continuó hablando, hablando, hablando…

 

Aseguró que la acción de Colombia podría ser "el comienzo de una guerra", y acusó al presidente colombiano de actuar bajo las órdenes de Estados Unidos: "es un criminal, no sólo es que es un mentiroso, un mafioso, un paramilitar y dirige un narcogobierno y dirige un Gobierno lacayo del Gobierno norteamericano. Es un subordinado de Bush"...

"Llamo a Venezuela a estar alerta respecto a este tema por el peligro que tenemos con una Colombia gobernada por esta mafia, que hace lo que le dice el imperio y que se escuda en un supuesto legítimo derecho a la defensa, se siente con derecho a bombardear territorios vecinos, como lo hace Israel".

Así comenzaron a sonar “las trompetas de la guerra” en las regiones andinas de Venezuela, Colombia y Ecuador, según lirismo del “compañero Fidel” en sus reflexiones.

 

Menos de cinco días después, esas trompetas de la guerra fidelista habían desafinado y callado en la República Dominicana: Hugo Chávez y Álvaro Uribe se abrazaban en Santo Domingo, Correa daba la mano con cara de niño molesto, Daniel Ortega había hecho un ridículo mayor, como siempre, y “el compañero Fidel” declaraba que el único y gran perdedor era “el imperio”.

 

Todavía los diez batallones que debieron ser movilizados "de inmediato" y supuestamente enviados de urgencia a la frontera colombo-venezolana no habían terminado de desplegarse para ocupar sus posiciones, ni podría asegurarse que las unidades estaban en plena disposición combativa, en coordinación con los blindados y la aviación, ni organizada la cooperación con las unidades regulares ubicadas en zonas fronterizas, ni mucho menos que tenían definida claramente una misión combativa.

 

Las guerras en Macondo son así.

 

Derecho internacional y soberanía

 

Está perfectamente claro que Raúl Reyes, segundo al mando de las temibles Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se encontraba con su grupo dentro del territorio ecuatoriano en el momento de su eliminación. Contra "Reyes" existían 127 acusaciones: asesinatos, secuestros, extorsiones, violaciones.

 

Podía haber estado sin conocimiento del gobierno ecuatoriano, o autorizado. O podía haber entrado huyendo de la persecución del ejército de Colombia.

 

Si el gobierno ecuatoriano no podía controlar su propio territorio y el ejército de Colombia hizo el trabajo por ellos, Ecuador debía agradecerlo en vez de protestar.

 

Si el gobierno del presidente Rafael Correa había autorizado la presencia y vivaque de Reyes y su pandilla, tendría que saber que se estaba exponiendo a lo que sucedió.

 

Y si los delincuentes huían frente a la candela del cerco y la persecución hubiera sido absurdo que el ejército constitucional de Colombia hubiera dejado la tarea sin terminar solamente por aferrarse tontamente a un principio abstracto de soberanía territorial que sus sanguinarios enemigos no respetan.

 

Estos elementos aparentemente los tuvo en cuenta el presidente ecuatoriano Rafael Correa cuando el presidente colombiano Álvaro Uribe le comunicó, ex-post, que ya Raúl Reyes no podría cometer más secuestros, extorsiones, asesinatos ni despachos de cocaína, pues le habían modificado la salud. No se lo informó ex-ante, dijo el presidente Uribe posteriormente, porque Ecuador no cooperaba consistentemente en la lucha contra el terrorismo.

 

Intromisión e “imperialismo” chavista

 

La respuesta del presidente Rafael Correa en los primeros momentos fue mesurada y cautelosa, sin escándalos ni aspavientos: maleantes dentro de su territorio no era buen argumento para escandalizar. Y así se mantuvo varias horas, hasta que entró en escena el teniente coronel de Sabaneta, aunque el incidente no fuera con Venezuela, que con su lenguaje habitual de guapo de barrio, escándalo e insultos, quiso cambiar la historia a su conveniencia.

 

Para Hugo Chávez Frías, Raúl Reyes no era un terrorista y narcotraficante, sino un destacado revolucionario que merecía casi lágrimas por televisión: "rendimos tributo a un buen revolucionario que fue Raúl Reyes", dijo Chávez, y guardó un minuto de silencio por el guerrillero.(El expediente de Raúl Reyes, elaborado por la policía colombiana, se publica en esta misma edición).

Colombia no había aplicado la ley y el derecho internacional a una banda de forajidos, sino cometido un vil asesinato; Ecuador no estaba dando refugio a una banda de delincuentes, visitantes internacionales incluidos, sino ofreciendo una excursión ecológica gratuita a un grupo progresista.

 

El teniente coronel, utilizando malamente un latín que no conoce, vociferó que si sucedía lo mismo con su país eso sería causus belli para un enfrentamiento con Colombia. Ni un ataque de esa naturaleza era habitual por parte de Colombia ni nadie pensó que se repetiría en Venezuela, pero el golpista venezolano confirmó con su apresurada, desproporcionada, improcedente e inoportuna “tirada” lo que todos sospechan: que el “número uno” de las FARC, Tirofijo Marulanda, hace recuperación de salud y retiro espiritual de izquierda progresista en Venezuela, estado de Barinas, en terrenos del conocido corrupto, ministro del interior venezolano y negociador de rehenes, capitán Ramón Rodríguez Chacín.

 

Un poco más adelante, pretendiendo subir continuamente el tono de las provocaciones y bravuconadas, el sargento de galera venezolano amenazó incluso con nacionalizar las empresas colombianas en Venezuela, cerrar las fronteras e interrumpir el comercio, además de clausurar la embajada colombiana y expulsar al embajador.

 

Llamó la atención frente a toda esta algarabía la respuesta firme pero serena del gobierno colombiano.

 

En su apresurada reflexión del viernes en la noche, publicada por agencias extranjeras antes que por la prensa oficial, pues el compañero Fidel sufre ansiedad extrema por falta de protagonismo e ignora sus propios canales, declaró que “a pesar de las profundas diferencias ideológicas y tácticas, todos brillaron y reflejaron cualidades que los llevaron a cargos importantes dentro del Estado”.

 

En realidad quién único mostró la majestad de la jefatura de estado fue el presidente Uribe, sin insultar ni amenazar. Los diplomas europeos y norteamericanos del presidente Correa no parecían respaldar su lenguaje provocativo y extremo, y las credenciales cuartelarias de Hugo Chávez son harto conocidas.

 

Por otra parte, pretender que Daniel Ortega, sin que nadie le llamara, rompiendo relaciones hoy con Colombia con pretextos que no venían al caso, y restableciéndolas al día siguiente, haya podido “brillar” o “reflejar cualidades” de estadista, resulta demasiado para responder en serio.

 

Curiosamente, Evo Morales, tan proclive a meter continuamente la pata y a hablar sinsentidos, se movió tan lentamente en esta historia que no tuvo tiempo de hacer declaraciones desafortunadas antes de que se resolviera el incidente, y al menos esta vez no desaprovechó una magnífica oportunidad de quedarse callado.

 

Es significativo que en toda esta batalla en vaso de agua, como lo advirtió desde muy pronto Cubanálisis-El Think-Tank , el régimen de La Habana haya mantenido un impenetrable silencio en cuanto a declaraciones oficiales de condena a Colombia y de apoyo a Hugo Chávez.

 

Como las reflexiones de Fidel Castro no pueden considerarse desde el pasado 24 de febrero como declaraciones oficiales del gobierno cubano, lo que quedó en esta historia fue la declaración de un ministro ecuatoriano en La Habana, participando en un evento académico en sustitución del presidente Correa, donde señaló que Raúl Castro había conversado telefónicamente con el presidente ecuatoriano y le había expresado “solidaridad”: nadie lo desmintió, pero eso está muy lejos de lo que deseaba y necesitaba el teniente coronel para su “guerra de pan duro”, como llamarían los cubanos a esos ridículos simulacros de Chávez.

 

Hace más de un año Cubanálisis-El Think-Tank insiste en que los militares cubanos, de regreso de infinitas aventuras donde fueron derrotados en toda América Latina, no están dispuestos a seguir la desestabilizadora política aventurera chavista en el continente, que entre otras cosas podría conducir al caos a Venezuela y poner en peligro los suministros petroleros hacia Cuba, y mucho menos en un acto de beligerancia provocativo, irresponsable y absurdo como el que orquestaba Chávez.

 

Se trataba de un proyecto suicida: 208,000 militares colombianos, curtidos en más de cuarenta años de guerra regular e irregular frente a la subversión guerrillera, no pueden ser enfrentados, a pesar del acelerado refuerzo en los últimos meses con aviones rusos, por un ejército venezolano de 82,000 hombres sin suficiente entrenamiento, muchos de ellos disgustados por la politización de las instituciones militares, que cuando más han sudado en mucho tiempo es cuando ensayan para desfilar en Caracas u otras ciudades venezolanas.

 

El “peligro” y la “inminencia” del alarde chavista con la orden de movilización televisada y el autismo del ministro de defensa venezolano fue tal que el gobierno de Colombia ni siquiera consideró necesario enviar tropas adicionales a la frontera con Venezuela.

 

Computadoras indiscretas

 

Un problema posterior y mucho más complejo surgió cuando los sofisticados guerrilleros de las FARC, ahora en la moda de las “laptops” (computadoras portátiles), perdieron cuatro de estos ingenios electrónicos en la operación quirúrgica anti-terrorista, y comenzaron a salir a la luz documentos comprometedores que el gobierno colombiano comenzó a publicar, y que cada vez más abarcan a más "progresistas" coqueteando o conspirando con la narco-guerrilla. Entre ellos, como muestra, el intento de obtener misiles a través del régimen del coronel Muamar el Khadafi en Libia o de recibir armamento en las selvas de Colombia vía Nicaragua.

 

“Patrañas”, fue la primera respuesta del lado ecuatoriano cuando comenzó a salir a la luz pública el contenido de las computadoras. “Infamias”, dijeron por su lado, sin mucha originalidad, en Venezuela: pero resulta que poco a poco se han ido ampliando y precisando las informaciones, y los discos duros de las computadoras han resultado mucho más duros de lo conveniente para la imagen progresista y mesiánica de los presidentes Chávez y Correa. (El contenido de los documentos almacenados en las computadoras incautadas a los terroristas se publica en esta misma edición).

 

Demasiada información en las “malditas” computadoras capturadas, a la que se suma otra laptop de otro miembro del secretariado de las FARC abatido esta semana por su propio jefe de su seguridad. El calor de la presión militar sobre las FARC se comienza a sentir y la desbandada puede estar a punto de producirse: no es lo mismo secuestrar a indefensos ciudadanos o poner una bomba traicionera al amparo de la oscuridad que enfrentar tropas bien entrenadas y dispuestas a lograr sus objetivos.

 

En la información tal vez más caliente y más reciente dada a conocer, The Associated Press se refiere a una comunicación del abatido Raúl Reyes a "Tirofijo", donde le informa sobre un supuesto financiamiento a la campaña presidencial de Rafael Correa en septiembre de 2006, antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales ecuatorianas:

 

"...en nota enviada al Secretariado (de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC) explico sobre la ayuda entregada a la campaña de Rafael Correa de acuerdo a su instrucción".

 

“Progresistas” de todas partes comienzan a aparecer vinculados de una u otra forma a las narco-guerrillas: revelaciones de las computadoras llevan las pistas de vínculos de simpatía y activismo hasta la mismísima Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el Distrito Federal: más de un “cuate” va a necesitar “platicar” bastante para explicar algunas cosas, además de diversos grupos de “ilustres” visitantes de Perú y Chile, hasta ahora confirmados, que compartían turismo revolucionario, catre y hamacas con la pandilla de Reyes, con más de una aportando generosamente el usufructo de sus vaginas progresistas a la causa del internacionalismo proletario.

 

Curiosamente, el régimen cubano aparece mucho más “limpio” en la información de las computadoras que el chavismo, el demagógico gobierno ecuatoriano o la izquierda visceral: no porque sean más puros los castristas, pero si más “profesionales” en cuanto a no dejar pistas y evidencias que pueden resultar muy comprometedoras, y porque además, de un tiempo a esta parte, los “muchachos” de Tirofijo no gozan de todas las simpatías de La Habana, que se preocupa por establecer un entorno más tranquilo en la región que no ponga en peligro los muy necesarios suministros de petróleo venezolano.

 

El triunfo de la democracia y el estado de derecho frente al populismo y la demagogia

 

En su “profundísima” y acelerada reflexión del viernes en la noche, Fidel Castro asegura que “el imperialismo fue de todas formas el único perdedor”. Menos de 48 horas después Hugo Chávez repetía el mismo argumento en Caracas. Pero los hechos son testarudos:

 

1.- Las FARC perdieron a su segundo al mando en un golpe fulminante, se empiezan a desmoronar, y nadie les puede garantizar que otro certero misil no envíe en cualquier momento a otro gran jerarca, o al mismísimo Tirofijo, a compartir el más allá con el aniquilado Raúl Reyes. Otro miembro del secretariado nacional, el segundo en una semana, fue abatido por su propio servicio de seguridad.

 

2.- Colombia no fue condenada: el derecho del gobierno constitucional colombiano, que  recibió apoyo masivo de su población tras esta operación, para golpear a sus sanguinarios enemigos donde quiera que se encuentren, no está puesto seriamente en duda, aunque la resolución de la OEA reconozca que Colombia violó territorio ecuatoriano; sin embargo, el albergue irresponsable y bullanguero, populista y cargado de hipocresía, de vecinos arrogantes, ya no será visto más como un sinónimo de impunidad. Los gobiernos de Ecuador y Venezuela deberán pensarlo mucho mejor antes de otorgar nuevamente pases de entrada gratuita a las guerrillas.

 

3.- La payasada guerrerista de Hugo Chávez quedó al descubierto, levantando serias sospechas sobre el apoyo y compromiso del teniente coronel con la narco-guerrilla, así como razonables dudas sobre la verdadera capacidad operacional de su ahora politizada fuerza armada y sus mandos, y dejando en evidencia su ridícula arrogancia imperial e irresponsable. A la semana siguiente a la movilización televisiva ordenó, nuevamente por televisión, que las tropas movilizadas a la frontera regresaran a sus cuarteles permanentes.

 

Tratando de enmendar la plana, muy probablemente tras un fuerte regaño desde La Habana, Hugo Chávez declaró en Santo Domingo que favorecía un proceso que permita la transformación de las (FARC) en un partido político "sin que maten a sus miembros". "Que entreguen las armas, que formen un partido político, pero que no les maten".

 

A la vez, y quizás hasta sin darse cuenta del alcance de sus palabras, pidió a las FARC "que humanicen la guerra, que no utilicen el secuestro como un arma de guerra". Tirofijo se va quedando aislado y solo.
 

4.- El corrupto e inmoral presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, nada nuevo, ha quedado en evidencia como vulgar títere de Chávez, con su conducta de inculto e ilegal dueño de pulpería más que de jefe de estado, aunque Fidel Castro diga lo contrario.

 

5.- El régimen cubano ha dado claras señales de que no está dispuesto a respaldar a Hugo Chávez incondicionalmente, más aún estando tan interesado como está en lograr un poco más de legitimidad ante las expectativas en Europa y América Latina frente a la sucesión en marcha.

 

6.- “El compañero Fidel”, con sus reflexiones, cada vez da más muestras de senilidad y falta de sentido de la realidad: más allá del odio y el rencor que destila en cada publicación, intentando envenenar las relaciones internacionales del régimen y mezclando con mucho desorden temas incoherentes o que no vienen al caso, poco aporta con sus reflexiones a un análisis político profundo y responsable.

 

El final de nada y el principio de todo. ¿Qué se habló en La Habana?

 

Queda mucho por andar y ver: no parece fácil que tantas tensiones, motivadas por un feroz enfrentamiento entre el estado de derecho y el populismo demagogo disfrazado de revolución y de guerrillas, puedan enfriarse y zanjarse tan fácilmente: para Chávez el ridículo es habitual, pero para el Presidente Correa tiene que haber sido un trago muy amargo y no es de extrañar que queden muchas reservas que quien sabe como serán canalizadas.

 

De momento, ya declaró que el restablecimiento de relaciones con Colombia no será automático ni inmediato, y que, además, se coordinaría con Venezuela: curiosa manera de expresar la soberanía ecuatoriana, al pretender "coordinar" con un aliado una decisión que resulta exclusivamente soberana. Hay que seguir de cerca los acontecimientos futuros.

 

Por lo pronto, al terminar la Cumbre de Río en República Dominicana, Hugo Chávez voló directamente de Santo Domingo a La Habana, invitado por “el compañero Raúl Castro”, y acompañado por la madre de la ex-candidata presidencial colombiana y rehén de las FARC, Ingrid Betancourt, dato este último que no mencionó la prensa oficial cubana.

El "compañero Fidel" recibió al belicoso teniente coronel, para después escribir apresuradamente, cada vez más incoherente y cursi, y más necesitado de protagonismo, unas reflexiones que aparecieron en primera plana de la prensa oficial dominical,  apoyando al golpista y, de paso, "marcando" al presidente Luiz Inacio da Silva, Lula:

 

"Hablé largo con Chávez hoy sábado. Somos como hermanos. No puedo decidir la publicación de los temas abordados; nunca lo hice ni lo haré. Venezuela no es igual que Brasil. En las Memorias publicaré lo que él me autorice".

"Raúl lo había invitado. Dijo que no quería verme para no contagiarme con el virus de la gripe. Puros pretextos para no someterse a la tortura de mis preguntas habituales. ¿Para qué tomo la Vitamina C? ―le mando a decir. ¿Acaso se van a enfermar todos los jefes y jefas de Estado que estaban en la calurosa y feliz reunión final del Grupo de Río?

Estaba contento, eufórico de aquella batalla por la paz y su papel ―reconocido por los cables internacionales― lo hacía feliz. Estuvo sereno, persuasivo, conceptuoso [sic] y de excelente humor. Hasta Bolívar, que no se conformó nunca con nada, lo habría estado en ese momento".

 

Tras la breve visita a La Habana y los tirones de orejas, de regreso en Caracas, el sábado 8, el teniente coronel parecía muy apresurado en distanciarse de la guerrilla y lograr recomponer su propia imagen tras la ridícula movilización de sus diez batallones, por lo que se dirigió directamente por televisión a un "Tirofijo" que cada vez se las ve más difícil para mantener activa una insurgencia terrorista repudiada por el mundo entero, ahora mortalmente golpeada, y con el cerco del gobierno colombiano cerrándose cada vez más:

 

"Marulanda, mándanos a Ingrid. En este día internacional de la Mujer, te pedimos que liberes a Ingrid Betancourt cuando dispongas, en el lugar que dispongas".

 

"Ustedes lanzaron desde las FARC un comunicado en el que señalan que a pesar de lo ocurrido no abandonan su intención de continuar con las liberaciones. Mándanos a Ingrid. A nombre de estas mujeres, de esta madre, de esta patria y a nombre de la justicia".

 

Además de la presencia de la madre de la rehén, no mencionada por la prensa cubana, y de lo cual nada se ha dicho, hubo un detalle que tal vez no signifique nada, pero Raúl Castro, que dijo el 24 de febrero que solo se pondría el uniforme “de vez en cuando”, se lo ha puesto tres veces en doce días: en dos actividades castrenses, que fueron el Consejo Militar del Ejército Occidental y la celebración del medio siglo de la fundación del Tercer Frente Oriental, junto a los Comandantes de la Revolución Juan Almeida y Guillermo García.

 

Y se lo puso nuevamente por tercera vez para recibir al visitante venezolano en la noche del viernes: el “compañero Raúl” recibía “al compañero Hugo Chávez”. De presidente a presidente.

 

Sin embargo, el uniforme podría también señalar otro aspecto mucho más sutil: de general a teniente coronel.