Cubanálisis El Think-Tank

           ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

   

Dr. Eugenio Yáñez, Estados Unidos

 

 

 

La moral en calzoncillos: ¿quiénes son los corruptos?

 

Curiosamente, cuando La Habana, toda Cuba y parte del mundo conocen del escándalo de la venta de una prueba final de matemáticas a alumnos de onceno grado que deberían examinarse en la ciudad de La Habana, lo que provocó que las autoridades del Ministerio de Educación la cancelaran y anunciaran que habría que repetirla posteriormente, precisamente en estos momentos, surge una “denuncia” en la prensa oficialista, que de inmediato reproduce “Granma”, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, sobre la supuesta “corrupción” existente en la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, conocida como SINA (Sección de Intereses de Norteamérica).

 

Vayamos por partes, para tratar de desfacer el entuerto del régimen.

 

En primer lugar la “denuncia” surge en una letrina digital nombrada “La Pupila Insomne”, que su director, dizque intelectual, aunque sin mucha obra ni resultados, y destinado a las esotéricas “otras funciones” desde que fue tronado, se dedica sistemáticamente a mentir, denigrar, insultar e infamar a toda persona que tenga una opinión diferente a la del régimen. No a la suya, pues él no tiene opinión propia ni sobre el color del cielo, sino opiniones diferentes a las que proclama la dictadura y que él, naturalmente, apoya de manera irrestricta e incondicional.

 

Pero el “intelectual” director del blog que exalta, entre otras lindezas, a los cinco espías de la Red Avispa y a un mediocre actor español que dice que quiere irse a vivir a Cuba (como extranjero, claro), no escribe personalmente esta “denuncia”, sino publica lo que escribió otro “intelectual”, dizque especialista en las relaciones entre Cuba (imagino que el gobierno de Cuba) y Estados Unidos. En algún lugar alguien dijo que quien escribió ese panfleto es profesor de historia de algo, aparentemente en un centro de educación superior cubano.

 

Confieso mi supina ignorancia, porque no recordaba el nombre de este “investigador científico”, que parece ser una persona extremadamente modesta y discreta, porque aunque he buscado tanto en Google, en inglés y en español, así como en Yahoo, la única referencia al autor es la que tiene que ver con esta “denuncia” que reproduce en primera plana “Granma”, el inefable órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Sin embargo, para otorgarle al autor el beneficio de la duda, busqué también en Wikipedia, pero no logré encontrar ninguna referencia a esa persona.

 

No obstante, no hay que pensar mal: al fin y al cabo, se supone que tanto Google como Yahoo y Wikipedia son herramientas “del enemigo”. Así que también me preocupé tratando de agotar otros caminos, y tuve la paciencia de buscar el nombre del autor en EcuRed, la página digital del gobierno cubano que pretende jugar esa función de buscador criollo y “socialista” que en el resto del mundo juegan múltiples motores de búsqueda en el ciberespacio. Sin embargo, ¡oh, desesperanza!, tampoco ahí aparece el nombre del autor.

 

Solamente quedaría buscar en otras bases de datos a las que -afortunadamente- no tengo acceso, como serían las del Departamento Ideológico del Partido Comunista de Cuba o la del Departamento de Seguridad del Estado, pero eso no aportaría demasiado. Aunque sin llegar a conclusiones definitivas sobre el autor de la perorata, hay que señalar que parece que el compañero no tiene proyectos de investigación concretos conocidos, ni tampoco muchos resultados anteriores que mostrar, aunque sin dudas, al menos en este caso, tiene asignadas tareas muy concretas y trata de cumplirlas lo mejor posible.

 

Así que no es necesario perder más tiempo con el mensajero, que parece ser demasiado gris, y puede resultar más interesante que vayamos a descifrar el verdadero sentido del mensaje, que como dice su autor decidió “hacer una investigación sobre el problema para tratar de descifrar lo que está sucediendo”. Esfuerzo que, evidentemente, pretende confundir y marear a quienes viven en Cuba y no disponen de una prensa libre ni de fuentes alternativas de información, porque para los que vivimos en el exterior es muy difícil que nos puedan convencer las superficialidades, falsedades e incoherencias que se señalan.

 

Llama la atención, en primer lugar, el señalamiento del desconocido “investigador” de que los funcionarios de la Sección de Intereses de Estados Unidos (SINA) sean capaces de aceptar sobornos para otorgar a los cubanos visas de visitante a Estados Unidos.

 

No es que seamos tan ingenuos de creer que todos las personas que trabajan en la SINA sean arcángeles o tan incorruptibles como Robespierre, sino por un problema práctico. De acuerdo al nivel de salarios y beneficios que corresponden a los funcionarios del servicio consular de Estados Unidos cuando dejan de ser novatos, en un mes deben recibir mucho más salario y compensaciones que lo que recibe un ministro del gobierno cubano en todo un año, incluyendo en este cálculo el salario del ministro y sus asignaciones especiales, prebendas y otros ingresos no tan transparentes que podrían ser de interés para la Contraloría General de la República de Cuba si esa fuera una institución más seria.

 

Entonces, ¿cuánto dinero haría falta para sobornar a uno de esos funcionarios, y cuántos cubanos en la Isla podrían disponer de ese dinero para el soborno, aunque se lo manden sus familiares desde el exterior? Eso sin considerar que el funcionario pondría en grave peligro su carrera profesional, sus beneficios, su prestigio personal, y hasta pudiera enfrentar cárcel, todo eso “por un puñado de dólares”.

 

¿Quiere decir esto que no habría algunos funcionarios norteamericanos en la SINA dispuestos a jugarse su futuro profesional con el objetivo de obtener ingresos adicionales “por la izquierda”? Podría haberlos, naturalmente, pero tal vez más que mirar hacia todos esos funcionarios consulares tal vez sería más conveniente mirar hacia los empleados cubanos -controlados por la seguridad, naturalmente- que trabajan en la SINA, y que podrían influir, tal vez, en adelantar un turno de entrevista o acortar una espera en las colas, mucho más que en otorgar o denegar una visa.

 

De manera que el título de la “investigación” que alegremente reproduce “Granma”, tomado del blog digital del frustrado dirigente-intelectual, está fuera de contexto y no tiene demasiado sentido: “El negocio es negar visas, no otorgar visas”. Como si el Departamento de Estado de Estados Unidos no fuera una actividad del gobierno, sino un negocio privado. Ese título estaría hasta mal escrito gramaticalmente, pues parece más apropiado decir “El negocio es negar visas, no otorgarlas”, utilizando el sufijo tras el verbo para no repetir el sustantivo.

 

Sin embargo, no pidamos “perlas al horno”, como dijo una vez un personaje que llegó a ser rector de un centro de enseñanza superior en Cuba, porque el pobrecito parece que no sabía ni de peras ni de olmos. Entonces, tampoco pidamos perfección a los “cuadros”. Tal vez el compañero que publicó esta diatriba contra la SINA tenía que cumplir la tarea asignada con muy poco tiempo para pensar. O quizás pensar no era tan importante, o ni siquiera era un requisito, como la necesidad cumplir la tarea a tiempo. ¿Quién sabe?

 

Llama la atención, también, la absoluta ineficiencia y pérdida de tiempo del autor del libelo para enterarse de las cosas. Véase como comienza su narración sobre el tema:

 

“Hace pocos días Walter Lippmann en su boletín informativo CubaNews, puso una nota en un artículo donde explicaba que un amigo suyo residente en Miami le contó que a la suegra, en la Sección de Intereses de Estados Unidos en la Habana, le habían negado la visa para viajar a Miami, una visita netamente familiar y justificada; señalaba además que también le habían negado la visa a docenas de personas que intentaban viajar con el mismo fin, no con el de emigrar a Estados Unidos.

 

Otro comentario sobre el asunto lo realizó Karen Lee Wald, en su blog Cuba Inside Out, donde señalaba las acciones que toma Estados Unidos. Por una parte niega las visas a estas personas que desean visitar a sus familiares que viven en Estados Unidos, mientras se gastan millones de dólares en Radio y Televisión Martí para tratar infructuosamente de llevar la imagen de Estados Unidos a los cubanos, lo que sería más económico si les otorgaran las visas.

 

Como todo esto tiene cierto interés y luce contradictorio, decidí hacer una investigación sobre el problema para tratar de descifrar lo que está sucediendo”.

 

No es este el momento para evaluar o calificar al señor Walter Lippman citado por el investigador de pacotilla, quien tal vez ni siquiera sepa que el Walter Lippmann padre, ganador en dos ocasiones del Premio Pulitzer de periodismo, fue un eminente periodista y comentarista político conocido como “el desayuno de los presidentes”, porque se decía que lo primero que hacía un presidente de Estados Unidos al despertarse era leer lo que había escrito Walter Lippmann ese día.

 

Tampoco era necesaria tanta complejidad ni tanta pérdida de tiempo para enterarse de algunas cosas. Un simple caminar por la larga cola de cubanos que cada día esperan para entrar a la SINA, escuchando lo que se habla en esa fila, le hubiera dado a quien escribió la diatriba tanta o más información como la que obtuvo leyendo en internet páginas a las que los cubanos de a pie no tienen acceso, a veces ni aunque paguen los precios leoninos establecidos recientemente como una gran dádiva a la población. Y además, al escuchar directamente a esos cubanos, podría tener mucha más seguridad de que la información no estuviera contaminada por traducciones o interpretaciones inexactas.

 

El “investigador” dice que habló con varias personas que salían de la SINA después de haberles sido denegada la visa de visitante. Tal vez, por pura casualidad, todos los interrogados habían sido de los de visas denegadas, porque aparentemente no le preguntó a ninguno de los que sí había recibido su visa. O tal vez su misión no era ser objetivo en su información, sino comportarse como un vulgar e inepto propagandista de los intereses del régimen. Es poco decente actuar así, pero tal vez sería mucho pedirle.

 

Como una gran conclusión se señala en la “investigación” lo siguiente: “Es una cosa real que las visas en la mayoría de los casos no se están otorgando”. Conclusión que, como es fácil ver, no demuestra nada. Cada país tiene soberano derecho a otorgar las visas de visitante que desee y a quien desee, y no hay ninguna razón para pretender que Estados Unidos tenga una obligación de cumplir determinado porcentaje entre visas de visitantes solicitadas y visas otorgadas. ¿Por qué?

 

Es cierto que se producen decisiones arbitrarias de negativa de visas de visitantes, y no es fácil descifrar una lógica que posibilite entender las condiciones que provocan que a determinadas personas se les otorguen visas y a otras no. Todo eso podría ser analizado e investigado en mucho más detalle, pero nunca debe pretenderse hacerlo bajo el prisma de que el gobierno de Estados Unidos tiene determinadas obligaciones o cifras a cumplir sobre cantidad de visas entregadas, teniendo en cuenta solamente la cantidad de solicitudes que se realizan.

 

A continuación, el “investigador” aprovecha lo sensible de este tema y se deleita esparciendo veneno:

 

“Algunos de los rechazados, que aún no han llegado a la tercera edad, mencionaban que no vendrían más a solicitar visa, que junto con algunos amigos prepararían un viaje ilegal por mar para tratar de llegar a territorio estadounidense”.

 

Es decir, según el documento que reproduce “Granma”, la culpa de que los cubanos deseen abandonar masivamente el paraíso proletario es del gobierno de los Estados Unidos por no otorgarles visas de visitantes, nunca del gobierno cubano por no ofrecerle ni esperanzas de futuro ni un presente decoroso a su población. Además, de acuerdo a lo que se señala en el documento de marras, se ignora que los cubanos que pretendan arribar ilegalmente a Estados Unidos lo hacen con el objetivo de permanecer todo el tiempo en ese país, nunca con la intención de regresar a Cuba después de pasar una temporada visitando a sus familiares. Las leyes no se violan, ni la vida se pone en peligro, solo para ir a entretenerse por varias semanas o para ir a saludar a los parientes. Lo que demuestra, de paso, que el funcionario consular que negó la visa de visitante a quien la solicitaba, argumentando que podría ser un posible emigrante, no estaba tan despistado.

 

Viene a continuación una parrafada que demuestra que este “profesor” e “investigador”, a pesar de ser una persona “confiable” para el régimen, ya que lo que escribe se puede reproducir en “Granma”, no entiende demasiado bien algunas cosas de la realidad de los cubanos pretendiendo llegar a los Estados Unidos:

 

“Un pequeño grupo maneja otras opciones. Tienen su pasaporte y pueden salir del país cuando lo deseen, por lo que harán gestiones de visa en algún país de Centro América o en México, avisarán a sus familiares en Estados Unidos para que los vayan a recoger en un auto con chapa de dicho país, estos les llevarán ropa y si es posible algún documento acreditando que ya viven en Estados Unidos y según plantean, pasarán la frontera tranquilamente, como ya otros lo han hecho y llegarán a Miami, también como pies secos”.

 

Que yo sepa, ese sistema no es el más utilizado, si es que alguien lo utilizara, porque hay vías mucho más sencillas para quienes pretender llegar por tierra a los Estados Unidos: simplemente, ir a México, dirigirse a la frontera norte, acercarse hasta la garita de Inmigración de Estados Unidos en ese lugar, y simplemente declarar: “soy cubano y quiero pedir asilo político en Estados Unidos”. No le darán el asilo político en más del 99% de los casos, pero gracias a la Ley de Ajuste Cubano, escucharán después de una larga entrevista lo que más desean: “Welcome to America” (bienvenido a Estados Unidos).

 

De paso, y que quede bien claro, la Ley de Ajuste Cubano no otorga asilo político a los cubanos que arriban a Estados Unidos, sino un permiso para permanecer en el país “bajo palabra” de cumplir con las leyes (“parole”), y el derecho a solicitar la residencia legal en Estados Unidos tras un año y un día en el país.

 

De manera que todos esos alegatos que tanto abundan últimamente, incluso por parte de algunos que deberían conocer perfectamente las leyes, de una supuesta contradicción entre el hecho de que los cubanos se definen como perseguidos políticos para obtener asilo bajo la Ley de Ajuste Cubano, y regresan de visita a su país en cuanto obtienen la residencia legal en Estados Unidos, simplemente no tiene sentido: lo fundamental es demostrar ante las autoridades norteamericanas que el solicitante es cubano, nada más; no es necesario que el recién llegado se declare perseguido político para poder acogerse a los beneficios de la Ley de Ajuste Cubano, que no concede asilo político ni carácter de refugiado a nadie.

 

Volvamos al tema de la llegada por tierra a Estados Unidos y la garrafal ignorancia del “investigador” que escribe lo que reproduce “Granma”: la familia del cubano que va para Estados Unidos, de cualquiera de los que vengan, no tiene necesidad de irse a México ni a ningún otro lugar en un auto que tenga chapa (placa) americana, ni de ir cargados con ropas americanas ni mucho menos con documentos falsificados para hacer creer que quienes llegan ya residen en Estados Unidos: basta con situarle al recién llegado un pasaje electrónico en el aeropuerto americano más cercano a la oficina del servicio de Inmigración donde el cubano fue admitido a entrar legalmente al país al amparo de la bendita Ley de Ajuste Cubano (esa que el régimen llama “asesina”), y el recién llegado, simplemente con su pasaporte o cualquier otra identificación oficial cubana que tenga su foto (es un requisito para todos los viajeros por las medidas anti-terroristas), y su “parole” otorgado por Inmigración, que es la prueba de que entró legalmente, viajará hasta donde le esperan sus familiares. Esa historia que cuenta “Granma” no pasa de la categoría de cuento chino.

 

De aquí llega el “investigador” a una conclusión más temeraria:

 

“Es posible que uno de los propósitos del gobierno estadounidense con la negativa de visas sea el provocar que los viajes ilegales aumenten. No es lo mismo decir que Cuba dejó salir un número de personas que no tuvieron problemas para viajar a Estados Unidos en las líneas aéreas que cubren la ruta, que decir han llegado varios grupos de inmigrantes ilegales en botes, lanchas y otros vehículos, que "vienen huyendo del comunismo". La propaganda contra Cuba se beneficia de esto, nadie va a decir que no le dieron la visa en la Sección de Intereses de Estados Unidos en la Habana”.

 

Sin embargo, en caso de creernos las patrañas del “investigador”, y de aceptar que la propaganda se realiza “contra Cuba” y no “contra el gobierno cubano”, como si la nación cubana y su dictadura fueran la misma cosa, ¿cómo se explicaría el constante clamar del gobierno de Estados Unidos contra esos viajes temerarios que ponen en peligro la vida de las personas? ¿Y cómo se explicaría esa política de “pies secos” que nada gusta a los cubanos en Estados Unidos cuando piensan superficialmente y sin imaginar las posibles consecuencias, política que provoca la devolución a la Isla de casi todos los cubanos recogidos en el mar, con excepción de los que solicitan y reciben asilo político por causas verdaderamente justificadas? Si realmente “uno de los propósitos del gobierno estadounidense con la negativa de visas sea el provocar que los viajes ilegales aumenten”, esa controvertida política de “pies secos, pies mojados” no existiría, como fue hasta 1994,  y todos los cubanos que llegaran o se acercaran por mar serían admitidos en Estados Unidos.

 

De lo anterior el investigador de oropel y fantasía, que a ratos parece creerse que de verdad esta investigando algo muy importante, pasa a otro aspecto muy “científico” de lo que publica, aunque continúa manteniendo su congénita incapacidad de utilizar correctamente la gramática:

 

“Pero la investigación llegó a otro aspecto, el económico. Cada persona que es entrevistado por estar solicitando visa para viajar a Estados Unidos tiene que pagar 160 cuc por la entrevista, de acuerdo con lo que me plantean los entrevistados son citadas 600 personas diarias, por lo que por ese concepto el gobierno de Estados Unidos recauda 96 mil cuc diarios, 480 mil semanales. No voy a continuar sacando cuentas, estoy seguro que ustedes pueden hacerlo, pero es muy sencillo, cada diez semanas recaudan cuatro millones 800 mil cuc”.

 

El precio de 160 dólares (en este caso CUC) para tener derecho a la entrevista es el mismo que se cobra por ese servicio en todas las oficinas consulares y embajadas de Estados Unidos en todo el mundo. El profundísimo autor hubiera podido continuar haciendo cifras si dispusiera de una calculadora (porque tal vez sería demasiado pedirle que supiera las tablas de multiplicar): en un año a ese ritmo serían unos 25 millones de dólares que recibiría la SINA por el costo de las entrevistas a quienes aspiran a obtener visado de visitantes.

 

Esa cantidad es la misma que recibiría el régimen totalitario en Cuba si 250,000 cubanos solicitan la confección de su pasaporte, servicio que actualmente cuesta 100 CUC. Y como cada dos años es necesario renovarlo, a un costo de 20 CUC, el régimen ingresaría entonces 5 millones anuales más por ese concepto. ¿Será simplemente por casualidad o por olvido que ese dato no se toca en la profundísima “investigación” que reproduce “Granma”.

 

Y con su lógica de comisario, en el párrafo siguiente el “investigador” no hace más que repetir tonterías que se desprenden del anterior:

 

“Cuando una persona es rechazada y no se le otorga la visa, pierde su dinero. Cuando regresa a solicitar la visa nuevamente tiene que pagar otra vez. Si otorgan muchas visas las personas no regresan a solicitarla nuevamente, resuelven su problema con 160 cuc. Si se la niegan entonces pudiera costarle 320 o quizás 480, que por lo regular al que le cuesta es al familiar que reside en Estados Unidos. Si otorgan muchas visas, pierden los "clientes”.

 

Evidentemente, este señor cuyo trabajo reproduce “Granma” considera que los 160 CUC se pagan para recibir una visa de visitante, no para tener el derecho a una entrevista. Es lo mismo que la persona que paga para poder hacer el examen aspirando a recibir la licencia de conducción: el pago le otorga el derecho a examinarse, no a obtener automáticamente una licencia de conducir. Si no sabe manejar, no recibe su licencia, y deberá examinarse nuevamente. ¿Es tan difícil entender eso por parte del “investigador”, es mala fe al afirmar lo que afirma, o es un problema de su coeficiente de inteligencia?

 

Además, aparentemente ese señor no sabe nada de oferta y demanda, ni entiende cómo razonan y se comportan los cubanos que desean visitar o emigrar a Estados Unidos. ¿Qué le hace pensar que todos únicamente razonarían de la misma manera que el gobierno cubano, que a pesar de fracasar continuamente en la economía año tras año utilizando la ya tan desprestigiada planificación científica socialista, sigue repitiendo continuamente el experimento por más de medio siglo, con la consiguiente repetición de los fracasos año tras año. Los cubanos que desean abandonar el paraíso proletario suelen ser mucho más creativos que todos los funcionarios del gobierno totalitario cubano.

 

Al estar como dice el dicho, como pescado en tarima, es decir, con los ojos abiertos pero sin ver nada, el “investigador” necesitaría aportar información que sea creíble, que no la tiene, aunque no fuera demostrable. Y como sabe que en Cuba no existe una prensa verdaderamente libre e independiente para cuestionar su ridículo libelo, lo único que se le ocurre a este mediocre es la difamación, continuando de paso con su tortura a la gramática española, en un párrafo como el siguiente:

 

“Algunos, para recibir la visa le han dado dinero al funcionario (corrupción administrativa), hay funcionarios que se enfadan, otros se dejan querer, la gente que hace la cola ya sabe quién es uno y otro, si te cayó el que se deja querer puedes salvarte, pero nunca dándole el dinero dentro de la Sección de Intereses, eso se resuelve en una gasolinera, un supermercado, o una pizzería; pudiera ser la de la calle J entre 9 y 11 donde los funcionarios acuden con frecuencia y no llama la atención que junto a él estén allí otras personas”.

 

Señor investigador: ya que usted parece saber tantos detalles sobre la forma y lugares en que funciona el pago a los corruptos, ¿podría decirnos cuánto y dónde se pagó por la prueba final de matemáticas de onceno grado que fue conocida por los estudiantes antes del día del examen, y que por esa causa será necesario repetir? ¿Se pagó en dólares, en CUC o en pesos cubanos? ¿En una gasolinera, un supermercado, o una pizzería? ¿Tal vez en la casa de un cederista destacado, un militar, un miembro del Ministerio del Interior, o en algún local del Partido, si había militantes involucrados en esa transacción? ¿Es que los militantes, dirigentes y funcionarios cubanos no se dejan querer como hacen los chicos malos de la SINA? ¿Es que los militantes del Partido cubano son verdaderamente incorruptibles?

 

El cinismo de la moral en calzoncillos de la dictadura cubana se puede ver en todo su esplendor en las conclusiones finales del trabajo que presenta ese “investigador” tan conocido en su casa:

 

“Realmente yo consideraba que el otorgamiento de visas, especialmente a familiares que van a realizar un acto de "reunificación familiar", madres y padres que van a ver a sus hijos y nietos, personas que van a pasar unos días con sus hermanos y sobrinos era algo al que el gobierno de Estados Unidos le daba un tratamiento "humanitario", pero esta investigación ha revelado que el tratamiento es netamente "comercial", no hay consideración alguna con la pobre viejita que quiere viajar, ni con su hijo que además de pagar los impuestos al gobierno estadounidense, tiene que pagar un trámite a un precio estratosférico, que por lo regular debe hacer dos o tres veces hasta que le den la visa”.

 

¿Debilidad ideológica del investigador de escenografía y maquillaje al pretender que “el Imperio” pueda actuar con gestos humanitarios, cuando solamente le interesa lo “comercial”, es decir, el dinero? Mediocridad analítica y moral del “investigador” creer que para un cubano que viva en Estados Unidos ciento sesenta CUC constituyen un precio “estratosférico” cuando se trata de la posibilidad de ver a sus seres queridos, de los que los ha separado la criminal política de la dictadura, y compartir momentos agradables con ellos. Y, además, cinismo absoluto: ¿cuánto deben pagar los cubanos que residen en Estados Unidos u otros países, y poseen ciudadanía y pasaporte del país que los acoge, al ser forzados a obtener un pasaporte cubano para viajar a la Isla? Esos precios que cobra el régimen a esos cubanos que residen en el exterior, ¿son o no son leoninos y “estratosféricos” ? ¿son o no son más elevados que los que cobran en la SINA por la entrevista?

 

Por si el aspecto económico del cinismo no bastara, ¿no es posible hacer feliz a “la pobre viejita” permitiendo a sus familiares que viven en Estados Unidos y otros países entrar a su país de nacimiento cuando deseen, por el tiempo que deseen, y sin necesidad de tener que pedirle permiso a la dictadura para hacerlo? ¿Es que las “pobres viejitas” solamente cuentan cuando el caso parece propicio para atacar a Estados Unidos, pero no tienen nada que ver con el gobierno cubano e caso contrario? ¿Cuá es el gobierno que piensa con sentido comercial y cuál el que piensa con sentido humanitario?

 

Y los párrafos finales de la diatriba que reproduce el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, además de cínicos son cursis y ridículos, y por si fuera poco confunden la famosa frase del poema de Francisco de Quevedo “Poderoso caballero es don Dinero”:

 

“Quizás una auditoría de la General Accounting Office del gobierno de Estados Unidos encontraría muchos problemas más de los que yo he podido conocer entrevistando a los "rechazados".

 

Esa es la verdadera entraña del monstruo, importante caballero es don dinero”.

 

Este señor piensa que las dependencias del gobierno de Estados Unidos no llevan una estricta contabilidad y no son auditadas sistemáticamente, gracias a lo cual se puede evitar que terminen comportándose en cualquier lugar del mundo como si fueran dependencias del gobierno cubano.

 

La respuesta inmediata de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA) a la diatriba que reprodujo “Granma” (puesto que “La Pupila Insomne” no se lee demasiado), fue breve, concisa y aplastante:

 

Con relación a la supuesta tendencia a denegar visas a los cubanos para beneficiarse de “la corrupción”, la SINA informa claramente que durante

 

“los primeros seis meses de 2012 con el mismo período de 2013, el número de visas temporales concedidas a solicitantes cubanos para viajar a los Estados Unidos aumentó en un 79%, de 9,369 a 16,767”.

 

Con relación a los precios para tener derecho a una entrevista en la SINA en La Habana se aclara que:

 

“En cuanto al precio de la solicitud de visa se informa a los futuros visitantes a Estados Unidos que la tarifa de pago para una visa de no-emigrante es 160 USD o CUC. Esta cifra cubre el costo de la realización de la entrevista, incluyendo el salario de los empleados y los gastos operacionales.  La Sección de Intereses no opera en beneficio propio para obtener ganancias. Esta tarifa de pago es la misma que se aplica en todas las embajadas y consulados de los Estados Unidos en el mundo”.

 

Finalmente, en cuanto a las acusaciones de corrupción que realiza el libelo que reproduce el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, la respuesta por parte de la SINA es transparente, maciza y contundente:

 

“La Sección de Intereses de los Estados Unidos toma los actos de corrupción como una acusación muy seria, y solicita a cualquiera que tenga información sobre uno de estos hechos por parte de algún empleado que contacte inmediatamente nuestra Oficina de Seguridad Regional a través del 839-4100”.

 

El día que el régimen de La Habana pueda responder a las acusaciones de corrupción que se le hacen continuamente con un párrafo como el anterior, podrá comenzar a pensarse seriamente que está surgiendo el milagro del comienzo de la eliminación de la corrupción en la Isla.

 

Mientras tanto, no tendrá más remedio que seguir predicando la moral en calzoncillos.

 

Como hasta ahora.

 

Como siempre.