Cubanálisis El Think-Tank

           ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

   

Dr. Eugenio Yáñez, Estados Unidos

 

 

 

La ineptocracia castrista en el poder

 

El gobierno cubano, bajo la batuta directa de Miguel Díaz-Canel, continúa esmerándose  destacadamente en cometer los mismos errores de toda la vida, tal vez pensando que en algún momento, de milagro, podría suceder algo diferente.

 

A casi un año de haber sido designado presidente, lo único cierto que ha demostrado este dirigente de pacotilla es una energía significativa, viajando continuamente por el país y celebrando reuniones casi diarias, sobre las cuales la aburrida prensa oficialista menciona algunos elementos, pero sin dar información completa nunca.

 

Sin embargo, resultados concretos, solución de problemas, avances reales, mejoras en las condiciones de vida de los cubanos de a pie, son cuestiones que brillan por su ausencia. Ahora la moda es hacer referencia a supuestos “encadenamientos productivos”, de los que se habla continuamente -siempre es necesaria alguna cantaleta para marear la perdiz-, mientras se mantiene un silencio sepulcral sobre uno de los puntos más complicados y que más dificultades crea en el funcionamiento del país: la unificación monetaria. Eso no se toca.

 

En una reciente reunión del consejo de ministros -imposible conocer la fecha exacta, porque la prensa no menciona ese “detalle”-, donde se ha introducido desde hace algún tiempo la novedad de hacer participar también a los jerarcas provinciales y partidistas a través de teleconferencias -tal vez para simular eficiencia al utilizar técnicas modernas y avanzadas de gestión- se mencionan las dificultades de la economía cubana al cierre del mes de febrero del año 2018. Escribo “mencionan” y no “analizan” porque podrá verse que lo que menos existe en esa reunión son análisis serios.

 

Tal vez para el señor Díaz-Canel y algún que otro marciano o aborigen australiano lo que se habló en ese consejo de ministros sea una novedad, pero quien haya seguido aunque fuera sin demasiada profundidad la problemática de la economía cubana a través de “la revolución”, podría comprobar que los problemas que hoy se mencionan como serios y que requieren solución inmediata son los mismos que se mencionaban hace más de medio siglo cuando se analizaba el funcionamiento de la economía.

 

A manera de ejemplo, y según versión del periódico Juventud Rebelde, el Ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera intervino en esa reunión:

 

Entre los problemas logísticos que dificultan la eficiencia de las operaciones de exportación e importación señaló los pagos por estadía en los puertos, aspecto que, si bien mantiene una tendencia a la disminución respecto al año 2017, en el caso de los contenedores aumentó en los buques de carga general, afectado por problemas en los puertos, la recepción de las mercancías y la capacidad de los almacenes… El Ministro valoró que se ha logrado profundizar en los hechos detectados e incrementar el control; se perciben avances en el análisis de los casos y de las causas que los originan, así como en la determinación de sus responsables.

 

¿Soluciones presentadas por el Señor Ministro?: Ninguna.

 

Según ese mismo panfleto:

 

La contralora general de la República, Gladys Bejerano Portela, presentó un informe sobre la evaluación del comportamiento de las indisciplinas, ilegalidades y manifestaciones de corrupción administrativa en 2018, como parte del cual aseguró que en las entidades se aprecia mayor percepción del riesgo y de la urgencia de implementar sistemas de control interno efectivos, enfocados hacia una mejor gestión económico-administrativa… No obstante esa realidad y  los ejemplos positivos que en diversos organismos se manifiestan, aseguró que los problemas detectados se repiten y no se ha logrado frenar la ocurrencia de indisciplinas, ilegalidades y hechos de corrupción.

 

¿Soluciones presentadas por la Señora Contralora?: Ninguna.

 

Y además, la Ministra de Comercio Interior, al comentar sobre el tema:

 

reconoció que tanto en la actividad mayorista como minorista de su sector es donde se concentra la mayor cantidad de hechos delictivos en el país, de ahí que la actividad del Organismo se ha enfocado a prevenirlos… Comentó que persiste falta de conciliación en las unidades, donde se está realizando la mayor depuración de los actos y se toman medidas para lograr que la contabilidad funcione.

 

¿Soluciones presentadas por la otra ministra?: Ninguna.

 

El Ministro de Economía y Planificación, en una frase digna de la más completa antología universal de la estulticia y los sinsentidos, manifestó que en cuanto a la zafra “se incumple el plan de azúcar crudo en un 16 por ciento, a causa de roturas e interrupciones en los centrales”. Sin embargo, señaló de inmediato que “a pesar de las tensiones, no se renuncia a cumplir con lo estimado para la contienda azucarera”. ¿Cómo se haría este milagro de recuperar en tan poco tiempo el incumplimiento acumulado? No, el señor ministro no se detuvo en explicar detalles de tan poca importancia. ¿Soluciones que ofreció? Ninguna.

 

Uno podría preguntarse, con razón, cómo es posible que un gobierno funcione con esa caterva de incapaces o cobardes ocupando cargos de ministros y supuestamente debatiendo sobre temas importantes, pero basta observar el comportamiento y las directivas del Excelentísimo señor Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel, para entenderlo todo. Puesto que, para tal “presidente”, tales “ministros”.

 

Porque con relación al bajo cumplimiento del programa de construcción de viviendas,

 

el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros indicó prestar la mayor atención al programa de construcción de viviendas, sobre el cual, consideró, no ha habido un seguimiento riguroso. Empezamos a acumular atrasos que, si no lo recuperamos de inmediato, se van a convertir en un incumplimiento”. (¡!)

 

Y, maravillas de la economía planificada, señaló el presidente designado que «existe un alto nivel de viviendas que se terminaron en el 2018 y todavía no tienen el documento que las declara habitables» [Esto lo dice a finales del mes de marzo]. Eso es burocracia y les creamos a las personas otro problema, dijo, pues mientras la situación no se resuelve están ilegales. De igual manera, sigue la demora en la entrega de licencias para construir, tanto por esfuerzo propio de la población como por el Estado.

 

¿Soluciones que ofreció el flamante Presidente cubano?: Ninguna. ¿Para qué?

 

Sin embargo destacó proyectos y promesas:

 

Estos temas se verán con más rigor en las próximas visitas del Consejo de Ministros a los territorios y dedicaremos sesiones de trabajo solo para evaluar el cumplimiento en la construcción de viviendas. Además se publicarán trimestralmente en la prensa nacional los resultados, por provincias y municipios, de este importante programa”.

 

Pero nada de eso que anuncia el presidente designado resuelve el gran problema fundamental de la escasez de viviendas acumuladas en el país o las dificultades para su construcción, aunque sin dudas entretiene a os incautos.

 

Con un poco de vergüenza y un mínimo de seriedad e interés en aprender algo útil, ese inefable equipo de dirigentes castristas podría buscar información sobre la Reunión Nacional de Producción celebrada en Cuba a mediados de 1961. Para esa fecha ya toda la prensa que circulaba en el país -periódicos, revistas, radio y TV- era propiedad del estado castrista, así que no deben preocuparse de que se tratara de “diversionismo ideológico” fomentado por el enemigo.

 

En esa reunión hablaron Fidel Castro, como siempre, además del entonces presidente de mentiritas Osvaldo Dorticós, el ministro de industrias y fracasado guerrillero Ernesto Guevara, el Director del Instituto Nacional de Reforma Agraria, los ministros de comercio interior y de comercio exterior y otros personajes del fabulario castrista gubernamental y partidista.

 

¿De qué hablaban? ¿Qué decían? ¿Qué soluciones aportaban? Nada nuevo bajo el sol. Las mismas cantaletas en 1961 que se continúan repitiendo ahora en 2019. ¿Cuáles problemas se han resuelto desde entonces hasta la fecha? Ninguno. Continúa la insuficiente producción agrícola y pecuaria, la zafra decrece continuamente, el transporte cada vez está peor, la construcción de viviendas es insuficiente, la calidad de los servicios es vergonzosa, la corrupción, la malversación, el robo y el desvío de recursos campean por sus respetos, y todo se reduce a proyectos, planes y promesas.

 

Y así sería siempre, y se repetirían los falsos compromisos en la próxima reunión, ya fuera en la de 1963 tras la segunda ley de reforma agraria, o en la de 1967 con los planes del Cordón de La Habana, o en 1970 con la Zafra de los 10 millones que nunca se lograron, o la de la construcción de viviendas con las microbrigadas, o la de los planes de sistema de dirección de la economía durante el primer congreso del partido comunista, y después durante el segundo, y el tercero, y el “proceso de rectificación de errores y tendencias negativas”, y el cuarto congreso del partido, y el quinto y… ¿por cuántos van ya a estas alturas?

 

¿Que ha habido nuevo? Nada. ¿Qué se ha resuelto realmente? Nada. Todo se explica con el “criminal bloqueo imperialista”, la sequía, las inclemencias del tiempo, el cambio climático, o lo que haga falta. Como no hay soluciones, se necesitan explicaciones.

 

Y como podrá comprobarse, el Presidente cubano no tiene nada concreto que ofrecer, más allá de una receta perfecta para el fracaso. Según el periódico Granma, órgano oficial de la pandilla comunista en el poder, el flamante presidente

 

“sostuvo en el Palacio de Convenciones un nuevo encuentro de trabajo con los miembros de las juntas de Gobierno, creadas para supervisar el funcionamiento del sistema empresarial, -similar al que encabezara en agosto pasado-, en el que reiteró el decisivo rol de esas estructuras que representan los intereses del Estado en el control de la gestión empresarial.

 

Durante la reunión (…) se discutieron varios temas con el objetivo de mejorar el desempeño de la empresa estatal socialista, principal sujeto de la economía cubana, según se precisa los documentos aprobados en el VII Congreso del Partido y en la Constitución de la República”.

 

“El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros ratificó que el eslabón esencial y actor más importante del modelo económico cubano está en la empresa estatal socialista, a la cual tenemos que darle un vuelco y potenciarla más”.

 

Y continuó aportando el presidente designado cubano maravillas retóricas y de liderazgo como las siguientes:

 

“… explicó que se profundizarán y ampliarán los encuentros en los que se debatan los problemas de la economía, para que entre todos se aporte al desarrollo.

 

Consideró como determinante dedicarle tiempo a la proyección estratégica de las organizaciones superiores de Dirección Empresarial, porque de lo contrario nos quedamos detenidos en el tiempo. En función de ese análisis a más largo plazo, se planifican inversiones, se diseñan nuevos productos y servicios, o se define cómo proyectar exportaciones”.

 

Aportó portentos intelectuales y de gestión tales como dejar claro que lo que se venda hay que cobrarlo:

 

“En su intervención, el Presidente cubano también habló de desarrollar las potencialidades de exportación que en muchos escenarios del país existen y cerrar los ciclos de exportación con el cobro oportuno; fomentar encadenamientos productivos entre todos los actores de la economía; potenciar el desarrollo de la industria nacional; dar seguimiento constante a las afectaciones económicas que ocasionan las irregularidades en operaciones del comercio exterior; ser más eficientes en los procesos inversionistas; y promover más la inversión extranjera”.

 

O repitió galimatías permanentes propios de un manual del perfecto idiota comunista:

 

“Asociado a ello, compartió conceptos fundamentales para lograr un mejor desempeño de la economía y de la gestión del Gobierno, sobre los cuales ha insistido en diferentes escenarios de trabajo durante los últimos meses, referidos, por ejemplo, a eliminar trabas y burocracias; a la urgencia de que quienes dirijan sean sensibles ante los problemas de la población, inconformes frente a las deficiencias y con cultura del detalle”.

 

Para insistir además en cuestiones que todos sabemos que no tienen solución en la Cuba castrista:

 

“Además, subrayó que será permanente la batalla ética contra la corrupción y las ilegalidades, donde una de las mayores insatisfacciones radica hoy en los bajos resultados que se evidencian en el enfrentamiento al robo de combustible”.

 

No vale la pena continuar torturando a nuestros amables lectores reproduciendo las sandeces que el petimetre que aparece como presidente cubano repite continuamente para poder decir algo, sin preocuparle que lo que diga no tenga sentido.

 

Sin embargo, mientras no aborde el verdadero problema, estará perdiendo el tiempo. Y lo peor del caso, se lo estará haciendo perder también a todos los cubanos, muchos de los cuales, unos más que otros, llevan años y años esperando por soluciones que nunca llegarán.

 

Porque la verdadera causa de que las cosas no funcionen adecuadamente en Cuba no hay que buscarlas en enemigos externos o internos, o en desastres naturales, sino en algo mucho más sencillo de comprender y que es provocado por el mismo régimen desde el primer momento: se trata de la “propiedad estatal  socialista” sobre los medios de producción y el monopolio estatal sobre toda la economía.

 

Elimínese la propiedad estatal y se eliminarán automáticamente la casi totalidad de los problemas que padece la economía cubana desde hace 60 años bajo el castrismo. ¿Acaso no llama la atención que los llamados “cuentapropistas” no padecen de ninguno de los problemas que sufren las empresas estatales? Ni robo de recursos, ni negligencias, ni maltrato a los clientes, ni cuentas dejadas de cobrar o de pagar, ni recursos que se echan a perder, ni falta de mantenimiento, ni exceso de burocracia, ni “contabilidad no confiable”, ni robo de combustible. Todos los problemas de la economía castrista desaparecen como por arte de magia tan pronto se entra en el terreno de la propiedad privada.

 

Y, naturalmente, eso no es casualidad ni mucho menos. Aunque ni el señor Díaz-Canel ni la camarilla que dirige el partido y el gobierno lo quiera aceptar. Porque a ellos lo que les interesa no es resolver los problemas de la población, problemas que ellos mismos crean con su torpeza y su ineptitud y pretendiendo imponer la ideología fracasada de comunismo. Lo que les conviene es que las cosas sigan como están. Para poder continuar disfrutando de privilegios y prebendas como hasta ahora.

 

Los problemas de la economía en un país no se resuelven ni con “sensibilidad” ni reuniéndose diariamente, sino con recursos y gestión eficiente. Los recursos en la Cuba de los hermanos Castro siempre son deficitarios, más que en ningún otro país, y no existe gestión adecuada ni decente para sacarle utilidad a los esfuerzos que se hagan, por muy loables que sean. Culpar a los “acaparadores” o al “bloqueo” por las escaseces es inventar fantasmas para no aceptar la realidad: que las empresas estatales nunca serán la solución de los problemas del país, ni ahora ni nunca, ni en Cuba ni en ningún lugar del mundo.

 

Por eso seguirán los cuentos y las cantaletas, sin soluciones de ningún tipo, y si se lograra un pequeñito avance en algo, al poco tiempo se retrocede nuevamente. Porque en esa desdichada isla los dirigentes castristas no están para resolver problemas, sino para engañar con falsas explicaciones de por qué no se resuelven. Y si fuera por ellos, se mantendrían así per omnia saecula saeculorum, que al fin y al cabo no sufren las mismas limitaciones que los cubanos de a pie.

 

Sin embargo, sucede que, afortunadamente, se puede engañar a algunos todo el tiempo, o a todos por un tiempo, pero es imposible engañar a todos todo el tiempo.

 

Y ya los cubanos comienzan a darse cuenta que el flamante presidente designado se reúne mucho y habla bastante, pero no resuelve ningún problema.

 

Cuado en realidad sería preferible, aunque fuera mudo, que resolviera los ingentes problemas que agobian a la población cubana.

 

Y si las cosas continuarán siendo así, ¿para qué necesitan los cubanos un presidente como ese?