Cubanálisis El Think-Tank

           ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

   

Dr. Eugenio Yáñez, Estados Unidos

 

 

 

La absoluta inutilidad de la Asamblea Nacional del Poder Popular

 

La Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), el llamado “parlamento” cubano, debería tener espacios permanentes en el libro Guinness de récords mundiales, y no solamente por ser quizás el único en el mundo -además del de Corea del Norte- que casi nunca ha conocido un voto en contra en ningún tema durante 37 años. Posiblemente la aprobación “por mayoría”, y no por unanimidad, del nuevo Código del Trabajo el 20 de diciembre del 2013 sea una de las pocas excepciones de ese récord.

 

En la semana que termina, antes de la sosa sesión plenaria de diciembre del 2013, se reunieron las llamadas Comisiones de trabajo de la ANPP, en una jornada que el periódico “Granma”, siempre tan objetivo y veraz, calificó de “intensa”, señalando que

 

“Múltiples aristas de la vida cotidiana de los cubanos se sometieron al escrutinio de los parlamentarios, quienes se apoyaron en las fiscalizaciones realizadas a estos asuntos a lo largo y ancho de todo el país, así como en los planteamientos de los electores en el más reciente periodo de rendiciones de cuenta”.

 

Pues bien, en una de esas “intensas” sesiones de trabajo, en la comisión de Servicios de la Asamblea, en “una de las múltiples aristas de la vida cotidiana de los cubanos” sometidas al escrutinio de los parlamentarios, se abordaron “asuntos tan variados, complejos y decisivos como el proceso de reparaciones de equipos electrodomésticos y del Programa de Ahorro Energético (PAE), el transporte, la telefonía y el correo”. Es decir, se estuvo discutiendo durante más de cinco horas algo tan evidente.

 

Los ilustres y siempre unánimes parlamentarios discutieron, o más bien comentaron de manera muy amistosa entre ellos, pues ahí no se discute demasiado, que los equipos eléctricos que Fidel Castro obligó a comprar a la población dentro de su delirio de aquel momento llamado Programa de Ahorro Energético, que incluyó refrigeradores, ollas de uso múltiple, ollas arroceras y otras “maravillas” baratísimas de la industria ligera china, vendidas a precio de oro y a la cañona a los cubanos, hace mucho tiempo que están fuera de servicio por su baja calidad y la ausencia de piezas de repuesto y talleres para repararlos adecuadamente.

 

Además de las horas dedicadas al tema mencionado, los señores asambleístas

 

“consideraron aspectos relacionados con la canasta familiar, comercialización de productos de aseo, limpieza e insumos agrícolas, donde hoy hay inestabilidad en el suministro de algunos renglones en determinados territorios e insuficiencia de las entregas con respecto a la demanda. Asimismo existen productos que tienen lento movimiento debido a los precios, mala calidad de otros, zonas donde no llegan por problemas con la transportación; mal estado constructivo de las bodegas e instalaciones de comercio en general y de los equipos de refrigeración”.

 

En una de las más significativas conclusiones de ese absurdo intercambio de oraciones (no parece haber sido en ningún momento un intercambio de criterios sólidos), los reunidos reconocieron que había existido una mayor garantía de piezas de repuesto que en etapas anteriores (lo cual no significa demasiado) y que ahora se sabía mejor lo que era necesario en cada territorio (lo cual por si mismo no resuelve ningún problema concreto de los ciudadanos), y que todavía persistían “dificultades” sobre las cuales “los diputados pidieron respuestas”. Oh, inefable “Granma”: los diputados piden respuestas, casi que las suplican o las ruegan, sencillamente porque no son capaces de exigirlas a quienes se suponen están obligados a rendirles cuentas.

 

El rollo de las “ollas”

 

Entre las dificultades sobre las cuales los diputados imploraron respuestas, estaban los casos de

 

“los núcleos que no han recibido la autorización para la compra del módulo de cocción, a pesar de reunir los requisitos, la conclusión de la vida útil de la mayoría de los equipos y que no se haya establecido un sistema económico al alcance de la mayoría de la población para su reposición natural, problemas de voltaje, mala distribución de las piezas y ausencia de algunas esenciales”.

 

Sin embargo, en el marco de la “dirección científica de la economía” tan propio de los regímenes del socialismo real, no se resolverán los problemas, pero queda claro que se mantendrán la retórica y las palabras huecas para continuar mareando la perdiz.

 

De ahí que el periódico oficial recoja una interesante contribución a lo podría calificarse como “gestión eficaz en el socialismo”, cuando explica la necesidad sobre una eventual correspondencia entre los recursos asignados por el plan y la opinión de la población. Es decir, no se trata de buscar correspondencia entre la oferta que puede garantizar el único proveedor, que es el ineficiente Estado, y lo que los consumidores necesitan, sino entre el Estado y “la opinión de la población”, cualquier cosa que eso signifique, y sin olvidar la enorme influencia que el partido comunista y los aparatos represivos pueden ejercer para moldear la opinión de la población. He aquí el párrafo en cuestión:

 

“En el 2014 continuará incrementándose la entrada de elementos para reparaciones, sin embargo no se logrará una adecuada correspondencia entre los recursos financieros asignados por el Estado y la opinión de la población, mientras una persona vaya al taller, no encuentre la pieza que necesita y luego la halle de forma ilegal”.

 

En ese marco conceptual alrededor de las necesidades de la población, que tal vez sería un entorno ideal para una Universidad que funcione en el País de Las Maravillas, donde estudiaría Alicia, una viceministra de comercio interior (MINCIN) dijo algo que indudablemente merece el Premio Nobel de Economía por su extraordinario aporte a las ciencias económicas universales, y cito textualmente lo que escribe “Granma”:

 

“Odalys Escandel, viceministra primera del Ministerio del Comercio Interior (MINCIN), explicó que la demanda de algunos productos liberados ha sido superior al plan”.

 

Para el resto de los mortales en todo el mundo, la demanda se analiza con relación a la oferta, y viceversa, como categorías fundamentales para conocer el funcionamiento de cualquier economía, pero la señora viceministra establece la relación, públicamente y sin sonrojarse, entre la demanda y el plan, de acuerdo al periódico del Partido Comunista cubano, a lo que agrega entonces “por lo que se ha tenido en cuenta en el diseño del 2014”.

 

Imagino que podría haber querido decir que en el plan para el 2014 se ha tenido en cuenta que la demanda es mucho mayor de lo que planificaron los burócratas para el 2013, pero me confieso totalmente incapaz de percatarme de lo que señala este portento del pensamiento económico que es la iluminada funcionaria, y le agradeceré a cualquiera que logre entender lo que ella ha dicho que me lo haga saber.

 

Como en el Macondo tropical el surrealismo no descansa, y el órgano oficial de Partido Comunista cubano también tiene que actuar, y lo hace muy a gusto, como vocero de ese movimiento a veces demasiado esotérico, al mismo tiempo que los “dirigentes” se comportan como Melquíades el gitano, que en “Cien Años de Soledad” impulsó a José Arcadio Buendía a emprender absurdas empresas que acabaron con llevarlo en la locura.

 

“El país trabaja para buscar nuevas formas de cocción que aparezcan como alternativas para la población. Ya está en marcha, de forma experimental, la venta liberada de gas licuado en La Habana y la ciudad de Santiago de Cuba a precios no subsidiados y se estudian otras”.

 

Parece una broma, pero no lo es. Parece una idiotez, y efectivamente lo es. ¿Así que el gobierno central verdaderamente dedicará tiempo a investigar y buscar “nuevas formas de cocción que aparezcan como alternativas para la población”? ¿No sería más práctico, inteligente y eficiente dejar que cada persona utilice las “formas de cocción” que deseen o puedan, sin que un gobierno central, en un país cargado hasta el tope de gravísimas necesidades que se mantienen durante muchos años sin resolver, país que se encuentra al borde del precipicio, quiera inventar lo que ya está inventado?

 

Ahora se dice como lo más natural del mundo que el régimen estudia, pero solamente “de forma experimental”, hacer en Cuba lo que se hace en todo el mundo todo el tiempo sin que el gobierno central tenga que intervenir para nada, que es vender los productos sin racionamiento y que cada cual los compre de acuerdo a sus necesidades, intereses y posibilidades.

 

Cuando sesiona ese circo parlamentario que demuestra ser la Asamblea Nacional del Poder Popular, y que bien pudiera ser considerado como El Espectáculo Más Inútil del Mundo, se puede escuchar de todo, o casi todo, que no es lo mismo, pero es igual.

 

Así, se pudo conocer, porque parece que “Granma” lo considera un asunto importante, que un diputado de La Habana “expresó preocupación por las piezas para arreglar los refrigeradores”. Preocupación que tienen millones de cubanos en todo el país que no pueden reparar sus equipos, pero que, además, si logran expresar sus frustraciones y sus necesidades en algún lugar, en caso de ser escuchados, no pueden ser resueltos los problemas, porque “no están en el plan”.

 

Por otra parte, a través del “Granma” se pudo saber también de una preocupación de otros diputados tratando de resolver algo que no tiene solución, que después de más de medio siglo de fracasos deberían conocer perfectamente los ilustres legisladores. A pesar de esa realidad,

 

“otros insistieron en la necesidad de ejercer un mayor control para evitar que algunos de estos renglones circulen en el mercado negro”.

 

Cuando existe escasez, ineficiencia, corrupción y desidia, y los “dirigentes” no se sienten obligados a rendir cuentas ante sus subordinados, como ocurre en Cuba, la economía no puede prosperar, y el mercado negro no solamente es necesario e inevitable, sino que, en cierto sentido, le conviene al régimen, al poner prácticamente a toda la población en situación de ilegalidad al depender de ese mercado negro para subsistir. De manera que los diputados que tocaron ese tema parece que no entienden, o ni siquiera conocen, las reglas del juego de la dictadura a la que sirven tan servil y unánimemente.

 

Continuando con el metalenguaje del absurdo en la prensa oficial, la información sobre la reunión del “Parlamento Cubano” señalaba que:

 

“Hablar del módulo de cocción es acercarse también a la alimentación de los hogares, de ahí que los diputados exigieran respuestas para aquellos núcleos que aún no cuentan con este y sobre la posible competencia entre el suministro de piezas a las cooperativas dedicadas a la reparación de estos equipos, y los talleres estatales”.

 

Es decir, que en el tema de “la alimentación de los hogares” no se habló de la comida, ni de escasez, de la mala calidad de los productos o del bochornoso servicio a la población por parte de los empleados en los centros estatales que venden productos alimenticios o que ofrecen servicios a los cubanos, sino se puso a flotar en el ambiente una vez más el miedo -casi pánico- a que las cooperativas y los trabajadores privados sigan haciendo cada vez más evidente la inutilidad e ineficacia de las actividades estatales en todos los sectores dedicados a la venta de productos o a los servicios a la población.

 

Para tranquilidad de los talibanes del “Parlamento”, la viceministra primera del MINCIN

 

“explicó que esas nuevas formas de gestión mantienen la asignación de recursos que tenían antes de transformarse y pueden obtener además insumos de otras fuentes como los mercados industriales y la red de tiendas en divisas, por lo que no afectan a los talleres del PAE”.

 

Y para hablar también de “módulos de cocción” faltantes y sus evidentes no-soluciones, porque soluciones no hay ni puede haber por la vía que pretende el régimen,

 

“la viceministra Bárbara Acosta se refirió a la demanda extra que se produjo en las provincias de Guantánamo, Holguín y Santiago de Cuba, debido al paso del huracán Sandy y reconoció que en La Habana ha habido demoras, pues se entregaron los bonos, pero en ocasiones no había respaldo para ellos”.

 

Es decir, los “bonos” que se entregaron a trabajadores en La Habana eran solamente una burla a los cubanos, puesto que no existían los “módulos” a los que supuestamente los “bonos” permitirían acceder para poder comprarlos: los “bonos” eran papel mojado nada más. Ese es el respeto del régimen hacia sus ciudadanos.

 

Aunque supuestamente la ley económica fundamental de eso que en Cuba llaman socialismo supone la constante satisfacción de las necesidades siempre crecientes de la población, en realidad eso no se consigue ni siquiera por un instante. Prueba de ello es el siguiente párrafo de la prensa oficialista, que merece lugar destacado en una antología universal de la necedad:

 

“Marta Hernández Romero, diputada por la capital y presidenta de su Asamblea Provincial, señaló que independientemente de que se comprende que el país no estaba preparado para ese incremento, hay que ver la demora como familias que no tienen modo de preparar sus alimentos. Llamó la atención también sobre las viviendas que se entregarán en este mes de diciembre, alrededor de mil en La Habana, para las cuales hay que buscar una solución, no tan demorada como la de algunos residentes del municipio Arroyo Naranjo, pues aunque se les suministre la comida a través de la red de gastronomía, donde hay niños o ancianos se requiere calentar, elaborar... en diferentes horarios”.

 

No parece que se necesiten demasiados comentarios después de un párrafo como el anterior, donde a los miembros de un supuesto parlamento de un país occidental, en pleno siglo 21, una parlamentaria debe llamar la atención de que la comida, aunque se reciba cocinada en la casa, quién sabe a qué hora, porque de seguro no se cumple un horario fijo de entrega, podría necesitar ser calentada, procesada o complementada, de acuerdo a los intereses de las personas que habitan en cada vivienda.

 

La gala del Espectáculo Más Inútil del Mundo

 

Sin embargo, todo el espectáculo circense de las comisiones de trabajo queda pálido cuando funciona el circo con todas sus pistas desplegadas, en las sesiones plenarias que normalmente duran un día o, cuando más, dos, una vez cada seis meses. Dos días de trabajo cada seis meses para que los parlamentarios analicen, discutan y decidan aprobar o rechazar sobre lo que se supone sean los problemas fundamentales del país.

 

En tales sesiones plenarias no hay muchas diferencias con lo sucedido anteriormente durante el trabajo de las comisiones: quizás la más significativa es que en las plenarias está presente la alta jerarquía partidista y de gobierno que, como es “natural” en el totalitarismo, ocupan cargos importantes en la Asamblea, donde por virtud de su jerarquía reciben un trato con mucha deferencia y hasta servilismo por parte de los diputados, aunque debería ser a la inversa.

 

Y en ocasiones es aquí donde se anuncian algunas medidas más trascendentes para el funcionamiento del país, como ha sido el caso en esta última sesión del 2013, donde se produjeron algunos anuncios de interés. Pero vayamos por partes.

 

Uno de los temas esperados en esta sesión plenaria fue la discusión del proyecto de Código del Trabajo, donde se incluía la nueva realidad de los trabajadores por cuenta propia y los cooperativistas, y cuyos resultados eran tan conocidos y esperados como si fueran la crónica de una muerte anunciada: en el país donde supuestamente gobiernan los trabajadores, el Código del Trabajo aprobado no admite el derecho a sindicalizarse en alguna organización ajena a la central sindical oficialista, controlada por el Partido Comunista, que designa a sus “líderes”, ni tampoco el derecho a la huelga, logro cardinal de los trabajadores en todas partes del mundo.

 

Y para colmo de escarnio y vergüenza absoluta, se santifica y no se condena que sea el Estado dictatorial quien negocie y acuerde con los inversores extranjeros el monto de los salarios, y reciba el pago en moneda dura de esos salarios establecidos para los trabadores nacionales que se contratan en firmas extranjeras, para posteriormente pagar a los obreros y empleados del país en devaluados pesos cubanos (CUP) y en los niveles salariales que el gobierno establezca arbitrariamente, sin tener en cuenta para nada ni los intereses ni los criterios de esos trabajadores cubanos.

 

La economía nacional en el año que termina

 

Con relación al funcionamiento de la economía cubana en el año que termina, fue informado un estimado de crecimiento del Producto Interno Bruto a precios constantes del 2.7%, inferior al 3.6% planificado, pero siempre con la explicación de las causas del incumplimiento achacadas a motivos impersonales, abstractos. Así que el Vicepresidente del Consejo de Ministros y Ministro de Economía se justificó echando mano a los incumplimientos de los ingresos en moneda libremente convertible, y en la industria manufacturera y las construcciones, y también al aumento de gastos en importación de alimentos, motivados por la permanente ineficiencia e incumplimientos en la agricultura y la ganadería, que no acaban de despegar ni podrán hacerlo en lo inmediato.

 

Del famoso vaso de leche diario para los cubanos, mencionado por Raúl Castro el 26 de julio del 2007, cuando todavía no tenía ni la más remota idea de como desatascar el desastre económico cubano heredado de su hermano Fidel Castro, más nunca se ha mencionado ni una palabra, y continuamente se edulcoran los fracasos de cada año. En el caso del actual, y como consuelo de infelices, señalando que las raquíticas cifras del 2013, comparadas con las del 2012, registran incrementos.

 

Con relación al 2014 se prevé un aumento del Producto Interno Bruto (PIB) a precios constantes del 2.2%, proyectado a partir de potenciar reservas internas de eficiencia de la economía y dirigir los recursos hacia las actividades de mayor impacto, así como destinar los créditos sobre todo al capital de trabajo, hacia actividades productivas que generan exportaciones, y para financiar inversiones.

 

Es decir, las generalidades y promesas de siempre, sin resultados específicos como los necesitaría el país, mucho más cuando se pronostica una caída de precios en rubros exportables como azúcar y níquel, y continúa el alza del precio de los alimentos en el mercado mundial. Además, veremos un bajo crecimiento -si alguno- en la manufactura, a causa de las limitaciones financieras. Siempre las culpas son impersonales, y de los otros.

 

Están por ver los eventuales crecimientos que se pronostican en lo que se denominan las ramas estratégicas de la economía, como el 17.5% en la industria azucarera y el 7% en el sector agropecuario, así como en hoteles y restaurantes, y comercio, donde se crecería un 8.8 y 9.3, respectivamente. El papel y los planes aguantan cualquier cosa, sobre todo en Cuba.

 

¿Venta de bonos del Tesoro neocastrista?

 

En cuando al Presupuesto del Estado para el 2014 y los déficits permanentes, la noticia trascendente tiene que ver con la decisión de emitir bonos para financiar el 70% del déficit del país, cifra que no se sabe de donde sale.

 

Sobre este aspecto me permito reproducir -sin consultarle- un correo electrónico enviado por nuestro amigo, colega, economista y profundo analista Lázaro González, que desde las nieves de Toronto, Canadá, disecciona esta propuesta presentada por el régimen:

 

“La emisión de bonos del tesoro es un mecanismo financiero normal de amplia práctica internacional para lograr equilibrios macroeconómicos y financiar déficits presupuestarios. Sin embargo se requiere que la tesorería nacional, que no queda claro en el caso de Cuba donde reside, cuente con la credibilidad minima indispensable para que inversores y no  “asociaciones de amistad” o socios políticos consideren conveniente comprar bonos a 20 años con solo un 2.5% de interés anual. El comportamiento del régimen cubano respecto a honrar la deuda externa indica que la plaza antillana no es altamente riesgosa sino que no disfruta de absolutamente ninguna credibilidad. Rusia acaba de hacerle un write off al 90% [29 billions de dólares, hecho del cual los “entendidos” no han acabado de enterarse] a la deuda heredada de Cuba con la Unión Soviética, y los socios del Club de Paris aún esperan por una renegociación seria y responsable por parte de La Habana.

 

En la breve nota no se precisa -como es costumbre- si la compra de bonos será publica o solo podrán acceder a ella personas jurídicas [y ello requiere análisis complementarios muy rigurosos pues la inconvertibilidad del peso cubano o su posible convertibilidad arbitraria distorsionaría cualquier compra por parte de instituciones extranjeras e incluso en los casos en que se realizara por personas naturales y jurídicas nacionales]. Igualmente fijar que hasta el 70% del déficit presupuestario será cubierto por esta vía y el 30% por emisión de dinero, no solo es una proporción puesta “a dedo” que no se corresponde con la realidad económico-financiera de un país que incumple en un 25% el discreto crecimiento planificado para el 2013 a pesar de las reformas y la inescrupulosa metodología de cuentas nacionales, sino que la emisión irresponsable de dinero generará inflación -acentuada por el proceso de unificación monetaria-, deteriora aun más la menguada capacidad adquisitiva de los segmentos mas vulnerables de la ya estratificada sociedad cubana por una parte; mientras el escenario de una compra significativa de los bonos del tesoro, excluyendo un Putin que acaba de rescatar a Ucrania de la Unión Europea con un bill out de 15 billions, es tan improbable como que los dictadores de Birán se conviertan en socialdemócratas.

 

Luego, si toda la reforma financiera-fiscal del país concluye con un incremento del déficit presupuestario, hará bien el general de hojalata en contratar a un técnico del Banco Mundial para que le diseñe una política financiera seria y sustentable”.

 

Ante los “retos colosales”: advertencias y atrincheramiento

 

Con relación a la “actualización del modelo”, que el libelo “Granma” califica como “implementación con luz larga”, la estrella neocastrista del tema, Marino Murillo, dijo que las políticas para la actualización del modelo económico habían marchado de acuerdo con las proyecciones establecidas, y que en los próximos dos años se deben realizar las tareas más técnicas y complejas.

 

Explicó lo que ya se había anunciado en la reunión del Consejo de Ministros (lo que demuestra hasta la saciedad la poca importancia de las sesiones del “parlamento”): que se concluyeron los estudios para el inicio del proceso de unificación monetaria y cambiaria, y que la única moneda que se mantendría en el país sería el CUP (pesos cubanos). Para tranquilizar el alboroto, señaló que esa medida no perjudicaría a personas que lícitamente obtienen ingresos en CUC y CUP y los mantienen en efectivo o depositados en sucursales bancarias:

 

“En ningún caso las personas tendrían afectaciones a su poder de compra. Se respetará la capacidad financiera del CUC”.

 

Mencionó además la elaboración de la primera versión de propuesta para conceptualizar “el modelo económico-social cubano de desarrollo socialista” así como de las bases para el programa de desarrollo económico-social a largo plazo (hasta el 2030).

 

Así mismo, destacó la política de privilegiar las cooperativas no agropecuarias por sobre los trabajadores privados, haciendo referencia a 270 cooperativas de este tipo autorizadas y otras 228 en vías de aprobación, la mayoría de ellas vinculadas a la actividad gastronómica fundamentalmente, que tendrán menor carga tributaria y más facilidades de acceso a los suministros del mercado mayorista.

 

Además, hizo referencia a la dinámica demográfica, que calificó como “reto colosal para la nación dado por el rápido envejecimiento de sus habitantes”. Pero, según “Granma”, no se habla ni siquiera se sueña con soluciones, porque

 

de cara a tan importante compromiso refirió que se estudian las políticas en el orden económico y social, que permitan responder a ese fenómeno”.

 

Es decir, aparentemente no hay ninguna propuesta para una solución de momento, ni para un futuro inmediato, aunque se sabe, y se dijo, que en el 2021 serán más las personas que salen de la edad laboral que las que entran, y en el 2026 morirán más de las que nacen. Como también se sabe, y se dijo, que mientras que en el 2012 el 18,3 % de la población (2 millones de personas) tenía 60 años o más, en el 2030 la cifra ascenderá al 30,30 %, y en el 2050, al 36 %, porcentaje equivalente a 3 millones y medio de habitantes, de los 10 millones que tendría el país para esa fecha.

 

Sin embargo, a pesar de estas alarmantes cifras, no existe ni idea por parte del régimen en este momento de como abordar seriamente este tema para poder encontrarle soluciones efectivas. Cosas del socialismo científico.

 

El acto final del circo por parte de Raúl Castro

 

Las palabras finales del evento correspondieron, como de costumbre, a Raúl Castro y no al presidente de la Asamblea, Esteban Lazo, lo que prueba otra vez el carácter puramente decorativo del “parlamento” cubano.

 

Sin resultados concretos que ofrecer en la economía al final del año, lo que se supone que sea un asunto de seguridad nacional para el régimen, sobre todo en lo que se refiere a la producción de alimentos, el general-presidente tuvo que concentrarse en lugares comunes y temas generales y difusos, algunos de ellos como, una vez más, la letanía de desear normalizar las relaciones con Estados Unidos siempre que Estados Unidos esté dispuesto a aceptar al régimen tal y como es y sin ningún tipo de cambio o espacio para el Estado de Derecho y la democracia en el país.

 

En cuanto a normalizar las relaciones de la dictadura con el pueblo cubano, el conflicto más grave y contradictorio, y que ya dura más de medio siglo, ni una palabra: todo lo reduce al enfrentamiento con “el imperialismo”. Y todo pretende explicarlo a través de un esquema simplista, pedestre y adaptado a la visión de La Rinconada, donde no existen ni exiliados cubanos ni tampoco americanos que estén a favor de la democracia:

 

“Si en los últimos tiempos hemos sido capaces de sostener algunos intercambios sobre temas de beneficio mutuo (...), consideramos que podemos resolver otros asuntos de interés, establecer una relación civilizada entre ambos países, como desea nuestro pueblo y la amplia mayoría de los ciudadanos estadounidenses y la emigración cubana”.

 

Además, justificó las tendencias a la retranca y el inmovilismo total de una parte nada despreciable de la camarilla de la gerontocracia y la nomenklatura con las palabras de siempre para asustar incautos y justificar cobardías:

 

“No ignoramos que quienes nos apremian a acelerar el paso nos empujan al fracaso, a la desunión y a dañar la confianza y el apoyo del pueblo en la construcción del socialismo”.

 

Y aclaró que se refería tanto a quienes pedían más velocidad “con sanas intenciones” como a quienes cargan “animadversión” hacia la actualización del desastre cubano. Así que debería quedar claro que la velocidad de lo que se haga se seguirá determinando en La Rinconada, sin que la opinión de los cubanos importe para nada.

 

Hizo algunas referencias a la Ley de Inversión Extranjera, que consideró de “singular importancia para dinamizar el desarrollo económico y social del país”, y anunció lo que es evidente que resultó una novedad, y es que se prevé

 

someter a una próxima sesión de la Asamblea Nacional que (...) será en el mes de marzo como reunión extraordinaria para tratar este tema y otros más”.

 

En ese mismo tema de las inversiones extranjeras hizo referencia a la ya conocida y publicitada Zona de Desarrollo Especial de El Mariel, de la que especificó que

 

“está llamada a convertirse en un importante polo de la inversión extranjera y al mismo tiempo en un polígono de experimentación de modernas tecnologías, formas y métodos de gestión empresarial”.

 

Finalmente, para no perder la costumbre, volvió a referirse a la cantaleta de las distintas generaciones de cubanos que supuestamente han participado en la revolución, desde los fundadores “históricos” hasta las formaciones contemporáneas más jóvenes. Entonces, como un perfecto autista político, ignorando la realidad, no pareció tener en cuenta a los millones de cubanos que han perdido sus ilusiones y su tiempo ante promesas vacías y sin resultados que valieran la pena durante más de medio siglo. Y como si todos los cubanos tuvieran un único pensamiento optimista y unánime, similar al suyo, señaló con voz engolada y grandilocuente que:

 

“No perderemos jamás la obra de la Revolución”.

 

Ciertamente, esa obra no se perderá. Porque ya está perdida desde hace mucho tiempo.

 

Aunque la Asamblea Nacional del Poder Popular no se haya enterado. Ni falta que hace.