Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

                                                                          Dr. Eugenio Yáñez

                                                                                                                                                            

 

El raulismo en apogeo

 

¿Por qué la sorpresa?

 

“Ya en diciembre Raúl Castro, en un discurso público se había dirigido a la audiencia declarando:

 

-¿Ustedes quieren saber quién es el culpable de todos los problemas que tenemos en la economía? Es muy fácil, es éste que está aquí…”

 

Había señalado para Carlos Lage, quien se encontraba en la tribuna. Primeramente había marginado a Felipe Pérez Roque en el viaje a China en mayo del 2005, y ahora arremetía contra Carlos Lage, otro de los más destacados favoritos de Fidel Castro para la transición.

 

No hay ninguna novedad de última hora en los párrafos anteriores: pero así aparece publicado desde el 2006 en “Jaque la rey. La muerte de Fidel Castro (con carácter provisional)”, escrito por Eugenio Yáñez y Juan Benemelis. Hubo quienes no se enteraron por cualquier motivo, otros porque consideran que ya “se las saben todas”.

 

Aquí hay más:

 

“Aparentemente, el enfrentamiento de las facciones en la lucha por la sucesión es mucho más fuerte de lo que puede percibirse en el exterior, y se va agudizando en la medida que van pasando los días. Porque cada día que pasa es un día menos que le queda de vida a Fidel Castro, mortalmente enfermo”.

 

Más todavía, esta vez en Cubanálisis-El Think-Tank en 2007:

 

De Raúl Castro se dicen muchas cosas, no siempre ciertas, pero nunca que sea idiota. Muchos realmente creyeron que Carlos Lage era “el número dos” y no paisaje. O que “Felipito” era el delfín. Ambos son “cuadros”. Como tal, siguen colgados en la pared, para darle colorido al entorno. Y todo esto es ahora con Fidel Castro vivo todavía: después del funeral, será peor… o mejor, nunca se sabe.

 

La única sorpresa estratégica en la defenestración masiva de la semana pasada, evento que se repite en Cuba cada cierto tiempo y  al que los cubanos llaman “el Armagedón”,  tuvo que ver con el momento en que se comunicó públicamente, con dos presidentes latinoamericanos de visita en el país y un enorme evento académico al que no se le ha prestado la debida atención, donde, además de ambos presidentes, estaban presentes tres premios Nóbel, siete ministros de economía o finanzas, o presidentes de bancos centrales de América Latina, así como representantes del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

 

Muchos creyeron, y repitieron continuamente durante mucho tiempo, y los más testarudos lo repiten aún después de la debacle, que Carlos Lage era como un jefe de gabinete, y Felipe Pérez Roque “el delfín” para la sucesión. Porque siguieron congelados en el tiempo, seguían pensando en escenarios de la era de cuando el hoy mudo Fidel Castro hablaba "cien horas" con Ignacio Ramonet, y no comprendían, porque no querían, que después de la “Proclama” del 31 de julio del 2006 las cosas habían cambiado en Cuba.

 

Uno se pregunta si es posible que existan tantos tontos en el extranjero, aunque parte de ellos haya nacido en Cuba, escribiendo tonterías sobre lo que acontece en la Isla. Hay algunos que realmente son lamentables, pero en la mayoría de los casos, aunque sean personas preparadas,  pecan con dos errores metodológicos fundamentales que les nublan el entendimiento:

 

El primero es considerar que las realidades del régimen pueden ser analizadas como si se tratara de cualquier otro país "normal", y no de una finca dirigida por un mayoral-caudillo que no debe rendir cuentas a nadie. Esa equivocación lleva a considerar, por ejemplo, que las estadísticas oficiales del Producto Interno Bruto o el desempleo en Cuba son ciertas y confiables, o que unas declaraciones de la ministra de justicia cubana en Ginebra “indican” que Cuba estaría dispuesta a conversar con Obama.

 

La señora ministra de justicia cubana puede hablar en Ginebra, exclusivamente, del tema de los derechos humanos, siguiendo un guión estrictamente definido y revisado por las “instancias superiores”: sus atribuciones y facultades no contemplan emitir opiniones, y mucho menos sobre el presidente Barack Obama y las relaciones de Cuba con Estados Unidos. Si tiene que hablar sobre el tema porque no queda más remedio, recitará la cantaleta oficial y nada más.

 

Los ministros en Cuba nunca deciden nada importante en lo que no tenga nada que ver con su ministerio, -y muchas veces ni aún en su ministerio- sino solamente cumplen “orientaciones” del “jefe”. Quién no desee creerlo, averigüe por el destino de Marta Lomas, quien hasta hace poco era ministra de inversión extranjera, y tuvo el desliz de hacer un comentario sobre la entonces reciente elección de Obama como presidente.

 

La segunda equivocación es no comprender que Raúl Castro trabaja con un estilo de dirección diferente al que impuso Fidel Castro durante cuarenta y siete años: tiene su estilo propio, de militar, que prefiere trabajar en silencio. Como militar en activo durante más de medio siglo, piensa en sentido de la preparación minuciosa y secreta de las operaciones, para llevarlas a cabo mediante la sorpresa estratégica. No se precipita ni se deja llevar por impulsos fácilmente, y, de nuevo como militar, lanza las operaciones concentrando el máximo potencial de fuerza sobre el lado más débil del adversario, en el momento que considera más oportuno.

 

Hace ya mucho se decía en Cubanálisis-El Think-Tank con relación al estilo de dirección de Raúl Castro y su equipo de poder:

 

“Las diferencias de estilo que se observan en este equipo, comparadas con la personalidad única e irrepetible de Fidel Castro, no son muestra de indecisión o incapacidad, sino de una manera diferente de hacer las cosas, lo cual no debía sorprender a nadie: ni escándalos diarios de agitación popular, ni marchas frente a la Oficina de Intereses de Estados Unidos, ni interrupciones de la programación de la televisión para intervenciones especiales del máximo líder, sino una actividad silenciosa y discreta, pero encaminada a la eficiencia y los resultados”.

 

Ahora se ha puesto de moda hablar de los “talibanes” y las pugnas por el poder en Cuba, y se quiere seguir analizando la realidad desde esquemas conceptuales que no son aplicables al régimen: esa lucha comenzó desde antes que Fidel Castro enfermara de “Secreto de Estado”, y se venía desarrollando profundamente, pero en silencio. Siempre estuvo claro, sin embargo, dónde estaba el verdadero poder, y que los talibanes eran “paisaje”, paisaje  y nada más. Su supuesto “poder” era exclusivamente vicario, y estaba en manos del “padrino”, pero una vez que Don Vito Corleone cedió el mando a Michael, fue éste quien designaba los “caporégimes”, establecía las estrategias y decidía el momento más oportuno para la masacre.

 

Una vez más hay que recordar que, desde el ya citado libro “Jaque al Rey”, se decía en el 2006:

 

“Con Castro interrumpiendo todo, la sorda lucha entre los grupos de poder en Cuba se lleva a cabo en silencio, reacomodando posiciones y atrincherándose para “el día después”. Los grupos “talibanes” aprovechando que Castro aún respira y queriendo ganar y afianzar posiciones para poder resistir la embestida raulista que inevitablemente vendrá. Los “históricos” de Raúl Castro mirando de cerca a los talibanes y preparándose para pasarles la cuenta”.

 

¿Por qué la sorpresa, entonces, por los acontecimientos más recientes, cuando las señales ya estaban muy claras desde hace meses? Carlos Lage había sido separado de la atención a las relaciones con Venezuela desde tiempo atrás, cuando Raúl Castro comenzó a enviar a José Ramón Machado Ventura y Esteban Lazo a las reuniones cumbre en Caracas. Hugo Chávez es imprescindible para el régimen por ahora, pero Raúl Castro lo mantiene siempre a una "fraternal" distancia.

 

Hace dos semanas, Cubanálisis-El Think-Tank escribió: "...actualmente los problemas de la vivienda y la industria de materiales de construcción en Cuba tienen importancia estratégica al mismo nivel casi que el problema alimentario, y es de esperar que Raúl Castro asigne las tareas de la construcción en su conjunto, las nuevas inversiones y la construcción de viviendas a alguien de su extrema confianza y cercanía, que no necesariamente tendría que ser Ramiro Valdés, pero que no parece probable que quede en manos del gris Carlos Lage cuando no vive su mejor momento ante el raulato".

 

Posteriormente, la designación de Ricardo Cabrisas como vicepresidente del consejo de ministros, a cargo de las relaciones con Venezuela, Rusia y China, y los nombramientos del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés, el general Ulises Rosales del Toro, y Jorge Luis Sierra Cruz como vicepresidentes del consejo de ministros, ratificaron el declinar de la estrella de Carlos Lage, asignado ya desde antes a la misión imposible de atender los planes de construcción de viviendas, en los que ya había tenido que reconocer anteriormente que había sido engañado en las informaciones que recibía “desde abajo”. La pregunta nunca fue si Carlos Lage sería defenestrado, sino cuándo.

 

Y el señalamiento del comunicado oficial, de que el cargo de secretario ejecutivo del consejo de ministros no tiene “protagonismo alguno en la dirección del gobierno” no va dirigido al nuevo secretario designado, general José Amado Ricardo Guerra, quien se sabe la lección perfectamente, sino a todos los que creían que Carlos Lage era como “un primer ministro”.

 

Felipe Pérez Roque pareció en un momento que había logrado mejorar sus puntos con la enorme actividad internacional del último año, pero sus fallas de lealtad en la ONU con la “disposición de Cuba” a renunciar a su soberanía para unirse con Venezuela lo habían marcado de manera definitiva y, de nuevo, la pregunta no era si sería sustituido, sino cuándo.

 

Otto Rivero (foto), sin absolutamente nada que hacer después que quedó fuera del juego el modelo "fidelista" de liderazgo, era simplemente material desechable desde mucho tiempo atrás, prácticamente desde el ascenso provisional de Raúl Castro en julio del 2006, pues “vicepresidente del consejo de ministros para la Batalla de Ideas” es un cargo que solamente puede existir en la Cuba de Fidel Castro, y en más ningún otro país del planeta, cuando éste ejercía omnímodamente el poder, y le interesaba más su "Mesa Redonda" en la televisión y las marchas en el delirante "protestódromo" que la alimentación de los cubanos, el estado del transporte y la vivienda, o el declive continuo de la economía hacia la bancarrota total.

 

De la misma manera, el mediocre José Luis Rodríguez (que no merece ni una foto en este análisis), insignificante profesor promovido a flamante vicepresidente del consejo de ministros y ministro de economía y planificación, no podía caer nada bien a los militares, acostumbrados a rendir cuentas por los resultados: su problema no fue que mentía escandalosamente con sus informaciones manipuladas, lo que no es nada significativo en Cuba, sino que aparentemente él mismo se las creía. Los militares del "sistema de perfeccionamiento empresarial" lo tenían en el colimador desde muchos años antes.

 

Con “Chomy” Miyar Barrueco (foto) hubo que ser más cuidadoso, y pasó a Ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, pues su relación cercana con Fidel Castro data de hace casi medio siglo. Aún así, fue “liberado” de la Secretaría del Consejo de Estado, cargo que igual al que ostentaba Lage en el Consejo de Ministros, según la declaración oficial, “no es una instancia con facultades de decisión ni desempeña protagonismo alguno en la dirección del Estado”.

 

En lenguaje estrictamente militar, la defenestración de Carlos Lage y Pérez Roque ha sido “la dirección del golpe principal”, y la de Rivero y Rodríguez “la dirección del golpe secundario”. Miyar Barrueco no podía ser “aniquilado” todavía, por lo que fue “neutralizado”. ¿Y el resto de los defenestrados, incluyendo, sin mencionarlos, a los un poquito "históricos" Pedro Miret y Osmani Cienfuegos, más el primero que el segundo? Una operación de distracción, aunque también tenía objetivos concretos: deshacerse en el mismo momento de una caterva de ineficientes absolutos, y buscar mayor efectividad en el gobierno. Ministros como Alejandro Roca, de la Industria Alimenticia, después de más de treinta y cinco años en el cargo, podrán respirar aliviados ahora que han sido al fin liberados.

 

Raúl Castro ha afianzado su poder con esta jugada estratégica, y los canales de comunicación del Gran Enfermo ahora se recortan y tienen que pasar necesariamente por manos raulistas. Se veía, desde el incidente con Michelle Bachelet y la “reflexión” del Convaleciente en Jefe sobre la salida al mar de Bolivia, que el otrora omnipotente fue reducido a solamente “opinión privada de un ex gobernante”, como dijeron los chilenos sin que en Cuba se les desmintiera o respondiera de manera airada. Decir que el reciente ajuste entre los “de Raúl” y los “de Fidel” es una explicación muy simple, no es nada serio. Si realmente no lo es, ¿entonces de qué se trata?

 

El abrupto desmentido de Fidel Castro, para quienes de verdad lo conocen, es la mejor evidencia de que los defenestrados fueron “los suyos”, que han pasado de la noche a la mañana al “plan payama”, despojados de todos y cada uno de sus cargos por la vía de la "renuncia", como en los buenos tiempos de las más tenebrosas purgas del estalinismo. Sin embargo, mientras que a Raúl Castro le bastó con “serrucharles el piso” hasta defenestrarlos, Fidel Castro los crucificó. ¿Por qué?

 

Para reiterar una autoridad que cada vez tiene menos: puede haber sido consultado, como dice, pero más que para pedirle aprobación, para que opinara sobre la decisión ya tomada, algo así como el esposo que dice a su mujer que irá a tomarse unos tragos con sus amigos. Su desesperado diario "reflexionar" muestra claramente que se sabe ninguneado, que sus "reflexiones" son cada vez menos relevantes.

 

Sin embargo, hay que observar que fue él quien, en definitiva, para estar sobre todos los demás, lanzó las mayores acusaciones, en sibilino y críptico lenguaje estalinista, contra las bajas principales de la operación, sus protegidos Carlos Lage y Pérez Roque: si para expresar una autoridad que necesita patológicamente debía crucificarlos, no fue Poncio Pilatos ni se levó las manos, pues no vaciló en hacerlo.

 

Estas situaciones siempre destapan “rumores” y teorías de conspiración. Se comenta ahora con mucha fuerza que el miembro del secretariado del partido, Fernando Remírez de Estenoz (foto), de pronto bautizado -quién sabe por qué ni por quién- como “zar” de la política exterior cubana, fue destituido, a partir de una información en la prensa oficial que señala a Jorge Martí, ex presidente del ICAP y ex embajador en Rusia, como director de relaciones exteriores del partido.

 

Lo único confirmado hasta ahora es la designación de Jorge Martí, pero el destino de Estenoz no se conoce: no está exento del “Armagedón” - nadie en Cuba lo está - pero no necesariamente tiene que haber caído en desgracia. Haber sido compañero de aulas de Carlos Lage no lo inhabilita automáticamente. Cubanálisis-El Think-Tank no está desmintiendo la información, sino solamente destacando que no hay confirmación: la masiva reproducción de la noticia en el ciberespacio no confirma lo que ha sucedido, sino la enorme fragilidad y superficialidad de los “análisis” sobre el tema cubano.

 

Han surgido “rumores” de movimientos conspirativos y posibles deserciones de Lage-Pérez Roque que solo son válidos en muñequitos de colores o ciertos componentes del ciberespacio sobre temas cubanos: nadie mejor que las víctimas sabe que en Cuba solamente pueden conspirar los hermanos Castro. Otros “rumores” se refieren a la posible detención de Carlos Lage, Pérez Roque y Otto Rivero: igualmente absurdo, pues los cadáveres no son detenidos, sino enterrados, y todos ellos son ya nada más que cadáveres políticos. Y dos o tres cartelitos timoratos de "Lage presidente" en el oriente del país no son más que "pataleo de ahorcado", sin más trascendencia que completar algunos blogs escasos de análisis.

 

El único rumor cierto y evidente es el que ya ha lanzado a rodar el Ministerio del Interior a través de la sección de desinformación, haciendo referencia a los supuestos “lujos” y “buena vida” de las víctimas, -nada diferente del resto de la nomenklatura- pero ese parece, por alguna razón, que no es tomado muy en cuenta por algunos “analistas”.

 

También se habla de “más militares al poder”. El general designado ministro de la industria sidero-mecánica viene de una actividad afín, la industria militar. El otro general es solamente un secretario, coordinador, sin autoridad propia, y lo sabe perfectamente después de más de cuarenta años en la “secretaría”. Y mencionar al nuevo vicepresidente del consejo de ministros y ministro de economía, Marino Murillo, como ex coronel, sin mencionar a “Chomy” Miyar Barruecos como ex primer teniente, es un enfoque muy primitivo: en Cuba, quien no lo es, ha sido militar, o puede serlo en cualquier momento – le pueden preguntar a Hassan Pérez.

 

Algo verdaderamente significativo, que ya se ha señalado, no ha recibido mucha atención: la designación como ministros de dos miembros del secretariado, que abandonan esa posición, para incorporarse al gobierno, al ejecutivo: María del Carmen Concepción y Lina Pedraza, como ministras de industria alimenticia-pesca y finanzas y precios. A pesar de la teoría y las declaraciones rimbombantes, Raúl Castro está apostando a su gobierno más que al partido.

 

Nada nuevo bajo el sol. Hace más de dos años Cubanálisis-El Think-Tank había señalado algo similar refiriéndose a quien era entonces el nuevo ministro de transporte:

 

“Lo interesante es que Sierra Cruz había integrado el secretariado al momento de su re-creación en junio de este año, semanas antes de la salida “con carácter provisional” de Fidel Castro, cuando tal institución se preparaba para llevar las riendas del Partido como “único sucesor digno” del Comandante en Jefe. Sin embargo, a la primera crisis fuerte de carácter administrativo en el gobierno sucesor, se debilita el secretariado, enviando a uno de sus integrantes, quien además es miembro del Buró Político, a encabezar un Ministerio que tiene carácter estratégico, a una función evidentemente administrativa, dejando claro que la “dirección colectiva” del partido tiene mucho que ver con la retórica”.

 

¿A dónde lleva todo esta situación? Se verá en dependencia de los enfoques. Si se sigue pensando que Ramiro Valdés es “enemigo” de Raúl Castro y Carlos Lage era “el número tres”, no se comprenderá nunca que Carlos Lage y los talibanes eran “paisaje” y que Ramiro Valdés es hoy, por lo menos, “el número tres”, si no es el “dos y medio”.

 

Más que seguir aferrados a una historia que no es, es importante confirmar, en serio, el destino final de Remírez de Estenoz y otros nuevos eventuales “desaparecidos en acción”, pues esta historia no ha finalizado todavía, y preguntarse, desde ahora, quién será “electo” Vicepresidente del Consejo de Estado en la próxima sesión de la Asamblea Nacional, cargo que Lage acaba de dejar vacante al “renunciar” a través de su abyecta carta.

 

Buena pregunta, de respuestas múltiples. Sin embargo, que nadie se sorprenda si fuera Ramiro Valdés, aunque muchos hoy no lo crean, como tampoco creyeron en su regreso después de la “Proclama”.

 

¿Comenzarán en Cuba, finalmente, las imprescindibles reformas estructurales  prometidas en julio del 2007, para que no estalle la olla?

 

¿Quién será el enlace en las conversaciones con Estados Unidos, el presidente francés Nicolás Sarkozy o el brasileño Luis Ignacio da Silva, “Lula”, teniendo en cuenta que Rodríguez Zapatero no es respetado por el régimen, ni Higo Chávez por "el imperio?

 

¿Qué va a suceder en la Cumbre de Las Américas en Trinidad-Tobago el 17 de abril con el tema “Cuba” entre los jefes de estado o gobierno de América Latina y el Caribe conversando con el presidente de Estados Unidos Barack Obama?

 

¿Seguirá el señor Insulza casi llorando para que Cuba regrese a una gris e irrelevante OEA de la cual es su secretario general, a pesar de que Raúl Castro desprecia pública y totalmente la idea, y pretende una unión latinoamericana y caribeña, excluyendo a Estados Unidos, según el modelo africano que preside Muamar el Khadafi?

 

¿Seguirán los senadores cubano-americanos Mel Martínez y Bob Menéndez apostando en el Senado de EEUU por las políticas fracasadas y sin prestigio de George W. Bush hacia Cuba, después que las mismas recientemente fueron totalmente barridas en la Cámara de Representantes? ¿Seguirán los "durísimos" de la Calle Ocho apostando al colapso del régimen y la sublevación popular, y los "candidísimos" pidiendo un levantamiento incondicional del embargo para así privar de "pretextos" al régimen?

 

Respuestas hay muchas. Opiniones, más aún, pero eso no es lo importante: lo que realmente importa en el universo analítico es la relación entre lo que se dice hoy y lo que sucede mañana, a menos que se pretenda continuar viviendo sin memoria, delirio tan común entre "expertos" del tema cubano.

 

Y, es cierto que sin manifestar con este planteamiento excesiva o falsa modestia, Cubanálisis-El Think-Tank puede sentir la enorme satisfacción de, sin necesidad de “primicias”, especulaciones o tremendismos, haber estado continuamente muy cerca de la realidad.

 

No se trata de simpatías hacia el "raulismo" ni mucho menos, sino de constatar una realidad que cada día nos toca a la puerta. Allá los que comentan el tema Cuba como hobby: tienen todo su derecho a comentar, pero no tienen automáticamente derecho  a acertar. Ese es un privilegio reservado a los análisis serios, a la diferencia entre reproducir noticias y analizar información.