Cubanálisis El Think-Tank

           ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

   

Dr. Eugenio Yáñez, Estados Unidos

 

 

 

Buscando al médico chino

 

Una economía con problemas permanentes

 

Desde hace mucho tiempo, en el lenguaje popular cubano, para referirse a una persona en un estado de salud muy grave, o a un problema de cualquier tipo que parecía que no tenía solución posible, o que se complicaría cada día más, se acostumbraba a decir que fuera a esa persona, o a ese asunto a resolver, no lo podría salvar ni el médico chino, refiriendo en la leyenda popular a un supuesto galeno capaz de curar prácticamente todos los males y enfermedades existentes.

 

De acuerdo a la forma en que marcha la economía en Cuba en estos momentos, parecería que ni ese médico chino sería capaz de curarla del mal que le acongoja por más de medio siglo. Mientras que por un lado el gobierno podría mostrar en estos momentos algunas cifras que resultarían alentadoras en sentido general, por el otro se mantienen fallos y descensos que no dan pie al optimismo en ninguna circunstancia.

 

Se menciona reiteradamente que ya la cantidad de cuentapropistas en todo el país sobrepasa los cuatrocientos treinta mil (lo cual, de por sí, no significa nada en concreto), o que en determinados renglones productivos pueden verse resultados positivos, pero al mismo tiempo se constata que la zafra azucarera de este año, con 1.44 millones de toneladas aproximadamente, no fue capaz de cumplir su plan, ni de lograr ni siquiera niveles de producción de comienzos del siglo pasado.

 

En momentos en que la producción azucarera en todo el mundo experimenta un continuo y extraordinario boom productivo, y su volumen se mueve alrededor de los 160 millones de toneladas de azúcar y los 70,000 millones de dólares en valores creados (Ver en la Sección “En El Think-Tank, en esta misma edición, el artículo “La nueva geopolítica del azúcar”), Cuba vive raquíticas zafras desde hace una década, gracias a la extraordinaria “visión” del Comandante en Jefe, que ordenó desmantelar la industria azucarera cubana que no lograba mejorar a causa de la ineficiencia, porque, según él, era la fuente de la miseria y la esclavitud de los cubanos. Los intentos actuales de justificar aquella barbaridad y recuperar la producción azucarera en todo el país distan mucho de ofrecer avances concretos o perspectivas optimistas, y deberá pasar mucho tiempo antes de que Cuba vuelva a ser un país significativamente productor de azúcar.

 

La producción agropecuaria, por su parte, decrece en sentido general, aunque se señalen renglones específicos donde se producen aumentos. No obstante todo lo supuestamente positivo que el régimen pretenda exaltar sobre la producción agropecuaria, el descenso general lo ha reconocido la misma Oficina Nacional de Estadísticas del gobierno, y se siguen necesitando más de mil setecientos millones de dólares anualmente para importar alimentos, aunque buena parte de ellos podrían producirse en Cuba, como viandas, frutas, frijoles, arroz, leche, carnes, maíz, vegetales, cereales y especias, entre otros productos, mientras producciones como las de huevos o pescado no acaban de desarrollarse y crecer, a pesar de todas las “batallas” que diariamente se “ganan” tanto en el Noticiero Nacional de Televisión como en la Mesa Redonda o en los periódicos oficialistas.

 

Por otra parte, el famoso vaso de leche diario para cada cubano, ese que Raúl Castro mencionó -no prometió, aunque muchos se lo creen- hace ya casi seis años, el 26 de julio del 2007, no solamente no aparece, sino que tampoco aparecerá en un futuro próximo, porque la leche fresca es una de las producciones que va en picada en el país. De manera que, aunque no fuera la intención inicial, el vaso de leche convertido en símbolo de lo que podría ofrecer el neocastrismo raulista por sobre el fidelismo castrista, y que sin lugar a dudas desató un conjunto de expectativas crecientes entre la población, sigue siendo todavía una tarea pendiente para el general-presidente, y todo parece indicar que lo será por mucho tiempo más.

 

Para mayores males, por el momento la búsqueda de petróleo submarino ha quedado aplazada, al menos hasta el 2014. Con independencia de que el petróleo existe en los yacimientos submarinos que se han explorado, son tan difíciles tanto las condiciones geológicas como las tecnológicas para su explotación con beneficios comerciales, que las plataformas de exploración contratadas por diferentes compañías de diversos países han sido retiradas de las costas cubanas hasta nuevo aviso, pero como mínimo hasta el final de la temporada de huracanes en los mares cubanos.

 

Frente a todas estas realidades materiales, ante las que de nada valen una férrea voluntad política ni tampoco la propaganda partidista cargada de consignas vacías y surrealistas, siguen pululando y se desarrollan como malas hierbas los casi eternos problemas de siempre, relativos a privilegiar absolutamente de manera burocrática y muy testaruda una supuesta planificación científica de la economía, que al final del día se convierte en una colección de números y metas abstractas sin nada que ver con la realidad. Porque, en la larga historia de la “planificación socialista” del mundo del llamado socialismo real, desde la URSS de Lenin hasta la Cuba actual, nunca, nunca, nunca, se han cumplido los planes, y en caso de cumplirse no significarían nada, porque esa planificación no es el resultado de proyectos elaborados de acuerdo a las necesidades y demandas de la sociedad, sino el criterio de una caterva de burócratas cuyo único interés es contentar a los gobernantes al tratar de poner por escrito y en forma de planes sus abstractas ideas, y mantener sus privilegios, nada más.

 

En el nivel empresarial, la supuesta planificación no pasa de ser un chiste de mal gusto, y por mucho que se pretenda hacer funcionar en engranaje como si fuera un mecanismo de relojería, resulta imposible, porque como los planes tampoco toman en cuenta las verdaderas necesidades de las empresas para poder producir en las cantidades y calidades reclamadas por el Estado paternalista, interventor e inepto, es imposible contar con los insumos, las materias primas y los aseguramientos materiales que se requieren para producir.

 

De esa manera, se sabe, por ejemplo, de producciones de cemento a granel que no son retiradas de la fábrica por los clientes designados en el plan, lo que provoca entonces que tal fábrica paralice su producción, a pesar de las imperiosas necesidades de ese producto para la construcción en todo el país, o de empresas agrícolas que logran producir determinados alimentos imprescindibles para la población, pero que por falta de envases, transportes, o de ser recogidos por las empresas estatales encargadas de hacerlo, terminan pudriéndose en el campo o en almacenes estatales, mientras los cubanos recorren establecimientos comerciales en pueblos y ciudades buscando esos productos, que son fundamentales para alimentar a su familia, pero que nunca llegarán gracias a las “ventajas” de las empresas estatales socialistas sobre el “capitalismo decadente”.

 

Por eso continuamente se repite el mismo espectáculo, cada vez que la prensa oficialista cubana publica la información de la reunión periódica llamada Consejo de Ministros Ampliado (establecida por Raúl Castro, porque en tiempos de su hermano mayor ni siquiera ese tipo de control se realizaba), a pesar de los enfoques apologéticos aparece un rosario de incumplimientos, justificaciones y explicaciones absurdas, huecas y surrealistas, sin ningún proyecto específico ni compromisos concretos por parte de los encargados de resolver los problemas del país, quienes son, sin embargo, los que más los crean, con sus criterios reaccionarios, posiciones conservadoras y actitudes frustrantes.

 

S que hay una lucha sorda y profunda dentro de la jerarquía del régimen, entre quienes pretenden establecer algunas disposiciones aperturistas en economía, con la intención de mejorar las condiciones de la población para alejar en todo lo posible un estallido social, y los que consideran que cualquier apertura económica, incluso la más mínima, podría poner en peligro el férreo control sobre la población, que es la base de la existencia del régimen por más de medio siglo. Como consecuencia, quienes detentan el poder real, y los burócratas que les secundan, se dan cuenta que la llamada “actualización del modelo” no es más que una entelequia teórica que no logra explicar nada, y mucho menos señalar caminos para nada, y se debaten una y otra vez entre el sinsentido de hacia quien mirar para estudiar qué vía han tomado y la absurda pretensión de “no copiar de nadie” y desarrollar una variante “propia” que, al no tener referencias teóricas de ningún tipo, ni aplicar experiencias específicas del propio país, termina siendo un conjunto de manotazos sin dirección ni sentido, y una colección de medidas y regulaciones absurdas e ineficientes, que no resuelven nada en concreto.

 

China

 

Entonces, como ha ocurrido tantas veces en el pasado, ha salido ahora otra delegación oficial del gobierno cubano para visitar China y Vietnam, los dos países asiáticos que han logrado extraordinarios crecimientos de su economía a la vez que han podido mantener un férreo control de la sociedad, la población y el país a través de sus respectivos partidos comunistas. La gira incluyó también una visita al vecino Laos.

 

Como mismo ocurre desde hace varios años, o más exactamente desde el momento en que resultó evidente que tanto China como Vietnam comenzaban a despegar en el plano económico, sin debilitar su férreo control totalitario, va tomando fuerza la polémica muda o disimulada entre los que simpatizan con el así llamado “modelo chino”, los que se decantan por el “modelo vietnamita”, y los mucho más torpes y retrógrados de la gerontocracia cubana, que preferirían un modelo “de barrio chino”, sin demasiadas aperturas o transformaciones.

 

En este enfrentamiento solapado, pero brutal, China es vista como una nación con demasiados pobladores y demasiada extensión territorial, en tanto que Vietnam, aunque tiene mucha más extensión territorial (331,200 Km2) y habitantes (más de 90 millones) que Cuba, es visto en la Isla como un país “pequeño”, mucho más parecido a Cuba que China.

 

Además, mientras que los dirigentes chinos en un momento fueron considerados “traidores” a la revolución, cuando se enfrentaban abiertamente a los soviéticos, y eran llamados “mandarines de Pekín” hasta por el propio Raúl Castro, los vietnamitas siempre fueron considerados en el imaginario revolucionario cubano como “tipos duros”, los que nunca se rindieron ni claudicaron ante “el enemigo”, los verdaderos revolucionarios que mostraban siempre el camino a seguir. Por lo tanto, replicar las experiencias de los vietnamitas no debería ser nunca considerado algo malo o peligroso, porque ellos sí que son de “los buenos”. En otras palabras, los que acusen a la dirigencia cubana de estar vacilando en sus principios por querer seguir el modelo de los vietnamitas, deberían ser considerados como “los malos”.

 

Con esos antecedentes a la hora de organizar el periplo oficial, y para redondear la visita, y que parezca que tiene un carácter eminentemente político-ideológico, que en realidad no lo tiene tanto, la delegación “raulista” de alto nivel también visitará Laos.

 

Sin embargo, aunque la prensa oficial cubana se ha encargado de presentar esta visita de la delegación oficial como un periplo básicamente político para “reforzar” cada vez más los “indestructibles” lazos de hermandad y cooperación entre nuestros países y bla, bla, bla, parece claro que las intenciones del periplo van mucho más allá de esa eterna cantaleta de la propaganda que ya todos conocemos.

 

La composición de esta delegación oficial no lleva “rellenos” innecesarios, y la integran solamente, además de un imprescindible viceministro de relaciones exteriores para los manejos del protocolo y las formalidades oficiales, el flamante Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros cubano, y aparente heredero, al menos del poder formal, para el post-castrismo, Miguel Díaz-Canel, y el “cerebro” de la reorganización estatal, gubernamental, administrativa y empresarial en el país, el General de División Leonardo Andollo, quien hasta hace poco era el segundo jefe del Estado Mayor General de las fuerzas armadas, y que más recientemente la prensa oficial lo muestra vestido de civil y lo menciona continuamente como segundo jefe de la Comisión de Implementación de los Acuerdos del Sexto Congreso del Partido, sin hacer referencia a sus cargos militares.

 

Sin embargo, esto no significa que no participe nadie más en el periplo: es de esperar que un conjunto de asesores, técnicos y especialistas cubanos de muy alta calificación en temas económicos, administrativos, organizativos, de gestión pública y empresarial, tecnológicos y productivos, acompañen a los jerarcas neocastristas sin aparecer nunca en las fotografías ni en los comunicados, para sacar el máximo provecho posible a las visitas y a las conversaciones que podrán sostenerse paralelamente a las de la delegación oficial.

 

Estos especialistas son los que se reúnen con los especialistas de la otra parte, los así llamados contrapartes, comprueban estadísticas y tecnologías, visitan lugares definitorios, hacen preguntas incómodas que los dirigentes oficiales no deben hacer o no hacen, toman notas, fotografían locaciones, solicitan fotocopias, conversan con obreros y trabajadores en los lugares que visitan, preguntan a académicos, investigadores científicos y expertos sobre temas que a la delegación oficial ni le pasan por la cabeza ni les parecen trascendentes. Ellos son quienes finalmente redactan los diversos informes y recomendaciones que presenta la delegación oficial a la máxima dirección del país, aunque sin olvidar que en esos informes verbales la delegación oficial tiene toda la libertad y las facultades para brindar sus impresiones y opiniones, independientemente de los criterios que hayan podido ofrecer los especialistas.

 

La visita a China pareció ser con el objetivo de culminar y formalizar negociaciones económicas que ya estaban en camino. Además de haberse reunido la delegación con el Vicepresidente chino -para darle el mismo nivel del visitante-, fue recibida en Beijing -y fue una cortesía importante- por el Presidente Xi Jinping, el mismo que poco antes visitó América Latina sin hacer ni siquiera escala en Cuba, aunque es cierto que envió a La Habana al miembro del Buró Político del Partido Comunista Chino y primer secretario en la capital, Guo Jinlong.

 

De lo poco que se supo por la prensa oficial, conocimos que Díaz-Canel dijo a Xi que el gobierno cubano ve las relaciones con China “desde un punto de vista estratégico”, y que está interesado en fortalecer más aún la cooperación bilateral.

 

También se pudo conocer, aunque sin muchos detalles, pues el acceso de la prensa fue limitado a unos pocos minutos, que China anunció la entrega a Cuba de una donación, un crédito sin intereses, y un préstamo para la adquisición de maquinaria y equipamiento para la agricultura cubana, pero en ninguno de los casos se pudo conocer la cuantía de esas transacciones.

 

Al día siguiente y último de su visita a China, la delegación cubana estuvo presente en la capital de la provincia de Jilín para la inauguración de una moderna planta de la empresa mixta chino-cubana ChangHerber, empresa que fue inaugurada en el 2003 y actualmente elabora más de 180 productos de la biotecnología y la industria farmacéutica, entre ellos el interferón. La planta recién inaugurada tendrá a su cargo la producción de la vacuna Hib y de productos.

 

Vietnam

 

Con posterioridad a estas ceremonias, la delegación del gobierno cubano partió rumbo a Vietnam, pero no comenzó la visita por la capital del país, ya que llegaeon casi a medianoche a Ciudad Ho Chi Minh (antigua Saigón), donde fue recibida por diversas autoridades políticas locales. Según la información, se realizarían varias visitas en el área de Ciudad Ho Chi Minh antes de continuar viaje rumbo a Hanoi.

 

Es hilarante la presentación de la información sobre esta etapa del viaje por parte de la prensa oficial cubana, pues a pesar de los evidentes intereses en conocer el desarrollo y los métodos de dirección de los vietnamitas que tan buenos resultados les han dado, en La Habana se quiere enfatizar en el carácter político-ideológico de la visita, pretendiendo ignorar que los vietnamitas podrán estar orgullosos de su historia, pero concientes de que en la mesa diaria de la población hay que servir alimentos y no glorias pasadas.

 

La prensa cubana no tuvo más remedio que mencionar que la delegación visitaría presidida por Díaz-Canel visitaría la Zona Agrícola de Alta Tecnología de Cu Chi, dedicada a la producción de semillas de alto rendimiento, pero agregó que en esa zona existieron los famosos túneles con que los vietnamitas combatieron a los “invasores yankis” durante la guerra, como si lo importante fuera la historia y no las modernísimas tecnologías agrícolas que desarrollan los vietnamitas en esas zonas.

 

También la prensa oficial tuvo que hacer referencia a que visitaría la Zona de Procesamiento para la Exportación Tan Thuan, que comenzó a desarrollarse desde 1992 y es hoy un exitoso polo económico, con cientos de empresas en operación y campo de inversiones en múltiples rubros, lo que puede aportar invaluables experiencias para el desarrollo similar que se pretende alrededor de la mega-inversión en el puerto de El Mariel, al oeste de La Habana, pero “Granma” se consideró obligado a destacar que cerca de ahí se encontraba también el Museo de los Vestigios de la Guerra.

 

Al reseñar al día siguiente las actividades de la delegación del gobierno cubano en Ciudad Ho Chi Minh durante el día anterior, “Granma” destacaba que “como parte de su visita oficial a Vietnam, el primer vicepresidente cubano, Miguel Díaz-Canel, realizó este jueves un recorrido por el Museo de los Vestigios de la Guerra”, reduciendo la importante visita a la zona de Procesamiento para la Exportación de Tan Thuan a un insignificante “y otros sitios de interés económico de esta urbe”.

 

Otras noticias en Cuba destacaban que el primer vicepresidente cubano se había declarado “profundamente impresionado” por la “lucha heroica” de Vietnam y sus “avances económicos”. Siempre el primer plano para destacar la política, mientras quedaban reducidas casi a lo anecdótico la visita a una plantación que produce “semillas de alto rendimiento”, donde pudo “apreciar cultivos de calabazas minúsculas”, y la visita a Tan Thuan, que podría ser un importante modelo para El Mariel, una zona vietnamita que en la actualidad resulta “un exitoso polo económico, con cientos de empresas en operación y campo de inversiones en múltiples rubros”.

 

La prensa vietnamita, por su parte, resultó mucho más seria y realista, destacando que el dirigente cubano Díaz-Canel había dicho que la visita a Vietnam pretendía firmar programas de cooperación económica entre ambos países, que resultarían el fundamento para ampliar los lazos en otros campos como el comercio, inversiones, telecomunicaciones y exploración petrolera. Lo de la eterna amistad y la hermandad entre ambos pueblos no era destacado por la agencia oficial vietnamita de noticias.

 

Desde Ciudad Ho Chi Minh la delegación se dirigió a Hanoi, la capital vietnamita, donde fue recibida por quién será su anfitriona en esta visita, Nguyen Thi Doan, Vicepresidenta de Vietnam, y donde ambos dirigentes “reiteraron el interés de sus respectivos Partidos de mantenerse al tanto de los procesos de renovación de Vietnam y de la actualización del modelo económico de Cuba”, de acuerdo a lo que informaba la prensa oficial cubana. Además, se conoció que la delegación oficial cumplió una visita de cortesía al secretario general del Partido Comunista de Vietnam, Nguyen Phu Trong, en la cual Díaz-Canel dijo -según el órgano del PC de Vietnam- “que admiraba los logros de Vietnam en su proceso de ‘doi moi’ (renovación) y los consideraba una experiencia digna de ser consultada por el pueblo cubano al implementar la actualización de su modelo de desarrollo socio-económico”.

 

También ese diario reportaba el encuentro del dirigente cubano con el Primer Ministro Nguyen Tan Dung, quien se comprometió a incrementar la cooperación vietnamita con el régimen de La Habana en las esferas de acuicultura, abastecimiento de alimentos, bio-tecnología y farmacia, y dijo que se harán los mayores esfuerzos en el proyecto de ayuda a Cuba para la producción de arroz. A su vez, Díaz-Canel señaló que se crearían todas las condiciones posibles para recibir en la Isla las inversiones vietnamitas, que son bienvenidas en todos los sectores, incluyendo la producción arrocera, las telecomunicaciones, la industria ligera, la salud, la educación, los deportes, la farmacéutica, el turismo, el desarrollo de infraestructuras y en la prospección y explotación del gas y el petróleo.

 

Laos

 

De acuerdo a lo programado, la delegación oficial arribó el sábado al vecino Laos, etapa final de este periplo, un pequeño y subdesarrollado país vecino de China y Vietnam, también dirigido por los comunistas, con una infraestructura muy primitiva, donde no existen los ferrocarriles, que posee un muy rudimentario sistema de caminos (es demasiado difícil llamarle carreteras), y donde son prácticamente inexistentes las telecomunicaciones externas e internas, y la electricidad no está disponible en muchas áreas rurales.

 

En Laos, todavía en estos momentos, la agricultura de subsistencia constituye el 50% del Producto Interno Bruto del país y es medio de vida del 80% de su población de 6.5 millones de habitantes, pero el país ha comenzado a crecer mucho más rápido desde que abandonó la “sabiduría” leninista en la economía, dio la bienvenida a la empresa privada, y comenzó a adaptar experiencias de sus vecinos comunistas mayores, como China y Vietnam.

 

Así, comenzó a facilitar el intercambio comercial con los países vecinos, incluyendo a Tailandia, Myanmar y Camboya, además de China y Vietnam (incluso publicitando sus productos a través de la Internet), lo que ha contribuido a dinamizar su economía. Desde hace algunos años comenzó a producir energía a partir de sus abundantes y caudalosos ríos (donde también obtiene importantes fuentes de proteínas para alimentación popular), para venderla a sus vecinos más desarrollados, lo mismo que ha comenzado a hacer con numerosos metales de su subsuelo, especialmente estaño, oro y cobre, y con las enormes riquezas forestales del país. Aunque no dispone ni de playas ni de “sol”, su creciente industria turística recibió cerca de dos millones de visitantes en el 2010, sin demasiado alboroto oficial ni escándalos propagandísticos, y continúa creciendo.

 

Laos tiene dificultades para la producción agropecuaria, a pesar de contar con terrenos fértiles, sobre todo en el Delta del Mekong, pues en los suelos del país existen hasta cuatro millones de minas antipersonales desde tiempos de la guerra, de las cuales solamente se ha desactivado el 1%. Cuenta entre su masa ganadera con más de un millón de cerdos, más de un millón de vacunos, y aproximadamente un millón de búfalos de agua. Ese país, desde que se logró despegar del dogmatismo comunista en la economía, ha logrado crecimientos económicos superiores al 7% anual durante muchos años, y en estos momentos ocupa el lugar 35 en la lista mundial de los países de mayor crecimiento sostenido.

 

Aunque en Cuba no se informa demasiado sobre estos temas, en estos momentos donde no existen bloques comerciales entre naciones comunistas, Laos recibe ayuda tanto del Fondo Monetario Internacional como de otras instituciones internacionales, así como Inversión Extranjera Directa (IDE) para el desarrollo social, industrial, procesamiento de alimentos, energía hidroeléctrica y minería. Hoy en día ya el pequeño país pertenece a varias organizaciones “capitalistas”, entre ellas al Tratado Comercial Asia-Pacífico (APTA), la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), la Cumbre del Este de Asia y La Francofonía, y desde febrero de este año obtuvo su membresía plena en la Organización Mundial del Comercio (WTO).

 

Aunque de seguro la prensa oficialista cubana obviará estas realidades y destacará una vez más los sólidos lazos de “hermandad” entre ambas naciones y las inevitables visitas a lugares emblemáticos en la historia del país, de seguro la delegación cubana y sus asesores y especialistas podrán encontrar en ese país enseñanzas de interés que puedan ser aplicables a la siempre enferma y convaleciente economía cubana. Según se puedo conocer, los máximos dirigentes del partido, el estado y el gobierno de Laos recibieron a Díaz-Canel, y tras las conversaciones oficiales del visitante con el vicepresidente del país anfitrión, ambas partes expresaron la voluntad común de estrechar aún más los vínculos en el campo de la colaboración, y ampliarlos no sólo en lo político, sino también en lo económico.

 

En el día final de su agenda la delegación cubana visitó un centro de producción de seda, donde pudo conocer el sistema de organización del trabajo en esa actividad, así como los esquemas de retribución a los trabajadores, en un rama económica que la prensa oficialista cubana llama un sector tradicional rescatado y creciente fuente de ingreso económico. Tal vez inspiración o modelo para producir seda a partir de la moringa, de acuerdo a los continuos aportes científicos del Comandante en Jefe para contribuir a resolver los problemas de la alimentación en todos los países del mundo, antes de que comience la guerra termonuclear que aniquilará a la humanidad..

 

Posibles resultados

 

¿Qué resultará, entonces, de todo este periplo que comenzó en China, continuó en Vietnam, y terminó en Laos? De momento, pensando en el corto plazo, nada.

 

Cuando la delegación oficial regrese a La Habana y le informe a Raúl Castro de los resultados de esta visita, de seguro éste recordará el mismo periplo que él realizó junto a Ramiro Valdés y el entonces canciller Felipe Pérez Roque, el informe de ese viaje al Comandante en Jefe, y el balde de agua fría que Fidel Castro les echó encima a todos cuando dijo al entonces primer ministro chino Wen Jibao, de visita en Cuba poco después, que si las propuestas de los chinos se basaban en darle mayor protagonismo a la empresa privada y las cooperativas, en detrimento de la empresa estatal, entonces eso no tendría cabida en Cuba, porque a él le importaba mucho más el color del gato que el hecho de que cazara ratones.

 

Si Raúl Castro actuara de manera tan reaccionaria y retrógrada como hizo Fidel Castro, de preocuparse más del color del gato que del hecho de que sea capaz o no de cazar ratones, sería un acto de una extrema cobardía más que de obcecación.

 

Sin embargo, también podría demostrar en ese momento, ante sí mismo, ante la delegación, ante todos los cubanos -que nos enteraremos más tarde o más temprano-, y ante la historia, que realmente tiene hormonas y criterios propios para dirigir a Cuba y sacarla del atolladero en que se encuentra sumida, aunque no fuera nada más que para garantizar a sus sucesores un post-castrismo más sosegado y más funcional.