Cubanálisis El Think-Tank

           ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

   

Dr. Eugenio Yáñez, Estados Unidos

 

 

 

Breve evaluación de 50 “cambios” y “reformas” de Raúl Castro. Parte 2

 

22) Autorización a inmobiliarias estatales y mixtas para rentar locales y viviendas a cubanos

No ha tenido demasiada incidencia en el volumen de actividades que se realizan en esta dirección, pero permite al régimen obtener algunos ingresos con locales subutilizados.

 

23) Resoluciones para ampliar los marcos de la autonomía empresarial y deslindar y segregar funciones estatales y empresariales

Como la canción, palabras, palabras, palabras… es uno de los temas sobre los que más se habla y menos se avanza. La falta de autonomía empresarial ha sido una constante de  los regímenes comunistas del mundo en toda época histórica, y Cuba no es la excepción. Esa tara existió mientras existieron regímenes comunistas de corte estalinista, y así seguirá siendo también en la economía castrista mientras exista.

 

24)  Acceso a “casas de visitas” mediante pago de los precios establecidos

Medida elemental para generar ingresos y resolver problemas de alojamiento de corto plazo en instalaciones anteriormente destinadas solamente para albergar “dirigentes” y burócratas estatales y políticos, y que de esta manera produce algunos ingresos al gobierno y alivia, aunque limitadamente, las tensiones para obtener alojamientos ante la escasez de ofertas hoteleras, sobre todo en el interior del país.

 

25) Establecer el fin del igualitarismo social

Teóricamente establecido, pero en la práctica existen en este momento en Cuba más desigualdades económicas y sociales que nunca antes en la historia de “la revolución”.

 

26) Proclamar que cada cual reciba de acuerdo a lo que se gane con su trabajo

Idea sensata e imprescindible, pero las “adecuaciones” neocastristas a este principio elemental de racionalidad distorsionan los objetivos. Así, en una sala de un hospital, por razones de estímulo y completamiento de trabajadores necesarios, se pueden encontrar trabajadores de apoyo o técnicos primarios en actividades médicas que obtienen mucho más salario (legalmente) que médicos y enfermeras altamente calificadas.

 

27) Restablecimiento de un sistema de impuestos para todos los trabajadores

Lo que fuera demagógica y falsamente abolido a partir de los primeros tiempos de “la revolución” se va restableciendo poco a poco. Es una medida elemental en cualquier país serio del mundo, pero en Cuba el régimen la aplica de manera arbitraria e injusta, y la utiliza además para esquilmar y reprimir más a los trabajadores privados y a los que trabajan por cuenta propia.

 

28) Eliminar las escuelas en el campo

Excelente. Además de que productiva y económicamente nunca contribuyeron a nada positivo, tampoco lo hacían en el plano educacional, mientras creaban infinidad de problemas de carácter moral y de formación ciudadana en adolescentes que vivían muchas veces sin normas de conducta y comportamiento bien definidas, o en condiciones de promiscuidad, bajo el control de profesores jóvenes y sin experiencia, y lejos de sus padres.

 

29) Eliminar las microbrigadas

Siempre fueron un mito creado por Fidel Castro con el supuesto objetivo de resolver los problemas de vivienda del país. Se prometió construir hasta 100 mil viviendas anuales, y nunca, ni siquiera cuando se consideraba una tarea de primera importancia y se le asignaban recursos indiscriminadamente, se llegó ni a la mitad de esa cifra. Además de que la calidad de las construcciones, sus marcos estéticos, y las condiciones de infraestructura en los entornos (diversidad de modelos y estilos arquitectónicos, acueducto, alcantarillado, electricidad, áreas verdes, etc) siempre dejaron mucho que desear.

 

30) Eliminar la “revolución energética”

Quedó en consigna, y nunca resolvió nada concreto la pretensión de que mediante “grupos electrógenos autónomos” en todo el país se garantizara la generación eléctrica necesaria en toda la Isla. En la práctica el país sigue dependiendo de grandes termoeléctricas de tecnología atrasada o completamente obsoleta y con mantenimientos inadecuados e insuficientes, los “apagones” se mantienen y de vez en cuando empeoran en frecuencia y duración de los mismos, y la estabilidad de los suministros energéticos en el país depende, en estos momentos, de cómo estén las cosas por Venezuela y los suministros petroleros subsidiados, y a veces gratuitos, que Caracas pueda enviar a La Habana a cambio del apoyo castrista a la dictadura venezolana. Ha sido necesario importar cantidades limitadas de petróleo de países “amigos” para cubrir el déficit que se produce por los incumplimientos en los suministros venezolanos planificados, que cada vez serán más inestables.

 

31) Eliminar los “trabajadores sociales”

Realmente trabajadores antisociales, que Fidel Castro pretendió utilizar como gobierno paralelo de inspectores “populares” para controlar, vigilar y reprimir a los trabajadores básicamente en actividades de servicios, supuestamente bajo la bandera de la lucha contra la corrupción y la sustracción de productos propiedad del Estado, pero de hecho los “trabajadores sociales” al poco tiempo se convirtieron ellos mismos en elementos más corruptos que los que estaban siendo supuestamente controlados.

  

32) Eliminar “la batalla de ideas”

Había sido un invento de Fidel Castro, que ni era “batalla”, porque no permitía contrincantes, ni de “ideas”, porque más que en razonamientos se basaba en un embrutecedor adoctrinamiento que pretendía sustituir con ideología hueca las enormes carencias materiales y espirituales que sufrían los cubanos durante la fase más oscura del llamado “período especial” (que oficialmente nunca se ha informado que haya terminado). Se gastaron millones y millones en propaganda, centros de adoctrinamiento, programas de televisión y radio, marchas, desfiles y movilizaciones absurdas, y hasta se nombró un Vicepresidente del Consejo de Ministros para dirigir aquella “batalla” que consistía en repetir cansina y machaconamente la misma propaganda inútil sobre la supuesta superioridad de “la revolución”. Cuando la “batalla de ideas” fue eliminada, los únicos que lo lamentaron fueron los que vivían de ese cuento y se beneficiaban de los recursos asignados para aquella farsa.

 

33) Eliminar el Grupo de Apoyo al Comandante en Jefe

Era el grupo de personas jóvenes arbitrariamente seleccionados por Fidel Castro cuando los consideraba útiles, que actuaban como “extensión” del Comandante (más bien metástasis) visitando ministerios, oficinas y centros gubernamentales, trasladando “orientaciones” del tirano o recopilando informes, estadísticas, propuestas y datos para dárselos a conocer. Raúl Castro, que estaba acostumbrando a apoyarse en la llamada “oficina del ministro de las Fuerzas Armadas”, no demoró mucho tiempo cuando fue dueño del poder para dejar sin efecto al Grupo de Apoyo.

 

34) Autorizar a un grupo empresarial extranjero (brasileño) a administrar un central azucarero en Cuba

Posteriormente el grupo brasileño se retiraría de esa operación por la cantidad de trabas que ponían tanto los burócratas de la industria azucarera como los del gobierno local y el partido, por lo que prácticamente todas las experiencias de gestión que se podían haber adquirido con este proyecto, que dirigían y llevaban a cabo especialistas del país mayor productor de azúcar del mundo, se perdieron.

 

35) Reducir drásticamente el “trabajo voluntario” y los “domingos rojos”

Algo que todos los cubanos agradecen, porque lo que existía era la aberración leninista de que el proletariado trabajara “por conciencia”, reforzada por las continuadas petulancias y majaderías de Che Guevara para la formación del tristemente famoso y utópico “hombre nuevo” que nunca se materializaría.

 

36) Eliminar prohibiciones de acceso a hoteles y centros turísticos

Impedimentos innecesarios, humillantes, absurdos y abusivos, establecidos por Fidel Castro como parte de su inmenso odio y desprecio hacia todos los cubanos. La eliminación de estas medidas fue una de las primeras decisiones de Raúl Castro tan pronto se hizo cargo del poder.

 

37) Permitir a los cubanos poseer computadoras y teléfonos celulares

Vale decir exactamente lo mismo que en el punto anterior, agregando que en este caso, a finales del siglo XX y comienzos del XXI, no permitir acceso a esas tecnologías era casi como impedir a las personas aprender a leer y el acceso a documentos escritos.

 

38) Autorizar acceso (restringido y de mala calidad) a Internet (a precios abusivos)

No es realmente acceso a “Internet”, sino a una “intranet” que solamente funciona dentro de la isla, con muchas restricciones, y donde se censuran infinidad de materiales de todo tipo así como las informaciones más importantes y todas las que de una manera u otra sean consideradas por el régimen como dañinas a “la revolución”. El poco servicio que se ofrece a precios absolutamente abusivos, es de baja calidad, banda estrecha, y censurado, y no es universal ni mucho menos, porque solamente llega a muy pocas personas en el país, dentro de los criterios de “interés social”, como médicos y otros profesionales. A muy pocas casas particulares que no estén en las categorías mencionadas se ofrece el servicio vía modem, extremadamente lento y caro. El régimen sigue viendo la Internet como “un peligro” y “un potro salvaje que hay que domar”, y nunca como un valiosísimo instrumento de desarrollo cultural, tecnológico y social.

 

39) Estudios para modificar los sistemas de gobierno y administración provinciales y municipales y deslindar funciones ejecutivas y legislativas

Uno de los mayores fracasos del neocastrismo. Llevan años intentando ese deslinde a nivel experimental en dos provincias para posteriormente extenderlo a todo el país, sin obtener resultados que valgan la pena. El engendro constitucional establecido en 1976, sobre el que se basan la Administración Central del Estado y la organización de los órganos del Poder Popular, impide prácticamente la demarcación y límites de ambas actividades y las coordinaciones y adecuación entre ellas, además de que la falta de conocimientos prácticos de gestión de “los cuadros” en las provincias, y el excesivo celo ideológico de los comisarios partidistas sobre actividades estatales y gubernamentales complican más las cosas. No parece haber una solución efectiva para esta tarea mientras no se cambien los estilos de dirección imperantes.

 

40) Créditos bancarios a cuentapropistas

Como de costumbre, más alborotos que realidades. Procesos extremadamente complejos para la concesión de los créditos, determinación de las reglas de juego de un solo lado, en dependencia de los intereses y objetivos del gobierno, y pocos trabajadores por cuenta propia y emprendedores realmente interesados en la obtención de tales créditos.

 

41) Autorizar retorno a Cuba de médicos y demás profesionales de la salud que hubieran emigrado, prometiéndoles garantizar sus antiguos puestos de trabajo

Medida “defensiva” del régimen para enfrentar el constante flujo de médicos y trabajadores de la salud hacia el exterior, y fundamentalmente por el efecto del llamado Programa de Permisos para Profesionales Médicos Cubanos (CMPP, por sus siglas en inglés), programa que garantizaba paroles para trabajadores cubanos de la salud (Médicos, Paramédicos, Enfermeros, Entrenadores deportivos, Fisioterapistas y Técnicos de laboratorio, entre otros) destacados en “misiones” fuera de Cuba, implantado durante la administración de George W Bush para estimular el abandono de tales “misiones”. No fueron muchos los “desertores” cubanos, como los llama el régimen, que se acogieron a la “generosidad” de esta medida del gobierno cubano, ni siquiera cuando el gobierno del presidente Obama decidió suspender tal programa de paroles, para cumplimentar una exigencia del régimen, y dejó en la estacada a decenas de trabajadores de la salud que esperaban en varios países por las visas para entrar en Estados Unidos.

 

42) Haber realizado el Sexto Congreso del Partido Comunista en 2011 y anunciar la celebración del Séptimo para abril del 2016

Comparado con los tiempos de Fidel Castro donde los congresos del partido comunista se celebraban cuando al “Comandante” le diera la gana, el hecho de haber celebrado el sexto congreso en 2011, a los cinco años del mandato raulista y catorce años después del quinto congreso (1997, último presidido por Fidel Castro), y cinco años después (2016) haber celebrado el sexto, así como el anuncio del séptimo para el 2021, expresa la voluntad de Raúl Castro de por lo menos darle orden y seriedad al funcionamiento regular del trabajo partidista. Otra cosa diferente es que los acuerdos del quinto y del sexto congreso no han supuesto mejoras específicas en el funcionamiento de la economía y el desarrollo social, ni que no se discutieron en profundidad planes concretos y realistas para mejorar específicamente la situación general, ni plazos concretos para el logro de las utopías prometidas, y todo haya quedado en “lineamientos” abstractos o ensoñaciones a largo plazo.

 

43) Raúl Castro anunció que el actual, que culminaría en 2018, sería su último período de ejercicio en la presidencia del país. Establecer que ningún dirigente pueda estar más de diez años en el cargo

Promesa que, de concretarse, representaría una transformación sustancial con relación a como han sucedido las cosas en la Cuba castrista desde 1959 bajo la omnímoda obstinación de Fidel Castro. Aparentemente, las cosas van dirigidas en esa dirección, lo que se podrá comprobar el próximo 19 de abril del 2018, si Raúl Castro realmente deja los cargos de Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros, como ha prometido públicamente, y si no son “reelectos” en el Consejo de Estado y de Ministros quienes lleven diez años o más en sus cargos. 

 

44) Nombrar a un civil “no histórico” segundo al mando nominal en el Estado y el gobierno y aparentemente su sustituto en 2018

Otra transformación sustancial de la “política de cuadros” mantenida durante casi sesenta años. El cambio de actitud, más que a criterios democráticos, responde a realidades de exigencias biológicas, ya que los “históricos” del castrismo, que cada vez van quedando muchos menos de los que se cree mucha prensa despistada (que considera “histórico” a cualquiera), son también demasiado ancianos y achacosos para poder continuar ejerciendo sus cargos como habían venido haciendo hasta ahora. Y es, a la vez, el comienzo del final de la “cultura guerrillera” del castrismo, donde el derecho a ocupar cargos de importancia quedaba reservado para quienes habían combatido en las montañas o en los llanos a favor de “la revolución”, y se relacionaba también con la fecha en que cada uno de ellos se había “alzado”.

 

45) Renovar prácticamente al 100% de los secretarios generales provinciales y municipales del Partido Comunista y al 100% de los jefes de gobierno provincial y municipal que estaban en esos cargos cuando Fidel Castro delegó el poder en julio del 2006

Un intento de “rejuvenecer” sistemáticamente los aparatos de dirección provinciales y municipales del partido y los gobiernos locales, buscando estilos menos anquilosados y más dinámicos y efectivos. Sin embargo, no se han visto mejoras sustánciales en este sentido, debido a que la gran cantidad de taras burocráticas impuestas desde los aparatos centrales del partido impiden por todas las vías las iniciativas de las instituciones y funcionarios provinciales y municipales, independientemente de la edad y “juventud” que pudieran mostrar, cuando prácticamente todas las decisiones se continúan tomando de manera hípercentralizada y todos los órganos y funcionarios locales son simplemente meros mensajeros y tramitadores de las órdenes y decretos del poder central.

 

46) Autorizar a la casi totalidad de los cubanos, incluidos muchísimos opositores, a viajar al extranjero y regresar posteriormente a su país, aunque sobre diversos opositores las autorizaciones avanzan y retroceden irregularmente

Evidentemente, una apertura significativa comparada con las restricciones de viajes y salidas del país existentes hasta la promulgación de la reforma migratoria, cuando una persona que no fuera un funcionario o enviado del gobierno para salir del país debía pasar innumerables trámites, restricciones y dificultades, lo que se ha modificado sustancialmente con posterioridad a esa reforma migratoria. Sin embargo, aunque la gran mayoría de los cubanos puede viajar ahora, con excepción de limitaciones de carácter legal que existen prácticamente en todos los países del mundo (como causas judiciales pendientes y cuestiones de ese tipo) se mantienen restricciones sobre algunos ciudadanos, básicamente opositores y disidentes, debido a criterios discriminatorios establecidos arbitrariamente por parte del régimen, y a otros se les aplican medidas abusivas, caprichosas e improcedentes, como prohibición de viajar “de por vida”, y en muchas ocasiones a los afectados se les informa de las prohibiciones para viajar en el mismo aeropuerto y momentos antes de abordar los aviones, para de esa manera golpear sicológicamente a los “castigados” y al mismo tiempo afectar a quienes en el extranjero les están esperando, sea por visitas personales o para participar en eventos de todo tipo.

 

47) Comenzar la construcción de marinas y campos de golf de lujo para turistas

Inversiones para turismo “high end”, buscando ingresos superiores para el régimen. Se destacan entre los más conocidos proyectos en este grupo una marina de alto lujo en la Península de Hicacos, alrededor de Varadero, y dos campos de golf, el de Bellomonte, en Habana del Este, y el de Carboneras, entre Matanzas y Varadero. Se comenta que los extraordinarios gastos de agua que requieren esos campos de golf, y otros menos publicitados que también se construyen en diferentes lugares del país, afectarán irremediablemente el consumo de agua de la población, que aun antes de estas inversiones ya resultaba deficitario en prácticamente todo el país.

 

48) Realizar mensualmente reuniones periódicas del gobierno e informar sobre ellas y sus acuerdos en la prensa (aunque con información incompleta y confusa)

Un elemento positivo acorde con el estilo de dirección de Raúl Castro, mucho más organizado que el caótico estilo de su hermano, dónde todo se basaba en ideas alocadas y precipitadas, improvisaciones constantes y absoluta falta de sistematicidad. Aunque las informaciones sobre estas reuniones publicadas en la prensa oficial generalmente son relativamente extensas en comparación con los catecismos oficiales sobre reuniones y “acuerdos” que se publican diariamente, padecen también de triunfalismo apologético y de no destacar problemas esenciales relacionados con eventuales soluciones a los problemas que se discuten, en ocasiones por tendencias a las lacras del “secretismo” en el periodismo castrista, y en otras ocasiones por la evidente ineptitud y falta de ideas y conocimientos de los aparatos de dirección partidistas y gubernamentales del castrismo.

 

49) Experimento para autorizar a algunas empresas a vender sus excedentes en el mercado interno

Buscando desesperadamente aumentar los ingresos de las empresas y mejorar su eficiencia. La gran dificultad radica en que, en sentido general, las empresas estatales logran muy pocos “excedentes”, porque generalmente ni cumplen sus planes ni son rentables, a lo que se suman las deficiencias estadísticas y contables antológicas en las empresas estatales, más las desviaciones informativas y de disponibilidades, producto de la corrupción existente. En conclusión, que la eventual venta de “excedentes” por parte de las empresas estatales es absolutamente muy limitada o prácticamente inexistente.

 

50) Pedir a los dirigentes que no se sientan capaces de cumplir sus obligaciones que renuncien, sin que hacerlo se considere como algo vergonzoso

Disposición sin precedentes en la historia de “la revolución” castrista, porque durante la era de Fidel Castro la renuncia era considerada un hecho vergonzoso y cobarde que solamente realizaban dirigentes “flojos” o “timoratos”, que quedaban marcados para siempre en el imaginario castrista. Es solamente con Raúl Castro que esos criterios absurdos dejan de aplicarse, y las personas que renuncian no son vistas ni como enemigos ni como cobardes. (Casos diferentes son las renuncias por evidentes y difíciles problemas de salud, que son aceptadas sin demasiadas complicaciones). A pesar de estas nuevas realidades, son muy pocas personas las que han renunciado en tiempos de Raúl Castro por considerarse incapaces para cumplir efectivamente las tareas y obligaciones que se le plantean.