Cubanálisis El Think-Tank

           ARTÍCULO ORIGINAL PARA EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

   

Dr. Eugenio Yáñez, Estados Unidos

 

 

 

ALBERT EINSTEIN CONTRA La “actualización del modelo CUBANO”

 

La fórmula del fracaso

 

Albert Einstein, la mente más profunda y brillante del siglo XX, genio entre los genios, de quien nadie dudaría que realizó importantísimos aportes no solamente a la ciencia de nuestros días y del futuro, sino también a la metodología del conocimiento científico y a las técnicas de solución de problemas, aunque no era un especialista en economía ni mucho menos, ni tampoco en administración pública o gestión empresarial, nos dejó una serie de enseñanzas y principios que hoy podrían ser un formidable e infranqueable valladar contra los intentos del gobierno cubano y sus demagogos de turno de vendernos  una supuesta “actualización del modelo” que no conduce a ningún lugar.

 

Veamos, a partir de lo que ha dejado expresado el genial judío germano-americano, cómo se podrían analizar los caminos que transita el régimen, y sus posibilidades reales de éxito en la “actualización del modelo cubano”, teniendo en cuenta lo que se pretende, lo que se anuncia, y los resultados que se pueden palpar, que al fin y al cabo son el único y verdadero criterio para evaluar ese tan complejo proceso.

 

Antes que todo, señalemos lo que dijo en una ocasión el eminente sabio Albert Einstein definiendo lo que él consideraba que era la locura: Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados”. Sin embargo, algo aparentemente tan elemental no parece haber sido asimilado por la cúpula del gobierno cubano, al menos en lo que se refiere al funcionamiento y al “perfeccionamiento” de la economía, que es el tema que nos interesa en este momento. 

 

Una vez más, como noria infinita, volvió a girar en La Habana el aspecto teórico y el tema de la “actualización del modelo”, ahora en ocasión del Congreso de la Asociación de Economistas y Contadores, y se habló de las medidas que el régimen pretende tomar para tratar de resolver lo que no ha sido resuelto en el último medio siglo, simplemente, porque se siguen haciendo las mismas cosas una y otra vez, con la esperanza de obtener resultados diferentes. Es decir, lo que Einstein definía como “locura”.

 

Ese Congreso tuvo entre otros puntos culminantes -y a la vez folklórico e histriónico- la intervención del espía de la Red Avispa que acaba de cumplir su condena en Estados Unidos, y que ahora se ha convertido en estudiante de economía, quien dijo cosas tan trascendentes y tan relacionadas con la economía nacional como que “Este es un momento muy importante para Cuba. Tenemos un paradigma que construir y lo haremos entre todos. Les reitero la confianza de que los Cinco estaremos a la altura de sus esfuerzos”.

 

Si al lector le parece que eso no solamente no tiene nada que ver con la economía, sino que por otra parte son un conjunto de frases vacías que ni dicen nada ni aportan nada, más propias del excelso Cantinflas que de supuestos economistas, tiene toda la razón del mundo. Sin embargo, hay que entender la situación, porque todos sabemos que esa era una presentación casi obligada en la machacona puesta en escena “político-ideológica” de estos tiempos en los predios de la dictadura. Este personaje también se presentó con la misma letanía en el congreso de la Federación Estudiantil Universitaria que se celebraba casi al mismo tiempo que el de los economistas y contadores, y si no apareció también con la misma cantaleta en un circo en La Habana o Camagüey es porque en estos días no hay funciones.

 

Volviendo al tema del congreso de economistas y contadores -y también a las enseñanzas de Albert Einstein- hay que señalar que en ese cónclave se produjo una intervención supuestamente estelar del señor Marino Murillo Jorge, miembro del Buró Político del Partido y Vicepresidente del Consejo de Ministros, que también ostenta el rimbombante cargo de Jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución (¡uf!), y a quien los corresponsales extranjeros llaman ahora “el zar de las reformas económicas cubanas”, cargo con el que anteriormente bautizaron al hoy (políticamente) fallecido Carlos Lage, porque los corresponsales extranjeros necesitan continuamente encontrar un “zar” de las reformas, ya que no logran identificar esa vocación en ninguno de los más altos jerarcas “históricos” del gobierno cubano. Como si de verdad esos individuos que son momentáneamente encumbrados fueran “zares” de todas las Rusias y no tuvieran que doblegarse y hacer continuas genuflexiones ante lo que les “orientan” desde la cúpula de la gerontocracia.

 

Se suponía que esa intervención, anunciada con bombo y platillo, debería haber sido trascendente, dado el tema que se trataría, el auditorio al que sería dirigida, el momento en que se produciría, y la situación actual de la economía cubana.

 

Sin embargo, hay que señalar que la conferencia del vicepresidente Murillo, de la que antes de que comenzara fueron invitados a salir de la sala los corresponsales extranjeros que se encontraban reportando el congreso de los economistas y contadores, permitió recordar muchas frases geniales de Albert Einstein, pero no porque sus palabras se hayan caracterizado por profundidad o visión, sino exacta y precisamente por todo lo contrario, porque en realidad la intervención del dirigente cubano resultó un modelo perfecto sobre la forma en que no se resuelve ningún tipo de problemas en ningún momento ni en ningún lugar.

 

Analicemos con un poco más de detalles la intervención del “zar” de las reformas cubanas, aunque es necesario aclarar que la prensa oficial no publicó la versión completa de sus palabras, sino solamente un resumen, donde, como es habitual desde hace más de medio siglo, se destaca solamente lo que le interesa al régimen que se conozca, y se omite sutil o descaradamente todo lo que se considera inoportuno o inconveniente.

 

Así que este análisis tendremos que basarlo en la información de que podemos disponer, publicada solamente en “Trabajadores”, pues la Agencia de Información Nacional no se dio por enterada, “Juventud Rebelde” publicó una nota tras haber terminado en encuentro, donde todo fueron alabanzas, y “Granma”, que es el órgano oficial del Partido Comunista, destacó la intervención del espía en el congreso, además de algunos párrafos de las palabras de la burócrata de turno que aparentemente intervino a manera de conclusiones en el evento, donde destacó que el rol de los profesionales de las ciencias económicas en la etapa que comienza debe caracterizarse por un enfrentamiento abierto y sin tregua a las manifestaciones de indisciplina, y por el apoyo a dos procesos vitales: el fortalecimiento de la empresa estatal socialista y la creación de nuevos modelos de gestión.

 

Muy curiosas y peculiares tareas que se asignan en Cuba a los economistas y contadores del país, sobre todo en un momento en que se supone que se está “perfeccionando” un modelo que nadie logra definir. Pero, bueno, si todo esto no fuera surrealista no se trataría de la Cuba de los Castro. La tarea de choque es el “enfrentamiento abierto y sin tregua” a la indisciplina por parte de los que serían a partir de ahora economistas-policías. La tarea secundaria y sin mucho ánimo es la de “apoyo” a dos procesos que están en manos de la alta jerarquía partidista y de la gerontocracia, por lo que se espera que ese “apoyo” signifique que economistas y contadores aplaudan disciplinadamente, levanten sus manos en señal de aprobación cuando se les ordene, y que cuando les permitan hablar hablen generalidades y superficialidades, y si alguno se atreve a jugar con la cadena que lo haga recordando siempre que en ninguna situación o circunstancia se puede jugar con el mono.

 

Cambiar la forma de pensar

 

No nos dispersemos con las veleidades del “trabajo político-ideológico” del régimen, y volvamos a las enseñanzas de Albert Einstein y a las palabras del miembro de Buró Político a cargo de la implementación y el perfeccionamiento y desarrollo de los famosos lineamientos, que es el tema que debe ocuparnos.

 

Veamos, además de la ya mencionada sobre la definición de la locura, otra frase de Einstein que tiene que ver con la manera en que se pretende enfocar la solución de los problemas en cualquier lugar y en cualquier momento, y que viene a la mente después de conocer lo que explicó (?) el señor Murillo ese día ante el congreso de economistas y contadores. Esa frase es la siguiente:

 

- No podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos

 

Con estos antecedentes conceptuales expresados en esa frase lapidaria por quien fuera la mente más brillante del siglo XX, a quien aunque no era economista ninguna persona seria se atrevería a negarle su trascendentalísimo aporte al análisis y a la metodología del conocimiento humano, veamos ahora la intervención del “zar” de las reformas cubanas en el congreso de economistas y contadores, que aparecieron en la prensa cubana bajo el edulcorado y surrealista titular de “Cuba está en condiciones de tener una sociedad socialista próspera y sostenible”. Con tal titular ya podemos imaginar la letra y la música de todos los cantos oficialistas sobre las victorias del proletariado en la “actualización”.

 

Según la prensa sumisamente obediente a todas las directivas del partido, “durante una detallada explicación de este proceso de transformaciones económicas, explicó que los Lineamientos no fueron concebidos para administrar crisis, sino para desatar a todos los niveles el desarrollo de las fuerzas productivas”.

 

Se podría estar de acuerdo en principio con ese criterio de que los lineamientos no fueron concebidos para administrar crisis, pero eso no significa que la actual crisis económica, productiva y social de la nación cubana, de donde es imprescindible partir, pueda ser ignorada alegre y festinadamente, sencillamente porque ya existen unos “Lineamientos” supuestamente para cuando no haya tales crisis. ¿Y mientras tanto, qué? Nada concreto ni abstracto, así que a seguir pensando tranquilamente en resolver los problemas utilizando el mismo tipo de pensamiento que los creó décadas atrás.

 

Tomando las palabras de Murillo que encabezan el titular de la prensa oficialista cubana, ¿cómo es posible que Cuba pase de la actual situación de crisis a una hipotética sociedad socialista próspera y sostenible sin resolver antes problemas fundamentales que incluso el “zar de las reformas” tiene que reconocer, porque no le queda más remedio?

 

No es posible salir de la situación de profunda crisis actual sin resolver los problemas de la ineficiencia energética en todo el país, que ignora o subestima energías alternativas y depende casi absolutamente del petróleo, producto que resulta extremadamente caro en todo el mundo, pero que el gobierno cubano ha obtenido casi de regalo en los diez últimos años gracias a la “colaboración internacionalista” de la Venezuela chavista.

 

No es posible salir de la situación de profunda crisis actual sin resolver los problemas de la dualidad monetaria, la trajinada “doble moneda”, con todas las tensiones económicas, sociales y existenciales que tal dualidad ha generado continuamente entre la población, fundamentalmente entre los cubanos de a pie a quienes no les alcanza el salario para subsistir decorosamente, y entre todos los cubanos que no tienen acceso a divisas.

 

No es posible salir de la situación de profunda crisis actual sin resolver los problemas estructurales que existen en la economía, y que tienen que ser resueltos mediante políticas gubernamentales actualmente inexistentes, que deberían haber sido establecidas, como dijo el “zar”, pero que por una causa o por otra no se acaban de materializar, y siguen pasando los años sin que los problemas se resuelvan.

 

Y los tres graves problemas anteriormente señalados son solamente los mencionados por el miembro del Buró Político en su conferencia, quien aparentemente no dijo nada -o al menos la prensa oficial no lo reflejó- sobre la corrupción rampante en todo el país, la indisciplina laboral, la baja productividad, el desvío de recursos, el deterioro acelerado de la infraestructura, las crisis paralelas del transporte y la vivienda, el permanente desperdicio de agua potable por el mal estado de las tuberías, el crecimiento permanente tanto del marabú como de las tierras improductivas, los graves baches e insuficiencias en la atención a la salud y la educación de la población, el desempleo, los salarios que resultan insuficientes para garantizar un nivel de vida mínimamente decoroso, los inspectores estatales que se dejan sobornar casi con cualquier oferta, los parásitos profesionales de las “organizaciones de masas”, los abusos policiales, la falta de higiene en las ciudades y poblados, el turismo sexual en su apogeo, las carencias de vestuario y calzado, la crisis y la imposibilidad de recuperarse de la industria azucarera, la gran incertidumbre sobre el desarrollo de los acontecimientos en Venezuela, la dependencia de las remesas del exterior que envían los cubanos a sus familiares, y tantas cosas más.

 

Entonces, mientras existan estas crisis que golpean diariamente a la población y a todo el país -con excepción de a la pequeña casta de privilegiados y sus acólitos que ni se enteran de estas carencias cotidianas de la población- ¿cómo puede decirse, hablando seriamente, que “Cuba está en condiciones de tener una sociedad socialista próspera y sostenible”? ¿Dónde vive este señor, este jefe de la comisión encargada de implantar los lineamientos del congreso del Partido? ¿En la Luna? ¿En Marte? ¿En Saturno? ¿Aterrizó ayer? ¿Acaso vive en una burbuja de cristal? ¿Dice esas cosas porque es medularmente tonto o porque no tiene vergüenza? ¿O quizás realmente se cree lo que dice en público?

 

Y después algunos despistados se sorprenden de que los cubanos -los de allá y los de acá- no nos tomemos en serio lo que dice la prensa oficialista cubana ni las palabras de los dirigentes del país. ¿Así que en Cuba existen condiciones de tener una sociedad socialista próspera y sostenible? ¿Hay que tomarse en serio esas palabras de quien es miembro del Buró Político del Partido y Vicepresidente del gobierno?

 

Lo maravilloso de las crisis

 

Sería bueno recordar, mientras el señor Murillo insiste en que los lineamientos no fueron establecidos para administrar crisis, lo que enseñaba Albert Einstein con relación a las crisis y las oportunidades que las mismas significaban para la solución de los problemas. Como frase breve, vale destacar la siguiente e inequívoca afirmación: “La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas o países”. Y como desarrollo de esa idea, véanse los siguientes párrafos:

 

“No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas o países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los conocimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo, sin quedar “superado”.

 

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y las soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla”.

 

Evidentemente, lo que señalaba el genial físico sobre las crisis es todo lo contrario al enfoque esgrimido por el ilustre miembro del Buró Político, que teme a las crisis, y para no hablar de ellas esconde la cabeza en el piso, como los avestruces -lo mismo que hace toda la alta jerarquía de la dictadura- e insiste claramente en que los lineamientos de los que él está encargado para su implementación y desarrollo, como presidente de la comisión creada para ello, no son para administrar crisis -de eso que se encarguen otros-, sino que aparentemente deben funcionar adecuadamente cuando todo marche a las mil maravillas, para entonces poder desatar a todos los niveles el desarrollo de las fuerzas productivas.

 

Y cualquier persona sensata tiene el derecho a preguntarse si, cuando todo marcha bien, es necesario contar con tantos dirigentes y con tan rimbombantes cargos para dirigir la economía de un país. O si cuando de verdad son necesarios es cuando existen crisis y problemas, para que tales dirigentes sean los que los identifiquen, los reconozcan, los enfrenten y los resuelvan y, como decía Einstein, para que acaben de una vez con la única crisis verdaderamente amenazadora para todo ser humano y toda sociedad, que es la tragedia que representa el no querer luchar por superarla.

 

Antes que todo, entender el problema

 

Otra frase del genio de las ciencias y de la vida que fue Albert Einstein, y que viene a la mente al analizar todos estos temas que tratamos aquí, es aquella de que La formulación de un problema, es más importante que su solución. Y viene a la mente especialmente cuando leemos otra de las doctas declaraciones de Marino Murillo en su conferencia ante el congreso de economistas y contadores, de acuerdo a lo que señala la prensa oficial:

 

“Precisó que se mantiene el principio básico que caracteriza al socialismo del predominio de la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción, pero que parte de la economía se gestionará mediante formas no estatales”.

 

Ejemplo claro de como la inapropiada formulación de un problema dificulta o impide su solución. Desde hace más de veinte años, cuando felizmente el Muro de Berlín fue derribado y el imperio soviético se desmerengó, se señala que uno de los mayores fallos del así llamado “socialismo real” fue el dogma que estipulaba que la propiedad social era entendida casi única y fundamentalmente como propiedad estatal.

 

De manera que cuando se señala, como se hizo en esa conferencia, que “se mantiene el principio básico que caracteriza al socialismo del predominio de la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción” se está pensando básicamente en la propiedad estatal (esa tan ineficiente que es administrada por los burócratas del Estado parásito), aunque a manera de hoja de parra se declare al final que “parte de la economía se gestionará mediante formas no estatales”.

 

De donde se puede deducir que, en la concepción del jefe de la comisión encargada de implementar el desastre cubano, que responde, naturalmente, a la concepción de los más altos niveles partidistas y de la gerontocracia, las “formas no estatales” no se consideran propiedad social, concepto con el cual se excluye a las cooperativas y asociaciones de cualquier tipo, de cualquier tamaño y magnitud, de las formas de propiedad social, que se limitan una vez más, y a pesar de los reiterados fracasos en todo el “campo socialista”, incluyendo a Cuba, a la propiedad estatal gigantesca y burocratizada, causante de todas las ineficiencias, fracasos, errores e incumplimientos de la economía cubana durante más de cincuenta años.

 

Así que hay que olvidarse de las enseñanzas de la historia y volver a pensar otra vez en resolver problemas utilizando de nuevo el mismo tipo de pensamiento que creó tales problemas hace más de medio siglo.

 

Y para hacerlo tendrán que apoyarse en más y más citas de Marx, Engels, Lenin, Fidel Castro, Che Guevara, Hugo Chávez, los nostálgicos “teóricos” de mentiritas que medran en La Habana y hablan de “reinventarse” a cambio de viajecitos al exterior o minúsculos privilegios, la Comisión de apoyo Científico y Tecnológico que se ha creado para inventar la bicicleta y el agua tibia y al mismo tiempo asesorar al jefe de la comisión del perfeccionamiento, que debe asesorar al gobierno y la gerontocracia, o hasta en el pipisigallo.

 

Sin embargo, todo eso solamente puede conducir a nuevos y más contundentes fracasos, porque se trata de repetir -una vez más, y a costa de la miseria y la frustración de todos los cubanos- lo que ya se experimentó y se demostró que no funcionaba, ni en el Cordón de La Habana, ni en la Zafra de los Diez Millones, ni en la Ofensiva revolucionaria, ni en las Escuelas en el Campo, ni en los Planes Especiales del Comandante, ni en la Brigada Che Guevara, ni en la ganadería “revolucionaria”, ni en los contingentes, ni en la “Batalla de Ideas”, ni en el trabajo voluntario, ni en las marchas del pueblo combatiente, ni en los sindicatos, ni en las milicias de tropas territoriales, ni en el internacionalismo proletario, ni en las patrullas click, ni en las guardias cederistas, ni en los domingos rojos, ni en las organizaciones de masas, ni en las microbrigadas.

 

Entonces, si se sabe que no funciona, ¿por qué y para qué insistir con lo mismo una y otra vez? Simplemente, porque no hay iniciativa, no hay creatividad, no hay imaginación. Y la camarilla en el poder prefiere quedase con sus ideas mediocres y sus tonterías, negando la participación y la colaboración de todos los que dicen representar: “Como norma -dijo el Zar de pacotilla haciéndole gran daño a la gramática y la oratoria - no divulgamos nada hasta que no esté aprobado, por tanto las cosas que están en proceso de estudio de eso no se habla”. En otras palabras, en lenguaje puro y duro: proletarios del mundo, uníos, pero no se vayan a equivocar, uníos solamente para aplaudir y apoyar, que para tomar decisiones están la gerontocracia y sus gerifaltes “socialistas” prósperos y sostenibles.

 

Imaginación y creatividad

 

Lo único que no cuadra con ese modelo idílico que anunció el señor Murillo en su sosa, insípida, incolora e inodora conferencia es que, como decía, una vez más, el inefable Albert Einstein, no basta con los supuestos conocimientos de una minoría iluminada para resolver los problemas, porque en los momentos de crisis sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.

 

Nada más y nada menos. Exactamente de lo que siempre han carecido todos los partidos comunistas en el poder en todas partes del mundo y en todas las épocas históricas, porque a pesar de lo que proclaman sobre el carácter científico y revolucionario de sus ideas y su pensamiento, solamente se basan en dogmas, supuestos axiomas, creencias que se dicen revolucionarias y muchas veces son absolutamente reaccionarias, y profesiones de fe y culto a la personalidad, que impiden analizar, buscar soluciones creativas y salir adelante en las crisis, porque el inmovilismo consume a los aparatos partidistas y a todos los burócratas y parásitos a su servicio.

 

Y la imaginación resulta demasiado “contrarrevolucionaria” cuando pretende funcionar en un sistema que teme a la confrontación como el diablo a la cruz, que solamente gusta de discutir cuando el combate está “arreglado” de antemano y se sabe quién será el ganador, que solamente acepta la Batalla de Ideas cuando no existe un oponente serio que pueda ser capaz de responder al discurso oficial, una “dialéctica” marxista-leninista donde las opiniones que puedan hacer palidecer el discurso oficial no se permiten y se reprimen hasta sus últimas consecuencias, siguiendo los rígidos dictados de un partido-claque-monasterio que siempre prefiere la tranquilidad de la unanimidad, aunque se sumerja permanentemente en la mediocridad, que la turbulencia del conocimiento nuevo, de la creatividad y del desarrollo de la imaginación.

 

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

 

Otra frase del genio germano-americano que debe parecer demasiado iconoclasta en el Palacio de la Revolución en La Habana, donde el Partido Comunista de Cuba y su Burócrata Mayor, José Ramón Machado Ventura, no se preocupan demasiado en hacerse preguntas, porque consideran, maravillas del pensamiento “dialéctico”, que ya tienen las respuestas para todo, aún para las preguntas que todavía no hayan sido formuladas, es la afirmación de Einstein de que "Lo importante es no dejar de hacerse preguntas"..

 

En cierto sentido contradiciéndose de criterios anteriores en esa misma conferencia, al menos si nos guiamos por la información publicada en la prensa oficial, Marino Murillo vuelve con un galimatías digno del mejor cantinfleo “revolucionario”:

 

“Al explicar las diferencias entre el concepto de propiedad y gestión, Murillo Jorge puso el ejemplo de las formas de producción en la agricultura cubana, la cual cuenta con cooperativas de diverso tipo y unidades estatales, con diferentes modos de posesión sobre la tierra, pero similar propósito de incrementar sus cultivos y comercializar los productos cosechados”.

 

Para este señor dirigente cubano parece que los cientos de miles de agricultores privados y usufructuarios que hacen producir más de un millón y medio de hectáreas no existen o deberán estar de vacaciones, puesto que no los menciona, a pesar de que son los que, en estos momentos, garantizan los platos principales de producción nacional que se ponen en la mesa de los cubanos, aunque sean escasos, porque lo que depende de las empresas propiedad del estado no garantiza ni tres días al mes de comida para los trabajadores.

 

También nos dice la prensa oficialista que el Gran Conferenciante

 

“insistió en la significación de que ese sector cuente con un modelo de desarrollo integral, actualmente en estudio, y en la urgencia de erradicar las trabas que frenan el progreso de las diversas formas productivas”.

 

Maravilloso. Todavía está “en estudio” la definición de un modelo integral de desarrollo de la agricultura proceso que debería haber comenzado en 1959 con la promulgación de la primera ley de reforma agraria. Es bueno, importante y necesario, como decía Einstein, no dejar de hacerse preguntas, pero eso no significa que se trata de hacer preguntas y preguntas infinitamente, sin preocuparse de las respuestas a todos esos interrogantes.

 

Después de cincuenta años de fracaso tras fracaso en la agricultura y la ganadería, por el desastre de las empresas estatales, todavía se está estudiando un modelo de desarrollo integral de esas actividades. ¿Cuándo estará listo? ¿Cuándo ya no existan ni la agricultura ni la ganadería, como mismo ya no existe la industria azucarera cubana?

 

Contra la unanimidad

 

La prensa oficial no lo dice textualmente, pero aparentemente el congreso de economistas y contadores aprobó de manera unánime, lo que no es noticia, todo lo que se dijo en ese cónclave, incluidas las orientaciones del sabio y flamante Jefe de de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

 

El periódico “Granma” menciona algo sospechosamente cómplice con la unanimidad, y con lo planteado desde el primer titular de la prensa oficialista anteriormente, al referir que

 

“Comprometidos con perfeccionar el modelo de gestión cubano para construir una economía próspera y sostenible, los miembros de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC) concluyeron ayer su Séptimo Congreso”.

 

Nada sorprendente. Todos unánimemente felices como lombrices, aunque nada funcione. Aplausos, pastelitos y un revolucionario próspero y nada sostenible cafecito final. Y a ver cómo regresamos a casa, ahora que el congreso terminó.

 

La unanimidad no es noticia en Cuba. Todo, siempre, es unánime, de acuerdo a la versión oficial: congresos, resoluciones, apoyos, rechazos, condenas, aplausos, desfiles, sueños, lo que sea. Todo en la Cuba de los Castro ha sido siempre unánime y revolucionario.

 

Por eso, como dice Einstein, “Una velada en que todos los presentes estén absolutamente de acuerdo es una velada perdida”, lo que equivale a señalar que cada una de esas actividades de unanimidad en más de medio siglo solamente han sido, todas y cada una de ellas, todas, actividades perdidas, esfuerzos desperdiciados y desarrollo de frustraciones. Bobería y pérdidas de tiempo. No solución de nada: ineficiencia, limitaciones y desilusiones garantizadas para el futuro y para todos. Así ha sido siempre, avanzando por el camino correcto.

 

Seguirán las intervenciones “magistrales” de los dirigentes, el “perfeccionamiento” de las cosas, y la mayor cantidad posible de boberías. Habrá nuevos acuerdos y disposiciones. Nuevas regulaciones y directivas. Cada vez más y más detalladas. Y más y más brazos unánimemente levantados como muestra de apoyo para lo que sea.

 

Sin embargo, solamente para materializar, más temprano que tarde, otra frase lapidaria del genial germano-americano:

 

“Nada destruye más el respeto por el Gobierno y por la ley de un país que la aprobación de leyes que no pueden ponerse en ejecución”

 

Que sigan el régimen y todos sus alabarderos, nacionales y extranjeros, con “los clásicos” del marxismo-leninismo, el pensamiento de Fidel Castro, Che Guevara y Hugo Chávez. Que siga con sus cuentos, historietas y boberías, con sus promesas que no se cumplen, y con su “perfeccionamiento” de todo lo que se ocurra.

 

Otros cubanos, un poco más modestamente que los que medran en el Palacio de La Revolución y en La Rinconada, preferimos quedarnos con las ideas y las enseñanzas del hombre que mejor representa el siglo XX, el conocimiento, la ciencia, y el desarrollo de la humanidad: Albert Einstein.

 

No necesitamos nada más.