Cubanálisis El Think-Tank

REPRODUCCIÓN DE ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

¿Es Cuba un país católico?

 

Escrito por hermano Jesús Bayo M., FMS, en Palabra Nueva

 

Introducción

 

Con motivo de la visita del Papa Benedicto XVI a Cuba en el año 2012 (26-28 de marzo), un periodista proveniente de Argentina, país sudamericano con elevado porcentaje de católicos, me preguntaba: ¿Es Cuba un país católico? ¿Qué porcentaje de creyentes católicos hay en Cuba? A continuación prosiguió preguntando y recabando datos estadísticos sobre la Iglesia católica en Cuba. Respondí algunas de sus preguntas; otras, las evadí o las dejé pendientes por desconocer los datos exactos.

 

También yo pregunté al periodista por qué tenía tanta curiosidad y le interesaba la estadística de la Iglesia católica en Cuba. Me respondió con acento rioplatense: “Che, si el Papa visitase la Argentina yo creo que no asistiría tanta gente a Misa como aquí”. (No se imaginaba este periodista que el sucesor del Papa Benedicto XVI, sería el cardenal Bergoglio). Prosiguió diciendo: “Me han parecido muy masivas las celebraciones del Santo Padre. Nunca pensé que podría reunirse esa multitud de gente para las Misas celebradas en Santiago de Cuba y en La Habana. No se me hubiera ocurrido imaginar que para despedir al Papa, en un país comunista y durante una tarde lluviosa, habría tantas personas flanqueando el camino, batiendo pañuelos y banderas hasta llegar al aeropuerto José Martí. Además, he leído que los obispos católicos de Cuba se dirigieron a ‘todos los cubanos’ en una carta circular invitando a participar en las Misas del Santo Padre. [1] (‘Exhortamos a todos los fieles y a todo el pueblo a participar en las dos celebraciones de la Santa Misa que tendrán lugar en Santiago y en La Habana’). También pude observar -continuó diciendo el periodista-, las manifestaciones populares en torno a la Virgen de la Caridad del Cobre durante su peregrinación por Cuba. Tanta gente reunida en torno al Papa y agrupada por la Virgen de la Caridad me ha dado pie para preguntar si Cuba es un país tan masivamente católico como a simple vista me parece. Lamentablemente, no encontré datos estadísticos sobre la Iglesia católica en la prensa oficial, pensé que tú podrías responderme con datos fehacientes”.

 

Sugerí a mi amigo que si buscaba datos estadísticos podría encontrarlos en el Anuario Pontificio, órgano informativo de la Santa Sede con información de todas las diócesis (en realidad, el periodista desconocía el Anuario... y yo tampoco sabía lo que allí aparecía de las diócesis de Cuba, con lo cual yo también me comprometía a recabar información en esa fuente). Enseguida, el periodista volvió a preguntarme: “Pero, según tu opinión, ¿es Cuba un país católico?”. Traté de responderle, pero no podía limitarme a decir “sí” o “no”. Maticé mi respuesta enmarcando sus observaciones dentro del contexto social, cultural, político, económico y eclesial, etcétera. Evadí la cuantificación numérica, y terminé diciendo que mis conocimientos estadísticos eran limitados. Volví a sugerirle que consultase el Anuario Pontificio de la Santa Sede y el Directorio Eclesiástico de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, antes de sacar sus propias conclusiones numéricas sobre la realidad eclesial y social de Cuba.

 

Acogió mi sugerencia, pero yo sentí que él no había quedado satisfecho con mis respuestas imprecisas y evasivas sobre lo que me iba preguntando: ¿Cuántas personas se bautizan al año en la Iglesia católica? ¿Cuántos matrimonios se celebran al mes? ¿Cuántos fieles van a misa los domingos? ¿Cuántos católicos colaboran económicamente con la Iglesia? ¿Cuántas personas católicas trabajan en la universidad? ¿Cuántos profesores católicos trabajan en las escuelas? ¿Cuántos médicos católicos hay en misiones internacionalistas? (Él no paraba de preguntar… Y yo no terminaba de responder). Por mi parte, me comprometí a indagar para conocer datos estadísticos más precisos sobre la Iglesia en Cuba. En definitiva, a partir de la curiosidad de un periodista comencé a realizar las averiguaciones en la misma fuente que le había sugerido a él: el Anuario Pontificio más reciente que tenía a mano (2012). Después busqué en los Anuarios de años anteriores por intervalos de tiempo, ya que resultaba muy largo verificar los datos de todos los años. Al final, a partir de la estadística, pude sacar algunas conclusiones y pistas de tipo pastoral.

 

Los datos estadísticos resumidos a continuación, podrían servir para cuantificar mejor la realidad eclesial y enfocar de manera realista los Planes de Pastoral, especialmente cuando se implementa un nuevo Plan de Acción Pastoral para la Iglesia católica en Cuba. ¿Cuántos somos? ¿Quiénes somos? ¿A quiénes va destinado el Plan Pastoral? ¿Qué grado de pertenencia y adhesión tienen los católicos a su Iglesia? ¿Qué grado de identidad cristiana existe entre los bautizados? Si conocemos con precisión para quién es el Plan, a quién va dirigido, quién lo va a leer, quién lo aplicará, cómo se evaluará, etcétera, podremos decidir mejor cuántos ejemplares se van a imprimir, quiénes serán los responsables de su realización y de su evaluación, cómo se financiarán las acciones propuestas por el plan, cuál será su finalidad, qué frutos se esperan obtener y cómo se cultivará la planta para que dé frutos. Los datos estadísticos pueden ayudarnos a optimizar la misión eclesial, la proclamación del evangelio y la pastoral hacia dentro y hacia fuera de la Iglesia.

 

El conjunto del trabajo que hemos realizado consta de tablas que recogen los “datos informados por el Anuario Pontificio” de las diócesis de Cuba en diferentes épocas. A partir de la observación de esos datos numéricos se dan algunas explicaciones o se hacen observaciones y comentarios que están abiertos a la crítica e interpretación del lector, puesto que el objetivo de quien realizó el trabajo es recoger y resumir los datos, más que interpretarlos o compararlos con otras informaciones. Las tablas estadísticas elaboradas son las siguientes:

 

1. Tabla comparativa de algunos datos estadísticos correspondientes a la Iglesia en Cuba por décadas desde 1957 -incluye también los años 2002 y 2012 que aportan luces sobre la última década-; esta tabla estadística resume otras tablas correspondientes a cada diócesis, según los datos del Anuario;

 

2. Tabla comparativa por diócesis en 1957;

 

3. Tabla comparativa por diócesis en 1967;

 

4. Tabla comparativa por diócesis en 1977;

 

5. Tabla comparativa por diócesis en 1987;

 

6. Tabla comparativa por diócesis en 1997;

 

7. Tabla comparativa por diócesis en 2007;

 

8. Tabla comparativa por diócesis en 2002;

 

9. Tabla comparativa por diócesis en 2012;

 

10. Tablas estadísticas de la arquidiócesis de La Habana por décadas desde 1959 hasta el 2012;

 

11. Tablas estadísticas de cada una de las diócesis de Cuba por décadas, a partir de 1957-1959.

 

II. Observaciones y explicaciones

 

La recopilación de estos datos estadísticos se ha realizado a partir del Anuario Pontificio, órgano informativo de la Santa Sede. Los datos recogidos en el Anuario... son informados a la Santa Sede desde cada una de las diócesis o iglesias locales esparcidas por el mundo. En algunos casos, como sucede en la superficie y la población total del país, pueden aparecer falseados los datos en la sumatoria del conjunto de las diócesis. Si no coinciden con la estadística oficial según los censos de población es por sencillos motivos que se explicarán después. Como en todas las estadísticas, aquí también existe cierto grado de error e imprecisión, pues no se trata de una foto estática. Los datos numéricos reflejan la realidad cuantitativa de nuestra Iglesia en Cuba; nos informan de las cantidades pero nada nos dicen sobre la calidad y el testimonio de los católicos. Los números (cantidades) tienen un valor relativo, porque la muestra es limitada y no se ha recabado la información de todos los años, sino por décadas. Finalmente, los datos informados en un año determinado pueden corresponder al año inmediatamente anterior, lo que relativiza también la información y otorga un grado de error, propio de toda estadística sociorreligiosa como realidad dinámica. Incluso pudiera ocurrir que exista algún error en la información o transcripción de ciertos datos.

 

estadisticaeclesial

 

0. Se parte indagando los datos del Anuario... en 1957 y se comparan los mismos datos cada diez años, según la información de las distintas diócesis que aparece en el Anuario... Se introducen también los datos del 2002 y del 2012 para observar lo ocurrido en la última década. Hay que considerar que durante estos cincuenta y cinco años, en Cuba se pasó progresivamente de seis diócesis en 1957 a once diócesis en 1998; se crearon cinco nuevas diócesis, y la diócesis de Camagüey pasó a ser arquidiócesis en 1998. En cada año se suman los datos de las diócesis que existían en ese momento.

 

1. La columna de la superficie se obtiene al sumar la superficie informada por cada una de las diócesis. La sumatoria resulta falseada o inexacta, porque algunas diócesis tienen asignado territorio de varias provincias civiles, y al sumar todos los territorios de cada diócesis queda falseada la superficie total del país. Lógicamente, la geografía cubana no cambia por estas imprecisiones en los repartos de territorio diocesano. Hemos de creer al Instituto Cubano de Geodesia y Cartografía que informa de la superficie total de Cuba: 110,922 kilómetros cuadrados, incluyendo a la Isla de la Juventud y los diversos Cayos (cf. Atlas Nacional de Cuba, La Habana, 1978).

 

2. La columna de población corresponde a la suma obtenida de las diversas diócesis. El desfase que se produce al sumar las personas de las diócesis con la información oficial de la ONE se debe al mismo motivo que ocurre con la superficie. La población ha sido contada imprecisamente por las diócesis que tienen territorio y feligreses en la misma provincia y se ve incrementada erróneamente la población total. Hemos de dar crédito a los censos nacionales más cercanos a los años informados: censo de 1953: 5’829,029 habitantes; censo de 1970: 8’569,121 habitantes; censo de 1981: 9’723,605 habitantes; censo de 2002: 11’177,743 habitantes; censo de 2012: 11’167,325 habitantes (cf. Anuario de Población de la Oficina Nacional de Estadísticas de la República de Cuba, La Habana, 2010).

 

3. El número de católicos se obtiene al sumar los católicos existentes en cada diócesis, según la información del Anuario... El porcentaje se ha calculado sobre el total de la población señalado en la columna 2. Esta información es difícil compararla con otras fuentes censales, porque no hemos encontrado censos que recojan la filiación religiosa de cada persona. Según el criterio que indica el Anuario Pontificio, este dato corresponde a “los bautizados no apóstatas”. Al parecer, este es el criterio seguido por las diócesis para informar a la Santa Sede. Ahora bien, si es fácil informar del número de bautismos realizados cada año, no es tan fácil cuantificar el número de católicos existentes en cada diócesis. De hecho, algunas diócesis no informaron del número de católicos en alguno de los años, lo cual indica cierta ambigüedad al respecto. Por ejemplo, Santiago de Cuba no dio datos sobre el número de católicos en los años 1966-1967. ¿Con qué criterio se contabiliza el número de católicos en las diócesis? ¿Cómo se conoce el grado y nivel de pertenencia? Si el cálculo se obtiene por el número de bautizados inscritos en los registros parroquiales durante los setenta últimos años, ha de ser menor el número y el porcentaje de católicos que el indicado en las estadísticas según el Anuario... De hecho, si cada año se hubiesen bautizado un promedio de 60,000 personas y no se hubiera muerto nadie, obtendríamos 4.2 millones de bautizados, cifra inferior a los 6,7 millones de católicos que dan las estadísticas para el 2007 y el 2012. Lógicamente, si el recuento de católicos se hiciera por el número de fieles participantes en los ritos y celebraciones (sacramentos y celebraciones comunitarias) descendería mucho más el número y la proporción de católicos.

 

4. El número de parroquias es fácil determinarlo a partir de los templos que han sido declarados tales por decreto episcopal, a los que se asigna un “párroco residente”, aunque sea el mismo párroco quien atienda varias parroquias. Más complicado es determinar el número de capillas y centros de oración y de culto público o privado. De hecho, algunas diócesis no siempre informan este dato. Se entiende que las iglesias aquí señaladas son lugares de culto (templos, capillas, ermitas, oratorios) que no tienen el título de parroquia, pero están dentro del territorio de una de ellas. Es curioso observar que el número de feligreses y su porcentaje fue descendiendo desde 1957 hasta 1997, pero el número de “parroquias” aumentó, pasando de 211 en 1957 a 258 en 1997. ¿Qué significado puede tener ese dato? ¿Estará ligado a la conservación de los edificios y templos? ¿Se debe al incremento en el número de las diócesis que pasaron de seis en 1957 a once en el 2002? ¿Es el resultado del aumento real de feligreses y comunidades católicas? ¿Por qué aumenta el número de las parroquias y de las diócesis si el número de católicos y su porcentaje disminuyó?

 

5. El número de sacerdotes diocesanos se redujo a menos de la mitad en la década de 1960. Sin embargo, a partir de los años setenta fue remontando el número hasta casi llegar en la actualidad al mismo número de sacerdotes diocesanos que había en 1957. Es un dato significativo, porque hoy es menor la proporción de católicos que en 1957.

 

6. El número de sacerdotes religiosos se redujo drásticamente, pasando de 464 en 1957 a 88 en 1987. A partir de los años 1990 se ha ido incrementando hasta llegar a 171 en el 2012.

 

7. Se ha incrementado notablemente el número de diáconos permanentes durante los últimos veinticinco años, los que pasan de setenta actualmente.

 

8. Se ha mantenido estable, excepto en la década de 1980, el número total de seminaristas, aunque hay varias diócesis con crisis de vocaciones.

 

9. Los religiosos varones se diezmaron en la década de 1960, pero en los últimos años han ido remontando en número. En las dos primeras décadas se informa también del número de casas religiosas (121 casas en 1957 y 38 en 1967). Este dato no aparece posteriormente en el Anuario...

 

10. Las religiosas también quedaron diezmadas en la década de 1960, pero aumentó considerablemente su número en los últimos veinticinco años.

 

11. En la actualidad, hay muy pocas instituciones eclesiales al servicio de la educación, la cultura, los MCS, la salud y la beneficencia, puesto que estos servicios son estatales. Esta carencia dificulta la inserción de la Iglesia en la sociedad mediante instituciones de servicio público.

 

12. Según el Anuario..., siempre aparece la presencia de la Iglesia en algunas instituciones benéficas. Se sobrentiende que estas instituciones están ligadas a los Institutos de Vida Consagrada y a Cáritas nacional o diocesana.

 

13. No aparece en el Anuario... el número de bautismos en cada diócesis antes de 1970. Según su información, en Cuba se conservó el número de bautizos, y se incrementó a partir de la década de 1990. En el Anuario... no se especifica la edad en que se recibe el sacramento, ni se diferencia el número de bautismos administrados a niños y a adultos. Si tuviéramos datos precisos, se podría comparar el número de niños bautizados con el número de nacidos. (Según el Anuario de Población…, los nacidos vivos en Cuba durante el año 1970 fueron 225,000; en 1980 fueron 135,000; en 1990 nacieron 180,000; en el 2000 nacieron 140,000; en el 2012 nacieron 130,000).

 

En esta primera tabla hemos ofrecido los datos globales sobre la Iglesia en Cuba durante las últimas cinco décadas. A quienes tengan la curiosidad de conocer los datos de cada diócesis en este período, les proporcionaremos la información en próximos números de Palabra Nueva, siguiendo siempre los datos que aparecen en el Anuario Pontificio.

 

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Nota

 

[1] Carta de los obispos católicos de Cuba: “A Jesús por María, la Caridad nos une”. ¡Bienvenido Santo Padre Benedicto XVI, Peregrino de la Caridad! (1ro. de marzo de 2012).