Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

El presidente Obama va a Cuba. He aquí por qué

 

Ben Rhodes

Vice asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca para Comunicaciones Estratégicas y Redacción de Discursos

 

 

Cuba está a sólo 90 millas de la Florida; sin embargo, durante largo tiempo la distancia entre nuestros dos países parecía mucho mayor.

 

Por más de 50 años, Estados Unidos aplicó una política de aislar y presionar a Cuba. Aunque esta política tenía sus raíces en el contexto de la Guerra Fría, nuestros esfuerzos continuaron mucho tiempo después de que el resto del mundo ya había cambiado.

 

En pocas palabras, la política de Estados Unidos hacia Cuba no estaba funcionando y se mantenía mucho más allá de su fecha de caducidad.

 

El sistema político de Cuba no cambió.

 

Estados Unidos estaba aislado en nuestro propio hemisferio -y en el resto del mundo- que no estaba de acuerdo con nuestro enfoque.

 

Lo más importante, nuestra política no estaba mejorando la vida del pueblo cubano; en muchos aspectos, la estaba empeorando.

 

De modo que en 2014 el presidente Obama cambió de rumbo. Y entre el 21 y el 22 de marzo próximos, el Presidente y la Primera Dama visitarán La Habana, Cuba.

 

Él será el primer presidente estadounidense en visitar Cuba desde que lo hiciera Calvin Coolidge en 1928. El presidente Coolidge viajó a Cuba en un barco de guerra de Estados Unidos, por lo que esta será una visita de una clase muy diferente.

 

Veamos cómo llegamos hasta aquí:

 

A principios de la Administración de Obama, hicimos más fácil para los cubanoestadounidenses viajar y enviar remesas a Cuba, pues el Presidente cree que los cubanoamericanos son nuestros mejores embajadores ante el pueblo cubano.

 

Más tarde, sostuvimos, a lo largo de muchos meses, negociaciones secretas, acogidas por el Gobierno de Canadá y apoyadas por el papa Francisco y el Vaticano. Y el 17 de diciembre de 2014, el presidente Obama anunció -junto con el presidente cubano Raúl Castro- que Estados Unidos y Cuba iniciarían un nuevo capítulo y darían pasos para normalizar sus relaciones.

 

Desde entonces, hemos avanzado en la apertura de las relaciones entre nuestros dos países. El pasado verano, se reanudaron las relaciones diplomáticas y el secretario de Estado John Kerry viajó a Cuba para izar la bandera de Estados Unidos en nuestra Embajada.

 

Esta presencia diplomática fortalecida hace mucho más fácil para Estados Unidos promover sus intereses y valores en Cuba, como lo hacemos en todo el mundo. Hemos podido compartir con cubanos de todos los ámbitos de la vida. Hemos facilitado visitas a Cuba de legisladores, empresarios y académicos estadounidenses. Cambios en nuestras políticas y regulaciones han permitido incrementar los viajes y el comercio entre nuestros dos países.

 

De hecho, en este período, el número de visitantes estadounidenses autorizados a Cuba ha crecido un 54%, permitiendo un mayor contacto de pueblo a pueblo. Esto seguirá aumentando, ya que a principios de esta semana, los Gobiernos de Estados Unidos y Cuba alcanzaron un acuerdo que restablecerá los vuelos directos entre nuestros países por primera vez en más de 50 años, un cambio que permitirá hasta 110 vuelos directos diarios a Cuba desde Estados Unidos.

 

Ya hemos visto indicios de cómo un mayor compromiso puede mejorar la vida del pueblo cubano. El naciente sector privado de Cuba -desde los dueños de restaurantes hasta los pequeños comerciantes- se ha beneficiado del incremento en los viajes de los estadounidenses. Mayores remesas a Cuba desde Estados Unidos han ayudado a las familias cubanas. La apertura de empresas estadounidenses también tiene el potencial para mejorar las vidas de los cubanos de a pie: por ejemplo, compañías norteamericanas facilitarán a los viajeros hospedarse en hogares cubanos, y el establecimiento de una fábrica proporcionará equipos a los agricultores.

 

El Gobierno cubano ha tomado algunas medidas para cumplir su compromiso de ampliar el acceso a internet, al abrir más puntos de acceso inalámbrico y hacer un primer anuncio sobre conexión de banda ancha. Estos son pasos que deberían servir de punto de partida para medidas adicionales dirigidas a incrementar la conectividad con el resto del mundo y el acceso del pueblo cubano a la información.

 

No obstante, se trata de avances insuficientes. Hay mucho más que se puede hacer -por parte de Estados Unidos y del Gobierno cubano- para avanzar en esta apertura, de un modo que sea beneficioso para los cubanos y para Estados Unidos. Es por ello que el presidente Obama va a viajar a Cuba.

 

Queremos crear más oportunidades de compromiso con Cuba para las empresas y viajeros estadounidenses, y queremos que el Gobierno cubano abra más oportunidades para que su pueblo se beneficie de ese compromiso. En última instancia, creemos que el Congreso debe levantar un embargo que no favorece avances en el bienestar individual y los Derechos Humanos del pueblo cubano, y eliminar las onerosas restricciones dirigidas a dictar a los estadounidenses adonde pueden y no pueden viajar.

 

Mientras trabajamos en pos de la normalización, hemos dejado claro que vamos a seguir teniendo serias diferencias con el Gobierno cubano, en particular en el campo de los Derechos Humanos. Aunque Cuba puso en libertad a Alan Gross, a cierta cantidad de presos políticos, y recientemente recibió al director del Comité Internacional de la Cruz Roja, seguimos denunciando y oponiéndonos a las restricciones de derechos como las libertades de expresión y de reunión, y el de la sociedad civil independiente a contar con un espacio, derechos que Estados Unidos apoya en todo el mundo.

 

Aunque no pretendemos imponer un cambio en Cuba, estamos convencidos de que Cuba se beneficiará cuando el pueblo cubano pueda ejercer sus derechos universales. El presidente Obama ha planteado estos asuntos en sus conversaciones con el presidente Castro, y continuará haciéndolo.

 

Hemos trabajado con Cuba y otros países para apoyar al presidente Santos y al pueblo colombiano mientras buscan poner fin a una guerra civil de decenios de duración. Después del viaje del Presidente a Cuba, él y la Primera Dama viajarán a Argentina, un país con un nuevo presidente que desea iniciar un nuevo capítulo de mejores relaciones con Estados Unidos.

 

Otro indicio más de que el futuro se muestra brillante para Estados Unidos en nuestro hemisferio.