Cubanálisis El Think-Tank

ANÁLISIS ORIGINAL DEL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

          Eugenio Yáñez, Juan Benemelis y Antonio Arencibia  

EN UN ANÁLISIS CONJUNTO DEL PROCESO COMPLETO DE LA SUCESIÓN Y SU FUTURO

 

EL GENERAL EN SU LABERINTO: ¿FRIJOLES O TANQUES?

 

 

Política-ficción, epítetos y “analistas” arroganTES sin análisis

 

Aunque el general Raúl Castro nunca haya pronunciado las palabras que aparecen a continuación, el espíritu de su discurso programático del 26 de julio del 2007 en Camagüey bien pudiera expresarse en un párrafo ficticio como el siguiente:

 

“Yo, Raúl Modesto Castro Ruz, declaro públicamente ante Cuba y ante el mundo que asumo todas las funciones como máximo dirigente del país, aunque no los cargos formales, y que comenzaré a establecer discretamente un programa de gobierno propio que garantice mantener el poder por tiempo indefinido, aunque por razones obvias no cuestionaré ni criticaré públicamente las políticas ni las declaraciones durante casi 48 años del Comandante en Jefe, quien continuará publicando “Reflexiones” cada vez que se le antoje, sin que eso signifique que el gobierno o el partido tenga necesariamente que guiarse por los criterios ahí expresados”.

 

Los especialistas en adjetivos podrán calificar lo que inicia este trabajo como “política-ficción”, como ocurre tantas veces cuando se emiten criterios que no concuerdan con los esquemas preconcebidos de Miami, pero sucede que los hechos, testarudos, se parecen más a análisis anteriormente presentados que a elucubraciones.

 

Cubanálisis-El Think-Tank, durante más de nueve meses, ha publicado sistemáticamente interpretaciones de la sucesión en Cuba, donde se presentaron conclusiones hasta entonces inéditas sobre diversos temas que hoy se aceptan ampliamente como “naturales”, pero que en su momento recibieron desde desprecios comisariales hasta serias refutaciones de mentes profundas y plumas brillantes que no coincidieron inicialmente con esas apreciaciones.

 

Cubanálisis-El Think-Tank concluyó en su momento, y ahí están para corroborarlo los documentos escritos que no se lleva el viento como las palabras, un conjunto de definiciones y conclusiones de la realidad sucesoria en Cuba entre las que se destacan:

 

--Que la sucesión se produjo callada, efectiva y exitosamente en el mes de agosto del 2006, mientras buena parte del mundo especulaba si Fidel Castro estaba vivo o muerto.

 

--Que la legitimidad revolucionaria que encarnaba Fidel Castro fue asumida por un “Comandante en Jefe Colectivo”, donde Raúl Castro aparecía como Sucesor y jefe máximo, con el respaldo de los únicos tres Comandantes de la Revolución que existen en Cuba: Ramiro Valdés, Juan Almeida y Guillermo García.

 

--Que la promoción simbólica de Ramiro Valdés al cargo de Ministro de Informática y Comunicaciones representaba en la práctica su elevación a la condición de segundo al mando de Raúl Castro. Las polémicas y divergencias de Raúl Castro y Ramiro Valdés, sacadas a la luz por Juan Benemelis y posteriormente desarrolladas como ficción en “Secreto de Estado Las primeras doce horas tras la muerte de Fidel Castro”, quedaron atrás con ese arreglo, que tuvo la bendición de Fidel Castro: la supervivencia del poder dictatorial establecido en Cuba resultó más decisiva para zanjar la polémica que las reclamaciones y percepciones de ambos, que en el ocaso de su vida prefieren cooperar y garantizar sus futuros que un choque incierto extremadamente peligroso.

 

--Que la dependencia e integración con la Venezuela de Hugo Chávez, que los "fidelistas" a ultranza deseaban mantener junto al inmovilismo en Cuba, no es aceptada como opción definitiva por Raúl Castro ni los generales, y se va a ir reduciendo en la medida que la situación económica lo permita. Aunque esta variante no se ha materializado todavía, pues el petróleo cubano sigue bajo el mar sin convertirse en dinero, es evidente que se mantiene un distanciamiento entre Raúl y Chávez, muy diferente a la situación que existía cuando Fidel Castro estaba al frente de Cuba.

 

--Que los disidentes internos no han logrado hacerse conocer ampliamente entre la población ni establecer un liderazgo: reprimidos sofisticada o brutalmente, y penetrados por los órganos de la seguridad, siguen siendo ejemplo de dignidad y valentía, pero no han logrado articular una “disidencia” según el ejemplo polaco o checo.

 

--Que la desastrosa situación económica y política del país obliga a los sucesores a intentar transformaciones económicas limitadas, y absolutamente alejadas del espíritu democrático, con el objetivo de mejorar las condiciones de vida de la población y lograr el respiro necesario para mantener el poder. Aunque no es claramente visible todavía, pues la sombra macabra de Fidel Castro se mantiene como “Gran Hermano” vigilando y estorbando el proceso, se perfilan tímidos pasos en esta dirección.

 

--Que el régimen sucesorio no tenía como única opción de supervivencia a Estados Unidos, sino que estaba en condiciones de maniobrar con diferentes variables y aliados tácticos que le permitieran encontrar oportunidades de supervivencia ignorando a Estados Unidos. Y ya ha declarado públicamente que puede esperar hasta una próxima administración estadounidense, que estaría al mando en enero del 2009, para intentar buscar soluciones.

 

--Que aunque Fidel Castro está vivo, su regreso al poder es imposible. Mientras algunos hablaban de un Castro muerto y embalsamado, y las grandes cadenas de televisión del mundo, incluida la del gobierno chino, se concentraban en La Habana para tratar de captar la imagen de Castro en uniforme en la Plaza de la Revolución, tanto el 2 de diciembre del 2006 como el 1ro de mayo del 2007, Cubanálisis-El Think-Tank adelantó su conclusión: no hay regreso para Fidel Castro.

--Que ya se han suspendido las visitas constantes de Chávez a Castro por decisión de Raúl, por razones políticas, porque Chávez aparecía como el contacto de Fidel con el mundo, y por lo tanto su vocero, aunque esas razones se enmascaraban con argumentos médicos. Aunque sigue la comunicación entre Castro y Chávez, por carta o a veces teléfono, han terminado las revelaciones sensacionalistas de Chávez sobre retornos y buena salud. Su última visita fue en junio y acaba de anunciar que irá en diciembre: el Secreto de Estado se está aplicando también, a Hugo Chávez"

 

--Que el petróleo submarino en la cuenca del norte de La Habana era una realidad que comenzaría a explotarse lo más rápido posible, y que en un plazo de dos o tres años brindaría a los sucesores la posibilidad de desembarazarse del abrazo chavista sin hacer quebrar la economía.

 

--Que el grupo de los “talibanes”, conjunto de jóvenes e inexpertos burócratas aceleradamente promovidos a los primeros planos de gobierno por simpatías personales de Fidel Castro, no era bien visto por los militares, quienes no les permitirían mantener posiciones claves de poder, pero ni siquiera tampoco ganar protagonismo.

 

--Que Raúl Castro trataría de mostrar una imagen más amable hacia Estados Unidos, aunque si no se hacían gestos concretos de apertura por alguna de las partes no sería posible comenzar a desbloquear el diferendo.

 

--Que la administración de Estados Unidos no mostraba ninguna iniciativa ni creatividad para enfrentar la situación, y los mensajes provenientes de distintos funcionarios mostraban, o al menos hacían pensar en, puntos de vista diferentes e incoherencias en cuanto a como enfrentar la realidad de un Fidel Castro que no ha muerto y un Raúl Castro que no acababa de mostrarse como el máximo ejecutivo del régimen.

 

--Que el exilio se aferraba tercamente a una sola opción, la de la sublevación popular y el derrumbe de régimen bajo su propio peso, y si esta opción no se materializaba se vería en un momento sin estrategias ni tácticas para comprender el escenario, y mucho menos para proponer caminos o variables para enfrentar al raulismo.

 

Todas estas conclusiones y análisis, que pueden encontrarse en la página principal de Cubanálisis-El Think-Tank en la sección titulada “UN ANÁLISIS COMPLETO DE LA SUCESIÓN DE FIDEL CASTRO EN CUBA”, estudio integral de la realidad cubana desde el 26 de julio del 2006, se complementa con la documentación y conclusiones publicadas en el libro “Jaque al rey. La muerte de Fidel Castro (con carácter provisional)”, por Juan Benemelis y Eugenio Yáñez, y buena parte de los más de 88 trabajos sobre el tema publicados en la Sección “En El Think-Tank”.

 

Cubanálisis-El Think-Tank, que no es dueña de la verdad ni pretende serlo, seguirá considerando sus interpretaciones y conclusiones, eso que algunos llaman “política-ficción”, como resultado de un análisis serio, sensato, profesional y responsable de la realidad sucesoria en Cuba.

 

 

COMIENZA el año II de la Sucesión

 

Comenzando el segundo mes del segundo año del gobierno provisional, queda claro que ha terminado el gobierno prácticamente unipersonal de casi medio siglo de Fidel Castro y que no volverá al ejercicio del poder a la usanza de antaño.

 

La crisis de sucesión ha superado los más difíciles primeros tiempos. La población ha depositado su esperanza en la posibilidad de que tras la muerte del dictador, con Raúl Castro la situación económica mejore. Ello fue patente en el discurso de Raúl Castro el 26 de Julio, acogido favorablemente por la población, en especial de las provincias orientales.

 

Pero eso no quiere decir que cualquier equipo que ocupe la dirección del país luego de Fidel Castro tenga un cheque en blanco. Toda opción se enfrentará a la necesidad de resolver con rapidez problemas fundamentales que golpean los niveles de consumo y vida de la población, porque en esta etapa hay que descartar cualquier erupción masiva que tenga como vector las consideraciones políticas, como erróneamente muchos críticos han esperado hasta ahora. Pero eso la élite no siente su poder retado desde abajo, pues la disidencia interna es muy débil. El único poder que puede estorbar los planes del equipo sucesor desde dentro es todavía el de Fidel Castro.

 

Cuando la sucesión sea definitiva, las condiciones económicas no resueltas sí podrían resultar explosivas, como le sucedió a Mijail Gorbachev con los hasta el momento leales sindicatos mineros. Por eso mientras perdure Castro los sucesores ganan tiempo extra a su favor, sabiendo que la figura del viejo dictador significa para la población la esencia del inmovilismo y por lo tanto la resistencia a los cambios estructurales anunciados por su hermano. Paradójicamente la no muerte de Castro hizo creer a los talibanes que el tiempo corría a su favor, pero Raúl Castro se las ha ingeniado para revertirlo en sus intereses, y ahora la agonía de Castro va siendo también la de sus talibanes.

 

 

Fidel Castro y los talibanes criollos

 

En este período de interinatura, ya demasiado prolongado, se ha evidenciado la acción de facciones en pugna dentro del falsamente monolítico régimen castrista. No obstante representar igual línea política, hay que separar a Fidel Castro, como tal, del grupo de los talibanes, porque ha cambiado la situación de fines del 2005 cuando sopesó promoverlos por encima de los viejos guerrilleros.  Eso sucedió en la etapa posterior al discurso en la Universidad de La Habana en noviembre 17 de ese año, y en el posterior "Credo" recitado por Pérez Roque en la Asamblea Nacional el 23 de diciembre, cuando se desataron febriles preparativos para modificar la sucesión.

 

La crisis de salud de Fidel Castro, que condujo a la Proclama del 31 de Julio del 2006 fue también una crisis de poder en la que se revirtió éste de forma definitiva hacia el sucesor tradicionalmente designado: Raúl Castro. Se hizo evidente a todos que el régimen solo se sostendría agrupado en torno a Raúl porque los dirigentes históricos no aceptarían jamás subordinarse a los jóvenes “dirigentes de probeta” auspiciados por Fidel, que pretenden reproducir el castrismo sin Castro.

 

Con la “muerte sin morirse” del Comandante en Jefe se creó una situación entonces no prevista, cuando en vez de producirse un traspaso permanente de poderes de acuerdo a la legislación vigente, en la que Raúl Castro asumiría todos los atributos, apareció una sorprendente “Proclama” que distribuía funciones y poderes, lo que confundió a muchos, no solo fuera de Cuba sino hasta en la misma nomenclatura. Los talibanes, que solo podrían mantenerse con el espaldarazo del tirano, quedaron muy marginados, mientras Raúl Castro aseguraba los resortes del poder.

 

Una vez que haya desaparecido el Fundador del Estado Socialista, la aspiración de esa facción es la imposible tarea de que perdure el inmovilismo castrista, por lo que se oponen a introducir reformas al modelo que actualmente existe. Eso se halla en contraposición inmediata con las ideas que emanan del entorno raulista, donde se opina que son imprescindibles determinadas modificaciones en el campo de la economía para sostener el poder sin necesidad de recurrir a la violencia.

 

Al cumplir los talibanes criollos las tareas de integración hemisférica proyectadas por Fidel Castro e implementadas por Hugo Chávez mediante el ALBA, entran también, a mediano plazo, en choque con una de las premisas de gobierno de Raúl Castro, que es la necesidad de despejar el camino económico para no depender de manera tan decisiva de los subsidios venezolanos. Para frenar a Raúl y adelantar su programa los talibanes se siguen agrupando en torno a las consignas caducas que Fidel Castro hace saber mediante sus Reflexiones publicadas en la prensa oficial.

 

Los elementos más destacados entre los talibanes criollos son Felipe Pérez Roque y Carlos Lage, quienes fueron calificados en febrero de este año por Raúl Castro como dirigentes “madurados con carburo”, -lo que equivale a decir, según los campesinos cubanos-, que accedieron a altas funciones sin la experiencia previa adecuada. Otto Rivero, flamante Vicepresidente del Consejo de Ministros para la Batalla de Ideas, no tiene ni el carisma, ni el talento ni las simpatías para sostenerse más allá de los funerales del Comandante, y se comenta que Hassan Pérez enfermó psiquiátricamente y que su estado de salud lo mantiene alejado de todas las actividades. “Carlitos” Valenciaga, secretario personal de Fidel Castro, tal vez pueda leer la proclama de la muerte de Fidel Castro –la de la muerte del Comandante en Jefe ya la leyó el 31 de julio del 2006--, pero nada más: no tiene futuro ni como secretario ni como locutor.

 

El manejo operativo de la economía por parte de Carlos Lage en los últimos años le hace blanco perfecto para que se le culpe del estancamiento del país, especialmente cuando ha tenido que reconocer que fue engañado con datos inflados respecto al plan de viviendas, considerado una de las prioridades del dictador, y que los proyectos de la llamada Batalla de las Ideas han tenido que ajustarse en el último año y pueden seguir siendo afectados en el futuro.

 

Mientras la relación Chávez-Raúl se mantenga públicamente normal y dure la situación de dependencia petrolera de la Isla, Lage y Pérez Roque se podrán mantener como interlocutores cubanos predilectos del proto-dictador venezolano. Cuando esa relación se modifique, las cosas serán diferentes.

 

Por lo tanto, en estos momentos la tarea principal de los talibanes es seguir propagando a toda costa la actualidad, validez y priorización de los planes favoritos de Fidel Castro: los trabajadores sociales, los Programas Nacional e Internacional de Salud Pública y de Educación, y el Nacional de la Revolución Energética.

 

Se dice que Raúl Castro reunió sin alboroto en Sierra Cristal a todos los veteranos del Segundo Frente Oriental "Frank País", donde tuvo lugar una reunión conmemorativa que resultó una reafirmación de lealtad al raulismo, donde se pidió sin tapujos por muchos participantes la defenestración total de los talibanes, y donde algunas voces pidieron hasta el fusilamiento. La celebración de este conciliábulo no se limitó a los militares, porque fueron convocados todos los veteranos, lo que incluye civiles como José Ramón Machado Ventura y José Ramón Balaguer (que en su momento fueron Comandantes) junto a militares en activo como los generales Julio Casas Regueiro, Viceministro Primero de las FAR, Álvaro López Miera, Jefe del Estado Mayor General, Abelardo Colomé Ibarra, Ministro del Interior, y Carlos Fernández Gondín, Jefe de la Seguridad del Estado.

 

Si los talibanes no se reciclan apresuradamente y tratan de ganar la aceptación de los raulistas, o al menos de disminuir su hostilidad, van a perecer rápidamente en esta lucha sucesoria, porque tienen la oposición de los históricos, y porque Raúl, habilidosamente, está haciendo pensar al pueblo que con ellos sería peor que con el propio Fidel Castro.

 

 

El equipo de gobierno de Raúl

 

El simbolismo del Comandante en Jefe Colectivo, como calificó Cubanálisis-El Think-Tank desde noviembre del 2006, la aparición conjunta del general Raúl Castro y los tres Comandantes de la Revolución, cumplió su cometido legitimizador en los momentos iniciales de la crisis de salud del dictador. Hoy se puede hablar de un Sucesor en Jefe con un estilo sistemático de trabajo, que se apoya no solo en la idea de continuidad que representan los guerrilleros históricos, sino que administra encabezando un verdadero equipo de gobierno civil y militar.

 

De los cuatro integrantes iniciales de ese Comandante en Jefe colectivo, Juan Almeida y Guillermo García muestran un bajísimo perfil –hay problemas de salud de por medio-- y juegan un papel real de gobierno actualmente solo Raúl Castro y Ramiro Valdés, lo que demuestra el cumplimiento del pacto entre estas dos figuras.

 

Hay quienes especulan actualmente con un choque Raúl-Ramiro, detalladamente definido y narrado en “Secreto de Estado. Las primeras doce horas tras a muerte de Fidel Castro”, por Eugenio Yáñez y Juan Benemelis. Esto no era improbable si Castro hubiese muerto, pero hay que advertir a los que razonan ahora con información atrasada y errónea que la crisis quedó atrás, y que ambos se pusieron de acuerdo tras la promoción de Valdés a Ministro, y segundo jefe de facto.

 

Prueba de la solidez de la sucesión de Raúl, es que aunque Ramiro Valdés no aparece como segunda figura ejecutiva, continúa presidiendo actos y formando parte de importantes delegaciones, que demuestran que ostenta un poder mucho mayor que el que le corresponde por sus cargos oficiales. Y lo que resulta aún más significativo, la nomenklatura lo reconoce como segundo al mando, lo que constituye la prueba de fuego en una cultura política de caudillos, sin instituciones ni formalismos.

 

No obstante lo planteado anteriormente, en la medida que cumpla sus responsabilidades como Secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, Carlos Lage estará manteniendo sus cargos en el partido y el gobierno interino. Puede decirse que está a prueba mientras sea efectivo en enderezar la economía del país, de cuyos desastres le responsabilizó Raúl Castro en momento memorable.

 

De las figuras nombradas en la Proclama inicial de la sucesión, además de Lage, se mantienen en primer plano, aunque no precisamente asociados a las tareas que se les encomendaron, Esteban Lazo, José Ramón Machado Ventura, Felipe Pérez Roque, José Ramón Balaguer y Francisco Soberón.

 

Lazo en su papel de miembro del Buró Político y Vicepresidente ha incrementado sus actividades representando al gobierno en eventos internacionales y en el recibimiento de estadistas extranjeros, funciones no agradables para Raúl Castro quien las delega gustosamente. Ser de la raza negra ha servido a Esteban Lazo, en un momento como éste, para que sea destacado por los sucesores en las relaciones internacionales, especialmente África y el Tercer Mundo, y para enviarle al 65% de la población cubana actual, que es negra o mestiza, el mensaje de que ellos están representados en la élite.

 

Machado Ventura, cuyas tareas han sido en los últimos años de índole partidista, ha comenzado a controlar planes económicos en distintas provincias, por delegación de Raúl, quien le tiene plena confianza. Recientemente, a nombre de Fidel y Raúl Castro, presidió una conmemoración de gran importancia nacional, el Cincuentenario del Levantamiento de Cienfuegos, donde destacó la significación de los cambios estructurales propuestos por Raúl en el discurso del 26 de julio. También ha estado recibiendo las cartas credenciales de nuevos embajadores, función que hasta el momento estaba siendo realizada por el Comandante Juan Almeida, lo que evidencia un mayor papel en funciones de Estado

 

Lage, Soberón y Pérez Roque han constituido una comisión para gestionar los fondos de los programas predilectos del Comandante en los campos de la Salud, Educación y Energía y, -como se ha señalado-, han tenido que hacer recortes y ajustes a esos planes ante ineludibles prioridades de otros aspectos cruciales de la economía nacional que se encuentran en total bancarrota.

 

A Pérez Roque se le ha encargado como una de sus tareas principales, mantener los contactos con otros países dentro del Movimiento No Alineado, además de representar al régimen, junto a Lage y Ricardo Alarcón, en sus especiales relaciones con el Gobierno Bolivariano.

 

José Ramón Balaguer, quien no se caracteriza por su brillantez, como Ministro de Salud Pública, además de la epidemia de dengue, ha tenido que enfrentar un sistema de salud deficiente por la falta de insumos y recursos agravado por el envío exagerado de médicos y técnicos a misiones en el extranjero.

 

El equipo civil original de la dirección sucesoria se ha visto incrementado con figuras como Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, que ha logrado demostrar su habilidad política y utilidad para hacer de ese organismo el foro civil legitimizador de la sucesión, y para mantener relaciones con la prensa extranjera y con funcionarios de Estados Unidos.

 

Fernando Remírez de Estenoz, miembro del Secretariado del Partido Comunista, a cargo de Relaciones Internacionales, sigue siendo una figura que se perfila como relevo futuro del canciller Felipe Pérez Roque.

 

Yadira García, miembro del Buró Político y ministra de la Industria Básica sigue siendo figura clave por su papel en los planes de prospección y refinación petrolera y el control de la industria del país.

 

Jorge Luís Sierra Cruz, miembro del Buró Político del Partido Comunista, al ser designado ministro del Transporte desde octubre del 2006, enfrenta una tarea tan difícil que puede hundir su carrera de cuadro o promoverlo a la primera fila de gobierno.

 

 Abel Prieto, miembro del Buró Político y ministro de Cultura, es una de las figuras aparentemente en ascenso dentro de la sucesión, como resultado del manejo dado al debate cultural de enero y febrero de este año.

 

Una figura no muy visible, pero de fuerte presencia en la administración estatal y las empresas es el coronel Armando Pérez Betancourt, el hombre que lleva las riendas del Grupo Gubernamental de Perfeccionamiento Empresarial.

 

 

El debate cultural, primera escaramuza de Raúl

 

Para entender el desenlace de lo que parecía un reto de los intelectuales de la Isla al gobierno interino hay que señalar algunos antecedentes históricos.

 

La falta absoluta de democracia tras el aplastamiento del debate previo al IV Congreso del PCC, trajo como resultado que el discurso oficial se parapetó cada vez más tras las intervenciones públicas de Fidel Castro, que no presentaban otra respuesta al derrumbe del modelo de socialismo real en Europa y Asia que la irracional alternativa “numantina”.

 

Poco después de la crisis de salud de Fidel Castro y el inicio de la larga marcha de Raúl Castro por la sucesión sobrevino el debate de los intelectuales de la Isla en torno a la represión cultural, que se difundió por la Intranet y que en un momento tomó un auge que recordaba movimientos contestatarios similares ocurridos en los antiguos países socialistas de Europa, amenazando extenderse del campo intelectual al político.

 

Sabiendo que por el hilo se saca el ovillo, el General movió sus fuerzas para poner límites a los cuestionamientos mediante reuniones formales de algunos protestantes con funcionarios del Partido y el Estado. Además sacrificó las atribuciones de uno de sus cuadros en el Comité Central, el coronel Rolando Alfonso Borges, desgajando del Departamento Ideológico otro que atienda la esfera cultural, poniéndolo en manos de un cuadro del Ministerio de Cultura, Eliades Acosta, ex director de la Biblioteca Nacional.

 

Como corolario del debate y medida preventiva, Raúl limitó el acceso a la Red de Redes solo para elementos de confianza del partido comunista y el gobierno.

 

Durante la XVI Feria del Libro de La Habana, el sucesor, acompañado del ministro Abel Prieto, escuchó en silencio aprobatorio como uno de los homenajeados en el evento, el poeta César López, hacía el clásico rescate de los muertos, nombrando a los prohibidos y hasta entonces oficialmente aborrecidos, Cabrera Infante, Gastón Baquero, Reynaldo Arenas, Heberto Padilla y Jesús Díaz. No fue coincidencia que el otro homenajeado en la Feria del Libro, el historiador Eduardo Torres-Cuevas, pasase a ocupar la dirección vacante de la Biblioteca Nacional.

 

Como resultado de este grupo de acciones de represión preventiva, limitación del debate, promoción de nuevas figuras y gestos demagógicos de deshielo cultural, ha surgido un poderoso triunvirato cultural encabezado por Abel Prieto, miembro del Buró Político, junto a Alfredo Guevara, miembro del Consejo Asesor de Políticas Culturales del Partido, y Armando Hart, Director de la Oficina del Programa Martiano, Este grupo de funcionarios, con todas sus limitaciones y acatamiento formal a la figura de Castro, tiene interés en favorecer espacios controlados de debate alejados del rancio discurso sovietizante de los cuadros del Partido. Mientras tanto se coordina la preparación para el 2008 de un nuevo congreso de la Unión Nacional de Escritores y Artistas, con cuadros de confianza del PCC e intelectuales de conocido servilismo.

 

En resumen, el llamado debate de los intelectuales se cerró sin afectar en lo más mínimo la esencia del poder político del régimen.

 

 

Continuismo, sí; inmovilismo, no.

                                                                                                           

La prensa española, tan proclive a comprender mal las realidades de la sucesión cubana, y sin embargo tan dispuesta a desatar rumores que nunca se confirman sobre la muerte del tirano, se ha hecho eco de un comentario respecto a que Carlos Aldana, ex secretario ideológico del PCC, está de regreso de forma extraoficial, pues habría escrito el discurso que pronunció el general Castro el 26 de julio. Esta triple falacia supondría que Carlos Aldana sabe escribir discursos, lo que estaría por verse, que se le pidió que lo escribiera, lo cual no se ha demostrado y, tercero y peor que todo, que Raúl Castro anda tan huérfano de ideas, asesores y redactores que tiene que leer lo que le escribe su antiguo jefe de despacho.

 

También se ha comentando en otros lugares que el sucesor está dando cabida en su equipo a viejos amigos, apartados del poder por Fidel Castro. Esta idea no es descabellada considerando que Raúl Castro no necesariamente convierte a todos los defenestrados en “no personas”, y en un marco tan amplio y tan indefinido como “la oficina del Ministro”, en su momento han tenido espacio, tareas y actividad personajes caídos en desgracia como Augusto Martínez Sánchez, Efigenio Ameijeiras y Sergio del Valle. O han sido sacados recientemente del ostracismo del “retiro” personajes como los Comandantes Julio Camacho Aguilera, Faure Chomón o Jorge “Papito” Serguera.

 

Lo cierto es que debido al nuevo nivel de poder de Raúl, elementos que fueran preteridos por orden de Fidel Castro le están ofreciendo al general propuestas y sugerencias para un mejor desempeño de la misión “gatopardesca” que se ha propuesto, cambiar formas para no cambiar esencias.

 

El lugar adecuado para presentarlas, (aparte de las comisiones cuasi-secretas que asesoran al Sucesor), es en determinados medios de la izquierda de habla hispana. Con el cierre de la Internet después del debate de los intelectuales es obvio que solo elementos autorizados por el equipo de gobierno publican artículos sobre el futuro de Cuba fuera del país. La aparente confrontación de ideas solo va dirigida al exterior mientras se mantiene una férrea unanimidad en las publicaciones destinadas a la población cubana.

 

La primera ocasión de marcar los intereses del nuevo gobierno se encomendó a viejos cuadros del partido, ahora en la Academia de Ciencias de Cuba, que la emprendieron contra Heinz Dieterich Steffan. El profesor Dieterich, propugnador de una teoría del llamado socialismo del siglo XXI, muy en boga entre los círculos intelectuales afectos a Chávez, recibió mensajes desde La Habana, en forma de artículos firmados por Darío Machado y el Secretario de la Academia de Ciencias de Cuba, indicándole que no estaba autorizado a hacer ni críticas ni sugerencias al régimen. De esta manera se reforzaba una de las líneas políticas de Raúl Castro: seguir manejando o modificando el socialismo a la cubana, es decir entre comunistas de Cuba, alejándolo del debate sobre el socialismo chavista.

 

Quien primero se atrevió a salir del debate cultural e iniciar en el extranjero la discusión sobre los problemas políticos que enfrenta la sucesión fue Soledad Cruz. La periodista de Juventud Rebelde y ex embajadora del régimen en la UNESCO, a quien se ha vinculado en el pasado a Carlos Aldana, desarrolla una tesis que se ha ido gestando en el entorno “raulista”, a saber:

 

-Que el “proceso de rectificación de errores y tendencias negativas” de la década de los ochenta fue detenido por el derrumbe del socialismo en Europa del Este y la Unión Soviética porque el régimen tuvo que concentrarse en sobrevivir. Que, no obstante, se había llevado a cabo una gran discusión previa al IV Congreso del Partido, donde se reconocieron los problemas que aún arrastraba el país. Por eso los discursos de Fidel Castro en la Universidad de La Habana en noviembre del 2005 y el de Raúl Castro el 26 de julio del 2007 son un acicate para los “revolucionarios” a continuar ese proceso rectificador como “aporte al Socialismo que necesitamos en el Siglo XXI.”

 

Obviando la falacia de esta tesis que exonera a Fidel y Raúl Castro de toda responsabilidad en la interrupción del proceso crítico del mencionado congreso comunista, para concentrarnos en lo que propone Cruz en sus escritos  publicados en el diario digital Kaos en la Red, la periodista en esencia destaca la conveniencia de descentralizar la economía del país y abrir, mediante mecanismos alternativos, la iniciativa personal y la creatividad de la población para ganarse la vida, pero lo escribe de una manera tan abstracta y general que tienen interpretaciones en un sentido o en otro en dependencia de las conveniencias.

 

En otro artículo juzga de “casi clandestina” la manera en que se celebraron los encuentros entre funcionarios e intelectuales, y critica el secretismo sobre medidas tomadas “para el mejoramiento en diversos sectores”. Aunque Soledad Cruz defiende la necesidad de transparencia en las decisiones del gobierno y en el debate público, la circunscribe a aquellas “vías establecidas”. Es decir, nada de glasnot, ni prensa libre y sin censuras.

 

A partir del discurso de Raúl el 26 de julio, se produjo una verdadera erupción de artículos escritos desde dentro de la Isla en las publicaciones de la izquierda española o latinoamericana, aprovechando la coyuntura de que el General Castro habló de cambios estructurales sin especificarlos. Uno de los mas prolíficos proponentes de ideas al respecto es el antiguo funcionario del MINREX, Pedro Campos Santos, que plantea la necesidad de volver al modelo de cooperativas cañeras creadas después de la 1ª. Ley de Reforma Agraria, en 1960 y disueltas dos años después. Aunque asegura que de esa errónea decisión a “nadie hay que culpar”, reparte sutilmente la responsabilidad entre Carlos Rafael Rodríguez , nombrado Presidente del INRA en 1962 y Ernesto Guevara, entonces Ministro de Industrias, a cuyo control pasaron las tierras de las cooperativas cañeras como parte de los Complejos Agro-Industriales. De esa manera el ex diplomático escamotea la responsabilidad de Fidel Castro en el desaguisado cometido a nombre del socialismo de Estado, y queda bien con talibanes y con reformistas.

 

Pero quizás su más atrevido aporte son las “15 propuestas concretas para revitalizar el socialismo en Cuba”, que incluyen: moneda única, paridad del peso con el dólar, distribución de parte de las ganancias entre los trabajadores, procesos democráticos de control, planificación de la producción y elección del aparato administrativo en las empresas, liberación de todas las trabas a la producción agropecuaria, eliminación de la libreta de racionamiento previo establecimiento de subsidios, creación de cooperativas de comercialización y de transporte, libre expedición de todas las licencias para el trabajo por cuenta propia, y discusión popular, sin restricciones, de estas y todas las propuestas.

 

Hasta talibanes como Carlos Rodríguez Almaguer, funcionario de la U.J.C. y presidente nacional del Movimiento Juvenil Martiano se han lanzado al ruedo en el extranjero, a defender sin éxito concepciones sectarias en torno a José Martí y el socialismo.

 

Otros, se han sentido iluminados por el ya famoso discurso de Raúl Castro, como Félix Sautié Mederos quien fuera Secretario Ideológico de la UJC, Director de Juventud Rebelde y Vicepresidente del Consejo Nacional de Cultura. Sautié lo aborda en el diario digital comunista español, La República, con un título que resume el gatopardismo de la sucesión “Cambiar para no dejar de ser”. Es interesante destacar que coincide con Pedro Campos en proponer "la descentralización, la cooperativización, la pequeña finca del campesino”, pero quizás lo más importante es que advierte al nuevo Jefe “que el tiempo se nos está acabando y que los problemas acumulados no aguantan mucho más y que para buscarle soluciones efectivas hay que dejar a un lado los inmovilismos”.

 

No podía dejar de aparecer en la prensa de izquierda un artículo de Celia Hart, autodeclarada “trotsko-guevarista”, que ataca a los proponentes de reformas económicas en Cuba. Refiriéndose al discurso de Raúl Castro el 26 de julio, dice la Hart que “no logra perfilar cuál es la consecución lógica de los planteos de Raúl, con los tipos de propiedad, la autogestión, la pequeña propiedad privada, y la desaparición del estado... Como he leído en más de una decena de artículos que prefiero no reseñar”. 

 

Esta izquierdista furibunda vive en otros tiempos: cita a Guevara en contra de la Nueva Política Económica implantada en Rusia hace 86 años y lo coloca junto a Castro, Trotski y Chávez como pilares de la revolución mundial.  No quiere entender que Raúl habló de “cambios estructurales” y que eso implica todo lo que ella rechaza. Tampoco comprende que ya el pueblo cubano está inmunizado contra mesianismos y “estímulos morales”. El discurso utópico de Celia Hart solo tiene cabida en la Venezuela chavista, no en la Cuba de la sucesión.

 

El efecto inmediato en el exterior de las reprimendas contra Dieterich y las insinuaciones del Comandante de que las críticas de James Petras son trampas que preparan falsos amigos de la Revolución, es que alejan a los “compañeros de viaje” del castrismo del debate controlado por Raúl Castro. Además, la profusión de “colaboraciones” de la Isla en la variopinta prensa izquierdista contribuye a dar a sus lectores la falsa impresión de un debate democrático entre los comunistas cubanos. Pero incluso esas ideas que parten de Cuba son incoherentes, contradictorias y no esclarecen el camino por el cual enrumbará el país.  Más aún, para el cubano que no tiene acceso a Internet, todo ese discurso es ejercicio inútil, pues vive en una burbuja ajeno a lo que escriben sobre su vida y sus problemas, un grupo de compatriotas privilegiados.

 

 

Sigue la política de tanteos de Raúl

 

Muchos se preguntan si el nuevo equipo podrá romper el inmovilismo y. hasta dónde llegará si se lanza por la vía de las reformas. Para quienes consideran que tal equipo está inclinado a los cambios, los tienen inquietos las actuales dificultades en el sector turístico, la renuencia a apoyarse sólo en el “paquete venezolano” y la timidez mostrada en atraer inversiones. Para los que apuntan al inmovilismo, el acercamiento con China, las ofertas para negociar con EE.UU. y los coqueteos con los gigantes petroleros norteamericanos son indicios alarmantes.

 

Está claro que las eventuales reformas nunca se harían en base a la crítica directa a Fidel Castro. Es decir, se van a mantener los mitos y los símbolos históricos de la “Revolución Cubana” mientras se realizan los cambios. Aquí, la figura del viejo líder se respetará, como lo hizo Deng Xiaoping con Mao Zedong, aunque las medidas sean todo lo contrario y desdigan lo que hizo. Se evitará en lo posible el estilo de Gorbachev, de hacer recaer los males del sistema en Josef Stalin. En Cuba, de inaugurarse un McDonald’s, se haría con la foto de Fidel Castro en el salón.

 

Aunque el balance es de incertidumbre para el analista, sin embargo no puede haber continuismo sin Fidel Castro, y Raúl Castro está obligado a buscar soluciones impactantes, rápidas y masivas; está obligado a soltar las amarras e introducir reformas, que irán hasta el punto en que no generen un estallido social. Con un tiempo biológico y político limitado a pocos años, esta vieja generación en el poder sólo tendrá tiempo de establecer las líneas generales del cambio. Le corresponderá al segundo escalón el establecimiento del nuevo modelo que sin dudas desembocará en un “socialismo de mercado”, lo que eventualmente podría conducir a una democracia.

 

Las palabras de “Carlitos” Lage Codorniú, presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) e hijo del Vicepresidente erróneamente llamado “arquitecto de las reformas”, manejan una idea sorprendente a estas alturas: socialismo es riqueza y bienestar, comida, ropa, zapatos. Es decir, durante 48 años en Cuba no ha habido socialismo. ¿Puede decir algo así el presidente de la FEU, independientemente de quien sea su padre, sin autorización?

 

Si pudiera hablarse de debate, éste no se está llevando, -hasta el momento-, con gran publicidad nacional, como propició Gorbachev en la URSS. No obstante, desde el 10 de septiembre se discuten, primero en reuniones de núcleos del PCC y posteriormente en asambleas de trabajadores, tanto el discurso de Raúl el 26 de Julio como las Reflexiones de Fidel Castro acerca de las ambiciones de dominación norteamericanas sobre Cuba.

 

¿Se trata acaso de que Raúl Castro haya cambiado el estilo de dirección militar, signado por la discreción y el secreto, que ha caracterizado su interinatura? Aunque los informes señalan que las asambleas y reuniones serán abiertas a críticas y propuestas de cambios, también es criterio generalizado que las advertencias de Castro a no confiar en ningún gobierno norteamericano y que el flujo de inversiones extranjeras constituye una amenaza a la soberanía del país, pueden coaccionar la discusión e incluso el nivel de las decisiones que emprenda el gobierno interino.

 

Puede darse que en las reuniones de los núcleos del partido algunos militantes de base se tomen en serio discutir los problemas y proponer soluciones y cambios, y que, -como siempre ocurre en estos casos-, las propuestas sobrepasan la resistencia nerviosa de los escalones superiores del poder. De ampliarse este debate se puede desatar nuevamente un fenómeno como el ocurrido en ocasión de la preparación del Cuarto Congreso del Partido, abortado por José Ramón Machado Ventura cumpliendo órdenes de Fidel Castro.

 

Esa será la prueba de fuego de los sucesores, con Raúl Castro al frente: escuchar a “la base” y comenzar a implementar los cambios, o ignorarla y ordenar desde arriba sin importar las consecuencias. Pero en la practica lo que está prevaleciendo es un clima simultáneo de esperanzas y control, un intento de repetir a escala nacional lo que se logró hacer con los intelectuales. No se puede olvidar que debido a la experiencia de represión directa generalizada por el régimen como una constante del poder absoluto, la discusión puede verse limitada también por la autocensura de los ciudadanos El silencio de la prensa oficial es parte de una operación de prevención para evitar el contagio de ideas inconvenientes o prematuras. El sentido común convocaría a todos a tapar los agujeros de la nave que se hunde, pero los sucesores quieren hacerlo sin crear alarma, como si tuvieran todo el tiempo del mundo.

 

El cheque en blanco provisional que aparentemente la población cubana ha extendido a Raúl Castro, válido por dos cosechas de productos agrícolas nacionales imprescindibles para mejorar la alimentación popular, se puede disolver como agua entre los dedos, quedando solamente la opción de los tanques en la calle. Tratarían de evitar una masacre tipo Tienanmeén, y a la vez una “perestroika”: buscando así un arreglo a la cubana. Cambios, pero no tantos. Prisa, pero paciencia.

 

El aparente fantasma de un éxodo masivo ante la imposibilidad de mejorar las condiciones de vida de la población en medio de tantas trabas, parece ser exactamente eso: un fantasma. Aunque en la población pudiera existir la tentación de montarse en las balsas y abandonar el país, el gobierno de Raúl Castro no puede permitirlo, y sabe que sería considerado como una agresión a Estados Unidos, de consecuencias funestas. Con su especial habilidad política y en medio de circunstancias específicas, Fidel Castro desató dos virulentos éxodos masivos, de 130,000 personas en 1980 y más de 30,000 en 1994, durante las administraciones de Carter y Clinton, pero en las circunstancias actuales Estados Unidos (no solamente la presente administración), no pueden permitir otro hecho de esa naturaleza.

 

Raúl siempre buscó una vía económica que era diferente a la que implementaba Fidel Castro. Todo indica que en la economía se desarrollará una estrategia dual: hacer lo más rentable posibles a las empresas estatales e ir abriendo levemente la producción privada y cooperativa campesina, pero con mayor lentitud que en China y Vietnam. Por el momento, no se ve una contrapartida para el sector de procesamiento industrial, con vista a compensar la acumulación de circulante que se producirá en el medio rural. Todo parece indicar que se espera que la agricultura reanime a la industria alimenticia y ligera.

 

Por el momento, el esquema chino-vietnamita (socialismo de mercado + inversiones sustanciales) no se ha manejado públicamente, y los ensayos, artículos y discursos que salen de la Isla, a partir de la Proclama del 2006, no indican que esté decidido este paso. Algo que lo definiría sería la participación que se espera de las inversiones privadas extranjeras, pues pese al papel de la Sherritt en el níquel, petróleo y turismo, no hay indicios de hacerlo extensivo a otras mega-corporaciones ni de legislar a ese respecto.

 

Si se siguen los lineamientos trazados por Castro en su “Reflexión” titulada “Los superrevolucionarios”, de que no se puede inundar con dinero el país sin vender soberanía, se detendrían los planes del equipo de sucesión para el incremento de la inversión extranjera. Hay que tener en cuenta que Cuba no se encuentra ante una avalancha de empresarios deseosos de invertir pues el embargo norteamericano impide que la inmensa mayoría de las grandes corporaciones asuman riesgos como la Sherritt canadiense, por lo que las propuestas de empresas mixtas proceden generalmente de países o inversores de segunda categoría en cuanto a aportes de capital, tecnología o mercado. Un freno adicional a esas inversiones equivaldría a posponer el desarrollo económico del país o a propiciar solo las procedentes de los aliados políticos del régimen.

 

 

Pasos en la agricultura

 

Por indicios que existen, el equipo de Raúl parece que desea enrumbarse por el camino de las reformas teniendo en la agricultura el eje fundamental. Es decir, tiene interés en resolver problemas apremiantes de la canasta familiar. Pero es muy difícil que los problemas de la alimentación se resuelvan sólo con la producción agrícola de las empresas estatales y que los mecanismos administrativos, por sí solos, den resultados, debido al atraso económico y al desbarajuste estructural heredado.

 

Pero la agricultura siguió sumida en su martirio improductivo. En 2006, retrocedió por segundo año consecutivo la producción de alimentos. La producción de viandas y hortalizas disminuyó un 20% en 2005 y un 10% en 2006. Los frutales se pudren en el campo y se ven afectados por falta de envase, de camiones, o por desajustes entre productores, acopio, industria y mercado. En consecuencia, los precios del mercado agropecuario gravan el poder de compra de la población. Sólo se salva el sector cooperativo y campesino, que representa el 65% del total de las producciones agropecuarias cubanas.

 

Todo ello mantiene al país sujeto a importaciones, como las del arroz que aumentaron un 36% mientras el gasto en dólares creció un 105%; las importaciones de trigo crecieron un 21% mientras el desembolso llegó a un 60%; con respecto a la soya se importó un 75% más, con gastos de un 145%. Para mejorar la alimentación de la población, el país desembolsa al año mil millones de dólares. Esta política de importación de alimentos que pueden producirse en el país obstaculiza las posibilidades de desarrollo económico, incluido el de la propia agricultura.

 

Llama la atención lo dicho por la periodista Vladia Rubio de Bohemia: “nuestro país está gastando dinero importando artículos que no deberían llegar a nuestros mercados, entre otras razones, porque no se adecuan a las condiciones de habitabilidad de la vivienda cubana, ni a las condiciones ambientales; y de eso suman decenas los casos: en los muebles, en los textiles"

 

El mecanismo de gobierno y económico que recibió Raúl Castro era totalmente infuncional, por ello la primera medida, incluso antes que intentar reformas, tenía que ser la de hacer funcional el aparato estatal y empresarial, paralizado bajo el desorden de Fidel Castro. No sólo el estilo de dirección colegiada de Raúl Castro es diferente al autocrático de su hermano, sino también las soluciones que ha dado a los problemas con los cuales se ha enfrentado.

 

Puede aseverarse que hasta el 26 de julio de 2006 Fidel Castro dirigía el país como lo consideraba necesario y sin dar cuentas a nadie, y que al día siguiente tal responsabilidad cayó totalmente en manos de Raúl Castro. A medida que el general Castro ha ido ampliando su radio de acción, su mano administradora, sus directivas y saneamiento del sistema ya se sienten en los ministerios y aparatos de provincias. Si antes pasaban meses sin que se reunieran el Buró Político, el Consejo de Estado o el Consejo de Ministros, o sin efectuarse despachos con los dirigentes provinciales, bajo Raúl Castro esas son actividades que se llevan a cabo de manera sistemática.

 

En la administración, tanto los organismos nacionales como los provinciales, así como la gerencia empresarial han ido asimilando una nueva ética de trabajo para los cuadros y mayor disciplina laboral, imprescindible antes de implementar cualquier tipo de modificaciones estructurales. Los subordinados saben que serán controlados y se les pedirán resultados más que explicaciones, y que ese control no se desviará de los cauces establecidos con justificaciones ideológicas como la “lucha contra el imperialismo”. Ya es evidente, por ejemplo, que la utilización inicial del Ejército Juvenil del Trabajo en tareas de distribución de productos agropecuarios, y el fantasma de la militarización de la economía que ello conllevaría, se ha desechado.

 

No es visible o pública la existencia de un plan coherente, sistémico, con respecto a incrementar la producción (salvo la del perfeccionamiento empresarial), sino que se están atacando de manera específica puntos álgidos. Así, se eliminó la deuda con el sector de los campesinos privados, que atentaba contra la producción de ese sector, y los pasos que se están encarando para la mejor distribución de los productos lácteos son enérgicos; la mejoría en el servicio eléctrico es evidente. En varios puntos de la Isla se nota que las medidas de mejoras de precios de acopio y el suministro de pienso a los productores individuales y a las Cooperativas de Créditos y Servicios dan resultados, (aunque aún son tibios), y estimulan al campesino.

 

Mientras se adoptaban medidas urgentes para revitalizar la estratégica actividad de puertos y el traslado interno de mercancías –de los cuales depende el resto de la economía-, el transporte urbano casi colapsó en momentos en que los ómnibus chinos Yutong han abierto una oportunidad de renovación para el sector.

 

El níquel duplicó su precio en el mercado mundial, llegando a más de 33 mil dólares la tonelada, desde los 14 mil de inicios de 2006. De acuerdo con esa tendencia de precios, los ingresos cubanos por ventas de este metal casi pueden haber duplicado a los del año anterior. En tal caso, andarían en torno a 1,500 millones de dólares y se aproximarían a los del turismo.

 

Se mantiene la inversión en grupos electrógenos y en la renovación del sistema eléctrico. Los apagones casi desaparecieron aunque aumentó el consumo doméstico de electricidad en las cocinas.

 

En el 2006 la afluencia de turistas disminuyó en un 3,6%, incumpliéndose los planes de crecer en casi un 8% y llegar a 2,5 millones de turistas. Este año 2007 también resulta difícil para el turismo. Llegaron menos turistas extranjeros en un año sin desastres naturales ni conmociones terroristas en el horizonte. Algo resta competitividad regional a esta industria cubana y lo innegable es que hay una pérdida de calidad de los servicios en ese sector.

 

 

Se reactiva el Perfeccionamiento Empresarial

 

Por otra parte, como ya se planteó en el artículo de Cubanálisis-El Think-Tank “La larga marcha de la sucesión en Cuba”, publicado desde el 17 de diciembre del 2006 en El Nuevo Herald, entre las medidas de reorganización de la economía por el nuevo equipo sería priorizada la inserción de las empresas de producción en el Sistema de Perfeccionamiento Empresarial.

 

Con cierta demora y casi en secreto, el 7 de agosto de este año Raúl Castro firmó el Decreto Ley 252, sobre la continuidad y el fortalecimiento de ese sistema de dirección y gestión de empresas y el día 16 firmó el Reglamento para su implantación. Doce días más tarde, en un Seminario Nacional al que asistieron 648 directores generales de empresas, grupos y uniones, y bajo la presidencia de los miembros del Buró Político Carlos Lage y el viceministro primero de las FAR, general Julio Casas, además de Lina Pedraza, Secretaria del Partido, y del Ministro Ramiro Valdés, se revitalizó el sistema establecido casi una década atrás. Inicialmente permitida por Fidel Castro esa expansión de la experiencia militar a empresas civiles nunca fue una verdadera prioridad y a partir de la recentralización económica de los últimos años se dejó languidecer.

 

Pero sólo 797 empresas (el 28%) de las 2,732 con que cuenta el país, han conseguido en diez años ingresar en el perfeccionamiento. Muchos escollos cuenta este programa de eficiencias. El primero es la centralización aplicada en el terreno financiero y del comercio exterior desde el 2004, que tiende a demorar la asignación de recursos a las que ya están en perfeccionamiento. Este control central del gasto y la inversión de las empresas y la falta de flexibilidad para decidir sobre su plan y sus finanzas, incluso en divisas, ha desalentado la iniciativa y la participación de los trabajadores en la toma de decisiones. El dilema del Perfeccionamiento es ¿cómo conciliar la mayor autonomía en la toma de decisiones de una empresa, a que aspira tal proceso, con una política que arbitra a escala de ministerio sobre determinado monto de inversiones de cualquier entidad?

 

A pesar de esto, el Perfeccionamiento Empresarial mostró resultados en los ingresos del personal debidos a su vinculación salario-ganancia, con incrementos en el pago a los trabajadores de unos 100 pesos mensuales desde el 2006 hasta la fecha. Comparado con el desastre del funcionamiento de las empresas en el sistema “normal”, los resultados son muy alentadores.

                                                                                                          

Pero las medidas de incrementos salariales, adoptados centralmente por el Gobierno a fines de 2005, para reordenar la desajustada pirámide social, no vinieron por la vía de la vinculación a los resultados del trabajo. Si bien en los primeros seis meses del año pasado el salario medio mensual creció 27,9%, en comparación con igual etapa del año previo, la productividad solo avanzó un 7,5%.

 

Algo que lógicamente se halla ausente del perfeccionamiento y que estuvo contemplado en el Sistema de Dirección de la Economía de los años setenta, después aniquilado por Fidel Castro con el “Proceso de Rectificación de errores y tendencias negativas”, es la famosa “autonomía empresarial” en la dirección inter-empresarial doméstica e internacional. En la época del CAME, las empresas polacas, búlgaras, yugoslavas y húngaras contaban con tal autonomía sin que ello introdujera distorsión en la planificación. La razón de esta ausencia actual es ajustar el nuevo Perfeccionamiento Empresarial a la política recentralizadora de la economía iniciada en el 2003 y que aparentemente no se prevé cambiar, al menos en los esquemas que funcionan actualmente.

 

Otro de los problemas básicos del perfeccionamiento es la existencia en Cuba de dos sistemas de precios, el doméstico y el del mercado internacional. Para medir la verdadera rentabilidad empresarial las empresas nacionales se tienen que regir por los precios internacionales de sus insumos y servicios, porque en la actualidad el grueso de las empresas que califican como rentables lo son sólo por una distorsión de los precios nacionales.

 

Un elemento cuya ausencia se ha señalado por críticos de la izquierda es que el nuevo decreto de Perfeccionamiento Empresarial no incluye formas ni de participación ni de estimulación obrera autogestionaria en esas empresas, sino que mantiene el esquema clásico del socialismo soviético, de que todo el excedente pertenece al Estado.

 

 

El diferendo Cuba-EE.UU. y otras opciones de supervivencia

 

La élite está obligada a seguir desarrollando su estrategia de supervivencia sin contar con las relaciones políticas y económicas con Estados Unidos. Todo indica que las posibilidades de negociación con la actual administración son remotas, debido a que cada una de las partes, (Washington y La Habana), está esperando que la otra realice una primera concesión: Estados Unidos esperando la liberación de los presos políticos y Cuba el inicio de una negociación que no esté condicionada. Sin dudas el impasse se debe a que ambos necesitan una coartada para iniciar las negociaciones. La actual política norteamericana hacia Cuba puede catalogarse también de inmovilista, aunque en la burocracia de los distintos organismos y en la clase política de ambos partidos, (salvo contadas excepciones), existe la convicción de que la sucesión de Raúl Castro se va a consolidar.

 

La política de Fidel y de Raúl con respecto a Estados Unidos se nota que es diferente. Fidel Castro ha manipulado esta dimensión en aras de la consolidación de su personalidad, y su lema siempre fue recibir todo a cambio de nada; en el caso de Raúl Castro, las propuestas que ha realizado y el comportamiento de su gobierno apuntan a una seria negociación, en la cual sabe que tendrán que realizarse concesiones de ambas partes. La política inaugurada por Fidel Castro de comprar productos alimenticios como instrumento de apertura política con Estados Unidos, no ha dado resultados, y todo indica que el nuevo equipo habanero no tiene gran interés por seguir con esta variante, como lo prueban las orientaciones de Raúl Castro de producir los alimentos que actualmente se importan.

 

De todas maneras, el nuevo equipo de La Habana, así como el viejo, aún no ha interiorizado que un cambio radical de política en EE.UU. no se produce simplemente con un par de órdenes presidenciales ejecutivas. Las leyes que en el curso de varias décadas han perfilado la política norteamericana hacia Cuba son complejas, extensas y requieren tiempo para ir modificándolas y neutralizándolas. Como consecuencia, el Exilio es importante en la medida que Estados Unidos abrace los objetivos de intransigencia que caracterizan a los elementos más poderosos de la comunidad Cubano-americana. De variar Washington su política, esa línea del exilio desaparecerá como factor determinante en la política norteamericana hacia la Isla.

 

La élite se comporta convencida de que tiene opciones fuera de Estados Unidos debido al nivel educacional de la población, las reservas de petróleo, la producción niquelífera, el turismo y los planes por hacer más eficientes las empresas estatales mediante el programa de perfeccionamiento empresarial. Con China se ha duplicado el intercambio bilateral en los últimos cinco años. Por eso, el nuevo equipo mantiene su interés en otros circuitos tecno-económicos, como la Unión Europea, China y Rusia.

 

Mientras Estados Unidos impide la participación de sus transnacionales, Cuba amplía sus lazos energéticos con otros países, incluida China, buscando equipamiento para ganar autonomía en la exploración y perforación de pozos. CUPET ha anunciado crecimientos de la extracción por encima de los 2,9 millones de toneladas del 2006, la mitad del crudo que se consume. La Zona Económica Exclusiva de Cuba en el Golfo de México atrae a compañías foráneas como Repsol-YPF, la canadiense Sherritt Oil & Gas, la venezolana PDVSA, la malaya Petronas, y PetroVietnam, que han pactado y emprendido estudios en varios bloques de esa cuenca. Recientemente, Repsol-YPF dijo que reiniciaría perforaciones a fines del próximo año.

 

La llamada integración energética con Venezuela otorga al país una influencia en la región antillana bajo la corporación cubano-venezolana PetroCaribe, que utilizara la refinería de Cienfuegos para servir a la zona. Por otro lado, la relación médicos-petróleo con Chávez debe mantenerse más allá de Fidel Castro. No hay que olvidar que la aspiración del mandatario venezolano al liderazgo de la izquierda continental lo obliga a tratar de impedir el colapso del régimen de La Habana por todos los medios a su alcance.

 

 

El nudo de las reformas y más allá

 

Como ya expusimos, en algunos de sus escritos Castro contradice planes del Sucesor expuestos en el discurso del 26 de julio. Esto se puso de manifiesto al negar las posibilidades de negociación con Estados Unidos, que Raúl planteó para 2009 con un gobierno del Partido Demócrata o una diferente administración epublicana. Cuando su hermano declaraba que se está estudiando incrementar las inversiones extranjeras, Fidel Castro advertía que inundar el país de dinero equivaldría a vender la soberanía. De seguirse sus propuestas solo se podrían aceptar en Cuba “algunas empresas mixtas porque controlan mercados que son imprescindibles”. Si las fórmulas típicas del neoliberalismo, según el dictador, incluyen “la teoría del crecimiento continuo de la inversión y el consumo”, cualquiera que pretenda incrementar la entrada de capitales extranjeros estaría destilando “veneno” neoliberal.

 

Con medidas de apertura económica mediatizadas por la oposición del dictador y el transcurso inexorable del tiempo, hay que olvidarse por el momento de grandes mejoras sociales y del perfeccionamiento de los mecanismos de gobernabilidad de los que hablara recientemente Mariela Castro como planes de su padre.

 

La cautela va a seguir siendo el procedimiento principal de Raúl Castro en su segundo año de gobierno. Mientras tanto, la oposición parece estar reanimándose, y al calor de un posible debate nacional, por limitado que sea, va a tratar de introducir la agenda de la democracia ante una ciudadanía de oídos cada vez más receptivos. Exigir la libertad de los presos políticos, el fin del “voto unido” en el sistema electoral vigente, el cese del apartheid económico, o detener la represión a los periodistas independientes, son peticiones que parecen estar, hoy por hoy, a una distancia sideral de los propósitos de la cúpula gobernante, pero no se pueden descartar. A veces, cuando el nudo no se puede desatar se corta de golpe, como hizo Alejandro con el nudo gordiano.

 

Sería conveniente para los sucesores y a los aspirantes a sucederlos aprender a zafar el nudo antes que alguien que ni se imaginan encuentre la espada.

 

Si la historia solamente se repite como parodia, Cuba vive la de los últimos tiempos de Lenin en la Unión Soviética, cuando desde su dasha escribía (¿reflexionaba?) para “Pravda” mientras un joven Stalin en el Kremlin consolidaba su poder. Afortunadamente para Cuba, no se avecinan 30 años de Stalin: la biología lo prohíbe.

 

Pero bien pudieran ser tres o cuatro años más, hasta que los “históricos” desaparezcan, y la nueva generación tome las riendas, lo cual tampoco garantizaría absolutamente que Cuba se enrumbe hacia la democracia.

 

¿Quedan a los cubanos por delante siete u ocho años más de dificultades, complejidades y tragedia para dejar atrás la larga noche del castrismo? ¿O existen escenarios que Cubanálisis-El Think-Tank no logra vislumbrar?

 

¡Que agradable sería estar equivocados!