Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

El centralismo burocrático en la génesis de nuestras desgracias

 

Pedro Campos, Boletín Socialismo Participativo y Democrático

 

La Habana con sus encantos, Motembo con su “gigante” reserva petrolera, Varadero fuera de serie, los paradisíacos cayos adyacentes, los vuelos baratos de EEUU a Cuba, los cruceros, los parques eólicos en proyecto, los 10 campos de golf, el exquisito ron cubano, el aromático tabaco y muchos etcéteras abundan en la propaganda oficial cubana “para fuera” y en la “cartera de negocios estatales” que el aparato burocrático gobernante en Cuba, a nombre de un inexistente socialismo, quiere embutir a los inversionistas extranjeros.

 

Cual varita mágica, la inversión extranjera en los negocios incosteables del estado se esgrime como solución a nuestros males, cuando en verdad ninguna inversión extranjera por mili millonaria que sea, sin negar su necesidad, va a resolver nuestros problemas.

 

Pero mientras abundan estos cuentos de los propagandistas del régimen, aparecen noticias como esta de Intertass, (rusa) que informa cómo andaba de pedigüeño el gobierno de Raúl Castro buscando petróleo barato, seguro y con bajos intereses en Rusia, en evidencia incontrastable de la crisis real interna.

 

Venezuela se cae… a correr… los estrategas del dizque socialismo cubano creyeron que Maduro era mago.

 

Pero cuidado con los rusos, aquellos decían que eran comunistas, estos…. ¿Ya se olvidaron de los cohetes, del cierre del grifo petrolero, del cierre de la base de Lourdes… de “ese hijo de Putin”?

 

Una cosa es que exista el petróleo y otra sacarlo de allá abajo. Una cosa son los encantos de La Habana, Varadero, del ron y el tabaco, y otra muy distinta administrar esas riquezas desde una burocracia, populista y despilfarradora, interesada en mantener su poder a toda costa y a todo costo.

 

Los rusos, que conocen “el paño”, quieren seguridades primero. ¿Qué van a pedir? El que juega con candela…

 

Y es que hay un problema que no acaban de entender muchos aquí, allá y acullá: mientras tengamos en Cuba un sistema económico, político y social sustentado en el estatalismo burocrático, el estado-centrismo y el control vertical desde arriba, de la propiedad, sus ganancias y todas las decisiones, no se van a resolver nuestros problemas. ¡¡¡No importa que quiten el bloqueo o que los rusos manden gratis 100 millones de toneladas de petróleo diarias!!!

 

La llamada dirección histórica sigue aferrada a ese modelo por el control total de la sociedad y no se percata de que ella misma y su tinglado se han convertido en el gran obstáculo para el desarrollo pleno del país.

 

Una nación con 11 millones de habitantes dentro y 3 afuera, donde solo unos pocos deciden todo, especialmente qué hacer con el dinero que entra a la nación, está destinada irremediablemente al fracaso, porque los demás ciudadanos no contamos. Incluso asumiendo que la cúpula gobernante esté bien intencionada, ¿cómo sabe ésta de nuestras necesidades, qué pensamos debe hacerse con el dinero de todos, cómo tener en cuenta nuestros intereses si no hay comunicación con el pueblo, el pueblo no tiene vías de expresión, no hay libertad de expresión ni de asociación, si el sistema político y de participación democrática ha convertido a los “electos” en designados que están para bajar orientaciones en lugar de representar a los ciudadanos?

 

Cuando desde la izquierda democrática hablamos de la necesidad de democratización de la sociedad cubana, de la libertad de mercado, de expresión, asociación y elección, los estalinistas sacan enseguida el índice acusador: ustedes quieren capitalismo, son agentes del imperialismo. Para reírse.

 

Basta. Lo saben bien. No lo hacemos por un capricho ni para confrontar por confrontar a los que históricamente han mandado este país como a un cuartel, sino para que se entienda que sin participación popular real en todas las decisiones, a todos los niveles, sean políticas, económicas o sociales, no hay manera de avanzar hacia una sociedad en la que convivamos todos, con nuestras diferencias.

 

El gobierno cubano no acaba de entender que “la contrarrevolución” como ellos llaman al pensamiento y al activismo político diferente, ha sido producto precisamente de la falta de democracia, de la excesiva centralización en la economía, de la concentración en el estado de la propiedad, y del mantenimiento de políticas excluyentes en todos los sentidos.

 

Nunca será suficiente volver a recordar que la revolución del 59 fue ampliamente apoyada por el pueblo cubano, por todas sus clases, porque sus metas eran restaurar la institucionalidad democrática y la Constitución de 1940, y que la decisión de Fidel y sus afines de ignorar esas demandas y pretender realizar “su programa particular de gobierno según sus propias ideas de la justicia social”, fue la causante de la polarización social y política de los primeros años y del desarrollo de una guerra civil que culminó con la muerte de miles de cubanos, decenas de miles de encarcelados y cientos de miles de emigrados.

 

No se trata de echar la historia atrás ni mucho menos, pero hasta que no se reconozca abierta y oficialmente en Cuba que las políticas fidelistas y sus enfoques económicos idealistas, populistas y autoritarios son las causas del desastre actual, y sean revisadas y cambiadas, restituyéndose plenamente la democracia, el mercado, la propiedad privada y cooperativa libres y la plena libertad de expresión, asociación y elección de los cubanos, sin exclusiones, por la Cuba soñada “con todos y para el bien de todos”, no saldremos del agujero negro que nos devora.

 

Los que vivieron aquellos años de confrontación, violando normas elementales de renovación social y política, siguen hoy mandando sobre la base de sus obsoletos esquemas de la guerra fría, la lucha contra el imperialismo (solo contra el de EEUU), el estatal-socialismo y la lealtad a unos “principios” que no respetan ni ellos mismos. ¿Quién si no es el principal explotador capitalista en Cuba?

 

Y quede claro: democracia y libertad de expresión, asociación, elección y actividad económica, existen no sin limitaciones en sociedades capitalistas, pero no es eso lo que caracteriza al modo de producción capitalista, sino la explotación asalariada de la fuerza de trabajo y esa la sigue practicando el estado fidelista sobre la gran mayoría de los trabajadores cubanos.

 

Esos conceptos libertarios existieron antes del capitalismo y son partes esenciales de los anhelos de los socialistas de todos los tiempos, pero en Cuba están proscritos.