Cubanálisis El Think-Tank

ARTÍCULO ESPECIAL EN EL THINK-TANK DE CUBANÁLISIS

 

 

EL ÚNICO MODELO CHINO VIABLE PARA CUBA

 

Moisés Asís

 

Algunos observadores y muchos llamados cubanólogos han especulado sobre la posibilidad y hasta los deseos de que en Cuba se imite el modelo político-económico de la República Popular China: un régimen político basado en la dictadura totalitaria comunista y sustentado por una economía mixta, es decir, un próspero capitalismo de estado con grandes inversiones extranjeras en Shanghai y otras grandes ciudades chinas de auge financiero y comercial, al mismo tiempo que se mantiene una agricultura colectivista y semifeudal regida por los modelos clásicos fracasados del leninismo, estalinismo, maoísmo y castrismo. Como consecuencia, esos centros industriales capitalistas minoritarios y exitosos mantienen con vida a una gigantesca población subyugada por el Partido Comunista Chino.

 

Es como si se hiciera una federación de Corea del Norte y Corea del Sur, dominada políticamente por Kim Jong-Il pero dejando intactas e incomunicadas entre sí ambas realidades económicas. Y, por supuesto, el contacto con el exterior que fuera a través de la vidriera de esa Corea del Sur “reunificada”.

 

Para implantar un modelo similar en Cuba, como quisieran algunos generales y burócratas cubanos, así como muchos empresarios inescrupulosos, habría primero que preguntar cuándo comenzarían a traer al estrecho territorio cubano a los millones de chinos que implantarían tal iluso modelo.

 

Los chinos han podido implantar ese modelo mixto porque cuentan con una población de más de 1,3 mil millones de habitantes en más de 9,6 millones de kilómetros cuadrados. No les cuesta nada hacer que Shanghai y otras ciudades produzcan por la vía capitalista, explotando a millones de sus ciudadanos mediante salarios ínfimos, para sostener la burocracia totalitaria y el resto improductivo del país.

 

Hay, sin embargo, un modelo chino que debería servirle de ejemplo a los gobernantes cubanos y a los compañeros de viaje filocastristas de todo el mundo: el modelo de la República de China o Taiwán.

 

Pese a la hostilidad diplomática y militar de la poderosa China comunista continental durante más de 60 años, y de no ser reconocida diplomáticamente en Naciones Unidas ni por la mayoría de los países, Taiwán tiene un desarrollo económico sostenido y mantiene un régimen democrático que serían un verdadero ejemplo para Cuba.

 

Hace algunos meses el periodista Larry Luxner tocó brillantemente el tema en su artículo “Special report from the “other” China: What Cuba can learn from tiny Taiwan” (CubaNews, 15, September 2007), cuya esencia es la siguiente:

 

o       Taiwán es, después de Bangladesh, el segundo país más densamente poblado del mundo: 23 millones de personas viven en 13,887 millas cuadradas.

 

o       Taiwán tiene $ 266 000 millones en reservas extranjeras, sólo superada por Japón y China. Tiene el lugar 16 en comercio mundial y tiene el sexto puerto más activo del mundo (Kaohsiung).

 

o       Cuba, con 11,5  millones de habitantes para 110,800 kilómetros cuadrados,  es uno de los países más pobres del mundo, con un PIB (producto interno bruto) cinco veces inferior al de Taiwán. Sin embargo, en 1960, Cuba y Taiwán tenían casi el mismo ingreso per capita, y el PIB de Cuba en 1958 ($ 2 360 millones para un per cápita de $ 356) era similar al de Chile. El PIB actual de Taiwán es $ 14,000 y el de Cuba es uno de los más bajos del mundo, algo mejor que el de Haití.

 

o       Pese a que atribuye su extrema miseria y descontento al embargo comercial de EE.UU., al cual llama “bloqueo económico”, Cuba tiene relaciones Cuba con unos 180 países, mientras que Taiwán mantiene relaciones con sólo 24 pequeñas naciones (el país de mayor tamaño y población es Guatemala, y otros diez están entre las naciones menos pobladas del mundo). Paradójicamente, Cuba ha sido uno de los países que más entusiastamente ha patrocinado en Naciones Unidas el embargo comercial contra otras naciones, desde Israel y Taiwán hasta Chile y Sudáfrica.

 

o       Ni Cuba ni Taiwán tienen representación diplomática ante Washington, pero eso no les ha impedido el comercio con ese país: Cuba compró en 2007 alimentos, ganado y otros productos agrícolas en EE.UU. por un total de $ 570 millones. En ese mismo año, el comercio bilateral entre Taiwán y EE.UU. fue de $ 64 000 millones.

 

o       Taiwán es una de las naciones más anticomunistas del mundo y, sin embargo, no es reconocida diplomáticamente por los EE.UU. y los gobiernos occidentales. Cuba es uno de los regímenes comunistas que aún subsisten, junto con China, Vietnam, Lao y Corea del Norte.

 

o       Freedom House le dio a Taiwán una puntuación de “2” en derechos políticos y de “1” en libertades civiles. En esa escala de 1-7, Cuba obtuvo la categoría “7”, o sea, de país menos libre.

 

Pese a que la tiranía de los hermanos Castro heredó de la era republicana (1902-1958) una  Cuba próspera (por encima de la mayoría de los países latinoamericanos y de muchos europeos), durante la Guerra Fría el país recibió subsidios de la Unión Soviética equivalentes a varias veces el total de ayuda recibida por toda Europa por el Plan Marshall después de la Segunda Guerra Mundial, y de los más de $ 4 000 millones anuales que recibe de Venezuela por concepto de subsidios petroleros, la economía cubana está cada vez más en declive.

 

De nada vale buscar modelos para Cuba en Vietnam y China comunistas, o buscar el financiamiento humillante de mandatarios narcisistas de otros países. La solución para Cuba no puede ser reemplazar el cordón umbilical con la ex metrópoli soviética por los subsidios de gobiernos en América Latina o Medio Oriente que apoyan el terrorismo y el neofascismo.

 

El día que los cubanos puedan liberar sus fuerzas productivas, vivir en democracia y sin la opresión totalitaria y asfixiante de la familia Castro y sus colaboradores, Cuba emergerá como un modelo de desarrollo económico y social por sí misma.

 

Lo han demostrado los dos millones de exiliados, llegados a Miami, Caracas, Madrid, San José, Maputo, Sydney y cualesquier rincón del mundo sin más recursos que su talento prometedor y una pesadilla dejada atrás. En su propia patria podrían hacer mucho más si se les permitiera.

 

Dejen que Cuba se convierta en un Estado de derecho, con respeto por la libertad y la democracia, sin interferencia gubernamental ni atropellos, y en cinco años despuntará como el modelo económico más radiante del planeta.